Disclaimer: Naruto y todos sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.

Resumen: Naruto Uzumaki, Séptimo Hokage de Konoha, lleva trescientos años esperando encontrar a su destinado. Sabía que estaba vivo, podía sentirlo. Le había buscado por todos los rincones del planeta, pero siempre terminaba dándose de bruces contra la pared. ¿Acaso estaría condenado a pasar el resto de la eternidad solo?

Advertencias: Omegaverse, Narusasu, yaoi, sexo no explícito, algo de OoC, pero no demasiado xd.

.

Esperándote

.

.

Capítulo 5

.

Naruto parpadeó confundido al ver el rostro lleno de incredulidad de Sakura. Incluso se había puesto algo pálida y le temblaba ligeramente la mano.

— ¿Sakura-chan? —la llamó con suavidad. —… ¿Conoces a Sasuke? —preguntó al notar la familiaridad con la que la pelirrosa mencionó su nombre.

La mujer frunció el ceño, claramente teniendo un debate mental en ese momento. Los ojos negros del Uchiha solo la miraban carentes de expresión alguna, mientras que Naruto tensaba la mandíbula al sentir la aspereza del ambiente.

Finalmente, Sakura tomó aire y fijo su mirada en su amigo.

—Antes de que entraras a la Academia, el hijo menor de Uchiha Fugaku estudiaba en nuestro grupo de clase. Sasuke-kun era un chico muy inteligente, el mejor del salón. Era bastante popular, aunque él realmente no le prestaba atención a eso. Nunca faltaba a clases, era siempre puntual… Hasta que un día se enfermó durante la mañana e Iruka-sensei decidió que era mejor que regresara a casa hasta que se recuperara, pero nunca volvió. Hubo varios rumores al respecto, pero unos días después anunciaron que había muerto en un secuestro que salió mal.

Durante todo el tiempo que habló, la voz de Sakura se mantuvo pausada y algo nostálgica, como si a su mente estuvieran regresando miles de memorias que hace mucho se mantenían en el olvido.

—Tú entraste a la Academia el año siguiente, así que no tuviste la oportunidad de conocerlo. —le dijo al rubio.

Era verdad. Naruto se había integrado a la Academia Ninja en el año en que Sakura y el resto de sus compañeros iban a graduarse, convirtiéndose todos en genin al mismo tiempo.

Antes de eso su madre, Kushina, había decidido entrenarlo para aprendiera a controlar la inmensa cantidad de chakra que, al ser Uzumaki y jinchuuriki del Nueve Colas, tenía. Le tomó bastante tiempo tomar las riendas de dicha energía. La mayoría del tiempo solía gastar chakra sin motivo porque, al tener tanto, no podía controlarlo y racionarlo correctamente.

Entonces, para que no tuviera problemas con el ninjutsu una vez que entrara a la Academia, Kushina trabajó con él de modo que Naruto adquiriera la capacidad de controlar su chakra al mismo tiempo que estudiaba con él para que pudiera estar con los niños de su edad.

Entonces, poco después de que Naruto cumpliera los once años, fue matriculado en la Academia y allí conoció a Sakura, a Shikamaru y a muchos otros de sus amigos.

En aquel entonces, el rubio sí había oído hablar del niño que solía ser parte del grupo y había fallecido sin poder llegar a graduarse, a la vez que sabía que uno de los hijos de uno de los amigos de su padre había fallecido. Pero, como era solo un niño, no le prestó demasiada atención al asunto. Pensó que ambos incidentes eran una lástima, ya que si eran niños de su edad apenas habían llegado a disfrutar de la vida. No supo que se trataba de la misma persona en ambos casos, y menos que esa persona en realidad era su destinado y no estaba muerto, sino viviendo un mismísimo calvario.

Naruto se presentó como alfa luego de cumplir los trece años, lo que estaba en el rango de las edades en que la mayoría descubría su segundo género. Ignorando los pesados días que duró su celo, estaba emocionado por ser un alfa. No porque creyera que ser alfa era mejor que ser beta u omega. A decir verdad, no le hubiera importado ser un omega, él hubiera seguido siendo el mismo. Le emocionaba saber que, como alfa, tenía un alma gemela destinada a amarle y estar con él para siempre. Podía sentir a su pareja, podía sentir el lazo invisible que les unía a pesar de que este no estaría completo hasta que se hubieran enlazado.

Aquel Naruto preadolescente se había sentido tan eufórico con ese descubrimiento… Tenía tanto amor para dar, y lo que más quería era encontrar a esa persona especial que llegaría a quererlo con la misma intensidad. Pensó que podría encontrarla durante su adolescencia, como muchos hacían. O, a lo mucho, durante sus primeros cincuenta años de vida. Pero no, no había rastros de quien debería ser su omega destinado.

Aunque cincuenta años no eran muchos. Había oído de personas que llegaban a esperar hasta un siglo por sus parejas, así que solo debía ser paciente.

