Capitulo quince

Mikey parpadeo por unos segundos, para luego lanzar una risa ruidosa. Odette lo miró e hizo una mueca con la boca. Cada actitud de él la hacía sentir que seguía teniendo dieciocho años y no treinta, lo cual la ponía en una situación extremadamente vulnerable.

- Me alegra que hayas elegido a Ken chin, a Takemichi lo habrían matado en dos segundos – le dijo el rubio, una vez que estuvo recompuesto-

- ¿Aceptas o no? – la castaña lo miró fijamente. Quería parecer segura pero sus piernas habían comenzado a temblar-

- Sí, me da igual – le dijo él encogiéndose de hombros y luego le miró sus extremidades inferiores- ¿por qué estás temblando? –

- Tengo frío – mintió- y porque pensé que te negarías, pero realmente fue muy fácil…-

- Sí – asintió él, perdido en sus pensamientos por un segundo- ¿Tienes alguna otra petición? -

- No - negó con la cabeza y volvió a tomar cerveza- quiero saber en qué consiste el trabajo-

- De acuerdo – el rubio asintió y se acomodó en el sofá. Desde su lugar podía ver a la chica de frente- Me gustaría que nos ayudaras con unos temas superficiales. Necesito una secretaria, más concretamente y creo que serias perfecta para el puesto-

Odette lo miró abriendo los labios levemente. Quería pegarle una cachetada, pero nuevamente su sicología interna le pedía que tratara el asunto con calma. Está vez, milagrosamente, le hizo caso.

- ¿Por qué aceptaría un puesto de secretaria cuando soy una psicóloga titulada? – lo miró, alzando una ceja e inconscientemente, cruzándose de brazos-

- Porque en tu trabajo de psicóloga ganas lo justo para vivir en esta casa – le dijo él, mirando los alrededores. Si. Era un pequeño departamento y no estaba ubicado en el mejor lugar del mundo, pero al menos lo había conseguido con trabajo justo- trabajando para mí, podrás tener mucho más dinero –

- ¿Crees que eso me interesa? Soy más que feliz con mi departamento y sé que mi auto no es la gran cosa, pero al menos lo he conseguido de forma limpia ¿sabes? No quiero trabajar para una organización criminal que podría hacerme caer a la cárcel en cualquier momento- se mordió la lengua. Esa no era la idea, la idea era infiltrarse con él. Takemichi se lo había pedido. Todos lo necesitaban –

- Está bien – Mikey asintió y se levantó con cuidado. Se acercó a ella y le tomó la mano, estrechándola- avísame si cambias de opinión. Ya sabes donde llamarme- y comenzó a caminar hacia la puerta-

- No, espera – Odette se levantó rápidamente y lo siguió. No fueron más de dos segundos. El departamento era realmente pequeño- No quiero llamarte al número central. Quiero tu número real-

- ¿Para qué? – le preguntó él- ¿quieres dárselo a Naoto? –

- No – negó con la cabeza y abrió la puerta. Él salió, pero no caminó más allá. La castaña se apoyó en el marco - pensé que los criminales como tú encriptaban sus números o algo así-

- ¿Para qué quieres mi número, Odette? – volvió a preguntarle, esta vez más serio que antes-

- Para llamarte a las dos de la mañana y tocarme como cuando teníamos dieciocho años…- le soltó, en broma y casi pudo ver como las mejillas del rubio se coloraban por unos segundos-

- Babosa…- le susurró y comenzó a alejarse a paso lento. Ambos sabían que aún, a pesar del tiempo, existía una tensión latente entre ellos-

Odette suspiraba mirando a los miembros que quedaban de la Tokio Manji. Algunos la miraban con incredulidad, mientras otros como Smiley, se reían en su cara.

