PROFECÍAS
por
Jerm
Capítulo 21
"Repercusiones Reales"


Janus sintió la derrota de Magus, con su persona forzada a la sumisión. Pero sólo por poco tiempo. Janus tenía que aprovechar el momento. Rápidamente, reunió sus menguadas fuerzas y se preparó para tomar el control del anfitrión una vez más. Tal vez ahora tendría suficiente tiempo para explicar lo que le estaba pasando.

Vio cómo la oscuridad a su alrededor se iluminaba hasta ser de una cegadora blancura. Protegió sus ojos del resplandor mientras un sonido estrepitoso surgió a su alrededor. Luego escuchó otro ruido, Magus gritando de furia. Pero Janus ya estaba demasiado lejos

Incluso se permitió sonreír mientras la luz lo envolvió y lo envió a algún lugar que no entendía.

———

—¡Bueno! —Crono agitó su cabeza, sorprendido—. ¿Qué hacemos ahora?

Marle asintió.

—No podemos simplemente matarlo a sangre fría. Parece que tenemos que darnos otra oportunidad de entender lo que le pasa.

Lucca se quedó viéndolo, y luego desvió su mirada a los pasillos vacíos del castillo mientras los que marchaban se acercaban.

—No me gusta esa idea. Yo digo que dejemos que el Rey se encargue de esto.

Crono bufó.

—Sí, podríamos hacer eso. ¿Pero en serio sabemos qué le pasa a Magus?

—Lo que sea que le pase, acaba de matar a casi treinta personas —retrucó Lucca—. No puedo evitarlo, Crono; acaba de volverse otra vez el peor enemigo del reino.

Glenn venía bajando las escaleras, cojeando, poniendo fin a la discusión. La pelea con Magus no había sido brutal para él, pero cuando lo arrojó se hizo un esguince en el tobillo izquierdo. De momento, usaba la Masamune para apoyar el peso de ese lado del cuerpo. Marle fue a ayudarlo mientras Crono y Lucca se disponían a seguir discutiendo. Sin embargo, Glenn los interrumpió antes de que volvieran a empezar.

—Llevémoslo con nos, hay algo que no entendemos.

—Sí, ya habíamos pasado por eso —Lucca meneó la cabeza—. ¿Pero nuestra curiosidad vale nuestras vidas?

—No es por eso, me temo que es por Magus… Janus, quise decir.

La marcha se escuchó más fuerte cuando los caballeros llegaron al puente. Marle dio un vistazo en aquella dirección, observando como empezaban a alinearse en el vestíbulo, examinando a los muertos. Se volvió a Crono, quien asintió.

Crono levantó la vista de Lucca y Magus y fue a saludar a los caballeros.

—No hay problema, ya nos hicimos cargo de todo.

—Eso fue bueno —murmuró Lucca sarcásticamente, agachando la cabeza.

Glenn cojeó hacia ella y empezó a hablar en voz baja.

—Éste no es Janus.

Lucca lo interrogó con la mirada.

—Lo sé, es Magus… Oh, espera… Janus era su nombre anterior¿verdad?

—Sí —Glenn asintió, y luego dio una fuerte sacudida de cabeza—. Pero cuando estábamos lidiando, empezó a gritar de dolor. Sus palabras, creo, fueron: "Ahora no, Janus."

—¿Y después de eso lo arrojaste del techo?

—Él cayó sólo, cuando perdió el equilibrio. Yo ni lo toqué.

Crono le gritó algo a los caballeros, llamándoles la atención. Pero después de mirar por un rato, parecía no ser algo que indujera a pensar que habría otra batalla y prosiguieron. Lucca le dirigió una mirada sombría a Magus y suspiró. Entonces se volvió a Glenn de nuevo.

—Está bien.

—¿Está bien qué? —preguntó Marle, confundida.

—Averiguaremos lo que le pasa —concedió Lucca—. Pero esto no me gusta nada.

—A nadie le gusta —concordó Marle—. Y algo me dice que a "Janus" tampoco.

—Sí —asintió Lucca, para avanzar a Crono—. Quédate aquí y vigila a Magus, yo ayudaré a nuestro decepcionante diplomático.

—Si tú lo dices —contestó Marle, echando otro vistazo a Magus—. ¿Le quito la barrera?

—Aún no… no quiero tomar riesgos.

Dicho esto, Lucca llegó a donde estaba Crono, quien parecía no ir a ninguna parte con los guerreros.

—Bien, Magus está oficialmente muerto.

—¿Lo está? —preguntaron Crono y el jefe de los caballeros al mismo tiempo.

