PROFECÍAS
por
Jerm
Capítulo 28
"Lavos"


"Es hora…"

Magus, sentado en pose de meditación, simplemente sonrió al escuchar la voz que surgió en su cabeza, dándole la orden que había estado esperando. Se levantó, dirigiendo su mente hacia re-encender los braseros que lo rodeaban. Estaba de pie segundos después, bañado en una difusa luz rojiza. Llamó a su fuerza y empezó a darle forma, figura, medios y uso. El hechizo había comenzado.

"Y no me falles, Magus"; continuó Vili. "No…"

—¿Fallarte? —Magus rió y sacudió la cabeza lentamente—. He recibido esta encomienda del Destino; a él le debo todo, no a ti.

Vili se detuvo un momento a meditar sobre esta aseveración, y resolvió que no importaba.

"Muy bien."

El hechizo se incrementó, y las llamas parecieron brillar con más fuerza, las sombras se replegaron más hacia las esquinas, como si fueran empujadas por la luz. Magus inclinó la cabeza y extendió los brazos, concentrándose para que su hechizo fluyera con libertad. Su cuerpo entero parecía brillar, aunque no podía saberse si eso era por la magia interior o el brillo del fuego.

Su trabajo casi había terminado. Años de entrenamiento, de usar a Ozzie, de usar a otros. Y ahora estaba aquí, en el pináculo de su vida, el punto en el que cambiaría al mundo. Todo el dolor, el tormento que había soportado había sido compensado diez veces mientras comprendía que estaba a punto de cambiar al mundo. Estaba a punto de cumplir la última profecía. La predicción que importaba. Era el fin del mundo… por su mano.

Magus pensó por un momento que había escuchado unas voces a través de su concentración, pero no les dio importancia. Probablemente eran voces fantasmas conjuradas por Janus, y no tenía tiempo para algo tan trivial. Debían ser parte de su imaginación, nadie llegaría allí, ni ahora ni nunca.

"Justo a tiempo", sentenció Vili, confundiéndolo por un momento.

Abrió los ojos reflexivamente, preguntándose sobre qué estaría desvariando Vili. La luz fluyó de vuelta a él y vio a cuatro figuras que caminaban lentamente al interior del cuarto. Él conocía a esas cuatro personas. Vili había dicho que estaban muertos.

¡Vili, me mentiste! Arrojó el pensamiento ácidamente, llevando las manos a una posición más adecuadas.

"Te dije lo que era necesario. Todavía tienen un uso, su muerte causaría muchos problemas", le respondió Vili. "Continúa con tu trabajo, ésa es tu misión."

Una vez más, la idea de que Vili estaba en su contra surgió en su mente confundida. Esta vez, sin embargo, no se preguntó si Vili estaba haciendo algo a sus espaldas, estaba seguro. Vili tenía un plan más extenso que mantenía oculto a los ojos de otros.

"Sólo haz tu trabajo…",lo tranquilizó Vili. "Las profecías deben completarse."

Magus estaba de acuerdo con eso. Su misión era más importante que nada más, no permitiría que algo le estorbara. Casi había terminado… sacó el fragmento de la concha arcoiris que había robado, el último ingrediente. Lo sostuvo en alto.

Detrás de él, el grupo siguió hablando, pero sus voces no eran escuchadas por sus oídos. Su atención estaba dedicada por completo al hechizo. Se concentró en la roca en su mano, extrayendo la magia de ella y alimentando con ella a su hechizo, dándole el ímpetu necesario para cumplir su cometido. Se dio cuenta de que la chica empezó con su conjuro otra vez, ese molesto hechizo para dormir.

Pero habían llegado tarde… demasiado tarde.

El fragmento iridiscente en su mano fue despojado de toda su magia. Sin ninguna fuerza interior, empezó a resquebrajarse como un montón de lodo seco. Lo apretó entre sus dedos, desmoronándolo. El polvo llovió desde su puño apretado, cayendo con pequeños sonidos tintineantes al suelo. La sangre empezó a surgir de las cortadas que le había hecho la roca al romperla, escurriendo por su brazo levantado. No le importó, el hechizo estaba terminado.

