Capitulo Seis

Doce años atrás. Dos semanas antes del 31 de octubre

Emma arrastraba tanto a Hinata como a Odette. A la rubia se le había ocurrido una idea fantástica. Quería hacer una fiesta de Halloween con todos los integrantes de la Toman y algunos amigos del barrio. La pelirroja se emocionó de sobremanera, pensando en tener un atuendo a juego con Takemichi. La castaña no sabía que hacer, solía pasar las fiestas en familia.

- Odette, no puedes ser tan aburrida. Por una vez celebra con tus amigos- Hinata la sacudía, creyendo que así entraría en razón –

- Bueno, pero no sé de que disfrazarme la verdad, nada me interesa mucho- mintió. Apenas le habían nombrado sobre una fiesta corrió de allá para acá, emocionada, pensando en mil y un disfraz-

- Mira, en esta tienda vamos a encontrar uno maravilloso para todas nosotras – Emma sonrío, guiándolas hacía una pequeña tiendita, en el centro de Tokio-

Las jóvenes comenzaron a mirar las prendas y a probarse algunas. Odette no encontraba ninguno que le convenciera. Hinata optó por uno de bruja y Emma de diabla.

- Mira, si concretaras con Mitsuya, él te habría hecho tu disfraz – la rubia tiró el comentario al vuelo, mientras miraba algunos trajes en el perchero que había –

- ¿Por qué dices eso? ¿La mamá de Mitsuya es sastre? – La castaña la miró confundida, mientras se probaba un disfraz de la mujer maravilla-

- No – comenzó a reír, divertida- Mitsuya está en un club de costura, de hecho – tomó dos trajes. Uno de ángel negro y otro de Payaso, y se los ofreció. La de ojos café aceptó el de ángel negro – El hizo los trajes de los capitanes de la Tokio Manji-

- ¿Es en serio? – Hinata preguntó asombrada, mientras ayudaba a Odette a desabrochar su traje y cerraba la cortina. dejándola en privacidad-

- Si – asintió y siguió mirando por si encontraba algo más-

Odette abrió la cortina y colocó sus manos en su cintura. El vestido era negro con tutu. La castaña se miró en el espejo e hizo una mueca. Luego se giró hacia sus amigas y ladeo la cabeza.

- ¿Y si mejor me disfrazo de Gato? – volvió a girar, mirándose. Hinata y Emma la miraban a través del espejo-

- Si quieres conquistar a Baji, hazlo – soltó la rubia, burlándose. La de ojos cafés negó con la cabeza. Keisuke ni siquiera le agradaba-

- ¿Saben? – se giró nuevamente y las miró. Hinata estaba expectante- tomaré el de la mujer maravilla. No importa que sea un poco atrevido por el calzón – sonrío- y luego ustedes y yo, iremos a comer comida chatarra y hablaremos de nuestros corazones-

Ante el visto bueno de sus amigas y la emoción de poder abrirse, las tres pagaron sus disfraces y partieron rumbo hacía el centro comercial, a hablar hasta por los codos.

- Bueno… - Hinata movía una patata frita sin mucho interés- A veces siento que Takemichi no está aquí, conmigo. No sé si entienden – miró a sus amigas y mordió un trozo de hamburguesa- siento que su mente está en otro lado, como si fuera otra persona –

- ¡Dímelo a mí! – Emma la miró empatizando con ella – Draken hace exactamente lo mismo. Cuando estamos solos en mi casa, siento que es una persona completamente diferente a cuando está en público. A veces me besa las mejillas o me deja hacerle su trenza –

- Espera – Odette se llevó un poco de soda a la boca y prosiguió- ¿Ustedes son pareja? ¿Cuándo pasó? –

- ¡Ya quisiera yo! – la rubia hizo un puchero y negó con la cabeza- No, ni Draken ni yo hemos aclarado la situación. Sé que le gusto, pero yo a él lo amo-

- Oh, Emma – Hinata le tomó la mano en signo de apoyo- estoy segura de que Draken también está enamorado de ti. Puedo sentirlo –

- Ojalá…- respondió y tomó un poco de bebida, cabizbaja –

- Oye Hina – Odette la llamó y esta centro su atención en la castaña- ¿Has pensado en hablar con Takemichi? Creo que una buena forma de saber que está pasando es hablarlo con el y expresarle tus inseguridades, no sé, creo – sonrío nerviosa- jamás he tenido pareja así que no sé si está bien…-

- Lo intentaré, pero me da un poco de vergüenza – sus mejillas se tiñeron de rosa y tanto Odette como Emma se miraron divertidas-

- Y en cuanto a ti, Emma – la de ojos café la miró. Quería ayudar a sus dos amigas- Creo que deberías decirle a Draken lo que sientes. El peor escenario es que te rechace y si es tan buen chico como he visto, su amistad no cambiará por eso-

Ambas asintieron analizando lo que la joven les había dicho. Odette tomaba soda esperando que ambas se estabilizaran mentalmente.

