Capitulo Once

En el pasado

Odette caminaba tranquila por el centro de Tokyo. Se estaba organizando pues ya quedaba solo una semana para los exámenes de admisión a las universidades, lo cual se juntaba también con el cumpleaños de Emma. Iba tranquila viendo los escaparates, en busca de algún regalo. Maldecía a Hinata por haber priorizado compartir con Takemichi. Mitsuya tampoco podía acompañarla pues debía cuidar a sus hermanitas. Mientras miraba unos lindos zapatos rosa chicle, pudo ver en el reflejo del vidrio como un rubio se acercaba despreocupado. Antes de poder siquiera tocarla, se dio la vuelta, cruzándose de brazos.

- Hola Hola – la saludó animadamente, moviendo la mano de izquierda a derecha-

Toda la rabia que había vivido los últimos meses se materializo, estampándole una cachetada en su mejilla derecha. La gente alrededor los miraba, pero no se entrometía. Mikey se llevó la mano al lado dañado y abrió los ojos como plato. Ni en sus peores pesadillas pensó que lo recibirían así.

- No puedo creer que me hayas evitado por meses y que ahora te aparezcas como si nada – escupió, reemplazando la rabia por dolor y comenzó a caminar, alejándose-

Se demoró unos segundos, pero el rubio se despabiló y apenas la alcanzó le tomó el brazo, un tanto brusco.

- ¿Qué vas a hacer, Manjiro? ¿Pegarme? Pensé que no le pegabas a las mujeres – se soltó de su agarre y cruzó los brazos al no escuchar una respuesta- ¿Vas a hablarme o ya puedo irme? –

De un momento a otro, Mikey la tomó del brazo y la hizo caminar por unos minutos. Cuando finalmente encontró un lugar relativamente vacío, entro junto a ella y la estampó contra la pared, besándola. Ambos dándose cuenta de la experiencia que el otro había ganado.

- ¿qué has estado haciendo, baboso? – le dijo la castaña entre besos. Él le tocaba los pechos por encima del sweater- ¿cómo …? –

- Me cogí a unas putas…- le respondió mordiéndole el labio inferior, suavemente y frotando sus pelvis. Ella lo alejó, celosa- ¿Por qué te pones así, acaso tu no has estado cogiendo con Mitsuya? – le soltó, también un tanto molesto-

- Es distinto – se abrazó a sí misma. De alguna forma, al tenerlo lejos pudo tomar consciencia de la situación- ¿Qué estamos haciendo, Mikey? – frunció el ceño, mirándolo molesta- pensé que esto entre nosotros había terminado, lo dejaste claro el día que me dejaste de hablar-

- Dejaste de ir a las reuniones de la Toman…-

- ¡Que querías que hiciera! – le grito, rebasando sus niveles de paciencia- ¡me empezaste a evitar! ¿querías que fuera a hacer el ridículo con el resto de tus amigos? No, olvídalo, no soy un perrito que va a estar siempre detrás de ti –

El rubio se acercó molesto y se apretó contra la castaña. Quedando a solo centímetros de su boca. Miró sus labios y luego sus ojos, con la mandíbula apretada, conteniendo la rabia.

- Quiero que vuelvas a las reuniones... – choco sus narices y la besó, nuevamente, pero con calma, afirmando su cabeza- necesito que vayas…-

- Ummm – abrió los ojos, para mirarlo. Inconscientemente lo abrazó por la cintura, pegando más aun sus cuerpos- ¿por qué me haces esto? ¿por qué eres así? –

Sin previo aviso el ojinegro la soltó. Saliendo de donde estaba y dejándola completamente sola. Como si su presencia nunca hubiese pasado por ahí.

Luego de la visita del huracán Mikey, llegó a su casa cansada y llena de incertidumbre. Se odio a si misma todo el camino, pensando en como había caído tan bajo, engañando a alguien maravilloso como lo era Mitsuya. ¿Cómo ser honesta a si misma si cuando estaba junto al rubio, su cuerpo actuaba por si mismo?

Se dio una ducha rápida y lavó sus dientes, intentando limpiar toda la culpa que sentía. Llamó a su padre, diciéndole que iría a ver a Hinata, pero en realidad iría a ver a su novio. Debía ser honesta con él.

Tocó el timbre dos veces hasta que finalmente el pelilila salió a su encuentro, sorprendido. A pesar de no saber que iría, la abrazó con cariño e intento besarla, pero ella se negó. Mitsuya la hizo pasar un tanto extrañado. Luna y Mana se asomaron a ver que sucedía y al ver a Odette, corrieron a abrazarla. Desde que ella y Takashi habían empezado una relación, sus hermanas habían empezado a interactuar con la castaña, ganándose su cariño.

