Un Juramento.
Es una promesa como también una declaración de hechos invocando a algo o a alguien. Desde un punto de vista religioso, es un acto que pone a los dioses o la creencias de un individuo como testigo de la verdad de un hecho o de la sinceridad de una promesa.
En los tiempos antiguos era desconocido los juramentos por la sencillez y la cordialidad entre los hombres. Cuando aún los hombre eran honestos y no existía la codicia ni la endivia.
Por lo tanto, los juramentos nacieron al mismo tiempo que los hombres se engañaron ...
Hesíodo, un poeta de la Antigua Grecia, considerado el primer filósofo griego, dijo una vez: "La Discordia, hija de la Noche, lleva consigo las querellas, las mentiras, los embrollos, las palabras capciosas y finalmente ... Los juramentos."
En mi opinión ...
Es un pacto que va más allá de las condiciones humanas y sus imitaciones baratas, no es ni un trato, ni una promesa, no es algo que puedes incumplir así como así, es algo que su adversidad significa el peligro de tu propia forma de vida, nobleza y la integridad de tu juramento.
Sin embargo ...
¿Y si ese juramento es roto?
La respuesta está frente a tus narices.
Esta es la historia de un niño que nació de un juramento que se mantuvo eones y eones indemne ... Hasta ahora.
Un niño a quien se le prohibió nacer y vivir, engendrado por aquella mujer quien juró no tener una familia para no sufrir y de aquel hombre quien juró no amar para no perder a nadie.
Yo soy Diomedes Wilson, y esta es mi historia ...
Y el como me involucré en este mundo fantástico.
...
- Ha ... Ha ... Ha ... - Me costaba un inmenso esfuerzo el simple acto de respirar. Mis pulmones se quemaban mientras mi cuerpo entero clamaba de dolor por oxígeno.
Mis piernas no me respondían, mis rodillas al tocar el suelo simplemente decidieron quedarse postradas ahí como si fuesen de piedra maciza. Apenas podía sentir mis brazos, y lo único que sentía de ellos era un intenso dolor como si mi alma fuera rasgada y aspirada desde los cortes irregulares en mi piel y músculos.
Dolía, dolía demasiado. Pero tenía que levantarme ... Tenía que hacerlo o sino ...
Todo caería en el olvido.
- ¡Hahaha! Ya ha terminado todo, que triste defensa tuvieron mis hijos para defender sus tronos, como siempre, los dioses tan arrogantes. - Logre escuchar la voz de mi enemigo.
Realmente me era imposible mantener mi conciencia por tanto tiempo debido a mi estado tan lamentable. Mi cuerpo y mente lloraban para adentrarme en la tierra de Hypnos y Morfeo y dejar todo al garete. Mantener la Elpis aún en estas circunstancias, era imposible ...
Pero no podía, tenía que darlo todo o sino ...
Apreté los dientes y traté de ponerme de pie, pero lo único que logré fue mirar al enemigo mortal de toda mi familia ... O al menos mi familia materna.
Todo mi alrededor era un desastre, lo que alguna vez fue una hermosa utopía fue arruinada por grietas y escombros en todo el lugar. Llamas inundaban otras áreas mientras aquel ser malévolo se acercaba.
Apenas podía enfocar mis ojos en el, incluso cuando me esforcé por mirarlo mi vista se había difuminado mientras manchas negras se hacían presentes ante mi mirada, el cansancio y la fatiga tomaban lo mejor de mi.
Lo único que podía visualizar eran los aterradores y fríos ojos dorados de aquel hombre, mientras abalanzaba con extrema habilidad una guadaña de al menos seis pies de largo. Hecha de acero templado y de bronce celestial, era una arma aterradora ... Mi sangre se heló ante su simple y mortal presencia.
El se acercó con sorna, sin ocultar el glorioso júbilo al observar mi lamentable y deplorable estado.
- Al final fuiste un duro oponente, casi tan molesto como el engendró del mar. Pero ya es el final. - Le escuché hablar, mientras levantaba su guadaña.
Iba a morir, lo sabía muy bien ... Pero ese hecho siempre lo tuve presente en mi mente desde hace años. Pero al menos ...
Percy, incluso si muero ... La esperanza es lo ultimo que muere.
- ¡Ahora muere, Diomedes Wilson! -
...
