PROFECIAS
por
Jerm
Capítulo
20
"Enfrentamiento"
—¡Magus! —gritó Crono al entrar al vestíbulo.
Marle, caminando tras él, miró la destrucción a su alrededor. Varios cadáveres estaban diseminados por el área, eran cinco. Lucca caminó cuidadosamente hacia uno y se arrodilló. Suavemente lo tocó, pero no hubo respuesta. Estaba muerto. Como todos los demás.
—Está muerto —dijo Lucca, levantándose con una Mirada que demostraba que se sentía enferma.
—No podemos haber llegado tan tarde —replicó Marle, afectada—. No le dimos suficiente tiempo.
Crono sacudió la cabeza, dudoso.
—El cuarto del trono…
Marle avanzó para tomar una ballesta de uno de los caídos a su izquierda, tomando asimismo un puñado de dardos para usarla de un hombro muerto. Tras ella, Crono avanzó lentamente hacia las puertas dobles de madera que bloqueaban el camino al trono. Parecía aprehensivo por lo que pudiera encontrar allí, su mano temblaba mientras la estiraba para jalar la puerta. Detrás de él, caminando, Glenn desenvainó calmadamente la Masamune.
—Por favor… —dijo Marle, poniendo su mano sobre el hombro de Crono mientras él abría la puerta. Glenn estiró el brazo y dio un fuerte tirón a la otra.
Las puertas se abrieron ruidosamente, sin crujir demasiado fuerte, pero así parecía por el eco. El grupo se congregó en la entrada, aunque estaban ansiosos por ver lo que había del otro lado.
El cuarto estaba vacío.
—Oh, bien —Marle suspiró aliviada, ahora temblaba visiblemente.
Crono sacudió la cabeza, todavía se sentía con suficiente arrojo.
—Vamos arriba.
Sin embargo, antes de que hubieran dado un paso en esa dirección, escucharon una explosión proveniente de abajo. El castillo se sacudió por el golpe, pero no lo suficiente como para desplomarse.
—Vamos para abajo —lo corrigió Lucca, dándole la espalda al cuarto del trono para correr hacia las escaleras que daban al sótano.
—¿Qué está haciendo allá abajo? —preguntó Marle, siguiéndola.
Crono se encogió de hombros.
—¿Hay una salida secreta por allá, quizá alguna que el rey usaría?
Marle sacudió la cabeza, pero no dio una respuesta verbal. Dieron vuelta en la esquina, con Glenn tras ellos, para ver a Lucca empezar a bajar las escaleras.
—¡Espera, Lucca! —gritó Crono llevándose la mano a la boca como una corneta para aumentar el alcance de su voz.
—¡No puedo esperar! —espetó Lucca—. ¿No lo entiendes?
Crono llegó a las escaleras y empezó a bajarlas a saltos, varios peldaños atrás de Lucca. Marle dejó que Glenn pasara delante de ella, y se puso a la retaguardia.
—¿Qué? —replicó Crono, confundido—. ¿Entender qué?
—Lo que está abajo —respondió Lucca—. Planea usarlo.
Crono bufó, molesto.
—Si fueras más específica…
Marle lo cortó.
—La Concha Arcoiris (n/t: Rainbow Shell). Casi la olvido. Está aquí abajo.
Lucca se acercó al final de las escaleras, y saltó los seis últimos peldaños. Sus pies aterrizaron con un ruido fuerte mientras se encogió sólo por un momento antes de dirigirse al pasillo. A la distancia, se escuchaba el sonido de armas chocando unas contra otras.
—Carajo, Lucca¡ni siquiera estás armada! —gritó Crono, tratando de no tropezar mientras aumentaba el ritmo.
En respuesta, Lucca empezó a emitir un brillo rojizo, y luego un aura la envolvió. Su magia. El brillo iluminó las paredes a su lado mientras corría. Crono se tropezó en un escalón y cayó hacia delante, rodando el resto del camino. Golpeó el suelo y se deslizó para detenerse mientras Glenn y Marle llegaban al final de la escalera. Se acercaron y con cuidado lo levantaron.
—¿Estás bien? —preguntó Marle preocupada, mientras empezaba a buscar huesos rotos, pero él negó.
—Estaré bien —le dio unos golpecitos en el hombro y se volvió al pasillo—, pero tenemos que llegar hasta donde está Lucca.
