Disclaimer: Naruto y todos sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.
Resumen: Naruto Uzumaki, Séptimo Hokage de Konoha, lleva trescientos años esperando encontrar a su destinado. Sabía que estaba vivo, podía sentirlo. Le había buscado por todos los rincones del planeta, pero siempre terminaba dándose de bruces contra la pared. ¿Acaso estaría condenado a pasar el resto de la eternidad solo?
Advertencias: Omegaverse, Narusasu, Mpreg, yaoi, sexo no explícito, algo de OoC, pero no demasiado xd.
.
Esperándote
.
.
Epílogo
.
Naruto suspiró, dejando de lado su bolígrafo y recostándose contra el respaldar de su silla. Se llevó las manos detrás de su cabeza, el papeleo pendiente sobre su escritorio olvidado por el momento.
Su vista se perdió en el techo, un puchero decorando su rostro. Extrañaba mucho a su compañero, quien se encontraba realizando una misión fuera de la aldea.
A Sasuke le gustaban mucho ese tipo de misiones, aquellas en las cuales podía explorar un poco el mundo y conocer más allá de lo que había dentro de los muros de Konoha. Aunque este tipo de misiones de alto rango solían ser algo largas, Naruto lo enviaba en ellas. Sabía que Sasuke estaba más que capacitado para llevarlas a cabo y que necesitaba la libertad que le daban dichas misiones para explorar la Tierra y redescubrirse a sí mismo.
Al inicio, fue sorprendente lo rápido que el pelinegro avanzó en su entrenamiento ninja. Había alcanzado el nivel de jounin en tan solo un año luego de comenzar a entrenar con Kakashi e Itachi. El Uchiha mayor había dicho que no le sorprendía, siempre supo que Sasuke era un niño talentoso cuando estuvo en la Academia. Solo Fugaku fue el único incapaz de ver el potencial que Sasuke guardaba en su interior, pero él ya era un tema olvidado para los Uchiha. Luego de terminar toda investigación relacionada con él, incluyendo la identidad del pobre niño huérfano que había utilizado para falsificar la muerte de Sasuke, no se había vuelto a hablar de él. Se quedaría solo y sin nadie a quien le importara su bienestar por el resto de su vida. Pero, bueno, tampoco era algo que lamentar.
Pronto, el menor de los hermanos Uchiha alcanzó un nivel mayor al de la mayoría de sus ANBU. Sin embargo, Itachi le recomendó no ingresarlo a la organización. Dijo que el trabajo especializado que llevaban a cabo los ANBU podría ser contraproducente a sus antecedentes. Sasuke no necesitaba ese tipo de dinámica, sino algo que le diera la oportunidad de abrirse más con el mundo. Entonces, Naruto decidió comenzar a encomendarle misiones de alto rango que involucraran investigación, recuperación de documentos importantes, exploración… Misiones en las cuales era probable que tuviera que luchar en algún momento, pero en las que no estaría dedicándose a ello o a asesinar.
Justo ahora se encontraba en una misión de exploración. No debería haberle tomado más de algunos meses, de acuerdo con la locación. Sin embargo, ya habían pasado aproximadamente cinco meses desde que se había ido y seguía sin regresar.
A Naruto realmente no le preocupaba que su omega pudiera haber tenido algún altercado en el camino. De ser así, su enlace le hubiera permitido sentirlo al instante. Pero dicho vínculo solo le transmitía tranquilidad, así que estaba seguro de que se encontraba bien y fuera de peligro. No obstante, sí que se estaba tomando su tiempo en regresar. Naruto ya lo extrañaba. Bueno, en realidad llevaba extrañándolo desde el momento en que se fue.
Cerró los ojos, respirando profundo. Tal vez una siestita no le caería mal…
Sin embargo, no le dio chance ni de comenzar a adormilarse cuando unos toques en la puerta llamaron su atención y frunció el ceño disgustado. En verdad quería tomarse una siesta, pero técnicamente seguía en horas de oficina. No podía simplemente ignorar a quien fuera que estuviera del otro lado de la puerta.
—Adelante. —dijo en voz alta, bajando los brazos para descansarlos sobre su escritorio y aparentar algo de profesionalidad.
La puerta se abrió, una presencia familiar entrando a la oficina.
—Hokage-sama. —saludó el recién llegado, una sonrisa apenas perceptible en sus labios.
En cuanto Naruto posó sus ojos en él, no pudo evitar levantarse de un brinco y sonreír hasta que le dolieron las mejillas, apoyándose hacia adelante con las manos sobre la madera.
— ¡Sasuke, has vuelto! —exclamó emocionado, ignorando completamente la manera tan formal con la que había llamado. Sasuke a veces lo hacía para molestarlo solo porque sabía que no le gustaba que lo llamara así.
