PROFECÍAS
por
Jerm
Capítulo
24
"La
Verdad se Revela"
--Magus¿qué está pasando? --preguntó Lucca por fin.
--Janus… --dijo el aludido en voz baja.
--¿Eh? Pero yo pensé que los dos eran el… --empezó Marle, confundida.
--¡No! --Janus ya se sentía con más fuerza--. LLÁMENME… Janus.
Marle se dio cuenta de que había malentendido el asunto y sacudió rápidamente la cabeza.
--¡Oh!
--Lo siento --dijo Lucca, y prosiguió--. Janus¿qué está pasando?
--Magus…
El grupo se quedó viendo a Janus, esperando que no estuviera jugando con sus mentes. Marle parecía particularmente molesta.
--¡Dijiste que te llamáramos Janus!
--Espera --dijo Crono, interrumpiendo su diatriba. Avanzó hacia el mago--. ¿Quires decir que "Magus" es el problema?
--Él es… --Janus asintió lentamente--. Sí.
--¿Entonces quién es Magus? --intervino Lucca--. Yo pensé que eran la misma persona; quiero decir, se parecen mucho si me lo preguntas.
--Él es mi otra mitad --respondió Janus--. Mi lado oscuro.
Glenn intentó hablar desde su sitio desde la pared, pero Janus continuó.
--No, es un tercio de mi mismo. También está Vili
--¿De qué estás hablando¿Tus tercios? --Lucca se arrodilló y miró a Janus a los ojos, tan pacíficos como los había visto en el castillo--. ¿Qué quieres decir?
Janus continuó, casi como en un berrinche.
--Magus quiere volver a intentar invocar a Lavos. Está siguiendo una profecía falsa.
--Janus… --dijo Lucca con calma, tratando de devolverlo a la realidad--. Janus¿qué hay con tus "tercios"?
Janus meneó la cabeza, aún demasiado cansado.
--Él los llamó "personas"…
¿Janus, voy por ti!
La cabeza de Janus se volvió rápidamente hacia la dirección de donde venía la voz, buscando la fuente.
--¿Magus?
Entonces el dolor lo golpeó cuando Magus atacó. Janus se llevó las manos a la sien mientras gritaba. Soltó patadas, tratando de moverse, aunque eso ayudaría poco. El grupo retrocedió rápidamente, Glenn preparó su espada sólo por si acaso. Janus llevó su mano hacia atrás y se sujetó del reposabrazos del banco en el que se estaba apoyando y trató de levantarse.
--¿Qué pasa, Janus? --gritó Marle, guardando su distancia.
Janus dejó escapar otro grito, sin contestarle. Apretó los párpados mientras trataba de sobrellevar el dolor, que simplemente se incrementaba. Lucca miró sus ojos otra vez para verlos cambiar, de los calmados, a unos que la asustaban. Y volvieron a cambiar súbitamente. El grito de Janus fue muriendo lentamente y él respiraba trabajosamente. Entonces Lucca entendió lo que estaba pasando.
Janus logró mantenerse de pie. Parecía haberse recuperado un poco de la sorpresa, pero todavía no salía del problema. El dolor seguía pulsando, Magus aún no se rendía.
No eres lo suficientemente fuerte, Janus…
El grupo vigilaba la situación expectante, todos (excepto Lucca) aún sin saber lo que acontecía. Ella se le quedó viendo, preguntándose cómo podría solucionar esto, algo para lo que sólo el futuro tenía una respuesta. Janus parpadeó, sus ojos volvieron a reflejar odio y dureza durante ese segundo. Lucca dio un paso atrás, meditabunda.
--Marle, ponlo a dormir… ahora --dijo Lucca, dándole un codazo a la aludida.
--¿Porqué? A mí me parece que está bien.
--¡Él NO está bien¿Recuerdas lo del bosque?
Eso fue suficiente para que Marle reaccionara, y empezó a preparar su conjuro apresuradamente. Sin embargo, apenas había empezado cuando fue lanzada hacia atrás. La magia la enclavó en la pared, casi agrietando la roca por el impacto. Al instante, Glenn estaba armado y avanzaba hacia Magus. El hechicero entendió que no podría ganar desarmado, y se teletransportó hacia la pared que daba al exterior de la catedral.
