Capitulo Ocho

Actualidad 15 de marzo

Odette caminaba por el santuario Musashi. Habían quedado de acuerdo en juntarse para finalmente abrir las capsulas del tiempo. Se tocó la frente con una extraña sensación ¿Por qué junto ahora, después de doce años, recordaba sus primeros encuentros con Mikey?

- ¡Odette! – Escuchó como Draken la llamaba y despabiló, acercándose a todos-

Con su experiencia como psicóloga y las muchas disculpas de Draken, la castaña entendió que el beso que le había dado había sido solo un impulso, un impulso por volver a recordar a las dos personas que más amaba. Mikey y Emma.

- Perdón, estaba contestando una llamada importante. Tuve que reprogramar a mis pacientes…- Smiley la interrumpió-

- Amiga, solo te preguntamos la hora…- Angry le pegó con el codo. Era el único en desacuerdo con su pesadez-

Todos los demás presentes comenzaron a reír divertidos. Odette frunció el ceño y giró los ojos. No tomaría en cuenta las bromas del anaranjado.

- Está bien, chicos, empecemos – El tatuado tomó la palabra y uno por uno comenzaron a sacar sus pertenencias-

Odette solo se dedicaba a mirarlos. En ese momento, habría dado cualquier cosa por una copa de vino y un poco de marihuana.

El primero en emocionarse había sido Chifuyu. Al abrir su caja, encontró un libro de aviones. Por lo que recordaba, su sueño era ser piloto, pero luego de la muerte de Baji, decidió cumplir el sueño del ya fallecido.

- ¡Qué sueño más infantil! – Hakkai se acercó, burlándose. La castaña miraba a la distancia, analizando los distintos comportamientos-

- ¿Qué tiene de bueno tu sueño? – le respondió el ojiverde, molesto-

- ¡Ya lo verás, será fantástico! –

Hakkai abrió su caja y se encontró con una nota para si mismo, en la cual hablaba sobre su sueño de ir al espacio. Adjunto a esto, se encontraba una pequeña cajita transparente con una roca lunar. Todos empezaron a reír. Mitsuya se acercó, recordándole que no había seguido el camino de un astronauta.

- ¡Taka chan! – se giró y lo apuntó un poco alterado- ¡Muestra tú, tu oscuro pasado! –

Takashi sonrío y enseñó solamente dos cosas. Un peluche y una liga de pelo, rosa brillante. Odette sintió como su corazón alcanza un ritmo taquicárdico. Era el recuerdo que le había dado, la primera vez que hicieron el amor. Mitsuya la miró enseñándole la liga y ella le dio una sonrisa nostálgica de vuelta.

- Taka chan… un peluche… una liga de pelo… ¿Acaso tú…? – La cara del peliazul era un poema. ¿Qué ideas se hizo en la cabeza? –

- Como me crie en la pobreza, no tenía dinero para comprarles juguetes a Luna y a Mana. Este peluche, fue lo primero que hice con mis propias manos- revisó el objeto con añoranza- ahora que lo veo, está muy mal hecho – sonrío – aún así, agradezco la vida que tuve, ya que gracias a ella estoy donde estoy ahora- acarició la liga de cabello- y esta liga, me la regaló alguien muy especial, en un momento especial-

El rostro de Hakkai y Odette era de tristeza pura. Hakkai emocionado por las maduras palabras de Mitsuya y Odette por los recuerdos que venían a su cabeza. Le agradeció en su mente el no haberla mencionado.

Pronto, Smiley comenzó a comentar sobre sus recuerdos. Angry lo acompañaba al lado. El pelinaranja sacó una tintura de cabello y una nota, la cual comenzó a leer en voz alta.

- Miren las estupideces que escribí – comenzó a carcajear - ¿Eres guapo ahora? déjame recorren con tus dedos tu cabello liso…-

- Siempre quisiste tener el cabello liso ¿No, Nahoya? – Souta lo miró, ladeando la cara-

- Sí, sí, en esa época –

Angry asintió y abrió su caja. En ella, solo se encontraba una nota. La leyó en silencio y esbozo una sonrisa.

