Capitulo siete
Aún que Odette sabía que estaba mal, no podía dejar de pensar en Mikey. La calidez de su boca, lo tibio que era su cuerpo y lo mucho que decía con tan pocas palabras.
Sintió como tocaban su puerta con fuerza y abrió los ojos, molesta. Odiaba que la despertaran. Miró a su alrededor, pero el rubio ya se había ido. ¿Cómo mierda? Nadie lo sabe. Se levantó molesta y abrió, su padre la miraba serio.
- Odi, alguien te está esperando abajo, es un compañero tuyo, creo. límpiate la cara y recíbelo, con tu mamá prepararemos el desayuno-
- Si, si – asintió emocionada. ¿Quizá Mikey había decidido volver? –
Se lavó el rostro y aplicó un poco de crema. También lavó sus dientes y se hizo un moño desordenado, como le gustaba a ella. Aún seguía en pijama, pero que más daba. Manjiro la quería así, desordenada y directa. Se colocó las pantuflas y bajó la escalera corriendo, casi cayendo de cara. Al llegar a su comedor, el rostro se le fue al piso. No era Mikey el que había ido, si no Takashi.
- Hola, Cisne – sonrío y le besó la mejilla. Odette estaba estática. No sabía que decir-
- …- lo miró unos segundos y luego despabiló, sacudiendo la cabeza- Hola Takashi, lo lamento por mi ropa, pensé que era otra persona-
- ¿Ah, ¿sí? – la miró, alzando una ceja divertido- ¿A quién esperabas? –
- No esperaba a nadie – mintió- creí que eras una de mis amigas, Hinata quizá…-
- Ya… - asintió y se acercó, a menos de un metro, pero sin violar su metro cuadrado- Hablaba con tus padres sobre que quería sacarte hoy, si quieres y puedes, claro-
La castaña lo miró y se mordió el labio inferior, como cuando estaba nerviosa o tenia pena. Su estomago comenzó a doler. Sentía culpa, sentía vergüenza. Lo que había comenzado como un coqueteo al pelilila, se había tergiversado.
- Yo… - se rascó la nuca con nerviosismo- No lo sé, Mitsuya, creo que…- suspiró. ¿Para que se mentía? Con Mikey solo habían reforzado la amistad. A él no le gustaba ella, y a ella tampoco le gustaba él. En cambio, el pelilila si le interesaba, desde el primer día- si ¿por qué no? Me daré una ducha rápida y luego bajaré. ¿puedes quedarte con mis padres? –
- Claro, no hay problema – respondió con una sonrisa en el rostro y Odette sintió su corazón palpitar-
Corrió hacía su habitación y llenó a sus amigas de mensajes. Luego, eligió un vestido fresco, unas zapatillas y una chaqueta de mezclilla, por si hacía frio.
Cuando estuvo lista, luego de cuarenta minutos, bajó la escalera. Sus padres tomaban un poco de té junto al pelilila.
- Ya estoy…- dijo, un poco seria. Le daba miedo saber que tanta información habían logrado sacarle al chico-
- ¡Perfecto! – se levantó de su asiento, y les agradeció amablemente a sus padres, diciéndoles que el desayuno había sido una delicia –
Odette se despidió fríamente y tomó al pelilila de la mano, antes de salir por la puerta, su madre le gritó que volviera cuando quisiera. La castaña giró los ojos.
- Oye ¿por qué eres así con tus padres? – Ambos seguían de la mano, pero ahora el joven guiaba el camino. Para evitar conflictos, había dejado su motocicleta dos cuadras más lejos-
- No tenemos muy buena relación… - suspiró- Nunca están en la casa, hoy los viste porque es un día feriado, pero usualmente estoy siempre sola. Almuerzo donde Sutemaru y algunas veces mi hermana, Sylvie, me saca o viene a visitarme-
- Entiendo…- asintió y al llegar hacía su moto, se soltó del agarre, subiéndose y ofreciéndole un casco a la castaña-
Una vez que se subió. Manejó sin decir una palabra. ¿Me estará Juzgando? ¿Sentirá que soy mala persona? Decidió ignorar sus pensamientos y centrarse en el momento.