Sin perder ni un segundo, rodeo el escritorio y se lanzó a abrazarlo a toda velocidad. Aunque Sasuke fue más rápido que él, haciéndose a un lado antes de ser atropellado por su alfa, quien trastabillo al toparse con un espacio vacío en lugar del cálido cuerpo de su omega.
Con los brazos todavía en el aire, giró el rostro confundido en su dirección. Sasuke jamás había rechazado un abrazo suyo de bienvenida luego de alguna misión.
—Tenemos que hablar.
Dichas palabras le cayeron como un balde de agua fría.
No eran una buena señal, ¿cierto? Había escuchado miles de ocasiones que esas tres palabras solo causaban problemas, y que solían ser a apertura a una conversación de rompimiento. Algo así como "no eres tú, soy yo." Y, bueno, aunque Sasuke y él estuvieran emparejados de por vida, no significaba que Naruto fuera a mantenerlo a su lado en contra de su voluntad. Pero no tenía sentido, ellos se querían, ¿no es así?
Pero a la vez Sasuke había pasado varios meses lejos, ¿tal vez ese fue tiempo suficiente como para decidir que ya no quería estar con Naruto y preferiría irse a viajar por el mundo o algo por el estilo?
— ¿Por qué estás entrando en pánico? —preguntó el Uchiha con los ojos en blanco.
Ah, claro, que él también podía percibir sus emociones a través de la marca.
—No, yo, eh… ¿D-De qué tenemos que hablar? —se atrevió a preguntar, intentando contener las ganas de arrodillarse y suplicarle que no lo dejara.
Sí, era ridículo, pero estaba aterrorizado de perderlo. Tal vez fuera consecuencia de haber pasado toda una vida sin él. Llevaban juntos relativamente poco tiempo comparado a lo que estuvieron separados. Apenas diez años de felicidad y amor contrastando con los trescientos de agonía y soledad.
Sasuke se quedó en silencio un segundo, carraspeando con suavidad. Su pie se movió inquieto e incluso pudo llegar a leer en su rostro la inquietud y la incertidumbre. Lo que sea que fuera a decirle debía ser importante, ya que el Uchiha parecía estar dudando sobre si hablar o no.
Aprovechó su momento de mutismo para observarlo. Su cabello había crecido un par de centímetros, cayendo rebeldemente sobre su rostro y alrededor de este. Del estado de su cuerpo y su ropa no podía averiguar mucho, porque llevaba encima una capa negra que lo cubría en su totalidad desde los hombros hasta debajo de las rodillas.
El Uchiha abrió la boca para decir algo, pero nada salió de sus labios. Frustrado consigo mismo, llevó sus manos al nudo que sujetaba su capa y se la quitó, sosteniéndola ahora en uno de sus brazos.
Naruto no comprendió nada al inicio. Luego, se fijó en un claro abultamiento concentrado en el abdomen de Sasuke.
Su cerebro no ató los cabos inmediatamente. Se le quedó mirando con confusión, hasta que el omega liberó su aroma y pudo sentir la diferencia en él. Era más espeso, más intenso, y a la vez increíblemente relajante.
Abrió la boca, estupefacto, el intento de unas palabras escapando de sus labios. Subió la vista al rostro de Sasuke. Este no lo miraba, sino que tenía el rostro girado levemente hacia la izquierda. Un rubor apenas visible adornaba sus mejillas, lo cual era una visión extraña de admirar en alguien como él.
—Sa-Sasuke. —tartamudeó, incrédulo. —Sasuke, Sasuke. —repitió, esta vez más apurado. —Estás… Estás…
El pelinegro asintió con suavidad, su mirada ahora enfocándose en el piso.
—Siento que no sea algo planeado, pero…
— ¡Oh, por Dios, Sasuke! —soltó el rubio, rodeándolo con los brazos sin ser rechazado esta vez y estrechándolo con fuerza. Sin embargo, casi inmediatamente lo soltó, temeroso de haberlo lastimado con la fuerza de su abrazo al escucharlo quejarse por la sorpresa. —Lo siento, lo siento, ¿no te lastimé?
—Idiota. —murmuró el pelinegro por lo bajo. Luego, sus ojos al fin se dignaron a mirarlo. — ¿No te molesta?
El ojiazul lo miró incrédulo.
— ¿Molestarme? —repitió. — ¡Vamos a ser padres, Sasuke! Yo siempre… siempre quise…—sus ojos se llenaron de lágrimas y el nudo en su garganta no le permitió continuar.
Esta vez, fue Sasuke quien lo envolvió primero con sus brazos, Naruto correspondiendo el abrazo instintivamente. Enterró su rostro en su cuello, respirando profundamente su aroma mientras lágrimas rebeldes caían por sus mejillas.
—Vamos a ser padres. —musitó con voz temblorosa contra su piel. —Seremos padres.
—Hm…
—Tendremos un bebé.