La chica también terminó con su conjuro y, una vez más, en su estado tan débil, fue sometido con facilidad. Cayó sobre sus rodillas, sin resistirse. Cayó al suelo, inconsciente. Las llamas continuaron encendidas.

Era demasiado tarde.

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—¿Lo tenemos? --preguntó Crono, precipitándose hacia el enemigo camino. Tras él, los otros tres lo siguieron con cautela.

—Así me parece a mí —dijo Glenn desde su lugar—. Tal vez seguirá caído por un poco más de tiempo esta vez.

—Pareció demasiado fácil esta vez —notó Lucca—. Tal vez se esté debilitando.

—Eso espero —agregó Marle—. ¿Ahora qué?

Crono se echó de bruces y anduvo a gatas los últimos centímetros, desgarrándose los pantalones con las astillas de la concha arcoiris. Tomó a Magus, levantándolo para examinarlo. Tras un segundo, asintió.

—Está fuera.

—Bien, pongámoslo en un lugar cómodo y veré lo que puedo hacer —dijo Lucca—. Lo que espero poder hacer.

—¿Cuál sería un lugar cómodo…? —empezó Marle, y se detuvo cuando algo atrapó toda su atención.

Más allá de Magus, había una ondulación en el aire. Un cambio o un borronazo, como si sus ojos le jugaran tretas. Como una onda de calor emanando de una roca. Entonces la onda se volvió más violenta y se escuchó un viento distante. Marle se hizo atrás, agarrando el brazo de Crono y jalándolo hacia ella. Él cayó de espaldas, perdiendo el equilibrio, y se quejó en voz alta del tirón repentino, pero Marle le chistó rápidamente.

—¿Qué pasa, Marle? —preguntó Lucca, mirando hacia la dirección que Marle observaba.

También notó la ondulación. Glenn retrocedió con cautela, viendo fijamente a la distorsión a través de sus ojos confundidos. Crono se puso de pie, aparentemente en estado de shock.

—Llegamos demasiado tarde —musitó Marle—. Va a venir.

—Lavos… —Lucca pronunció el nombre casi solemnemente—. ¿Tendremos que pelear con él otra vez?

—Podemos derrotarlo una vez más —dijo Glenn con confianza—. Todo lo que tenemos que hacer es conducirlo de vuelta al portal cuando intente escapar.

—¿Cómo? No podemos simplemente empujarlo —espetó Lucca.

Una tenue luz azul empezó a vislumbrarse en el aire mientras la fábrica de la realidad era lentamente abierta. La pequeña mancha se volvió un pequeño círculo de un diámetro que crecía lentamente. Hubo un ligero temblor mientras el castillo se sacudía por la energía que se liberaba en su interior. Un chirrido surgió del agujero, casi inaudible.

—Ha despertado —dijo Crono.

El agujero ya medía más de 30 centímetros.

———

Janus sonrió sombríamente cuando la figura se materializó, cayendo sobre sus rodillas y manos, fatigado, ante él. Magus había regresado. Vili caminó en un círculo alrededor del mago caído, inspeccionándolo por un momento.

—¿Terminaste el hechizo? —preguntó.

Magus se forzó a hincarse y asintió.

—Está hecho… ahora dime porqué esos sujetos sobrevivieron.

Janus, quien se había estado preparando para la batalla, simplemente asintió en silencio, confuso por el hecho de que los dos estuvieran hablando como si él no estuviera ahí. Vili lentamente asintió, satisfecho.

—Entonces tu tarea está cumplida.

—¿Porqué? —repitió Magus—. ¡Me dijiste que estaban muertos!

—Porqué… porqué… —murmuró Vili, y dirigió la mirada a Janus—. Janus, estoy seguro de que tú también quieres escuchar esto¿no es así?

Janus asintió, lanzando una mirada de rabia a Magus por un momento.

—Lo tomo como que vas a poner las cartas sobre la mesa.

—Bastante acertado —Vili pareció sonreír—. Encontrarán que es una historia bastante larga, pero que vale la pena tomarse el tiempo de escuchar. Es la historia de mi vida.

--¡Entonces estabas confabulando a mis espaldas, usándome! --Magus hizo una mueca, el rompecabezas por fin se estaba armando en realidad.