Llegaron hacía la playa que quedaba más cercana. Mitsuya estacionó la moto en un lugar especial y al bajar le tomó la mano, guiándola nuevamente. Le preguntó que quería comer y la joven le dijo que un helado por el momento. Asintió y cuando lo tuvieron, se sentaron en unas sillas, con vistas al mar.
- No creas que te juzgo por tu respuesta- soltó de pronto el pelilila, mientras tomaba helado de Vainilla- también me he encontrado en esa situación – suspiró- Dale, chiquito, ábrete para mí- Mi madre nunca está en casa y debo hacerme cargo de mis dos hermanas. Mana y Luna – sonrío levemente al recordarlas- son como mis hijas, la verdad- limpió un poco de helado con sus labios y siguió- Entiendo tu molestia y dolor, pero con seguridad puedo decirte, que nunca debes odiar la situación en la que naciste-
Y Odette sintió una especie de emoción en su estómago, algo inexplicable, una mezcla entre nervios y ganas de cagar. Su cuerpo actúo por sí mismo, atrayendo a Mitsuya y besándole los labios por unos segundos, hasta que el pelilila rompió el beso, lentamente.
- Lo siento, Takashi – Sus mejillas se tiñeron de un carmesí intenso, mientras miraba para otro lado-
- No, está bien – sonrío él. También se encontraba colorado, pero en menor medida- diste el paso que yo no me atrevía a dar, la verdad- volvió a comer un poco de su helado- no quería ser irrespetuoso – No, mi vida, fáltame el respeto, por favor-
- Lo agradezco, pero hay algo que debemos hablar…– giró el rostro, mirándolo, él también la miraba- no soy una flor delicada, ni tampoco una doncella en peligro. Si quieres que nos conozcamos eso es lo primero que debes saber de mí. Busco defender lo injusto y siempre tengo algo que decir –
- Me he dado cuenta – se acercó y volvió a besarla. Tenía muchísima más experiencia que su amigo, el rubio natural- y no me molesta para nada –
La castaña sonrío y se levantó de un salto. Mitsuya la siguió. Le tomó la mano y le dijo que recorrieran el lugar, hablando de las cosas que más les gustaba, de su futuro y sus sueños a futuro.
Descubrió todo el esfuerzo que hacía Takashi por salir adelante y su corazón se ablando. Ella jamás había tenido que pasar por hambre o por frío. Nunca había tenido que cuidar a nadie, ni ver como llegar a fin de mes. Lo respetaba y, sobre todo, lo admiraba.
- Y bueno, ahora me toca dar el examen de admisión, al igual que a ti – sonrío, como siempre, amablemente. Se encontraba apoyado en su motocicleta, afuera de la casa de la joven. Su salida había terminado, pero querían seguir conversando- si todo sale bien, espero ganarme la beca a Paris-
- Parece el destino – le sonrío la castaña de vuelta, emocionada- Yo también quiero irme a Paris, a estudiar enfermería. No sé si sea lo correcto, pero debo intentarlo-
- Eres una gran Enfermera, solo te falta el titulo- y se acercó. Tomándola por la cintura y besándola, suave y respetuosamente-
- Takashi…- susurró con los ojos cerrados y con ambas manos en su pecho masculino- hazlo otra vez, por favor –
Y así lo hizo el pelilila, cumpliendo a su petición. Luego de unos minutos se despidieron, quedando de acuerdo en que volverían a salir.
Finalmente, el 31 de octubre llegó. Era un lunes y se encontraba en la segunda hora, clases de Biología, junto a Takemichi, perfeccionando su papelógrafo del ecosistema.
- Oye, Odette – la llamó, desconcentrándola. La castaña alzó el rostro, levantándose los lentes que usaba para leer –
- ¿Qué pasa? Estaba arreglando esto – frunció el ceño- Mira – lo ignoró- creo que tu deberías dar la introducción, yo hablo de los distintos tipos y ya tu das la conclusión, no quiero que nos compliquemos mucho…- el ojiazul la interrumpió-
- No podré disertar contigo – soltó, un poco nervioso y asustado-
- Ya… ¿Y eso por qué seria? – Alzó una ceja y se cruzó de brazos- idiota, no pienso hacerlo sola-
- Me… me duele mucho el estómago y tendré que irme, lo siento – respondió, claramente en un tono falso-
- Mira, Takemichi Hanagaki – lo apuntó con el lápiz, molesta- Sé que tienes que hacer algo ¿qué cosa? Ni idea, pero me tendrás que contar, ya que de lo contrario iré a tu casa y te voy a patear el culo ¿entendiste? –
El rubio tragó saliva, le agradeció y pidió permiso a la profesora, explicándole su situación. Hinata, al ver a su novio marchar y a su amiga sola, se acercó.
