Capitulo cinco

Luego del cumpleaños de Mikey, Mitsuya no volvió a hablarle. Odette se sintió pésimo al inicio, pero después lo dejó pasar. Los meses pasaron y debido al pedido del más joven de los Sano, estaba constantemente pendiente de los integrantes de la Tokyo Manji. Si bien no iba siempre a las reuniones ni se involucraba en peleas, cada vez que alguno salía herido Lo cual pasaba la mayor parte del tiempo Draken la llamaba y le pedía que los esperara en el templo Musashi, el cual quedaba relativamente cerca para ella y para los chicos. Algunas veces Hinata la acompañaba y la ayudaba.

Para evitar las consultas de sus familiares, la castaña les había comentado que estaba tomando un curso de escritura y que por eso salía algunas veces de improviso, pues su profesor era poco ortodoxo. Ellos le habían creído.

- Basta Mikey – le reclamó sujetándolo del rostro. Necesitaba aplicar un poco de suero para sacar la sangre seca y poder ver la profundidad de la herida-

- Me arde…- reclamó haciendo un puchero. Es increíble, era capaz de recibir todos los golpes del mundo, pero lloraba por un poco de agua con sal-

- Odette ¿necesitas que lo sujete? – Draken miró de brazos cruzados. Cada vez que había que curar a Manjiro, este hacia algún tipo de berrinche-

De alguna forma u otra muchos pensaban que Odette era la chica de Mikey, pues nunca había aceptado que ninguna mujer aparte de Emma se acercara a las reuniones o le hablara de una forma tan brusca.

- Mira, si te portas bien, te daré un Taiyaki – la de ojos café le mostró una bolsita y los ojos de Mikey se iluminaron como los de un niño pequeño. Maldito Mikey, entre los insumos de curación y tus dulces me gasto casi toda mi mesada

Al volverse amiga de Emma, también había logrado volverse amiga de Manjiro. Había comentado al vuelo que tenía unos amigos en donde vivían con anterioridad. Omitiendo la parte de la delincuencia. Y como parte de su familia aún vivía en los barrios bajos, cada vez que iban de visita, Odette se arrancaba un rato a la casa de los rubios y compartía con ellos, lo cual había dado pie a las especulaciones sobre su relación con el comandante de la Toman.

Luego de terminar de curar al de ojos negros, Smiley se acercó con la típica sonrisa que nunca borraba de su rostro. Limpió sus manos con un poco de alcohol al 70% y comenzó a inspeccionar el rostro y los nudillos del cabeza naranja.

- Oye ¿Qué te parece si te invitó una copa? Mikey nunca se enterará –

Cada vez que la veía le coqueteaba mitad en broma y mitad en serio. Mikey escuchaba todo, pero no le tomaba importancia pues la realidad era que ninguno gustaba del otro y solamente eran amigos que se habían vuelto cercanos. Si la castaña quería salir con alguno de los integrantes de la Toman, era libre de hacerlo. Odette al desconocer lo que la mayoría creía, pensaba que Manjiro les había prohibido acercase a ella o algo por el estilo y jamás le había preguntado pues el único que le interesaba la ignoraba, así que le daba igual.

- Una copa ¿eh? – sonrío, aplicándole un poco de clorhexidina- ¿Y como lo harías? Aún tienes diecisiete años-

- La podrías pedir tú, guapa – Cuando la joven terminó la curación, el anaranjado le despeino el pelo, haciendo que esta frunciera el ceño y lo empujara molesta-

Al ver que ningún miembro más necesitaba ayuda y todos hablaban entre ellos, comenzó a guardar sus cosas. Se volvió a amarrar el cabello debido a lo que le había hecho Smiley y botó todo lo que había ensuciado, revisando que servía aún.

