Disclaimer: Naruto y todos sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.
Resumen: Naruto Uzumaki, Séptimo Hokage de Konoha, lleva trescientos años esperando encontrar a su destinado. Sabía que estaba vivo, podía sentirlo. Le había buscado por todos los rincones del planeta, pero siempre terminaba dándose de bruces contra la pared. ¿Acaso estaría condenado a pasar el resto de la eternidad solo?
Advertencias: Omegaverse, Narusasu, yaoi, sexo no explícito, algo de OoC, pero no demasiado xd.
.
Esperándote
.
.
Capítulo 9
.
Esa mañana, Naruto despertó en el suelo junto al sofá, envuelto en la sábana que había traído de la habitación y con el rostro enterrado en la almohada.
Dormirse le había tomado horas, pero al final lo había conseguido. Aunque, claro, se levantó sintiendo el peso de la falta de sueño de la noche. Pasó toda la mañana tallándose los ojos y bostezando cada dos minutos, y Shikamaru solo lo miraba con resignación y un poco de comprensión, insistiendo en que tratara de cuidarse más.
El Nara tenía claro que Naruto no había podido dormir bien por pasar la noche sin su pareja, no hacía falta ni que se lo preguntara. La ansiedad se le notaba a leguas, o al menos para él era así, puesto que conocía a Naruto desde que eran niños y había aprendido a notar cuando sus sonrisas se volvían forzadas. Además, no dejaba de moverse inquieto como si necesitara dejar escapar algo de estrés.
Sin embargo, no podía hacer nada por él más allá de brindarle su apoyo en los deberes del día. El juicio de Fugaku se llevaría a cabo durante la tarde y tenían mucho papeleo que resolver mientras llegaba la hora.
Tsunade sería quien lo juzgaría, ya que tenía la autoridad como antigua Hokage y dado que Naruto estaba directamente involucrado con la víctima y su juicio podría ser considerado sesgado. Él solo vería el juicio como un espectador y, de ser necesario, daría su versión de los hechos. Aunque teniendo a Itachi como testigo más las pruebas que habían recolectado, con o sin su participación Fugaku sería condenado.
Al juicio asistirían también los jefes de los demás clanes de la aldea como jurado, en su mayoría amigos de la infancia de Naruto, como lo eran Neji, líder de los Hyuuga, Ino, líder de los Yamanaka, Chouji, líder de los Akimichi, Kiba, líder de los Inuzuka, Shikaku, padre de Shikamaru y líder de los Nara... Y la única razón por la que no había cedido dicho puesto a Shikamaru era porque este había decidido que su prioridad sería apoyar a Naruto en su labor como Hokage, así que no tenía tanto tiempo para dedicarle a su clan. Kakashi también sería parte de estos, a pesar de no ser cabeza de ningún clan. También estarían algunos miembros del Clan Uchiha que exigieron participar en el juicio aunque sea como espectadores. Además de eso, se le otorgó permiso a algunos representantes de la prensa a asistir para que pudieran presenciar el juicio y luego divulgarlo a los medios de comunicación. Al ser Fugaku una persona importante, era esencial que la información fuera verídica y se evitaran lo más posible los rumores.
A Fugaku se le ofreció un abogado porque legalmente era su derecho pero, al darse cuenta de que dicho abogado era un omega, el hombre se había negado, alegando que se defendería a sí mismo sin ayuda de nadie más. Era una decisión tonta, en opinión de Shikamaru, aunque tener un abogado tampoco le hubiera servido de mucho. El hombre estaba sentenciado.
Lo que el Nara sí no se esperaba era que Fugaku terminara confesando todos sus delitos en el juicio. Con su familia y todos los demás presentes observándolo sorprendidos y disgustados.
Al parecer, dadas las pruebas presentadas, Fugaku se dio cuenta que intentar defenderse no valdría la pena. En su lugar y para mantener su orgullo, habló sobre su versión retorcida de los hechos con lujo de detalles.
Todos observaron cómo, orgulloso, hablaba de haber hecho lo necesario con su hijo al presentarse como la desgracia que era. Que las condiciones en las que vivió durante años eran lo que se merecía por no llevar en alto el nombre de la familia. De cómo solo estaba esperando el momento en que pudiera serle útil para al fin deshacerse de él, de cómo utilizó el cuerpo de alguien más para falsificar su muerte a manos de falsos secuestradores.
La oportunidad de obtener algún beneficio se presentó cuando los Uchiha fueron encargados con aquel tratado con una aldea vecina. Utilizaría a Sasuke para dárselo a quien fuera que estuviera a cargo de dicha villa a cambio de acuerdos que beneficiarían tanto a Konoha como a ellos. Así, Sasuke al fin le sería útil al clan y haría lo que como omega era su trabajo: abrir las piernas y complacer a un alfa.