- ¡Olete! – gritó Mana, emocionada y Luna corrió junto a ella de la mano-

- ¡Pero que niñas tan preciosas! – Odette se agachó a su altura y las abrazó a ambas, atacándolas con cosquillas- como se han portado pequeños gusanitos – decía haciéndoles una voz de juegos-

- ¡Me lindo, me lindo! – decía Mana y Luna solo reía-

- Está bien – asintió y se acercó a su mochila. Todo mientras Mitsuya las miraba divertido- sé que quizá su hermano va a matarme, pero… - abrió el cierre y sacó dos bolsitas llena de golosinas, pasándoles una a cada una- ¡corran! –

- Amor… no me gusta que las consientas así- El pelilila se acercó, abrazándola por la cintura y le susurró en la oreja. Al ver como sus hermanitas corrían escondiéndose subió un poco el tono- ¡Mana, Luna! ¡No corran así, pueden hacerse daño! – La puerta de su cuarto sonó, al igual que la cerradura. Takashi negó sonriendo y besó el cuello de Odette, a lo cual ella se separó- ¿Por qué me rechazas, ¿eh? – esbozo una sonrisa y le tomó el vestido de la parte del estómago, intentando acercarla nuevamente. Ella le quito la mano-

- Tenemos que hablar…- se apoyó en la encimera de la cocina, cruzando los brazos y quedando frente a él-

- ¿Malas noticias? – preguntó él, serio y ella asintió, con un nudo en la garganta- ¿Muy malas? - volvió a asentir y Mitsuya cerró los ojos-

- He… hice una estupidez – soltó. Con el corazón acelerado y las mejillas coloradas a no más poder- ¿Recuerdas el chico del que te hable…? –

- Si – asintió con la cabeza, seco. La miraba firmemente-

- Bueno… hoy…- se tocó la nuca, nerviosa- hoy me topé con él y…- tomó una bocanada de aire- me besó, no, nos besamos-

El ojilila asintió, llevando sus manos a sus propios labios, procesando la información. Sabía que Odette se había enganchado de un amigo y que lo quería mucho, pero su corazón habría esperado que, si él volvía, ella lo rechazaría. ¿Por qué no había sido así?

- ¿Aún estás enamorada de él? – le preguntó en medio del silencio que se había creado. Solo sonaban las caricaturas que Luna y Mana habían estado viendo-

- No…- respondió, no tan convencida y se acercó al pelilila, tomando su cara entre sus manos- Sé que te amo a ti, Takashi, de verdad lo hago- cerró los ojos, comenzando a llorar y el se soltó-

- Necesito pensar, Cisne… yo…- Se despeinó un poco su cabello lila plateado y mordió su propio labio- necesito tiempo…-

- Está bien – asintió ella, sintiéndose la basura más grande de todo japón. Tomó sus cosas, abrió la puerta y se marchó-

Decidió que no pensaría en nada hasta luego del examen de admisión. La actitud de Mitsuya era completamente comprensible, pero dolía como el demonio.

Algunos días después, ayudaba a Emma a decorar su hogar, pues celebraría su cumpleaños y quería que estuviese lo más lindo posible.

- Ya no estés triste, amiguita- Emma juntaba globos de color oro rosa y champagne- ¡Mira que patrón más lindo! – Le mostró como estaba quedando y Odette sonrío, alzando su pulgar en signo de que le agradaba-

- ¿Sabes? Me siento pésimo, con la ruptura de Takashi, el examen de admisión y esta incertidumbre de la adolescencia, no logró concentrarme bien- Se acercó a la caja de decoraciones y sacó la guirnalda-

- Ah… - Emma dejó de lado los globos y se acercó a ayudarla. Ambas en un extremo para colgar la decoración- Mira, Mitsuya te ama, de eso no hay duda. Estoy segura de que con el tiempo volverán – sonrío, cortando un poco de cinta- segundo, acabas de dar la prueba hace algunas horas, es normal tu miedo y que sientas que todo salió mal – le pasó un poco de cinta a la castaña y comenzó a hacer presión en el papel, para que se pegara- ¿sabes que sería mejor? –

- ¿Qué cosa? – Odette, que hacía lo mismo la miró extrañada-

- Qué me digas quién es tu galán misterioso-

- Ah… ¿estás segura de que quieres saber? – la rubia asintió y la castaña mordió su labio- ¿Me prometes que estás preparada? –

- Que si…- giró los ojos y asintió-

- Bueno… es Draken –

La rubia soltó la guirnalda de un momento a otro y sus ojos se abrieron como platos. La castaña comenzó a reír divertida ante la broma a su amiga.

