PROFECÍAS
por
Jerm
Capítulo
29
"La
Resistencia de Magus"
Lavos examinó detenidamente sus alrededores, buscando señales de vida. Las espinas inferiores que sustentaban su cuerpo desgarraron silenciosamente el suelo ondulante bajo él. La cosa aún estaba perpleja por haber sido despertada tan súbita y rudamente de su hibernación por un insignificante humano. Las personas ante él no eran las responsables, razonó Lavos, aún no encontraba a su antagonista. Sólo un mago poderoso podría convocar tanta energía. Ellos no habían significado ni siquiera una mínima amenaza.
Y esa persona había huido. ¿Porqué? Ya le había pasado antes, siglo tras siglo. Y pore so, Lavos había destruido la civilización. Lo haría otra vez. Sus espinas se erizaron mientras meditaba sobre la situación, todavía confundido. Sí, el castigo era necesario.
Tras él, una forma se dibujaba, y después tomó forma en el éter. La figura cayó con ligereza al suelo, de rodillas para atenuar el impacto y no hacer ruido alguno que molestara a la criatura quasi-deidad ante él. Silenciosamente se puso de pie, escudriñando su destino. Vili lentamente se dio la vuelta y caminó hacia la estatua. Observó la Masamune, la espada mística y mucho más que eso. Reposaba, envainada, horizontalmente sobre las dos manos (palmas arriba), como una ofrenda a él, o tal vez a Lavos. Ciertamente sería ofrecida a Lavos después.
Tras él, escuchó un sonido arrastrado, seguido de un ligero chirrido: había sido encontrado. Vili suspiró, todo fuera por el suspenso. Tenía trabajo que hacer.
———
—No quiero pelear contigo —dijo Janus, dándole la espalda a Magus y empezando a caminar lentamente—. No tengo tiempo para esto.
Magus, molesto, corrió hacia Janus y sujetó su hombro, atenazando la capa. Giró a Janus con dureza, levantó su guadaña, hizo un corte. Al instante, otra guadaña se levantó para encontrar la suya y tintinearon al chocar a centímetros de la inexpresiva cara de Janus.
—No tienes tiempo para nada que no sea esto —le replicó Magus con una mueca desdeñosa—. En garde.
Magus giró su guadaña, desatorándola de la de Magus con un crujido, soltando chispas. Dio un paso atrás, poniéndose en pose de batalla y preparado para que Janus tomara la ofensiva. O eso esperaba.
Janus se volvió y caminó hacia las sombras una vez más. Arrojó su guadaña al suelo, que la envolvió rápidamente con sombras. Magus se quedó perplejo por unos momentos, intentando comprender lo que pasaba con Janus. Ésta era su última oportunidad, era todo lo que les había sido dejado, y aún así él se iba sin hacer nada. Magus salió de sus pensamientos para darse cuenta de que Janus ya estaba desapareciendo en la oscuridad. El mago fue tras él.
—¿Porqué quieres pelear? —preguntó Janus—. Si ganas o pierdes, no significará nada. Vili ganará al final, y esta victoria sería nula.
Janus siguió caminando, sin importarle que Magus intentara seguirlo. Inclinó la cabeza, intentando sumergirse en sus pensamientos para no hacer caso a la duda de si Magus estaba de acuerdo con sus palabras o no.
—¿Entonces qué planeas hacer? —se burló Magus—. No puedes atacar a Vili, lo dejó bien claro, y es obvio que tiene razón.
—Encontraré una manera —respondió Janus con rapidez—. Yo no me he dado por vencido.
Caminaron por un tiempo más, mientras Magus intentaba idear una manera de persuadir a Janus para que tuvieran su combate final. No pelearía contra alguien que no atacara, no estaría a la altura de todas las dramáticas confrontaciones que habían tenido en el pasado. Janus tenía que estar armado antes de que él atacara otra vez. Pero Janus lo sorprendió al hablar otra vez.
—¿Porqué lo hiciste? El mundo no te hizo nada, pero leíste unas pocas historias y de repente ya querías destruir el mundo. Nunca vi la lógica en eso.
—No creas que puedes escarbar en mi mente tan fácilmente —Magus sacudió la cabeza—. Mis asuntos son cosa mía.
Janus se puso a pensar por un momento que había sonado casi como Vili por un segundo. Entonces se encogió de hombros, al fin y al cabo Vili había sido como un maestro para él. Obviamente se le pegarían sus manías al hablar. Prosiguió.
