Capitulo Diez
- De Manjiro Sano…- la castaña asintió, tomándose la barbilla- ¿Por qué me dices esto a mi y no a tu grupo de amigos? –
El camarero llegó con la orden. Ambos agradecieron con una sonrisa y cuando el mesero se alejó, retomaron la conversación.
- Si soy sincero, creo que tienes más oportunidades de convencerlo que todos nosotros – Tomó un poco de Kétchup y colocó en una esquina del plato, para luego untar una papa y llevársela a la boca- incluso más que Draken-
- ¿De qué hablas, Kazutora? – frunció el ceño y le robó una patata. El bicolor se encogió de hombros- no tienes idea de como funcionábamos. Estuviste en el reformatorio por años –
- Claro que sé de qué hablo – tomó un poco de bebida y suspiró- hasta el día de hoy, no sé si Mitsuya sabe de las visitas que tú y Mikey me hacían…-
- Claro que sabe – rodó los ojos y le robó otra patata- lo siento, ver toda tu comida me dio hambre y no quiero comer tanto, así que te robaré- el tatuado asintió y colocó todo en el centro- …-
- Mitsuya no sabe, Odette – la miró fijamente. Sabía perfectamente su gran secreto- hablé con el sobre ti luego de que fueron al santuario el otro día… – desvió la mirada a la ventana y luego volvió a enfocarse en ella- Salimos a tomarnos unas cervezas, solos – a juzgar por las apariencias, el bicolor se encontraba incomodo, pero aún así no callaba- me dijo que ustedes se separaron porque cuando le dieron la beca a Francia tu lo dejaste-
- Ah… - asintió y acarició la boquilla de su café. No quería recordar ese tiempo tan nefasto- Sí. Luego de la muerte de mi mamá y que a mi me negaran la beca, yo…- mordió su labio inferior. Intentaba reprimir las emociones- Yo terminé con él, lo dejé por medio de un correo electrónico y… y ahí me acerqué a Mikey y bueno, te conocí a ti… ¡Ya sabes el resto! –
- Si – Kazutora la miró con una mezcla de tristeza y compasión. Partió su sándwich a la mitad y le ofreció un trozo. Odette lo recibió y ambos comenzaron a comer en silencio-
El ruido de los autos que pasaban por fuera de la tienda ayudaba con el momento incomodo que atravesaba.
- Oye – el bicolor la llamó, intentando disipar el tenso ambiente- No quiero que sientas que te juzgo. Yo también hice cosas extrañas en el pasado y creo que es parte de aprender-
- Ya… - asintió y se limpió la boca con una servilleta- no es nada contra ti, Kazu, es solo que recordar ese tiempo me duele ¿sabes? – suspiró y tomó un poco de café- pensé que no tendría que volver a verlos, que todo lo que sucedió había quedado en mi pasado y ahora… - tiró aire por la boca, buscando las palabras adecuadas- ahora me siento como la niña de dieciocho años y no la adulta de treinta que tiene las cosas más claras…-
- Te entiendo – sonrió, recordando- Cuando nos juntamos todos fue demasiado extraño, como si nada hubiese pasado y el tiempo se había congelado, años atrás-
- Sí…-
- Pero bueno – limpió sus labios y sus manos y luego tomó un poco de bebida- Como te dije al inicio, tengo información sobre donde puede estar Mikey –
- Está bien, soy todo oídos-
Doce años en el pasado. Cerca de la fecha de los exámenes para admisión universitaria
- ¡Odie! – su madre la llamaba a través de la puerta, la cual estaba cerrada con llaves- ¡La cena está lista! ¡tu y tu amigo pueden bajar cuando quieran! –
La castaña tenía los ojos cerrados y el sudor corría por su frente. Sus padres aún no sabían sobre su relación con Mitsuya, pero algo sospechaban. Sus excusas de "estudiaré con mi amigos" no eran tan convincentes como ella creía.
- Dile algo – le susurró el pelilila entre bufidos ahogados, mientras la embestía rápidamente-
- Si – gritó de vuelta, conteniendo un gemido- ¡Ya vamos! –
- ¡Está bien! – respondió su madre- ¡Los espero abajo! ¡Compré Pizza! – y los pasos comenzaron a alejarse-
- ¡Qué ricooo! – gritó Odette de vuelta, refiriéndose al calor en su vientre y no a la comida en si-
Al escuchar como su madre bajaba al piso inferior, los gemidos comenzaron a hacerse un poco más sonoros, pero evitando ser escuchados.