Luego, ese siglo se convirtió en dos, luego en tres… Y luego encontró a Sasuke solo para darse cuenta de que estuvo dentro de los muros de Konoha todo el tiempo, siendo víctima de alguien que no merecía tenerle como hijo.

Puede que, aunque se hubieran llegado a conocer todos esos años atrás, de todos modos el resultado hubiera sido el mismo. Naruto no hubiera podido reconocerle hasta luego de haberse presentado, y Sasuke fue encerrado durante su presentación. No se hubieran dado cuenta, no hubieran podido hacer nada al respecto.

Si Naruto hubiera estado en el grupo de clases al mismo tiempo que Sasuke, habría estado en la misma situación que el resto de sus compañeros, notando como de la noche a la mañana uno de los suyos desaparecía y sin tener los medios para solucionar nada. Menos considerando que todos creyeron que había muerto. ¿Por qué intentar salvar a alguien que ya ni siquiera estaba con vida?

Así que Sasuke se hubiera convertido en un recuerdo más de su infancia, igual que para todos los demás.

—Sasuke-kun falleció hace muchos años. —continuó hablando la pelirrosa. — ¿Quién eres tú realmente? ¿Por qué te pareces a él y ocupas su nombre? —exigió saber, esta vez dirigiéndose al Uchiha.

El aludido se limitó a endurecer la mirada, pero no se molestó en contestar. Esto irritó más a la alfa, quien estaba a punto de volver a abrir la boca cuando Naruto la interrumpió.

—Sakura-chan, sé que puede parecerte una locura, pero confía en mí. Sasuke no está mintiendo sobre su identidad.

—Yo… no entiendo. —murmuró ella, ahora más confundida que molesta.

—Necesito que guardes silencio sobre Sasuke, ¿de acuerdo? —le pidió. —Nadie puede saber que está aquí hasta que yo arregle algunos asuntos.

Sakura apretó los labios e intercambió su atención entre la mirada suplicante de Naruto y la impasible del hombre detrás de él. Al final, regresó su mirada a los ojos azules del rubio y asintió, prometiéndole silenciosamente que no diría nada a nadie.

—Pero sigo sin entender. —insistió. — ¿En verdad eres el mismo Sasuke-kun de aquel entonces?

Para sorpresa de ambos, esta vez sí hubo una respuesta de parte del omega.

—No, ese que mencionas ya no existe más.

Ese Sasuke fue asesinado por su propio padre por no nacer con la suficiente suerte, fue destrozado hasta convertirse en algo irreconocible, más allá de cualquier esperanza, más allá de cualquier salvación.

Sakura lo miró con los ojos abiertos de par en par, pero el pelinegro tenía su vista enfocada en otro sitio. Una punzada de tristeza atravesó su pecho al darse cuenta de que detrás de esas palabras existía un mar de dolor, de soledad.

Sí, ese hombre era Sasuke-kun, pero los años definitivamente no habían sido amables con él, ¿cierto? Lo que sea por lo que hubiera sufrido no era de su incumbencia, pero era claro que era algo en verdad serio como para que lo hubieran dado por muerto durante tanto tiempo, y para que reaccionara así ante ella y la mención de su pasado.

—Lo lamento. —susurró y luego se sobó el brazo incómoda. —Creo que debería irme. Siento haber irrumpido así.

Dicho esto, dejó las cosas que había traído sobre la mesita de la sala, dirigiéndole una mirada rápida al Uchiha, que seguía sin mirarla.

—Llámame si necesitan algo, ¿de acuerdo? —le sonrió a Naruto, aunque dicha sonrisa no se sintió honesta.

—Lo haré. Gracias por venir, Sakura-chan. —el rubio le devolvió la sonrisa, sincera y llena de cariño, lo consiguió que su propia sonrisa también se volviera verdadera.

—Adiós, Sasuke-kun. —se despidió del pelinegro sin obtener respuesta.

Naruto la acompañó hasta la puerta, donde le dirigió una mirada un poco cohibida.

—Lo siento, Sakura-chan. Debí haberte dicho desde el inicio que no podrías entrar aún. Sasuke ha pasado por mucho y no creo que esté listo para conocer gente nueva. Apenas nos estamos adaptando el uno al otro y…

—No, es mi culpa. —lo cortó. —No debí entrar así, debí respetar que nos lo presentaras en su debido momento. Lo siento.

Naruto sonrió y la rodeó con sus brazos, a lo que ella no pudo evitar devolver el gesto con fuerza.

—Te veré luego. —le sonrió por última vez antes de irse, su sonrisa desvaneciéndose con cada paso que daba.


Naruto cerró la puerta con un suspiro, apoyando su frente brevemente contra la madera antes de tomar aire y regresar con Sasuke.

Este seguía de pie en el mismo lugar, el libro que anteriormente estaba leyendo olvidado sobre el sofá. Sus brazos descansaban a sus costados y su vista estaba fija en algún punto opuesto a la dirección en que se encontraba el alfa.

—… ¿Sasuke? —lo llamó casi en un susurro, algo preocupado sobre lo que acababa de pasar. No tenía idea de qué estaría pasando por la cabeza del omega luego del encuentro con Sakura, además de que, en realidad, aún conocía muy poco de él y su pasado como para comprender realmente su modo de actuar.

En verdad no quería llegar a estropear las cosas con él. Quería que Sasuke confiara en él y se apoyara en él, pero la confianza en alguien se construía con el tiempo. A pesar de que estaba seguro de que Sasuke estaba consciente de que él era una persona de fiar, que podía sentir a través de su vínculo su lealtad, no quitaba el hecho de que apenas se conocían.

Naruto podía sentir sus emociones, pero no había visto lo suficiente de Sasuke como para predecir cómo reaccionaba el hombre ante ellas. A simple vista, era como si no le afectaran en lo absoluto. Incluso engañaría al mismo Naruto de no ser por su enlace. Su máscara protectora evitaba mostrarse vulnerable ante el mundo, pero la tenía tan arraigada que Naruto no lo había visto sonreír ni una sola vez en los tres días que llevaba allí.

No estaba diciendo que tuviera un rostro de piedra, tampoco. Sus ojos, tan profundos como un cielo nocturno sin luna ni estrellas, eran muy expresivos, al menos cuando estaban solos. En cuánto vio a Sakura, notó cómo las emociones que brillaban en su mirar desaparecían, cerrándose completamente. Aparte de la ira inicial y su reacción violenta ante el acercamiento de la mujer, no hubo nada más en sus ojos.

No obstante ahora, cuando Sasuke giró el rostro levemente ante su llamado y enfocó sus ojos en él, distinguió cierto destello de frustración, incertidumbre, y un cansancio que no estaba ahí antes.

Despacio, dándole la oportunidad de rechazarle si así lo prefería, se acercó y sujetó sus manos entre las suyas.

— ¿Estás bien? —les dio a sus pálidas manos un suave apretón.

Sasuke bajó la mirada al contacto de sus manos y, luego de lo que pareció una eternidad, la regresó a los ojos de su compañero. Al ver que el omega no decía nada, Naruto intentó aliviar el malestar que creía que tenía con sus palabras.

—Lamento que Sakura te sorprendiera así. Estaba emocionada por mí y tenía muchas ganas de conocerte, pero sé que aún es algo pronto para eso. Debí haberle pedido que volviera en otro momento. —le dijo con cierta culpabilidad.

El pelinegro se encogió de hombros y se soltó de su agarre, dándose la vuelta para recoger el libro y sujetarlo con ambas manos, aplicando un poco más de fuerza de la necesaria.

—Lamento haber reaccionado del modo en que lo hice. —dijo en respuesta al final.

Naruto negó suavemente con la cabeza, aunque su compañero no pudiera verlo.

—No tienes por qué disculparte, Sasuke. Lo entiendo. —una pequeña sonrisa se asomó en sus labios. —Además, estás en tu derecho de decidir si quieres que otros te toquen o no. —lo escuchó suspirar y vio como volvía a sentarse en el sofá, el libro sobre sus piernas. Naruto dudó un poco antes de sentarse a su lado y sonreírle cálidamente. —Incluyéndome a mí, ¿sabes?

Sasuke solo lo miró, su rostro impasible.

Realmente no era necesario que se lo dijera. Estos últimos días que había compartido con el alfa le habían demostrado que Naruto en verdad respetaba sus límites y no se le ocurriría nunca imponerse ante él, a pesar de que técnicamente podría hacerlo. Confiaba en él, y era precisamente por eso que no le importaba el cálido contacto que le ofrecía.

A diferencia de cómo se sintió minutos atrás, cuando Sakura se abalanzó sobre él, haciéndole sentir atacado e invadido, Naruto le hacía sentir seguro y querido, como si Sasuke fuera algo valioso que atesorar. Era una sensación parecida a cuando su madre y hermano solían hacerle sentir, pero diferente al mismo tiempo. Naruto le hacía sentir que pertenecía con él, que ese era su lugar, su hogar. Era una sensación nueva que, a decir verdad, nunca imaginó que necesitaría tanto.

En silencio, su mano se alzó hasta alcanzar la nuca del rubio y atraerlo hacia sí hasta que sus narices se rozaran. Naruto parpadeó por la sorpresa.

—No tú. —le dijo en un susurro. —Tú eres la excepción. —el corazón de Naruto se aceleró al oírlo y sus párpados cayeron cuando inclinó un poco el rostro para besarlo.

El contacto fue suave, dulce. Apenas un roce de labios. No obstante, fue suficiente para derretir al alfa por completo. Con una mano acunó su mejilla mientras dejaba un beso en la contraria y luego uno más en su cuello, sonriendo como idiota por la cercanía y sus recientes palabras. Suspiró feliz cuando sintió los dedos en su nuca subir un poco para enredarse en su cabello.

¿Así se sentía estar enamorado? Era como si lo hubieran envuelto en una cálida manta, muy suavecita y perfecta para quedarse ahí acurrucado el resto de la vida.

