Hola, hola, Luna de Acero reportándose.
Nuevo capítulo de esta hermosa historia que estuvo en los polvos místicos del olvidos hasta hace poco. Para el próximo capítulo tendrán que esperar un poquito más.
Este capítulo está auspiciado por Karen Jimenez, muchísimas gracias, corazón!
Eso es todo, hasta la próxima!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime, la historia si es de mi completa invención.
Advertencias: No hay advertencias para este capítulo, ya saben que las personalidades están un poco por fuera del carácter canon, solo eso, habrá muchos sentimientos. Besis!
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"El amor descubre matices invisibles para los ojos indiferentes y saca de ellos consecuencias infinitas".
"La cartuja de Parma" (1839), Stendhal
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—Estás muy guapo —dijo Petra luego de acomodarle el cabello.
—Ya, no empecemos a crear castillos en el aire.
—Hay buena vibra, aprovechemos el momento, es hora de seguir adelante.
Levi suspiró con sentimiento.
—Lo investigué, estuve en sus redes sociales —dijo la mujer con picardía en la voz.
—No hagas eso.
—Como no, alguien debe fijarse, averigüé que es un buen muchacho, por lo que vi le gustan los deportes, hace surf, comparte memes de gatos, está soltero, es buen partido, ¿mencioné que le gustas?
—Petra, basta, tal vez sintió lástima y eso es todo.
—Y al parecer le gustan los hombres porque no vi fotos con novias pero si muy cerca de otros chicos.
—Iré a preparar té y tú deberías irte.
—De acuerdo, ¿realmente no quieres que me quede?
—Solo quieres quedarte para chismosear, estoy seguro que mi madre te pagaría un extra para que le cuentes.
—No seas así, me interesa lo que te suceda a ti.
—No va a suceder nada, terminaremos la entrevista y ya.
—¿Y si te quiere besar?
—Lo dejaré, obviamente.
—Entonces me voy tranquila, por cierto, ¿tienes condones?
—¡Adiós, adiós! —dijo moviendo su mano porque de verdad no quería pensar en ese tipo de cosas.
—Te los dejé en el cajón de tu mesa de luz, que tengas suerte.
Petra rio traviesamente y abandonó la residencia. Levi encendió la tetera eléctrica, tenía una cocina eléctrica también, así que con los botones se manejaba más que bien, pero si era solo para tener agua caliente con la tetera le bastaba. Eligió el té de hebras de jazmín, que era de sus favoritos y una vez listo lo dejó reposando. Usó un solo cubo de azúcar, que si bien el sabor del té puro era mejor, su paladar estar acostumbrado a lo dulce.
Una vez que la taza estuvo lista fue a sentarse al sofá a disfrutar de la infusión, Atenea subió al mismo, maulló una vez, como anunciándose y fue a buscar su mano para que la acariciara. Ella era tan considerada, siempre hacía ruiditos para avisarle su ubicación, por eso Levi decía que era "la inteligente", de los tres que tenía.
De seguro Wolverine estaría echándose una siesta en alguna parte, era un gato que tenía doce años, lo había adoptado teniendo cinco, de manera que tenía sus mañas y fácilmente podía pasarse la mayor parte del tiempo descansando, no tenía la energía de las otras. Sintió a Venus en su habitación, podía jurar que estaría tirando los edredones que tenía encima de su cama, era la más joven, apenas había cumplido su primer año de vida, por lo tanto también era la más revoltosa.
Ellos le brindaban compañía, extrañaba a su madre, la verdadera razón por la que había decidido irse a vivir solo, no era solamente porque quería independizarse, sino porque sabía que ella no rehacería su vida, y por estar preocupada por él dejaría de lado sus actividades, incluso su trabajo. Había pasado antes, ella se sentía culpable, por haberle insistido de pequeño que hiciera deportes.
Sintió un pensamiento azul fluyendo desde lo más profundo de su alma, se levantó, lavó su taza y se sentó frente a su máquina de escribir, perdió la noción del tiempo hasta que el timbre de la puerta lo sacó de su concentración. Su corazón se sobresaltó en su pecho, puso una mano sobre él e inspiró para calmarse y finalmente fue a atender.
—¡Hola! —Saludó Eren exaltado.
—Bienvenido —dijo Levi dándole lugar.
—Vine un poco temprano, lo siento por eso.