- Odette…- la llamarón y la de ojos cafés se giró. Mitsuya la miraba serio. Tenía el rostro y la nariz con una mezcla de sangre seca y fresca-

- Takashi – se alarmó y se acercó preocupada. El pelilila no solía pedirle ningún tipo de curación ya que sabia de lo básico, pero esta vez se había acercado pues se sentía más débil de lo normal- ¿por qué no pasaste de los primeros? – lo ayudó a sentarse en el trozo de roca donde ella curaba y tomó lugar a su lado. Quizá le había bajado un poco la azúcar y le ofreció un dulce. El negó con la mano-

- Perdón, no quería molestarte – cerró los ojos ante el tacto de la joven. Seguramente sentía dolor y no quería expresarlo-

- Dime si lo que hago te duele mucho, por favor – acarició su rostro con ternura, haciéndolo pasar como parte de la curación. Al terminar de limpiar pudo ver la herida con mayor claridad. No era tan profunda, pero si larga, cubriéndole en línea horizontal casi la mitad de la frente - ¿Cómo te hiciste esto? – le tomó el rostro con las dos manos, contaminando sus guantes, pero no le importó-

- Peleando…- sonrío ante su tacto y le alejó las manos son suavidad- no hagas eso, por favor. No quiero tener problemas con Mikey…- ¿Problemas con Mikey? ¿De qué está hablando?

La chica asintió y comenzó a tratarlo. Debido a la profundidad de la herida tuvo que ponerle puntos, pero no los que se cosen, si no los adhesivos. El pandillero aceptó agradecido y se levantó para marcharse. Odette le tomó la mano, reteniéndolo. Una extraña electricidad atacó su cuerpo.

- Takashi… - El joven se giró, quedando frente a ella. No era muy alto, pero al menos le pasaba cinco centímetros- ¿Qué quieres decir con tener problemas con Mikey? –

- Ya sabes, yo no soy como Nahoya. No podría coquetear con su chica…- sonrío, intentando ser amable-

- ¿Con su chica? – frunció el ceño. Así que por eso todos estos idiotas actuaban tan raro en mi presencia – No tengo idea de que han dicho o escuchado, pero yo no soy ni seré la chica de Mikey – hizo un gesto de asco- solamente somos amigos y lo ayudó con esto-

- ¿No? – La miró y pronto sus ojos se iluminaron. Odette suspiró. ¿Por qué le coquetearía si tenia novia? –

- No…- Y soltó la mano del pelilila, volviendo a guardar sus cosas, mientras él estaba en una especie de Shock-

- Oye Draken – Se acercó al más alto de todos y le dijo que ya se encontraba lista para volver a casa. El tatuado asintió y luego de que se despidiera de todos la fue a dejar, como solía después de cada junta a la que iba-

Actualidad. En la Junta de la Toman en la casa de Chifuyu

Miró a sus antiguos amigos y tomó un sorbo del jugo que Angry le había servido. ¿Qué podía contar de su vida? Su madre había muerto cuando cumplió los 21 años, poco después de que todos se alejaran. Su hermana había vuelto a la casa para ayudarlos hasta que su padre consiguió una nueva esposa, la cual era un dolor en el culo. Con Sutemaru llevaban años sin hablarse debido a que en momento de agresividad la había golpeado. En consecuencia, a sus problemas y trabas no pudo salir de la universidad hasta que cumplió los 30 años y ahora, hace tan solo unos meses podía vivir sola por primera vez. Aún mantenía el antiguo auto que le habían regalado a los 20.

- La verdad, no hay mucha información interesante sobre mí… -sonrío, mostrando los dientes- Solamente puedo decirles que soy psicóloga y sigo con mi mismo cacharro de hace años- se mordió el labio inferior. Seguía nerviosa- Prefiero que ustedes me cuenten que ha sido de su vida-

La mayoría la felicitó por su logro y luego comenzaron a hablar uno a uno sobre que había pasado estos últimos años. Peyan y Pachin trabajaban juntos en la empresa que Pa había heredado. Naoya y Souta habían puesto un local de ramen, el cual tenia mucho éxito. Draken y Inui trabajaban arreglando motos. Chifuyu y Kazutora habían abierto una tienda de mascotas, trayendo a la realidad el sueño de Baji. Hakkai era un modelo emergente, siendo Yuhuza su mánager y Mitsuya trabajaba como diseñador de modas, siguiendo de alguna u otra forma en contacto estrecho. Sólo ella y Takemichi habían logrado seguir su camino en soledad. Y, claro Mikey.

La cena fue un sinfín de recuerdos y anécdotas divertidas. También aparecieron momentos tristes y más de uno se mordió los labios, intentando no llorar. Odette miraba de reojo a Mitsuya, el cual la ignoraba o hacía el ademán.

Al llegar al postre, todos se encontraban con el estomago lleno. Pobre Chifuyu, todos harán caca en tu baño. Odette tomaba un poco de café, mientras el resto seguía con vino o cerveza.

- Bueno… - Takemichi tomó la palabra, interrumpiendo el tema que se encontraba en el momento en la mesa- Le pedí a Chifuyu que los reuniera hoy porque necesito su ayuda en algo…-

Todos dejaron lo que estaban haciendo y se enfocaron en el pelinegro, al cual se le notaba la ansiedad. Chifuyu le tocó el hombro, dándole su apoyo.

- No quiero darme muchas vueltas, pero Mikey está en problemas. Esta en una organización muy peligrosa de la cual no puede salir y yo quiero ayudarlo-

- ¿Qué? – Draken fue el primero en hablar. Tan solo al mirar su rostro se notaba la molestia- Mikey no está en ningún problema. El decidió formar su banda criminal y ahora opera con ella. Nosotros no podemos hacer nada –

- Draken tiene razón… - Kazutora tomó la voz. Mirando al piso como si estuviese pensando lo que diría – No podemos salvar a alguien que no quiere ser salvado – alzó el rostro y se encontró con los ojos de Takemichi – y Mikey no quiere ser salvado-

- Además – acotó Smiley – ¿Cómo podríamos ayudarlo? Ninguno de nosotros es un criminal, no tenemos contacto con esa vida –

- Tengo un plan para eso – El ojiazul habló, de alguna forma esperanzado con poder salvarlo- ¿recuerdan las capsulas del tiempo? –

Tanto Odette, Hannah y Yuhuza se miraron extrañadas. No tenían idea de que estaban hablando. En cambio, todos los muchachos asintieron con nostalgia. Y ante la afirmación de que, si lo recordaban, Takemichi volvió a hablar

- Creo que deberíamos ir a abrir esas capsulas y buscar que es lo que escribimos hace doce años. Quizá eso nos dé una idea de lo que sucedió con Mikey y porqué se corrompió tanto-

- ¿De qué están hablando? – Odette miró a Chifuyu y luego al resto de la Toman desconcertada-

- Hace doce años, luego de la disolución de la toman y antes de que Mikey desapareciera sin dejar rastro – Dijo Draken, el cual, a juzgar por su rostro, sufría recordando- todos hicimos una capsula del tiempo, a excepción de Pachin, Kazutora e Inui, los cuales estaban en otras circunstancias…-

- Entiendo… - Miró a Kazutora y le indicó con la mirada si podían salir un segundo. El ojimiel asintió y excusándose ante los reclamos de Takemichi, se levantaron de la mesa a tomar un poco de aire al patio. Lo necesitaban –

La gran ventana que tenía Chifuyu frente al comedor mostraba lo que pasaba tanto adentro como afuera. Odette se abrazó a si misma mientras veía como los ex integrantes de la Toman decidían que harían.