Glenn tomó la delantera esta vez, mientras el sonido del conflicto aumentaba.
———
Janus, de vuelta a su verdadera forma, abrió de golpe la puerta que daba a su cuarto. Escandalizó a los dos guardias que estaban apostados ahí, aunque no podría importarle menos. No eran reales, y no existirían en su mente en cuestión de segundos. El dolor en su brazo seguía ahí, latiendo dolorosa y molestamente. También pasó por alto eso, aunque era muy probablemente real.
Magus lo estaba usando como barrera para su dolor. No soportaría eso.
Janus se balanceó al dar la vuelta, su capa flotaba tras él, acechando hacia la puerta que dirigía al salón del trono. Los guardias ahí eran como los anteriores, no tuvo problemas. Las puertas se cerraron con estrépito tras él.
Adentro estaban su madre, su hermana, y Dalton. Y el profeta. Zeal levantó la mirada hacia él con una marchita mirada de indiferencia. Janus no le hizo caso y entró para detenerse ante el pequeño grupo.
Finalmente, Zeal habló.
—¿Quién eres tú?
Janus se sorprendió brevemente antes de recordar que ahora era más viejo que el Janus que todos conocían aquí. Rápidamente pensó un nombre, pero se decidió por un título.
—Soy el mensajero.
Zeal frunció el ceño hacia el profeta, y volvió a ver a Janus.
—Un mensajero… ¿de qué?
—Tengo algo que entregarle a Magus.
———
Lo que quedaba de la guardia quedó fuera de combate, de una u otra forma. Magus sonrió mientras el último arrojaba su espada y huía, tambaleándose por el pasillo oscuro. Cuando el soldado se fue. Magus se volvió hacia la puerta y la empujó para revelar su tesoro. Adentro estaba, brillando a la luz de las antorchas, la Concha Arcoiris.
Entró tranquilamente, la puerta se cerró tras él silenciosamente. Había llegado.
———
"Ésta no es una muy buena idea, Janus."
Janus miró a su alrededor rápidamente, aunque ya sabía. Vili no era el tipo de persona que podía ser detectado. Regresó su mirada al trono, aunque su atención se mantuvo con Vili.
—Voy a salir, Vili. Si fueras inteligente, me ayudarías.
La reina estaba confundida. Se volvió al profeta.
—¿Te llamas Vili?
El profeta meneó la cabeza, igual de confundido. La reina regresó su atención, furiosa, hacia Janus, golpeando el brazo del trono con el puño.
—¡Deja esto, "Mensajero"! Te ordeno…
Janus concentró su mente en Zeal. A media oración, se rompió como si fuera de cristal, la imagen reducida a pedazos, la ilusión desaparecida. Dalton, Schala y el profeta dieron un salto hacia atrás, alarmado, con los ojos desorbitados por lo que había pasado.
—No me hablen —masculló Janus.
"¿Qué estás haciendo, Janus?"
—Rompiste el trato. Esto no es lo que yo quería, este es el despertar de Lavos otra vez —respondió Janus, mirando a los tres que quedaban—. Me mentiste y pienso renunciar a mi parte del trato ahora.
"¡No te atrevas, Janus!"
La voz fue seguida de una fuerza que empujó a Janus y lo impactó hacia la pared a su derecha. La golpeó fuertemente, gruñendo. Sin embargo, no le dolió. Janus contraatacó. Liberó su energía, enviando relámpagos a todo su alrededor. La electricidad se esparció por las paredes y el techo mientras destruía todo al interior del cuarto. Los otros tres se quebraron como Zeal, sus fragmentos desaparecieron mientras ellos explotaban.
El agarre de Vili se aflojó, y luego se hizo más fuerte.
Janus liberó todo el poder de su mente, y el mismísimo mundo que lo rodeaba se fragmentó también.
———
Crono finalmente alcanzó a Lucca, que respiraba trabajosamente. Aparentemente se había detenido para interrogar a un soldado que corría en la dirección contraria. Crono disminuyó su velocidad mientras se acercaba. Podía oír que a los otros dos llegaban a sus espaldas.
—¿Sigue ahí? —preguntaba Lucca.
