Capitulo Trece
Pasado
No volvió a ir a la casa de los Sano hasta que pasó un tiempo. No quería ver a Mikey y a Mitsuya le daba su espacio pues sabía lo dolido que había quedado luego de confesarle que lo había engañado.
Comía un cupcake junto a Emma mientras ambas miraban el parque que tenían frente sí. La rubia le contaba algunas cosas y ella solo asentía pensando en la suerte que tenia de haber conocido a una chica tan fantástica.
- Oye Emma… debo contarte algo, pero no sé como lo tomes la verdad-
- ¿Es algo muy grave? – la miró chupándose un dedo. La crema del pastelito se había colado en su mano-
- Depende de cómo se mire – sonrío-
Quería decirle lo de Mikey, lo tenía atorado en su garganta, pero sentía que no debía hacerlo. ¿Qué clase de persona haría algo así? ¿qué clase de persona engañaría a su novio con uno de sus mejores amigos?
- ¡ya! – sonrío divertida- ¡Me estás asustando! –
- Creo que… - comenzó a dudar. No debía decirlo, era mejor mantenerse callada- no sé si postulé bien a la universidad- dijo, finalmente descartando lo que realmente quería expresar-
- Ah – asintió Emma y comenzó a reír- pensé que era algo peor- suspiró- al menos podrás ir a la universidad…-
- ¡Vamos Emma, no te desanimes! - la castaña la abrazó, intentando alejar las ganas de hablar el tema que la asechaba- ¡hay muchísimas becas para postular! Yo tampoco podría entrar sin ellas- miró hacía el cielo y se abrigó a si misma. Hacía un frío brutal-
- Si…-
Asintió pensativa la ojimiel y pronto su celular comenzó a sonar. En la pantalla aprecia "Draken, mi amor" Odette sonrío burlándose y Emma solamente giró los ojos.
- ¿sí? - la castaña miró como la rubia comenzaba a hablar animadamente y a medida que avanzaba la conversación su ceño se fruncia más y más- uhhh está bien. Entiendo- se despegó un segundo del teléfono y miró a la de ojos cafés- Draken dice que te ha llamado un montón de veces y no le has contestado. Ha sucedido una emergencia-
- ¿Eh? - ¿es algo muy grave? – Emma negó y habló un segundo más con el tatuado antes de cortar-
- La toman se enfrentó a una pandilla, los chicos están heridos, pero ninguno con riesgo vital – tomó un poco de aire y prosiguió- nuestra tarde de chica se cancela, te necesitan allá-
- Merde -
Odette miró el papelito que Emma le había pasado. "Iglesia católica nuestra señora misericordiosa" llevaba más de veinte minutos tarde y no sabía como entrar al lugar, el cual recorrió con la mirada. Pensó en darse por vencida, pero miró un pequeño agujero que había en la malla del patio y decidió colarse por ahí. Sujetó los insumos de curación que había pasado a comprar en su pecho y se sorprendió ante la inmensa capilla que estaba ante sus ojos.
- ¡Odette! – gritó Takemichi al verla y ella despabiló rápidamente hacía donde estaba el resto de los miembros de la toman-
A medida que se acercaba podía ver mejor a sus amigos. Mitsuya, que estaba sentado al lado de Yuhuza en una de las bancas, alzó el rostro al verla llegar. Odette se acercó a él, más rápido que a cualquiera de los demás.
- ¡Takashi! – gimió y se arrodillo tomando su rostro, en una mezcla de asombro y tristeza- ¿Qué te ha sucedido? – Su frente tenía una herida abierta que botaba sangre. La castaña se amarró el cabello rápidamente y comenzó a buscar sus implementos desesperada-
- Cisne…- susurró él y la estrechó contra sí, aspirando el aroma de su cabello. Caramelo y Vainilla- Estoy bien, es solo una herida superficial-
- Ashi – le hablo suavemente ella y le besó los labios. Mikey los miraba desde lejos sin decir una palabra- te voy a curar ¿sí? –
El asintió con la cabeza y pronto la castaña se puso manos a la obra. Limpió con un poco de suero y su corazón se alivió al notar que efectivamente era una herida superficial. La curó y realizó una suturación con parches adhesivos.