- ¿Por qué te expusiste a encontrarte nuevamente sola con Mikey? – Kazutora la miraba molesto. Había estado en contra desde el momento uno en que ella fuese el señuelo, pero inevitablemente así se había desarrollado todo-

- Porque me encanta exponerme a que me maten ¿tú qué crees Tora? – la castaña lo miró arrugando los labios y abriendo los orificios nasales. Se aguantaba la molestia-

- ¿De verdad pudiste hablar con él así de fácil? – Takemichi la miraba hacía los ojos. Odette estaba segura de que él le creía, pero había algo más que el chico le ocultaba, solo que no sabía que- ¿No te puso ninguna traba ni condición? –

- Sí – la de ojos café miró a Draken con complicidad un segundo y luego volvió a mirar a su compañero- la primera vez que hablamos me dijo que nadie debía saber de esto, pero el otro día cuando le puse mis condiciones, me preguntó si iba a involucrar a alguno de ustedes y bueno… -

- Yo seré quién cuidará a Odi mientras esté trabajando para Mikey. Si es que ella acepta trabajar con él – dijo el tatuado mirándolos a todos-

Se escucharon algunos murmullos hasta que Chifuyu finalmente decidió hablar. Desde que habían llegado a su casa, se había mantenido en completo silencio.

- ¿Estás segura de hacer esto, Odette? – le preguntó el de ojos verdes, con la mano en sus propios labios-

- La verdad es que no. no al cien, al menos, pero sé que es necesario…-

- Te estás exponiendo de más. No deberías hacerlo – volvió a opinar Kazutora, mientras prendía un cigarro-

- ¿Qué quieres que haga? – lo miró ella, molesta- ¿quién más va a ofrecerse, acaso tú o el resto de ustedes? – dijo moviendo la cabeza, para señalizar a los demás- desde que empezamos con esto, ninguno ha podido contactarse con Mikey, yo soy a la única que le ha dado el pase y no pienso perder esa oportunidad. Nuestro amigo nos necesita-

- ¿Qué mierda pasa contigo? ¿amigo? ¿A Mikey siquiera le interesa si seguimos vivos? – explotó de la nada Mitsuya. desde que habían comenzado a hablar, el, al igual que Chifuyu, no había comentado nada, pero de pronto, el volcán en su interior hizo erupción-

Todos lo miraron sorprendidos mientras caminaba hacía el patio a paso firme. El chico no era alguien que se enojara fácilmente y tampoco utilizaba malas palabras. La situación realmente lo sacaba de sus casillas. Odette parpadeó unos segundos y luego decidió seguirlo. Smiley le lanzó una broma sobre "lo desesperada que estaba por volver a conquistarlo" y ella lo amenazó con cortarle la lengua, antes de salir por la puerta.

Mitsuya miraba el jardín de Chifuyu con ambas manos en los bolsillos. Sabía que la había cagado. No importaba que pasara, no podía perder el control así.

- ¿Estás bien? – La castaña se paró a su lado, dubitativa en si realmente debía hablar con él o era mejor dejarlo solo-

- No – le dijo el girando el rostro desde el jardín hacía el de ella- no estoy bien- se rascó la frente suavemente y lanzó un suspiro- disculpa las palabras y el tono que utilicé allá adentro – dijo, indicando la casa con la cabeza- no es correcto y no volveré hacerlo-

- ¿Hay algo que quieras hablar conmigo? ¿algo de mi actitud que te moleste? – la respuesta de la castaña había sido como una bofetada. Mitsuya cerró los ojos, agotado-

- No intentes psicoanalizarme, Odette- "Odette…", Takashi jamás le decía así. Diablos-

- Está bien – la de ojos café se encogió de hombros asintiendo- ¿Puedes decirme entonces cual es el problema? –

- ¿Cuál es mi problema? – repitió él, de forma retórica, mirándola a los ojos- ¿Por qué lo hiciste? – soltó de pronto, tomándole las manos con delicadeza- ¿por qué te acostaste conmigo y luego te fuiste con Mikey? – En ningún momento alzó la voz ni fue agresivo. Todo lo contrario, tanto su tono como su forma era suave, pero demandante. Solo quería saber que pasaba.

Si cualquier otra persona le hubiese hablado así, la castaña se habría reído en su rostro, diciendo lo ridículo y patético que era, pero esta vez estamos hablando de Takashi, su gran amor. No sentía burla ni risa, sino que empatizaba con su dolor.

