Capitulo tres

La castaña lo miró sin decir nada por unos segundos. Takemichi le ofreció un cigarro y a pesar de que la joven no fumaba, tomó su abrigo y le indicó que salieran para poder hablar con claridad.

Una vez en el patio del centro en donde trabaja, ambos se sentaron en una banquita que estaba en una especie de parque.

- Dame uno de tus cigarrillos, Hanagaki – Exigió un poco nerviosa. El ojiazul asintió y le prendió el papel lleno de tabaco-

La castaña inhalo con cuidado, pero debido a que no lo hacía desde hace mucho tiempo, comenzó a toser levemente. Takemichi también se prendió uno para si mismo. Inhalaron la nicotina por unos minutos hasta que la joven decidió hablar.

- Mikey está en problemas…- susurró tirando el humo con tranquilidad. Ya había vuelto a agarrar el ritmo-

- Sí – asintió el ahora pelinegro mirándola de reojo-

- ¿Puedes decirme en que clase de peligro está? – Ninguno se miraba al rosto. Ambos miraban hacía el frente, intentando aclarar sus ideas-

- Está metido en la mierda – soltó una risita nerviosa y Odette le siguió- no, en serio – tomó una calada de su cigarro y prosiguió- Esta en una organización criminal bastante peligrosa –

- ¿Sí? – la castaña asintió, tirando el tabaco al piso y aplastándolo con el pie- ¿Por qué te preocupa tanto Manjiro? Dejamos de verlo hace años. Si es o no es un criminal debería darte igual…-

- Eso… no puedo decirlo – tiró su cigarrillo y lo aplastó igual que la joven- Necesito que confíes en mí. Naoto también está al tanto de esto-

- ¿Naoto? – Frunció el ceño y se cruzo de brazos. El clima estaba frío- entonces es una situación seria ¿no? – el ojiazul asintió y Odette se mordió la mejilla interna-

- Haremos una junta en la casa de Chifuyu – Se levantó, colocándose al frente de ella y metió sus manos en los bolsillos de su pantalón- me comentó que se vieron hace poco tiempo –

- Si…- asintió la castaña aún perdida en sus pensamientos-

- Me gustaría que fueras. No será la gran cosa, pero podremos hablar entre todos sobre lo que está pasando-

- Lo pensaré ¿está bien? –

- Está bien – Takemichi miró su teléfono y abrió los ojos un poco asustado. Se había retrasado más de lo que debía- Me debo ir, pero tienes mis redes sociales-

3 de agosto. 12 años atrás

Odette leía uno de los libros de la escuela. tendrían prueba de comprensión lectora y aún que le importaba una mierda estudiar, no podía darse el lujo de repetir, jamás. Una cosa era que se aburriera en la escuela y otra cosa muy distinta era ser una tonta. Su celular comenzó a sonar insistentemente. Quería ignorarlo, pero una fuerza mayor se lo impedía. Dejó su libro de lado y contestó de mala gana.

- ¿Odette? – la voz de Hinata se escuchaba un poco quebrada-

- ¿Hinata? ¿Qué te sucede? – preguntó extrañada. Eran las ocho de la noche y por lo que recordaba, su amiga tenía una cita con Takemichi-

- Ha sucedido algo malo, necesito que vengas, por favor…-

- Pero dime que ha sucedido…-

- Te espero en el parque cercano al festival de Musashi y cortó-

Odette sintió como su corazón se aceleraba. Debido a que estaba solamente en calzones y polera se colocó jeans con zapatillas y amarró su largo cabello en un moño desordenado.

Salió de su cuarto y se acercó a sus padres, los cuales veían la televisión en el cuarto de estar de su casa. Le dijo a su padre que debía ir a la casa de Hinata pues necesitaba ayuda con la tarea de Física. Su progenitor asintió y le indicó que el mismo la llevaría en su auto. Mierda. Miró a su hermana mayor, Sylvie, la cual estaba de visita y le pidió ayuda con la mirada. Sylvie sonrío y habló con sus padres. Le pasó dinero para el taxi y solo moviendo los labios le dijo que debía contarle todo cuando volviera. Odette asintió y luego de prometer que les avisaría cualquier cosa se marchó de ahí. Sus padres eran tan sobreprotectores…

A diferencia de lo que le había dicho a su familia, tomó un bus que la dejaría en el centro de la ciudad, en donde se encontraba su amiga. Se demoró treinta minutos debido a la hora y al bajarse comenzó a buscar entre los arboles a la pelirroja. Hinata caminaba bajo la lluvia en estado de shock.

