Capitulo catorce

Sabía que lo peor que podía hacer era arrancar, pero luego de su encuentro con Mitsuya no podía hacer más. Llamó a Draken desesperada y el tatuado llegó apenas se desocupó. Gracias a sus tiempos de pandillero, había descubierto como abrir puertas sin dañarlas y la castaña necesitaba más que nunca esa ayuda.

- Agradezco tu cerveza, realmente lo hago, pero me gustaría saber que mierda te pasó ayer-

El alto sonrío mientras bebía el licor que la joven le había entregado. Se encontraban sentados en la mesa del pequeño comedor. Odette tenía la piernas elevadas, colocando su cabeza entre ellas. Draken se encontraba relajadamente recostado hacía atrás.

- Me ofendí y me fui… - susurró recordando lo que había pasado y sintiéndose sucia, avergonzada y tonta-

- Ya… y Mitsuya también se fue, entonces eso significa que…-

- ¡Basta! – la castaña alzó el rostro rápidamente. Sus mejillas ardían de la vergüenza – lo peor que pude hacer fue volver a verlos a ustedes, me hacen actuar como una niña pequeña-

- Oye, solo estoy bromeando – Draken se encogió de hombros incomodo y luego soltó una risita falsa- ¿Realmente te sientes bien? –

- No. no me siento bien – Acomodó su posición en la silla y tomó un poco de aire antes de proseguir- ha pasado algo terrible y no sé como manejarlo-

- Odette – susurró serio y también se acomodó, dejando la cerveza de lado, para escuchar la información- ¿Qué sucede? –

La castaña se levantó y comenzó a inspeccionar su hogar. No podía asegurar, pero era posible que Mikey le hubiese puesto alguna cámara o micrófono en el departamento.

- ¿Qué estás haciendo? – Draken la miró extrañado. No entendía que le sucedía a la francesa y su actuar le parecía extraño-

- Estaba asegurándome de algo- respondió ella mirando hacía todos lados para luego suspirar-

Se acercó a uno de los cajones de su rack y sacó una pequeña tarjeta, la cual fue entregada al tatuado. Él la recibió sin decir nada y luego de un trago de cerveza comenzó a leer. El silencio reinó la habitación pues ninguno de los dos decía nada. La castaña finalmente habló.

- Eh…- se rascó la nuca, nerviosa- ¿Ya sabes, ¿no? –

- Si – Draken asintió con la vista aún en el papel y luego lo dejó en la mesa. Apretó los labios y se tocó la trenza, pensando, hasta que decidió volver a hablar- ¿Qué te pidió? –

- Trabajar para él…-

El pasado

Odette llegaba 20 minutos tarde y pensando que el pelilila estaría furioso, pero para su suerte, solamente sonreía sentado, mirando a Mana y Luna jugar. La castaña se acercó a las niñas atacándolas a cosquillas y luego de prometerles un helado, se sentó junto a su novio.

- Lamento el retraso… estaba con Hin…- la interrumpió, besándole los labios-

- No pasa nada, Cisne – sonrío sincero. Tomándole la mano y llevándosela a los labios- quería hablar contigo, de hecho, estoy ansioso-

- ¿De verdad? – los ojos de ella se iluminaron. Lo abrazó, separando sus manos y comenzó a besarle el cuello y la oreja sutilmente-

- Escúchame –le dijo, apartándola entre risas y luego de besarle los labios repetidas veces habló- ¡Me aceptaron en la Academia de sastrería francesa! – exclamó y la abrazó con emoción-

La joven le sonrío falsamente y correspondió a su abrazo. Acariciándole el cabello. Ella había recibido su carta algunos días atrás. Lamentablemente, la habían rechazado. Era feliz sabiendo que Takashi había sido aceptado, pero sufría al saber que se iría de su lado.

- Eso suena genial, amor mío – le dijo con la garganta apretada por el dolor. No llores, pedazo de basura- ¿Cuándo te irás? –

- Aún no lo sé, yo creo que, en marzo, pues las clases empiezan en abril…- sonrío mirando a sus hermanas- me duele un poco alejarme de Luna y Mana, pero sé que es lo que debo hacer – giro su rostro, volviendo a mirarla, ahora centrado en sus ojos- además estaremos juntos, eso me da fuerza para seguir-

- Si…- asintió ella y agacho la cabeza- quedan solo unas semanas...-

- ¡No te desanimes! – le acarició el cabello con delicadeza – ya llegará tu carta y nos iremos juntos a donde queramos-

- Si – alzó el rostro y le sonrío. No desanimaría a su novio por nada del mundo- seremos felices…-

Actualidad

Draken le había dicho que lo intentara. Que fuera hablar con Mikey, pero que le pusiera alguna condición. Odette lo miró y con ojos de cachorrito le preguntó si podía ser él su condición. El tatuado negó con la cabeza hasta que la joven lo convenció por cansancio. Tres días después se encontraba llamando al teléfono que aparecía en la tarjeta. Marcó cinco veces hasta que finalmente le contestaron.

- Buen día, la maquina sexual ha contestado ¿qué desea? – una voz masculina sonó de fondo. No era Mikey, pero a Odette le parecía conocida-

- ¿hola? – respondió dudosa. Quizá el imbécil de Manjiro había anotado el número mal. No le sorprendería-

- ¿Sí? – volvió a hablar la voz masculina- es la máquina sexual ¿Qué necesitas? –

- Creo que me equivoqué, estaba intentando contactar a Manjiro Sano…-

- Oh – un silencio tomó la línea y pronto volvió- ¿Eres una de las putas de Kodoshi? Ya les he…-

- No soy ninguna puta- le dijo la castaña claramente ofendida- ¡Soy Odette Watanabe y estoy llamando al imbécil de Manjiro porqué el me dio este número! –

- Odette, eres tú – un sonido le dio a entender que la voz se río del otro lado- soy Koko –

- ¿Hola? No conozco a ningún Koko - le volvió a responder irritada y con los dientes apretados- quiero saber si puedo contactarme con Mikey sí o no-

- El jefe se encuentra ocupado en este momento, le diré que llamaste…-

- ¿Sabes qué? No importa, no te pre…-

- Oh, es tu día de suerte. El jefe ha llegado antes, le pasaré tu llamada, no cortes-

Fueron unos segundos que parecieron eternos. Odette quería esconder su cara en una trituradora y no volver a la vida jamás.

- ¿Odette? – preguntó una voz masculina y está vez si era Manjiro quién hablaba-

- ¿Por qué mierda no me diste tu número personal? –

Incluso ella se sorprendía de hablarle así luego de que el hubiese intentado matarla. No sabía por qué, pero algo en su corazón le decía que por mucho que amenazara, Mikey nunca le haría nada.

- ¿Podemos vernos en persona? – le preguntó el nuevamente, ignorando lo que le había dicho antes-

- ¿Te ducharás está vez? –

- El centro de Tokio, a las ocho de la noche. Te espero, no faltes – le dijo y cortó-

Al principio no pretendía realmente ir al encuentro. Su cabeza le decía contantemente que era una mala idea, que Mikey no era quién recordaba y que la había intentado matar. Cosa, que podría volver a hacer. ¿Por qué se hacia esto a si misma? ¿porqué actuaba así?

Estaba parada en medio de la calle, agarrando su bolso amarillo firmemente. Llevaba un vestido casual, azul, con cuello halter, hasta las rodillas, ligeramente acampanado, para disimular su barriga. Su cabello, ahora corto, tenía una trenza en el lado izquierdo. Los nervios le carcomían la cabeza.

- Hola…- le dijo una voz conocida, besando su mejilla fugazmente-

Literalmente de la nada, apareció Manjiro. Para la sorpresa de la joven, vestía un traje formal y olía bastante bien. Todo era completamente diferente a como lo recordaba la última vez que lo había visto.

La tomó suavemente de la mano y comenzó a caminar con ella por unos minutos sin decir ninguna palabra. Llegaron a una especie de pub y se acercaron a la parte de atrás, en donde un guardia les abrió.