Detuvo su conjuro anterior y Marle cayó de la pared para aterrizar sobre un montón de piedras y polvo. Crono corrió hacia ella para ayudarla, gritando por sobre su hombro.
--¡Janus¿Qué rayos te pasa?
--Es Magus --dijo Lucca, asumiendo que la otra persona había sido liberada. Rápidamente se volvió hacia los otros--. Marle¿Puedes ponerlo a dormir?
--Tal vez --murmuró, ignorando el dolor de su espalda. Volvió a concentrarse, conjurando su hechizo.
Glenn avanzó hacia Magus, quien retrocedió intentando reunir la energía necesaria. Glenn atacó, agitando la espada hacia el estómago de Magus. Sin embargo, el mago saltó hacia atrás escapando del rango de ataque, después regresó al frente y sujetó el brazo de Glenn, para girar a la rana y lanzarlo.
--¡Glenn, no lo mates! --le recordó Crono. Glenn lo miró con furia, deseando ladrarle una respuesta, pero se quedó callado. Se levantó otra vez, listo para detener a Magus otra vez.
--Listo --dijo Marle tras él.
Entonces vieron como Magus, demasiado débil para resistir, se tambaleó y cayó al suelo, dormido. Crono se le quedó viendo al caído por un momento, y casualmente comentó:
--Tenemos suerte de que Janus no esté a su máximo de fuerza, o nunca podríamos ponerlo a dormir.
--Él sentenció algo acerca de reintentar convocar a Lavos --musitó Glenn--. Tal vez es por ello que fue a por la concha arcoiris.
Crono simplemente asintió.
--Ni siquiera me molestaré en tratar de entender esto.
Marle también asintió y se puso de pie.
--Bien¿qué hacemos ahora?
--Vigílenlo --dijo Lucca, apartando la mirada del durmiente--. Me voy por una semana o más. Asegúrense de que no despierte, sea Janus o Magus, que se quede dormido.
--¿Qué vas a hacer? --preguntó Crono, dando una ojeada hacia donde ella estaba.
--Voy al futuro --explicó Lucca, caminando hacia la puerta--. Necesito investigar cuál es su problema, y dudo que ésta época tenga algo que me ayude en las bibliotecas.
--¿Qué le ocurre? --preguntó Crono--. Si crees saber lo que pasa¿podrías decirnos antes de irte?
Lucca se detuvo y meneó la cabeza.
--No hay tiempo… estamos hablando de la mente de Janus¿quieres arriesgarla?
Crono suspiró, dando una mirada a la figura inconsciente a sus espaldas. Negó con la cabeza.
--No, creo que tienes que apurarte.
--Pero aquí… --Lucca sacó algo de su bolsillo, arrojándoselo a Crono, quien lo atrapó por poco y lo examinó mientras ella hablaba--. Si tienen una emergencia y me necesitan, presionen ese botón y hará que mi aparato zumbe.
Crono buscó el botón, girando el objeto en sus manos. Cuando lo encontró, lo presionó. Algo entre las ropas de Lucca dejó salir un zumbido ahogado.
--¿Qué es esto? --preguntó Crono, guardando el objeto.
--Algo --contestó Lucca, caminando hacia la puerta--. Volveré.
--¿Podrá ayudarlo lo que sea que vayas a buscar? --preguntó Marle, haciendo que Lucca se detuviera una vez más.
--Lo veremos en una semana más o menos. Pero definitivamente nos ayudará, eso es seguro.
--¿Definitivamente, o afortunadamente? --preguntó Crono, tan optimista como siempre.
--Lo veremos en una semana --repitió Lucca, sonriendo sombríamente, se volvió y salió, dirigiéndose hacia un portal que la llevara al futuro, donde ella encontraría su "cura".
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--Ellos no pueden ayudarte, Janus --dijo Magus, casi susurrando a la figura que sufría, agazapado en la oscuridad--. Estás solo.