No hacía falta decir que Tsunade le gritó toda clase de improperios y lo condenó sin ningún tipo de miramientos, saltándose la parte donde el jurado daba su veredicto, aunque todos concordaban con ella de igual forma. Ahora tenía una sentencia de cadena perpetua, sin derecho a libertad condicional ni nada parecido. Su chakra sería sellado y pasaría el resto de sus días solo en una celda, hasta que le llegara la hora.
Pero la Senju no se limitó a dictar la sentencia de Fugaku, sino que también le otorgó a Mikoto el divorcio y todas los bienes y propiedades que estaban a nombre de su exmarido, ahora suyos para dividirlo entre sus dos hijos como quisiera. Además, anunció que a Sasuke se le restituiría legalmente como ciudadano de Konoha, anulando su falso fallecimiento y otorgándole todos los derechos y deberes que le correspondían como miembro de la aldea.
Naruto apenas pudo echarle un rápido vistazo a Sasuke antes de ser acaparado por Tsunade, quien necesitaba que hablaran de cosas relacionadas con el juicio y la sentencia de inmediato.
—No puedo creer que un hombre como ese fuera el jefe de los Uchiha durante tanto tiempo. —rezongó la rubia mientras caminaba con su sucesor hacia la oficina del Hokage.
Naruto suspiró.
—La verdad, yo tampoco. Especialmente porque mi padre y él solían ser buenos amigos. —comentó. —Supongo que papá no lo conocía tan bien como creía. Jamás hubiera podido entablar una amistad con alguien así si lo hubiera sabido.
Tsunade asintió, de acuerdo con sus palabras.
Para ella era un completo misterio cómo seguía habiendo tanta gente podrida por dentro, pero esa era la realidad del mundo en que vivían. Personas de buen y mal corazón conviviendo entre sí, a veces tan bien disfrazadas que no podías distinguir a una de la otra.
Una vez que llegaron a la oficina, Naruto se dejó caer en la silla con un suspiro y Tsunade puso una mano en su hombro.
— ¿Cómo estás en realidad, mocoso?
Los ojos azules del rubio la miraron agotados, pero agradecidos de poder contar con Tsunade. Ella lo regañaba seguido, pero siempre se preocupaba por él.
—Cansado. —admitió.
—Ha sido un día largo. Tal vez deberías ir a casa y pasar algo de tiempo con tu compañero. El chico debe necesitar compañía justo ahora, luego de todo lo que pasó hoy.
Naruto la observó durante unos segundos en silencio, como si estuviera en un lapso. Luego, recostó la cabeza contra el respaldar del asiento y cerró los ojos.
—Sasuke está con su madre, la necesita más que a mí en este momento.
La mujer frunció levemente el ceño.
— ¿Se fue?
—Sí. —musitó en voz baja. —Bueno, no exactamente. Yo le dije que se quedara con su madre. Han estado tanto tiempo lejos el uno del otro que… Pues… Eso.
Escuchó a Tsunade exhalar con suavidad.
—Tienes un corazón de oro, ¿lo sabes, Naruto?
— ¿Uh? ¿A qué te refieres? —parpadeó, regresando su vista a la Senju con confusión ante el repentino alago. Él solo hizo lo que cualquier otro hubiera hecho.
—Lo necesitas contigo y aun así hiciste lo que creíste mejor para él. —se explicó. —Pero, ¿quieres saber una cosa? Ustedes dos también han pasado demasiado tiempo lejos el uno del otro, y él te necesitará tanto o más que a su madre por el lazo que los une.
—Pero… ¡Auch! —lloriqueó cuando recibió un firme golpe en la cabeza. — ¡Baa-chan! —se quejó.
—No necesitas que te explique cómo son las cosas entre destinados y enlaces recién formados, mocoso. Mírate, no necesito ser médica para darme cuenta de que estás sufriendo de ansiedad por estar lejos de tu pareja. Sal de aquí y ve a buscarlo antes de que termines en el hospital por no saber cuidarte a ti mismo como debes.
Y, sin más que decir, Tsunade salió de la oficina, alegando que aún tenía trabajo que hacer antes de que se terminara el día.
Naruto se sobó la cabeza un par de veces, todavía sintiendo el sitio lastimado punzar, pero decidió que tal vez debería hacerle caso a Tsunade en esta ocasión. El día casi terminaba y no había podido hablar con Sasuke, ni siquiera decirle un hola. Solo había podido verlo desde lejos durante el juicio e intercambiar un par de miradas.
No era suficiente, para nada. Así que dejó ordenada la documentación pendiente y salió decidido de la torre en dirección al barrio Uchiha.
Esperó frente a la casa principal del barrio Uchiha durante dos horas hasta que decidió que nadie vendría en un futuro cercano.
Al parecer, Itachi, Mikoto y Sasuke no regresaron a casa tras el juicio y, con lo enorme que se había vuelto Konoha hoy en día, intentar buscarlos sería en vano. Sobre todo porque se sentía muy cansado como para rastrear chakra en esos momentos. Además, no quería que pensaran que los estaba acosando o algo. Si habían decidido salir como familia, Naruto no pintaba nada ahí, así que lo mejor sería volver en otro momento.