¿Sería posible que en verdad ya se hubiera enamorado de Sasuke? Porque apenas llevaban unos días de conocerse. Sí era cierto que eran destinados y compartían un vínculo muy especial pero, ¿no era demasiado pronto para sentirse así de apegado a él? O quizá llevaba amándolo toda la vida y simplemente no lo sabía.

Antes, solo había estado consciente del lazo que los unía, aunque estuviera todavía incompleto. Lo sentía como una parte de él y la necesidad de encontrarlo y estar con él crecían día con día. Ahora, con las marcas que los unían, sentía su presencia más fuerte que nunca. Estar entre sus brazos era como al fin haber hallado su hogar, el lugar al que siempre había estado destinado a pertenecer.

Y sabía que Sasuke se sentía del mismo modo, podía sentirlo.

Lo besó una vez más, esta vez en el hombro, justo encima de la marca, y se separó para poder verlo a los ojos. Sus facciones se habían suavizado y, aunque no había realmente ninguna expresión en su rostro, su mirada era cálida y hacía que se le acelerara el corazón.

Aunque, bueno, a decir verdad, esto no era muy difícil de lograr que digamos. Bastaba con que Sasuke se volteara en su dirección para que miles de mariposas revolotearan en su estómago. Se sentía como un adolescente, incapaz de controlar sus emociones al punto del desborde.

—Sigues viéndome así. —murmuró el pelinegro en voz baja.

Naruto parpadeó, confundido.

— ¿Así cómo?

Sasuke inclinó ligeramente la cabeza hacia un lado, frunciendo ligeramente el ceño.

—No lo sé. Me miras como si…—se detuvo, como si fuera incapaz de decirlo.

— ¿…Como si fueras lo único en el mundo? —una sonrisilla se asomó en los labios del rubio.

Sasuke abrió los ojos ligeramente y desvió la mirada, un tenue tono rosa adornando sus mejillas. Naruto se regocijó en la vista de ello, ya que era la primera vez que le veía sonrojarse por algo que no fuera la fiebre causada por el celo.

—No digas estupideces. —masculló, apartándose un poco del alfa, a lo que el rubio rio por lo bajo.

—Pero así es como te veo, ¿no? —tomó las manos del pelinegro entre las suyas, consiguiendo llamar su atención y que este lo mirara por el rabillo del ojo. —Quiero que lo sepas, no quiero que pase un solo día más sin poder decírtelo. Lo eres todo para mí, Sasuke, ya lo eras incluso antes de conocerte. —le confesó. No era exactamente una declaración de amor, pero eran palabras sacadas de lo profundo de su ser, honestas y limpias. —Voy a quererte, a cuidarte, a apoyarte en todo lo que necesites, y tú puedes hacer lo mismo por mí. Nunca te pediré más de lo que estés dispuesto a dar y ten por seguro de que siempre estaré aquí, para ti.

Tal vez fuera pronto para dejar a su corazón hablar tanto, pero sentía que necesitaba decirlo. No quería que Sasuke tuviera la más mínima duda de sus sentimientos y, aunque pudiera sentirlos a través del vínculo, deseaba expresarlos con palabras.

—… Hablas demasiado. —pero, a pesar de sus secas palabras, el color en su rostro y el tumulto de emociones que fluían a través de su conexión, lo delataban.

—Me lo han dicho antes. —contestó Naruto con humor.

—Hn.

Estaba descubriendo que ese peculiar sonido salía de la boca de Sasuke de modo bastante frecuente, normalmente cuando no sabía qué contestar a algo o cuando no quería hacerlo. Cada pequeña cosa que iba aprendiendo sobre él le gustaba. Esperaba que Sasuke pronto entrara en confianza suficiente para soltarse y expresarse un poco más, aunque a estas alturas ya era evidente que no era una persona extrovertida como él. Solo quería que el omega se sintiera a gusto con él y se sintiera libre de ser él mismo. Tal vez tomaría algo de tiempo, pero definitivamente iban por buen camino.

Les dio a las manos entre las suyas un ligero apretón antes de dejarlas ir. Se regocijó internamente al ver a su compañero cruzarse de brazos y recostarse contra el respaldar del sofá, girando el rostro hacia un punto cualquiera en la sala para esconder sus coloradas mejillas. ¿Era normal que verlo avergonzado le causara tanta ternura?

No tuvo tiempo de pensar demasiado en ello porque, justo en esos instantes, el teléfono sonó.

Frunciendo el ceño ligeramente, giró el rostro hacia la mesita junto al sofá, donde estaba el teléfono. Ya se imaginaba de qué se trataría la llamada.

Estirando un brazo, tomó el teléfono y contestó ante la mirada curiosa del pelinegro.

— ¿Bueno?

Naruto.

El rubio suspiró con pesar.

—Hey, Shikamaru. —saludó con cierto desgane, que Shikamaru sabía no estaba dirigido hacia él, sino a la situación.

En verdad lamento tener que molestarte de nuevo, pero Uchiha Fugaku lleva ya tres días aquí y se niega a irse hasta que hable contigo.