—Vas a morir muy pronto, me habría gustado conocer tus razones.
—Esos secretos se van conmigo a la tumba, Janus —replicó Magus, amenazante—. Son míos y de nadie más.
Janus se volvió, reaccionando ante el tono de voz. Encaró a Magus, mirando con furia a su alter-ego oscuro.
—¿Tienes idea de lo que has hecho? Por tu culpa, todo lo que conoces va a morir… o algo peor.
Magus correspondió a la mirada de Janus, quizás había pulsado el botón correcto, habría que presionar más.
—¿Crees que me importa? Vives, luego mueres. Veinte años después, nadie te recordaría de todos modos. Cualquier marca que hayas dejado ya no será respetada. Encontrarás que tu vida entera no fue nada. Lo único que quede de ti será una lápida marcada con un nombre que a nadie le interesa recordar. Incluso yo, el mago más temido en la historia del mundo, no soy más que un mito 200 años después de mi reinado. ¿No te parece un poco raro? Encuentro la vida graciosa porque no encuentro la diferencia entre ella y la muerte.
Janus no podía pensar en una respuesta ante tal afirmación. Se quedó ahí, de pie, con la ira en la mirada todavía, aunque parecía irse lentamente. Pensó en darse la vuelta y seguir su camino, pero se dio cuento de que no le llevaría a ninguna parte. Necesitaba algo más.
—Simplemente por el hecho de que a primera vista sea inhóspita no quiere decir que la vida no tenga sentido. No tienes derecho a tomar la decisión por la humanidad en un asunto tan importante. Lo que has hecho es imperdonable.
—Tienes tanta culpa en esto como yo —le recordó Magus. Pero Janus no se sentía culpable.
—Hice lo que hice por ignorancia. Tú intentabas destruir al mundo directamente, sin importar si Vili hizo algo o no. No trates de cargarme el muerto.
—De cualquier forma ya es demasiado tarde —sonrió Magus, tomando su guadaña—. Acabemos con esto.
—¿Cómo que es demasiado tarde? —preguntó Janus, sin prestarle atención al arma que bailaba frente a él—. Vili ha estado manipulándonos con sus palabras desde el primer día. ¿Cómo puedes seguir creyendo todo lo que dice?
—Dijo que no podemos detenerlo —le recordó Magus—. Y tiene razón. Hasta tú lo sabes.
—¿Aún si lo atacamos juntos? —preguntó Janus, cuando la idea surgió de súbito en su mente—. El cree que pelearemos, y luego el vencedor lo atacará. Ha estado haciéndonos hacer eso todo el tiempo. ¿Qué tal si actuamos espontáneamente para salir de su telaraña?
—¿Porqué habría de querer destruir a Vili? —preguntó Magus a su vez—. Mi vida entera fue una mentira, todo lo que hice fue parte de un conspiración. No soy nada más que una herramienta. ¿Y qué si prefiero que el mundo sea destruido?
Janus se volvió y se alejó, avanzando en las sombras una vez más.
—¿No te gustaría una pequeña venganza? El mundo no te hizo nada, fue Vili. Fue al mundo a quien castigaste.
Magus inclinó la cabeza hacia delante ante el comentario, meditando sobre él. Nunca lo había visto así, la persona que lo había usado ganaría a menos que él hiciera algo.
Entonces le vino otra idea a la cabeza: fuera Janus o Vili el primero, él aún era el último. Él era el verdadero accidente. Fue creado a través de odio, muerte, y otras influencias negativas¿eso dónde lo dejaba? No pertenecía a este mundo, y aún así intentaba destruirlo…
Magus arrojó esos pensamientos débiles de su cabeza. Era Magus, y era todo lo que necesitaba saber. Verdadero o no, él era quien había sido y había tenido una historia, una vida. Había encajado en este mundo tanto como cualquier otro.
Pero Vili lo había usado, lo había tratado como un esclavo. Eso era suficiente para él. Corrió en pos de Janus.
———
—¡Hola! —gritó Vili a la espalda del monstruo, doblando sus brazos frente a sí.
Lavos, reconociéndolo como el invocador, se llenó de ira. Las espinas n su espalda se azotaron, arrojándose en todas direcciones. Rugió mientras trataba de darse la vuelta para encarar a la amenaza y castigarlo por haberlo despertado.