—Está bien, de todas maneras no tenía otros pendientes —exclamó recordando que en la mañana había tenido que posponer su cita con el oculista y con el peluquero—. Ponte cómodo, ¿quieres beber algo fresco?
—Sí, por favor.
—Tengo refresco de lima, ¿está bien?
—Sí, perfecto, por cierto, traje algo para compartir, es un pastel de manzanas invertidas, de echo es lo único que sé preparar, como repostero apesto, oh, pero estoy seguro que está decente, al menos de sabor.
—Genial, las manzanas son mis frutas preferidas, de hecho.
Recibió el pastel que Eren puso en sus manos, tendría unos veinte centímetros de diámetro, lo palpó por debajo, aún se sentía levemente tibio.
—Hace calor, ¿quieres que lo coloque en la nevera y lo comemos más tarde?
—Sí, genial, uh, ¿te ayudo? Y no lo estoy diciendo porque no crea que puedes, es por educación, mi madre siempre me dijo que me ofrezca a ayudar en casa ajena.
Levi sonrió con suavidad.
—Gracias por ofrecerte, pero la mía me enseñó que se debe servir a las visitas y que las mismas deben dejarse atender, así que solo siéntate y despliega todo tu arsenal periodístico hasta que yo termine.
—Como mandes. Al parecer tenemos madres que sabían mucho de buenos modales —respondió divertido y abrió su mochila para sacar la grabadora y las otras cosas que iba a necesitar.
Levi volvió con los vasos servidos y le acercó uno a Eren. Luego se acomodó en un sillón de un cuerpo y escuchó como Venus se acercaba y comenzaba a olisquear al recién llegado.
—Oh, qué bonita —dijo el chico y levantó su mano para tocarla.
—Eh, ten cuidado, no parece pero es algo arisca y si se asusta puede lastimarte, a veces ella reacciona de manera violenta, cuando la traje había vivido unos cuatro meses en la calle, y aún le quedan secuelas de eso, vaya a saber los horrores que debe haber sufrido.
—Ok —respondió retirando la mano ya que había visto que la minina blandía su cola y bajaba las orejas, no muy a gusto.
—¿Cómo has estado estos días? —preguntó intentando generar conversación, la verdad es que siempre le costaba mantener charlas, más cuando la otra persona la interesaba, es como si se volviera completamente tímido.
—Bien, entrenando, hago surf, pero ahora de manera más profesional digamos, quiero participar en algunas competencias, antes era un pasatiempo y ahora se volvió una de mis pasiones.
—Eso explica el aroma a bloqueador y playa.
—Sí, así es, voy varias veces a la semana a la costa, cuando termino con la oficina por lo general, y si no es semana de exámenes.
—Se nota que tienes una vida ajetreada.
—Más o menos, por cierto, espero no te moleste, estuve buscando las letras de las canciones que son de tu autoría y ¡wow! Quedé impresionado, más que letras son verdaderos poemas.
Levi sonrió de una manera muy sutil, sin dudas le había gustado mucho el halago, Eren lo notó.
—De hecho armé una lista de reproducción en Spotify con algunas canciones que seleccioné, tu talento es realmente… ¿alguna vez pensaste en escribir de manera independiente? No sé, ¿como un libro de poemas o narraciones?
—Bueno, de hecho tengo dos libros publicados, solo que no salieron muchas copias, gané dos o tres concursos alguna vez, hace un par de años, no es algo a lo que quiera dedicarme por completo, es más como un hobbie, lo disfruto mucho y prefiero mantenerlo así. ¿Y tú?
—Yo escribo, pero no como tú, hago artículos deportivos, a veces algunas colaboraciones, la mayoría con la universidad, lo mío es más el ámbito de la investigación, la corrección, la supervisión, aunque ahora estoy con una columna, para obligarme a redactar un poco más, salir de mi zona de confort.
—¿Vas bien con eso?
—Lo disfruto mucho, de hecho este… trabajo es uno de los que más esperaba hacer.
—Oh, ¿por algo en particular?
Eren rio levemente, pero Levi lo escuchó a la perfección.
—Es un tema apasionante y, te soy honesto, tenía curiosidad sobre ti, investigué un poco antes y fue revelador, no pensé que una persona con una capacidad diferente fuera tan prolífico, quería saber tu secreto.