--Es mi cuerpo, no puedes robármelo así --replicó Janus, buscando a su alrededor sin encontrar a su oponente--. ¡Es MÍO!
--Tomaré lo que quiera. Tengo tanto derecho como tú; de hecho, más.
--¡NO tienes el más mínimo derecho sobre el anfitrión, apareciste en segundo lugar por un error! --Janus se puso de pie, continuando con su inspección del lugar.
--Las profecías me dan el derecho --lo corrigió Magus--. Tú fuiste el error, y yo fui enviado para reemplazarte.
--¡Las profecías son falsas, estúpida sombra! --rugió Janus, girando sobre su eje lentamente, listo para atisbar a Magus.
--Claro que no, el que las escribió era un verdadero profeta, un verdadero vidente.
--¡Todavía no entiendes¿verdad?.! --Janus apretó el puño derecho y lo agitó en el aire--. ¡Malinterpretaste las profecías!
--Me subestimas… --espetó Magus.
--¡Malinterpretaste la fecha, malinterpretaste la fuente, malinterpretaste toda la maldita cosa!
--Tú no sabes nada de esta predicción, falso profeta --bufó Magus.
--¡Yo creé esa profecía!
Janus gritó eso último con toda la fuerza de su voz, manipulando su entorno para amplificarla. El sonido explotó, e hizo eco por varios segundos. Cuando murió, hubo silencio. Magus estaba meditando. Finalmente, llegó una respuesta.
--Mientes…
--Pruébame --contestó Janus, comprendiendo que por una vez tenía la ventaja--. Toda la base de tu existencia no tiene sentido; tu vida, ESA es la mentira.
Janus sintió el correr de la autoestima a través de él mientras entendía que tenía el control, por primera vez llevaba el mando. Sonrió, preparándose para decirle a Magus más sobre cómo su vida era una mentira.
Entonces la magia lo tomó por las muñecas y tobillos, jalándolo y arrojándolo hacia el vacío. Golpeó algo duro y giró la cabeza para encontrarse con que estaba contra una pared. Volvió la vista al frente para darse cuenta de que estaba en un cuarto.
Era un pequeño cuarto cúbico, con paredes de roca gris. Arriba y debajo de él sólo había negrura. Sin embargo, dirigió la mayor parte de su atención a quien estaba frente a él, Magus. Apartó de sí las cadenas mágicas con su mente, liberándose. Janus cayó al suelo, agachándose y después poniéndose de pie para encarar a Magus con una mirada sombría.
--Esta vez lo haremos a mi manera --dijo Magus simplemente.
El mago oscuro levantó la palma de su mano y una bola de fuego surgió de ella. Janus se envolvió en la capa, preparando su magia también. Los dos se vieron el uno al otro, vigilando, esperando el primer movimiento.
Magus hizo el primer movimiento. Sin un parpadeo siquiera, la bola de fuego salió disparada de su mano, agrandándose mientras la alimentaba con magia. Inmediatamente, Janus formó un escudo a su alrededor. El escudo atrapó el fuego, dividiendo el ataque para que fallara. Janus rápidamente invocó fuego por su cuenta, apuntándolo hacia Magus. Un rayo de fuego, el grosor de un brazo, salió de su mano hacia Magus.
El mago oscuro esquivó el ataque, rodando hacia delante, la capa susurrando tras él. El rayo golpeó la pared, aunque no le causó un daño visible. Cuando terminó de rodar, envió un relámpago hacia Janus, quien no pudo esquivarlo y fue arrojado hacia la pared. La golpeó y rebotó hacia delante, cayendo boca abajo. Rápidamente se puso de pie, preparado para defenderse.
Magus ya se había ido. Igual que las paredes. Janus se encontró una vez más solo en la oscuridad. ¿Dónde estaba Magus?
Janus vigiló y esperó por un minuto, pero Magus no regresó. Se había ido otra vez. El discernimiento golpeó a Janus momentos después: Magus simplemente lo estaba debilitando. Y estaba funcionando. Pronto, no tendría la suficiente fuerza para defenderse.
Pronto, Magus podría ganar muy fácilmente…
