Capitulo diecisiete
El rubio comenzó a besarla cada vez más profundamente. La joven se subió a su regazo sin pensarlo. ¿Takashi Mitsuya? a la mierda cuando tenía la presencia de Manjiro Sano tan cerca de ella, haciendo que su cuerpo ardiera.
- Estamos al aire libre, Mikey…- gimió. Sus manos se apoyaban en sus hombros, mientras él besaba su cuello efusivamente, dejando pequeños chupetones-
- Si a ti no te importa, a mí tampoco- murmuró contra su cuello, acomodándose, quedando sentado y remplazó sus labios, por su lengua-
Odette gimió en respuesta y dejó la racionalidad de lado. Tomando el rostro del oji negro entre sus dos manos, al ritmo que el comenzaba a besarle los pechos por encima del vestido.
- Mikey… - gemía llamándolo por su nombre, mientras sentía como el calor se acumulaba más y más en su pelvis-
- Dime si no quieres seguir ahora, después no sé si podré controlarme- se separó levemente de ella y la miró a los ojos. No era cierto que no podría tener autocontrol, pero si quería saber si ella estaba segura de seguir-
La francesa se mordió el labio. Con la cabeza fría sabía que se sentiría una mierda, pero en este momento solo podía pensar en tener más de él. No podía parar. No quería hacerlo. Sin decirle ninguna palabra se levantó, quitándose el vestido y volvió a sentarse encima de él, solo en ropa interior. Se agradecía por colocarse su conjunto verde menta a juego. Mikey la miró tragando saliva con dificultad.
- Voy a arruinar ese cuerpo hasta que no puedas más…- le susurró mientras comenzaba a desabrochar su cinturón con rapidez-
- No, no – sonrío ella y le tomó la mano, guiándola a su pecho cubierto solo por la delgada tela- déjame hacerlo a mí…- beso su oreja y luego de desabrochar su pantalón, libero su miembro, duro y lo acarició con la palma de su mano-
- Mierda… - gimió, apretando los dientes y tomando una fuerte bocanada de aire-
- ¿quién diría que una mujer corriente como yo, tendría al gran Manjiro Sano bajo mi poder? –
- Calla…- le dijo él e hizo un rápido movimiento, posicionándose encima de ella, metiéndole el dedo índice y medio en la boca. Odette lo soltó de la impresión y luego sonrío recibiéndolo nuevamente–
Lamió sus dedos con lujuria mientras lo ayudaba a quitarse el uniforme, dejándolo con los pantalones en las rodillas y sin nada para arriba. Mikey bajó un poco su posición y con cero cuidado rasgo sus bragas. Destrozándolas. Y antes de que ella pudiera decir algo, la interrumpió.
- Le pediré a Ken chin que te compre unas nuevas…- susurró contra su pelvis y enterró la cara entre sus piernas-
Cualquier burla o sentimiento de risa se ahogaron en cuanto el comenzó a comerle el coño. ¿De dónde mierda había adquirido tanta experiencia? Seguramente sí había tenido el tiempo de follarse a las chicas que vivían con Draken y de ahí había aprendido lo que estaba haciendo. Disipó sus pensamientos y se concentró en acariciar los finos cabellos rubios que ahora la estaban llevando al borde del placer.
- Espera, cariño – Odette lo llamó y el alzó el rostro. Jamás se había expresado hacía él con alguna frase amorosa y lo había pillado volando bajo, haciendo que los latidos de su corazón comenzaran a sonar en el silencio de la noche-
Le tomó el brazo y lo ayudó a subir, quedando encima de ella. Pronto, acercó su rostro y lo besó con cariño. El rubio de correspondió hasta que una ampolleta imaginaria se iluminó en su cabeza.
- Tengo una idea, ponte encima mío-
La castaña lo miró sin entender, pero hizo lo que el le pidió. Su experiencia se basaba plenamente en lo que había vivido con Mitsuya, el cual solía ser demasiado tierno, cuidadoso y convencional.
Se encontraba perdida en sus pensamientos hasta que sintió como la calidez de la lengua del chico la recorría de una forma extrañamente placentera. Cerró sus ojos por unos segundos cuando sintió como el miembro erecto le golpeaba el rostro. Instintivamente lo tomó en su boca y comenzó a lamerlo con suavidad. Mikey se estremeció y elevo las caderas levemente, queriendo llegar más a su garganta.
- Mmmiky- gimió ella intentando verbalizar las emociones que sentía en el momento-
- Carajo, Odie – gruño él, elevando cada vez más las caderas y hundiendo su cara en los genitales de la castaña-
La situación era demasiado para ambos. Sabían que se correrían pronto, ambos habían deseado un acercamiento así desde hace mucho tiempo. Lo necesitaban
Estaban tan ensimismados en el otro que no escucharon los pasos firmes llegar hasta donde ellos. Solo la voz ronca que los acompañaba logro asustarlos.
- Mikey…- habló Draken y pronto giró su cuerpo para darles privacidad. Odette alzó el rostro avergonzada y Manjiro gruño de la frustración-
- ¡Por un demonio, Ken chin! ¡te dije donde estaría solo si había una emergencia! – comenzó alzando la voz mientras ayudaba a la francesa-
- Mikey…- susurró ella contra su oreja- ayúdame… no tengo bragas-
Draken carraspeo. Había escuchado y se sentía extremadamente incomodo. Pero lo que había pasado no podía esperar.
- Les pido disculpas a los dos por interrumpir su momento, pero ha sucedido algo grave…-
Mikey se sacó los calzoncillos y se los pasó a Odette. Él podía cubrir su cuerpo con su pantalón, ella solo tenía un vestido.
Una vez vestidos se acercaron al tatuado. Mikey lo hizo girarse y Odette escondía su vista, mirando hacía el piso. Una cosa era que te encontraran teniendo sexo, que ya era vergonzoso, pero lo de ahora era peor. La habían encontrado teniendo sexo con uno de los mejores amigos de su exnovio, el cual, era además su jefe de pandilla. Quién como Odette.
- Te necesitamos a ti Odette – Draken la llamó y ella alzo el rostro, cubriendo sus mejillas de un tinte carmesí-
- ¿Qué ha sucedido Ken chin? – Manjiro la miró a ella y luego miró a Draken, el cual tenía una mirada difícil de descifrar. ¿Decepción? ¿se lo esperaba? ¿la encontraba mala persona? Quizá todo junto-
- Mucho se ha revelado contra nosotros. Tomó de rehén a Takemichi, Inupi y a Koko. Koko se ofreció a cambio de Hanagaki y Seishu – tomó un poco de aire y prosiguió- los encontraron tirados en un basurero no muy lejos de aquí. Fueron agarrados apenas terminó nuestra reunión. Necesitamos que Odette los revise-
- ¿Mucho se fue con Izana, no? – preguntó Mikey, serio-
- