PROFECÍAS
por
Jerm
Capítulo 25
"La Intriga Interna"


Janus…

Janus estaba sentado en el vacío, esperando el próximo ataque de Magus. Pelearía tanto tiempo como pudiera, para que aún si Magus ganara, no le fuera tan fácil. Si iba a tomar el control, tendría demasiado poco poder como para hacer algo con él. No entendía lo que pasaba en el mundo exterior. Janus deseó que hubieran entendido su problema, Lucca parecía haber tenido una idea… pero ella era la lista.

Si hubiera descubierto esto¿sería lo suficientemente lista para ayudarlo¿Podría evitar su condena?

Janus…

Una vez más, Janus no hizo caso a la voz. No tenía tiempo para juegos mentales. Inclinó la cabeza y empezó a meditar, reestructurando su mente inestable. ¿Cómo era posible que Magus no se cansara?

Janus…

Magus debía estarse cansando también, pero Janus no sabía qué tanto. También tenía a Vili de su lado, lo que significaba que él tenía algo en que apoyarse si fuera vencido. Janus sintió otra vez que pelear no tenía sentido, pero sacó el pensamiento de su cabeza con brutalidad. Debía pelear.

Janus… hazme caso.

Janus levantó la mirada esta vez, comprendiendo que no era Magus quien le hablaba sino el otro.

—Vili.

—Ah, me recuerdas —la voz parecía sorprendida.

—Déjame en paz —Janus volvió a inclinar la cabeza.

—Ni siquiera has escuchado lo que tengo que decir, Janus —bufó—. Sé justo.

Algo resplandeció ante sus párpados cerrados, haciendo que Janus abriera los ojos. Ante él había una llama, aparentemente una hoguera. De pie, recortada contra las llamas, había una figura tras ella. Lentamente se puso de pie, fijando la mirada en la silueta, que pareció asentir hacia Janus mientras lo hacía, sin moverse.

—No tienes nada que decir que no sea malicia y tratos falsos, de cualquier manera —replicó Janus.

—No seas tan frío, comienzas a parecerte a Magus —retrucó Vili con calma—. Además, esto es diferente.

—Claro que es diferente —Janus se encogió de hombros—. No puedes engañarme con el mismo truco dos veces, después de todo.

—Magus se ha vuelto débil, amigo mío —Vili inclinó la cabeza—. Has ganado. He decidido elegirte a ti como "el huésped".

—¿A mí? —Janus bufó, molesto—. ¿Así que cambias de bando con tanta facilidad?

—¿Con facilidad? Si mal no recuerdo, pasaste un buen rato tratando de convertirme —dijo Vili monótonamente—. Escojo a quien sea el mejor huésped para el anfitrión, te doy mi palabra.

Janus empezó a rodear lentamente la llama ante él, tratando de que sus movimientos no parecieran sospechosos.

—¿Cómo me ayudarías?

Vili soltó una carcajada breve.

—Magus se está escondiendo, tratando de curar sus heridas. Atacarlo ahora te daría la ventaja… una ventaja lo suficientemente grande como para acabar con esto de una vez por todas. Su batalla con la rana ha sido muy dura para él, más de lo que él ha sido para ti.

La llama murió sin un solo temblor, sumiendo el mundo en la oscuridad. Janus dejó de caminar y miró a su alrededor, ansioso, esperando el próximo movimiento. Una voz le llegó desde el lugar donde estaba Vili, claramente audible.

—Intentará retomar el control. Sólo tiene mente para una cosa, todavía tiene un trabajo que hacer.

—¿No entiende que las profecías son falsas?

—No —le respondió Vili—. Ni quiere entenderlo. Cumplir las instrucciones impuestas para él es su única meta en la vida, aún si eso implica destruirlo. Y va a destruirlo. Lo destruirá todo.

—Y tú lo ayudaste a hacer esto —dijo Janus acusadoramente—. Todo por tu propia preservación.

—Mis planes son cosa mía, no intentes comprenderlos —respondió la voz sin cuerpo—. Sólo escucha tus instintos: Detenlo y vive, no lo hagas y (al igual que todos los que conoces) muere.

—Mis instintos me dicen que tus planes son desagradables —respondió Janus fríamente.

