PROFECÍAS
por
Jerm
Capítulo
23
"Conflicto
Interno"
—¿Qué se te ofrece, Magus? —preguntó Janus, lentamente explorando el área a su alrededor con la vista.
—Lo sabes muy bien —Janus se giró al descubrir que la voz había cambiado de lugar desde sus últimas palabras.
—¿Dónde estás? —empezó a girar sobre su eje, tratando de localizar a su enemigo.
—Me desobedeciste, me infligiste daño cuando estaba tan cerca de mi victoria —Magus seguía sin ser visible, pero se escuchaba más cerca—. Prepárate para conocer un dolor diez veces mayor.
Janus sintió la presencia tras él y en un instante giró, poniendo en acción su mortífera guadaña. Dejó escapar un chillido agudo mientras se extendía a su modalidad de combate. La capa giró alrededor de Janus, cubriendo su brazo derecho. Inclinó la cabeza, la capucha cubrió su cara mientras miraba con furia a la figura sombría ante él, un espejo de su forma física, pero el opuesto de su mente.
—¿Dónde está tu amigo Vili? —se mofó Janus, al ver que Magus también estaba armado.
Aunque las armas eran inútiles, su simbolismo podía contribuir grandemente a la batalla. La mente era tan poderosa como la imaginación, si bien la imaginación podía ser una debilidad si alguno de ellos olvidaba que las armas no eran reales.
—Esto es entre tú y yo —declaró Magus—. Esta vez te elimino, sin importar las consecuencias.
—Vili se está poniendo en contra tuya, Magus —lo provocó Janus—. Empieza a entender que tú eres más una amenaza para él que yo.
Magus empezó a pasear, con Janus siguiéndolo, los dos describían un círculo alrededor del otro, la abertura lentamente se cerraba.
—Tengo mis buenas dudas sobre eso —replicó Magus por fin—. En serio lo dudo.
—¿Qué quieres decir con "consecuencias"? —preguntó Janus, súbitamente atraído por la palabra.
—Algo de lo que no tendrás que preocuparte —respondió Magus, sin dar ninguna información, como Vili—. Serán superadas fácilmente, empero.
—Y… —Janus empezó a hacer otra pregunta, pero se detuvo al levantar rápidamente su guadaña para bloquear a Magus cuando el mago oscuro lo embistió.
Las armas se engancharon. Los dos giraron las hojas, tratando de desarmar al otro o liberar su arma. Entonces, tomando a Janus por sorpresa, Magus jaló y soltó la guadaña. Janus se tambaleó y golpeó el suelo cuando se derrapó. Se sujetó a la guadaña, pero Magus dejó ir la suya y la giró por el suelo, deslizándola lejos de él. Entonces se levantó y regresó, aún girando, a la mano extendida de Magus, quien atrapó el mango y echó su capa atrás, dándose espacio para girarla mientras avanzaba hacia Janus.
Janus miró por sobre su hombro desde su incómoda posición en el suelo y rápidamente se puso de rodillas, levantando la guadaña horizontalmente con las dos manos. El ataque de Magus fue detenido por el báculo de madera, las dos armas hicieron una cruz. Janus se hizo hacia atrás, aprovechando la oportunidad. Su guadaña se enganchó a la hoja de la de Magus, jalando al mago hacia delante. Janus levantó las piernas para darle en el estómago, rodó hacia atrás, empujando a Magus hacia delante con otro impacto. Magus tomó aire por un momento mientras fue arrojado, y golpeó el suelo justo como Janus había hecho antes.
Janus rodó, guadaña en mano, pero en vez de tomar ventaja de su ofensiva, se hizo atrás, preparándose para el próximo ataque de Magus, quien se levantó calmadamente, usando su magia para traer a su guadaña de vuelta a su mano.
—¿Ya? —preguntó Janus, entrecerrando los ojos mientras miraba con furia al avatar frente a él.
—En un momento —contestó Magus, preparándose para el próximo ataque.
—Te ayudo —dijo Janus, y se concentró en su guadaña.
