Capitulo uno

Odette caminaba tranquila por las calles de Tokyo. No le gustaba mucho la idea de tener que volver a la ciudad, pero debía hacerlo, debía hacerlo por Hinata.

Como la mayoría de las personas que nacen en precarias situaciones, Odette nació en los barrios bajos de japón. Hija de una japonesa y un francés. Se había marchado de ese lugar apenas sus padres pudieron darle algo mejor, a los 2 años. a diferencia de ella, su hermano mayor, Satumaru había vivido en lo más bajo toda su adolescencia, por lo cual nunca pudo despegarse completamente del barrio en donde se crío.

Escuchó atentamente como el párroco hablaba. Los funerales le aburrían de sobremanera, pero en este momento no importaba lo que ella sintiera, lo que importaba era su amiga, Hinata, la cual había muerto trágicamente en un accidente. Miró a su alrededor y se sintió increíblemente impotente al no ver a ninguna de las personas que años atrás habían sido tan importantes para ella.

Salió de la iglesia con el corazón adolorido. Una gota de lluvia cayó en su melena castaña, lo cual la distrajo por un momento. Mierda, iba a llover. Amarró su gabardina y comenzó a caminar lo más rápido que podía hacía su auto. Sus zapatos se llenaban de agua mientras maldecía en voz baja.

- Hey! – escuchó un grito a la distancia, pero lo ignoró. En la ceremonia no había nadie que ella conociera- Odette – volvieron a decir y se giró suavemente –

Su corazón dejó de palpitar por un momento y luego bombeo con fuerza. Chifuyu Matsuno la miraba a la distancia con una sonrisa de oreja a oreja. Olvidando la lluvia caminó hacia su encuentro.

12 años atrás

Odette miraba a Hinata aburrida. No podía creer que aun teniendo dieciocho años su amiga siguiera a su novio como si fuese un niño pequeño. Ambas se encontraban en el ultimo año de escuela, antes de entrar a la universidad y lo más emocionante que podían hacer era seguir al estúpido de Tontomichi.

- Hinaaaa – la llamó haciendo un puchero-

- Odette – la regañó- Hacemos esto y nos vamos a casa, lo prometo-

- Está bien – giró los ojos y se cruzo de brazos-

Ambas estaban escondidas detrás de unas gradas. Por lo que podían ver era una pelea clandestina de adolescentes. Takemichi se enfrentaría a un chico mucho más musculo que él, el cual claramente lo iba a vencer. Al primer golpe Hinata se giró asustada, abrazando a Odette, la cual miraba la pelea entretenida. De alguna forma compartir con su hermano mayor la había hecho aceptar la violencia como algo natural y si bien ella no sabía pelear muy bien, había algo en ello que la emocionaba.

- Odi – la llamó su amiga levantando levemente la cabeza- ¿qué tan mal está quedando Takemichi? –

- ¿Segura que quieres saber? – preguntó, no quería dañar a Hinata, pero estaban haciendo paliza al pobre muchacho. Ante el movimiento de su amiga, suspiró antes de responder- quizá tendremos que llamar a una ambulancia-

- ¿Qué? – casi grito y se giró bruscamente a mirar-

Antes de poder decir cualquier cosa, ambas vieron como todos los presentes cambiaban su posición física ante la llegada de dos extraños individuos.

- Oye Kiomaza- escucharon como uno de los extraños habló. Era alto, de ojos negros, cabello rubio probablemente teñido. Tenía un tatuaje al lado de la sien derecha y un arete en la oreja. Odette no pudo evitar morderse el labio. Esta buenísimo. – No intentes pasarte de listo, imbécil. –

Atrás de él, venia otro chico. Rubio, algo bajo y también rubio pero natural. Tenía el cabello medianamente largo, amarrado en media coleta. Caminaba comiendo despreocupadamente un Dorayaki. Qué asco. Odio la pasta de judías.

- Oye Ken – chin – lo llamó, limpiándose los restos del postre con los labios-

El rubio teñido giró levemente su rostro, frunciendo el ceño. Parecía exasperado por la actitud de su compañero.

- No me llames por ese estúpido sobrenombre aquí… - gruñó y Odette pensó que moriría. Que guapo

- Es que… se acabaron mis dorayakis – dijo, haciendo un puchero-

Hinata y Odette miraron por debajo de las gradas y se sorprendieron al encontrar a todos los presentes inclinados en modo de saludo. ¿Quiénes demonios eran estos tipos?

