Capitulo dos

Actualidad

Abrazó al ahora pelinegro con todas sus fuerzas, sin poder creer que se encontraba ahí, luego de años sin verlo.

- Fuyu- se separó y sonrió emocionada. Sus mejillas como siempre, se coloraban al igual que su nariz por el frío- Nunca pensé que te encontraría aquí, la verdad no vi a nadie de la Toman…-

- Si…- asintió un tanto nostálgico-La verdad, después de la disolución, ninguno mantuvo mucho contacto –

- Al menos esperaba que Takemichi estuviese aquí… - susurró con tristeza- Oye, perdón, me encantaría seguir esta charla, pero estoy toda empapada ¿Tienes auto? –

- Sí, pero hoy me vine en Taxi ¿Necesitas que te lleve a algún lado? – Miró su ropa, también estaba mojada. El pronostico del tiempo no indicaba lluvia-

- No, no. Tengo mi auto – apretó los labios un segundo, pensando y luego habló- ¿Te gustaría acompañarme a mi casa? No tengo ropa de hombre, pero puedes usar mi lavadora secadora, si quieres- Tonta-

- ¿Segura que no es una molestia? –

- Segura –

Caminaron hacía el auto de la castaña y emprendieron un viaje hacía el departamento de esta. El camino fue hablar de cosas triviales y de que estaban haciendo actualmente. Odette se preguntaba porque había accedido llevar a su hogar a una persona que no veía hace años. Y luego recordó porque, por la promesa que le había hecho a la toman.

Llegaron y luego de indicarle donde estaba el baño y pasarle una de sus batas, caminó hacía su cuarto, colocándose un buzo. Tocó el baño y Chifuyu asomó la cabeza.

- Oye ¿sabes? Encontré este conjunto– le indicó un pantalón negro y un polerón gris- sé que eres más alto que yo y tienes menos pecho y trasero – sonrío- pero creo que te quedará bien-

- Gracias – respondió el rubio y antes de cerrar le pasó su ropa húmeda y la de ojos cafés le pasó unos calcetines –

La joven pensó que una de las mejores cosas para el frío era la sopa y que mejor que hacerla caseramente.

Chifuyu salió del baño luego de veinte minutos. Odette se encontraba picando las verduras y calentando el agua para su preparación. Al verlo sonrío.

- ¡Fuyu! Te ha quedado muy bien – Alzó ambas manos. Una tenía un cuchillo y la otra un trozo de zanahoria-

- ¿Qué estás haciendo? – le preguntó con curiosidad mirando por encima –

- Una sopa, creo que es buenísima para este día frío- bajó la cabeza con tristeza- sé que quizá no es mucha comida, pero la verdad no tengo mucho ánimo para preparar nada elaborado –

- No pasa nada, Odette. Una sopa me parece perfecta-

La morena alzó el rostro sonriendo y le indicó al ojiverde que tomara asiento en el comedor, así podía verla mientras hacía la comida.

- Oye Fuyu – comentó luego de unos incomodos minutos de silencio. Normal ¿no? No se veían hace años y no sabían mucho de la vida del otro- ¿Has sabido algo de los de la toman? –

- No, que va – se mordió el labio, volviendo a abrir una herida que ya estaba cerrada- solo lo que todos vemos en redes sociales y bueno, mi trabajo con Kazutora-

- ¿Los sigues? – Odette comenzó a limpiar los utensilios y limpió sus manos. Cuando estaba lista se sentó al frente de él – Yo creo que solo sigo a los gemelos Kawata, Hakkai, a ti y a nadie más que yo recuerde-

- Bueno, yo también los sigo a ellos, a Draken, a Peyan, a Pachin y ya sabes, a Mitsuya –

- Antes seguía a Draken, pero me eliminó creo…- dijo y estalló en carcajadas, a pesar de que no haber dicho nada gracioso- A la mierda la sopa ¿Quieres tomarte una cerveza conmigo? –

El pelinegro asintió y luego de que Odette sacara el alcohol, ambos comenzaron a beber y a recordar los viejos tiempos.

12 años atrás

Luego del extraño encuentro en su colegio no volvió a saber de los extraños pandilleros hasta dos semanas después. Había decidido salir a comprar al centro de la ciudad un poco de ropa junto a Hinata y de casualidad se habían encontrado con Takemichi. Draken lo había llamado y le había pedido que se reunieran en el santuario Musashi. Hanagaki al no saber para que lo habían convocado, permitió a las dos chicas acompañarlo.

Luego de caminar por veinte minutos, finalmente llegaron. Los tres se sorprendieron al ver a veinte pandilleros en motocicletas. ¡Era una junta de delincuentes!