- Que tonta eres – frunció el ceño y comenzó a buscar más decoraciones –

- Ay, Emma – Odette se acercó y la abrazó con cariño- tal galán no existe, era un tipo al que besé y ya está-

- Hoooola, par de ridículas- Mikey bajó la escalera corriendo. Un ruido de motocicleta sonó a la distancia- ¡Ken chin llegó! Nos vemos – abrió la puerta y salió-

- Dame un segundo – la castaña miró a la rubia y esta asintió. Siguió a Mikey, abriendo la puerta- Oye, Mikey – él se giró mirándola. Ambos se encontraban en la entrada de la casa, él un poco más lejos- ¿Estarás para el cumpleaños de Emma? – pudo divisar a Draken a la distancia. Alzó la mano, saludándolo y el le devolvió el saludo, para luego centrarse en su teléfono-

- ¿ah? – El rubio miró a él tatuado, el cual no se encontraba a demasiada distancia, cuando los escuchó- no lo sé, tenemos una reunión…-

- No es el cumpleaños de cualquier persona – se comenzó a acercar a él, quedando frente a frente- es el cumpleaños de tu hermana, estúpido-

- No me provoques – le dijo Mikey con la mirada seria, como pocas veces lo hacía-

- ¿Quieres que te pegue otra cachetada? Porque sueño con hacerlo -

- ¿A qué se debe esa agresividad? – Draken se bajó de la motocicleta y los miró a ambos extrañado- Odette, claro que pasaremos al cumpleaños de Emma, no te preocupes por eso-

- Está bien – suspiró. Maldito Draken lo había salvado- Nos vemos- dijo, sonriendo falsamente y ambos asintieron, para luego subirse al medio de transporte. Cuando estuvieron en marcha, la castaña le mostró el dedo de al medio a Manjiro, haciendo que este se molestara-

Volvió a entrar a la casa de los Sano y Emma la miraba con los brazos cruzados. Algo sospechaba, pero no pensaba hablar sin saber aún.

- Bueno ¿Sigamos decorando para nuestra pequeña reunión? –

- Está bien – asintió la de ojos color miel y la miró de reojo ¿Qué escondía Odette? –

La pequeña reunión se convirtió de pronto en una masiva fiesta. Nadie sabia porque había llegado tanta gente, pero así había sido. Emma agradecía que su abuelo no se encontrara en la ciudad, pues, de lo contrario, le habría dado un ataque al corazón probablemente.

Odette hablaba animada junto a Hinata, la cual le contaba lo que le había pasado en la prueba de selección universitaria.

- Le dije "no puedo creer que se me haya quedado la goma "– decía la pelirroja con frustración- ¿Puedes creer que me dijo? "eso le pasa por distraída" distraída… ¿YO? Claro que no –

- Ejem…- un chico alto, de ojos dorados se acercó a ambas, junto a uno más bajo de lentes. Ambas se giraron para verlos- me gustaría poder hablar contigo, Odette – dijo el más alto, sonriendo arrogantemente-

- ¿Está bien? – la castaña alzó la ceja extrañada y le hizo un gesto a Hinata. Ella asintió, al parecer el más bajo, Kisaki, otro miembro de la Toman, quería hablar con ella-

Camino junto al de ojos dorados hacía el patio. Para su sorpresa estaba Mitsuya tomando un poco de cerveza y fumando junto a Draken. Ignoró su mirada y le sonrío a su acompañante.

- ¿Qué quieres hablar conmigo, Hanma? – le dijo, haciéndose la coqueta, pues sabia que el de pelo lila la miraba-

- No quería hablar contigo. Kisaki quiere hablar con Hinata – soltó las palabras burlonamente y comenzó a prender un cigarrillo, para mirarla de reojo- aún que… - terminó de prender el trozo de nicotina y la miró de arriba para abajo- si quieres podemos coger – le dijo, tirándole el humo cerca-

- No gracias, paso- se alejó un paso y comenzó a alejar el olor con la mano-

- ¿De verdad? Pero mira que mujer más exigente – sonrío y miró hacia el frente- ¿tu no eres la chica de Mitsuya? –

- No, ya no lo soy- suspiró incomoda y comenzó a arreglarse la polera, intentando parecer que hacía algo-