- ¿Acaso Souta está sonriendo? – Takemichi preguntó, sorprendido-

Odette camino acercándose a Draken, el cual escuchaba a todos, sentado en una escalera. La joven se sentó dos peldaños más abajo y alzó el rostro, mirándolo.

- ¿Estás preparado para leer tu carta? – Sonrío, con amabilidad-

- No me intentes Psicoanalizar, Mocosa – le sonrío de vuelta y le desordenó el cabello-

- ¡Oye! –

Pachin lloraba abrazado a Peyan. La carta del último había sido dedicada a él, mientras estaba en la correccional.

- ¿Qué es lo que pusiste tú, Draken? – Takemichi se acercó y el resto posó la mirada en el tatuado-

- Esto…- dijo, y les mostró una foto de la tokyo Manji. Odette fue la primera en pedírsela y mientras él hablaba, ella la observaba con nostalgia- La foto que tomamos el día que se disolvió la Toman y una carta…- carraspeó la garganta, preparándose para leer- Para el futuro Ryuuguji Ken. ¿Estás bien? ¿Te siguen gustando las motocicletas? ¿estás casado? ¿tienes hijos? ¿Todavía sigues a Mikey como siempre? Estoy en la encrucijada de mi vida, Toman se ha disuelto… "No tengo ninguna objeción frente al capitán" dije, frente a todos mis compañeros, pero realmente me arrepiento y estoy seguro de que todos pensábamos lo mismo. Estábamos tan preocupados, que incluso lloramos, pero aún así, estoy seguro, que el que más sufrió fue Mikey – Odette miró a sus amigos y podía ver las silenciosas lagrimas en sus ojos. Ella también estaba llorando. – Y así, dejo todo mi remordimiento en esta carta. Envejece, establécete y olvida todos los sentimientos que sentías cuando eras un niño, pero por favor, nunca te olvides de esto – La voz de Draken flaqueó, por primera vez desde que había comenzado a leer la carta. Carraspeó nuevamente, intentando esconder su emoción – "Siempre y para siempre, Emma estará contigo".

Solo podían escucharse los suspiros, los sorbeteos de nariz y las limpiadas de mocos. Gracias a dios Takemichi se había preparado, trayendo kleenex.

- Bueno – habló Draken, recuperando la compostura. Odette le acarició la rodilla con cariño. Entendía su sufrimiento- Es momento de abrir la carta de Mikey…- dijo, y le pidió a Hanagaki que leyera para todos-

La castaña tiró aire por la boca, casi queriendo vaciar sus pulmones. Con el paso del tiempo se había olvidado de Manjiro casi por completo, pero de alguna forma, saber que leerían su carta, la hacía volver en el pasado, recordando todas las emociones que alguna vez le hizo vivir.