Caminó de regreso a casa con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha, algo decepcionado por cómo había terminado su día. En verdad había esperado poder pasar algo de tiempo con su compañero. Ahora tendría que esperar hasta el día siguiente después del trabajo para verlo.
Nunca antes pensó en su trabajo como Hokage como algo que le acaparara demasiado tiempo, ya que no tenía a alguien que estuviera esperándolo a la salida. Es más, muchas veces hacía horas extra o se quedaba toda la noche en la oficina para no volver a casa, ya que no soportaba lo vacía que esta se sentía.
Ahora, en cambio, era lo contrario. Una semana de vacaciones para estar con Sasuke no era suficiente. Quería que estuviera ahí con él todo el tiempo, que quisiera pasar tiempo con él y que siempre estuviera esperándolo.
—Tal vez soy un poco más egoísta de lo que pensé. —murmuró para sí mismo en voz baja, atravesando el pequeño muro que rodeaba su casa y sorprendiéndose cuando distinguió dos figuras de pie frente a la puerta.
Parpadeó un par de veces, la oscuridad de la hora impidiéndole reconocer inmediatamente a las dos personas presentes, pero luego de echarles un mejor vistazo se encontró con dos rostros bastante conocidos.
— ¡Kiba, Hinata! —saludó, perplejo. — ¿Qué hacen aquí? —preguntó mientras se acercaba a ellos.
—Menos mal que apareces, llevábamos casi veinte minutos aquí. Estábamos por irnos. —rezongó el Inuzuka, ganándose un codazo disimulado de parte de la Hyuuga.
—Buenas noches, Naruto-kun. Perdón por venir sin avisar. —Hinata le sonrió cálidamente, un gesto que el rubio no pudo evitar devolver.
—Ya saben que no me molestan las visitas, pero es raro que vengan a estas horas. —comentó.
Kiba carraspeó un poco.
—Bueno, nos enteramos de que al fin encontraste a tu destinado y con los chicos quisimos hacer una fiesta para celebrar y conocer a tu compañero, pero Sakura no nos dejó y pues… Bueno, después del juicio al fin comprendimos por qué no era momento para fiestas, pero Hinata insistió en traerte esto. —señaló lo que Hinata sostenía con ambas manos.
Ni siquiera había notado que la omega llevaba consigo esa bandeja, cubierta con papel de aluminio que había sido cuidadosamente colocado para que no se arrugara mucho.
—Solo vinimos a dejarlo. —continuó la ojiperla. —No queremos quedarnos y causar molestias.
—Gracias, chicos, de verdad. —Naruto tomó lo que Hinata le ofrecía. —Se los agradezco mucho, ¡y ya sabes que me encanta tu comida, Hinata!
La Hyuuga le sonrió alegremente.
—Oye, por cierto, creímos que no regresarías solo. ¿Y tú compañero? —preguntó el Inuzuka con voz curiosa, pasando un brazo sobre los hombros de su pareja de modo casual.
—Eh… Salió con su familia. —resistió el impulso de rascarse la nuca al tener las manos ocupadas, pero si movió su pie ansiosamente.
—Oh, bueno, cuando regrese podrán compartir. Todos esperamos conocerlo oficialmente pronto.—Kiba también sonrió animadamente. —Bueno, nosotros nos vamos.
—Hasta pronto, Naruto-kun. —la mujer también se despidió.
— ¡Que les vaya bien y gracias otra vez!
Los vio marcharse y exhaló levemente con una sonrisa. En verdad que tenía unos amigos estupendos. Hinata en particular era muy dulce y siempre cocinaba para sus amigos de vez en cuando, y lo hacía de maravillas. Ojalá él pudiera cocinar así de bien. Incluso una vez le había pedido que le enseñara un par de recetas pero casi termina incendiando la cocina de la casa principal de los Hyuuga. Hiashi, el padre de Hinata, le había prohibido volver a invitarlo por hacer explotar la cocina. Pasó disculpándose con Hinata por semanas, pero la chica nunca estuvo enojada con él. La situación hasta le divirtió un poco, pero no le quedó de otra que obedecer a su padre y no volvió a invitar a Naruto a su casa durante años.
Para cuando pudo volver a pisar la casa de los Hyuuga, seguía teniendo prohibido acercarse a la cocina. Neji, primo de Hinata y el actual jefe de dicho clan, solo negaba con la cabeza cada vez que veía a su tío fulminar a Naruto con la mirada. Era claro que el hombre no lo había perdonado y no confiaba en que su cocina estaría a salvo si el rubio estaba presente.
En fin, Naruto en verdad era igual a su madre en lo que a habilidades culinarias se tratase.
Sujetando la comida que sus amigos le habían traído con una mano, utilizó la que ahora tenía libre para abrir la puerta, cerrarla tras de sí y echar la llave.
Se quitó los zapatos a como pudo sin usar sus manos y luego fue a la cocina para dejar la bandeja sobre la mesa. Ya debían ser alrededor de las ocho de la noche, pero la verdad es que no tenía mucha hambre. Agradecía a Hinata de corazón su regalo, pero lo dejaría para más tarde.
A pasos lentos se acercó al sofá, recogiendo la almohada del piso para utilizarla para apoyar la cabeza y acurrucarse en la mullida superficie. Cerró los ojos un momento, decidiendo descansar por un rato, pero terminó dormitando en el sofá sin darse cuenta. No fue hasta que unos golpes en la puerta retumbaron en sus oídos que volvió a abrir los párpados, algo confundido cuando notó que el reloj de pared marcaba las once de la noche.
¿Quién podría estar tocando tan tarde?
Tapándose un bostezo con la mano, se levantó y se dirigió hacia la entrada, rascándose la cabeza para despabilarse antes de tomar el pomo de la puerta y abrirla.
La mandíbula se le desencajó por la estupefacción cuando se topó con un par de ojos negros que, aunque no los conocía desde hacía mucho tiempo, se habían robado su corazón.
Sasuke estaba ahí, de pie del otro lado de la puerta, llevando una especie de mochila sobre su hombro y vestido con sandalias shinobi, un pantalón negro y una camisa del mismo color, con cuello alto y mangas enrolladas por encima de los codos.
Naruto, a pesar de estar feliz de verlo, también fallaba miserablemente en comprender qué hacía Sasuke ahí en su puerta y cómo había llegado él solo. El Uchiha no conocía Konoha aún, ir a cualquier sitio significaba perderse en la ciudad, y la casa de Naruto estaba bastante lejos de los terrenos de su clan.
— ¿Puedo pasar? —habló entonces el pelinegro al ver que Naruto no parecía reaccionar.
El rubio dio un respingo y se apartó de la puerta inmediatamente, dándole espacio al omega de entrar en la estancia, no sin antes quitarse los zapatos y dejarlos a un lado.
—Yo…—comenzó el ojiazul torpemente, aún atontado por el sueño y la situación. —No entiendo.
— ¿Qué cosa?
— ¿Qué haces aquí? —preguntó tontamente.
— ¿No puedo venir a mi propia casa?
Naruto abrió la boca y la cerró casi inmediatamente. Por supuesto que recordaba haberle dicho a Sasuke que esta ahora era su casa, y lo decía en serio. Pero…
—Creí que querrías quedarte con tu familia…—murmuró inseguro, llevándose la mano a la nuca.
Sin hacer ningún comentario al respecto, Sasuke ingresó hasta la sala, dispuesto a dejar la maleta que traía en el sofá para mientras, pero se detuvo al ver la sábana y la almohada sobre este.
— ¿Has estado durmiendo aquí? —le preguntó al rubio, que lo había seguido en silencio.
A Naruto se le subieron todos los colores a la cara por la vergüenza. Habría preferido que Sasuke no se hubiera enterado de que había estado usando el sofá como cama, pero negar lo evidente cuando el pelinegro ya lo había visto con sus propios ojos no tendría ningún sentido, además de que estaba muy cansado como para inventarse alguna excusa.
—Supongo que la cama se sentía algo vacía… sin ti…—admitió apenado pero honesto, desviando la mirada hacia la mochila que seguía en el hombro de Sasuke. — ¿Vas a quedarte?
—Hn.
—Creí que querrías pasar más tiempo con tu madre.
—Madre siempre está en casa, puedo visitarla cuando quiera. —comentó despreocupado. —Pero tú no.
Oh.
Una enorme sonrisa se expandió por su rostro, casi haciéndole doler las mejillas. Avanzó sin refrenar el impulso de abrazarlo, sintiendo el cuerpo del pelinegro tensarse un segundo antes de relajarse y responder el abrazo.
Al separarse un poco, señaló la mochila con la cabeza.
— ¿Y eso?
—Madre insistió en comprarme algunas cosas. Por eso no estábamos cuando llegaste.
Naruto parpadeó.
— ¿Cómo sabes que estuve allá?
—Tu olor. —reveló. —Debiste irte poco antes de que regresáramos, porque no fue difícil detectarlo.
El rubio estuvo a punto de hacer un comentario al respecto, pero un gran bostezo lo interrumpió y tuvo que llevarse la mano a la cara para taparse la boca y mascullar algo por lo bajo.
—Tal vez deberíamos ir a dormir por hoy.
Tomando la mano del alfa y recogiendo la manta y la almohada del sofá, lo guio hasta la habitación. Naruto estaba tan cansado que se olvidó por completo que seguía vestido con ropa de día y se dejó caer en la cama, estirando los brazos al sentir otro cuerpo acomodarse a su lado para rodearlo.
Oyó que Sasuke le decía algo más, pero ya no pudo registrarlo. Con su aroma rodeándole y la comodidad que el nido les proveía, se durmió en segundos, apenas siendo consciente de los dedos que le acariciaban suavemente el cuero cabelludo, peinando y despeinando su cabello.