- Odette – le dijo él, con los ojos cerrados, mientras ella terminaba de limpiarlo-
- ¿Sí? – preguntó ella dulcemente. Tenía ganas de llenarlo de besos y quitar todo el dolor que el pelilila sentía-
- Te amo – le dijo, suave, para que solo ella pudiera escuchar. Yuhuza, quien estaba cerca también escucho, pero miró a otro lado, incomoda-
- También yo – respondió la de ojos café y luego de terminar el procedimiento le dio un corto beso en los labios-
- Oye Odie – Draken se acercó terminando el momento romántico- Lamento interrumpirlos, pero…- le indicó con la cabeza el resto de las personas que necesitaban atención y la castaña asintió-
- Lo siento chicos – Se levantó y tomó la bolsa de insumos- me centré solamente en Takashi e ignoré al resto- sonrío, ladeando la cabeza y miró a Chifuyu- Fuyu, no sé qué pasó, pero te hicieron mierda eh – el rubio sonrío negando con la cabeza-
- Mi amor – Mitsuya le tomó la mano y se levantó del banco - ¿Podrías ver primero a Yuhuza, por favor? –
La castaña asintió y volvió a besarle los labios, para luego acercarse a la peli miel. Yuhuza la miró seria. Tenía el rostro hinchado y con moretones.
- ¿Puedo? – preguntó sentándose a su lado y intentando inspeccionarla-
- Si – respondió la hermana de Hakkai apretando los dientes. El contacto de la povidona con sus heridas dolía como el demonio-
- No sé como alguien ha podido llegar a golpearte así, Yuhuza, pero si quieres hablar o expresarte de alguna forma puedes hacerlo conmigo…- le dijo Odette, intentando ser amable-
- Deberías aprender a valorar las cosas que tienes- le respondió a la defensiva- Mitsuya nos cuenta las cosas ¿sabes? Somos amigos desde siempre…- miró hacía Hakkai, el cual hablaba animadamente con el pelilila- Mi hermano está enamorado de él… - miró a Odette nuevamente – la relación de ustedes le ha roto el corazón-
- Yo… - La de ojos cafés asintió y se mordió el labio inferior- Lo lamento mucho, no tenía idea-
- Solo… no lo lastimes, por favor-
- Yuhuza, no puedo asegurarte eso-
Yuhuza intentó hablar, pero Mikey apareció al frente de ellas. Las chicas estaban sentadas en una banca, mientras Odette terminaba de curar a la Peli miel. Draken hablaba junto a Takemichi y Chifuyu. Hakkai y Mitsuya por su parte, sonreían divertidos comentando quizá que cosa. La mirada de la futura enfermera se posó en dos tipos que jamás había visto. Uno tenía el cabello rubio y los ojos azules, mientras el otro tenía el cabello y los ojos negros.
- ¿Quiénes son? – preguntó la francesa indicando a los desconocidos con la cabeza, mientras guardaba los materiales y se limpiaba las manos con alcohol gel-
- De eso iba a hablar contigo – El rubio la miro serio. No mostraba su rostro burlón e infantil de siempre-
- Gracias Odette- Yuhuza se levantó de su asiento y caminó hacía donde estaba su hermano, dándole su lugar a Mikey-
- Gracias por venir, no tenías ninguna obligación – le intentó tocar la blusa, pero la joven fue más rápida y lo apartó de un manotazo-
Tanto Draken como Mitsuya se dieron cuenta de la situación, pero ninguno dijo nada. Draken sabía perfectamente lo que estaba sucediendo y Mitsuya creía que, como buenos amigos, Odette y Mikey estaban peleados por alguna razón.
- ¿Puedes expresarte rápido? Necesito curar al resto de la Toman-
- Necesito que también los cures a ellos. Desde el día de hoy, pasan a ser nuestros compañeros-
- ¿Nuestros? –
- Tú también eres parte de la Toman, tontita, creí que ya lo sabías – sonrío y se levantó- por eso, vas a empezar a entrenar conmigo-
- ¿Qué? – Odette se levantó también y frunció el ceño- ¿Acaso tu cabecita tan estúpida pensó en algún momento que quizá yo no quiero estar involucrada en esto? –
- Mira Odette – Mikey la agarró de un brazo de una forma un tanto brusca lo cual molestó a la castaña- ¿Has visto como quedó Yuhuza después de la pelea? No quiero que te suceda lo mismo –
- Mikey – Takashi se acercó rápidamente al ver la situación. No le gustaba para nada- ¿Qué está pasando? –
- Nada, Ashi – Odette se giró a mirarlo y lo beso corto en los labios. Quería provocar a Mikey- el imbécil de tu amigo como siempre…-
- Mitsuya – dijo Manjiro serio- Estaba hablando con Odette sobre lo que hablamos anteriormente. Si sigue juntándose con nosotros debe entrenar-
- Está bien – la castaña asintió y se giró levemente para mirar al ojilila- entrenaré contigo-
- No –
- ¿Cómo qué no, Mikey? – Takashi se cruzó de brazos. Algo se sentía demasiado extraño en el ambiente-
- Es mejor que entrene conmigo. Si están juntos no van a entrenar nada – el rubio hizo un gesto leve de asco y Odette quiso matarlo-
Actualidad
Odette miraba su Capuchino y lo revolvía agotada. A pesar de estar en su cafetería favorita, con el que fue su persona favorita, algo la hacía sentir desganada.