- ¡Hinata! – le gritó y la pelirroja espabiló mirándola y corriendo hacía ella-

- Odette, tienes que ayudarme por favor, algo muy malo ha sucedido-

- ¿Qué ha pasa… -

Se escuchó un fuerte grito con sus nombres. Emma, la hermana de Mikey las llamaba a la distancia. Ambas se acercaron.

- Necesito que me ayuden – la desesperación se podía ver en el rostro de la rubia- vamos, por aquí –

Las tres comenzaron a caminar lo más rápido que podían. Debido a que Emma y Hinata llevaban sandalias su paso se dificultaba. Odette vestía zapatillas, lo cual le dio un poco de ventaja. Su corazón se paró al llegar y ver la escena. Draken se encontraba tirado en el suelo, lleno de sangre y Takemichi tiritaba lleno de nerviosismo. Odette se acercó con el mismo estado de shock que tenia el ojiazul. Jamás en su vida había visto a un hombre herido y la situación la sorprendía de sobremanera. Emma y Hinata llegaron poco después, ambas con los nervios a flor de piel-

- Takemichi –lo llamó, espabilando de su shock- ¿Cuánta sangre ha perdido Draken? –

Se tiró al suelo, acercándose al herido. Desde siempre, una de sus primas más cercanas le había enseñado los cuidados básicos de primeros auxilios, pues nunca sabia cuando podía haber un accidente. Conocía las maniobras al revés y al derecho, pero jamás se había enfrentado a algo más que un pequeño corte o una herida superficial.

- No… no lo sé- respondió con lagrimas en los ojos y las manos aún tiritando-

- ¡Emma, Hinata! Llamen a la ambulancia, por favor-

La castaña entendió que debía hacer lo que le correspondía. Levantó la sudadera del rubio, buscando signos clínicos frente a su lesión. Su piel estaba pálida, fría y pegajosa. La respiración era rápida y agitada. Tocó su herida con los dedos, era punzo cortante. Debido a la cantidad de sangre que corría, se hacía la idea de cuan profunda había sido. Mientras examinaba el cuerpo de Draken escuchó unos pasos a lo lejos. Giró su rostro y se encontró con unos pandilleros relativamente de la misma edad de los presentes. Takemichi le tocó el hombro, dándole a entender que podía seguir con su labor. Odette asintió, comenzando a hacer presión en la herida, evitando que la hemorragia siguiera. El tatuado se movió inquieto.

- Takemichi…- lo llamó, utilizando un poco de fuerza. Hanagaki había comenzado a discutir con los bravucones – Date prisa, llévate a las chicas…-

- ¡Draken! ¡quédate quieto- gritó Emma en la desesperación –

Takemichi los miró en silencio por unos segundos, mientras escuchaba los insultos de la banda rival. Miró al herido un poco conmovido.

- Gracias Draken, por darme valor…- y se acercó al que Odette creía, el capitán de los delincuentes-

- ¿Qué pasa Tontomichi? ¿Quieres terminar como él? – indicó con la cabeza a Draken, el cual seguía agonizando en el suelo, mientras Emma le hablaba-

Inevitablemente la pelea comenzó. Takemichi estaba decidido a enfrentarse a esos hombres, pero jamás podría ganar. Eran quince contra uno. Hinata sentía que le faltaba el aliento al ver como golpeaban a su novio. De un momento a otro, el contrincante del ojiazul sacó una cuchilla, enterrándola en su mano izquierda. El rubio gritó de dolor. Hinata también.

- Por dios Hanagaki… - sonrió con burla- no has podido darme ni un solo golpe-

Y eso, inesperadamente despertó la furia del joven. Corrió intentando taclearlo, pero el otro fue más rápido, golpeándolo en las costillas. Odette miró a Hinata. Al estar presionando la herida de Draken no podía contenerla. La pelirroja lloraba desesperada mientras Emma la abrazaba. A pesar de los golpes, el rubio se las arreglaba para dar la pelea. De un momento a otro logró hacerle una llave hasta dejarlo inconsciente. Las jóvenes y el resto de los malhechores quedaron impactados ante tal suceso. Nadie esperaba que el ganador fuese el ojiazul. Al ver a su líder en el piso, el resto de los delincuentes corrieron a atacarlo, pero para sorpresa de todos, Akkun, Kazushi, Makoto y Takuya aparecieron al rescate. ¿Cómo demonios habían encontrado a Takemichi estos inútiles?

Mientras escuchaban como golpeaban a sus compañeros Odette miraba a Draken, llamándolo. Al principio el rubio respondía con una voz suave, pero luego simplemente dejó de hablar. Las sirenas de la ambulancia comenzaron a sonar y tanto Hinata como Emma sonrieron aliviadas. La castaña se desesperó, buscando algún signo de pulso en el tatuado.