Como sus vacaciones ya habían terminado, a Naruto le tocaba despertar a más tardar a las siete de la mañana para estar en la oficina a las ocho y su alarma nunca se cansaba de recordárselo.
Con un gruñido somnoliento estiró el brazo hacia su mesita de noche y, con torpeza, consiguió silenciar el molesto aparato.
A su lado, Sasuke se removió un poco al ser su sueño también interrumpido y Naruto lo vio fruncir el ceño sin abrir los ojos, provocándole una sonrisa. Verlo junto a él de nuevo parecía un sueño, y eso que apenas habían pasado una noche separados. No creía jamás llegar a cansarse de despertar juntos, ni de dormir juntos, ni de simplemente estar juntos.
Se sentó en la cama y estiró los brazos, intentando desperezarse y ahuyentar los últimos resquicios de sueño.
Al sentir el movimiento, Sasuke abrió los ojos adormilado, observando cómo Naruto sacaba los pies de la cama y se cubría un bostezo con la mano.
— ¿Adónde vas? —le preguntó con voz ronca, evidencia de que acababa de despertar.
El rubio se giró al escuchar su voz y, cuando sus ojos se encontraron, sonrió como si estuviera viendo lo más valioso del mundo. Lástima que Sasuke estaba demasiado dormido como para reaccionar.
—Tengo una hora para llegar a la oficina. —se rascó la cabeza antes de volver a bostezar. —Pero tú no tienes que levantarte, sigue durmiendo si quieres.
El pelinegro negó perezosamente y se desperezó un poco, imitándolo y sentándose en la cama, listo para levantarse. Naruto no lo detuvo, feliz de que Sasuke quisiera hacerle compañía antes de tener que marcharse.
Lo vio ponerse de pie y recoger sus cosas, que había dejado junto a la cama la noche anterior sin mucho reparo, y colocarlas sobre la cama. Pareció estar pensativo durante algunos segundos y el rubio estuvo a punto de preguntar cuando este caminó hacia el armario color madera dentro de la habitación.
— ¿Te importa si guardo mis cosas aquí? —preguntó, refiriéndose al mencionado armario que sabía, estaba vacío.
— ¡Oh, claro que no! —respondió Naruto sin dudarlo. —Es tuyo, en realidad. Lo compré para ti. Mi armario suele ser un desorden así que pensé que tal vez preferirías tener el tuyo. Hasta podemos pintarlo si prefieres otro color.
—Pero este armario ya estaba aquí cuando vine. —dijo Sasuke, algo confundido.
—Sí, bueno… Lo compré pensando que algún día viviría aquí con mi destinado, así que… es tuyo.
Los ojos de Sasuke se abrieron con sorpresa y luego se giró un segundo hacia el armario, decidiendo abrirlo instantes después. Pacientemente fue acomodando la poca ropa que tenía. Eran unas cinco camisas, todas con el emblema de su clan bordado en alguna parte de ellas, además de cuatro pantalones, dos shorts y ropa interior para una semana. Tal vez con el tiempo iría acumulando más cosas, pero tampoco creía que fuera a necesitar mucha más ropa de la que ahora tenía.
Dejando la mochila guardada también con el resto de sus pertenencias, cerró las puertas del armario y notó que Naruto ya no estaba ahí, sino que ahora lo escuchaba dentro del baño, dándose una ducha. Decidió darle su espacio y salió de la habitación, bajando las escaleras para luego dirigirse a la sala.
Echándole un rápido vistazo al sofá, se preguntó por qué Naruto había decidido dormir aquí en lugar de utilizar la cama de la que creía era la habitación de invitados, ya que no quiso dormir en su propia cama.
Un par de minutos más tarde, Naruto apareció ya vestido con ropa limpia y el cabello húmedo. Comenzó a hablarle de cómo dos de sus amigos habían pasado por la casa la noche anterior y que habían traído empanadas, así que eso fue lo que desayunaron. El rubio se pasó el rato hablándole de ellos y de sus demás amistades, comentándole que también querían conocerlo pero que no era necesario que fuera de inmediato si él no estaba listo.
Aunque, bueno, a estas alturas ya todos en la aldea debían saber de él. La noticia del juicio de Fugaku voló como pólvora, llegando a saberse en todo rincón de la aldea en un santiamén. Y, claro, fotografías suyas y de los otros tres Uchiha debían estar circulando por las calles. Lo que todavía no se había hecho público oficialmente era la relación entre él y Naruto, aunque el rubio estaba seguro de que habría más de algún rumor rondando por ahí, dada la situación y que los números coincidían. Además, la gente siempre hablaba, y cualquier novedad o chisme relacionado con alguien tan conocido como lo era el Hokage era de lo que primero se esparcía.