Vili simplemente sonrió mientras una esfera de energía lo envolvía. Los dardos que habían ido en su dirección simplemente se estrellaron en el escudo, unos rompiéndose, otros rebotando, otros sin acercarse siquiera. Algunos golpearon y se deslizaron por la superficie aerodinámica del escudo, yéndose por una tangente. Ninguno atravesó. Vili bajó el escudo mientras la última espina volaba hacia él. Se hizo a un lado, su mano fue como una serpiente que atrapó en el aire el proyectil mientras pasaba. Lentamente, volvió a su posición inicial, inspeccionando al prisionero. Los souvenirs siempre son bienvenidos. Lo guardó en su capa con calma.
Lavos siguió girando para encararlo, comprendiendo que este ataque no funcionaría. Vili retrocedió hasta llegar a los pies de la estatua y esperó. Observando… y por primera vez notó que Lavos estaba herido, sangrando por una cortada en su quijada. Había dejado un rastro del líquido negro mientras giraba, dibujando un medio círculo.
Vili sonrió y contempló a los caídos. Han hecho un muy buen trabajo.
Casi…
Lavos volvió a gritar, olvidando al grupo recientemente derrotado. Había gastado sus energías y sus hechizos más poderosos en ellos, tendría que deshacerse del extraño con magia más mundana. Entonces tuvo contacto visual con la persona y volvió a chillar, un sonido espantoso y alto. Vili siguió calmado.
Casi…
La boca de la bestia se abrió y se cerró. Después de él, castigaría al mundo entero. Al mundo que había moldeado con su voluntad. No deberían ser tan exigentes con aquél que les había dado todo lo que tenía.
Casi…
Y Lavos completó su giro. Encaraba a Vili con malicia, aunque eso no se veía en el frente de su coraza, en la zona que podría ser llamada cara. Tras un momento, Vili escuchó una voz en su cabeza, una conexión telepática con el inmortal.
¿Porqué me has despertado? No tienes derecho a desafiar lo que está más allá de ti.
Vili sonrió al monstruo.
—Si esto está más allá de mis poderes¿cómo lo he hecho?
Lavos chilló con ira por el tono que este insignificante humano había usado hacia él. Enfurecido, increpó a Vili con odio. ¡Sacrílego¡Te destruiré por esto!
La boca se abrió, lista para arrojar a Vili al olvido. Y Vili reaccionó.
Giró, tomando la Masamune por la parte baja de la vaina. La arrancó de la estatua, continuando el giro, la hoja aún en la vaina, la vaina aún en sus manos. Su capa voló a su alrededor, como una sombra. Mientras giraba, la inercia hizo que la Masamune se saliera de la funda como un proyectil. Vili volvió a encarar a Lavos, esta vez sujetando el fondo de una vaina vacía. La Masamune giraba lejos de él, hacia el hocico del monstruo. Una luz blanca se empezó a formar en las profundidades de la boca, preparándose para golpear al humano. Pero antes de que pudiera convertirse en un arma, la Masamune se clavó hasta la empuñadura, dispersando la energía.
Lavos rugió de dolor. La energía que había estado acumulando salió de la boca en todas direcciones, la magia blanca se mezcló con la sangre negra. El cuerpo se convulsionó violentamente mientras empezaba a morir.
Vili simplemente sonrió, tirando la vaina y preparándose para su destino.
———
—¿Qué fue eso? —exclamó Janus, deteniéndose sobre sus pasos, mirando a su alrededor mientras un chillido se escuchaba.
Magus, caminando tras él, nada más bufó.
—Yo lo interpretaría como que es Lavos… muerto.
—Genial —Janus sacudió la cabeza—. Tenemos que actuar antes de que sea demasiado tarde.
—Qué curioso, yo pensé que ya era demasiado tarde —retrucó Magus. Janus no hizo caso del comentario.
—Voy a detenerlo. Si quieres aprovechar tu última oportunidad de hacer algo por el mundo, puedes seguirme.
—No ganarás.
—Entonces, ayúdame.
—Vili ya ganó. No podemos detener algo que ha estado planeándose por años y formándose por siglos.
—Cobarde —Janus sacudió la cabeza y lanzó una mirada de furia a su opuesto. Bien, haré esto solo.
Magus nada más observó mientras Janus se perdía en la oscuridad, intentando contactar a Vili. Se sentó, meditando sobre sus propios asuntos, y esperó el fin del mundo.
¿Quién soy?