Desvió la mirada del arma un momento después, y lo levantó sobre su cabeza como un hacha, sujetándola desde el extremo del báculo. Entonces se inclinó hacia delante, arrojando el arma a Magus. La guadaña giró en el aire, reduciendo la distancia entre ella y su blanco rápidamente. Magus soltó su guadaña de la mano izquierda y atrapó el arma que venía hacia él, con la punta deteniéndose a centímetros de su cara.
—Cerca —musitó Magus.
Entonces el hechizo que Janus puso en su arma hizo efecto y la guadaña explotó en un infierno mágico. Las llamas tragaron al mago sorprendido, envolviéndolo en menos de un segundo. Trozos del arma brillaron como el cristal mientras caía, desvaneciéndose en el olvido. Janus observaba, esperando ver que era de Magus, formando una nueva guadaña por la voluntad de su mente.
El fuego se extinguió, revelando oscuridad. Magus se había ido. Janus escudriñó a su alrededor aprehensivamente, esperando un ataque sorpresa, pero no vino nada. Había vencido.
Antes de que pudiera pensar algo más, algo lo empujó hacia delante. Se dobló por la fuerza, sintiendo algo donde no debía estar. Lentamente bajó la mirada, y llevó su mano libre para sujetar algo duro. Una hoja manchada de rojo sobresalía de su pecho, la sangre que la cubría goteaba hacia la negrura bajo él. Su otra mano fue hacia su espalda para sentir el báculo de madera que lo había empalado.
Magus…
Llevó la otra mano a su espalda, dejando caer su guadaña al suelo, y usó las dos para empezar a jalar la hoja. Podía sentir cómo lentamente se deslizaba a través de él, la hoja volvía a desaparecer dentro de su pecho. Finalmente salió por su espalda con un sonido chirriante.
Janus giró, aprehensivo, usando la guadaña que lo había atacado como arma propia. Nada más que la oscuridad le devolvió la mirada de furia. Cerró los ojos mientras las heridas se cerraban por sí mismas, reformando su avatar. ¿Cuándo regresaría Magus¿Qué haría? No tenía idea de cómo destruir de una vez por todas a Magus, tendrían que ayudarlo desde afuera, donde ya no confiaban en él. Y ya no podía contactarlos.
Tal vez sería mejor si se rindiera…
Janus sacudió la cabeza. Magus ya no estaba cerca, estaba seguro esta vez. Trataría de regresar otra vez. Tal vez esta vez podría decirles lo que pasaba. Si alguno de ellos podía ayudarlo, ésa era Lucca.
Determinado una vez más, se concentró en regresar al mundo consciente. Y una vez más, la luz blanca se extendió hacia él.
———
—¿Está cerrado? —preguntó Crono, pasando el peso de Magus de un hombro al otro.
Glenn, de pie tras él y sujetando las piernas de Magus, casi lo soltó por el movimiento, pero se las arregló. Lucca jaló la puerta, que se abrió fácilmente, respondiendo la pregunta de Crono.
—Metámoslo aquí, rápido.
Lucca encendió rápidamente la antorcha que el Rey les dio y examinó la polvosa catedral. Había telarañas por muchas partes, y más polvo que nada. No había sido visitada una sola vez en los cinco años que habían pasado desde el incidente. Los otros entraron tras ella mientras ella buscaba una antorcha de pared para encenderla. Lentamente empezó a caminar por el cuarto, prendiendo todas las antorchas que adornaban las paredes.
Crono se agachó con cuidado y puso al mago inconsciente con cuidado sobre el suelo. Tras él, Glenn lo imitó, gruñendo por lo bajo por el esfuerzo. Crono también estaba cansado, aunque nunca lo admitiría. Se desplomó en el suelo y se reclinó contra un banco.
—¿Ahora qué hacemos? —preguntó Marle, vigilando a Magus.
—¿Qué más? Esperar —dijo Crono, inclinando su cabeza hacia delante y preparándose para echar una pequeña siesta.