- Para mi futuro yo, Sano Manjiro – comenzó el ojiazul, leyéndoles a los presentes- En doce años me pregunto que estaré haciendo. Ni siquiera puedo decirlo, pero sé con seguridad que Mitsuya se convertirá en un diseñador de modas ¡Tendrá una oficina de lujo y hará ropa elegante! ¡Qué puedo decir! Y como a Hakkai le agrada Mitsuya ¡También trabajará en algo similar! Así, pasará su tiempo trabajando al lado de Takashi – Takemichi sonrío, divertido- Pachin definitivamente heredará la agencia de su padre y Peyan seguirá a Pachin ¡Por supuesto! ¡No hay Pah sin Peh! – Ahora, todos los presentes rieron- Sobre Smiley… seguramente se meterá en muchos problemas, pero siempre estará bien, mientras este junto a Angry – Los gemelos se miraron el uno a otro y ambos asintieron- ¡Y solo hay una opción para Ken chin! ¡Tendrá una tienda de motocicletas! Lo conozco mejor que nadie, así que puedo decirlo – Draken sonrío y agachó un poco la cabeza- Chifuyu… hará algo que lo haga pensar siempre en Baji – El ojiverde sintió un nudo en la garganta, pero se contuvo de llorar- ¡Takemichi! ¡Si tu y Hina no terminan juntos, te matare! – Hanagaki carcajeó suavemente- Y finalmente, Odette – La castaña abrió los ojos en sorpresa. No esperaba aparecer nombrada- Seguramente estará cuando las cartas sean leídas, siempre fue una metiche – la de ojos café sonrió, sintiendo como las lagrimas se deslizaban por sus mejillas- Odi será una gran profesional de la salud. Ya sea enfermera, psicóloga o fonoaudióloga. Siempre ha sido buena ayudando a los demás- Draken colocó una mano en su hombro izquierdo y Odette le colocó su mano encima, acariciando suavemente- La disolución de la Toman es para el futuro de todos. Toman no es un lugar adecuado para que obtengan las experiencias importantes que les ayudarán a crecer como adultos. Así que, por favor, emprendan este viaje para encontrar sus valores. También continuaré mi propio viaje para encontrar lo que es importante para mí. Quizá no vuelva a ver a ninguno de ustedes otra vez, pero no importa lo lejos que estemos el uno del otro, siempre estaremos conectados. –

Todos los que habían escuchado la carta estaban conmocionados, pero para bien. Odette era la única que sufría, pues sabia el peso de esas palabras.

- Al menos las palabras de Mikey han sido certeras. Todos estamos por un buen camino…- Chifuyu miró el cielo, quizá pensando en Keisuke-

- Chicos ¿quieren ir a comer pizza a mi casa? Yo invito – Mitsuya les dijo, sonriendo y todos aceptaron, emocionados- Odette, tu también estás invitada-

- Gracias, Takashi – le hizo un gesto con la mano y se giró, todos se estaban marchando menos Takemichi. Se acercó al ojiazul, curiosa- Yo si quiero saber que escondiste en tu cajita…-

- ¿Ah? – la miró. Había estado absorto en sus pensamientos, ignorando su alrededor- No había nada especial, solo una carta que decía "Les deseo felicidad a todos" – sonrío, mostrándole el papel-

- Mitsuya nos ha invitado a comer Pizza a su casa – indicó con el pulgar hacía atrás, por donde los chicos habían salido- como nosotros nos hemos retrasado, puedo llevarte en mi auto –

El pelinegro la ignoró, mirando una pequeña protuberancia, bajo el sobre de la carta. La castaña lo miró extrañada ¿Qué le estaba pasando?

- ¿Qué es eso? – movió el sobre, extrañado y encontró un video casete – no recuerdo haber puesto esto aquí… ¿quizá… - Odette lo interrumpió –

- Solo hay una forma de saberlo –

Se miraron sin decir una palabra y luego de llamar a Mitsuya para avisarle que habían tenido un improvisto, partieron camino hacía una tienda de videos, con la esperanza de encontrar un televisor CRT. Al cuarto intento, finalmente lo lograron.

- Pueden ir allá al fondo – dijo la dependienta, indicándoles con el índice – ahí está la televisora y un sofá. Nadie los molestará-

Ambos asintieron y caminaron nerviosos. ¿Qué tipo de película sería? ¿Quizá alguno le metió a Takemichi un video porno de broma? ¿Será una grabación antigua de su familia?

El video comenzó a reproducirse. Para sorpresa de Odette, Sutemaru y Shinichiro aparecían en pantalla, estaban grabando junto a un pequeño Mikey, alentándolo a derribar una botella con una patada alta. El rubio les grita unas cosas molesto y luego derriba la botella con bastante facilidad.