¡Maldita sea! – gritó, llamando la atención de todos. Se acercó a los labios de Draken, intentando sentir su respiración, pero no lograba escuchar nada-

- ¿Qué estás haciendo? – Emma la miró indignada. Así que si tienes seguidoras Draken…-

- Draken esta muriendo, Emma – respondió molesta, recalcando la palabra muriendo – debo realizar RCP. La ambulancia se escucha, pero no sabemos que tan cerca está-

La rubia asintió avergonzada y la castaña comenzó con las compresiones en el pecho.

Debido al ruido de la ambulancia, el resto de la pandilla había salido corriendo, dejando a su líder tirado en el piso. Tamekichi, sus amigos, Odette, Emma y Draken también se encontraban ahí. Al divisar a los muchachos, los paramédicos se acercaron con rapidez, subiendo a ambos heridos a una camilla y metiendolos en la ambulancia.

- De aquí nos hacemos cargo nosotros, señorita- uno de los profesionales de salud le tocó el hombro a Odette, indicándole que debía dejar las compresiones-

La de ojos cafés asintió y le pidió a Takemichi que acompañara a Draken. Emma y Hinata se encontraban muy alteradas para hacer algo. Akkun se acercó junto a Kazushi, Makoto y Takuya.

- ¿Hacía donde creen que lleven a Draken? – el pelirrojo preguntó interesado. Su ojo derecho estaba rojo por los golpes y tenía un poco de sangre en la nariz-

- Hacía el hospital central – Emma respondió entre lágrimas. Pobrecita, yo no sabría que hacer en su situación

Odette recordó el dinero que le había dado su hermana y propuso tomar un taxi. Todos aceptaron emprendiendo rumbo al hospital. Luego de veinticinco minutos lograron llegar a Urgencias. Al ser servicio público, el lugar estaba lleno de personas. Akkun, el que tenía más desplante hablando, preguntó por todos lados si había un lugar más privado hasta que en un acto de bondad los dejaron subir hasta la sala de espera en el pabellón de cirugías. Ahí, para suerte de todos solo se encontraba Takemichi. El ojiazul los miró apenas llegaron y mordió su labio con impotencia. Les dijo que habían entrado a Draken para operarlo y que aún no sabían su situación pues había hecho un paro cardiaco. Emma comenzó a llorar en los brazos de Hinata. Los amigos de Takemichi hablaban en una esquina. Odette se sentó en las sillas junto a Takemichi. Ambos se encontraban sorprendidos por lo que habían vivido.

- ¡Takemichi! – gritaron dos voces masculinas y los pasos comenzaron a escucharse cada vez más cerca. El rubio se levantó de su asiento, acercándose a la entrada-

Odette alzó el rostro y miró como Takashi junto a Peyan corrían hacía donde estaba el ojiazul. Mikey llegó un segundo después, caminando tranquilamente. Se acercó a Emma y le acarició la espalda.

- Escúchenme todos – Dijo de pronto, tomando la atención de los presentes- Ken chin es un hombre que cumple su palabra, no nos va a abandonar. Un día me prometió que conquistaríamos el país juntos – Sonrío y se sentó junto a Odette- Confíen en que él se salvará-

La castaña miró al rubio de reojo. Admiraba su templanza ante un escenario donde su amigo podría morir. Mikey parecía ignorarla ya sea apropósito o sin intención, pero le daba igual. La situación era muy delicada.

Luego de una hora de silencio y espera, uno de los doctores a cargo de la cirugía salió a dar el resultado de la operación. Se sorprendió al ver a tantos adolescentes, pero luego lo normalizo. Draken había sobrevivido.

La mayoría de los presentes suspiraron de alivió. Alegres por la buena nueva. Odette se acercó a Hinata y Emma, dándole ánimos a la rubia. Al saber que la situación había mejorado les pregunto a sus amigas si querían salir un momento, antes la negativa de estás les indicó que tomaría un poco de aire fresco. Caminó cerca del hospital, por donde la mayoría de los funcionarios tomaban descansos o fumaban algún que otro cigarro. En un momento escuchó un llanto ahogado y sigilosamente se acercó a la esquina de donde provenía. Mikey lloraba desconsolado. ¿Qué se sentirá perder a un ser querido? Odette quiso acercarse, pero luego desistió. Por algo el rubio había decidido tener su momento emocional en soledad. Se alejó despacio de ahí y al encontrar un banquillo se sentó en él. La lluvia había parado y el olor a tierra mojada le agradó.

