Capitulo Nueve
Luego de que sus padres aceptaran, llamó a Hinata pidiéndole que la cubriera. La pelirroja accedió con una condición. Ellas dos, junto a Emma tendrían una intervención. La castaña aceptó, un tanto molesta.
Takashi se acercaba sonriéndole, luego de salir del baño. Odette miraba hacía el mar. Habían llegado hace solo unos minutos y como ya era hora del almuerzo, el pelilila la había invitado a comer a un restaurant un tanto elevado.
- Me sabe mal que gastes tanto dinero en mí…- susurró la de ojos café, mientras miraba la carta- ¡Si tan solo me hubieses avisado, habría traído más efectivo! –
- No te preocupes, mi amor – Desde el otro día el joven había decidido llamarla así y Odette solo gritaba internamente de dicha- Te he invitado yo por una razón, puedo pagarlo-
- Takashi…- frunció el ceño. Odiaba que él siempre quisiera pagar. No estaba bien, no era justo-
- Cisne, sé que te preocupas por mi situación financiera, pero confía en mi ¿sí? Soy responsable, no habría hecho esto si no pudiera pagarlo –
- ¿Cómo lo hiciste? No quiero que te mates arreglando la ropa de tus compañeros solo para hacerme feliz – le tomó la mano y la acarició- yo no necesito lujos ni salidas caras, con solo estar contigo soy más que dichosa-
- Lo sé – sonrío y le besó la mano con la que lo acariciaba- por eso te amo –
La francesa alzó las cejas conmocionada. Sabía que Takashi lo decía en serio y de alguna forma se llenaba de dicha al saber que alguien tan maravilloso se había fijado en ella.
Luego de comer, caminaron por la costa. Para la joven era un poco complicado pues aún tenia puesto su uniforme de la escuela y claramente no podía sacarse los zapatos.
- Me sabe mal…- le comentó al pelilila. Ambos caminaban de la mano por la orilla de la playa hablando de temas triviales- ¿Crees que la gente sea consciente de todo el daño que les hacen a los animales? –
Mitsuya la miró y paró de caminar. Su largo cabello castaño se le pegaba el rostro, tapándole la mitad de la cara. El pelilila reía mientras la ayudaba a despejarse.
- Odette, necesito que seas sincera conmigo…- Ay dios, no me digas que se enteró de lo de Mikey – Takashi tomó un poco de aire y colocó sus manos en los hombros de ella- ¿Aún sientes algo por el otro chico? –
- Yo… - se mordió el labio inferior, pensando por un segundo. Sabía con seguridad que ya no sentía amor por Mikey y que ya no estaba en sus pensamientos, pero su corazón aún latía de forma extraña cada vez que alguien lo mencionaba- No lo sé, creo que no, ya no pienso más en él, de alguna forma solo puedo pensar en ti…-
- Me alegra saberlo – sonrío y le tomó la nuca. Unos niños pasaron corriendo, pero los ignoró- Ya sabes lo que siento por ti, no pienso ocultarte nada y por eso también quiero darte tu lugar – miró sus labios y luego sus ojos- Quiero que seas mi novia, Cisne, ya no puedo aceptar que alguien más pueda tenerte…-
Odette gimió internamente. Maldito Takashi Mitsuya. hacía que su interior volviera a latir con esperanza. Asintió besándolo suavemente y luego abrazándolo. Manjiro Sano ya no sería más parte de su mente, ni de su corazón.
Siguieron haciendo tonterías por el resto de la tarde. Comiendo helado, jugando a juegos en algún parque, escuchando música y compartiendo algodón de azúcar.
Cuando la noche finalmente llegó, Mitsuya le indicó que había arrendado una pequeña cabañita, por la noche y que pensaba dormir junto a ella, ahí. La castaña aceptó llena de nervios y pensó mentalmente en si estaba presentable para pasar la noche junto a él. Lo bueno era que, gracias a la época, sus piernas estaban depiladas, igual que sus axilas. La regla se había cortado hace tres días y podía peinarse pues tenía el cepillo y ligas en la mochila. Lo malo, le habían salido hongos en los pies por el calor y apestaban, pero nada que la luz apagada y una buena ducha no camuflaran. También se había puesto ropa interior de distinto color, pero claro, no tenia idea que quizá alguien la vería. Suspiró pensando en que eran cosas solucionables, hasta que bostezó sintiendo su aliento ¡No tenía cepillo dental!
- Oye Takashi… ¿por casualidad trajiste pasta dental y cepillo? –
El pelilila asintió, abriendo el compartimiento de su moto. Había bolsas con diversas cosas. Odette agradeció con una sonrisa. Tomar el rol de padre con sus hermanas lo hacía estar siempre preparado para todo.