El soldado asintió, arrojando el sudor de la cara con el movimiento. Sus ojos estaban desorbitados y era una obvia presa del pánico. Crono notó que Lucca tenía atenazado el brazo del hombre, que era lo que impedía que corriera.
—Genial —Lucca parecía querer decir algo más, pero sabía que no había tiempo. Soltó al sujeto, quien se arrojó al instante, y siguió corriendo por el pasaje. Crono pareció molesto y corrió tras ella. Luego, algo más adelante, escucharon un grito de agonía. Esta vez, era de Magus.
———
—¡Suéltame, Magus! —gritó Janus, rechazando el intento de Vili de retenerlo.
Lanzó más magia, atacando la mente del cuerpo una vez más. Justo lo que Magus había hecho para hacerlo regresar en el bosque. Una vez más, una voz hueca hizo eco en todo derredor, gritando de dolor.
Janus estaba de pie en medio de la nada, blancura a todo alrededor. Había destruido todas las visiones, imágenes y personas falsas que habían sido creadas para él. Ahora estaba solo, pero al mando.
Vili se había ido otra vez, lo que a Janus no le importaba. Estaba al mando.
———
Lucca no dejó de avanzar a zancadas cuando llegó a la gran puerta que bloqueaba el camino al cuarto del tesoro. Puso su hombro adelante y embistió el obstáculo. La puerta se estremeció por el golpe, pero siguió en pie. Se apoyó en el peldaño y empujó, pero entendió que podría no funcionar. No pasó nada.
Tras ella, Crono la alcanzó y trató de ayudarla. Empujaron juntos, y luego jalaron. Seguí cerrada. Marle fue la siguiente en llegar, sacudiendo la cabeza y respirando pesadamente.
—Tienen… que empujar.
—Eso pensé —replicó Lucca, y volvió a golpear la puerta sin resultados.
—¿Puedo intentar? —preguntó Glenn, desenvainando.
———
Magus sacó su arma mientras se acercaba a la roca mágica. Era demasiado pesada para llevarla entera, pero tenía mejores planes. La hoja se activó y extendió, pasando de hoz a guadaña. La elevó, calculando el golpe, y la dejó caer.
La guadaña rechinó mientras cortaba la piedra, aun mientras otra cosa cortaba la puerta a sus espaldas. El fragmento de la Concha Arcoiris cayó al suelo mientras la puerta se astilló y se precipitó al interior.
Sin embargo, Magus sabía sin necesidad de verlo que era la Masamune, lo sintió. Rápidamente, se inclinó para recoger el fragmento mientras empezaba a preparar su energía para un hechizo. Escuchó pisadas acercándose hacia él por atrás, alguien que quería matarlo, sin duda. La roca fue hacia el interior de su capa mientras liberaba el hechizo. Cerró los ojos, pero no por miedo.
La magia lo tomó y alteró su posición, enviándolo a algún lugar seguro. Abrió sus ojos para verse a sí mismo de pie sobre los parapetos del castillo, mirando por sobre el bosque a lo lejos. Sacó del bolsillo la piedra del sueño (n/t: dreamstone), preparándose para regresar a su castillo.
—Os reto, Magus.
———
—¿A dónde se fue? —exclamó Lucca, entrando de golpe al cuarto y casi tropezando con la puerta caída.
—A algún otro lugar, supongo —Crono se encogió de hombros—. Se llevó a Glenn consigo, empero. Le doy cinco minutos más de vida.
—Yo también —asintió Marle—. Glenn parecía un poco molesto.
Crono le dio la espalda al cuarto y empezó a desandar por el pasillo.
—Se veía muy molesto. Es la primera vez que lo veo embestir algo de esa manera, sin esperar ayuda.
Lucca examinó la Concha Arcoiris, arrodillándose. Faltaba un pedazo. Golpeó la roca, se puso de pie.
—Se llevó un poco de ella.
—Pero no pudo haber ido demasiado lejos —agregó Marle—. La teletransportación requiere mucha magia, y él ya estaba cansado por toda la que usó.
—Exacto —asintió Lucca, siguiendo a los otros dos hacia fuera del cuarto—. Y Glenn lo detendrá hasta que lo alcancemos.
———
Glenn saltó hacia Magus, intentando terminar la batalla. El mago rápidamente bloqueó el ataque con la guadaña, pero no logró atorar la espada antes de que Glenn se hubiera hecho hacia atrás y vuelto a atacar.