———
Vili jadeó cuando el primer sorbo de energía fluyó a su interior, energía que había sido lentamente absorbida del planeta por eones. Parecía fría como el hielo mientras se derramaba sobre él, drenada por la Masamune.
Lavos se había quedado quieto desde hace rato, obviamente inconsciente. Se necesitaría más que eso para matarlo por completo, pero estaba demasiado débil para contraatacar. Parecía más pequeño, mientras reposaba sobre el suelo, la boca abierta y goteando sangre. Y goteando su energía divina.
Ahora era el turno de Vili de probar esos poderes. Su turno de darle forma al mundo, moldeando la sociedad bajo él. Tenía el poder de hacer lo que quisiera, o lo tendría cuando Lavos se hubiera secado. Y después de eso¿qué podría detenerlo de seguir el plan de Lavos y tomar el resto de la energía del planeta para sí?
Entonces sintió una pequeña y sutil resistencia formándose. Buscó la fuente por un segundo, encontrando que no era Lavos. Era alguien más, en su interior. Rápidamente, su mente localizó la distracción mientras su concentración seguía en la Masamune. Encontró el problema con suma facilidad.
Janus.
———
Janus sacó su escasa energía, golpeando la voluntad de Vili. Con suerte, tendría la suficiente sorpresa de su parte para deshacer el hechizo, posiblemente podría hasta darse un tiro por la culata y destruir la mente. Lo mataría, pero salvaría al mundo.
Aún estaba molesto con Magus por no haber venido con él, pero había muy poco que pudiera hacer. La única forma de forzar al mago oscuro sería luchar, y eso era lo que Magus había querido todo el tiempo.
Maldito seas, Magus, juró Janus, y decidió descargar sus frustraciones con Vili.
Una vez más, golpeó con su magia, con sus disminuidos poderes, al ser que odiaba. Pero Vili parecía resistir muy bien, Janus estaba demasiado débil.
Entonces Vili estaba frente a él, sonriendo oscuramente al falso profeta. Los dos se encararon, flotando en la oscuridad creada por la mente. Janus se preparó para usar su magia directamente en la figura ante él, pero Vili lo detuvo, extendiendo su mano en un gesto de alto.
—Janus… —la sonrisa de Vili se extendió—. Así que derrotaste a Magus después de todo.
Janus frunció el ceño, pero no respondió. Que Vili piense lo que quiera. Reunió su energía, intentando atacarlo otra vez. Y otra vez, Vili absorbió la magia para sí, dejando a Janus más débil.
—Me temo que no tengo tiempo para felicitarte por esta impresionante victoria por el momento, mi mente está en algún otro lugar —Vili soltó una risa breve y continuó—. Preferiría que me esperaras sentado.
Janus sintió como si algo se lanzara hacia él, sujetándolo, jalándolo. Luchó contra esa energía, que identificó fácilmente como el poder de Lavos.
—… sólo será un minuto —terminó Vili, y desapareció haciendo un gesto.
El gesto envió un golpe de energía invisible a Janus, que fue enviado de vuelta al abismo. No se molestó en gritar, no tenía sentido.
———
Magus miró mientras Janus caía frente a él. El cuerpo golpeó el suelo sin hacer ruido, inmóvil. Era obvio que a Vili no le había hecho gracia el ataque. Magus apartó la vista, sin querer entrometerse. Tras él, Janus gruñó por un momento, intentando levantarse, sin lograrlo. Magus no le prestó atención, habiendo regresado a sus perturbados pensamientos
"¿Quién eres?"
Soy Magus, respondió al fin.
"Magus fue creado por alguien más", razonó la voz. "Magus es un esclavo de Vili¿quién eres tú?"
A esto, Magus no tenía respuesta. Su conciencia seguía atacándolo.
"Eres un error en el mundo, creado por un tirano que quería usarte solamente para invocar un poder lo bastante grande para saciar su sed."
Soy Magus, repitió. Yo me hice a mí mismo.
"Eres una marioneta para otros, una simple herramienta. Un lacayo que cree que él es el que manda."
¿Entonces quién soy¿Cuál es mi verdadero propósito?
"Eso es tu decisión. Fuiste creado por un verdadero propósito, pero ya fue logrado. Sin eso, ya no tiene sentido tu existencia."
Entonces me daré a mí mismo un propósito, Magus se puso de pie, molesto, arrojando cualquier posible réplica de su cabeza, no quería seguir discutiendo con su conciencia. Cuidado…
Magus se desvaneció en la oscuridad, yendo tras Vili. Deshacer su error, ése era su nuevo propósito.