—Bien, no hay secretos, todo se trata de hacer lo que amas, si te gusta al menos un poco lo que haces, el resto va saliendo, claro que uno debe prepararse, en lo posible educarse, pulir las cosas que naturalmente tenemos, nada se consigue sin esfuerzo, eso se lo dejo a los bingos. Ahora, tengo curiosidad sobre lo que escribes, Petra me leyó un artículo tuyo, para convencerme de aceptar esta entrevista, pero me gustaría leer más.
—Oh, puedo enviarte algunos links por email, uh…
—Hazlo, tengo mis herramientas para poder leer on line, en realidad es un programa que lee por mí.
—Ah, puedo leértelos yo, digo, si quieres, en algún momento.
Levi volvió a sentir su corazón saltando en el pecho y se alarmó, esto le generaba temor, no es como si no tuviera experiencia alguna en el ámbito amoroso, pero lo cierto es que el fracaso de su relación anterior había hecho que se cerrara un poco a futuras expectativas. Sabía que en su condición era fácil entusiasmarse cuando alguien mostraba un poco de interés por su persona, era como si sus sentimientos estuvieran desesperados por aferrarse a alguien, pero no quería que nadie "normal" tuviera que atarse a su condición, sería igual que con su madre, el mundo avanzaba y él sentía que se quedaba rezagado en algún punto.
—¿Levi?
—Lo siento, es solo… me quedé pensando, claro, sería muy grato escucharte —"ya lo es, de hecho", pensó—. Entonces, ¿dónde quedamos?
—Uh, las preguntas, sí —Eren tomó su libreta y buscó las anotaciones, la verdad es que era fácil distraerse, Levi le interesaba y mucho más que solo como un sujeto para hacer un buen artículo—. Bueno, la última vez habíamos hablado de… que podías vender licuados en vez de bingos —dijo riéndose con suavidad y Levi lo acompañó—. No sé por qué anoté eso.
—Y no solo licuados, hago helados caseros, yogures, jugos, de hecho tengo un fantástico jugo de peras naturales para acompañar tu tarta más tarde.
—Eres una caja de sorpresas.
—Bueno, no me gusta estar de ocioso, si tengo algún tiempo libre siempre busco algo nuevo para aprender, alguna receta de cocina por lo general.
—No eres de salir mucho, ¿verdad?
—Sucede que… —Levi se tomó unos segundos para formular una respuesta adecuada—. Puedo manejarme bastante bien solo, aunque siempre para realizar trámites y cosas así, tengo que ir hacer esto y esto y ya, volver, pero cuando se trata de salidas más, recreativas, digamos, entonces debo molestar a alguno de mis amigos o a Petra o a mi madre, prefiero no hacerlo.
—No entiendo como serías una molestia, es muy agradable compartir tiempo contigo.
Levi hizo un esfuerzo para no derretirse en su asiento ante tan bonitas palabras.
—No me conoces lo suficiente y nunca has salido conmigo a ninguna parte, así que no deberías afirmar cosas que aún no sabes.
—Claro, entonces, deberíamos salir, tú y yo, me refiero, para saber si es como dices.
—Uh, ¿cómo parte del artículo? —No iba a emocionarse en vano, después de todo el interés de Eren era solo-
—Oh, s-sí, también, pero en realidad era más una propuesta personal, ah, pero no te sientas obligado a aceptar es solo que… bueno, desde la otra vez que vine me quedé pensando… en ti.
El más bajo se quedó en silencio, casi sin parpadear y Eren se puso aún más nervioso, tal vez había malinterpretado las señales, pero no sabía si tendría otra oportunidad de estar a solas con Levi y no quería postergar la invitación.
—Eh, podemos ir al cine, o al parque de diversiones de Sina, o al lago, o solo a tomar un café, aunque no sé si te gusta el café, puede ser lo que tú quieras.
Atenea subió al sofá, era una grácil y hermosa gatita de color gris oscuro con preciosos ojos celestes, caminó con gracia y buscó el regazo de Levi, mientras observaba a Eren con curiosidad.
—Lo siento, ¿te molestó mi propuesta? —cedió Eren con un tono de voz más apagado y sereno.
—No, en absoluto, me agarraste con la guardia baja si te soy honesto, pero me gusta tu propuesta. Y si quieres conocerme mejor, debes saber que siempre me tomo mi tiempo para responder una pregunta importante.
—Claro, no hace falta que me digas ya mismo, podemos ir viéndolo… después.