- ¿Qué le pasó a Takemichi? – se sentó a su lado, en el puesto vacío-
- Ni idea, me dijo que tenía que irse por dolor de estómago – giró los ojos, molesta- obviamente es mentira – volvió a concentrarse en su papelógrafo, pero siguió hablando- Luego llamaré a Takashi y le preguntaré si sabe algo…-
- Uiii – Hinata le hizo cosquillas en las costillas y la castaña se retorció, riéndose – verdad que ahora eres la novia del capitán de la segunda división… -
- No soy su novia, solamente hemos salido una vezzzz… - apretó los labios, seria-
- Yo no le daría besos a cualquier persona…- volvió a reírse, molestándola- No tengo ninguna duda de que hoy, tu disfraz lo conquistará-
- No digas tonterías…- respondió, en una mezcla de diversión y seriedad-
Su teléfono sonó media hora después de haber salido de clases. Se había despedido de sus compañeras y Hinata, rompiendo la costumbre de caminar juntas hacía sus casas. Necesitaba cambiarse el Tampón ya que se encontraba con su periodo. Miró el nombre que aparecía, era Mikey.
- Odette…- dijo a través del aparto. Sonaba vacío y apagado. Algo le daba mala espina- ¿Hace cuánto se había ido Takemichi? ¿Cinco horas? –
- ¿Sí? ¿Qué pasa Mikey? Acabo de salir de clases … - respondió, mientras se miraba en el espejo y enjabonaba sus manos-
- Necesito verte…- soltó, casi en un susurro…- la castaña se secó las manos y acomodó el teléfono en su oreja-
- ¿Dónde estás? –
Llamó a Sutemaru para avisarle que no podría llegar a comer. Le inventó que tenia un trabajo para clase de Física y el le semi creyó.
Estaba sentada en una banca, mirando al mar. Se había demorado media hora en metro desde su escuela, hasta la playa más cercana. Sujetaba la mochila en las piernas y cerraba los ojos, escuchando el sonido de las olas chocar. El rubio llegó diez minutos después. Lo sintió sentarse sin siquiera tener que abrir los ojos. La abrazó, colocando su cabeza en el estomago de la muchacha.
- ¿podemos ir a un lugar más privado? – le dijo, en una mezcla de tristeza y aburrimiento- no quiero estar aquí –
- Claro – asintió y se levantó, colocando su mochila en la espalda y comenzaron a caminar hasta llegar cerca de una tiendita- ¿Me das un segundo? – El rubio asintió y la esperó afuera, pateando unas piedras. Unos minutos después, la castaña salió, indicando que estaba lista-
Viajaron en silencio, todo el camino a casa de Odette. ¿A dónde más podía ir? Además, su casa pasaba vacía hasta las siete de la noche, podían estar al menos cinco horas tranquilos.
Al llegar, la joven lo acompaño hasta su cuarto, le quitó los zapatos y lo acostó. Luego, bajó, tomó un vaso de agua, se cambió de ropa en la que solía ser la pieza de su hermana y subió, a estar con Mikey.
- Ya llegué, tenia que cambiarme- avisó, dejando un pequeño paquete en la mesita de noche y un vaso de agua. El chico no le respondió nada, solo miraba el techo en silencio-
Se sacó los zapatos y desató su cabello, el cual le llegaba hasta la cintura. Abrió las sabanas y se recostó a su lado, acariciando su cabello. No sabía que había pasado, pero claramente estaba mal.
- No tienes que hablar si no quieres – le dijo, acariciándole el pelo y el rostro con cariño-
- Baji ha muerto…- susurro de pronto, y se giró, abrazándola y escondiendo su cara en el cuello de ella. Pronto la joven sintió esa zona húmeda, estaba llorando-
No quería decirle las típicas cosas de "Lo siento" "es una pena, pero está en un lugar mejor" o "te entiendo" pues nada de eso servía. Ni todas las palabras bonitas del mundo traerían a su amigo de la infancia de vuelta. Así que lo abrazó y besó su cabeza, conteniéndolo del dolor.