Era de esperarse. Si fuera por él, no le importaría dejarlo esperando hasta fin de año, pero no podía dejar a Shikamaru lidiando con él por su cuenta. Su amigo ya estaba haciendo mucho por él permitiéndole tener tiempo libre y cubriendo su trabajo.

—No es tu culpa, Shikamaru. —suspiró resignado. —Lidiaré con él. Estaré ahí en media hora.

Gracias, Naruto.

El rubio rio sin gracia.

—Es mi trabajo, después de todo.

Sí, pero en verdad merecías descansar estos días en paz.

—Puedes compensármelo con más vacaciones. —bromeó y, aunque no pudiera verlo, supo que su amigo estaba rodando los ojos.

Lo pensaré. Te espero en media hora, entonces.

Apretando los labios, colgó y volvió a dejar el teléfono sobre la mesita.

—Debes irte.

Se volteó hacia Sasuke, quien le había hablado con voz monótona pero no acusadora. Sonriendo con culpa, Naruto se rascó distraídamente la parte de atrás de su cabeza.

—Sí, lo siento. —se disculpó apenado. —Tu padre ha solicitado reunirse conmigo. —decidió ser directo y decirle la razón por la que se ausentaría por un rato. Vio a Sasuke abrir los ojos como platos, su mandíbula tensándose y sus manos apretándose en puños. —No pensaba ir hasta que terminaran mis vacaciones, pero ha estado siendo demasiado insistente y no quiero dejar a mi consejero solo lidiando con él el resto de la semana.

—Ya veo.

—No te preocupes por nada, ¿de acuerdo? Te prometí encargarme de tu padre y es lo que pienso hacer. Él ya no tiene ningún control sobre ti, Sasuke.

—Lo sé. Confío en ti.

El rubio asintió y se puso de pie, decidiendo que tomaría una ducha rápida antes de salir. Sin embargo, una mano tomándole del brazo repentinamente lo detuvo y, cuando se giró dispuesto a preguntar qué ocurría, una boca cubrió la suya.

El beso lo tomó por sorpresa y apenas pudo responder antes de que su compañero rompiera el contacto.

—Gracias, Naruto.

Sonrió, dejando otro beso en sus labios como respuesta.


Se materializó en su oficina para encontrar a Shikamaru ya esperándolo, recostado contra una pared. Se veía bastante tenso, algo que no era tan común en él. Probablemente tener que estar haciendo su trabajo él solo, más lidiando con Fugaku Uchiha, estaban estresándolo más de la cuenta a pesar de haber sido solo tres días.

—Aquí estoy. —le sonrió a su amigo, a lo que este le devolvió el gesto de forma cansada antes de suspirar.

—En verdad lamento hacerte venir hasta aquí justo ahora. —volvió a disculparse.

Puede que la presencia de Naruto fuera necesaria en ese momento, pero a Shikamaru no le hacía gracia tener que llamarlo cuando le había prometido al menos una semana libre. Naruto en verdad se lo merecía, sobre todo en estas circunstancias. Incluso solo con un par de días sin verlo, notaba la diferencia. El rubio se notaba más ligero, su rostro incluso se miraba más jovial que antes. Era una prueba más de lo mucho que le había afectado haberse sumergido en su trabajo y la ausencia de su destinado.

—No te disculpes, Shikamaru. —el rubio agitó una mano para restarle importancia. —Yo lamento que hayas tenido que lidiar con Fugaku en mi lugar.

El pelinegro se encogió de hombros, carraspeando un poco.

—No tengo idea de lo que quiere, pero insiste en que es de suma urgencia. —repitió lo que Naruto ya sabía. —Está esperando afuera de la oficina.

El rubio hizo una mueca. Era evidente que a él tampoco le caía en gracia tener que tratar con el jefe del Clan Uchiha en esos momentos.

Shikamaru podía entenderlo. Una pareja recién encontrada necesitaba permanecer junta, y solo podía suponer lo fuerte que sería esa necesidad si se tomaba el tiempo que estuvieron separados en consideración. A Naruto debían de picarle las manos por regresar a casa, con su pareja.

—Yo sí tengo una idea de lo que quiere. —musitó el Hokage, distrayéndolo de sus pensamientos. Su voz se escuchaba algo amarga, y su amigo no supo adivinar por qué.

— ¿Cómo? —el Nara lo miró confundido.

—Te lo contaré luego, pero ahora déjalo entrar para terminar con esto de una vez. —ordenó, rascándose la cabeza con distracción antes de caminar a su escritorio y sentarse en su asiento. —Shikamaru. —lo llamó antes de que el hombre pudiera alcanzar la perilla de la puerta para abrirla.

Este se giró con una mirada interrogante por encima de su hombro.

—Quédate escuchando nuestra conversación.

— ¿Estás seguro? —preguntó dubitativo. Después de todo, Fugaku había insistido en hablar solo con Naruto.

Lo vio asentir con la cabeza y, ante la seriedad de su mirada, no cuestionó más. Tomó el picaporte y lo giró, listo para dejar a Uchiha Fugaku a la oficina del Hokage.