Para ser honestos tenía muchísimas ganas de aceptar, aunque la verdad nunca le había sucedido que una persona lo invitara tan rápido a una cita, estaba halagado y contento, pero a la vez no podía deshacerse de ese temor que le trepaba por la garganta recordándole que todo era demasiado lindo, y eso asustaba.
—La verdad es que hace mucho que… no voy a la playa y como se nota que tú eres un experto, sería agradable caminar en la costa y que me muestres lo que haces, entonces también me daría la posibilidad de conocerte un poco más —Levi escuchó el suspiro aliviado de Eren y sonrió con tibieza.
—Joder, me encanta la idea. Por cierto, la primera vez no te lo dije pero, eres tan blanco, ¿tomar sol te hace daño? Solo quiero saber por precaución.
—No, con la protección adecuada no habrá problema, solo no soy de tirarme como lagartija sobre las rocas para tostarme. Aunque me da igual el color de mi piel, mi madre siempre me dijo que el sol me pone rojo, a veces la piel se me pela y vuelvo a quedar blanco —comentó encogiéndose de hombros—. ¿Cómo es el color de tu piel?
—Es trigueña, aunque es cierto que me da mucho el sol, así que a veces en verano se vuelve más oscura, pero suelo estar bronceado siempre. Tengo ojos verdes, es una buena combinación, eso… dicen —Se refregó la nuca, nervioso, estaba diciendo un montón de tonterías, carraspeó y retomó lo de la libreta—. Ahora, veamos, sí, ¿cómo podemos ayudar a las personas no videntes en el día a día? Es una pregunta algo general, así que puedes abordarla desde el punto de vista que quieras.
—Bueno, tengo mucho que decir al respecto, si bien podemos ser independientes y desplazarnos con las herramientas adecuadas, lo cierto es que este mundo está hecho para gente que puede ver y algunas cosas son complicadas, incómodas y hasta desagradables. De alguna manera pasa mucho que las personas a mí alrededor piensan que uno es ciego y además sordo. Cuando voy a la farmacia, o al banco, me refiero en lugares donde hay conglomeración de personas, a veces suelen cuchichear a mis espaldas, cosas como: pobre chico, tan joven y con ese problema, e incluso algunos no son tan políticamente correctos, me han empujado por caminar lento y me han insultado también porque a veces puedo llegar a tocar a alguien con mi bastón en la vía pública.
—¿Qué? ¿De verdad te han pasado esas cosas?
—No solo eso, han intentado robarme varias veces, en la mayoría no han podido pero es algo que no se puede evitar, así que si bien para mí es igual el día o la noche, siempre estoy atento a no andar solo en la calle después de las siete de la tarde, tengo cuidado con las personas que recibo en casa o a quienes les abro la puerta, toda precaución es necesaria, claro que a los videntes les va igual con estos temas, pero hay gente que no duda en aprovecharse de mi condición. Cuando asisto a mis clases en la universidad, las presenciales quiero decir, noto que hay personas a las que les molesta el ruido de mi máquina de braille, con la que tomo notas, algunos son solícitos y amables, pero a otros les fastidia totalmente. Escuché cosas como que para qué estudio, que es una pérdida de tiempo y así, sin embargo, no hay comentario que me haga desistir, es mi naturaleza seguir luchando, aunque soy consciente que muchos sucumben a esto. Por eso, sería importante que transmitieras a los lectores del artículo, que aunque sea una molestia, necesitamos, como sociedad, ser más inclusivos, más tolerantes. Al igual que cualquier persona normal, queremos cumplir sueños y metas, probablemente nos cueste más, y justamente por eso sería mejor si evitaran murmurar o hacer comentarios desalentadores.
—¿Has sufrido mucho debido a la discriminación?
—Tal vez cuando era más joven, pero en realidad no mucho, mi madre me ha enseñado a ser aguerrido y a no dejarme abatir por comentarios estúpidos, así que fui formando una coraza para protegerme. Lo que me recuerda, las puertas.
—¿Las puertas?
—Sí, de entrada, salida, de los estantes, sería bueno que tuvieran cuidado con estos detalles cuando hay una persona no vidente cerca, dejarlas abiertas o semi entornadas pueden derivar en accidentes y golpes feos, cosas que uno puede llevarse por delante si no estamos con nuestro bastón a mano, o cambiar las cosas de lugar, eso hace que nuestro día se pueda tornar en un infierno. La otra vez, Petra limpió mi cocina y dejó el abre latas en otro lugar diferente al que tiene usualmente, que es un gancho sobre la mesada, y bueno, creo que pasé cerca de tres horas buscándolo, fue en verdad frustrante, al final estaba molesto y simplemente me pedí una pizza a domicilio. Esos pormenores, que tal vez para ustedes no son problemas importantes pero para nosotros se convierten en verdaderas odiseas.