No supo cuando fue, pero en algún punto el sueño los atrapó. Quedándose dormidos durante casi toda la tarde. El teléfono de Odette comenzó a vibrar, alguien la estaba mensajeando. Prendió el celular 7:32. Un mensaje era de sus padres diciéndole que llegarían tarde, pues irían a ver a una de sus tías. Tres mensajes de Emma diciéndole que tenían que hablar urgentemente. Uno de Takemichi, preguntándole si sabía dónde estaba Mikey. Dos llamadas perdidas de Mitsuya y Uno de Hinata, pidiéndole juntarse. Aún no se acostumbraba al brillo de la pantalla, cuando el teléfono comenzó a sonar. Era Emma.
- Emma… - susurró con la voz ronca, levantándose suavemente. Manjiro se movió, girándose, pero no despertó-
- Odette, gracias al cielo que me respondes – Casi gritó la Rubia y la Castaña salió del cuarto, entrando al baño, para cambiarse el tampón y, además, poder hablar mejor- ¡te he escrito desde las dos de la tarde! –
- Lo siento, llegué a casa y me quedé dormida – suspiró, orinando – lo que se escucha es mi pipí ¿Qué pasó? –
- Cancelé la fiesta de Halloween…- Dijo, ignorando lo que la castaña le había dicho. La voz de Emma sonó temblorosa - Baji ha muerto…-
- Lo lamento mucho, Emma, en serio – Era sincera. Si lamentaba la muerte del joven y sabía lo mucho que Emma lo quería –
- Es horrible ¿sabes? Aún no puedo creerlo… - gimió, triste- además, Mikey ha desaparecido, nadie sabe donde está, ni siquiera Draken. Espero que no haga ninguna estupidez…-
- No creo, no es tan estúpido- Lo lamento, de verdad lamento no poder decirte esto, Emma-
- En fin – se escuchó como la joven se limpiaba los mocos, quizá con un pañuelo- Mañana será su funeral, ojalá puedas ir…-
- Ahí estaré – No importaba lo que pasara, claramente apoyaría a sus amigos y a la Toman. Pensó en Chifuyu, el cual por lo que había sentido en su ultima conversación, quería mucho a Keisuke –
Siguió mirando su teléfono por unos minutos y mientras lavaba sus manos pensaba si llamaba o no a Mitsuya. Él también conocía a Baji desde pequeños y debía estar sufriendo, tanto como los demás.
- Hola, Cisne – le respondió con la voz ronca, seguramente había estado llorando-
- Hola, Ashi – ambos usaron los apodos que se tenían. Odette intentó empezar la conversación, pero Takashi fue más rápido-
- Baji ha muerto… - un respiro entrecortado sonó por la línea, como ahogando un llanto-
- Lo sé, Emma me ha llamado… - Mordió su labio, nerviosa- ¿Dónde estás? –
- No te preocupes por mí, Linda – La de ojos café sonrío ante el elogio y sintió sus mejillas colorarse- Estoy donde Hakkai, necesito un tiempo a solas ¿sí? –
- Está bien… - Asintió y escuchó un pequeño sonido de fondo, casi imperceptible- Puedes contar conmigo para lo que necesites, estoy aquí – chasqueo la lengua y prosiguió- Mañana iré al funeral, ahí te vere…-
- Claro, cariño - ¿Este hombre podía ser más cariñoso? El pelilila guardó silencio por unos segundos y luego se despidió- Nos vemos…-
- Nos vemos …-
De alguna u otra forma, la conversación le dejó un sabor amargo. Entendía que Mitsuya se sentía deprimido por la muerte de su amigo y no lo presionaría más, pero su corazón sufrió un poco.
Volvió al cuarto y se encontró con un Mikey despierto. Sus ojos estaban hinchados por el llanto y las mejillas coloradas, por el calor que proporcionaban las mantas de la cama. Al sentirla entrar, la miró.