- No, Ashi, no lo sé…– le respondió ella sin estar completamente segura. Tomó su rostro entre sus manos y lo besó suavemente, luego juntó sus frentes y ambos cerraron los ojos- discúlpame por no poder darte respuestas claras, ni antes, ni ahora-

- Prométeme que te cuidarás… – le susurró Mitsuya, acariciándole la cabeza-

- Solo quiero ayudar – Odette se separó levemente, lo suficiente para poder mirarlo a los ojos-

Como cada vez que sucedía algo, el momento fue arruinado por sus amigos, los cuales los miraban desde unos metros. No sabían exactamente desde hace cuánto estaban ahí, pero todos los escuchaban atentos la telenovela del momento.

- Que metiches son – La francesa se cruzó de brazos, mientras entraba nuevamente a la casa-

- Son lo más parecido a las historias de romance que leía cuando era joven…- Chifuyu le sonrió, abrazándola-

Una vez que todos estaban dentro y con el ánimo mucho más calmado comenzaron a elaborar un plan. Odette se infiltraría en el trabajo de Mikey, sabiendo los riesgos y todo lo que perdería, pero no le importaba. Buscaría información de que está haciendo y lentamente lo iría tratando de forma psicológica sin que él se diera cuenta. Así podrá ver que patologías presente y si hay algo que puedan hacer o no. Draken por su parte, acompañaría en todo momento a la chica. Evitando también que algo más grave pueda suceder. A pesar de todo, ambos sabían que lo que hacían era extremadamente peligroso y que sus vidas estaban en juego, pero también sabían que no tenían nada que perder. Tanto Draken como Odette eran solteros, sin familia cercana. Draken era huérfano y Odette se había alejado de sus raíces años atrás, luego que Sutemaru la golpeara, su madre muriera y Sylvie volviera a Francia. Además, secretamente, todos estos años, la menor de los Watanabe había estado luchando contra el deseo inminente de morir.

- Entonces está todo dicho…- Takemichi la miró directo a los ojos y ella asintió sonriendo- me gustaría poder hablar contigo en privado, si es posible. ¿hay algo que tengas que hacer esta tarde? –

- No. prepararé mi carta de renuncia, pero más que eso, no que yo sepa- le dijo la castaña, arreglando sus cosas. Ya era hora de que todos partieran a su hogar-

- ¿Puedes acompañarme a casa? –

- Sí, claro –

Todos se despidieron los uno de los otros. Draken y Odette quedaron de acuerdo en contactar juntos a Mikey y el resto de la Toman prometió ayudar en lo que fuese necesario. A pesar de no estar todos de acuerdo. Lo que había comenzado como una excusa para volver a verse, se había vuelvo en un juego muy peligroso. Mitsuya le beso la mejilla antes de marchar y le pidió que se mantuviera en contacto con él. Odette solo pudo asentir con la cabeza.

El viaje con Takemichi fue un poco incomodo. Era parte del grupo de integrantes con los que menos había vuelto a conectar y eso los ponía extraños a ambos. No tenían temas de conversación en común e inevitablemente había un poco de tensión debido a la nula presencia de Hanagaki en el funeral de Hinata Tachibana.

Llegaron al departamento del ojiazul y ambos entraron con cuidado. El ojiazul le ofreció una taza de té y Odette aceptó dubitativa. No era como si ella fuese la persona más limpia del mundo, pero el hogar de Takemichi era un verdadero asco.

- No he podido ordenar… - comenzó a excusarse el chico, mientras se sentaba colocando dos tazas en la mesa y un paquete de galletas-

- Está bien – asintió ella y sacó una galleta. Al menos confiaba en el empaque pues había estado cerrado- ¿qué paso Michi? ¿por qué quieres hablar conmigo? ¿es otra vez tu delirio sobre los viajes en el tiempo? – sonrío, con un poco de burla, pero el mantuvo el rostro serio-

- Bueno… - comenzó él, moviendo su pie nervioso y luego frunciendo el labio inferior-

- ¿En eso, cierto? – le dijo ella seria. Fue buscando oro y encontró cobre-

- Si – soltó finalmente él y comenzó a contarle su historia, desde el principio-

Pasado

Odette miraba el techo suspirando. Mikey dormía a su lado roncando profundamente. Eran las diez de la mañana y el estúpido todavía no era capaz de despertarse. Era increíble.

Habían pasado ya algunas semanas desde la partida de Mitsuya. Había conocido a Kazutora, el amigo de los chicos. Había comenzado a trabajar como vendedora en una tienda de perfumes e inevitablemente ella y Manjiro se habían vuelto más cercanos. Como amigos y quizá algo más.