Al terminar de comer, Sasuke le comentó que su madre quería volver a salir en busca de más cosas que pudieran servirle, así que él probablemente se iría un par de horas después de Naruto.
— ¿Pero sabes llegar hasta allá? ¿No te perderás en la ciudad? —preguntó con cierta preocupación.
—Itachi me mostró el camino, fue quien me trajo aquí anoche.
Bueno, eso resolvía su duda de cómo había encontrado su casa. La otra cuestión era que si regresaba antes que Naruto, no tendría cómo entrar de regreso.
—Necesitas una llave. —decidió y se puso de pie, caminando hacia la sala y comenzando a revisar todo cajón que se encontrara. —Sé que tengo una copia en alguna parte.
Sasuke lo observó abrir e inspeccionar cada cajón y, cuando no pareció encontrar lo que buscaba, lo vio desaparecer por las escaleras. Unos cinco minutos después, reapareció con una sonrisa victoriosa y le mostró una pequeña llave plateada.
—Guárdala, así podrás entrar y salir cuando quieras sin temor a quedarte afuera. Y trata de no perderla, siempre me toca cambiar la cerradura cuando pierdo la mía.
Sasuke lo miró con los ojos en blanco.
— ¿Pierdes tus llaves a menudo?
Naruto parpadeó, percatándose de lo que acababa de decir.
—Eeeeh… Solo han sido un par de veces. —y por un par de veces se refería a al menos cinco veces, pero no es como si Sasuke necesitara saberlo.
El pelinegro alzó una ceja ante su evidente nerviosismo, pero aceptó la llave de todas formas.
—Bueno, creo que debería irme…—habló el rubio, agitando un poco su pie izquierdo en un deje nervioso. Se quedó quieto, con la vista desviada hacia un lado, sin saber muy bien qué más hacer o decir.
Para su suerte, a Sasuke no parecía importarle su actitud y se acercó para abrazarlo. Naruto inmediatamente suspiró aliviado y lo rodeó con sus brazos, enterrando el rostro en su cuello y restregándose levemente en ese lugar de modo instintivo, buscando como impregnarse un poco de su aroma. Sonrió cuando el pelinegro lo imitó y luego se apartó un poco para buscar sus labios.
Sus labios se acariciaron con parsimonia en un beso dulce y lleno de cariño. Cómo había logrado sobrevivir sin esto un día entero era un completo misterio para Naruto, pero ahora que volvía a tenerlo a su alcance podría pasarse todo el día así y no tendría ni una sola queja. Con manos ansiosas, apretó un poco la cintura de su omega y dejó escapar sin querer un gemido de gusto.
El beso duró algunos instantes más hasta que Sasuke se apartó y, cuando Naruto se inclinó hacia adelante para volver a besarlo, le puso una mano en la boca.
—No llegues tarde. —le dijo, solo entonces haciéndole recordar que se supone que estaba a punto de salir.
Naruto asintió despacio y soltó una risita.
—Volveré para cenar. —prometió el rubio.
—Te estaré esperando.
La sonrisa en el rostro del Uzumaki duraría todo lo que quedaba del día.
Resultó que encontrar un maestro para Sasuke no fue muy difícil.
Kakashi, que había sido su líder de equipo cuando Sakura y él eran genin, se ofreció a ayudarlo con su entrenamiento por varias razones. Entre ellas, porque Sasuke era el hermano de Itachi y porque ya tenía experiencia con el Sharingan. Además, según lo que Itachi les había comentado, tenían afinidades compatibles para trabajar.
A Naruto le sorprendió la propuesta, considerando que su predecesor estaba retirado. Bueno, no oficialmente, pero luego de dejar el puesto de Hokage no había hecho nada más que ayudar a los recién graduados de la academia de vez en cuando.
Según Kakashi, estar sin nada más interesante que hacer lo estaba aburriendo. Además, comprometerse con un solo estudiante no sería igual de agotador que trabajar con un grupo de mocosos con demasiada energía. Y, aunque no lo hubiera dicho explícitamente, también era su manera de apoyar a Naruto, sabiendo que su compañero estaría en buenas manos con él.
Entonces, una semana después del juicio de Fugaku, Sasuke comenzó a entrenar con Kakashi. Para su sorpresa, su compañero avanzó increíblemente rápido en su entrenamiento. No entendía cómo es que su padre creía que no tendría la capacidad de ser un ninja por ser un omega, considerando que había avanzado más en unos cuantos meses de lo que a Naruto le tomó incluso años. Aunque, bueno, él realmente no había sido tan dedicado a estudiar cuando era joven.
Si bien era cierto que Sasuke jamás podría avanzar al ritmo de Itachi, no era justo compararlos en lo absoluto. Itachi Uchiha era un prodigio de esos que solo se ve uno por generación, tal cual había sido su padre Minato en su época. Naruto nunca llegó a ser tan inteligente como él, y alcanzarlo en destreza le tomó muchísimos años, pero no por eso pasó viéndose a sí mismo como inferior a su padre. Al contrario, estaba orgulloso de él y orgulloso de sí mismo por lo que había logrado con su esfuerzo.