Una risa se le escapó. Se sentía tan feliz, tan feliz…
De pronto, Sasuke se apartó un poco y tomó una de sus manos, acercándola a su abultado vientre. A Naruto, el corazón le dio un vuelco.
—Se está moviendo ahora. —le informó.
Su otra mano también buscó su estómago y, cuando la casi imperceptible patadita se sintió contra una de sus palmas, no pudo más que reír maravillado. Sus manos comenzaron a acariciar en círculos, queriendo sentir más de su bebé.
—Es increíble. —musitó, sus ojos brillantes por la emoción. — ¿Es por esto que tardaste tanto en regresar?
El pelinegro asintió en silencio.
—Terminé la misión antes de tiempo, pero entonces descubrí que…—se llevó la mano al vientre, claramente haciendo referencia al bebé que ahora habitaba ahí. —Supongo que me tomó algo más de la cuenta hacerme a la idea de que estaba en cinta. Lamento haber estado lejos tanto tiempo, sé que estabas esperándome.
Naruto negó con suavidad, inclinándose hacia adelante para besarlo fugazmente en los labios, pasando un brazo por su cintura y manteniendo su mano derecha acariciando su abdomen.
—No importa. —sonrió tontamente, su mirada fija en el lugar donde ahora moraba su hijo. — ¿Cómo es que no me di cuenta antes? Mi olfato nunca me ha fallado.
—Puede que haya sido la noche antes de que me fuera. —comentó Sasuke con un deje pensativo. Naruto alzó la vista a sus ojos, recordando vagamente como efectivamente habían hecho el amor la noche antes de que el pelinegro saliera en su misión. —El cambio no es instantáneo, deben pasar algunos días antes de que pueda notarse.
Naruto murmuró un "mmm…" en señal de que lo había escuchado, pero no hizo ningún comentario al respecto. Su mente seguía intentando comprender la situación presente.
¡Iba a ser padre!
Sasuke iba a darle el más maravilloso de los regalos. Era totalmente increíble.
Tendrían que ir al hospital para que pudiera hacerse un chequeo inmediatamente, para asegurarse de que todo iba bien con él y con el bebé. Además, no podía ponerse en tanto riesgo como antes, no mientras albergara a ese niño en su vientre.
Ese pensamiento lo hizo tensarse y una oleada de pánico lo sacudió.
— ¡No puedes ir a más misiones! —declaró entonces, mirando a su compañero seriamente, a lo que este solo alzó una ceja. —Son demasiado largas y peligrosas como para que vayas en tu estado, no quiero que-
—Naruto. —lo cortó el Uchiha. —Ya pasé cinco meses lejos de casa. Tengo hambre, estoy cansado, necesito una larga ducha y tal vez un baño. No tomaré ninguna misión más por algún tiempo, ya te he extrañado demasiado. —le mostró una sonrisa cansada pero cálida. —Así que cállate y llévame a casa.
Al rubio no le quedó de otra que obedecer, las montañas de papeles en su escritorio completamente olvidadas.
Ese mismo día más tarde, contemplando a Sasuke mientras este dormía desnudo entre montones de sábanas y almohadones luego de un largo y relajante baño, se preguntó si era en verdad posible gozar de tanta felicidad. Hace tan solo algunos años atrás, se había sentido tan vacío y el dolor en su pecho había sido tan agonizante que se había encapsulado en su trabajo y había dejado de vivir.
Ahora, tenía un verdadero hogar al que pertenecer y un compañero a quien amar. Sasuke se había convertido en la luz de su vida y Naruto no deseaba nada más que seguir siendo digno de su afecto.
Tal vez en el futuro llegaran a experimentar nuevos retos y adversidades, pero Naruto no tenía ninguna duda de que, siempre que estuvieran juntos, podrían hacerles frente.
Su larga espera al fin había terminado. Ya solo le quedaba ver lo que el destino les tenía deparado para el futuro y esforzarse para hacer las cosas bien... Por él mismo, por Sasuke y por su bebé.
.
.
.
Fin del epílogo.
.
.
.
N/A: Es un epílogo cortito, lo sé, pero la verdad es que me gusta mucho así como está. Ya lo tenía escrito desde el capítulo seis, más o menos XD
Estoy considerando seriamente escribir historias extra de este universo, e incluso tal vez una secuela corta, pero ya veremos XD Si tienen ideas, también son bienvenidas (pero que no sean solo referentes al frutifantástico JAJAJAJA).
Mientras tanto, este es el final oficial de la historia. Espero que les haya gustado y los invito a curiosear mi perfil si quieren leer otros de mis fics.
Para finalizar, esta historia se inspiró en "Un aroma salvaje", de Alex Renard, y el epílogo se inspiró en una historia abandonada en Ao3 llamada "Rewarding".
Muchas gracias a todos los que han leído, comentado y seguido esta historia, de verdad lo aprecio muchísimo.
¡Nos vemos!