- Con mayor razón podríamos hacer cosas … - el más alto se acercó peligrosamente y antes siquiera de alcanzar a tocarla, Mikey lo empujó molestó-

- Te ha dicho que no quiere nada ¿Quieres que te reviente la cabeza? –

- Hahahaha – comenzó a reír Hanma divertido- ¡Tranquilo, comandante! Solamente estábamos jugando –

- Pues tus juegos son estúpidos. Si no quieres que te eche a patadas de mi casa, te controlas-

- De acuerdo – asintió y se alejó riendo-

- ¿Estás bien? – Mikey se giró y ella asintió asombrada-

- ¿Por qué invitaste a que esos estúpidos se unieran a tu banda de criminales? –

- ¿Por qué terminaste con Mitsuya? – le soltó, ignorando su pregunta anterior-

Odette de pronto recordó todo lo que había pasado hace algunas semanas y comenzó a sentirse impotente. Intentó empujarlo, pero está vez Mikey fue más rápido y la tomó por los brazos, haciéndola entrar. Takashi los miraba de reojo. Antes siquiera de poder hacer algo, El rubio ya se había puesto delante.

Mikey subió convenientemente hasta su habitación con Odette, en donde prendió la luz molesto y la tiró hacía la cama, con el impulso que traía llevándola del brazo.

- Auch – se sobó el brazo en el cual había caído y frunció el ceño- ¿tu eres imbécil o te haces? No puedes ser así de agresivo-

- Escucha – el rubio estaba de espaldas, apoyando la frente y ambas manos en la puerta- lamento lo que paso ¿sí? – se giró, mirándola-

- ¿Ok? – lo miró sin saber que decir y se levantó, acercándose. Aceptaba sus disculpas y ahora quería seguir festejando- ¿Puedes moverte de la puerta? Disculpas aceptadas, quiero seguir tomando-

- ¿Qué pasa si te digo que no? –

- ¿Qué pasa si te reviento la cara? –

El joven Sano intentó molestarse, pero su cara se transformó a una de risa. Odette le sonrío de vuelta y luego lo tomó del cabello frunciendo el ceño.

- Es la última vez que me tratas así de agresivamente. No me importa que seas el puto comandante de todo Japón. Te voy a patear el culo sin piedad-

- ¡Te dije que lo sentía! – Se soltó y comenzó a sobar el cuero cabelludo- ¡Tu tampoco tienes que tratarme así! –

- Te lo advertí, ridículo – giró los ojos y le hizo un gesto para poder salir por la puerta, a lo que el volvió a negarse- ¡Vamos, Mikey! – hizo un puchero, molesta- ¡Quiero salir de aquí! –

- Si quieres salir tienes que besarme –

- No voy a hacer eso ¿no entiendes, cierto? – Suspiró y miró al cielo- Estoy enamorada de Mitsuya –

- Ya… pero terminaron –

- Sí, pero eso no significa que no este enamorada de él-

- Mmm – asintió haciendo una mueca y luego volvió a acercarse a ella- lo lamento – repitió y rozo sus labios, suavemente-

- Mikey… - gimió y lo abrazó, recibiendo su saliva con gusto-

No importaba lo que dijera o como lo dijera. Estaba enamorada de los dos y no podía evitarlo. Amaba a Mitsuya y Amaba a Manjiro. Su cuerpo no podía decidir por uno de ellos.

- ¿Tienes protección? – preguntó ella, mientras el rubio atacaba su pezón derecho y le amasaba el culo-

- hagámoslo así…-

- No, no – Odette pronto sintió como la calentura le bajaba y se separaba de él, arreglándose la ropa-

- ¿Qué pasó? – le preguntó extrañado, acomodándose. Ambos estaban sentados en el piso-

- ¡Ya te he dicho que pasa! Esto está mal. No puedo seguir engañando a Takashi, menos contigo…-

- Yo…-

Mikey intentó hablar, pero antes de poder decir algo, la figura de Draken abrió la puerta. A pesar de que no había nada explicito, ambos estaban despeinados, con los labios hinchados y el de ojos negros tenía una notoria erección.

- Aquí están…- dijo, un tanto sorprendido, un tanto que lo esperaba-

- Así es – Odette se levantó rápidamente, haciéndose la tonta y salió por la puerta hacía el baño-

- Gracias Ken- chin por encontrarnos – sonrío Manjiro, falsamente y antes de salir, el tatuado lo detuvo por un hombro-

- ¿Estas seguro de lo que estás haciendo? -