PROFECÍAS
por
Jerm
Capítulo
14
"Misterio Sin Resolver"
Janus se incorporó lentamente, levantándose del suelo de roca del sótano del castillo. El golpe no había dolido, claro, pero tenía el presentimiento de que lo habría hecho si hubiera estado "despierto". Miró a su alrededor rápidamente, esperando encontrar lo que lo había derribado. Nada.
Había estado intentando escapar, huir de las ataduras que Magus había puesto a su alrededor. Janus había esperado que Magus no pudiera ver lo que él hacía, concentrado en lo que ocurría en el exterior. Pero, sin dudarlo, Magus estaba vigilando, siempre vigilando, vigilando eternamente. No había escapatoria.
Mientras la duda surgía en su mente, algo parpadeó frente a él, un pequeño movimiento que llamó su atención Levantó la cabeza y escrutó las profundidades, forzando su vista para localizar lo que se había movido. Sus ojos enfocaron a Magus súbitamente cuando el hechicero entró a su campo de visión.
—No fue un buen momento para probar tus límites¿sabes? —Magus empezó a pasearse, caminando lentamente en un círculo alrededor de Janus, quien siguió viendo al frente—. No tengo tiempo para venir aquí y decirte una y otra vez que no tiene caso.
—Nunca me lo dijiste —replicó Janus con sinceridad. Magus siguió caminando, hasta detenerse justo atrás de Janus.
—De cualquier manera, él ha estado aquí para decírtelo. Lo he visto. Conoces las reglas que te he impuesto.
—¿Y si no las cumplo, qué? Técnicamente, no puedes matarme por romper las… —comenzó Janus, sin volverse.
De repente, se vio sujeto por la parte posterior del cuello y elevado. Instintivamente, tomó la mano que lo sostenía, pero no podía liberarse. Desesperadamente, empezó a patear con desenfrenadamente, tratando de romper el agarre de acero.
—No, no puedo matarte porque no eres más que un avatar, un símbolo que tu persona ha usado para representarte. El maltrato físico no es nada… Pero tu mente todavía es susceptible de ser atacada. No creas que no puedo volverte un loco desquiciado, Janus —Magus hablaba duramente, obviamente enojado.
Aún así, Janus decidió probar su suerte.
—¿Entonces porqué no lo has hecho? Si en serio eres mucho más poderoso que yo¿porqué no me has destruido todavía? Me temes y sabes que puedo ser tan poderoso como tú.
—Ni lo creas —Magus dejó caer a Janus, que cayó en una pila de polvo. Janus se levantó y giró para encarar a Magus.
Encaró la nada.
—Traté de advertirte —le dijo Vili.
———
Glenn no sabía cuando se había quedado dormido. Un momento estaba mirando al cielo mientras se oscurecía, y al siguiente Lucca lo sacudía para despertarlo. Tambaleantemente trató de levantarse, y recordó que no podía caminar muy bien. Un rápido vistazo a su lado le reveló que Crono también estaba ahí, las había encontrado.
—¿Puedes levantarte? —preguntó Lucca, después de que Glenn cayera.
—Sí, pero caminar causará una cantidad de problemas —dijo Glenn, y luego sacudió su cabeza—. Pero creo que puedo arreglármelas.
—¿Seguro? —ella inclinó su cabeza hacia él con curiosidad.
Glenn puso la Masamune en el suelo y se impulsó hacia arriba, esta vez sin caer.
—Sí.
Crono fue el siguiente en hablar.
—Odio tener que apresurarte, pero Marle necesita recibir atención médica tan pronto como sea posible. Tal vez los fuerce demasiado, ya que soy el único que salió de esta ileso… —se volvió a Lucca—. Sé que lo vas a decir, y también sé del chipote en mi cabeza. Sí, duele. Pero, técnicamente, estoy ileso —Lucca lo miró inocentemente y continuó—. Vamos a tener que viajar sin detenernos hasta Dorino para estar a salvo.
—Me las arreglaré —dijo Lucca, asintiendo.
Glenn parecía querer decir algo, pero al final se encogió de hombros.
—Muy bien.
—Entonces vayámonos antes de que Magus regrese.
———
—¿Porqué no me dices qué está pasando? —exigió Janus a la figura que estaba frente a él, del otro lado del cuarto.
Vili simplemente se encogió de hombros y empezó a pasearse lentamente.
—¿Qué es lo que entiendes hasta ahora?
Janus hizo una mueca desdeñosa, y luego su cara volvió a quedar neutral. Sin embargo, todavía había furia en sus ojos mientras miraba a través del sótano del castillo. Vili dejó de pasearse y se volvió hacia Janus.
—¿Y bien?
—No sé nada de lo que está pasando a mi alrededor¿porqué si no lo preguntaría?
Vili meneó la cabeza.
—Si no entiendes lo que te he dicho¿cómo podrías entender las partes más profundas? En este momento juegas un papel muy pequeño, prácticamente inexistente. Sólo disfruta de tu vida aquí, es todo lo que puedes hacer. Sin dolor, sin sufrir. Y todos tus deseos pueden manifestarse ante ti. Sé feliz con lo que tienes.
—Suenas como si estuvieras del lado de Magus —lo acusó Janus—. ¿Porqué elegirlo a él?
—Él quería hacer algo más de su vida, Janus. Al grado que estabas esforzando al cuerpo con esa búsqueda sin sentido, yo no existiría por mucho tiempo más. Con Magus al mando, puedo vivir una vida más larga —Vili regañaba abiertamente a Janus—. Ibas a destruirme, Janus. "¿Porqué elegirlo a él?", lo que uno oye en estos días…
—No puedo ver tu lógica —suspiró Janus—. Magus está en una vendetta contra el resto del mundo, lo que nadie puede hacer; él es aún más imprudente que yo.
Vili abrió la boca para contestar, pero Janus lo cortó.
—¿Porqué no tomas el control tú mismo, entonces? Si quieres existir¿porqué robarlo de un hombre imprudente y dárselo a otro? Eso no resuelve nada.
En vez de contestar, Vili pareció meditar por un momento.
—Parece que ya te acercas al entendimiento de lo que estamos haciendo a través de esta deducción lógica. Tengo mis razones, y son sólo mías. Ahora, si me disculpas…
Vili salió de su vista, desapareciendo otra vez. Esta vez Janus no hizo nada para detenerlo, no tenía sentido. Empezó a dar la vuelta para iniciar la exploración de este nuevo mundo dentro de su mente, cuando la voz de Vili volvió a interrumpir sus pensamientos.
—Oh, una cosa más. Te traje algo para mantenerte ocupado para que Magus no tenga que venir a regañarte cada treinta segundos.
Janus dejó de caminar y lentamente se volvió para ver la pared más lejana a él otra vez. De pie, en las sombras, había alguien, aunque no era Vili. La figura salió lentamente de su escondite, sus pisadas sonaban en el piso de piedra. Janus la reconoció inmediatamente.
—Después de todo, un trato es un trato.
Quería decir algo, intentaba hablar desesperadamente. Había cientos de cosas que habría querido decir. Sin embargo, por el momento no tenía palabras. Sin importar sus fuertes intentos, lo único que podía hacer era ver a la persona que estaba frente a él.
Schala.