- Oye Odette… - La rubia la llamó, también quería ayudar- ¿Por qué no te declaras a Mitsuya? – Odette se mordió la lengua – porque es más fácil decir lo que hay que hacer, a hacerlo-

- Porque no creo que sea necesario. Lo he visto pocas veces y apenas sé de él. No voy a negar que es guapo – Mierda. Ya había empezado a hablar más de la cuenta- pero somos de mundos distintos y creo que el está de novio con Yuhuza-

- Ya… - asintió y apretó los labios. Por lo que la castaña había aprendido, cada vez que Emma apretaba los labios era porque tenia información que no debía compartir, pero igual lo hacía- A Mitsuya le gustas tú – soltó rápidamente y luego se tapó con ambas manos la boca-

- ¿En serio? Y ¿Cómo supiste? – Hinata se interesó. Sabían que Mikey jamás se metería en ese tipo de cosas y Draken menos. Les gustaba escuchar chismes, no crearlos -

- Por favor no le cuentes a nadie que les dije esto – Apuntó a Odette – y ni una palabra a Mitsuya. Tienes que hacer como que no sabes nada-

- De acuerdo…- la castaña rodó los ojos. ¿Qué? ¿Le intereso a Takashi? – ya, dinos como supiste – dijo, intentando parecer desinteresada-

- Ya – junto ambas manos, dándole profundidad a la conversación- El otro día, creo, cuando le hiciste la última curación a los chicos, Baji fue a mi casa, ya sabes, vive al lado. La cosa es que nos pusimos a ver una película y cuando Mikey se fue a acostar, me empezó a preguntar un sinfín de cosas tuyas. Al principió pensé que estaba interesado en ti, pero luego me soltó que era información para un amigo y yo comencé a sospechar. Le pedí muchas veces que me dijera para quién era, pero por mucho que intenté solamente negaba con la cabeza y me sonreía, burlesco. Al día siguiente, Smiley fue a buscar unas cosas junto a Angry que Mikey le tenía, ni idea que – se encogió de hombros- Yo había bajado a tomar un poco de agua y pude escuchar al vuelo como Nahoya se burlaba de Mitsuya, diciendo que estaba tan interesado en saber si Odette tenía novio que le pidió a Baji que hablara conmigo y ahí mi ampolleta se iluminó. Como Takashi sabe que soy más cercana a Baji y le contaría a él, le pidió ayuda. – y alzó los brazos hacía los lados, dando a entender que ahí terminaba su historia-

- Esa información vale oro…-

- Así es. Por eso mi querida Odi, tienes que intentarlo con Mitsuya. es un chico muy dulce y cariñoso, aparte de inteligente –

- Ya…- asintió con el corazón acelerado. Aún no podía creer que el pelilila estuviese interesado en ella.

Una semana después de su salida con las chicas, aún no podía ver a Takashi. No habían tenido peleas, y Mikey no la había invitado a la reunión semanal.

Caminó por las calles de su barrio, tranquila, pues no solían andar malandros. Había ido a comprar un poco de verduras, pues su padre a veces extrañaba Francia y pedía algún platillo típico, como el Ratatouille. caminaba cantando una canción en francés, divertida y despreocupada. Al ir acercándose cada vez más a su casa, pudo divisar a lo lejos una motocicleta. Se emocionó un poco y recordó lo que le había dicho Emma "a Mitsuya le gustas tú" ¿Habrá venido a verme? Al llegar, abrió la puerta y su sorpresa fue enorme al ver nada más, ni nada menos que Mikey.

- Hola, cariño – su madre sonrío amablemente- Tu amigo vino a verte y no podía hacerlo esperar afuera –

- Ya… - Odette miró la mesa. Su madre le había ofrecido al menos la mitad de sus postres envasados y el estúpido de Mikey se los había comido todos, como no –

- Holaaaaaa – saludó el rubio emocionado. Su panza estaba afuera, delatando lo mucho que había tragado – Tu mamá me estaba contando sobre… - la castaña le lanzó una mirada de furia. Su madre se levantó tomando las compras y se excuso diciendo que tenia que cocinar. Cuando estuvo lo suficientemente lejos, la joven habló-

- ¿Qué haces aquí? – Coloco los brazos en jarra mientras lo miraba acomodarse en la silla frente a ella- ya habíamos hablado sobre esto, Mikey. Sutemaru no quiere que me junte con ustedes y si mis papás se enteran… - se giró y miró la cocina- ven – le tomó la mano, haciendo que el rubio se levantara – MAMÁ -gritó mientras subían las escaleras - CON MI AMIGO IREMOS A VER ALGO A MI PIEZA- su madre le respondió diciéndole que todo estaba bien, pero que no podía cerrar con llave. Odette giró los ojos. Jamás se cogería a Manjiro.