Lucca se contuvo de golpear a Crono por casi arruinar su intento de sacar a Magus, y prosiguió.

—Acabamos de darnos cuenta, uno de sus pulmones fue perforado por una costilla rota.

El caballero asintió y se dirigió a Crono.

—Entonces ya no son necesarios. Dispondremos del cuerpo e iniciaremos la reconstrucción.

Nosotros nos encargaremos del cuerpo, señor —replicó Lucca rápidamente—. Para ello se necesita algo de magia, algo que nosotros tenemos y ustedes no.

—¿Porqué es así? —cuestionó el caballero, confundido—. Es decir¿porqué se necesita magia?

Lucca suspiró, demasiado dramáticamente según Crono.

—Si no se usa, entonces la magia en el interior de Magus se liberará como una maldición.

—¿Una… maldición grave? —el caballero estaba a punto de acceder.

—No lo sé, esto nunca ha pasado antes. Pero recordemos que hablamos de Magus. Yo no correría riesgos, ya bastantes soldados han muerto.

—Hablaré con el Rey sobre esto —dijo el caballero, se volvió y se fue.

—¿El Rey está aquí? —preguntó Lucca, sorprendida—. Bien, me parece perfecto, sigue vivo.

—Sí, afortunadamente —asintió Crono—. Cuando el caballero regrese voy a tener que preguntar dónde está el capitán, habría sido mucho más fácil tratar con él.

—Admítelo, eres un mal negociador —se burló Lucca.

—…¿y?

Lucca no pudo contestar, ya que el Rey era escoltado hacia ellos. Dio un paso adelante, dando el saludo de protocolo. Lucca asintió, miró alrededor hacia los caballeros presentes.

—Hablemos por acá —dijo al fin, señalando hacia atrás suyo.

———

—Verá —prosiguió Lucca mientras el Rey escuchaba—. Magus no está muerto.

Estaban en el salón del trono, sólo el pequeño grupo, el Rey, y Magus inconsciente. Las puertas estaban cerradas y los caballeros afuera del cuarto, reuniendo a los heridos y a los muertos.

El Rey estaba sentado en su trono, y los demás lo rodeaban mientras le decían lo que sabían. Era un buen oyente, salvo por su costumbre de interrumpir cada cinco segundos.

—Pero le dijeron al caballero que sí estaba muerto —dijo el Rey, perplejo.

Lucca puso los ojos en blanco e hizo la cabeza a un lado y otro.

—Bueno, sí; necesitaba distraerlos.

—¿Para qué? —inquirió el monarca, aún más perplejo.

—Sí¿porqué? —agregó Crono dándole un codazo a Lucca. Lucca le soltó un manotazo, pero no le importó errar el tiro.

—Algo le pasa a Magus. Yo… no estamos seguros de lo que sea, pero creo que no hizo esto por su propia voluntad.

—¿Quieres decir que está siendo manipulado?

—Bueno, tal vez. Pero tal vez él sí es responsable de sus actos —prosiguió Lucca—, pero eso querría decir que hay algo más atrás de esto. Quiero averiguar qué pasa.

—¿Así que Magus no será ejecutado por estos crímenes? —el Rey parecía renuente—. ¿Qué le diré a las familias de los muertos?

—Lo mismo que Lucca le dijo a su soldado —intervino Marle.

El Rey se reclinó en su silla para pensar. Mientras meditaba, Lucca lo presionó.

—Enfréntelo, de una forma u otra, el "Magus" que hizo esto a su Castillo morirá. Sólo nos aseguramos de que matamos a la persona correcta.

—Alguien podría estarlo manipulando —agregó Crono—. Lo que significa que matar a Magus no resolverá el problema.

—Pero eso es sólo una suposición —remarcó el Rey, aún sin gustarle la idea.

—¿No confía en nosotros? Ya derrotamos a Magus antes, sin mencionar las incontables otras amenazas por todo el mundo —Lucca seguía intentando que el Rey aceptara—. Seguramente podemos acabar a un Magus debilitado comparado con todo lo anterior.

El Rey tomó una inspiración larga y la contuvo, echando una mirada a los cuatro frente a él. Habían salvado a su reino dos veces, tres, si contaban lo de Yakra. Tal vez no confiaba en ellos lo suficiente. Pero¿qué tanto sabía de ellos?

El Rey dejó ir el aire que había inhalado con un suspiro largo e inclinó su cabeza, sacudiéndola. Qué hago, qué hago… finalmente se decidió. Levantó la cabeza y miró a Lucca a los ojos.

—Es suyo.