- ¿Por qué estaba esto en mi capsula del tiempo? – Takemichi tenía las manos en la boca, intentando entender la situación. Odette lo miraba sin saber que decir-

La pantalla queda en negro por unos segundos y aparece una chica de espaldas cantando. Al sentir que la están grabando se gira. Era Emma. Por las voces, se entiende que es Mikey quién la graba y ella comienza a reclamarle, molesta. La de ojos café sonríe ante el recuerdo de su amiga.

La pantalla vuelve a cortar por un tiempo y pronto se ve a Mikey, cabizbajo y respirando entrecortadamente.

"Para Takemichi, en doce años" comienza diciendo y tanto Hanagaki como Watanabe se miran asombrados.

- Takemichi, si quieres me voy, esto es algo personal para ti…- la castaña se levantó, quería darle privacidad. Sin previo aviso, el ojiazul la tomó del brazo, haciéndola sentar otra vez-

"He dicho mucho en mi carta, pero hay algo que quiero añadir solamente para ti... ¿Sabes? Cuando no puedo controlarme a mi mismo, es como si hubiera otro yo. Un impulso oscuro. Tengo miedo en quién me convertiré en doce años, y definitivamente no será agradable estar cerca de mí. Por eso me despido de todos los miembros de la Toman. ¿Lo entiendes, ¿verdad? No quiero que todos ustedes se involucren conmigo. Takemichi, prométeme esto. En doce años, aléjate de mí. No vuelvas al pasado para salvarme o algo así. Tomar este camino es mi propia decisión – suspira un poco, sin mirar a la cámara y prosigue- No nos volveremos a encontrar, así que déjame decirte esto una última vez. Por favor, vive una vida feliz y asegúrate de que Odette también lo sea" Alza el rostro para decir lo ultimo y la escena corta con su sonrisa.

Tanto el pelinegro como la Castaña habían quedado sin palabras. Ninguno sabía como procesar la información que acababan de ver y escuchar.

12 años atrás, en el pasado

Los exámenes para la universidad estaban cerca, pero a Odette le chupaba un huevo. Sabía lo que quería ser y no pensaba esforzarse más de lo que necesario, pero ahora, en ese mismo momento debía hacerlo, necesitaba aprobar matemáticas.

Luego de su encuentro con Mikey, el rubio la había comenzado a evitar a toda costa. Ignoraba sus mensajes de texto, no la dejaba ir a las reuniones de la Toman y cada vez que iba a visitar a Emma, la rubia le decía que no tenia idea de donde estaba. Poco a poco su corazón comenzó a resentir su rechazo y ya a los dos meses lo había bloqueado de su cabeza.

Por otro lado, unos días después del funeral de Baji, había hablado con Mitsuya. le contó que, si bien le gustaba mucho, ya se había ilusionado con otra persona y que no era justo para él intentar algo con ella, si no podía tener su mente centrada exclusivamente a su relación. El pelilila entendió y le dijo que la esperaría, mientras, serian solo amigos.

- Escucha – Takashi tomó un poco de agua y volvió a explicarle sobre como despejar ecuaciones complejas. El joven se esforzaba, pero la castaña solo podía mirar sus largas pestañas y como le bajaba y subía la manzana de adán, cada vez que tragaba saliva- Cisne, ¿Me estás tomando atención, siquiera? – frunció el ceño, levemente molesto-

- Lo siento Ashi – sonrío y se acercó, besándole la mejilla-

Si bien con el paso de los meses su química había aumentado, el ojilila aún no se acostumbraba a solamente tratarla como amiga. Quería más, mucho más.

- No me beses la mejilla, Odette – dijo, cerrando los ojos y apretando la mandíbula- recuerda lo que pasó la ultima vez…-

Odette sonrío recordando. Para el último cumpleaños de un miembro de la Toman, específicamente el de Muto. Tanto el pelilla como la Castaña habían terminado besándose y manoseándose escondidos en un rincón del patio. Para su suerte, nadie se había dado cuenta.

