PROFECÍAS
por
Jerm
Capítulo
12
"El
Ojo de la Mente"
Janus despertó para encontrarse yaciendo en un océano de oscuridad. Sintió que estaba sobre algo duro, pero por el momento no se molestó en mirar a su alrededor. Sabía donde estaba: en su mente, sus sueños y pensamientos.
No había sido lo suficientemente rápido y ahora Magus tenía el control. Eso significaba que Marle y Lucca estaban muertas probablemente. Y después Magus también liquidaría a Glenn. Y después de eso…
Janus sacudió los pensamientos de su cabeza. No tenía tiempo para pensamientos fúnebres. O eso pensó al principio. Después de pensarlo detenidamente, se dio cuenta de que él había tenido todo el tiempo de la existencia de Magus. Magus tenía el control, y no había nada que pudiera hacer para remediarlo, salvo esperar que su otra mitad fuera asesinada.
Pero si eso pasara, él también estaría acabado. Janus estaba condenado, por cualquier lado que lo viera. Para él, no tenía sentido seguir. Estaba exhausto y simplemente quedarse tumbado sobre el duro suelo parecía bueno. Sin embargo, se forzó a levantarse y escudriñar a su alrededor. Tenía que saber lo que le había pasado. Después de unos pocos segundos, se dio cuenta de que estaba de pie en su castillo. Las grandes puertas de roble se cerraron tras él, la madera apenas era visible en la penumbra. Pero había suficiente luz para que supiera dónde estaba.
Y posiblemente el castillo era muy importante para él.
Vili.
El pensamiento llegó a su mente en un instante. Tal vez la misteriosa persona todavía estaba aquí. Janus dio un paso hacia las escaleras que dirigían al sótano, pero se detuvo. Hasta donde sabía, Magus era Vili. Janus trató de pensar sobre el pasado, intentando dividir lo que había sido un sueño de lo que había sido real.
Sin embargo, no podía descubrir la diferencia. Su mente todavía estaba revuelta por lo que le había ocurrido recientemente y no podía pensar con claridad. Demasiadas cosas a la vez…
Si Vili era parte del sueño, tenía que ser Magus. Janus pensó sobre esto por un momento, y se resolvió por descubrirlo de una vez. De todas maneras, tendría que ir y revisarlo. Con esto en mente, llegó a las escaleras y empezó a bajar lentamente.
———
Magus veía fríamente la entrada derrumbada. Aún cuando estaba oscuro, podía ver el área con una claridad igual a la del día. Lentamente avanzó, para obtener un mejor ángulo de la destrucción.
Nada pudo haber sobrevivido a esto, se dijo con una pequeña sonrisa. Nada.
La Masamune y su poseedor ya no podrían ser usados en su contra. Ahora podría continuar con su "encargo" auto impuesto. Dio la espalda al agujero y caminó lentamente hacia el interior del bosque, hacia el este. Su próxima cita sería allí.
Crono y Glenn salieron torpemente. Lentamente empezaba a oscurecer, el sol desaparecía tras las montañas al este. En media hora, tendrían que tambalearse en la oscuridad, lo que no era una muy buena idea considerando el estado de las piernas de Glenn.
—¿Dónde pasaremos la noche? —preguntó Crono, cuando él y Glenn se detuvieron para un breve descanso.
—Preferiría estar en Dorino, pero eso es impensable. Considero lo mejor que pongamos distancia entre nos y ese hechicero.
Crono asintió.
—La distancia que tenemos es buena. Pero no podemos estar seguros de que nos vaya a cazar, al final
—Lo hará —Glenn empezó a caminar otra vez y Crono se puso a su lado—. Esta espada que llevo es la única amenaza real contra él.
—Sí, pero eso es lo que me molesta —continuó Crono—. ¿Porqué de repente nos considera "amenazas"? Pensé que llevábamos la fiesta en paz con él.
Glenn sacudió la cabeza.
—No tengo respuesta para eso.
Siguieron en silencio por un rato más cuando, de repente, Crono se detuvo e inclinó su cabeza a un lado. Glenn se vio forzado a detenerse también. La rana miró a Crono con duda.
—No sé —respondió Crono a la muda pregunta—. Creí escuchar a alguien llamán—¡Ahí está otra vez!
—¿Qué? —preguntó Glenn con tanta paciencia como pudo.
—Alguien llamando mi nombre… y el tuyo, también.
—¿Es Magus? —Glenn llevó su mano a la Masamune, esperando la respuesta.
—No, o por lo menos no lo creo —Crono se esforzó para escuchar un poco más—. Parece una mujer.