La figura de uno de los hombres más poderosos e influyentes de la Aldea Oculta entre las Hojas se erguía ante él, de pie en medio de la oficina. Naruto lo examinó detenidamente, observando la rigidez y severidad con la que el hombre se manejaba.

A pesar de eso, no tenía la pinta de ser un hombre cruel y descorazonado al punto de hacer lo que estaba seguro de que había hecho. Menos con lo bien que solía llevarse con Minato Namikaze, su padre, quien solía ser un hombre muy tranquilo y relajado, siempre amable y ofreciendo una sonrisa a cualquiera que se encontrara con él. Todo lo opuesto a Fugaku.

—Hokage-sama, he estado esperando una audiencia con usted desde hace días. —expresó un molesto Fugaku con ojos severos, delante los cuales Naruto no se inmutó.

Normalmente, se habría sentido avergonzado por hacer esperar de esa manera al antiguo amigo de su padre pero, luego de que Sasuke le contara qué clase de persona era Fugaku Uchiha, no se sentía mal en lo absoluto.

No obstante, debía mantener las apariencias ante todo. No podía dejar que sus sentimientos hacia el hombre afectaran su cabeza fría. Debía actuar con cuidado y no dar lugar a sospechas.

—Mis disculpas, Fugaku-san. —sonrió sutilmente, colocando las manos sobre su escritorio. —Tuve que dejar a mi consejero a cargo unos días por motivos personales, pero me han dicho que necesitaba hablar conmigo en persona.

Fugaku no podría saber de qué tipos de motivos personales estaba hablando. Se había encargado de sellar bien su olor, de modo no podría sentir ni su propio aroma ni el de Sasuke.

—Así es.

—Bien, lo escucho. —se inclinó hacia adelante para demostrarle que estaba prestándole atención.

Fugaku suspiró, su rostro repentinamente afligido.

—Se trata de mi hijo.

— ¿Itachi? —preguntó, tiñendo su voz con sorpresa. — ¿Le ha ocurrido algo?

El hombre mayor carraspeó, negando con la cabeza.

—No. Es mi hijo menor, Sasuke. —aclaró, su mirada oscura fija en los ojos azules del Uzumaki.

Naruto arqueó una ceja, fingiendo no comprender lo que estaba escuchando.

—Me confunde. Tenía entendido que Itachi era su único hijo, ya que su segundo falleció muchos años atrás. —respondió.

No era ningún secreto que la familia principal de los Uchiha había tenido dos hijos. La supuesta muerte del hijo menor fue comidilla para los chismes y rumores. Claro, con el paso del tiempo se había dejado de hablar de eso, pero casi todos en la aldea sabían que Itachi Uchiha solía tener un hermano menor. La única excepción tal vez fueran las nuevas generaciones, a quienes no les importaba mucho lo que había ocurrido años atrás y solo se concentraban en lo que pasaba ahora.

—Fue secuestrado justo después de su presentación y le dimos por muerto. —confesó el alfa pelinegro, mostrándose cansado. —Pero hemos descubierto es posible que siga con vida y necesito ayuda para encontrarle.

Naruto entrecerró ligeramente los ojos.

—No entiendo, ¿no habían encontrado su cuerpo cuando falleció?

—Es lo que creímos. Sin embargo, estaba demasiado destrozado como para reconocerlo. En mi dolor como padre, asumí que era él, pero existe la posibilidad de que haya sido el cuerpo de otro niño.

Bueno, era evidente que Fugaku había utilizado a algún otro niño inocente para fingir la muerte de su hijo, lo que solo se sumaba a su lista de delitos. Probablemente algún niño huérfano a quien nadie prestaba mucha atención, para que su desaparición pasara desapercibida.

Furia ardió dentro de sus venas, pero se obligó a sí mismo a controlarse y no perder el control.

— ¿Y qué le hace pensar que su hijo podría estar vivo?

—Hace algunos días uno de mis hombres se encontró con alguien que mencionó, era idéntico a mi mujer, Mikoto. De acuerdo con su descripción, su edad podría concordar con la de mi hijo. Si en verdad es él, necesito encontrarlo.

Naruto suspiró, recostándose contra su silla.

—Comprendo que es una situación delicada.

—Así es. —confirmó el alfa mayor.

—Bien, me gustaría hablar con Itachi. Ya que es de su hermano de quien estamos hablando, supongo que querrá estar al mando de dicha misión.

—Lo haré venir en seguida. —aseguró Fugaku y luego su mirada se suavizó. —Gracias, Naruto.

El rubio sonrió levemente al escuchar al serio hombre llamarlo por su nombre.

—Lo que sea por un viejo amigo de mi padre. Además, si lo que dice es cierto, estaremos rescatando a un ciudadano de Konoha que merece que su aldea se preocupe por él. Daremos con su hijo.

Haciendo una reverencia, el jefe del Clan Uchiha se giró, dispuesto a marcharse, pero se detuvo antes para hablar de una última cosa.

—Mi mujer no sabe nada sobre esto. —le informó, su voz endureciéndose un poco. —No he querido darle falsas esperanzas y correr el riesgo de que termine destrozada si resulta no ser nuestro hijo. Necesito que esto se maneje con la mayor discreción posible.

—Lo entiendo. Así será.

Y, sin nada más que decir, el hombre se marchó, desapareciendo por la puerta.

Encontrándose solo de nuevo, Naruto suspiró pesadamente. Haber accedido a recibir a Fugaku y hacerle creer que contaba con su apoyo para buscar a Sasuke le daría algo de tiempo para pensar bien lo que debía hacer con respecto a la situación.

Nada le hubiera gustado más que mandarlo a prisión por las leyes que había infringido, pero necesitaba pensar con la cabeza fría. Ya no era un adolescente que actuaba impulsivamente ante cualquier situación.

Shikamaru asomó la cabeza por la puerta en ese momento.

— ¿Escuchaste todo? —le preguntó el Hokage, a lo que el hombre asintió, dándose lugar en la oficina y acercándose a Naruto con una mano en la barbilla, acariciándose la barba.

—Asumiendo que su hijo en verdad está vivo, entonces Uchiha Sasuke ha pasado como prisionero por siglos y puede que haya podido escapar. Es extraño que hasta ahora se encuentren rastros de él. —murmuró pensativo, su cadera apoyándose contra el escritorio de su amigo.

— ¿Tú lo conociste, Shikamaru? —le preguntó entonces el rubio, apoyando la barbilla en su mano y su codo en la madera, su vista fija en el Nara pero a la vez algo perdida.

—Sí, estuvo en la Academia conmigo y los demás antes de que tú te integraras, aunque realmente no éramos amigos ni nada por el estilo. —le contó. —Él prefería estar solo, aunque de vez en cuando también jugaba con nosotros. Si en verdad está vivo, comprendo la urgencia de Fugaku en querer hablar contigo.

Naruto curvó los labios hacia arriba en una sonrisa amarga.

—En verdad parece ser un padre preocupado por su hijo, ¿eh?

Shikamaru alzó una ceja.

— ¿Por qué no lo sería?

En silencio, Naruto se puso de pie y caminó hacia la puerta para cerrarla antes de suspirar, sus nudillos tornándose ligeramente blancos por la fuerza que estaba aplicando al picaporte.

—Porque miente. —murmuró una vez que se aseguró que nadie además de su consejero pudiera oírlo.

Shikamaru abrió los ojos como platos, estupefacto por la rabia y el rencor en la voz del Hokage, además de lo que insinuaba con sus palabras. Naruto no solía ser del tipo de persona que simplemente resentía a otra sin tener una verdadera razón para hacerlo, y no era para nada sencillo ganarse el desprecio del rubio. Lo que sea que hubiera detrás del asunto, era algo verdaderamente serio.

— ¿Qué? ¿Cómo lo sabes? —inquirió, ansioso por obtener una respuesta y resolver el acertijo.

Naruto inhaló profundamente antes de voltearse para ver directamente a los ojos oscuros del otro alfa.

—Porque fue él mismo quien secuestró a su hijo y lo ocultó del mundo, haciéndolo pasar por muerto incluso delante de su propia familia.

El Nara frunció el ceño.

— ¿A qué te refieres?

—A que Fugaku Uchiha es de las personas que creen que la fuerza y capacidad de una persona dependen de su segundo género.

Comprensión bañó los ojos oscuros de Shikamaru.

—Entonces, lo que dices es que Sasuke Uchiha se presentó como omega y su padre no lo toleró. Pero, ¿por qué entonces está tan desesperado por encontrarlo?

Naruto sonrió sin humor.

— ¿Recuerdas la alianza que queríamos formar, en la que dejamos todo en manos de los Uchiha? Creo que Fugaku quiso utilizar a su hijo para asegurar la alianza, ofreciéndolo como mercancía al terrateniente de la zona, pero él logró escapar primero y por eso ahora está desesperado por encontrarlo, porque perdió una parte esencial del trato.

Basándose en lo anteriormente dicho, tenía sentido. Fugaku no sería el primero en traficar con personas, utilizarlas para vender y prostituir. Ya Shikamaru conocía los miles de casos así que el mismo Naruto había solucionado en sus giras por el mundo. Cada cierto tiempo le llegaba el recuerdo de algún clon suyo que seguía vagando por ahí, informándole de más criminales puestos a enfrentar la justicia y a más víctimas finalmente recibiendo ayuda. La mayoría de las últimas solían ser omegas y mujeres beta, pero también había alfas y hombres beta que caían víctimas de tales abusos.

Lo que sí es que dentro de Konoha ese tipo de casos eran una rareza, menos viniendo de alguien tan respetado como el patriarca de los Uchiha. Menos si estaban hablando de su propio hijo. Pero algo sí era claro. En la historia, al menos de la que él conocía, no se había oído de omegas que nacieran en la rama principal de la familia.

Ahora dudaba de si sería porque en verdad no había nacido ninguno, o porque las generaciones anteriores habían reaccionado del mismo modo que Fugaku. Fuera como fuera, tenían un asunto delicado entre manos.