- Mikey… - comenzó a moverlo ella, suavemente para despertarlo. El no respondía- Mikey… - repitió, colocando la mano bajo su blusa, tocándole la espalda, estaba tibia – Manjiro… - dijo más severamente y el comenzó a reclamar-

- Mmm – gimió entre sueño y le tomó la mano, haciendo que lo abrazara- duerme conmigo un rato más – murmuró y volvió a dormir-

La de ojos café sintió ese impulso por pegarse a su tibio cuerpo y dormir un poco más, pero no podía darse ese lujo. Alguien podía darse cuenta y todo se iría a la misma mierda.

- No no – le dijo y se separó rápidamente. empujó su cuerpo para atrás y comenzó a vestirse. El rubio al sentir el movimiento abrió un ojo y comenzó a mirarla. Aún estaba un poco tonto por el sueño-

- ¿Qué haces? – Mikey se sentó en la cama y se rascó un ojo. Bostezó rápidamente pues el sueño le ganaba en todo-

- Me visto… – lo miró frunciendo el ceño, como si fuera lo más obvio y comenzó a abrochar sus zapatillas-

- Ya estabas vestida… -

- Si, pero, tú sabes – sonrío de medio lado y comenzó a hacerse un tomate en el cabello, disimulando el desorden-

Aún que ninguno lo dijera explícitamente su tensión sexual seguía. Odette dormía con Mikey, lo besaba y compartía con él, como lo hubiese hecho con cualquier pareja, pero a pesar de todo, aún no podía tener relaciones sexuales con él. Luego de decirle Mitsuya que era libre de estar con quien el quisiera y que ella haría lo mismo, no podía dejar de sentirse culpable. Había roto con él de una forma baja y poco honorable. Pero prefería eso, prefería que el fuera exitoso y triunfara sin ocupar su mente en una imbécil como ella, que no había podido siquiera ingresar a la universidad. Ahora ¿empezar a estar secretamente con uno de sus mejores amigos de la infancia? Eso ya era demasiado. La situación era curiosa. Cuando Takashi estaba, sentía que lo quería más que nadie, que era perfecto y que todo funcionaba, pero cuando él no estaba, todo cambiaba y cualquier persona podía conquistarla, sin ningún inconveniente. Y quizá esa era la razón por la cual no quería estar con Mikey, pues sentía remordimiento.

- ¿Quién hará mi desayuno? – le dijo el rubio con rostro de preocupación- Emma no está y Ken chin está trabajando- sus facciones cada vez se acentuaban más, denotando pánico-

- Aprende a cocinar tú – La castaña finalmente terminó de arreglarse y le sacó la lengua. Buscó su mochila y se la colocó, lista para partir-

- En serio, Odette ¿por qué te vas? –

- Voy a salir con un amigo – murmuró suavemente. Mikey también sabia del remordimiento de la chica, por lo cual no buscaba forzarla a nada-

- Ah… - asintió. Al fin de cuentas, la francesa era la novia de Mitsuya y él, solo era su amigo, o eso se suponía-

Odette sonrío con tristeza. Tenía ganas de consolarlo, quedarse, cocinarle todo lo que él quisiera y luego pasar una tarde juntos, pero no podía. Prefería seguir manteniendo su relación como estaba y no seguir avanzando.

- ¿Vendrás a dormir conmigo esta noche? – volvió a mirarla con ojos de cachorro – sabes que no me gusta dormir aquí cuando estoy solo…-

- Yo… - se mordió el labio- no lo sé la verdad, pero nos veremos en la reunión de la toman ¿sí? –

- Odette… - la volvió a llamar, más serenamente –

- ¿Sí? – se giró ella sonriendo. Intentando ocultar su pena-

Mikey sonrío de lado y de un momento a otro le tomó la mano, tirándola a la cama. La joven intentó escapar, pero un ataque repentino de cosquillas la inmovilizó, haciendo su tarea imposible. Reía sin parar mientras el rubio murmuraba frases sin sentido.

- ¡Basta Mikey! ¡me haré pipí! – gritaba entre risas. La última vez que le habían hecho cosquillas había terminado sangrando de la nariz. No quería repetir el trauma-

Mikey sonrío también y acarició su cuerpo por encima de la ropa, de una manera casta. Luego, se colocó encima de ella y le tomó el rostro, para seguido, acercarse.