- ¿Por qué querías salir? – Le preguntó el joven, mientras sacaba un cigarrillo de Marihuana y se lo llevaba a los labios-

- Exactamente por eso. Eres el único drogadicto de todos los presentes aquí – le respondió mientras el de mechas amarillas intentaba prenderlo y ella colocaba sus manos cerca, evitando que el aire apagara el fuego-

- No deberías drogarte si vas a conducir – Kazutora caló el cigarrillo y luego se lo pasó a la castaña-

- Ya, pero lo necesito - Odette fumó un poco y entro en una crisis de tos. No se drogaba hace años-

Mitsuya salió sorpresivamente a acompañarlos. No sabía si era su cuerpo o la emoción, pero su tos comenzó a disminuir. El pelilila le ofreció un poco de su cerveza y la castaña tomó, intentando volver a respirar normal. Al volver a la calma le agradeció, entregándole el alcohol.

- No lo haces hace mucho tiempo ¿no? – Takashi sonrío y caló igual que Kazutora. Ambos tenían muchísima más experiencia que ella-

- No desde que dejé de verlos – respondió, limpiándose las lagrimas que le habían salido por la tos – dios… había olvidado lo mucho que pica –

- Si… - Mitsuya suspiró y tomó un sorbo de su Cerveza- ha pasado mucho tiempo…-

- Eh… - Kazutora fumó nuevamente y apagó el cigarrillo- Smiley me está llamando, así que tengo que entrar. mentiroso-

El ojimiel caminó hacía la casa, dejando solos a Odette y Mitsuya. El incomodo silencio tomó lugar y por un momento la de ojos cafés pensó que el ojilila se iría.

- ¿Cómo has estado? – soltó, mirando el piso. Con él era el único que no había hablado-

- Bien…- sonrío nerviosa, con las mejillas ardiendo – Soy psicóloga y ahora estoy viviendo sola… ¿Cómo te ha ido a ti? –

- También bien – alzó la vista y la miró – Luego de estudiar un tiempo en Francia, volví y una academia de sastrería me ayudó a perfeccionarme. Ahora estoy intentando hacer mi propia marca…-

- Eso es fantástico Takashi. Siempre te dije que eras muy talentoso y no me equivocaba – se acercó y ya sea el efecto de la droga o la emoción de volver hablar, que le tomó la mano. El pelilila se tensó un poco, pero no se alejó-

- Sigues igual que hace doce años atrás…- murmuró y le movió un mechón de cabello, dejándolo detrás de su oreja- Cuando te vi pensé que… - se calló, repentinamente. Guardándose las palabras-

- ¿Qué pensaste Takashi? – se acercó más aún y colocó su mano libre en la mejilla del ojilila. Estaban siendo demasiado íntimos para la situación –

- Mitsuya, Odette – gritó Chifuyu por la ventana, rompiendo el momento. Ambos se separaron abruptamente – Entren, Takemichi necesita decir lo último –

Odette asintió tragando un poco de saliva y se adelantó. ¿Qué estupidez estoy haciendo? Maldita sea, tengo treinta años, ya no soy una mocosa de dieciocho. Debo mantener la compostura. Mitsuya entro unos segundos después.

- Chicos, necesito saber si cuento con ustedes en esto – El ojiazul los miró a ambos y la de ojos café frunció el ceño-

- Yo no tengo idea lo de la capsula del tiempo ¿Para que me necesitas en todo esto? – colocó sus manos en su cintura e hizo una mueca con sus labios-

- Necesito que me digas los rasgos patológicos que ves en Mikey y cómo podríamos guiarlo a algo mejor –

- Eh… - Odette movió la cabeza y frunció la boca. Intentaba pensar en como hablar sin sonar grosera - ¿Quieres que le haga un psicoanálisis a la actitud de Mikey? –

- No sé como se llame, pero necesitaremos tu ayuda- Acotó Chifuyu, intentando ayudar un poco a Takemichi –

- No lo sé… - mordió su labio, indecisa-

- Odette – la llamó Draken. Tenia una cara igual de seria que ella- Creo que al menos deberías intentarlo. Yo también estaba reticente al inicio, pero abrir la capsula del tiempo me emocionó un poco –