- ¡Dio! - Me levanté de golpe. Cuando mi cerebro proceso que estaba en mi cama es que pude registrar las siguientes palabras de la persona que me acaba de sacar de mi ensueño. - Ya levántate, el desayuno está listo, no quieres llegar tarde de nuevo a clases, ¿No es así? -
Volteé mi mirada al origen de la voz y solo pude asentir. - Si ... Iré en un momento, Mike. -
Mike Smith, un joven de mi edad, cabello oscuro y corto y ojos marrones. Era un par de pulgadas más alto que yo. Usaba una camisa blanca y encima una chamarra oscura, vaqueros negros y zapatos deportivos. Tenia una mirada sería en su rostro ya muy estoico. A pesar de que era estadounidense, tenía algunos rasgos asiáticos.
- Bien, a la hermana Ilia no le gusta que bajemos nuestro rendimiento en la escuela ... Aunque a ti no te ha importado mucho recientemente por lo que he escuchado. - Me dijo Mike en un tono muy brusco.
Normalmente, una persona normal se enojaría pero el tenía razón, mi rendimiento académico no era el más ejemplar. Pero tampoco era mi culpa ni era necesario remarcarlo tanto.
- Lo que digas. - Le replicó en un tono neutral. - En un momento estaré abajo. -
Mike no respondió y simplemente salió de nuestra habitación.
Solté un suspiró tenso, fragmentos de ese extraño sueño allanaron mi mente, ¿Que significaba? Apenas recordaba algunas cosas ... Sin embargo, ese dolor, ese cansancio, ese miedo ... Eran demasiado reales.
Y eso me aterraba.
Especialmente esos fríos y malévolos ojos dorados, es como si penetraran mi alma para luego quererla destrozar en mil pedazos.
Sacudí esos pensamientos y los desplace a la parte posterior de mi cabeza. Solo era una simple pesadilla, nada de eso era real.
¿Verdad?
Aunque cada vez han sido más frecuentes. Siempre sueño algo diferente y emocionante, un hombre luchando con un gigantesco león, un joven enfrentando a un inmenso y corpulento hombre toro, un ejército de trescientos hombres enfrentando a un ejército que lo superaba por decenas de miles.
Pero actualmente he tenido ese extraño sueño sobre aquel sujeto con guadaña y ojos dorados.
- Rayos, se va a hacer tarde. - Era mejor olvidarlo, las clases eran más importantes ... Aunque no fuera tan bueno.
No es mi culpa que tenga dislexia y carezca de la suficiente capacidad para concentrarme en algo. Las letras de mis libros y del pizarrón salen volando, por otro lado, es muy irritante las cosas que pasan a mi alrededor que me provocan echarle un vistazo ... ¡Me quedé cinco minutos viendo una miserable mosca!
Suspire con cansancio, ni siquiera era mediodía y ya quería golpear mi cabeza contra la pared. Pero creo que será mejor no hacerlo, si llegaba a caer inconsciente y volvía a tener ese sueño del hombre guadaña ... Era mejor mantenerme despierto, por lo tanto es momento de prepararme para salir.
Fui al baño e hice todas mis necesidades. Cuando lavaba mis dientes no pude evitar centrar mi atención en mi apariencia reflejada en el espejo del baño.
Mi piel era clara, ni tan pálida pero tampoco tenia un bronceado genial. Tenia mi cabello de color castaño el cual era algo largo y rebelde, así que no me ayudaba a generar una buena imagen de mi para esas personas pre-juiciosas. Sin embargo, había singular en mi apariencia ...
Y esos eran mis ojos, mis muy particulares ojos.
Son los ojos que siempre han hecho que me comparen como un chico problemático, un rebelde sin causa e incluso considerado un niño psicótico.
O como algunos de mis "amables" compañeros de escuela decían a mis espaldas.
Monstruo.
¿La razón de ello? Bueno, en un principio la iris de mis ojos son de color marrón, un tono casi al chocolate, quizás más oscuro. Hasta ahí todo bien y normal, pero el problema radica en que la pupila de mis ojos en vez de ser negras son de un color amarillo, casi dorado. Aunque a diferencia de aquel sujeto en mis sueños, mis pupilas parecen más cálidas como el sol del verano.
Según los médicos, presentó un caso bastante raro y singular de heterocromía que solo afecta a mi pupila. Aparentemente, son una especie de rasgo de nacimiento ... Aunque eso no lo puedo comprobar.
Por lo tanto, como tengo "los ojos de un monstruo" a palabras de mis compañeros de estudio, hace muy difícil relacionarse con lo demás o que no tengan una imagen deplorable de mi. Aunque la hermana Ilia, a Mike y a mí amiga Chloe no les molesta ni hacen comentarios al respecto, y se los agradezco por ello.