- Lo siento – susurró cambiando el tono de su voz. Realmente no lo sentía, quería provocarlo. En un arrebato, movió la mesita y se sentó encima suyo. Ambos se encontraban en el suelo de la habitación de la joven y la mesa era plegable –

- No… - negó con la cabeza, tomándola por la cintura, intentando alejarla- debemos estudiar, amor-

La de ojos café sonrió emocionada. La había llamado amor. No importaba cuanto tiempo había pasado, ni las salidas de amigos o el rato compartido. Mitsuya se había enganchado de ella, como si todo este tiempo nunca le hubiese dicho que no podían ser pareja.

- ¿Qué es eso, mi chico lindo? – sonrío, tomándole el rostro y mirándolo a los ojos- ¿Acaso todo este tiempo me mentiste? – fingió sentirse ofendida, pero el pelilila solo podía mirarla con un extraño brillo - ¿Es cierto, entonces? ¿Estás enamorado de mí? – soltó, intentando hacerle una broma, pero ante la afirmación del chico, entendió que era real- Espera… - se separó levemente y dejó ambos brazos en los hombros de él- ¿es verdad? –

- Sí – volvió a asentir con la cabeza y con ambas manos empujó su espalda. Juntando su torso con su pecho – Me habría gustado decir esas palabras en otro contexto, pero no puedo mentirte –

- Tashaki…- susurró abrazándolo. Si bien aún no sentía amor como tal, si le gustaba muchísimo y le había servido completamente para olvidar a Mikey-

- Mi linda chica– le respondió, juntando sus narices y luego besándola. Atrayéndola a él, lo máximo posible-

Odette gimió gustosa y comenzó a desabrochar la camisa del pelilila. Como ambos se encontraban con su uniforme, les era más fácil desvestirse. Takashi metía la mano debajo de su falda, tocándole los muslos y ambos entremezclaban su saliva entre besos.

- Oye, oye – Mitsuya le tomó las manos y dejó de besarla de pronto- quiero hacer esto tanto como tú, pero también quiero que sea algo especial…-

- Está bien – asintió la castaña y se acomodó, sentándose a su lado. Entendía a Takashi, pero también había una parte de ella que se frustraba. Ese pequeño manoseo la había dejado mojada y a juzgar por el pantalón del ojilila, él también se encontraba con ganas-

- Podemos hacer otras cosas, como estudiar – dijo, sonriendo y Odette le lanzo una mirada asesina- no tengo ganas de estudiar, odio las matemáticas, son demasiado aburridas-

- Pero amor- volvió a llamarla, acariciándole el cabello- Son necesarias para tu educación-

- ¡Lo sé! – exclamó exasperada y apoyó su cabeza en el hombro de él – ya se me bajó la calentura ¿podrías volver a explicarme? –

- Claro – comenzó a reír y le besó la sien- Entonces, para despejar X e Y…-

Dos semanas después, Odette salía feliz de clases. Había sacado una de las notas más altas en matemáticas, lo cual sorprendió a todos, pues si bien entendía, nunca le había ido bien, por cerrada. Hinata caminaba a su lado, alegre, también había sacado una nota alta. Takemichi por otro lado, aprobó, pero con el mínimo.

- No puedo creerlo, jamás me había ido tan bien, estoy demasiado feliz – Odette sonrío, era el primer viernes que terminaba tan contenta después de las clases de algebra-

- Eso es fantástico, Odi – Hinata la abrazó, emocionada- Mitsuya ha sido muy amable al enseñarte –

- Podría ayudarme a mi…- Susurró Takemichi. Miraba su papel haciendo un puchero-

- Pero cariño – la pelirroja se acercó y le besó la mejilla- siempre te ofrezco estudiar conmigo, pero me dices que estás muy ocupado con la Toman –

- Además, Takashi cobra en besos – agregó la castaña- si tu estás dispuesto a pagarle así… ¡a mi no me molesta, eh! –

El rubio le hizo una mueca de disgusto y la francesa sonrío. Al acercarse cada vez más a la salida, podía ver unas figuras borrosas. Dos chicos, motocicletas y cabellos coloridos. La toman.