Desde el día que había perdido su virginidad había pasado exactamente un mes y con el ojilila no desperdiciaban ningún segundo de aprendizaje.
- Mierda, amor – Mitsuya le apretaba las caderas y elevaba las suyas, cada vez con mayor velocidad- si sigues saltando así, me voy a correr…-
- Shhh – la joven llevo las manos hacía los labios de él y aumento sus saltones- no hables tan fuerte, tonto – sonrío y se acercó, besándolo –
- ¿Estás cerca? – le susurro, tomándole con una mano la cadera y con la otra el cuello, profundizando la penetración-
- Si, si…- repetía perdida en el placer-
- ¡Odette! – gimió mordiéndole la clavícula, corriéndose en su interior-
Al ver como su chica no terminaba aún, Takashi le tocó el clítoris, haciendo movimiento circulares y llevándola a su orgasmo en pocos segundos.
La de ojos café lo besó agradecida y descansó por un minuto, antes de levantarse y limpiar. Le pasó un poco de toallas húmedas a Mitsuya y ella entró al baño, a retirarse los restos de semen y flujo vaginal. Cuando estuvo lista volvió a su cuarto, abrió las ventanas para que el olor a sexo se fuera y lo abrazo con cariño. No sabia que haría sin él.
- Ya, amor – El ojilila le besó la sien y se separó de ella- tu mamá nos está esperando abajo, nos hemos demorado mucho-
- Si – asintió haciendo un puchero- Sé que tienes que cuidar a Luna y a Mana, pero no quiero que te vayas, quiero que te quedes aquí conmigo –
- Mira – le tomó el rostro con ambas manos y comenzó a repartir besos por todo su alrededor- si algún día te dan permiso, puedes ir mi casa, te prepararé comida, te cuidaré, veremos películas con mis hermanitas y… - bajó la rapidez de sus besos y se acercó a su oreja, hablando bajito- te comeré toda la noche…-
- ¡Takashi! – se alejó con las mejillas rojas y el comenzó a reír divertido- ¡No quiero que te quedes solo por eso! –
- Ah, "no solo por eso" – sonrío y la abrazó, acariciándole el cabello- te amo, Odette-
El sonido de la puerta de entrada los hizo mirarse extrañados. El padre de Odette no llegaría temprano y se suponía que solamente estaría con su madre.
- ¡Odie! – gritó su madre desde el piso de abajo - ¡Sutemaru ha venido a cenar con nosotras, y ha traído a Wakasa! –
La castaña tragó saliva pesadamente. La razón por la cual nadie sabia de su relación con Mitsuya era por miedo a lo que haría su hermano. Se golpeó mentalmente, no sabía que mierda hacer.
- Oye, tranquila – Takashi la tomó por los hombros y la tranquilizó- hablaré con él. Quizá no lo conozco tanto como Mikey, pero creo que podemos llegar a algo saludable…-
- No, Takashi, tu no entiendes, mi hermano es un bruto, es capaz de pegarte y no podría permitir eso –
- Nadie es peor que el hermano de Hakkai, ese si es un hijo de puta- sonrío, intentando tranquilizarla-
- Espérame aquí – lo silencio, ignorándolo – bajaré a ver qué pasa, ¿sí? –
El pelilila asintió, no muy seguro. Prefería hablar de inmediato con su familia y aclarar la situación, pero también respetaba los deseos de la joven y las decisiones que tomara.
Odette se acomodó el uniforme y bajó la escalera actuando lo más tranquila posible. Al pasar el ultimo escalón pudo ver a su hermano hablando animadamente con su mamá.