Al llegar a su cuarto, lo hizo pasar, sacándose los zapatos y cerró la puerta, sin llave. Mikey miró todo asombrado y comenzó a tocar las cosas que le llamaban la atención.

- Mira… - se froto la frente, estaba intentado pensar lo que quería decir. El rubio la interrumpió, sin dejarla hablar-

- Baji…Baji nos traicionó – soltó de pronto y se sentó, cambiando su rostro totalmente, casi como si su felicidad fuese solo una careta. Odette se sentó a su lado. Ahora entendía porque estaba ahí – Yo…-

- Mikey…- Lo abrazó con cariño, sin ser correspondida, pero no le importaba, Manjiro necesitaba un apoyo en ese momento-

- Odette… yo – el rubio intentaba hablar, pero las palabras quedaban atrapadas en su boca. La castaña recordó cuando lo vio llorar en el hospital-

- Oye – le tomó la cara con las dos manos. Él miraba hacia abajo, como un niño pequeño- no tienes que contenerte conmigo, baboso. Soy tu amiga y jamás me burlaría de ti, no en tu cara – dijo, tirando una broma. Mikey no reaccionó- Puedes ser quien eres realmente conmigo, no voy a juzgarte y tampoco me alejaré de ti – ante lo último, el rubio levantó el rostro. Se veía claramente desolado-

Sin previo aviso, su puerta fue abierta. Ambos se separaron un poco nerviosos. La madre de Odette los miró sospechosa, pero luego se río.

- Odie, tu papá me acaba de llamar. No podrá llegar a cenar – Alzó ambas manos hacía el cielo. La de ojos café giro los ojos, odiaba que su madre siempre quisiera hacerse la simpática – no sé para que me pidió que le hiciera comida… en fin. Como estaba tu amigo, también lo incluí a él, pero ahora comeremos solo los tres – sonrío y Odette se levantó, le dijo que de acuerdo y mientras la empujaba afuera de su cuarto, su madre le decía que apenas estuviese listo los llamaría.

- Uff, que persona tan molesta – Luego de que su progenitora saliera, había cerrado la puerta y se encontraba apoyada en ella. Mikey la miraba sin decir nada- ¿Te quedarás a comer, ¿no? Ahora que ya me expusiste no puedes irte-

- No sé… - frunció el ceño. Pocas veces lo había visto tan serio. Se veía bastante bien. Espera, ¿Qué? - ¿En que estás pensando? ¿Por qué tienes esa cara de tonta? –

- En nada que te importe – suspiró y volvió a acercarse a él, tirándole suave pero molesta, un mechón de pelo-

- ¡Oye! – la empujo, sin hacer mucha fuerza y ambos comenzaron un juego de lucha-

Odette sabía que Mikey podía ganarle en dos segundos, pero le gustaba la idea de darle pelea. El rubio no estaba usando ni siquiera un 10% de su fuerza. Cuando finalmente le hizo una llave, inmovilizándola, pero sin causarle daño. La castaña se molestó, diciéndole que era un débil. Ante la provocación, el chico intentó hacerle otra técnica, pero ella fue más rápida, haciendo que se tropezara y quedara encima. Rápidamente le tomó ambas manos por arriba de su cabeza y atrapó las piernas con sus muslos. Odette estaba roja de la rabia. Se había tomado el juego en serio.

- Está técnica nunca falla – sonrío triunfante, burlándose de la joven, la cual estaba sudada y roja. Ella si había aplicado toda su fuerza- di que soy el ganador, mugrosa-

- ¡Jamás! – gritó, molesta y se acercó levemente a su nariz, pasándole la lengua. Mikey se alejó rápidamente, limpiándose-

- ¡Qué asco! – le recriminó, molesto ante el atrevimiento-

- JAJAJA – Odette río y se colocó encima de él. Haciéndole una llave similar, solo que en vez de colocar las manos arriba de su cabeza, las colocó al lado y su pelvis se apoyó en la entrepierna del muchacho- Di que soy la ganadora, baboso-

- Eres una sucia – susurro girando el rostro hacía el lado. La castaña sabía que podía derribarla sin esfuerzo, pero la estaba dejando ganar y quería aprovechar su victoria-