— ¿Cómo sabes todo esto? —preguntó con curiosidad. Todo lo anterior tenía sentido, excepto el cómo Naruto se había enterado de todo antes de que el mismo Fugaku viniera pidiendo ayuda.

—Porque Sasuke me lo contó.

Shikamaru ató los cabos en un santiamén.

—Es tu destinado.

Naruto solo lo miró, sin confirmar ni negar nada en voz alta, aunque sus ojos lo decían todo. Shikamaru suspiró pesadamente y se metió las manos en los bolsillos.

—Lo encontraste mientras escapaba, ¿no es así? Se enlazaron durante su celo y lo llevaste a tu casa, y ahora tienes un gran dilema entre manos.

—No creo que sea un gran dilema. Sé perfectamente lo que haré con Fugaku y, aunque me gustaría destrozarlo personalmente por lo que le hizo a mi compañero, me conformaré con verlo pudrirse en la cárcel.

Su consejero sonrió de lado al escucharlo. Definitivamente el Naruto adolescente no hubiera dudado ni un segundo en partirle la cara al patriarca de los Uchiha sin importarle los problemas en los que se metería. Ahora, pensaba con la cabeza un poco más fría, aunque muchas veces aún solía actuar de un modo impulsivo.

— ¿Por qué no lo hiciste de una sola vez? —quiso saber. Si hubiera querido, Naruto habría podido encarcelarlo sin que nadie se lo impidiera. Era el Hokage, al fin y al cabo, y tenía como testigo a la víctima principal de las acciones de Fugaku.

—Quiero hablar con Uchiha Itachi primero.

— ¿Uchiha Itachi?

—Sí. Sasuke me dijo que él lo ayudó a escapar luego de descubrir que su padre lo ocultaba. Ni él ni su madre lo sabían, también dieron a Sasuke por muerto en el supuesto secuestro.

—Quieres toda la información que pueda proporcionarte. —completó por él.

—Así es.

—Ya veo. —exhaló.

Caminó hacia una de las ventanas y la abrió para poder sacar un paquete de cigarros y encender uno, apoyándose contra el marco de la ventana.

—Qué problemático.

Naruto rio sin gracia, caminando más cerca de su amigo y mirando la vista que tenía de Konoha desde su oficina. Tenía el ceño fruncido, los brazos cruzados y sus ojos reflejaban frustración. Shikamaru lo miró atentamente durante unos minutos, observando una ligera corriente de aire agitarle un poco los cabellos.

— ¿Naruto?

El aludido cerró los ojos e inhaló profundamente antes de responder.

—Recorrí el mundo por años una y otra vez. —habló en un murmullo. —Y él siempre estuvo aquí, en Konoha. —apoyó sus manos en el marco de la ventana, sus dedos aferrándose con algo más de fuerza de lo normal. Sus ojos azules en ningún momento se despegaron de su aldea, ni siquiera cuando una mano amiga se apoyó en su hombro.

—No te culpes por algo fuera de tu control. No se puede cambiar el pasado, pero puedes hacer contar el tiempo de ahora en adelante.

El rubio respiró profundo y después suspiró, una sonrisa sincera al fin decorando su rostro.

—Supongo que tienes razón. Gracias, Shikamaru.

El Nara le devolvió el gesto y se llevó el cigarrillo encendido a los labios, haciéndole compañía en silencio hasta que unos toques en la puerta resonaron en el silencio del lugar, anunciando una tercera y conocida presencia.

Naruto tomó aire, obligándose a sí mismo a relajarse para recibir al que ahora era su cuñado.

—Adelante.

.

.

.

N/A: Este capítulo sí lo escribí desde cero, no como los anteriores que llevaban meses llenándose de polvo XD Por eso me tardé en subirlo. Pensaba dejar que Itachi apareciera ya en este cap. pero a decir verdad me dio flojera XD Creo que le voy a sumar un par de capítulos a esta historia, porque ya vi que con uno más no me va a alcanzar xd Además que ya estoy escribiendo el epílogo, y ese ya suma un capítulo más XD Pero no creo que esta historia llegue a 10 capítulos, la verdad. Ya veremos.

En fin.

Recuerden que estoy intentando recaudar fondos para realizarme una cirugía de cataratas :3 Cualquier ayuda, aunque sea solo compartir el enlace que dejo aquí abajo, es bienvenida y se los agradeceré eternamente. No solo me estarían ayudando a conservar mi visión, sino a poder continuar mis estudios y seguir escribiendo. Así que, si pueden, cómprenme un café (buy me a coffee!) :3

ko-fi punto com /furikakelover

Solo reemplacen la palabra punto por un punto de verdad y quiten los espacios :)

Nos vemos en el siguiente capítulo 😊

PD. Para los que me han preguntado por el fic del sol y la luna, la actualización llegará :'D No se cuándo, pero llegará XD Llevo el capítulo a medias porque no me está gustando y ando que borro y reescribo, pero no lo he abandonado XD