PROFECÍAS
por
Jerm
Capítulo
13
"La
Persecución"
—¿Crono?
Crono se volvió a la dirección de donde provenía la voz, pero aún no podía ver nada. Sólo los oscuros árboles a su alrededor, misteriosos ante la luz lunar; la luna aparecía lentamente en el horizonte. Era noche de luna creciente, la luz aún era muy débil y los alrededores de Crono estaban muy oscuros.
—¿Crono?
La voz se parecía a la de Lucca. Crono empezó a trotar rápidamente hacia la dirección de la llamada, cuidando no tropezarse con algo o estrellarse contra un árbol, invisible por la falta de costumbre de sus ojos a la oscuridad. Vio a izquierda y derecha rápidamente, pero seguía sin ver señales de vida a su alrededor.
—¿Crono?
La voz era definitivamente la de Lucca, y venía de su derecha. Rápidamente cambió de dirección hacia allá.
¿Porqué no está llamándome Marle también?
Trató de borrar el pensamiento, pero el mensaje se quedó un rato en su mente. Todavía tenía esperanzas, pero morían lentamente, a pesar de sus esfuerzos. Sin pensar siquiera en detenerse, estiró el brazo y arrancó de su cara una telaraña, que lo había atrapado al correr entre dos árboles. La sensación le dio un ligero escalofrío, pero trató de no hacerle caso lo mejor que pudo.
—¿Crono?
La voz estaba más cerca, mucho más cerca. Casi había llegado…
Saltó un gran árbol caído. Sin embargo, cuando aterrizó escuchó un breve grito de sorpresa muy cerca de él. Anonadado, dio un salto hacia atrás, golpeando el árbol muerto con la espinilla. Se sujetó la pierna, adolorido, y miró a su alrededor para ver qué había gritado.
Y se encontró con la desaliñada cara de Lucca. Se quedaron viendo el uno al otro por un momento; Lucca sorprendida por la repentina aparición, Crono intentaba recuperar el aliento y pensar en algo que decir para aumentar el drama de su ya dramática entrada. Finalmente, Lucca habló.
—Crono… ¡Gracias a Dios que estás aquí!
Crono, que aún respiraba pesadamente por la carrera que había tenido, sólo asintió mientras examinaba la pequeña área en la que estaba.
Sin embargo, era un poco más que pequeña. Una amplia zona circular del bosque había sido demolida. Apenas y podía ver en la oscuridad el ligero humo gris que se dirigía al aire desde las rocas ennegrecidas y la tierra; no quedaban árboles. Volteó a ver atrás de sí al árbol caído que había golpeado, notando que había crecido a doce metros de donde estaba ahora. También notó que no era el único.
Algo grande había pasado ahí, y sabía que tenía que haber tenido relación con el terremoto que había pasado más temprano.
Crono tomó otra respiración profunda y la soltó. Algo grande.
—Crono¿estás bien? —preguntó Lucca, malinterpretando su silencio.
Crono agitó la cabeza, volteando a verla.
—No… lo siento, es sólo que estoy un poco sorprendida por esto.
—También nosotras lo estuvimos —respondió Lucca. Su voz sonaba asustada, sin parecerse del todo a la voz normal que lo había estado llamando.
Pero a Crono no le importó eso, estaba centrándose en lo que había dicho. Nosotras. Entonces recordó a Marle. Rápidamente miró alrededor suyo y de Lucca, escudriñando el suelo para encontrarla. Finalmente la encontró de acostada boca arriba con los ojos cerrados.
Lucca se dio cuenta de esto y trató de darle seguridad.
—Perdió el conocimiento.
—Pero¿está bien? —preguntó Crono, aún asustado por la posibilidad de algo malo.
—Está herida, eso te lo puedo asegurar —Lucca meneó la cabeza solemnemente—. Pero no es permanente. Estará bien después de un poco de atención médica.
Crono no quería alargar esto mucho más, así que cambió de tema.
—¿Qué pasó aquí?
—Quieres decir¿quién pasó aquí? —corrigió Lucca—. Fuimos tras Magus. Cuando lo encontramos, estaba extremadamente débil y gravemente herido. Marle trató de ponerlo a dormir por el momento para que pudiéramos llevarlo de regreso a casa de Glenn. Trató de evitarlo con todas sus fuerzas, pero finalmente cayó vencido —Lucca suspiró y meneó la cabeza—. Había estado gritando de dolor antes de que lo encontráramos. Todo en él indicaba que algo estaba mal.