Al llegar al lugar, era una pequeña cabañita, cerca del centro costero. Se veía acogedora y hogareña, además de segura. Mitsuya estacionó la motocicleta afuera y cerró el portón de entrada. Odette entró y sonrío emocionada. Vivirían su pequeña fantasía de independencia por un día.
- ¿Te gusta? – le preguntó sonriendo, mientras la abraza por la espalda- Sé que quizá un día es muy poco, pero en el futuro espero poder invitarte a un lugar mejor, por mucho más tiempo-
- Así está bien – se giró, abrazándolo, aspirando su olor- así me gusta…-
- ¿Qué te parece si te recuestas un segundo, mientras preparo la cena? – besó su sien y se separó de ella-
- No seas tonto, quizá cocino pésimo, pero estaré junto a ti. No me parece irme mientras tú haces todo – le tomó la mano y lo siguió, mientras el entraba a la cocina-
- No necesito que hagas nada, yo puedo hacerlo – la soltó y comenzó a buscar los materiales. La joven fue a buscar una silla al comedor y se sentó por fuera, mirándolo. La cocina tenia un espacio abierto, por el cual se veía el pandillero-
- Ni nicisiti qui higis nidi – le respondió y el ojilila comenzó a reír divertido- escúchame, esta relación no va a funcionar si tu das un 95% y yo solo un 5%. Seremos un equipo o no seremos nada. Si tu cocinas, yo lavo. Si tu invitas esta salida, yo invito la otra. Si tu me amas, yo también te voy a amar – soltó, sin pensarlo- ¡Mente de mierda! ¿Por qué me haces esto? –
- ¿Qué acabas de decir, Cisne? – soltó el cuchillo y lo que estaba picando y se lavó rápidamente. Se acercó y tomó su rostro con las dos manos. Al estar sentada, la chica lo miraba hacía arriba- repítelo, por favor-
- Taka…- mordió su labio y desvió la mirada. No sabía porque lo había dicho. Quizá su cabeza hormonal así lo sentía-
- Mírame – le exigió, afirmándola, expectante y ella lo miró-
- Yo… no sé que es sentir amor, pero…- quitó las manos de Mitsuya y se levantó, apoyándose en la pared, cruzando los brazos sobre su estómago- Pienso en ti en todo momento cuando no estás y solo quiero que llegue el momento de verte otra vez. Cuando te veo mi corazón se acelera muchísimo, haciéndome creer que tendré un paro cardiaco – sonrío nerviosa- A veces me tocó pensando en ti y en tu voz… - sus mejillas se tornaron rojas, al punto de que le ardían un poco- Estos últimos cuatro meses han sido… una locura… - mordió su labio, suspirando- si eso es el amor, entonces te amo Takashi Mitsuya-
El pelilila la miró por un segundo y luego estampó sus labios contra los de ella, de una forma casi primitiva. Ninguno de los dos sabía realmente lo que era el amor, pues a ambos les faltaba mucho por vivir, pero al menos así era como sentían.
- Cisne…- susurró contra su cuello, mientras lo besaba- dime ahora si estás de acuerdo con esto, o quizá no podré parar después…-
La castaña sintió como el aire le faltaba y sus labios se secaban. Estaba bastante nerviosa. Su boca estaba agría por la falta de cepillado, sus axilas y pies posiblemente apestaban y su cabello estaba amarrado con un moño desordenado.
- Ven… - lo tomó de la mano y caminaron juntos hacía el baño de la cabaña. No era muy grande, pero había una pequeña bañera- ¿Puedes llenarla de agua mientras voy a buscar el cepillo de dientes? –
Mitsuya asintió y Odette fue a buscar las cosas. Llegó a los dos minutos. Su corazón latía más rápido de lo normal y se sentía extremadamente nerviosa. Su estomago comenzó a hacer extraños sonidos. La ansiedad, lo sabia con seguridad porque ya había defecado durante el día.
- Toma – le entregó uno de los cepillos nuevos a Takashi y este lo aceptó en silencio-
Ninguno decía nada y solo podía escucharse el sonido del agua corriendo. Al terminar de cepillarse, la castaña se soltó el cabello, el cual estaba desordenado y un poco enredado, pero no le importó. Mitsuya terminó de limpiarse unos minutos después y al estar listo la miró, esbozando una sonrisa.
- Sé que tienes más experiencia que yo…- dijo la joven, en una mezcla de nervios, vergüenza y ansiedad- podrías guiarme un poco…-
- Si, claro – asintió el, también preso de los nervios- podríamos comenzar desnudándonos…-
Ella asintió y ambos se dieron la espalda, mientras retiraban sus prendas en silencio. Cuando estuvieron listos se giraron, asustados y tapándose lo que más podían con las manos.