Al despertar, Janus siguió revolviéndose, tratando de recuperarse. Había sido demasiado debilitado por Vili como para hacer algo. Aún así, logró sonreír cuando Magus desapareció.
Tiempo atrás, cuando todo había comenzado, Magus había creado pensamientos en la mente de Janus, manipulándolo sicológicamente.
Ahora era el turno de Janus. Envió un último pensamiento a Magus, y se dejó caer esperando que el mago oscuro pudiera tener éxito.
"Escoge tu propósito sabiamente…"
———
Es hora de reparar mi error.
Magus voló a través de la infinita oscuridad, hacia su destino final. No sabía que resultaría de esto, pero estaba harto de ser usado. Su vida entera había sido suya, y ahora se entera de que sólo estaba siguiendo un camino. Un camino que no quería seguir.
Vili no debe ganar…
Llegó a un punto de la mente hacia donde se proyectaba la energía de Lavos, juntándose. Éste debía ser el lugar. Afortunadamente, Vili no lo había detectado aún, y tenía tiempo de sobra para hacer unas cuantas travesuras.
Todos los grandes planes tienen errores, Vili, y aquí está el tuyo.
Se aferró a al energía, bloqueando la fuente, tomándola para sí. Empezó a acumular la magia, la energía oscura, guardándola para el momento adecuado. El momento de su venganza.
———
Vili no notó el problema al principio, pues su concentración estaba totalmente centrada en Lavos. Para él, Magus había sido destruido por Janus, y Janus había sido derrotado por él. No quedaba amenaza alguna.
Pero algo había quedado…
Pronto se dio cuenta de la sanguijuela, alguien había estado drenando sus reservas de energía. Rápidamente buscó al antagonista, siguiendo el rastro otra vez.
¿Janus…?
… No… Magus…
Magus seguía vivo. Vili comprendió al instante que había cometido un pequeño error. Se había confiado demasiado y subestimado las pequeñas posibilidades. Rápidamente llevó su mente hacia Magus, intentando detenerlo antes de que fuera demasiado poderoso. Eso sería desastroso.
———
Magus sonrió a la figura que apareció ante él.
—Hola, Vili —dijo el mago oscuro despreocupadamente—. Has sido bastante amable al compartir esto conmigo.
—No tienes derecho a esto —lo interrumpió Vili, molesto—. Detente o te destruiré.
—Esta vez… —empezó Magus, pero calló.
—¿Esta vez qué? —preguntó Vili, mientras empezaba a invocar la energía suficiente para eliminar a Magus permanentemente.
—Esta vez, tú caíste en mi trampa —contestó Magus, sin borrar su sonrisa—. Has llegado demasiado tarde.
Vili pareció confuso por un momento, y de repente cayó en cuenta.
Magus liberó la energía, pero no hacia Vili. Simplemente soltó el "tapón" que había puesto en la fuente. Y como una manguera que ha sido desanudada, la magia fluyó demasiado rápido hacia la mente.
Vili lanzó su poder, golpeando a Magus con toda su voluntad. La energía envolvió al mago aún sonriente, desvaneciéndolo con su poder. Magus inclinó la cabeza, su destino ya había sido dictado. Lentamente, empezó a desintegrar, la rama de la mente en la que estaba había sido destruida. La magia de Lavos fluyó a través de él, destruyéndolo y confundiéndose con el hechizo de Vili.
Vili lentamente se dio la vuelta y se fue, intentando retomar el control del flujo de la energía de Lavos. Pero era demasiado tarde. La magia había golpeado la mente, sobrecargándola de poder. Una conmoción cerebral.
Vili se desvaneció y brilló, y luego se dejó caer.
———
La magia blanca calló mientras dejaba la Masamune por un momento, como si el recipiente hubiera dejado de recibirla. La Masamune tembló por el cambio por un segundo, y después empezó a vibrar violentamente.
Ante Lavos, Vili cayó de rodillas, la magia había llevado al cuerpo a un estado inconsciente, en coma. Vili finalmente se desplomó, sin que el impacto hiciera ruido en el piso acuoso. El flujo cesó al instante.
Tras un momento, la Masamune salió de la herida que había causado y se dejó caer. Bajo ella, el piso se desvaneció para ser reemplazado por las losas del castillo de Magus. Cayó con estrépito sobre el suelo sólido, sola.
Lavos había regresado al lugar de donde había sido invocado.