- ¿Quiénes son? – Hinata la miró extrañada. El miedo se había ido pues estaban enojados con el contrincante de su novio y no con él –

La castaña se encogió de hombros dándole a entender que no tenía ni la más mínima idea y la Pelirroja volvió a mirar el espectáculo.

El más pequeño caminaba hacía Takemichi, lo cual hizo que Hinata se pusiera automáticamente nerviosa. ¿Normal, ¿no? Nadie quiere ver como mandan a su novio al hospital.

- ¿Cuál es tu nombre? – preguntó agachándose a su lado. Debido a los golpes que había recibido, el rubio de ojos azules se encontraba tirado en el suelo-

- Ta… Takemichi – dijo, con cierto temblor en su voz –

- A partir de ahora seremos amigos ¿Sí? – y se levantó, acercándose a Kiomaza, el bravucón de antes-

Tan solo bastó un golpe certero con la pierna derecha y el abusivo cayó inconsciente al suelo. Todos los presentes miraban asombrados. ¿Quién mierda es este tipo?

- ¿En que estás pensando tanto? – su amiga la movió por los hombros, sacándola de su transe-

- En nada… - susurró y mordió su mejilla interior- Ahora que Takemichi está bien ¿podemos irnos? –

Hinata asintió y la tomó del brazo, caminando alegremente. Aún le asustaba un poco que su novio fuese amigo de tales tipos, pero eso ya lo hablaría más detalladamente con él.

Al día siguiente tocaba matemáticas a la segunda hora. Odette dibujaba aburrida mientras Hinata realizaba los ejercicios de ambas. La castaña odiaba la materia y su amiga no quería que repitiera, así que la ayudaba. Sus otras amigas, Nanami Ashiba y Konona Fuji se burlaban de la pelirroja por ser su sirvienta.

- Vamos, Hinata, Odette puede hacer los ejercicios sola ¿Cierto Odette? – Nanami. Una adolescente con el cabello largo y castaño sonreía divertida mirándolas a ambas-

- No opines Nanami – Odette la miró frunciendo el ceño- bien que aceptas cuando yo les doy la tarea de francés ¿no? –

- Ya no peleen – Hinata frunció el ceño mirándolas a ambas- yo ayudo a Odette porque quiero ¿sí? Nadie me obliga-

- Nadie dice eso – respondió suavemente su otra amiga. Konona suspirando ante la discusión-

Las jóvenes iban a acotar algo más cuando un extraño de otro curso llegó gritando a la sala sobre una pelea. El profesor los miró a todos negando con la cabeza, pero al ver la impaciencia los dejó ir, frustrado.

Las amigas salieron rápidamente, pues querían estar en primera fila para presenciar como golpeaban al pobre desgraciado que estuviera ahí. La sorpresa de Odette y Hinata fue enorme al darse cuenta de que la supuesta pelea eran realidad la presencia de los dos delincuentes que habían visto ayer.

- Dios… - Kokona miró a Hinata mientras se mordía el labio, nerviosa- Esos dos le van a partir la cara a Take…-

- ¿Hinata? – Nanami la llamó moviéndola un poco y al no recibir respuesta creyeron que está en shock –

Pronto la boca se les cayó al suelo al ver como la pelirroja caminaba hacía los pandilleros y le propinaba una fuerte cachetada al enano más fuerte que Odette había visto en su vida. El corazón de todos los presentes se detuvo ¡Iban a golpear a Hinata Tachibana!

- Vamos, Takemichi – dijo tomando la mano de su novio y comenzó a caminar. Al verla de frente Odette pudo notar que estaba muerta de miedo- no dejaré que estos delincuentes te intimiden. Si no puedes protegerte, yo lo haré-

- Hina… - el ojiazul miró el piso por un segundo, avergonzado-

Antes de poder acercarse al resto de su clase, el más alto de los delincuentes le tomó la muñeca a la pelirroja un tanto bruscamente. Odette se sintió impotente ante tal acto. Oh no guapetón, perdiste todo el encanto con esa actitud.

- ¿Acaso quieres morir? – le dijo, acercándose, intentando intimidarla- ¿Le das una bofetada y te vas sin más? – resopló molesto por la nariz - ¿Quién demonios te crees que eres? –

Odette sentía que los nervios le comían la cabeza, el estomago y el corazón. ¿Qué mierda debía hacer? No podía dejar que nadie tratara así a su amiga, y si algo tenia Odette Watanabe, era que defendía a los que quería, sin importar lo que sucediera.