—Vaya, digamos que es preciso mantener un orden.
—Dentro de lo posible, se agradece mucho. Al igual que los semáforos, en muchos lugares no hay, o los que existen no tienen sistemas sonoros, de manera que no nos queda otra que pedir ayuda.
—No es una crítica, pero me da la impresión, al menos contigo, que a veces no deseas recibir ayuda.
—Eso es un punto interesante, verás, me ha pasado que hay personas que piensan que uno es un completo inútil, creo que lo mejor es comunicarse con la persona en cuestión y consultar si realmente necesita ayuda o no. A veces el exceso de amabilidad también es molesto, había una chica en la universidad que solía recibirme en la entrada y me hablaba todo el tiempo mientras me agarraba del brazo: "aquí hay un escalón, cuidado con el cantero, aquí está tu pupitre", en realidad no hacía falta tanta asistencia —dijo con una sutil sonrisa cansada—, entiendo que quería ayudarme, pero me hacía sentir como un imbécil.
—¡Vaya! Nunca me puse a pensar que en nuestro afan de querer ayudar... bueno, le terminábamos haciendo daño a otros.
—Pero todo eso puede arreglarse con información, recursos tales como artículos como el que estás haciendo, algún seminario, no somos imposibles de tratar, pero la ignorancia provoca que haya malos entendidos y malas experiencias. Yo comprendo, trato de ponerme en el lugar del otro, pero a veces es un poco sofocante.
—¿Has hablado con alguna comisión de alumnos o elevado notas a los directivos de la universidad?
—Sí, lo hice, lo hago de tanto en tanto, aunque, suelen estar muy ocupados —soltó con un dejo decepción en la voz—. Sin embargo, no me daré por vencido, todo lo que se pueda hacer para mejorar las condiciones de las personas no videntes o con capacidades diferentes, ten por seguro que lo intentaré.
—Eres admirable.
—En realidad, no, solo trato de poner mi granito de arena.
—Más allá del artículo... si puedo ayudarte, darte una mano en cualquier ámbito, por favor, cuenta conmigo.
—Toda ayuda es más que bienvenida, te agradezco mucho el ofrecimiento, y haré uso de ella, así que no puedes retractarte, está grabado.
—No lo haré.
—Llovizna —exclamó Levi al percatarse y recién entonces Eren miró por las ventanas, era cierto—. Con todo el calor que hizo sería una buena idea salir a la galería de atrás, no está corriendo mucho viento, así que creo que podremos beber el jugo que preparé y comer la tarta que trajiste, estaremos más cómodos.
Estuvo tentado de preguntar cómo sabía que no estaba corriendo viento, pero era obvio, Levi tenía una audición privilegiada. Ayudó a acomodar las cosas en una bandeja y lo siguió hasta el lugar donde lo había entrevistado la primera vez. Efectivamente, la temperatura había descendido, uno se sentía a gusto y fresco en el lugar. Se sentaron en los sillones, la casa tenía un patio hermoso, mucho césped y a los costados unos canteros con flores coloridas.
—Tienes un lugar genial, ¿eh?
—Es la zona favorita de mi casa, venir aquí siempre me brinda calma, me gustan los días lluviosos, escuchar el repiqueteo de las gotas, el suave aroma de la tierra húmeda, todo es tan agradable —luego mordió la tarta de manzanas de Eren y lanzó una exclamación de gusto—. No mentías, esto es delicioso.
—Hacemos buen equipo, tú haces la bebida y yo las tartas, aunque solo sé preparar la de manzana, tendré que diversificarme más —dijo sonriendo por el cumplido y luego disfrutó del frío y exquisito jugo.
—Supongo que tus días favoritos son los soleados, para poder surfear —soltó Levi con tranquilidad, ambos estan muy a gusto.
—Sí, es así, lo malo es que últimamente no tengo tanto tiempo libre para ir a la playa como me gustaría. Cuando era pequeño mi madre solía regañarme porque siempre le costaba mucho traerme de regreso a casa, decía que si seguía metiéndome todos los días en el mar me convertería en un pez. Lejos de asustarme, yo estaba muy motivado, todos los días revisaba mi cuello preguntándome cuando me saldrían las branquias.