—Podría ser Lucca o Nadia —asumió Glenn. Intentó terminar la oración, para agregar sus dudas al respecto, pero no pudo encontrar palabras para expresarlas.
—Ajá. Quédate aquí.
Crono soltó a Glenn y empezó a caminar de vuelta al bosque. Glenn lentamente se sentó a esperar.
—Ten cuidado.
Crono asintió y desapareció en la oscuridad. Glenn trató de escuhcar, pero no podía escuchar las voces. Sólo los grillos y otros sonidos nocturnos.
———
—Así que aún sigues aquí —sentenció Janus cuando descubrió una figura en la oscuridad.
Janus bajó las escaleras y entró al sótano. Enfrente de él, en el otro lado del cuarto, Vili estaba de pie en la oscuridad, rodeado por los braceros. No estaban encendidos por el momento, de modo que Janus no podía distinguir al ser frente a él. Como en los viejos tiempos. De momento, Janus no intentó forzarlo a revelarse. Eso podía esperar.
—Por supuesto. ¿Dónde más podría estar? —respondió Vili, tan monótonamente como siempre.
—Depende —replicó Janus—. ¿Te refieres al castillo o a mi sueño?
Vili inclinó la cabeza hacia él y posiblemente sonrió, Janus no podía ver su cara lo suficientemente bien como para asegurarlo.
—Me refiero a ambos.
Janus avanzó un paso, y se detuvo. No quería "ahuyentar" a esta persona. Dio un rápido suspiro.
—¿Qué quieres decir? —preguntó.
—Él tiene el control, Janus. Te guste o no, él controla tu vida, la real y la imaginaria. Este castillo es desde ahora tu hogar permanente, él lo ha previsto así —respondió Vili—. Podríamos decir que tiene tu alma.
—Un alma no es algo que puedas tomar y —empezó Janus, pero Vili lo cortó.
—Claro que no, estaba hablando en sentido figurado —se mofó—. Pero… él tiene el control.
—Sé que eres una creación suya… de su mente. Él ve y oye todo lo que estoy haciendo ahora. Pero eso no quiere decir que mi alma le pertenece, sólo es un testigo silencioso. Está demasiado ocupado con el mundo exterior como para molestarse por mí.
Janus avanzó otro paso, acercándose calmadamente centímetro a centímetro al círculo de braceros. Vili todavía no hizo nada para detenerlo. Janus intentó distraer su atención.
—Todavía puedo escapar.
Vili meneó la cabeza.
—No es tan fácil. Cuando te digo que él tiene el control total, quiero decir que tiene todo el control. Total. Completo. Absoluto. Puede que esté en el mundo exterior, pero dirige mucha de su atención hacia ti por el momento. Dime¿algún prisionero escapa cuando hay guardias vigilando cada uno de sus movimientos?
Janus avanzó un paso más y empezó a decir algo, pero Vilo no había terminado.
—Más aún, yo no soy una ilusión creada por él. Soy tan "real" como tú o él —Vili empezaba a agitarse—. Crees que ya comprendiste todo esto, pero lo que sabes sólo es una migaja de la información; algo que se te dio para que no te sintieras completamente estúpido. Todavía estás al fondo de la información y todo lo que sabes son los eslabones rotos.
—Entonces ¿qué…? —Janus no entendía nada cuando Vili despotricaba.
—Crees que esto es un simple asunto de ti contra Magus. Dos personas peleando en la mente de un anfitrión por el derecho a controlar ese cuerpo. ¿Qué aprendiste de todo esto sobre ti y Magus?
Janus dejó de acercarse por el momento y pensó. Sólo una cosa le vino a la mente.
—Si mal no recuerdo, él usaba un juego de palabras. Se refería a mí como el "falso profeta" y él era el real. Como si yo fuera un estorbo para él que debía ser removido.
—Cerca —replicó Vili pensativamente—. Falso y Real¿eh? Pronto aprenderás que no hay correcto o equivocado y que hay más opciones que sólo dos.
"… más opciones que sólo dos"
Janus avanzó, lanzando su siguiente pregunta.
—¿Entonces cuántos…?
—Has tentado demasiado a tu suerte, deberías haberte quedado donde estabas —dijo Vili de repente, inclinando su cabeza hacia delante—. Pero te diré cuántos.
De repente, los braceros a su alrededor empezaron a arder, iluminando el sótano con un resplandor cegador. Janus cubrió sus ojos por un segundo. Cuando sus ojos se ajustaron, lentamente bajó las manos para encontrarse con que estaba solo en el cuarto otra vez. Pero, aún así, la voz de Vili llegó a sus oídos.
—Son tres.