- Hola, mugroso – saludó con la mano de lejos y le sonrío a su amigo, Wakasa, el cual lo acompañaba- Hola Waka-
- Hola, Odie – le respondió el de ojos caídos. La conocía de toda la vida-
- Bebé ¿tu amigo no bajará a comer? – su madre se encontraba acomodando los cubiertos en la mesa. Sutemaru la ayudaba-
- ¿Un amigo? ¿Qué amigo? – la miró extrañado. La castaña no solía llevar amistades a excepción de Hina, por lo cual era algo nuevo saber que tenia un amigo en su cuarto-
- Que te importa – le respondió agresivamente- Mamá, aún debo estudiar las parábolas, sabes que me cuestan mucho, yo creo que comeremos en mi cuarto-
- Si yo soy lo que te molesta no te preocupes – Sutemaru hizo un gesto extraño y sonrío- con Waka vinimos a buscar una de las herramientas de papá, solo eso-
- Sutemarito, pensé que te quedarías a comer – la madre de ambos miró con tristeza y el mayor negó con la cabeza- No, no, mamá, Kei hizo un poco de gyozas y ya sabes lo mucho que le gustan a Waka – el amigo asintió y su madre hizo un puchero-
- Está bien, para la próxima será –
Ambos asintieron y luego de buscar lo que necesitaban comenzaron a salir por la puerta. Antes de irse, Sutemaru se acercó a Odette, diciéndole algo que solo ella pudo escuchar.
- Sé que estás involucrándote con esos mocosos de la Toman. No voy a decirte nada más sobre lo peligroso que puede ser, pero si algo llega a pasar, olvídate de mi piedad. Los mataré –
La castaña asintió, tragando saliva. Sabía que su hermano hacía todo eso por protegerla, pero su forma de cuidarla le parecía demasiado agresiva.
Se despidió de Wakasa con la mano y volvió a entrar a la casa. Su madre la miraba neutral. Sabía que algo pasaba, pero prefería que se arreglara entre ellos mismos.
Una semana después y como le había prometido a Hinata, habían salido junto a Emma a comer. Por lo que Odette sospechaba, las jóvenes querían hacerle una intervención.
- Bueno, querida amiguita – la rubia y la pelirroja se encontraban sentadas juntas, al frente de la castaña, la cual las miraba sin saber que decir- hoy nos quisimos reunir contigo porque necesitamos hablar…-
- ¿hablar? ¿Hablar de qué? – tomó un poco de bebida, haciéndose la tonta-
- Algo raro está pasando y no has querido decirnos, Odie – Hinata la miró compasivamente –
- ¿Qué va a pasar? – se cruzó de brazos- No eres la única con un novio capitán de alguna división, Hina…-
- ¡Vez! ¡a eso nos referimos! – exclamó Emma, un tanto irritada- mira, no sé qué habrá pasado entre tu y Mikey, pero desde que dejaron de ser amigos y empezaste a salir con Mitsuya, solo tienes tiempo para él, ya ni siquiera nos llamas o te juntas con nosotras-
Odette mordió su labio. Si no se juntaba con Emma era porque sentía vergüenza, vergüenza de lo que había hecho con Manjiro, vergüenza de haberlo ocultado, vergüenza de haber caído tan bajo.
- Lo siento si te he dejado de lado, perdón – dijo, bajando la cabeza. ¿debería decírselo? ¿no debería decirlo? – quizá, para que entiendan mejor… hay algo que deberían saber- Tonta, cierra el pico – pero antes, les pido por favor que no me juzguen y que tampoco lo cuenten o se enojen conmigo, ya que es difícil para mi hablarlo-
- ¡QUE COSA! – gritaron ambas, expectantes. El chisme era algo que todo el mundo amaba-
- Yo y Takashi nos acostamos- susurro, despacito, mirando hacía todos lados nerviosa-
- ¡¿QUÉ?! – volvieron a gritar, asombradas. Ninguna de las otras dos chicas había llegado tan lejos- ¿TAN RAPIDO? –
- ¡no fue rápido! - les respondió ofendida, mordiendo la mejilla por dentro- estamos enamorados y sentí que era lo correcto en el momento…-
- Dios…- Hinata apenas podía hablar del asombro. A diferencia de Odette, ella llevaba años con Takemichi pero aún no lograban pasar más allá de los besos y manoseos-
- ¿Pero se cuidaron, ¿no? - la castaña asintió mientras miraba hacia otro lado y el silencio tomó lugar. Luego de unos minutos Emma volvió a hablar- Ya, dinos ¿Cómo es? –
Y sonrío, contando con lujo y detalles como se sentía la cercanía de una persona por primera vez en la vida.
Actualidad
Luego de su salida con Kazutora, en un acto impulsivo, había llamado a Draken. De alguna forma necesitaba hablar con alguien que alguna vez había sido cercano a ella y conocía sus secretos más oscuros.