- No saldrás con nadie… - le susurró colocando la mano en su cuello, no apretaba, pero si la miraba firme- eres mía, Odette, solo mía…-

Odette se apretó el labio inferior. No le gustaba nada como estaba sonando Manjiro y de alguna forma le asustaba su actitud, pero él jamás lo sabría.

- ¿Puedes moverte? Te apesta la boca horrores – le dijo, intentando disipar la tensión del ambiente. El rubio se movió como si nada hubiese pasado y comenzó a estirar su cuerpo-

Presente

La psicóloga miraba a Takemichi sin poder creer lo que le contaba. De alguna u otra forma se sentía loca, pues las cosas que le decía tenían muchísimo sentido.

- Espera, espera – La joven alzó la mano como símbolo que debía parar de hablar. Tragó la galleta que estaba a medio comer y tomó un sorbo rápido de té- Si puedes hacer todo esto ¿por qué no salvaste a Hinata? –

- Urgh, Odette ¡escúchame! ¡es lo que te he dicho todo el tiempo! – exclamó molesto el viajero, ya perdiendo la paciencia- no importa lo que haga, cada vez que vuelvo al futuro, Hina termina muriendo…-

- Eso está jodido eh… - hizo una mueca con los labios y luego suspiró, pensando – Pero, si cambias nuestro futuro ¿cómo es que nosotros no recordamos nada? Digo, ¿cada vez que viajas cambias algo? –

- Supongo que tus recuerdos se modifican, no sé – el ojiazul se encogió de hombros y la miró serio- ¿Sabes? Por lo que he investigado con Naoto, tu futuro y el de Mikey nunca cambian –

- ¿Qué? – La de ojos café lo miró frunciendo el ceño. No sabía que demonios significaba lo que Hanagaki acababa de decir-

- Lo que escuchas, no importa lo que haga. Tu siempre terminas sola y Mikey termina muriendo, al igual que Hina…-

- Es todo tan irreal – sonrío ella, entre nervios, decepción y algo de resignación- ¿Crees que sea posible salvarlos a todos? –

- No lo sé…- dijo, mirando el piso. Realmente, no importaba que hiciera, nunca sabría a cierta ciencia la verdad-

Disclaimer: Querídx que estás leyendo esto. Antes que nada, quiero darte un bezazo por seguir la historia. me alegra que sea algo entretenido de ver para tí, pero también es mi responsabilidad hablar de ciertas cosas. En este caso, de la relación entre Odette y Mikey. Bajo mi punto de vista como futura psicóloga, puedo decir que creo (no estoy dando un diagnostico) que la mayoría de los personajes de esta ficción tienen algún tipo de trastorno psicológico no diagnosticado. Dicho esto, quiero que entiendan que esto es un culebrón creado para entretener, pero NO ES LA REALIDAD. Así que, por favor, si estás leyendo esto quiero que sepas que NO ESTÁ BIEN seguir manteniendo una relación ya sea de amistad, romance o cercanía con una persona que te agredió físicamente. Odette, como buen personaje femenino estúpido (Si, soy honesta, siento que mi personaje es estúpido aveces) está haciendo lo que no debería hacer. Yo, Marina, en su situación, JAMÁS trabajaría ni me volvería a acercar a alguien que me hiciera algo así, pero aquí, estamos ante ficción.

Dicho esto, espero que les guste el capitulo. Lo hago con cariño y como siempre, para divertirme y como un recordatorio en mi mayor adultez, de los sentimientos que tuve alguna vez cuando fui joven.

¿Se dieron cuenta que escribí dos veces "dicho esto..."? yo sí, pero me da un estrés cambiar la frase. He trabajado sin parar toda la semana y sinceramente lo único que quiero es dormir y jamás despertar, pero no morir, ser como la bella durmiente, siempre hermosa y durmiendo ¿Ya me fui mucho por las ramas, no? Bueno, quería dejarles un capitulo ya que siento que ha pasado muchísimo tiempo y no he subido nada. Avance bastante. tengo tres capítulos al menos, los cuales corregiré y subiré pronto. como dice el conejo malo "Si dioh loh pelmite".

Un besito a todos en el potito.