- ¡Una sucia ganadora! – sonrío y saltó un poco de la emoción. Mikey frunció el ceño- ¿Qué te pasa? – le soltó las manos e instintivamente coloco las suyas en el torso de él-

- Nada – respondió, cortante. El señor oscuro había vuelto- ¿Puedes salir de encima? –

- ¿Qué pasa si digo que no? – respondió, molestándolo y volvió a saltar, alzando sus brazos hacía arriba y cantando una canción de victoria-

- Odette – gimió el rubio y le tomó las caderas sin pensarlo. La joven sintió entonces como algo presionaba su trasero y entendió porque Mikey estaba tan serio –

Podrían haber sido las hormonas, la emoción del momento o que había comenzado a ver al pequeño Sano con otros ojos. Se mordió el labio y comenzó a moverse suavemente. Mikey mantenía los ojos cerrados y la guiaba, moviéndose también.

- Ven – le dijo, abriendo los ojos y tomándola de la nuca. Con una mano le tomaba la cadera y con la otra la acercaba a su rostro-

- Mikey… - gimió la joven cerca de su rostro y entonces el rubio se dio cuenta de la situación-

La empujo bruscamente, tirándola a un lado de la cama y comenzó a colocarse los zapatos. Todo había pasado tan rápido, que en un abrir y cerrar de ojos, Manjiro estaba saliendo en su moto, camino hacía ni puta idea.

Odette bajó la escalera rápidamente, se había ido sin decirle siquiera adiós. Su madre se asomó y le preguntó que había pasado, la castaña se excusó diciéndole que al rubio le había dado diarrea por comer tantos postres y que le daba vergüenza hacer caca en su baño. A su progenitora le pareció razonable y no preguntó más.

Unos días después, sin recibir ninguna noticia de Mikey, caminaba junto a Takemichi por un parque cercano a su escuela, el cual quedaba camino a casa. les habían pedido hacer un proyecto sobre el ecosistema y para su mala suerte su compañero elegido había sido Hanagaki y no Hinata. Se lamentó al principio, pero después ya lo olvido y lo invitó a trazar líneas.

- Oye ¿Qué te parece si colocamos el proceso de las plantas? – pensó un segundo, parando cerca de los columpios – No, ya sé ¡Podríamos hacer el ecosistema microbiano- comentó, emocionada! Quizá no le gustaba estudiar, pero si sabía de francés, literatura y ciencia-

- Está bien – asintió. No le interesaba mucho el proyecto, tenia otras cosas en mente- ¿iremos a comer donde tu hermano, ¿no? – la castaña asintió y pronto escucharon como una voz llamaba a su compañero –

- Takemichi – ambos se giraron. Un chico de su misma edad, rubio y de ojos verdes estaba sentado en uno de los columpios. ¿De donde salió? Y ¿Por qué todos estos ridículos se tiñen el pelo así? Ninguno de los dos se había dado cuenta- Soy el sub-capitán de la primera división de la Tokyo Manji - ¿Qué eres quién? – Chifuyu Matsuno – Que nombre tan ridículo

- Jamás había visto a este tipo en mi vida y mira que yo curo a los de la Toman – habló Odette, tomándole un brazo al ojiazul. Al sentirlo estático lo miró, estaba perdido, como si estuviese viendo muchos recuerdos pasar por su mente - ¿Takemichi, estás bien? –

- ¡Eres al que Baji le rompió la cara! – gritó de repente. Soltándose de la castaña y apuntándolo con el dedo-

- Mira quien habla – le respondió Chifuyu, un poco molesto- Si Baji no te hubiera golpeado, habrías acabado mucho peor - ¿De qué están hablando estos dos? – Baji me dio esa paliza para poder ingresar a Valhalla, pero no lo hizo para acabar con la Toman… - el ojiverde se levantó de su asiento. Odette los miraba de cerca, con los brazos cruzados- Baji quiere exponer a Kisaki, por eso se unió a Valhalla – ¿Quién mierda es Kisaki?