—Mi querido Magus… —Vili sonrió esta vez con toda seguridad, con el rostro aún envuelto en la oscuridad, y soltó una breve risa—… he estado usando a todos.

———

—Bien¿cuánto tiempo más? —preguntó Crono, mientras el círculo se extendía hasta los tres metros de diámetro. El viento rugía ensordecedoramente, aunque aún no se sentía. Lavos hacía ruidos que hacían que se estremecieran, su chillido se hacía más alto segundo a segundo, como si peleara con el viento.

—Le estoy dando unos minutos más —respondió Lucca—. Manténganse preparados.

—Será mejor que no muera esta vez —comentó Crono—. O no me pondré muy feliz.

———

—¿A todos? —preguntó Janus, perplejo—. ¿Qué tanto abarca eso exactamente?

—Siglos. Hace milenios, un grupo de profecías fueron registradas. Profecías que habían sido hechas por un oráculo misterios que apareció ante la reina un día… y desapareció al otro. Como puedes recordar, Janus, ese profeta eras tú.

Vili empezó a pasear en círculos alrededor de los dos, que escuchaban atentamente, y continuó.

—Sin embargo, cualquiera con conocimientos de filosofía sabe que las profecías no se cumplen porque sean ciertas, se cumplen porque las personas creen que son ciertas y tratan de hacerlas suceder. Las profecías fueron llanamente una herramienta por los pseudo-profetas para cambiar el mundo a su voluntad. Esas profecías que le leíste a la reina fueron bastante interesantes, aunque estoy seguro de que no recuerdas ni la mitad de lo que dijiste.

»Yo implanté varios pensamientos en tu mente, y tú los repetiste. Predijiste cosas que nunca debieron haber pasado. Pero como fueron tomadas como lo que había de pasar, la gente reaccionó. Y con esas reacciones, empezaron a crear el mundo que yo quise. Lentamente, una por una, las profecías se cumplieron. Las piezas encajaron y pronto llegamos a donde estamos ahora…

»La Reina Zeal creyó que su poder no era suficiente para invocar a Lavos, y se vio obligada a usar a su hija. Al final, Schala se perdió y Janus tenía una obsesión. Eso fue lo primero.

Tras marcar este punto, Vili echó una ojeada a Janus, que apretó los dientes pero conservó la calma. Vili asintió y siguió caminando.

—A través de otra profecía, la gente empezó a jugar con la magia equivocada, y los Mystics fueron creados. Para esconder su error, escondieron a las criaturas en una tierra flotante, el Monte de la Vergüenza (n/t: Mt. Woe en el original y en el juego), exiliándolos. Eso sería usado después para subyugar a Magus y arrancarle toda emoción, lo que le haría más fácil el permitirse destruir. Una tercera profecía (junto con unos pocos sueños que entretejí en su mente) lo llevaría a creer que era el centro del Apocalipsis y el invocador de Lavos.

»Estas "escrituras" fueron creadas tras años de meditación y especulación, las reacciones a ellas tenían que ser calculadas perfectamente. Como pueden ver, he estado ocupado.

———

—¡Ya viene, prepárense! —gritó Lucca por fin.

Un chirrido surgió de las profundidades de el largo agujero en la realidad, y una sombra pareció salir de él. Hubo un gran resplandor blanco y el grupo cubrió sus ojos, evitando quedarse ciegos. El chirrido continuó y el viento aulló aún más alto. Lentamente, la luz cegadora dio paso a un mundo confuso, un tiempo entre los demás tiempos, una paradoja creada por la simple presencia de Lavos. Descubrieron sus ojos mientras el chillido perdió fuerza.

En medio del azul infinito, los braseros seguían ardiendo. Tras ellos, la estatua aún seguí den pie, con la Masamune sobre sus brazos extendidos. El pentagrama, aún grabado en el suelo, empezó a brillar. Sentado sobre él estaba Lavos, con su imperiosa presencia. El cuerpo de Magus no estaba en ningún lugar a la vista. La boca de Lavos se abrió, y emitió otro chirrido. El grupo se separó lentamente, rodeando al monstruo.

—Derríbenlo, y rápido —gritó Crono, embistiéndolo.