—No tan desagradables como las otras opciones…

Janus esperó más, pero no vino nada. Vili había desaparecido otra vez. Janus dio un paso adelante, hacia el lugar donde Vili había estado por última vez. No había nadie ahí. Giró sobre su eje, preguntándose qué hacer ahora. De nuevo estaba solo.

Sígueme.

———

—¿Qué se supone que hagamos por toda una semana? —dijo Crono, momentos después de que Lucca hubo desaparecido.

—No sé —Marle se encogió de hombros—. Mmmh… ¿nada?

Crono se apoyó contra la pared, deslizándose lentamente hacia abajo para quedar sentado.

—Aburrido, aburrido, aburrido —suspiró—. Atémoslo, arrojémoslo al sótano, y vayamos a pasar la semana haciendo otra cosa que no sea sentarnos por ahí.

—Crono… —suspiró Marle—. Simplemente quédate aburrido por ahora.

—Lo siento, sólo era una idea —le aseguró Crono.

———

Janus lentamente cruzó la línea de fuego, desconfiando de la sombra ante él, la figura sin un rostro que ver. Vili parecía no tomar en cuenta su curiosidad, como siempre. Janus no sabía porqué el enigma sería tan insistente en mantener un secreto de otros, lo que también era un enigma. Un hombre de acertijos…

Vili se detuvo súbitamente, inclinando su cabeza hacia delante para escuchar. Janus siguió caminando, sin querer detenerse, pero Vili levantó su mano para indicarle que se detuviera. Janus suspiró y dejo de moverse. Se quedó viendo la espalda de Vili por un momento, y después habló.

—¿Qué pasa?

La mano de Vili volvió abajo y él siguió caminando.

—Está intentando retomar el control.

———

Glenn empezó a dar vueltas alrededor de Magus, sin apartar la vista de él. Un centinela por derecho propio. Estudiaba al mago, como si esperara a que despertara. Su mano siempre estaba cerca de la espada envainada, preparado para dar un golpe rápido si las cosas iban mal.

—¿Vas a hacer eso toda la semana? —preguntó Crono. Glenn se volvió brevemente hacia él, meneando la cabeza.

—No, si bien sería lo mejor que mantuviere un ojo en él tanto como buenamente sea posible.

—Marle acaba de ponerlo a dormir, Glenn —le aseguró Crono—. Estará dormido por horas.

Glenn volvió a menear la cabeza.

—No pretendo juguetear con el hombre más poderoso por aquí¿tú sí?

Crono suspiró, pero no dijo nada. Se recargó en la pared, como si planeara dormirse. Marle asintió y añadió algo.

—Glenn tiene razón. No puedes confiar en algo tan caprichoso como la magia.

Tras Glenn, un ojo se abrió para espiar. Recorrió el lugar para localizar a la rana ante él, y luego se disparó a buscar a los otros dos. Magus sonrió.

Y atacó.

Como relámpago se puso de pie y corrió hacia la rana, que todavía le volvía la espalda. Su capa se enrolló alrededor de él como si fuera una máscara, escondiéndolo por un momento, y entonces salió mientras alargaba el brazo para atrapar a Glenn.

Crono vio lo que estaba pasando y rápidamente se puso de pie para desenvainar su espada. Glenn, notando el movimiento súbito, dio media vuelta cuando sintió que una mano sujetaba su brazo. Antes de que pudiera tomar la Masamune, estaba en el aire y giraba. Agitó los brazos, indefenso, mientras se dirigía hace el blanco, Marle; quien estaba tan ocupada reuniendo la energía suficiente para poner a Magus a dormir que no vio lo que pasaba. Glenn la golpeó, haciendo que se derrapara hacia atrás y se golpeara la cabeza con la pared. Los dos rebotaron en la pared, Marle sobre Glenn, inconsciente.

Crono embistió a Magus, pero antes de que pudiera dar dos pasos, Magus había hecho un gesto ondulante y envió al chico disparado hacia la pared. Gruñendo de dolor, soltó su espada y cayó de rodillas.

Glenn se desembarazó de Marle, asegurándose de no dañarla más de lo que ya estaba, y se puso de pie. Magus se volvió hacia él y empezó a hacer otro gesto.