- Takemichi, tengo un poco de miedo- Hinata hablaba con voz temblorosa, al tiempo que se agarraba al brazo de su novio-

- No te preocupes, estás conmigo – le acarició la cabeza con cariño. Odette giró los ojos-

- Que consuelo…- el Ojiazul la escuchó burlarse y la miró, frunciendo el ceño-

Dos jóvenes de su misma edad se acercaron a los recién llegados, intimidando y amenazando al único hombre de los tres.

- ¿Qué crees que miras? – Uno de ellos lo tomó del cuello de la camisa y lo alzó, dejándolo de puntitas- ¿Sabes dónde estás parado, imbécil? –

- Oye, que te pasa – Odette se acercó a defenderlo, pero pronto llegó otro joven a calmar la situación –

- ¿Qué le haces al invitado del comandante? – Preguntó molesto. Odette lo miró y sintió como su corazón se aceleraba un poco ¿Acaso todos los delincuentes eran así de guapos? En donde ella vivía la mayoría eran adictos o muy mayores-

- Lo siento Mitsuya – respondió uno de ellos, un tanto avergonzado- no sabíamos que era invitado de Mikey…-

- Ya – asintió y miró a Takemichi amistosamente- Sígueme-

Caminaron solo unos metros y se encontraron con ambos rubios apoyados en sus respectivas motocicletas. Al verlos Draken frunció el ceño.

- ¿Por qué trajiste a las chicas? – Dijo acercándose a ambas- Lamento haberlas asustado el otro día. Draken, estás ganando puntos, guapetón -

- Descuida, no pasa nada- Hinata sonrió, condescendientemente-

Odette se mordió el labio. El rubio la ponía un poco nerviosa. ¿Estará soltero? Pensó y por un segundo se imagino un futuro con él. Estúpida imaginación la mía. Para despejar sus pensamientos se acercó a Mikey, pues quería hacerle unas preguntas.

- Manjiro – lo llamó y el rubio natural se giró, mirándola mientras comía un Dorayaki –

- ¿Sí? – sonrío con la boca llena y mostrando los dientes– Hablaste con Sutemaru de mi ¿no? –

- Solamente le pregunté si te conocía – no quería ser pesada, pero sin querer había sonado un poco altanera- ¿De dónde lo conoces? –

- Era amigo de mi hermano mayor, Shinichiro – dijo, limpiándose las manos luego de terminar su comida y se alejó de ahí, terminando la conversación abruptamente-

Shinichiro pensó Odette ¿Por qué le sonaba tanto ese nombre? Shinichiro…! Shinichiro Sano! Su cabeza se había iluminado, entendiendo mucho mejor la conexión. Uno de los grandes amigos de su hermano, de quién hablaba de vez en cuando, era el hermano mayor de uno de los delincuentes más fuertes que había conocido.

Se volvió a acercar a Hinata y a Takemichi. Ambos hablaban con Draken sobre algo que la castaña no lograba escuchar. Al verla, el tatuado notó que Mikey comenzaría la reunión y para no ser grosero llamó a una chica rubia, la cual se acercó aburrida.

- Emma, ellas son la novia de Takemichi y la hermana de un amigo de Shinichiro- ese último comentario hizo que la rubia la mirara con interés- cuida de ellas- miró a Hanagaki – Vamos – dijo y se marcharon hacia donde estaba Mikey –

- Hola – saludó Emma mirando con interés a la castaña- ¿De verdad tu hermano era amigo de Shinichiro? –

- Si, creo. No lo sé, no sé mucho sobre su pasado. Mikey me acaba de dar esa información –

- Shinichiro era mi hermano mayor – sonrío con tristeza- falleció hacía algunos años y aún es un tema sensible para mí –

- Oye – Hinata, que era mucho más empática que Odette se acercó a reconfortarla. La rubia le sonrío en agradecimiento y luego de unos minutos se separaron-

- ¿Qué es exactamente lo que hacen aquí? – Odette miró hacía donde estaban la mayoría de los hombres. No se escuchaba muy bien lo que decían, pero podían verlos a la distancia con cierto nivel de claridad-

- Mikey tiene una pandilla, bueno, todos los que están aquí son parte de ella. La Tokyo Manji – tomó un poco de aire y prosiguió- cada jueves se juntan aquí para hacer sus reuniones o si hay alguna emergencia-

Las tres miraron hacía donde se encontraba la mayoría de los pandilleros y tanto Odette como Hinata se sorprendieron al ver como los bravucones de antes volvían a molestar a Takemichi. El mismo chico de cabello lila que lo había defendido antes, salió en su defensa. Draken le gritó a los abusivos algo que no lograron escuchar y estos dejaron de molestar. Odette suponía que los había hecho callar.

- Es demasiado aburrido estar aquí sin ser parte de nada – Odette giró los ojos cansada. Ella solo había salido por un poco de ropa y se iba sin nada. Para colmo, debía acompañar a Hinata-

- Si, me pasa igual, pero quedarme en casa es igual de aburrido, además, no tengo amigas. A todas les da miedo que sea hermana de Mikey…-

- ¡Oye! – Hinata le sonrío y Odette frunció el ceño. Ya sabía que diría- Nosotras podemos ser tus amigas, claro si quieres-

- ¿Es en serio? – Emma las miró emocionadas y Odette no quería ser mala persona-

- Si, podemos intentarlo –

Emma sonrío esperanzada y Hinata le devolvió la emoción. Odette miraba de lejos la reunión de los hombres, mientras pensaba sobre la situación. Estaba haciendo exactamente lo que Sutemaru le había dicho que no hiciera. Pero ¿Qué más da?

Comenzaron a hablar sobre las cosas típicas de los adolescentes y la escuela. Odette descubrió que, debido a la situación económica de los presentes, la mayoría iba a una escuela pública, a diferencia de Hinata, Ella y Takemichi, los cuales eran alumnos de una escuela privada. Todos tenían sueños de salir de la pobreza y cambiar la realidad en la cual crecieron. Pensó en Sylvie y Sutemaru, sus hermanos. A diferencia de ella, ellos habían vivido la época en la que sus padres eran de escasos recursos y ahora, ambos tenían una carrera, lejos de la marginalidad.

Sin darse cuenta y entre conversaciones, la reunión había terminado y la mayoría de los chicos se acercaban a las jóvenes.

- ¿Vámonos? La reunión ya terminó –

Tanto Odette como Hinata asintieron, no sin antes, entregarles su número a Emma. Quizá pensó la castaña, podrían ser buenas amigas. Se despidieron con la mano de todos los presentes y comenzaron a caminar.

- Takemichi – lo llamó Draken y el ojiazul se giró- ¿Tienen como volver a casa? –

- Si, tomaremos el metro- Dijo y Draken frunció el ceño- no es necesario – Oye Mitsuya, lleva a la hermana de Sutemaru. Yo y Angry llevaremos a Takemichi y su novia-

- ¿Eh? – Odette miró a el del tatuaje sorprendida. No se iría con alguien que no conoce, delincuente y pandillero a su casa- No, olvídenlo. Puedo tomar el metro sin problema –

El de cabello lila se acercó con su moto sonriendo. El miedo de la Joven le daba un poco de risa, pero lo entendía.

- El metro está lleno a esta hora y tienes más probabilidades que te asalten – le dijo, ofreciéndole su casco-

La castaña miró a sus amigos buscando algún signo de peligro, pero al parecer todos estaban de acuerdo con la decisión. Por favor que no me mate.

- Está bien – asintió y se despidió de sus amigos con la mano. El resto comenzó a prepararse para marchar. Tomó el casco que el de ojos lila le pasaba y lo miró por un segundo - ¿Dónde está tu casco? La policía podría pararte si no usas uno, además si tienes un accidente podrías morir…-

Él sonrió. Aparte de sus compañeros de la Toman, no estaba acostumbrado que la gente en general se preocupara de él. Al ser pobre y pandillero, solían mirarlo con desprecio o miedo.

- No puedo dejar que te pase nada, debes llegar a salvo a tu casa- palmeó la parte trasera de la motocicleta- vamos, súbete-

- Si me subo ¿irías despacio? Me sentiría muy mal si algo te pasa por culpa mía-

Asintió y al sentir como la castaña lo apretaba suavemente de la cintura, emprendió el viaje que le habían pedido.

Cumplió el pedido, yendo más despacio de lo que acostumbraba a manejar. Unas indicaciones y habían llegado a el lugar en donde la de ojos cafés vivía.

- Gracias…- le dijo y luego de bajarse le pasó el casco-

- No es nada – sonrío, amablemente, preparándose para marchar-

- Oye, antes de que te vayas – El chico la miró, expectante a lo que iba a decir-

- ¿Cuál es tu nombre? –

- Takashi Mitsuya. ¿Cuál es el tuyo? –

- Odette Watanabe-

- ¿Cómo el cisne? – preguntó sorprendiendo a la castaña. ¿Este malandro, aparte de estar buenísimo y ser gentil, sabía de Arte?