- No te tapes…- Takashi se acercó y la envolvió con su calor corporal. Odette tiritaba por la mezcla de emociones que vivía- vamos a meternos a la ducha ¿sí? – asintió y gracias al cielo, la tina tenía el espacio suficiente para que cupieran los dos. Ambos se sentaron en un extremo –
Esto era diferente a lo que había vivido con Mikey, pensaba la joven. A diferencia de lo que sentía con el rubio, con el pelilila si tenía miedo de decepcionarlo o que no le gustara alguna parte de su cuerpo, en cambio con Manjiro podía ser ella libremente, sin la presión de querer ser suficiente.
- Me voy a acercar…- susurró ella, y el asintió, listo para recibirla-
Odette se sentó encima de él. Aún estaba nerviosa, pero el agua y las burbujas tapaban al menos la mitad de su cuerpo, lo cual le ayudaba a bajar el estrés (y servían para limpiarse superficialmente). Mitsuya le quitó el pelo húmedo y comenzó a besarla, al inicio lentamente y luego, subió la intensidad.
- Tócame, por favor – pidió entre besos y el ojilila cumplió a su petición. Encontrando hábilmente su punto más sensible- Takashi…- gimió al sentir como la estimulaba-
- Puedes morderme todo lo que quieras, amor – sonrío, besándole el cuello- pero me gustaría que no te contuvieras…-
- Oh… - asintió y comenzó a mover sus caderas instintivamente, intentando profundizar las sensaciones- sigue, Taka… sigue – gemía, cada vez más alto. Sabía que no iba a durar mucho, pues era la primera vez que alguien más la tocaba así –
- ¿Te gusta, cariño? – le preguntó él, sintiéndose osado. Su erección comenzaba a doler un poco- ¿se siente bien cuando te toco ahí? –
- Si… si – asentía con los ojos cerrados, mientras le apretaba el cabello y se movía descontroladamente-
- Vamos, mi amor, vente para mi – susurró, besándole la mejilla y la castaña se corrió, gimiendo en su oreja-
Comenzó a disminuir los vaivenes de su cadera al ritmo que recuperaba su respiración. Mitsuya solo la miraba lleno de amor. Odette le sonrío y beso sus labios, agradecida.
- Es tu turno de disfrutar – le dijo, tomando suavemente su miembro, pero el negó con la cabeza-
- Hoy es tu día, Cisne. Me centraré en ti – comentó y volvió a devorarle la boca con emoción-
Luego de tres orgasmos seguidos y el cuerpo casi temblando por una mezcla de sueño, relajo y amor, Odette seguía besando a su chico. Aún no era suficiente.
- Ya estoy lista, Takashi, quiero hacerlo…-
- Está bien –
El pelilila se levantó, dándole a la castaña una vista en primer plano de su cuerpo, junto a su prominente erección. El agua corría por su cuerpo haciéndolo más deseable aún. Mordió su labio, excitándose nuevamente. El comenzó a secarse con una toalla y luego le ofreció otra a ella. Cuando los dos estuvieron secos, caminaron envueltos en la tela hasta el cuarto matrimonial. Mitsuya volvió a besarla y la recostó en la cama, suavemente y desasiéndose de la toalla que la cubría. Le metió un dedo y al sacarlo completamente húmedo comprobó que estaba efectivamente lista. Se retiró también lo que lo cubría y se subió encima de ella, besándole el cuello y los pechos.
- Lo haré ahora ¿sí? – le indicó, mostrándole una bolsita plateada que había sacado. Ni idea de donde –
La francesa asintió con el corazón latiendole a mil y lo besó, indicándole que estaba lista. Takashi se colocó en su entrada, le tomó las manos y la miró a los ojos, entrando de una estocada. Odette cerró los ojos ante el ardor que inundaba sus sentidos. No dolía, pero molestaba mucho.
- ¿Duele mucho? – preguntó él y ella negó con la cabeza- Cuando estes lista comenzaré a moverme –
La castaña asintió y comenzó a acariciarle el rostro con la mano. Mitsuya se la besaba con cariño. Luego de unos minutos le indicó que ya estaba lista y el pelilila comenzó a moverse suavemente, haciendo que el dolor cambiara por una sensación de nada y luego una de leve placer. El le indicó que debía tocarse como cuando se masturbaba y ella obedeció, comenzando a sentir un placer más inmenso.
- Takashi… - comenzó a gemir, sintiendo su orgasmo cada vez más cerca y juntó sus frentes, mientras sentía como el ojilila la penetraba cada vez más rápido y fuerte-
Ambos miraban el techo con el corazón acelerado. Sus cabellos ya estaban secos. Quedando liso en el caso de él y levemente rizado en el caso de ella.
Odette sonreía. Había perdido su virginidad de una forma extraña, pero bastante especial y con alguien que la respetaba y quería.