—No vas a dormir¿verdad? —exclamó Marle, sorprendida.
—No, sólo será una siestecita —se defendió Crono—. No va a despertar en los próximos cinco minutos¿o sí?
—Podría despertar en cualquier momento, Crono —intervino Lucca—. ¿Recuerdas lo que pasó en el castillo?
—Pero estoy cansado —gimoteó Crono.
—Sí, todos lo estamos —concedió Marle—. Sólo espera hasta que aclaremos esto.
—Bien, bien —Crono se puso en pie de nuevo, golpeando su cara para despertarse bien. Empezó a pasearse por la catedral, soplando al polvo de los bancos mientras pasaba por ellos.
Glenn se recargó contra la pared cercana a Magus, desenvainando su espada y sujetándola, con la hoja abajo, floja en sus manos. Siempre preparado a pesar de la fatiga. Marle se sentó junto a Glenn, aunque no tenía la intención de dormir. Rato después, Lucca también se sentó.
—Y bien, Magus¿porqué vas por ahí matando gente? —dijo Crono de repente, con un tono demasiado jovial y cómico—. Hey, Magus, cuando intentaste matarme¿lo hiciste amistosamente o estabas enojado conmigo?
Marle enterró la cara en las manos, gruñendo mientras Crono seguía paseando por el cuarto. Lucca le echó un vistazo, sacudiendo la cabeza, sin creer lo que estaba pasando.
—Ya sabes, realmente no creemos que te hayas vuelto loco a propósito. Así que¿porqué haces esto?... Magus, sé que intentaste matarnos, y viceversa, pero decidimos preguntarte unas pocas preguntas como gente civilizada… Ya sabes, con todo este asunto de los asesinatos triviales, se me ocurrió que podríamos preguntar…
—¡Cállate, Crono! —gritó Marle de repente—. ¿Porqué¿Qué estás haciendo?
Lucca se volvió a Marle, sorprendida por su arrebato. Sin embargo, Crono no vaciló.
—Oh, no es nada. Sólo me preguntaba en voz alta cómo le vamos a preguntar a Magus porqué ha decidido que el mal es más divertido que el bien. TENEMOS que preguntárselo de una forma u otra.
—Sólo está matando el tiempo, Marle, no te preocupes —explicó Lucca.
—Lo siento, es que ha sido demasiado —Marle se apoyó en la pared, mirando al techo.
De repente, Crono dejó de caminar.
—¿Oyeron algo?
Marle escuchó por un momento, sin oír nada. Sacudió la cabeza.
—Probablemente sólo fue el viento.
Crono también sacudió la cabeza.
—No, no, no, no; era algo así como una voz…
—¿"Algo así"? —Lucca parecía escéptica.
—Crono, estás… —empezó Marle.
Súbitamente, Magus se sacudió, gritando de dolor. Marle saltó por el movimiento repentino, golpeándose la cabeza con la pared. Lucca se hizo a un lado rápidamente mientras Glenn preparaba su espada para Magus, quien empezó a retorcerse otra vez. Crono sacudió la cabeza desde donde estaba, viendo lo que pasaba. Rápidamente corrió para vigilar a Magus.
—¿Qué hacemos? —preguntó Marle, sobándose la cabeza.
—Pregúntale a Crono, él se estaba preparando para esto —replicó Lucca.
Magus se enroscó, las cicatrices de la caída se hicieron notar, con el dolor que Magus evitó sentir. Finalmente, dejó de gritar. Sus ojos reflejaban demasiado dolor mientras miraba a quienes estaban cerca de él.
—¿Crono? —llamó Marle en voz baja. Crono no contestó. Marle se volvió hacia él—. ¡Crono¡Te toca!
Crono se encogió de hombros, mostrando que no sabía que hacer.
—Eh… eh…
De cualquier forma, Magus habló antes que él.
—Explíquenme… donde estoy…
Crono finalmente salió de su mutismo y contestó:
—Supongo que los dos tenemos mucho que decir.