Crono presionó para escuchar más de la historia, pero evitó no ser muy insistente.
—¿Qué pasó después de que quedó dormido?
—Empezamos a llevarlo de regreso. Todo iba bien y bonito, y de repente me vi injertada en un árbol y a Marle en el suelo a unos metros de mi —Lucca rió brevemente con un cloqueo, pero no era una risa de humor o alegría, sino de ironía—. Vi hacia donde había estado y me topé con Magus levantándose. Parecía muy débil cuando lo pusimos a dormir, pero entonces se veía fuerte. Se curó a sí mismo con magia y luego nos atacó. Intentamos contraatacar, pero algo estaba mal.
Lucca se detuvo por un momento, intentando encontrar palabras para expresar lo que quería decir. Finalmente, suspiró y meneó la cabeza. Continuó.
—Casi parecía malvado, como el Magus contra el que peleamos en su castillo cuando estaba invocando a Lavos. Creo que algo ha pasado en su cabeza, se ha vuelto loco o algo así. De cualquier manera, después de que trapeó el suelo con nosotras por unos momentos, simplemente se puso de pie tan como si nada. Podías ver en sus ojos que estaba profundamente concentrado y pude sentir algo mágico construyéndose a su alrededor. Así que nos volvimos y corrimos.
—¿Y sobrevivieron a ESO? —Crono estaba sorprendido, pero bastante feliz por el resultado de ello.
—Sobrevivimos… —Lucca parecía pensativa—. No fuimos lo suficientemente rápidas para escapar, sólo para sobrevivir, sí.
—¿Qué pensaban buscando a Magus, en primer lugar? Después de lo que le hizo a Glenn, debieron haber sabido que él ya no es como antes.
—Te responderé eso luego. Ahora, llevémonos a Marle y vayamos a Dorino. Va a necesitar ayuda.
Crono asintió.
—Cierto. Lo siento, como que me olvidé de eso.
Crono se acuclilló atrás de Lucca y cargó a Marle en sus brazos cuidadosamente. Estaba ligeramente pesada, y él estaba cansado por todo lo que había pasado ese día, pero se las arregló.
—No te preocupes. Pero también tendremos que encontrar a Glenn, a menos que Magus haya... —empezó Lucca.
—No, encontré a Glenn hace rato; esta esperándonos afuera del bosque —le aseguró Crono—. Me detuve cuando escuché a alguien llamándome. Él accedió a esperarme en lo que regresaba para encontrarlas.
—¿Quién te estaba llamando? —preguntó Lucca de repente.
—¿Eh? —Crono se volvió hacia ella—. ¿No te acuerdas? Fuiste tú.
Lucca agitó la cabeza sombríamente.
—No, no, no, no era yo. Estaba tratando de ayudar a Marle cuando llegaste de repente y me sorprendiste.
—No eras tú... —dijo Crono, medio preguntando, medio asegurando.
Lucca volvió a negar, con una mirada llena de horror, semejante a la de Crono.
—Por aquí.
Los dos miraron rápidamente hacia el sur, escudriñando más allá de los árboles muertos, en el denso bosque. Pero ninguno de ellos pudo ver nada.
—Magus —dijo Crono finalmente.
—Vámonos de aquí —dijo Lucca, tomando la manga de Crono y jalándolo hacia el este.
Crono no necesitaba ser jalado, estaba justo detrás de ella mientras corrían a través del bosque, las hojas crujían bajo sus pies. Podían escuchar sonidos leves tras ellos, aunque no podían decir si eran causados por los seres vivos del bosque o por Magus. Sin embargo, no les importaba.
—Esperen, esperen...
Crono corría tan rápido como podía, aunque se concentraba en sus alrededores mientras evitaba obstáculos, asegurándose de que la cabeza o los pies de Marle no golpearan un árbol al pasar. Eso no sería bueno.
—¿Pueden verme?