Con el corazón latiendo más rápido imposible, se abrió paso entre la multitud y casi sin planificarlo llegó al lado del gigante, el cual fácilmente podría noquearla de un golpe.

- ¿Quiénes se creen que son ustedes? – escupió molesta mirándolos a ambos con las mejillas rojas-

La mayoría de las veces el rubor que cubría su rostro era no intencional, pero está vez al tener a la mayoría de los alumnos de su grado mirando y la casi seguridad de que la iban a golpear, tenia claramente una razón.

- Entran a nuestra escuela como si nada, insultan a mis amigos, intentan llevarse a mi compañero a la fuerza y para más, insultan a una mujer, sabiendo que jamás podrá vencerlos – miró a su alrededor. Nadie emitía un sonido- ¿No les da vergüenza, delincuentes de mierda? –

Sintió como el tiempo se detenía por unos segundos. Una mano se posó en su hombro y al girar vio el rostro de Takemichi. Tenía ganas de llorar, no podía creer que ninguno de sus compañeros hubiese salido a su defensa.

- Suéltala…- susurró suavemente, mientras apretaba un poco su agarre en la castaña-

- ¿Qué dijiste? – El rubio teñido lo miró burlescamente y se agachó quedando a la altura- No te escuché-

- ¡Te dije que la soltaras, imbécil! – le gritó, furioso, para sorpresa de todos. Nadie esperaba que el cobarde de Takemichi sacara las garras-

- ¡Suéltala, hijo de puta! – Odette se acercó, quitando el agarre de Takemichi y empujó al rubio con toda su fuerza. No logró moverlo ni siquiera un centímetro-

El tatuado soltó a la pelirroja y se acercó a la castaña. Odette sabía que intentaba intimidarla, pero como su hermano siempre le decía, no dejaría que nadie la hiciera sentir menos en una pelea.

- ¿Tienes idea de con quien estás hablando, mocosa? –

- No soy una mocosa, tengo dieciocho años – mordió su labio, tendría que sacar la artillería pesada. Quizá si tenía suerte, alguno conocía a su hermano y sus habilidades en combate– Soy Odette Watanabe, hermana menor de Sutemaru Watanabe… -

- ¿eh? – El comentario llamó la atención del rubio más pequeño, acerándose a Takemichi. Se veía sonriente y despreocupado – Que mal… - sonrío- y yo que pensé que podríamos ser amigos, Hanagaki – terminó la frase y su rostro cambió completamente a uno completamente terrorífico- dime ¿Cómo quieres morir? –

- Prométeme una cosa antes – el ojiazul se plantó frente al rubio pequeño con una expresión seria. ¿Quién era este Takemichi? - No les pondrás ni un dedo encima –

- ¿Realmente crees que me importa? – el rubio alzó su puño, iba directo al rostro de Hanagaki, pero antes de llegar a su destino, paró abruptamente - ¡Era una broma! – exclamó, riéndose-

Odette sintió como le volvía el alma al cuerpo. Hinata se mordía el labio, intentando no llorar. La castaña la entendía, por primera vez en su vida el inútil de su novio la había defendido. Ojalá hubiese sido así desde el principio. Suspiró y giró la cabeza, para mirar al resto de sus amigas, las cuales le alzaban el pulgar en signo de victoria.

- Oye, Odette – el bromista se acercó demasiado, rompiendo la intimidad de la muchacha-

- ¿Puedes moverte un poco? Estás demasiado cerca…- sus mejillas ardían ante la vergüenza-

- ¿En verdad eres hermana de Sutemaru? – ignoró su solicitud, inspeccionándola de arriba hacía abajo, pero sin tocarla-

- Si… - asintió. ¿Entonces el hobbit este sabe sobre los Black Dragons?

- Si te pareces a él, pero eres más blanca- Sonrío y se alejó un poco – Soy Mikey y él – apuntó al más alto- es Draken-

- Son un par de estúpidos – Su rostro seguía rojo y luego del shock por ser inspeccionada, la sangre le volvió a hervir-

- ¿Qué? – Mikey comenzó a reír fuerte mientras se alejaba hacía la salida- ¿Sabes? Ni con toda tu fuerza lograste mover a Ken chin –

- Argh – soltó un gruñido de frustración y volvió junto a sus otras amigas-

- Oh, antes de que me vaya – Mikey se giró y miró a Hinata, la cual seguía al centro junto a Takemichi – Jamás golpearía a una chica – y salió, sin siquiera decir adiós. –

El resto de los chismosos corrió rápidamente hacía sus respectivas salas de clases. Sabían que los profesores los castigarían así que mientras antes volvían, mejor.