Definitivamente esos tres eran las mejores personas que conocía en vida. Eran de los pocos que me trataban con amabilidad.
A ver ... ¿Que otra cosa debería decir sobre mi?
- ¡Dio! - Una voz femenina me sacó de mis pensamientos. - ¡La hermana Ilia te espera para desayunar! -
Y entonces la persona a quien le pertenecía aquella voz entra a mi habitación, afortunadamente ya estaba preparado para salir, evitando así algún momento incómodo.
Ante mi estaba mi única amiga, aunque también la clasificaban una rebelde pero a ella no le importaba. Tenía el cabello negro, pero tenía una franja de color violeta. Piel levemente bronceada que hacían resaltar sus ojos color azul cielo, eran realmente unos ojos bellísimos ... Imaginen como que no dije eso.
Usaba simplemente unos pantalones cortos, una blusa de color amarillo, junto algún que otro accesorio, como un brazalete o un collar y finalmente unos zapatos deportivos. En su espalda colgaba su bolso con docenas de pines. Ella es lo uno conocería como una friki o geek, era una chica bastante curiosa y tenía una gran fascinación a diversas cosas como la tecnología o cómics o mangas.
En la escuela la llaman fenómeno o marimacha por eso, aunque a ella no le afecta mucho.
Además, es la primera persona que me dio un apodo en mi vida.
Dio.
Cuando escuchó mi nombre por primera vez, esa fue la primera palabra que me dirigió, además de ser el comienzo de nuestra amistad.
Dio aparentemente era el nombre de un personaje muy famoso de unos de sus mangas favoritos. Y cada vez que me llama de esa manera camina de forma extraña y me obliga gritar su nombre.
- ¡Chloe! - Exclamé con una sonrisa, siguiéndole el juego. En respuesta ella sonrió.
- ¡Vamos, tenemos que desayunar! ¡Como dice la hermana Ilia: "El hambre es el enemigo de los hombres"! - Dijo mi mejor y única amiga que tengo.
Oh, ya recordé lo que me faltaba explicar.
Soy un huérfano, y con obviedad vivo en un orfanato.
¿Fui abandonado? Sinceramente no tengo ni la menor idea. La hermana Ilia me explicó que fui encontrado en un accidente automovilístico con heridas menores.
Además, no tengo muchos recuerdos de lo ocurrido. Mi presunto padre planeaba mudarse a Alaska junto conmigo, pero pasó ese accidente de autos y lo arruinó todo. No obstante, nunca se halló el cuerpo de mi padre.
"Es como si se hubiera esfumado en el viento." Es lo que la hermana Ilia me explicó hace unos años. Tampoco hay información al respecto sobre mi madre, literalmente no hay registros de haberme dado a luz en ninguna clínica u hospital en toda Manhattan, es como si no existiera. Y debido a todo lo anterior, estoy en el orfanato Hermanas de la Caridad, también apodado S.C.N.Y. desde hace 12 años, soy de los niños que más tiempo lleva en el orfanato.
Mike lleva 10 años mientras que Chloe llegó hace 9 años. Pero somos una pequeña gran familia.
Los que llegaban a los 18 años, al se considerados ya adultos tienen que irse del orfanato pero obtienen una pequeña ayuda para poder vivir, como una beca o similares.
Y era por ello que ya quería tener los 18, no me malinterpreten, amo este lugar. Sin embargo, yo quería hacer algo con mi vida más allá de simplemente anhelar que una familia me adoptara o mendigar en la calle.
Es por eso mismo que acepté entrar en el programa de la escuela secundaria Eleanor Roosevelt. Un programa especial que le daba la oportunidad a los jóvenes huérfanos y niños con problemas económicos a estudiar.
Aunque realmente no me ha ido tan bien. Pero no era mi culpa, entre el bullying, la dislexia y el ADHD, poder lograr que mi rendimiento escolar alcanzará el promedio era tan difícil como alcanzar la luna con los dedos.
En pocas palabras, era un sueño efímero.
Pero nadie puede decir que no lo intenté.
Bueno, creo que ya fue suficiente cháchara por un rato. Será mejor ir a desayunar antes de que la hermana Ilia se enoje.
Y créanme, no quieren verla enojada.
...
Estábamos en el comedor del orfanato, donde todos los huérfanos podrían tomar su desayuno, almuerzo o cena con total tranquilidad. Aquí, las edades oscilaban entre niños de 3 años hasta jóvenes adultos de 17 años.