Sasuke no merecía haber pasado tanto tiempo siendo comparado con su hermano mayor cuando él era su propia persona, que avanzaría a su propio ritmo y conseguiría sus propios logros. Además, era obvio que tenía un talento natural por encima del promedio, y eso ya era bastante impresionante. Es más, estaba completamente seguro de que a más tardar en un año llegaría al nivel de los mejores jounin que tenía Konoha.
Itachi también entrenaba con él de vez en cuando, en los momentos en que tenía tiempo libre. Entonces, mientras Naruto estaba en la oficina, Sasuke estaba o trabajando en su entrenamiento o en casa de su madre, haciéndole compañía.
Y, hablando de Mikoto, con el tiempo había ido acostumbrándose a su nueva situación y se había dedicado a cuidar de sus dos hijos lo más que pudiera. Bueno, a sus tres hijos, según ella, ya que ahora consideraba a Naruto como un miembro más de la familia.
El rubio recordaba haber regresado del trabajo aquella vez que le dio a Sasuke su llave para encontrarse con que Mikoto lo había obligado a acompañarla a hacer compras para llenarles la alacena. Sasuke había intentado disuadirla al inicio, pero la mujer terminó haciéndole ceder y cargar con todas las compras de horas.
Naruto le agradeció el gesto, aunque también insistió en que no era necesario que lo hiciera. Como respuesta, la mujer solo les dijo que los jóvenes necesitaban comer bien, no solo comida para llevar de alguna tienda o restaurante. Desde entonces, el rubio siempre estaba pendiente de mantener comida en casa para aprobar las inspecciones regulares de Mikoto.
Dejando el tema de lado, la vida continuó su curso. Sasuke y él fueron acostumbrándose el uno al otro despacio. El pelinegro fue abriéndose con él de a poco, dejando mostrar más de su personalidad y actitud y siendo más abierto con sus emociones. Naruto también fue dejando ir sus nervios y, conforme la presencia de Sasuke en su vida se veía más solidificada, comenzó a relajarse y a dejar ir ese miedo a que este fuera a marcharse en cualquier instante si hacía algo que le desagradara.
Y, a decir verdad, sí llegó a haber momentos en que discrepaban o en los que Naruto hacía alguna tontería propia de él pero, en lugar de que Sasuke decidiera no querer saber más de él como el rubio irracionalmente temía, este solo se enfadaba, le gritaba un par de cosas y, una vez que el momento había pasado, resolvían el asunto y todo quedaba olvidado. Eso sí, Sasuke daba miedo cuando se enojaba.
Retomar la intimidad que habían compartido durante el celo de Sasuke les tomó un tiempo. Ambos mantuvieron un acuerdo silencioso en el que no llegarían a tener relaciones hasta conocerse un poco más. No fue hasta al menos medio año después de comenzar a estar juntos que volvieron a intentar tocarse de ese modo, sin las hormonas del celo de por medio.
Para cuando llegó el tiempo en que Naruto debía haber tener su celo anual, se sorprendió de que este no llegara. No fue hasta que el celo de Sasuke se acercó, marcando el año desde que se conocieron, que ambos se dieron cuenta de que sus celos se habían sincronizado y que, de ese momento en adelante, los tendrían al mismo tiempo. Era otro efecto del enlace, aparentemente.
No hacía falta mencionar que esa vez fue un desastre, considerando que ninguno de los dos lo había previsto y que no tenían el control suficiente para mantener a raya sus acciones. Todo fue demasiado intenso, errático, desenfrenado y hasta cierto punto doloroso para ambos. Terminaron tan agotados que no quisieron volver a tener sexo en más de una semana y acordaron que, para la próxima vez, ambos tomarían supresores que disminuyeran los efectos del celo para no repetir la experiencia.
Sasuke terminó conociendo a todos los amigos de Naruto y a veces incluso los acompañaba a insistencia del rubio cuando se reunían. Realmente el pelinegro no era una persona a la que le gustara mucho reunirse así, pero podía pasar el tiempo conversando con Shikamaru y Neji, que eran los dos con los que mejor congeniaba de entre todo el grupo.
Con el tiempo, también se le fueron asignando misiones. Al principio siempre grupales, pero luego empezó a hacer misiones por su cuenta fuera de la aldea. Era una manera para conocer más y liberarse de la tensión que Konoha a veces le provocaba. Además, sus encargos no solían durar más de algunos días y no las tomaba tan seguido, así que tampoco estaba siempre fuera de casa.
Naruto estaba feliz de que Sasuke aprovechara su libertad todo lo que pudiera, pero no podía evitar echarlo de menos cuando no estaba. Siempre esperaba ansioso su regreso. Sus besos siempre sabían más dulce cuando estaba de vuelta en casa.
Como esa noche, ya año y medio después de que se conocieran, en la que terminaron envueltos entre las sábanas luego de que Sasuke regresara de una misión de una semana.