- Oye, oye, no entiendo nada – la castaña se acercó a ambos- ¿en serio eres parte de la Toman? No recuerdo haberte visto, pero que se yo – se encogió de hombros- ¿Qué es Valhalla, y quién es Kisaki? –

- Si. Me has curado más de una vez las heridas – sonrío el chico, divertido- eres Odette Watanabe, la chica de Mikey- dijo, como si fuese lo más normal del mundo-

- ¡No soy la chica de Mikey! – casi gritó, con las mejillas coloradas. – Después de lo que pasó hace días, ya no lo sé…-

- Eso no es lo que importa – Hanagaki intervino. Odette se llevaba bien con el comandante. Quizá a ella si la lograría escuchar- Kisaki es un nuevo miembro de la Toman. Antes era parte de Moebius, pero ante la perdida de su pandilla se cambió –

- Sí – asintió Chifuyu- a mí no me da ninguna buena espina y conozco a Baji, sé que a él tampoco y por eso está luchando –

- Odette – el ojiazul la tomó de los hombros- debes hablar con Mikey, hazlo entrar en razón-

- No puedo – dijo la castaña soltándose del agarre- Mikey no me habla hace días, está enojado conmigo y, además, ustedes están solo suponiendo. Lo palpable es que Keisuke se cambió de bando y te sacó la mierda, Chifuyu-

- ¡Yo conozco a Baji! – le gritó, molesto- ¡sé que no defraudaría jamás a la Toman! –

- Felicitaciones – la chica le aplaudió y luego negó con la cabeza- Takemichi, me iré a hacer el proyecto a casa, si te interesa me hablas. No voy a quedarme a pelear con alguien a quien no conozco- miró al ojiverde, que seguía un poco molesto y se despidió- adiós, Matsuno. Quizá nos vemos pronto-

Ambos jóvenes miraron como la de ojos cafés se alejaba a paso rápido y lo agradecieron mentalmente. Ahora podían hablar sin ser juzgados.

Después de cenar y ducharse, Odette miraba su teléfono mientras se encontraba acostada en su cama, por encima de la colcha. Miraba el número de Emma y se cuestionaba si estaba bien contarle lo que pasó o era mejor dejarlo pasar. Dejó el celular de lado, dispuesta a irse a dormir, pero un suave toque en su ventana le arruinó el plan. Abrió la cortina y casi se cae de culo al ver a nada más ni nada menos que Mikey. Le abrió suavemente y le pidió que fuera silencioso. El rubio asintió y cerró por donde entro. Se quitó los zapatos y se acostó en la cama de la joven, palpando el colchón, invitándola a recostarse a su lado. La castaña apagó la luz, cerró su cuarto con llave y se recostó junto a él.

- … - un silencio incomodo tomó lugar. Odette no lo iba a permitir, así que comenzó a hablar- ¿Por qué me has estado ignorando estos días? – El se encontraba boca arriba y ella estaba de lado derecho, mirándolo- ¿Por qué no me contaste de Kisaki? –

- Uhm – respondió. No sabia que decir realmente. Solo sabia que quería estar ahí-

- Está bien, si no quieres hablarme no puedo obligarte – respondió y se giró hacia el otro lado, quedando apoyada en su lado izquierdo- buenas noches, Manjiro –

- Lo siento –Dijo luego de unos minutos, abrazándola por la cintura y hablándole bajito. ¿Cuándo la relación se había vuelto tan intima? – lo siento – repitió-

Odette se dio la vuelta, quedando cara a cara. La luz de la luna iluminaba sus ojos, los cuales demostraban pena y dolor. Sin siquiera pensarlo, le tomó el rostro y lo besó, suavemente, queriendo borrar todo lo malo que le había pasado.

- Odette…- la llamó, entre besos hasta que la falta de aire los interrumpió- no… -

- Lo sé – la castaña asintió, separándose mientras mordía su labio. Sentía pena-

- No sé besar muy bien, nunca lo había hecho…- el rubio habló, quedando boca arriba, mirando el techo- solo le había preguntado a Ken chin como se hacía-

- Tampoco yo, fuiste mi primer beso…- al procesar la información, la de ojos café lo miró frunciendo el ceño- ¿Qué? ¿Le preguntaste a Draken? JAJAJA – comenzó a reír, suave, evitando que los escucharan- y ¿Qué te dijo? –

- Que tenia que ser cuidadoso, no tan baboso y ver como se desarrollaba, por si llevaba lengua o no –

- Información útil ¿No? – el rubio asintió y la castaña no pudo evitar besar su mejilla y apoyarse en su pecho- ¿No te dijo nada más? –

- Sí. Que solo debía hacerlo con alguien que me gustara mucho – Odette se acomodó, quedando apoyada en él, pero mirándolo al rostro, el bajó su cabeza, haciendo lo mismo-

- Lamento haber gastado tu primer beso – la joven hizo una mueca de tristeza y miró los ojos de Mikey. El, puso su rostro serio y la acercó hacía su cara, volviéndola a besar –

- En este momento, tu me gustas muchísimo-

Y sonrío, acomodándose para dormir. Al menos por esa noche, no necesitaba nada más.