Su espada salió de la vaina, mientras se impulsaba en el aire, esperando obtener el impulso suficiente después de que se hubiera puesto en posición. Aterrizó cerca de la boca, agarrándose de una de las espinas para mantener el equilibrio. Entonces dirigió su espada a la abertura, sabiendo que esa era su debilidad.

Marle esperó un momento para preparar su disparo, esperando que Crono supiera lo que estaba haciendo. Lucca, siendo un poco más cautelosa, lentamente avanzaba a la derecha, saliendo de la vista de Lavos, donde quiera que estuvieran sus ojos. Glenn se vio forzado a sentarse impotentemente, sin una espada u otra arma.

Lavos, notando la presencia de los demás, reaccionó. Las espinas de su espalda se movieron como olas. Entonces puso un poco más de energía, derribando a Crono. El chico cayó de espaldas, golpeando el suelo extraño y perdiendo su espada. Miró hacia Lavos mientras el monstruo abría su párpado para empezar a pelear.

Marle rápidamente sacó su ballesta y apuntó. La mandíbula abierta estaba perfectamente enfocada cuando apretó el gatillo, enviando el dardo con presteza hacia su ojo. Lavos, viendo el movimiento, rápidamente cerró el párpado y el proyectil rebotó en la pared ósea.

Lucca siguió caminando lentamente, buscando un buen tiro para ella misma. Vigiló mientras Crono luchaba para recuperar su espada, y la boca volvió a abrirse. Y disparó. Esta vez Lavos quedó cegado por un momento, tomado por sorpresa. La explosión lo lastimó y gritó de dolor. Decenas de pequeños dardos salieron disparados de su cuerpo, volando hacia la nada a su alrededor. Lucca, sin poder esquivar a tiempo, recibió el golpe de una en el hombro, derribándola. Se llevó una mano a la herida dolorosamente, intentando arrancar la espina.

———

—¡Todo lo que hicieron, todo lo que pensaron que hicieron por su propia voluntad, en realidad sólo fue hecho por mi voluntad! —prosiguió Vili—. Usé a Janus para leer las profecías, usé a Magus para invocar a Lavos. Pero había un plan más complicado tras esto. Al mismo tiempo, necesitaba que los dos dejaran de ser una amenaza una vez que hubiera obtenido mi posición. Janus, buscando a su hermana, se debilita hasta el punto en el que Magus puede recuperar el control. Empiezan a pelear por él, debilitándose el uno al otro considerablemente. Retengo a Janus, dándole a Magus el tiempo suficiente para terminar su "deber" y entonces les permito continuar su batalla. Ahora los dos son inútiles, están cansados, y el cuerpo es mío.

»Y los dos han manipulado el mundo exterior a la perfección.

———

Crono estaba en pie otra vez y corría hacia el monstruo. Sus pies no hacían ruido en el inexistente suelo, pero no se percató de ellos. Dirigió su espada hacia la concha cerrada que protegía a Lavos, incrustando la punta en la grieta entre los pétalos del párpado, aunque se detuvo demasiado pronto para su gusto. Lavos gritó de dolor una vez más, pues la espada de cualquier modo lo había cortado. Abrió su boca de golpe y atacó a Crono con un rayo de energía.

El espadachín fue lanzado hacia atrás, de un buen golpe en el pecho. Se estrelló contra el suelo y resbaló, deteniéndose tras un rato, esta vez fuera de combate. Glenn corrió rápidamente hacia él, levantando la espada.

—Peleaste bien —le murmuró al héroe inconsciente.

Marle, enfurecida, empezó a disparar flecha tras flecha a la bestia. Los dardos rebotaban sin hacer daño, no eran lo suficientemente fuertes para perforar la armadura. Lucca se puso de pie otra vez, tratando de sacar la estaca de su brazo. La sangre brotaba de la herida, tendría que vendarla con rapidez. Glenn, sujetando la espada listo para la batalla, se preparó para embestir al monstruo.

Entonces Lavos decidió ponerle fin a todo esto.

———

—¿Porqué? —preguntó Janus al fin—. Si querías el control¿porqué actuaste como si no fuera así hasta ahora¿Porqué no simplemente robarlo de nosotros?

Vili se quedó pensativo por un momento y respondió.