- No me digas que después de este tiempo ya no te gusta el chocolate – Mitsuya sonrío. Había pedido un café americano y al limpiarse los labios con la lengua, Odette sentía que se iba para el cielo y volvía-
- No es eso… - se acomodó y resopló- últimamente he venido bastante a cafés, quedaré sin dinero en dos días – sonrío, riendo de su mal chiste-
- No te preocupes por eso – le intentó tomar la mano y ella la apartó inconscientemente- yo pagaré todo, pide lo que quieras-
- No, no – negó con la cabeza- no me refería a eso, yo puedo pagar, es… era una broma, Takashi – miró a su alrededor y luego a él- para ser sincera estoy nerviosa, no sé de qué podría hablar contigo y me pone incomoda saber que estamos solos-
- Oh…- el pelilila asintió y volvió a tomar un sorbo de su brebaje- el otro día no estabas tan incomoda – sonrío, intentando relajar el ambiente-
- Ah si – asintió riendo levemente- es que estaba super drogada, tú me viste – ladeo la cabeza, sonriendo-
El camarero llegó con ambos pedidos, a lo cual los jóvenes agradecieron. Al irse, Mitsuya volvió a hablar.
- Te he extrañado…- soltó y dejó el contacto visual para mirar su hamburguesa-
- Esa mezcla te dará diarrea – le dijo, intentando cambiar el tema. El sonrío de lado- lo lamento…- soltó inesperadamente-
- ¿por qué? – dejó de cortar la comida y la miró a los ojos, ahora sí, interesado-
- Por todo, la verdad – sonrío, nerviosa, incomoda y con las mejillas ardiendo- Estaba tan enamorada de ti y soñaba tanto con nosotros juntos… - sorbió la nariz- actúe mal, debí haber sido más madura, debí haber sido…- Mitsuya le tomó la mano y esta vez ella lo aceptó. –
- Lo que haya pasado contigo, con Mikey o conmigo, ya no importa – le sonrío. Honesto, sincero- come de tu sándwich, enfriará-
- ¿No quieres recibir mis disculpas? – le preguntó ignorando lo que le había dicho- ¿por qué estamos aquí, si no? –
- Cisne…- Takashi ladeó la cabeza y suspiró- ¿no es obvio? –
- No – negó con la cabeza, seria-
- Aún te quiero…- le dijo y se llevó un trozo de hamburguesa a la boca-
Luego de una comida divertida, conversaciones sin sentido y sentirse como viejos amigos, Mitsuya se ofreció a llevarla a su casa. Había algo en él que la hacía sentir como si el tiempo se hubiese congelado.
- No puedo creer que me he vuelto a subir a una moto – sonrío, divertida, mientras se arreglaba el cabello y le pasaba el casco al pelila-
- La pase muy bien hoy – sonrió de vuelta y se acercó para besarle la mejilla, pero Odette se alejó, haciendo como que abría la puerta-
- Gracias por todo – se despidió con la mano y siguió buscando la llave. Maldijo en voz baja al ver que él no se iba- ¿No te irás? – le dijo, de espaldas-
- Nop – respondió y soltó una risa- ¿No tienes las llaves, ¿no? –
- ¿Cómo sabes? – se giró frunciendo el ceño-
- Llevas más de 2 minutos buscándolas – ladeo la cabeza y sonrío, divertido - ¿no te gustaría ir a mi casa? –
- ¿no es una molestia? – se mordió el labio inferior, como cada vez que algo le daba ansiedad –
- Claro que no – le tendió el casco y ella se subió a donde había estado antes- lo mínimo que puedo hacer después de que me engañaras y pagaras la comida-
- Soy una mujer empoderada – Sonrío y el pelilila emprendió el viaje-
No supo cuánto tiempo pasó, ni cuantos vasos de vino tomó, pero de un momento a otro se encontraba en calcetines, bailando en el amplio estudio de Mitsuya. al pelila le iba bastante bien y arrendaba un gran departamento en un barrio alto de Japón. Odette envidiaba tanto espacio.