Levi se unió a su risa sobre la anécdota de su infancia.
—Bueno, de seguro tienes alma de pez.
—Algo así. Entonces, ¿te gustaría que fuéramos a la playa? Prometo cuidarte bien.
—Sé nadar para tu información, de hecho, hace un par de años hice mucha natación, lo disfrutaba bastante, aprendí como rescatar presonas también, ciego y todo.
—Eso es genial, a lo mejor necesite tu ayuda alguna vez, con mayor razón deberías venir.
—De acuerdo, si tanto insistes, pero no usaré shorts, mi piel debe estar extremadamente pálida, daré lástima.
—Para nada, tengo un amigo que tiene alergia, así que siempre usa un bloqueador de nivel alto y se cubre con el traje de neoprene lo más que puede, nadie se fijará en eso.
—¿Me quieres ver con poca ropa, mmm? —soltó con picardía y Eren se ruborizó y balbuceó un momento intentando explicar que no era así, Levi solo reía más y más—. Relájate, solo bromeaba... pero si quieres no es broma.
Pero miren nada más, ¿de donde le había nacido tanta valentía para coquetear? Tal vez porque se sentía muy cómodo con el chico, las palabras fluían naturalmente, ambos se divertían y era evidente que había un interés amoroso también. No iba a inflar una burbuja de aire, ni iba a hacer altas expectativas, pero, ¿porqué no disfrutar? Eren estaba dispuesto, no tenía ganas de hacerse el remilgado, ya había pasado mucho tiempo solo, tenía ganas de que alguien lo abrazara, de que lo besaran, lo tocaran, y ya se estaba imaginando que eso podía suceder con Eren, inspiró suplicándole a su corazón que no se volviera loco por tan poco.
La entrevista pasó a un segundo plano, después de todo ya había había dicho lo más importante. Notó que cuando regresaron al living Eren se sentó más cerca de él, su voz era tan dulce, quería deleitarse escuchándolo lo máximo que pudiera, y así fue, cuando se dieron cuenta eran casi las diez de la noche, ¿quién se había robado el tiempo?
Se tiró de espaldas hundiéndose en la mullidez de su sofá una vez que el muchacho se fue, estaba sonriendo como un tonto, al despedirse Eren lo había besado en la comisura de sus labios, apenas una caricia tan breve y pequeña había hecho florecer todas sus emociones de un solo empujón. Sí, podía salir lastimado, siempre había probabilidades de que las cosas se enfriaran o salieran mal, pero esta vez se sentía con ganas de apostarlo todo, si las cosas salían mal más adelante no se lamentaría, quería disfrutar de cada mínimo detalle.
Ese sábado estuvo listo con una pequeña mochila, Petra andaba revoloteándole alrededor como un colibrí, un colibrí muy ruidoso, que no paraba de hacerle recomendaciones, suspirar y chillar a cada momento.
—Y en el bolsillo interior te puse preservativos —Levi frunció ligeramente las cejas—. Mira que si llegan a tercera base me lo vas a agradecer.
—Ya, suficiente, solo iremos a llenarnos de agua salada, arena y sudor.
—Anda, ¿no te emociona siquiera un poco?
—Petra, estoy a punto de que me de un ataque cardíaco, y tú no estás colaborando para que yo esté más tranquilo, se dará lo que tenga que darse y ya.
Ambos giraron la cabeza cuando sintieron un motor de auto estacionándose afuera.
—Oh, por Dios, Li, tu príncipe trajo su propio carruaje motorizado.
—Cálmate de una vez.
—Éxitos, ya me voy —agregó y le dejó un beso en la mejilla—. Quiero que luego me cuentes todos los detalles, como mínimo que te ahogue con su lengua.
—¡Vete ya!
Pero para ser honestos también quería que sucediera, escuchó la puerta cerrándose y los murmullos afuera, de seguro Petra saludando a Eren. Caminó hacia la entrada y abrió antes de que el muchacho golpeara, según la mujer estaba super apuesto y tal vez así fuera ya que percibió como Eren aguantaba la respiración asombrado por un breve segundo, objetivo: logrado.
—Le-Levi.
—Hola, Eren, bienvenido, ¿quieres pasar?
—Uh, si ya estás listo, sería mejor que nos pusiéramos en marcha, hay muchas cosas que me gustaría que hiciéramos.