- Sí – respondió un poco sorprendida- si soy sincera jamás pensé que alguien como tú sabría del lago de los cisnes – inmediatamente quiso morderse la lengua por el poco tacto que había utilizado. Estúpida-

- Mucha gente piensa así de nosotros – tragó saliva y Odette miró como su manzana de adán bajaba. Mierda, que atractivo es- no todos somos malas personas ¿sabes? La mayoría queremos salir de nuestra pobreza y nos esforzamos por ello-

- Lo siento…- realmente lo lamentaba. Había sido una estúpida por hablar sin filtro alguno. Sus hermanos habían pasado por lo mismo, debía ser más empática- perdón Takashi…-

- No pasa nada – sonrío amablemente y se despidió con la mano, emprendiendo su viaje a quien sabe dónde –

Odette entró a su casa, saludó a sus padres, les pidió que no la molestaran pues tenía sueño y subió a su cuarto. Cerró la puerta con llave y se recostó en su cama. Levanto levemente la falda que llevaba y comenzó a tocarse suavemente. Mientras, pensaba en Takashi y Draken.

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Ya iban por la tercera botella de Cerveza y ambos sentían como les estaba afectando. Chifuyu reía sin parar recordando la vez que Takemichi quedó atrapado en un basurero. Odette se había levantado, colocando papitas en un bowl.

- ¿Sabes? – Chifuyu sonrío mientras la castaña comía despreocupada- el primer día que fuiste a la Toman te miré desde lejos–

- ¿Es enserio? – Odette tragó un sorbo de su botella, interesada- ¿Por qué nunca me lo dijiste? –

- Pensé que no te vería nunca más y te olvidé hasta que volvimos a vernos – sonrío, comiendo un poco de papas fritas- supongo que modifiqué los recuerdos de alguna forma-

- Wow, estoy en shock. Pensé que nuestro primer encuentro había sido después de que Baji te partiera la cara-

- También lo creía yo – suspiró, mirando al cielo. Doce años después aún le afectaba la muerte de Keisuke – quién diría que nos haríamos amigos ¿no? –

- Sí – la de ojos cafés asintió perdida en sus pensamientos. Pronto quiso cambiar el tema - ¿Has sabido algo de Mikey? –

- No. Nadie sabe de él hace años. Ni siquiera tiene redes sociales- se encogió de hombros tomando un poco del bebestible-

Y ambos se mantuvieron en silencio. Luego de que la secadora sonara avisando que la ropa estaba lista, Chifuyu se cambió y agradeciéndole la hospitalidad pidió un taxi. Odette le dijo que no podía irse en ese estado pues habían bebido mucho y que si quería podía recostarse en su cama. El pelinegro asintió y unas horas después, cuando ya se encontraba sobrio emprendió camino a su hogar. Ambos prometieron mantener el contacto.

Dos semanas después del funeral de Hinata

Odette suspiraba en el piso de su consulta. Había perdido el registro de un paciente importante y estaba desesperaba buscándolo.

- Señorita Watanabe…- Yoko, su secretaria, la llamaba por el altavoz del teléfono de su oficina-

- ¿Sí, Yoko? – preguntó despreocupada. Estaba tan concentrada en encontrar el informe que no pensaba en nada más-

- Un joven la ha venido a visitar y dice que necesita hablar con usted- ¿Lo hago pasar? –

- ¿Cuál es su nombre? –

- Takemichi Hanagaki –

La castaña entró en desesperación y comenzó a ordenar todo rápidamente. Ya luego tendría tiempo en el almuerzo para buscar el expediente.

- Si, dile que pase por favor-

Se sentó en su silla, intentando parecer lo más calmada posible. En su corta experiencia como psicóloga había descubierto que lo mejor para dar una primera impresión era mostrarse relajada y abierta al diálogo.

Sintió como su psicóloga abría la puerta y le indicaba al ojiazul que entrara. Odette lo miró intentando reprimir las ganas que tenia de partirle la cara. Le agradeció a Yoko y le pidió que cerrara la puerta, evitando alguna molestia. Por suerte, no podía pacientes hasta dos horas más.

- ¿Qué haces aquí, Takemichi? – escupió las palabras molesta. No importaba cuanto intentara controlarse, simplemente algunas cosas eran inmanejables-

- ¿Puedo sentarme? – preguntó y ante el movimiento de cabeza de la joven, tomó asiento al frente de ella- Necesitaba hablar contigo-

- ¿Hablar conmigo? – lo miró indignada- vienes ahora a hablar conmigo, después de años sin saber nada de ti –

- Lo lamento ¿sí? – soltó en una mezcla de molestia y arrepentimiento- No sabía lo que le había pasado a Hinata hasta hace unos días. No me encontraba en la ciudad y…- comenzó a balbucear y las lagrimas cayeron por sus ojos-

Odette suspiró. Aún a sus treinta años seguía siendo un Llorón. Se acercó, pasándole unos pañuelos y miró como se secaba el rostro y la nariz. Cuando estuvo compuesto volvió a hablar.

- Necesito ayuda – dijo, con la nariz y los ojos rojos por el llanto-

- Claramente…- la castaña asintió con burla e hizo un gesto con las manos-

- Mikey está en problemas y necesito que la toman me ayude-