Odette abrió los ojos con sorpresa al mirar hacía adentro. Era una sala grande, pero no tenía a tantas personas adentro. Las mujeres se veían guapísimas y los hombres también. ¿A dónde la había llevado Mikey? Se sentaron en una especie de pufs rojos, quizá, la tenue luz dificultaba la visión.

- Wow – la psicóloga siguió mirando su entorno mientras un camarero abría una botella de champagne y les servía a los dos. – Gracias- respondió amablemente absorta en sus pensamientos-

Mikey le hizo un gesto al camarero y este se esfumó. Miró unos segundos a la castaña y no pudo evitar esbozar una sonrisa. Tomó un sorbo de champagne y luego dejó la copa encima de la mesa que acompañaba sus pufs.

- Cierra la boca, te pueden entrar moscas – le dijo a la de ojos cafés burlonamente. Ella lo miró y frunció el ceño, dejando la copa en la mesa sin probar un trago-

- Solo he quedado un poco impresionada por esto – respondió ella encogiéndose de hombros. Luego, lo miró a los ojos- ¿Por qué te bañaste ahora? ¿por mí? –

Manjiro sonrío negando con la cabeza y volvió a tomar su copa de champagne, tomando algunos sorbos antes de contestar.

- Siempre me baño, babosa

La palabra resonó en la cabeza de Odette. Inevitablemente su mente viajó tiempo atrás. Por más que lo intentaba, no podía dejar de aferrarse.

Diez años atrás

La partida de Mitsuya había sido dolorosa y extremadamente falsa. Odette quería decirle la verdad, pero su corazón no podía. Por fuera lo alentó y le dijo lo orgullosa que estaba de él, pero por dentro solo quería llorar y pedirle que se quedara. Egoísta.

- ¡Vamos! –

Mikey la alentaba mientras golpeaba los focos de entrenamiento. Habían pasado dos semanas desde la partida del pelilila y aún no lograba sacar todo lo que sentía dentro de ella misma.

Emma los miraba mientras le peinaba el cabello a Draken, el cual a su vez leía el diario, como todo un adulto y no un chico de dieciocho años, lo cual era realmente.

- ¡Argh! – gritó la castaña exasperada y se tiró al piso mirando al cielo. No quería seguir entrenando, quería dormir-

- Golpeas como niña – el rubio tiró los focos y se acostó a su lado. Quería provocarla para que peleara más-

- ¡Que significa eso! – Odette se apoyo en sus codos levantando el rostro e intentó pegarle un puñetazo en el estómago, pero Mikey fue más rápido y la inmovilizo debajo de él-

- No me provoques Odi – le sonrío y luego se acercó para susurrarle- Emma y Draken están a solo una distancia. Yo no tengo problema en que nos vean, pero…-

La francesa fue más rápida y aprovechando que estaba desconcentrado, le golpeó la entrepierna, logrando salir rápidamente de ahí.

- ¡Buen golpe, Odi! – Emma le sonrío aplaudiendo suavemente-

- Fue un golpe bajo – Draken también opinó. Seguía con la vista en el periódico, pero sabía exactamente lo que había pasado-

Mikey se levantó de un salto y se acercó a ella, tomándole la mano suavemente. Tanto Emma como Draken los miraron extrañados, pero no dijeron nada.

- ¿Puedes acompañarme a algún lado? – le preguntó sonriendo. Ella solo podía mirar como le sujetaba la mano-

- ¿A dónde? – se soltó rápidamente. No quería que sus amigos sospecharan ni pensaran nada-

- Quiero que conozcas a alguien, babosa

- ¿Cómo que babosa? – le dijo Odette cruzándose de brazos y haciendo una mueca con la boca-

- ¿A dónde irán Mikey? – el tatuado le preguntó a su amigo pues realmente quería saber que se traía entre manos y también porque quería evitar otra posible pelea-

- Iremos a ver a Kazutora…-

Actualidad

Mikey seguía mirándola entretenido. Odette no sabía de que hablar. Había negado su invitación a tomar champagne, también a comer o a probar bocado alguno. Su estomago rugía, pero el orgullo era más grande.