"Qué coincidencia, yo también espero que hagamos muchas cosas", pensó el de cabello negro. Tomó su mochila y su bastón y salió afuera, puso llave y se dejó guiar al auto. Lo primero que notó, y que le gustó mucho, fue una suave fragancia a limón dentro del carro, era evidente que Eren había puesto esmero, sintió un calorcillo en el pecho, al igual que lo ayudó a subir pero sin ser demasiado invasivo, en fecto había prestado atención a lo que le había estado explicando en las entrevistas.
—Primero vamos a ir a la playa Rose, a esta hora es menos concurrida, el sol está alto, pero yo alquilé una carpa, así podemos dejar las cosas allí, es bastante tranquilo.
—De acuerdo, vamos —dijo colocándose el cinturón de seguridad luego de tantear el asiento—. Por favor, no me digas que me darás una clase de surfeo apenas lleguemos.
—No, solo vamos a caminar por la orilla, aunque si quieres, siempre traigo mi tabla conmigo, prometo cuidarte bien, y solo por si te lo preguntas sé técnicas de reanimación, en caso de que fuera necesario —hubo un breve silencio y Eren se puso nervioso—. No digo que te vaya a pasar algo peligroso, yo solo, decía, te contaba, por si acaso.
—Está bien, trataré de no ahogarme o morirme en nuestra primera cita, pero no te prometo nada.
Al final cedieron a la risa y tuvieron una charla amena durante la media hora del recorrido hasta la playa. Cuando Eren estacionó, fue a abrirle la puerta y ayudarlo a bajar.
—Eh, ¿quieres tomar mi mano? —se ofreció, al menos hasta que llegaran a la carpa que había alquilado.
—No hace falta, con el bastón puedo encargarme —de inmediato se arrepintió de haber dicho eso, ¡podrían tener sus manos unidas ahora! Tendría más cuidado a la próxima vez.
Luego de dejar las cosas en la carpa, se descalzó y disfrutó de sus pies hundiéndose en la arena, una suave brisa hizo que algunos granos le picaran en los tobillos y se agachó para palpar el suelo, la arena por encima estaba cálida y seca, mientras que más adentro se volvía húmeda y fría, ¿hacía cuánto que no sentía esas sensaciones?
Escuchó los pasos de Eren cerca suyo y se puso de pie.
—Ahora si acepto que me des una mano —soltó divertido mientras la levantaba, Eren la tomó de inmediato.
Se sorprendió de la diferencia, la mano del muchacho era más grande en comparación con la suya, más caliente también. Lo condujo con tranquilidad mientras escuchaba el ruido de las olas golpeando la costa y los pájaros desgañitándose a lo lejos, tal vez peleándose por algún bocado. Se sintió contento, inspiró con ganas el olor salado de la orilla y luego dió un pequeño salto cuando el gua fresca le salpicó un pie.
—Lo siento, no te avisé pero estamos muy cerca del mar.
—Está bien, ¿no hay aguas vivas o cosas así por estos lados, no?
—No, tranquilo, es completamente seguro.
—Entonces, me gustaría mojarme un poco más.
—¡Claro!
Al principio solo caminaron con cautela, pero luego eren le salpicó un poco de agua en los brazos y levi se soltó para salpicarlo también, aunque era difícil atinarle, por obvias razones.
—¿Así que vas a aprovecharte de un pobre chico ciego?
—No trates de jugar esa carta, que bastante astuto eres, ¡wow!
Bastó que hablara para terminar con el rostro empapado, para Levi era una ventaja escucharlo ya que determinaba su ubicación.
—Lo sabía —dijo Eren secándose con su camiseta.
El clima era agradable, así que en verdad a ninguno le molestaba mojarse un poco. Conversaron mucho sobre libros, películas, música y cuando acordaron se habían alejado bastante, por lo que regresaron, ya que se comenzaba a nublar, el sol estaba ocultándose y el viento se ponía más frío.
—Si quieres puedo cargarte en mi espalda —ofreció Eren, aunque Levi no se veía cansado.
—¿Tan escuincle me veo? —bromeó el otro—. Te sorprendería saber que yo puedo cargar contigo, en todo caso.
—¿Estás seguro?
—Muy.
—No creo, soy muy grande y pesado.
—Y yo muy fuerte.
—No vas a poder.
—¿Qué quieres apostar?
Eren se mordió el labio inferior porque era capaz de decir una barbaridad, pero pudo contenerse y decidió pedir algo más simple.
—Otra cita, si no puedes cargar conmigo por... diez minutos, entonces tendremos otra cita.
Levi sonrió y el más alto sintió que se le aceleraba el pulso, le gustaba cada vez más y más.
—De acuerdo, pero si puedo levantarte esa cantidad de tiempo, mmm, vas a tener que hacerme una tarta de frutillas con crema.
—Oye, no sé hacer eso.
—No es mi problema, tendrás que aprender, ahora, vamos —expresó mientras incaba una rodilla en el suelo para que Eren se acomodara en su espalda.
—Vas a perder, estoy seguro.
Eren trató de acomodarse, le mortificaba un poco que Levi estuviera sobre exigiéndose, pero se sorprendió mucho cuando se levantó como si nada, enganchó sus blazos en sus largas piernas para mantener el equilibrio y la postura y comenzó a caminar.
—Vas a tener que decirme si voy bien, porque es probable que terminemos dentro del mar en poco rato —advirtió con humor.
—Oh, no, no, vas bien, a la derecha, a la derecha, eso es, sigue así.
—¿Estás controlando el tiempo? No hagas trampa, ¿eh?
—No, no soy tramposo —dijo mientras miraba el reloj sumergible de su muñeca—. Igual y no vas a poder, más a tu derecha.
—Caray, que poca fe, oi, no me ahorques —comentó y Eren aflojó el agarre de su cuello.
—¡Lo siento!
—Espera que estemos solos al menos —soltó Levi y luego comenzó a reírse, Eren se puso rojo hasta la frente y rio también escondiendo su rostro en la nuca del que lo cargaba.
Lo cierto es que si bien Eren no era liviano, tampoco le parecia una empresa tan difícil llevarlo sobre su espalda, la mayoría de las personas tendían a subestimarlo y lo cierto es que tenía una fuerza mayor a la promedio. Conversaron entre susurros, sus cuerpos demasiado cerca, en un tono diferente al que venían manteniendo, Eren disfrutó del exquisito perfume que Levi había decidido llevar puesto ese día.
—¿Cuánto llevamos?
—Nueve minutos y diez segundos, ¿ya te sientes cansado?
—No, pero... —se detuvo y se agachó incando una rodilla, Eren se bajó con cuidado.
—Te dije que no ibas a aguantar.
Levi rio divertido y se puso de pie, no parecía agotado en absoluto.
—De aguantar, aguantaba, pero si te ganaba no íbamos a tener otra cita, ¿cierto?
Esta vez fue Eren quien se carcajeó y buscó la mano de Levi para guiarlo a la carpa que había alquilado.
—Incluso si ganabas, te hubiera pedido otra oportunidad.
Levantaron sus cosas y fueron en el auto de Eren a un café cercano donde tomaron una merienda memorable. Luego, muy a su pesar, lo llevó de regreso a su casa, cuando estacionó frente a la residencia, el más alto no tenía ganas de que el encuentro se terminara.
—Bien, estás sano y salvo, no te has ahogado, yo tampoco, tuvimos una charla muy divertida, la merienda estuvo de lujo, yo diría que fue una cita fantástica, ¿no lo crees? —dijo Eren mirando a Levi.
—No lo sé, creo que para que sea fantástica, falta algo muy importante.
—¿Y eso sería...?
Levi se giró, con cautela extendió sus manos hasta dar con el cuerpo de Eren, detalló sus brazos, sus hombros y finalmente tomó su rostro con ambas manos para acercarse y besarlo. Fue un roce suave, cálido, hermoso, se alejó luego del impacto pero Eren volvió a buscar sus labios para profundizar el roce. Ambos suspiraron con sentimiento y se entregaron al momento, disfrutando cada vez más de ese nuevo acercamiento.
—Tenías razón, ahora si se conviertió en una fantástica cita.
Lo acompañó a la puerta de su casa donde se besaron un poco más y quedaron en escribirse para ir a un espectáculo cultural que habían anunciado en la ciudad, un evento donde bandas de música y cantantes se reunirían.
Levi se sentó en el sofá y sus mascotas fueron a darle la bienvenida, sentía que estaba flotando, a pesar de que sus ojos físicos estaban imposibilitados de ver, había un brillo nuevo, una luz en su alma que se derramaba por doquier. El amor lo iluminaba todo.
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By Luna de Acero.-