- Mmm – Yuhuza intervino. A diferencia de Odette a ella realmente la habían llamado sin ningún propósito- Me siento igual que Odette ¿para qué me llamaron a mí? –

- Yuhuza, tu podrías ayudarnos con los contactos. Tienes una amplia variedad de personas, es muy probable que alguna conozca la banda de Mikey –

- No prometo nada, conseguir información de las bandas criminales es muy difícil. Ya lo hemos intentado con Hakkai…-

- No obligaremos a nadie a hacer lo que no quiera, pero al menos me gustaría que los que hicimos la capsula del tiempo, fuéramos para el aniversario de la Toman. También me gustaría que fuera Odette. –

Y dicho esto, todos asintieron sin confirmar nada. Agradecieron la cena y cada uno se fue para su casa. La castaña guardaba su cartera en la puerta trasera de su vehículo. Draken se acercó repentinamente.

- Yo tampoco estoy de acuerdo con lo que quiere hacer Takemichi- Odette abría la puerta de piloto. Al verlo, la cerró y se apoyó encima- No le ha tomado el peso a la situación. Han pasado doce años, Mikey ya no es el mismo de siempre- – miró el cielo. La noche se había vuelto más calurosa y el aire pesado- pero al menos ven a abrir las capsulas del tiempo con nosotros… -

- Lo pensaré Draken…– El chico la miró frunciendo el ceño y ella sonrío, colocándose de puntitas y lo abrazó. El tatuado le correspondió. Tomándola por la cintura y luego se separó- ¿por qué me borraste de redes sociales? – soltó de la nada, intentando aligerar el tema –

A la distancia, Mitsuya miraba como sucedía todo. Habían pasado once años desde la última vez que había visto a Odette. No se debían nada, pero verla con Draken le había devuelto una emoción que no sentía hace mucho. Quería hablar con ella, pero al verla con él, todas sus ganas murieron. Tomó su casco y se subió a su motocicleta, yéndose a casa.

- Ehh… - se rascó la nuca nervioso. ¿Con que me va a salir ahora? – un día estaba muy drogado y me metí a ver unas fotos que subiste… - mordió su labio, contiendo la emoción- En muchas salías con Emma y yo… - Odette lo interrumpió y volvió a abrazarlo. El volvió a corresponderle-

- Yo también me siento así. Era una chica fantástica, igual que Hinata. Sé que donde sea que esté, está muy orgullosa de ti- Dijo y le besó la mejilla. Luego se separó y limpió las lagrimas que habían salido de sus ojos. Draken se había aguantado el llanto-

- Siempre estarán con nosotros, mocosa – Sonrío, llamándola por el sobrenombre que utilizaba cuando eran jóvenes. Odette ladeo la cabeza y esbozo una sonrisa-

Lo siguiente pasó demasiado rápido para poder comprenderlo. El tatuado tomó su nuca y se agacho un poco, plantándole un beso en los labios. No utilizó lengua, ni abrió la boca. Solamente la beso suave. La castaña quedó estática.

- Yo… - la soltó a ver que no le correspondía y se alejó dos pasos- lo lamento, Odette, fue completamente inapropiado-

- Yo… me tengo que ir– Abrió la puerta de su auto nerviosa y luego de acomodarse miró por la ventana. Draken aún seguía ahí. Bajó la ventana, sabía lo mucho que el sufría y el apoyo que necesitaba. Se tragó su nerviosismo y decidió olvidar la emoción inmediata- Sigamos en contacto, Ken chin – Dijo y emprendió camino a su casa-

El tatuado miró como se alejaba la joven y sonrío levemente. Solamente había una persona que le decía así en la vida y recordarlo dolía como el demonio. Inupi se acercó. Había visto la interacción a la distancia y prefirió no entrometerse. Le dijo que debían volver a casa y Draken asintió, en una especie de trance.