- Tus amigos y tu hermana están preocupados por ti – Se sentó a su lado y le ofreció el vaso de agua. El rubio lo aceptó, acomodándose-
- Tengo hambre – soltó, cuando se acabo el líquido. Odette dejó el vaso en la mesita y le pasó la bolsa que anteriormente había dejado- Toma, te compre un Dorayaki…-
Los ojos de Mikey se iluminaron levemente y tomó la golosina. La castaña sonrío y se colocó bajó las mantas también, abriendo un chocolate.
- Tendrás que darme de tu dulce – le dijo, con la boca llena de pasta de judías-
- Ni lo pienses – negó con la cabeza- Tu nunca compartes tus dulces, yo tampoco voy a compartir los míos-
- Pero…- hizo un puchero. Ya se había terminado el pastel. La joven giró los ojos y abrió su mesita de noche, de la cual sacó otro Dorayaki y un chocolate. Se los ofreció haciéndose la molesta-
Ambos comieron en silencio, mirando sus celulares. Odette intentaba responder a los mensajes de sus amigos y Mikey solo miraba su pantalla. Al terminar sus comidas, la castaña dejó el teléfono de lado y se acercó a él.
- Mikey… no te tortures más. Escríbele a Emma y a Draken, diles que estás bien- suspiró y mordió su labio- hablaré con mis papás, esta noche me quedaré contigo-
- Odette… - la llamó y cerró su celular. Tirándolo lejos. Se acomodó un poco, quedando encima de ella-
El corazón de ambos jóvenes comenzó a latir rápidamente. Escuchándose en la soledad de la noche.
- Mikey…- respondió, comenzando a respirar cada vez más lento. Apenas podía verlo, pues no había prendido la luz y su cuarto se encontraba a oscuras- ¿Qué estás haciendo…? –
- Necesito… - Sus mejillas se volvieron rojas. Estaba apoyado con ambas manos al lado de la cabeza de la joven. Sus piernas al centro, juntando ambas pelvis. La castaña no lo empujaba ni lo echaba, pero tampoco lo miraba- necesito sentirte cerca de mí…-
- No podemos y lo sabes…- susurró, como si alguien pudiera escucharlos, pero no había nadie más que ellos-
- Escúchame – Le tomó el rostro y la besó, pero a diferencia de las veces anteriores, esta vez fue un poco agresivo y demandante- Te necesito… -
Odette pudo sentirlo. Demostraba demasiado dolor para alguien de tan solo dieciocho años, pero aún así no podía traicionar a Takashi. El había sido todo lo que esperaba y mucho más ¿Cómo iba a mirarlo al rostro después de esto? Por otro lado, Mikey le proporcionaba emociones que jamás creyó sentir hacía alguien ¿Esto es amor o es dependencia emocional?
- No puedo Mikey… - cerró los ojos y se acomodó, intentando salir. Ante el movimiento, el rubio sintió la fricción y gimió suavemente-
La sensación en sus cuerpos adolescentes fue nueva y completamente distinta a lo que ambos habían sentido cuando se tocaban. Las hormonas alborotadas y el intento de reprimir la tristeza habían hecho estragos en ellos. Doblegando su voluntad.
- Más…- pidió la joven, moviéndose al mismo ritmo, sintiendo como la erección del rubio la apuñalaba-
Lo miró o al menos lo intentó ante la poca claridad. Sus ojos estaban cerrados y su respiración entrecortada. Mikey había descubierto que había algo mejor que los Dorayakis.
En un movimiento por el calor del momento, Odette metió su mano al interior del pantalón del chico y tocó su pene, erecto y húmedo por el líquido pre seminal. Manjiro gimió más fuerte de lo normal y la ayudó a bajarle la prenda.
- Mierda…- masculló, con los dientes apretados, mientras lo masturbaban lentamente-
- ayúdame, no sé cómo hacerlo bien – La de ojos café le tocó el rostro con una mano y con la otra el trozo de carne palpitante. Mikey solo movía sus caderas de atrás hacia adelante, sintiendo como lo aprisionaba-
- Ya se siente rico así – gimió, extasiado y luego abrió los ojos para mirarla. Se acomodó y le pidió permiso antes de quitarle el pantalón. Gracias a dios me había depilado – También quiero que sientas rico – soltó, besándole torpemente la cabeza-
- Estoy… estoy sangrando – La joven lo miró, avergonzada. Si bien, gracias al tampón no se veía nada, no significaba que no estuviera-
- No me importa. Quiero probar algo, nos gustará a los dos, creo –
Odette asintió, dejándolo ser. Mikey la tocaba explorando y a pesar de la vergüenza inicial, la mezcla de los besos en el cuello y los cariños leves a su clítoris, la habían hecho perder la cabeza.