- ¿Sabes? – le dijo emocionada y Mitsuya la miró sonriendo. Después de hacer el amor la sentía más atractiva aún- creo que para que esto no se nos olvide jamás, deberíamos darnos un objeto – sonrío y acarició el pecho del pelilila, haciendo círculos-
- Me parece perfecto, amor – le respondió divertido. Colocando un mechón de cabello detrás de su oreja-
- ¡ya sé que te pasare! – se levantó divertida. Ambos se habían colocado la ropa interior luego del tercer asalto. algunos adolescentes tienen una capacidad impresionante- ¡ya lo verás! – gritó desde el baño y luego de unos segundos salió triunfante, pasándole una liga de cabello rosa brillante- es mi liga favorita, siempre la utilizo y creo que me da suerte- sonrió – ahora es tuya –
- La guardaré por siempre – la recibió inmediatamente y comenzó a pensar en algo para ella- no tengo muchas cosas significativas, pero me gustaría que guardaras esto – se acomodó en la cama y comenzó a quitarse su aro característico – me compré el par, pero yo solamente utilizo uno – se lo entregó y la castaña lo recibió agradecida- ahora tu tendrás ese y yo ocuparé el que tengo guardado-
Odette asintió y se tiró encima de él. Llenándolo de besos, mientras él le correspondía igual de emocionado que ella.
En el presente
Hanagaki aún no podía creer lo que sus ojos habían visto. Todo este tiempo Mikey había planeado alejarse de la Toman y no por algún motivo externo, si no por el miedo a lo que se convertiría en el futuro. Odette le servía un poco de té. Ambos estaban en una especie de shock.
- Solamente me queda una duda…- le dijo la castaña acomodando su corta melena lisa- ¿A qué se refería Mikey con que no quiere que viajes al pasado a salvarlo? –
- Ah… eso – la miró sin saber que decir y tomó un poco de té. Los ojos cafés lo miraban incriminatoriamente- lo que escuchas, puedo viajar en el tiempo –
- Ya, Takemichi, no estoy bromeando, dime a que se refería –
- Yo tampoco estoy bromeando Odette Watanabe, es lo que estás escuchando, puedo viajar en el tiempo –
- ¿Tu eres tonto o qué? – Se levantó molesta, cruzando los brazos- ¿Por qué me dices eso, si sabes que es algo imposible? –
- Porque es la verdad – repitió perdiendo de apoco la paciencia-
- Ya… - asintió y volvió a sentarse- suponiendo que es verdad lo que dices… - comenzó a aplicar sus prácticas de psicoanálisis- ¿Cuándo comenzaste a sentirse así? –
- ¡ándate a la mierda! – hizo un gesto con la mano. Ya había perdido la paciencia- no tengo ninguna razón para mentir. Puedo viajar en el tiempo. Chifuyu lo sabe hace años, Draken también y Mikey lo intuía-
- Y esperas que yo, que baso todo mi conocimiento en la ciencia diga, ah, sí, Takemichi viaja en el tiempo, que genial ¿comamos un croissant? – Tiró aire por la nariz, fuerte- no puedo creerlo, lo lamento –
- Cree lo que quieras – Se levantó y tomó su chaqueta- cuando estés lista para hablar, Llámame – le dijo y salió por la puerta. dejándola sola y llena de interrogantes-
¿Cómo podría creer algo tan inverosímil como que Hanagaki viajaba en el pasado? Sería una tonta de solo pensar que eso era cierto.
Dos días después, había quedado de acuerdo con Kazutora para juntarse. No sabía la razón, pero el chico la había llamado para ir a tomar un café el sábado y ella había aceptado por la curiosidad. El imbécil llegó veinte minutos tarde y a pesar de que estuvo a punto de irse, las ganas de saber que sucedía le habían ganado.
- Lamento la tardanza – dijo, el bicolor, llegando un tanto acelerado-
- Estuve a nada de irme – la joven indicó la puerta y suspiró- pero soy tan metiche, que necesito saber que sucede…- se tocó las manos, inquieta- tu y yo no somos amigos, no es común que quieras hablar conmigo…-
- Sí – asintió y llamó al mesero. Le pidió un pastel, un sándwich, unas patatas y un poco de bebida. Odette pidió solo un café de chocolate blanco- Dios, si que tengo hambre-
- ¿Estás con bajón? – preguntó, acomodándose el cabello-
- Sí – sonrío. El pobre no podía vivir sin fumar marihuana- ya es una adicción…-
- Ajá – asintió y miró levemente su celular. Un paciente le había mandado un mensaje- ¿Quieres hablar de eso? ¿necesitas que te ayude a nivel psicológico? –
- ¿Eh? – la miró levemente ofendido y negó con la cabeza- no. No necesito que me analices, no – suspiró y miró a su alrededor- te dije que nos juntáramos hoy porque tengo noticias interesantes –
- ¿Noticias? – dejó de mirar su celular y lo guardó, centrando su atención en el que tenia un tatuaje de tigre- ¿De quién? –
- De Mikey…-