El tatuado llegó unas horas después. Tocó su puerta con la mano derecha y en la izquierda traía un pack de cervezas. Odette le abrió emocionada, mostrándole un poco marihuana que Tora le había vendido. Draken sonrío y cerró la puerta tras de sí.
- Me sorprende que me hayas invitado, si soy sincero – Buscaba el abrelatas, mientras la castaña ponía algunas cosas para picar en la mesa. La droga que habían fumado estaba potente-
- ¿Por qué? ¿por el beso? – le dijo, al tiempo que se hacia un moño desordenado. El asintió, un poco incomodo- nah, soy psicóloga, conozco como funciona la mente humana – sonrío aceptando la cerveza que le ofrecían y tomó un sorbo- sé las fallas de la gente y dios – alzó la pequeña botella, dando énfasis a su discurso- ¡la Toman sí que necesita ayuda profesional-
- ¡Oye! – Draken le sonrío de vuelta y comió un poco de patatas- tú también la necesitas. Solo alguien como tú habría cambiado una relación con Mitsuya por una relación con Mikey- comenzó a reír, divertido y ella lo miró feo-
- A este paso, creo que todos saben de lo mío con Mikey, incluso Takashi…-
- Mitsuya si lo sabe ¿por qué no lo sabría? – el tatuado cambió su semblante a serio- todos sabemos lo que sucedió entre ustedes-
- Shit…- siguió tomando cerveza intentando evadir el tema, pero la mirada fija del pelinegro no la dejaba- ¡Ya! ¡Deja de mirarme así! – dejó el licor en la mesa y se sentó subiendo los pies a la silla- Hoy me junte con Tora, me habló un poco de algunas cosas y que sabe del paradero de Maikiii-
- ¿Kazutora te dijo eso? – acarició su propia nuca, extrañado- ¿cómo podría saber el sobre…? – se quedó en silencio un segundo y luego sonrío con molestia- ¡Claro! ¿Cómo no sé me ocurrió antes? –
- ¿Ah? ¿de qué estás hablando, Doraken? – bajó los pies y se acomodó, mirándolo expectante-
- Kazutora vende droga ¿cierto? – la castaña asintió sin entender aún - ¿Recuerdas durante tu tiempo con nosotros, ¿quién era el hijo de perra que consumía más sustancias ilícitas? –
- Ehhh ¿no? –
- ¡Sanzu! – exclamó, emocionado, como si hubiese descubierto todos los enigmas del mundo-
- ¿Sanzu? ¿el hermano de Senju? – se alejó un poco de la mesa, extrañada- ¿Qué tendría que ver el con Mikey? ¿sigue siquiera vivo? –
- ¿Sanzu tiene hermanos? – le pregunto, extrañado y sin esperar una respuesta prosiguió- ese idiota, fue el único de nosotros con el que Mikey nunca perdió contacto. De hecho, juró protegerlo y serle leal por siempre –
- ¿Por qué ustedes no hablan con él? No recuerdo mucho como era, creo que nunca cruzamos más de dos palabras-
- Era demasiado agresivo, además traicionó a Muto. Cuando este salió de la correccional lo asesinó, clavándole un puñal-
- ¡Wow! Creo que me perdí de muchas cosas al alejarme de la Toman…- Estiró la mano para tomar su cerveza y sin querer al analizar la situación chocó con Draken, el cual la miró extrañado- espera – le devolvió la mirada- la mota de Tora estaba potente, recién ahora estoy entendiendo la situación. Sanzu sigue trabajo con Mikey, y Tora le debe vender drogas ¿no? Ese estúpido consume MDMA creo. Mierda… si tan solo aún hablara con Sutemaru, podría ayudarme… podría hablar con Takeomi…- se llevó las uñas a los labios, mordiéndolas nerviosa-
- Oye, oye – Draken le sacó la mano de la boca- no te quemes la cabeza. Si Kazutora te dijo que sabe dónde está Mikey, podremos encontrarlo. No creo que te niegue nada a ti-
- ¿Sabes que han pasado doce años, ¿no? Además, no sé qué tienen todos ustedes en la cabeza. Mikey me odiaba, por eso me abandonó y nunca más supe de él-
- Que equivocada estás, mocosa – sonrío, divertido- Mikey te abandonó porque te amaba…-