- ¿Qué fue eso, Odette? – Takemichi la tomó por los hombros y la agitó- ¿Quieres que te maten acaso? ¡Sutemaru ya no es parte de una pandilla, no podrá salvarte! –

- Suéltame – lo empujó, liberándose de su agarre- ¡Ya lo sé! Quería intimidarlos, pero ese par de estúpidos conoce a Sute… - pronto sintió como la sangre se helaba. ¿Qué pasa si alguno va a buscarlo para apuñalarlo? –

- Debes tener cuidado Odette – Nanami se acercó- una cosa es que te enfrentes a nuestros compañeros que son unos cobardes y otra cosa muy distinta es enfrentarte a pandilleros reales –

- Nanami tiene razón – Kokona suspiró- no quiero sonar como los amigos de Takemichi, pero te pusiste en riesgo-

- ¿Y que querían que hiciera? – respondió a la defensiva, molesta- Estaban molestando a Hinata y ni ustedes ni Takemichi hacen una mierda cuando pasan cosas así –

- Gracias – interrumpió Hinata y la abrazó mientras mojaba su uniforme con lágrimas-

Odette sonrío y la abrazó con cariño. Jamás dejaría que ninguna de las personas que quería sufriera.

Luego de terminar las clases, la castaña caminaba hacía la casa de su hermano. Sus padres, debido a que trabajaban, nunca estaban, por eso, almorzaba todos los días con él y su esposa.

Cuando la familia de Odette era pobre, Sutemaru era un conocido pandillero de los barrios bajos. Por lo que su hermana mayor, Sylvie le decía sobre el pasado, había sido parte de una pandilla muy popular por ese tiempo, Los Black Dragons. Pero a pesar de ser bastante fuerte, la había dejado al enterarse que sería papá.

- ¡Odette! – saludó Kei, su cuñada- lávate las manos, comeremos en un segundo-

- ¡Gracias! – gritó la joven y luego de asearse se sentó en la mesa – ¿Dónde está Yuno? – preguntó al ver como Kei se acercaba con las cosas –

- Esta durmiendo, cuando se despierte puedes subir a jugar un rato con ella- sonrío y llamó a Sutemaru, sentándose pronto los tres en la mesa-

- ¿Cómo te fue hoy en clases? – pregunto de pronto, mientras masticaba un poco de pollo-

- Bien – mintió – Oye, Sutemaru, te quería hacer una pregunta – Su hermano alzó la ceja mientras se servía un poco de arroz. Dándole a entender que la escuchaba- ¿Conoces de casualidad a algún Mikey o Draken? Son de mi edad, pero quizá de tus tiempos en Black Dragon…-

- ¿Mikey o Draken? – dijo mirándola extrañado, intentando recordar- ¿Cómo son físicamente? –

- Mmm – metió una cuchara de arroz a su boca y luego de masticar habló – Mikey es pequeño, debe medir algunos centímetros menos que yo. Es rubio y ¿es fuerte? Draken es altísimo, también es rubio, pero no natural como Mikey y tiene un dragón tatuado en la sien -

- ¿no será el hermano de …? – Kei habló, ayudándolo y Sutemaru la interrumpió-

- Debe ser Manjiro – dijo asintiendo con la cabeza- ¿Cómo los conoces? Viven lejos, ellos son de donde éramos antes –

- Ah, sí, es que un amigo se hizo amigo de ellos y bueno, nos lo presento- Mentirosa

- Está bien – suspiró- Ten cuidado con esa gente ¿de acuerdo? No son malos, pero yo ya no tengo idea en que pasos andan –

- De acuerdo… -

Y Odette asintió. De alguna forma en su mente de adolescente que le dijeran que no debía hacer algo, volvía la actividad mucho más interesante.

Hola a todos. Hoy, he decidido comenzar con una historia que creo, representará un poco de mi, como todas. Me gusta la idea de volver el tiempo atrás, pero sentía que con lo que había escrito antes era muy complejo y me cansó al punto de no querer seguir, por eso la cambie a una nueva versión. Sé también que los chicos de T.R tienen como quince años y son unos bebés, pero quería hacerlos ser más grandes. siento que una falla del manga es eso, que piensan como adultos siendo muy pequeños, por esa razón quise darles más edad. Debo agregar también que todo lo que está en cursivo son los pensamientos de la protagonista. eso. un besazo a quién lea.