Magus se vio forzado a retroceder para esquivar el ataque dirigido a su cabeza. Sin embargo, Glenn tomó su tiro errado en ventaja, agachándose y girando la espada para que continuara el camino hacia arriba. Saltó para agregar fuerza al golpe, transformando su ataque inicial en una especie de uppercut.
Magus bateó el ataque, escuchando como su guadaña se mellaba. Un pedazo de metal golpeó el suelo de piedra, tintineando fuertemente. Glenn finalmente se había quedado sin energía, así que Magus tomó la ofensiva antes de que recuperara su equilibrio. Invocó su magia, lanzando fuego a la rana. Sin embargo, la Masamune simplemente brilló y absorbió la energía para traspasarla a Glenn y darle poder.
Magus, en pánico, agitó su guadaña al vigorizado Glenn. Sin embargo, la Masamune la interceptó, partiendo el arma en dos partes. Magus ahogó un grito mientras la hoja del arma cayó del parapeto girando, para aterrizar y encajarse en el puente levadizo.
Glenn dio un paso atrás desde su defensa, preparando su espada otra vez. Magus estaba desarmado. Segundos después, la Masamune fue silbando hacia Magus una vez más. El mago dio un salto atrás y se envolvió en su capa. Interceptó la espada, desgarrándose pero alterando el curso del arma. Glenn fue atrapado fuera de guardia y Magus tomó ventaja. Sujetó los dos brazos de Glenn y los separó. La mano derecha de Glenn consiguió sujetar el arma. Sin embargo, era demasiado pesada para agitarla con una sola mano.
Magus soltó la mano derecha, y sujetó a Glenn por el cuello. Sin embargo, no podía ahorcarlo, los músculos del cuello de la rana eran muy fuertes. Rápidamente giró hacia atrás, tomando impulso. Soltó el cuello y el brazo de Glenn para lanzar al anfibio por el aire, aterrizando sobre los parapetos varios metros a lo lejos.
Magus rápidamente convocó su voluntad otra vez, reuniendo la energía que lo alejaría de la rana. Bajo él, pudo ver a los otros tres precipitándose fuera del castillo para ver, confundidos, la hoja rota de la guadaña.
Demasiado tard—
El dolor volvió a atacarlo cuando Janus forzó su poderío sobre el de Magus. El mago sujetó su cabeza, tambaleándose. El dolor aumentó y Magus cayó hacia atrás, gritando. Los gritos llamaron la atención de los otros tres, que volvieron a entrar al castillo para llegar a los parapetos.
Glenn se levantó débilmente, sacudiendo la cabeza, aunque eso no ayudó mucho para clarificarla. Miró borrosamente al mago, tambaleante de agonía.
—¡Janus¡Déjame ser! —Magus se incline hacia atrás, acercándose a la orilla del castillo— ¡No!
Glenn se puso en pie como borracho, y empezó a zigzaguear hacia Magus. Sin embargo, antes de que pudiera alcanzarlo, Magus se inclinó hacia atrás, sobre la orilla, cayendo al interior del castillo.
Magus, notando el predicamento en el que estaba, rápidamente cambió su magia para crear un escudo a su alrededor. Momentos después, se estrelló en el techo del interior del castillo. La roca se rompió bajo el, el escudo funcionaba. Cayó.
———
—Ya se me olvidó… ¿cuál es el camino hacia el exterior de los parapetos? —dijo Crono, mientras regresaban al salón del trono.
—Por la izquierda —dijo Marle, avanzando en esa dirección.
Entonces el techo se derrumbó con un sonido estruendoso. Crono estiró el brazo rápidamente y sujetó a Marle, jalándola hacia atrás. Varios pedazos grandes de roca golpearon el suelo frente a ellos, acompañados de polvo. Las rocas se amontonaron sobre el suelo varios segundos antes de calmarse al fin.
—¿Qué dem…? —murmuró Crono, mirando a través del polvo.
La nube de polvo disminuía, revelando a Magus atrapado en el interior de una roca distinta. No estaba muerto. Sin embargo, estaba inconsciente. El grupo lo miró con desconcierto, preguntándose que harían en estas nuevas circunstancias.
Tras ellos, escucharon el sonido de pies que marchaban, muchos pies. Los caballeros habían regresado.