Crono dio un rápido vistazo a su izquierda, pero no había nada entre los árboles. Volvió a ver al frente y se topó con un árbol contra el que estaba a punto de impactarse. Rápidamente cambió su dirección y trató de rodear el árbol sin bajar su velocidad. En vez de eso, sus pies resbalaron en las hojas y cayó sobre sus rodillas. Se sujetó de Marle, confiando en que no le importara.
Delante de él, Lucca se detuvo y regresó para ayudarlo.
—Estoy justo detrás de ti, muchacho.
Crono se puso de pie de un salto por el pavor que le produjo la cercanía de la voz, había parecido como si en serio estuviera justo atrás de él. Lucca se derrapó un poco cuando volvía a su lugar, pero no cayó. Ahora corría a la par de Crono.
—Los estoy alcanzando...
Atrás de él, Crono escuchó una rama que se rompía. El crujiente sonido fue seguido de algo golpeando las hojas. Luego otro crujido de hojas. Pronto se convirtió en el sonido de pisadas rítmicas que iban a su mismo paso.
Crono miró hacia atrás con furia, pero no podía ver nada. Lo que fuera que hiciera el sonido estaba más allá de los límites de su vista, en algún lugar de las sombras. Sin embargo, mientras miraba hacia atrás perdió la noción de por donde iba, y se tropezó con una roca. Se inclinó hacia delante y trastabilló, pero Lucca lo sujetó y evitó que cayera.
—¡No mires hacia atrás, Crono! —dijo con fuerza mientras empezaban a correr de nuevo—. ¡Casi llegamos!
Crono loevantó la mirada y vio que tenía razón, la orilla del bosque estaba a unos cincuenta metros más adelante. Duplicó sus esfuerzos, cuidando de no tropezar con algo.
Tras ellos, la voz se burlaba.
Voy a atraparlos, sí señor.
Voy a atraparlos , y ya verán.
—Ignóralo —dijo Lucca—. Estamos a salvo.
Y con eso salieron de los árboles hacia campo abierto. La tenue luz de la luna los iluminó, no era brillante, pero sí daba mucha más luz que la que habían tenido en el bosque. Por alguna razón, parecían estar a salvo.
Finalmente, Crono se volvió otra vez cuando los dos se detuvieron. Estaban de pie a unos quince metros de la orilla del bosque. Mientras Crono escudriñaba el bosque, pareció que algo se movió. Intentó enfocarlo, pero no pudo. De repente, vio dos ojos que lo miraban malignamente, brillantes a la luz lunar.
—Ahí está —le susurró Crono a Lucca, quien asintió.
Y súbitamente los ojos desaparecieron. Ya no tenían señales de él. Empero, momentos después, un fuego azul se encendió bajo el lugar donde habían estado los ojos, iluminando la mano que lo sostenía.
Después, la llama murió.
—Parece que no son tan valientes como eran cuando la rana estaba viva —la voz que suavemente se deslizó desde el bosque era la de Magus—. Comparados con él, no son una amenaza; seguiré mis principios.
—¿Porqué actúas así, Magus¿Qué te pasó? —gritó Crono mientras escrutaba las sombras, tratando de encontrar a Magus.
—Me temo que es algo personal, y estoy muy ocupado como para explicárselos —replicó Magus.
La llama azul reapareció, pero esta vez ardía con furia, más como un arma que como una luz. Crono y Lucca retrocedieron, preparándose para esquivar el ataque.
Los dos se cubrieron los oídos cuando un grito resonó y la llama murió como si alguien hubiera derramado agua sobre ella. El sonido fue acompañado del crujir de las hojas, algo se movía en el bosque. El grito se detuvo un rato después, además del otro ruido. Silencio.
Crono y Lucca miraron hacia el bosque por varios minutos, esperando que algo pasara. Pero nada ocurrió, Magus se había ido. Lentamente intercambiaron una mirada en silencio. Los dos respiraban pesadamente por el esfuerzo. Finalmente, Lucca inició la conversación.
—¿Escuché que dijiste que Glenn estaba bien?
—Sí, está bien. Lo dejé por allá —Crono apuntó al sudeste—, en alguna parte. Creo que Magus fue a su casa y cometió un error.
—¿Qué quieres decir¿Qué clase de error?
Crono empezó a caminar hacia la dirección a la que había apuntado, y Lucca comenzó a seguirlo.
—Cuando estés allí lo entenderás; pero algo me dice que ahora tenemos una pequeña ventaja.