Crono miró rápidamente a su alrededor y encontró su espada. Tambaleantemente, alargó el brazo hacia ella, pero, a la orden de Magus, salió disparada fuera de su alcance, volando hacia la izquierda. Giró la cabeza rápidamente para ver el trayecto.

Glenn llevó la mano hacia su espada antes de que Magus llegara hasta él. Sin embargo, otro movimiento distrajo su atención por un momento. Se volvió con rapidez para ver una espada que volaba hacia él como una flecha. Glenn intentó esquivar el arma, haciéndose a un lado. Sin embargo, le dio, haciéndole un corte en la cadera. La mano que se había dirigido hacia la espada sintió aire y él velozmente bajó la vista. La espada de Crono había cortado su funda, con todo y la Masamune.

Crono se puso de pie y empezó a correr hacia Magus, esperando poder alcanzarlo antes de que empezara a atacar a Glenn. Acto seguido se agachó cuando su espada intentó regresar a él de una forma poco convencional. La espada rugió sobre su cabeza, rebanando e incrustándose en uno de los bancos. Astillas brotaron del impacto, bañando a Crono de pedazos de madera.

Glenn se lanzó para obtener su espada, pero súbitamente estaba fuera de su alcance y dentro del de Magus. El mago examinó con frialdad la mística hoja, aparentemente sonriendo a su nueva posesión. Entonces sus ojos vagaron de vuelta a Glenn, quien lentamente volvió a erguirse.

—¿De qué te servirá tu espada mágica ahora? —Magus inclinó la cabeza hacia delante—. ¿De qué sirves sin esta espada… sin esa chica que usa magia?

Antes de que Glenn pudiera responder, Magus liberó su poder, impactando a la rana con su magia. Glenn se había elevado otra vez, y entonces golpeó la pared. Escuchó crujir el muro tras él, y después la fuerza del impacto le dio de lleno y su vista se volvió borrosa. Perdió el conocimiento.

Crono se levantó, olvidándose de su espada y corriendo hacia Magus. Vio cómo Glenn se deslizaba de la pared agrietada, obviamente fuera de combate. Marle también estaba incapacitada. Magus se giró para encararlo y Crono le gritó al mago. Saltó sobre el respaldo de un banco y se le echó encima a Magus.

Entonces Magus examinó la Masamune en su mano, rápidamente. Aunque no podía tocar la espada por temor a las consecuencias, todavía tenía la funda. Y seguía siendo un arma…

Alargó el brazo y usó su mayor alcance para ganarle el golpe a Crono. Su mano se aferró al frente de la túnica de Crono, deteniendo su movimiento. Los dos se miraron fijamente por un momento, y luego Magus usó la Masamune, sujetándola desde el extremo de la funda. El golpe le dio de lleno a Crono en la cabeza, cubriendo su vista de oscuridad. Se desplomó en la mano de Magus.

Había acabado. Magus sonrió brevemente y dejó caer el cuerpo al suelo. Calmadamente, dio la espalda a la masacre que había hecho y se dirigió hacia la puerta que lo llevaría al exterior. Conservó la Masamune, podría ser útil después.

Sin embargo, se detuvo a la entrada, mirando al cielo. Está hecho, Magus.

Momentos después, una respuesta llegó a su mente. ¿Los mataste?

La personalidad conocida como Vili volvió a mirar al interior de la catedral, examinando a las tres figuras que aún respiraban.

Sí, están muertos. ¿Cómo te va llevando a Janus por ahí?

Todo bien, contestó Magus. Pero creo que es mejor que tú vuelvas a tu posición, y yo a la mía.

Esta es la segunda vez que he tenido que salvarte, Magus, reprendió Vili al otro. Si no te conociera mejor, pensaría que no eres merecedor de tu misión…

Los accidentes ocurren; dijo Magus con aparente despreocupación. En cuanto a la espada…

La espada ya no es un problema, le recordó Vili. No más errores. Regresaré al castillo, y entonces volveremos a nuestras funciones.

Vili canceló el contacto y dejó la catedral, metiendo la espada entre su capa. Sobre él, el cielo empezó a oscurecerse, el crepúsculo se acercaba. Pero no le importaba. Vili había vivido en la oscuridad de la mente toda su vida.