- ¿Cómo voy? No sé donde está tu cosa, para que te sientas como yo – respondió, un tanto complicado. Nunca tomaba atención a clases de anatomía y siempre faltaba al colegio-
- Se siente bien – suspiró, acomodándose y tomando nuevamente su miembro. Se había vuelto un poco flácido, pero endureció ante su contacto- vi esto en una peli porno – dijo, con las mejillas ardiendo, por la excitación y la vergüenza- frótate contra mí, igual que cuando lo hicimos con ropa, pero está vez se sentirá mejor-
El rubio asintió a su petición y colocó sus genitales encima de los de ella, frotándose suavemente. Efectivamente la sensación era mil veces mejor. Mikey comenzó a gemir sonoramente. Era una sensación nueva, algo que jamás había sentido. Y a pesar del tampón, la sangre de la joven y su flujo hicieron de lubricante, dándole mayor desplazamiento.
- Mikey… Mikey…- gemía la castaña, tirando la cabeza para atrás y moviendo su cuerpo cada vez más rápido-
El joven había cambiado la posición, sentándose y tomándola de las caderas para poder hacer los movimientos más rápidos. No tardó mucho, hasta que se corrió, manchándole la polera, en un ruidoso gemido. Ante la situación, Odette tocó su propio clítoris, alcanzando el orgasmo unos segundos después, gritando su nombre.
- Dios… - Mikey se recostó a su lado. Aún mantenía los pantalones hasta abajo y el cabello se le pegaba a la frente, debido al sudor-
La castaña aún se recuperaba de lo que acababa de vivir, El primer orgasmo avasallador de su vida. Al sentir la respiración normal se apoyó en los codos y usando su celular miró sus piernas. Tenia una mezcla de Semen, sangre y flujo vaginal. Miró la entrepierna de Mikey, estaba en estado similar.
- Tenemos que limpiar este desastre… - lo movió, el idiota estaba quedándose dormido-
- Limpia tú, es tu casa- se giró, mostrando el culo y volvió a cerrar los ojos-
Odette, ante la rabia, le tiró un mechón de cabello, no tan fuerte, pero si dándole a entender que estaba loco por decirle eso. El rubio se levanto de mala gana y la ayudó a cambiar las cosas. Luego, ambos se dieron una ducha rápida por separado y comieron un snack.
- No tienes que irte si no quieres…- le susurró acariciándole los labios, en la entrada de su hogar. Sus padres aún no llegaban y no quería que el pandillero se fuera-
- Debo hacerlo – soltó, tomándole la nuca y plantándole un beso apasionado. Ya estaba aprendiendo- Te Quiero, Odette – dijo, juntando ambas frentes, y sin escuchar la respuesta de la joven, se subió a su moto, marchándose.
Mikey no apareció al día siguiente, ni nunca más, por al menos dos meses. Dejando a la castaña desolada y con el corazón roto.
Nota de la Autora: Holaaa mis queridos lectores. Sé que no son muchos, pero los adoro a todos, hasta a los fantasmas. Quería poner una nota en este capitulo ya que contiene más cosas que podrían ser controversiales. Primero, el duelo y la excitación. He leído desde el lado psicológico que muchas personas, para esconder su dolor, buscan el sexo. Mikey es la típica persona que no demuestra sus emociones, así que me pareció consecuente pensar que actuaria así.
En cuanto a la escena de sexo. Uno, creo que todos mis escritos contienen escenas explicitas, porque me gusta escribirlas y creo que así también puedo ayudar a normalizar ciertas cosas de la sexualidad *Como que casi ninguna mujer llega al orgasmo solo por penetración cof cof* Y Dos, Yo perdí mi virginidad recién a los veinte años, por lo cual tenía más clara muchas cosas y era más madura para enfrentarme a ello. Quise plasmar de alguna forma, como actuarían dos personas inexpertas ante esta situación. Ah y debo mencionar que todos los personas que tendrán alguna situación así, serán mayores de edad, aún siendo jóvenes.
Eso, un besito a todos y espero que les guste el capítulo.