—Hay tres personas, pero sólo un anfitrión. Así no funciona. Si robara el poder, me lo arrebatarían otra vez. La parte más irónica es que yo era el primero. Yo era el príncipe de Zeal. Janus vino tras la muerte de mi padre, Magus apareció por los Mystics. Por alguna razón, cada uno de nosotros tiene el poder mágico de cualquiera que posea esa habilidad, lo que al principio me desconcertó. Después comprendí el potencial de la situación.

»Cuando los otros dos están dormidos, el tercero tiene el poder de tres personas, pudiendo recurrir a las fuerzas de los otros dos. Tiene a su disposición cantidades gigantescas de energía. Magus ha experimentado esto a veces, si mal no recuerdo. Puse a los dos a pelear entre sí, para agotarlos. A la larga, uno morirá y yo acabaré con el otro (que estará bastante debilitado), y tomaré el poder para mí.

»Y en el mundo exterior, con todo en su posición, combinaré mis súper-poderes y la Masamune para robar la fuerza vital de Lavos, convirtiéndome en un Dios —Vili hablaba en tiempo futuro, revelando lo que venía—. Seré un verdadero dios para los habitantes del mundo.

»¿Y quieres saber porqué los dejé vivir? —preguntó Vili, dirigiéndose a Magus—. Aún con este poder, yo solo no podría simplemente robar la energía de un monstruo tan grande. Tenía que ser debilitado. Crono y los otros fueron los únicos en el mundo que pudieron resistir a Lavos, los únicos que podrían debilitarlo lo suficiente como para permitirme drenar su poder sin resistencia. Los matará, si eso te satisface, pero estará demasiado débil como para hacer algo más, y simplemente le birlaré la magia.

»Una vez fui el príncipe de Zeal --les recordó Janus--, antes de que me robaras ese lugar, Janus. Pero voy a recuperar mi trono. Levantaré el reino de Zeal de su tumba acuática y reconstruiré mi castillo. Y con esta resurrección gobernaré a los patéticos mortales.

»La vida no ha sido buena conmigo, así que decidí que por todo lo que la vida me ha hecho, me merecía un poco de lo bueno. Me merezco algo.

———

Lavos liberó su magia. Las mentes de sus oponentes fueron rápidamente llenadas de alucinaciones de escenas horrorosas: algunas eran recuerdos, otras eran mentiras. Marle dejó caer su ballesta y sujetó su cabeza, gritando mientras luchaba para mantener la cordura. Glenn trastabilló, intentando concentrarse, pero no pudo. Se inclinó hacia delante, cayendo de boca, y rodó sobre sí mismo para combatir con las visiones. Lucca siguió tirando de la espina de su hombro, finalmente la arrancó y la tiró al suelo. Hubo un pequeño salpicón de sangre, pero no se dio cuenta. También estaba peleando con sus demonios internos.

Insignificantes mortales…, pareció burlarse la cosa de ellos.

Entonces una tormenta de rayos cubrió el lugar. La energía se abrió camino por los presentes, golpeándolos y quemándolos. Sus luchas terminaron rápidamente cuando perdieron la voluntad de vivir. Echando humo, cayeron al suelo, derrotados.

Y Lavos dio un grito triunfal.

———

—Creo que esa es mi señal —dijo Vili con una sonrisa, y agregó con un tono burlesco para Magus—. Debo cumplir mi profecía —pareció dudar por un momento y luego se decidió—. Los dos están demasiado débiles para detenerme. Se han estado matando el uno al otro por semanas, derrotándose entre sí y sólo logrando darme más poder. Pero les concedo un último deseo. Frente a ti, Janus, está Magus. Y frente a ti, Magus, está Janus. Cada uno tiene la oportunidad perfecta para destruir al ser que le ha causado tanto dolor. Les doy este último momento para terminar su batalla.

Y Vili se desvaneció de su vista, dejando a los dos solos para pensar en sus últimas palabras. Pareció que pasaron minutos mientras los dos se miraban con odio, con la malicia que se había formado en su interior por tantas batallas. Finalmente, Magus habló.

—Ya oíste lo que dijo, terminemos con esto.

La guadaña vino tintineando a su mano mientras se preparaba para luchar.