- ¿A que has venido si no quieres nada? –

- Tu me dijiste que querías que nos juntáramos, yo llamé a tu número para saber que querías de mi y me contestó otro tipo y todo fue …-

- Shhhh – le colocó el dedo en los labios y cerró los ojos – Calla un segundo Odette, siempre fuiste tan ruidosa…-

- ¿Es en serio? –

La castaña lo miró sin creer lo que le decía y aun que si profesión le decía "trata el tema con tranquilidad" su temperamento le gritaba otra cosa. Sin esperar una respuesta tomó su bolso y se acercó a la salida, o al menos a lo que recordaba que era la salida. Antes de poder salir, Mikey la agarró del brazo.

- ¿Qué se supone que es todo este melodrama que estás haciendo? – le dijo, con el ceño fruncido-

- ¿Qué se supone que es lo que estás haciendo tú? ¿Quién mierda llama a alguien después de intentar matarla para ofrecerle trabajo? Estás enfermo de la cabeza – le dijo, ahora sí, muerta de la rabia. ¿Bipolaridad? ¿Borderline? ¿algún trastorno mental? -

- Mierda, yo… - Manjiro se peinó el cabello rubio hacía atrás. No sabía realmente que responderle –

- Da igual Mikey, no necesito una respuesta. Me voy a casa-

- No, Odette, de verdad quiero hablar contigo-

- ¿Para intentar ahorcarme de nuevo? –

Al no recibir respuesta y solo la mirada sin brillo del chico, decidió ablandar su corazón. Estúpida.

- Está bien, pero si vamos a hablar que sea en mi casa, no en un pub, no me siento cómoda-

- De acuerdo-

Mikey asintió y le pidió unos minutos. Al salir, caminaron hacía el auto de ella. El rubio le dijo que prefería conducir él. Odette lo odio, pero cedió a su capricho, como cuando eran más jóvenes. Llegaron al pequeño edificio y ambos entraron, acomodándose en el sofá. Odette sacó unas cervezas y un poco de patatas fritas.

- Ya sé que no es demasiado, pero es lo que le doy a todas mis visitas…-

- Está bien, Odette – le dijo él, aceptando la cerveza, pero no la abrió. La dejó en la mesa, tal como ella hizo con el Champagne-

La castaña se sentó en su sofá, subiendo los pies y lo miró por unos segundos. Se veía guapísimo en esa tranquilidad. Quién diría que unos días atrás había intentado ahorcarla. Mirándolo así, parecía un hombre común, exitoso y seguro de si mismo. Nada más lejos de la realidad.

- ¿Qué me miras tanto? – le dijo, devolviéndole la mirada fijamente-

- Qué aún no puedo creer que tenga en mi casa a la persona que intentó asesinarme – le respondió y tomó un trago de cerveza-

- Ya… - el asintió. Cada vez que ella sacaba el tema, se hacía un poco el tonto- Quería aclarar los términos del trabajo que quiero que hagas para mí-

- Está bien – asintió ella, acomodándose y dejando la cerveza en la mesita de centro- yo también tengo una condición para trabajar contigo, independiente de cual sea el trabajo-

- ¿Sí? – le preguntó el intrigado. No pensaba ceder a nada, pero no perdía nada escuchándola-

- Me gustaría tener un guardaespaldas o alguien que me acompañe a la instalación de tu trabajo-

- Tendrás guardias…-

- No. no entiendes. Quiero MI guardia- Odette sonrío y mordió su labio inferior-

- ¿Alguno de la Tokio Manji, ¿no? – le dijo él, sacando una papa frita y llevándosela a la boca-

- Así es – volvió a sonreír ella, mostrando sus dientes- pero no adivinas quién –

- ¿Takemichi? –

- No, mejor aún – tomó una bocanada de aire y la soltó rápidamente- Draken-