- Te buscan – Le dijo a Takemichi, indicándole las motos estacionadas-

- No solo a mí, mira – el rubio indicó con la cabeza. Mitsuya se encontraba hablando junto a Peyan apoyados en sus vehículos-

- ¡Takashi! – gritó Odette emocionada, adelantándose- ¡Aprobé con la mejor nota!

El pelilila al verla le sonrió emocionado. La joven saltó a sus brazos, a lo que el la atrapó feliz. La gente que salía los miraba extrañados. La mayoría de sus compañeros de escuela repudiaban a los pandilleros y los rechazaban. A de ojos cafés le importaba una mierda. Ella quería al ojilila y no importaba nada más.

- Hola Peyan – saludó, una vez que ya estaba más estable. Mitsuya la abrazaba, besándole la mejilla- ¿Qué hacen aquí? –

- Hola, chicos…- Takemichi llegó unos segundos después junto a Hinata. Ambos saludaron y fueron correspondidos- ¿Por qué están aquí? –

- Yo quería asegurarme de que a Odette le había ido bien en su prueba – Takashi se encogió de hombros. Había cambiado la posición con la castaña. Ahora ella lo abrazaba por los hombros sin soltarlo, pegando sus mejillas. A el parecía no molestarle, afirmándola de la cintura-

- ¿Y tú, Peyan? –

- Ehhh – se rascó la nuca, nervioso- el comandante dice que necesita hablar contigo, Takemichi. No sé para que la verdad, pero me pidió que te viniera a buscar-

- ¿Podría haber movido el culo él, ¿no? – La castaña soltó, venenosamente. Aún no superaba que el idiota no le hubiese dicho nada a la cara. Hinata la miró curiosa, pero no dijo nada-

- Bueno – el ojiazul asintió – Peyan, tendré que ir a dejar a Hinata a su casa y ya luego de eso, vamos con Mikey-

- Los acompaño –

Los tres amigos se despidieron de la joven pareja, dejándolos solos. Al verlos lejos, Odette beso los labios de Mitsuya, sonriendo entre besos.

- ¿Por qué viniste realmente, Takashi? – sus ojos estaban cerrados, mientras chocaba sus narices-

- Ahora que hemos salido de los exámenes – semi respondió, dándole un beso- me… gustaría… poder… - le costaba hablar mientras juntaban sus labios, así que la joven se separó-

- JAJAJA, primero dime lo que quieres decirme y luego ya seguimos con los besos- comenzó a reír, mientras le limpiaba la boca con su dedo índice y pulgar-

- Me gustaría poder tener una salida contigo, hoy. Aún queda un mes para la prueba de admisión, luego entraremos a la universidad y ya…-

- Entiendo – asintió y le acarició la nuca. Todo el tiempo, sin separar su abrazo inicial- ¿Dónde quieres ir? –

- Es una sorpresa… - mordió su labio, indeciso - ¿Crees que tus papás te den permiso? –

- ¿Darme permiso? ¿salir con un chico que aún no es mi novio? – comenzó a preguntar retóricamente en broma- les avisaré que iré a dormir donde Hina, todo estará bien-

- No me gusta cuando les mientes…- susurro el pelilila. Su sentido de la sinceridad era demasiado bueno-

- ¿Quién cuidará a Luna y a Mana? – lo ignoró, mientras marcaba a sus padres por el teléfono-

- Hakkai y Yuhuza me ayudarán por hoy – sonrío, ladeando la cabeza- No te preocupes por nada, he traído todo lo necesario-

- Está bien – asintió, y pronto cambió su atención, concentrándose en el interlocutor del teléfono-