A pesar de que ya habían terminado, Naruto no dejaba de repartir besos por su pecho, cuello y hombros, deteniéndose apenas para respirar un poco más de su aroma, deliciosamente mezclado con el suyo. Sasuke le acariciaba el cabello con una pequeña sonrisa. Porque sí, ahora Sasuke también le sonreía con bastante frecuencia. No expresaba tanta emoción en su rostro como el rubio, pero sí le dejaba verlas más a menudo y con más libertad.
—Hmm… Te extrañé. —murmuró Naruto contra su piel, sintiendo el pecho de Sasuke vibrar levemente a causa de una suave risa.
—Ya lo has dicho como diez veces.
—Es que te extrañé.
—Once.
El ojiazul soltó una carcajada y se separó para subir un poco y que quedaran frente a frente para poder besarle los labios.
—Hey, Sasuke. —murmuró entre besos, acariciándole el rostro con una mano mientras que dedos se deslizaban por su espalda.
— ¿Hm?
—Te amo. —le dijo, como tantas veces lo había hecho ya.
Esta vez no era algo nuevo, ni algo inesperado, en realidad. Sasuke ya se había acostumbrado a oír esas palabras de vez en cuando, a las que normalmente respondía con una sonrisa, lo cual a Naruto no le molestaba en lo absoluto.
Sin embargo, esta vez no fue como las anteriores.
—Y yo a ti. —murmuró con suavidad contra sus labios.
Naruto inmediatamente abrió los ojos como platos y se separó lo suficiente para poder verlo bien a los ojos.
— ¿Qué acabas de decir? —preguntó torpemente, jurando que su mente le estaba jugando bromas.
Sasuke volvió a atraerlo para unir sus labios de nuevo.
—Que te amo, idiota.
El rubio lo miró con ojos brillantes, lágrimas rebeldes acumulándose en ellos. Pero aún así, estaba sonriendo como bobo.
—Es la primera vez que lo dices. —susurró.
El omega se acurrucó contra él, rozándole el cuello con la nariz.
—No, pero es la primera vez que lo escuchas. —el aliento de sus palabras chocó contra su piel.
— ¿Eh? ¿A qué te refieres? —inquirió confundido Naruto, deslizando sus brazos hasta rodearle la cintura.
—La primera vez fue luego del juicio de mi padre, te dormiste rápido y no escuchaste.
Naruto recordaba vagamente haberse abrazado a Sasuke como un koala, pero no haber intercambiado palabras. A su mente solo venían unas manos enredándose en su cabello y el reconfortante olor de su compañero arrullándolo.
— ¿Lo dijiste hace tanto tiempo? —cuestionó atontado.
—No fue la única vez. —murmuró Sasuke, acariciándole la espalda. —Pero supongo que no estaba listo para que lo escucharas.
—No importa. Incluso si no volvieras a decirlo nunca, no me importaría. No si puedo sentirlo a través de ti.
El pelinegro cerró los ojos, disfrutando de la paz que ese momento le otorgaba. Finalmente tenía su vida de regreso, a su familia, y una persona a la cual amar por el resto de su vida. No creía que pudiera pedir nada más. Mientras esta fuera su realidad, con Naruto, su madre y su hermano a su lado, sería feliz. No más años de agonía para ninguno de ellos.
—Aun así, siento que esperaras hasta ahora.
Naruto rio con suavidad y lo apretó contra sí.
—Sasuke, pasaría toda una vida esperándote. —le dijo, besando la marca en su hombro.
—Eso ya lo hiciste. —respondió, comenzando a dormirse. El rubio no había tenido la obligación de esperar tanto tiempo por él. Pudo haber intentado ser feliz con alguien más, no era algo que Sasuke pudiera ser capaz de recriminar. No existían las garantías de que alguna vez pudieran encontrarse. Haberlo hecho fue como un golpe de suerte.
O, tal vez, destino.
Bostezando, el ojiazul también cerró los párpados, listo para darle la bienvenida a sueños felices y pacíficos.
—Y valió cada segundo. —fue lo último que dijo antes de quedarse dormido.
Sasuke lo escuchó y, en respuesta, solo lo abrazó con más fuerza, con la intención de no soltarlo nunca.
.
.
.
終わり。
.
.
.
N/A: Al parecer, el ataque de inspiración duró más de lo que pensaba. Tómenlo como compensación por haber esperado más de la cuenta por el capítulo anterior XD Viéndole el lado bueno, con esta historia terminada podré concentrarme en "Sin importar el tiempo", porque ya la tengo abandonada XD
Ya solo falta el epílogo, pero he estado considerando escribir escenas extras de esta historia, parecido a como he hecho con "Vínculo". ¿Hay alguna escena o momento que les interese en particular que escriba?
No prometo nada, pero de verdad que lo estoy considerando XD
Nos vemos en el epílogo (que ya está medio escrito, por cierto) :3