- La próxima vez te levantas temprano, Dio. - Escuche a Mike a mi lado hablar. - Tu comida es demasiado buena en comparación a este insulso intento de comida de los dioses. - A pesar de su indiferencia o estoicismo, cuando se trataba de la comida que preparaba, sus halagos nunca faltaban.
- No es para tanto. - Le repliqué, mis habilidades culinarias me daban un poco de vergüenza.
- ¿No es para tanto? - Repitió Chloe, su tono expresaba indignación. - ¡Es la mejor comida del mundo! ¿Donde aprendiste a cocinar así? - Expresó la misma duda que siempre escuchaba cuando alguien comía mis platillos.
- No lo sé ... Solo sigo la receta. -
- Debo de decir que la comida de Diomedes es excelente, sus platillos son mis favoritos por excelencia. - Dijo una voz madura, adentrándose en nuestra pequeña charla. - Aunque aún tengo dudas sobre esos panqueques azules de esa vez. - Expreso lo ultimo en un tono divertido.
- Jeje, lo siento hermana Ilia, creo que se me ha pegado mucho la costumbre de la señora Jackson. - Le respondo con una leve risa.
Ante nosotros estaba la hermana Ilia Maiyer, una mujer entre los treinta años o tal vez casi llegando a los cuarenta. Tenia el cabello rubio platinado y hermosos ojos azules como zafiros que resaltaban por su piel blanca. Ella usaba ropajes típicos de una monja generalmente.
Ella era la encargada de todos nosotros, aunque había mas personal en las instalaciones del orfanato, la hermana Ilia era la que mas se acercaba a nosotros o nos ayudaba con mayor fervor que cualquiera, ella siempre estaba al pendiente de todos en el S.C.N.Y.
Por lo que he escuchado de otras monjas del lugar, la hermana Ilia no puede tener hijos y eso la lleno de tristeza, entre unas cosas y otras, ella termino aquí al principio como voluntaria ... Y a la final termino quedándose con todos nosotros.
- Ignorando el inquietante color, al menos te quedaron deliciosos. - Dijo finalizando con una sonrisa frívola. - Será mejor que se apresuren, o querrán llegar tarde. -
- Seguro, hermana Ilia. - Respondimos los tres al mismo tiempo, como si lo hubiéramos ensayado.
No nos tomo mucho tiempo acabar el desayuno. Por lo tanto, varios niños, incluyéndonos a Mike, Chloe y a mi, salimos del orfanato en rumbo a la secundaria Eleanor Roosevelt. Tomamos nuestras bicicletas, las cuales compramos con dinero que reunimos haciendo pequeños trabajos, como repartir periódico, lavar coches, o simplemente ayudando en algunos eventos comunitarios como limpiar parques y cosas así.
Sin embargo, antes de empezar a pedalear la voz de la hermana Ilia nos detuvo.
- Diomedes, cuídate, ¿Si? - El tono siempre jovial y amable de la hermana Ilia se encontraba inexistente, en cambio en su voz solo se podía identificar preocupación. Mientras sus ojos azules alegres se encontraban triste y me miraban de manera suplicante.
No podía identificar el porque de su actitud.
- Por supuesto, hermana Ilia, me cuidare. Usted no tiene que preocuparse de nada. - Le respondí dándole una sonrisa calmada, aunque eso no parecía aliviarla mucho.
- Hermana Ilia no se preocupe, este tonto no hará nada fuera de la norma. - Tercio Mike con estoicismo ... Tremendo amigo tengo, para colmo, la hermana Ilia se alivio con sus palabras.
- Se que Dio se comportara. - Comento esta vez Chloe sonriendo.
- Me alegra enormemente que ustedes lo acompañen y cuiden. Los veré luego. - Dijo la hermana Ilia antes de despedirse de nosotros.
¿Ella piensa que provocare algún problema? ¿O es el instinto materno que desarrollo por cuidarnos por tanto tiempo? ¿Algo pasará hoy?
- Andando, tenemos examen de álgebra. -
- ¿Estudiaste, Dio? - Me pregunto Chloe, sus ojos me miraban con duda.
- Lo que pude. -
- Ya sabemos quien no va aprobar. - Se burlo Mike. Aun no se como me hice amigo de alguien como el, pero al menos es confiable.
- Si, si, al menos daré lo mejor de mi. - Les replique antes de empezar a pedalear rumbo a la secundaria Eleanor Roosevelt junto a mis amigos.
Poco sabía yo, que mis días normales se habían acabado.
Y un nuevo mundo se abriría ante mis ojos.
...