Mitsuya había ido a hablar con el resto de los integrantes de la Toman. Quería contarles la buena noticia. Todos se alegraron al saber que Draken estaría bien. Odette lo miró a la distancia y sonrío. Que tipo más guapo. Al sentirse observado el pelilila buscó los ojos que lo asechaban y se encontró con la castaña, la cual giró la cabeza, haciéndose la que desinteresada. Se acercó a paso seguro hasta quedar al frente de ella.

- Hola – dijo moviendo la mano de un lado a otro. Amablemente- ¿Me puedo sentar a tu lado? -

- Hola Takashi – respondió seca, con las mejillas ardiendo y asintió. Prefería que pensara que era una pesada a que viera lo nerviosa que estaba –

- ¿Es verdad lo que Emma decía allá adentro? – preguntó indicando el hospital-

- No sé que es lo que ha dicho Emma – Lo miró de reojo. Él se había sentado de lado. Mirando el perfil de la muchacha-

- Ha dicho que nada de esto sería posible sin la ayuda de Takemichi que retuvo a los imbéciles de Moebius – sonrío, ladeando la cabeza- también dijo que le practicaste primeros auxilios a Draken –

- Ah… eso…- asintió, nerviosa y bajó la mirada- no es la gran cosa…-

- ¡Claro que lo es! – exclamó, tocándole el brazo- no sé si hablaste aún con Mikey, pero creo que todos estamos muy agradecidos de ustedes-

- Ya… - asintió levantando la mirada y mirándolo a los ojos por primera vez desde que se había sentado a su lado-

- ¡Taka chan! – ambos escucharon un grito que hizo que dieran un pequeño saltito. Cortando el momento-

Un adolescente de cabello azul y bastante alto se acercaba junto a más integrantes de la Toman.

- ¿Qué pasa, Hakkai? – respondió amable, pero con un poco de molestia. Odette suponía que era por ese estúpido sobrenombre-

- Nada, quería saber dónde estabas – dijo y miró a Odette, colocándose nervioso al instante- Ho…Ho…la –

Odette sonrío saludándolo con la mano, al igual que el resto de los presentes. Miró como Hinata y Takemichi también se acercaban. Emma debía estar con Mikey, pues ninguno de los dos estaba presente.

- Odette, debemos volver a casa – Hinata habló y bostezó un poco. Ya habían superado su limite de energía por el día-

- Si… es tardísimo. Probablemente me van a asesinar. – abrió su celular y se encontró con 7 llamadas perdidas de su padre y su hermana-

- Si quieres puedo ir contigo y hablar con tu papá…- Takemichi se adelantó, intentando ser amable-

- No, no es necesario, además debes acompañar a Hinata –

- Sí, per…- Mitsuya lo interrumpió, diciéndole que el llevaría a Odette a su casa-

La castaña asintió, despidiéndose de sus amigos. Hinata le dijo que debía llamarla apenas llegara a su hogar. Asintió y caminó en silencio junto al pelilila hacía su motocicleta.

- A este paso, terminaré gastándome toda tu gasolina- La de ojos cafés sonrío. Achinando sus ojos y él le sonrío de vuelta-

- No importa. En algo debo gastarla – dijo mientras se subía a su medio de transporte. La castaña se subió después y amplió su sonrisa al ver dos cascos-

- ¿Trajiste otro casco? – miró el objeto sorprendida y se lo colocó con cuidado-

- Sí. Lo que me dijiste el otro día es cierto. Debo cuidarme a mi y a quién sea mi acompañante-

Y emprendió rumbo a su hogar. No se dijeron nada en el camino, pero Odette se sujetaba de su torso, con firmeza. El ojilila estaba manejando mucho más rápido de la primera vez que había llevado. Sin darle ninguna indicación llegaron a su hogar. El joven lo había recordado. Antes tenía miedo de que me asaltaras y ahora tengo miedo de lo mucho que me estás atrayendo.

- Muchas gracias Tashaki, en serio lo agradezco- Dijo, bajándose de la moto y sacándose el casco. Él también se lo sacó- de verdad me preocupa cuanto has gastado en bencina, la próxima vez que nos veamos te la pagaré ¿de acuerdo? –

Mitsuya sonrío divertido. Ninguna chica de una clase más alta lo había tratado así de bien jamás. ¿Quién era esta persona tan rara?

- No es necesario – le dijo, tomándole la mano con suavidad y se golpeó mentalmente por actuar tan atrevido ¿la habría asustado? –

- Mmm – miró el agarre y sintió como sus mejillas ardían. Se soltó con delicadeza- Debo entrar a mi casa…-

- Si, si – asintió el pelilila en trance- Nos vemos Odette-

- Nos vemos Takashi – sonrío y se acercó a la puerta ignorando como su familia miraba todo desde la ventana de su hogar-