- ¡Yeeeeessss Siiiirrrr IIIII Caaaaan Boooogie! – gritaba bailando divertida con una copa de vino en la mano. Si bien no estaba borracha, si estaba desinhibida-
- Cisne… - sonrío él. Ambos estaban en las mismas condiciones-
- ¿Qué? – le gritó, la música hacía que le costara escuchar. Mitsuya la bajó y volvió a acercarse a ella-
- Estás guapísima ¿lo sabias? –
- ¿Yoooo? – comenzó a reír y dejó la copa en la mesa más cercana- por dios, engordé más de lo que ya estaba, tengo una leve papada y una panza horrible – soltó, recordando las palabras de Mikey. Ya no era una adolescente guapa, no, ahora era una treintona en decadencia-
- ¿eso ves? – le pregunto y ella asintió, cerrando los ojos. Takashi se acercó, coqueto- para mi estás muy guapa…- le susurro y sin pensarlo rodeo su cintura con sus manos. Odette alzó los brazos y le acarició el cabello-
- Solo lo dices porque quieres coger conmigo, ¿no? Takashi…- el comenzó a besar su barbilla y ella se dejó ser-
- Estás equivocada Cisne, para mi tu nunca serías solo un polvo…-
Y lo besó. Ignorando el sabor agrio en su boca por el vino. Ignorando que tan solo el día de ayer se había encontrado a Mikey. Lo besó, mezclando sus salivas y sintiendo como su vagina comenzaba a lubricarse.
- No deberíamos…- le dijo, mientras le desabrochaba el pantalón –
- Ven… - Mitsuya le tomó la mano. Se sentó en el sofá y ella se sentó encima. Le despejó el cabello del rostro y siguió besándola con fervor, guiando la mano de ella a su entrepierna- Mira cómo me pones, Cisne… - le susurro y ella solo pudo gemir, extasiada-
- Takashi…- le dijo, bajando y colocándose de rodillas – necesito chupártela –
Mitsuya asintió y la ayudó a bajarle los pantalones. Su pene apuntaba hacia arriba, con un poco de líquido pre seminal. Odette se lamió los labios y luego introdujo el miembro en su boca, sacando gruñidos del pelilila, el cual movía las caderas involuntariamente.
- Si, si, así – decía el joven, casi perdiendo la razón y colocando los ojos en blanco, mientras la tomaba suavemente de la cabeza y la ayudaba con el ritmo-
Gimió algunas veces más y sin previo aviso la empujo, la tomó y cambió posición con ella, de una forma bastante brusca. Odette gimió de la sorpresa.
- Takachi…- comenzó a pelear con él, no quería que la viera desnuda- no estoy tan limpia… y no me he depilado…- el la silenció-
- Para ser psicóloga no sabes cuando callarte ¿sabes? – le dijo, mientras le bajaba el pantalón y el calzón de un tirón, acercándose a su feminidad- no sabes cuantas veces me masturbe pensando en tu dulce vagina…- su aliento le producía cosquillas- cuantas veces anhele poder volver a estar aquí- acercó su lengua y comenzó a besarle los muslos, hasta llegar a su entrada- no pienso dejarla ir- susurró y comenzó a comerle el coño con desesperación-
Odette solo podía sentir como el placer la hacía perderse en un espiral de emociones que tan agradable eran. Al sentir su orgasmo cerca, lo aparto bruscamente, tomando al chico por sorpresa, haciendo que cayera hacía atrás. Aprovechó el momento y se sentó encima de él, auto penetrándose.
- Mierda Takashi…- gimió al tenerlo dentro- no recordaba lo bien que se sentía estar contigo… - y comenzó a saltar, suavemente-
- Yo si…- le dijo y se acomodó, semi sentándose, mientras empujaba sus caderas y le apretaba los muslos y el culo- no sabes cuanto he pensado en ti…-
- Ah…- asintió, sin pensar con mucha claridad y comenzó a aumentar la velocidad, al sentir como sus paredes recibían tan bien al pelilila- Takashi…- comenzó a gemir bajito-
- Te quiero, Odette, te quiero – le decía el pelila entre gemidos y estocadas. Ella lo ignoraba, perdida en sus sentimientos-
- ¡Takashi! – gritó una última vez y sintió como las embestidas aumentaban, hasta escuchar un gemido ronco y sentir como el líquido del joven la llenaba, dejando a ambos agotados y recostados en el piso, pegajosos y con la respiración entrecortada-
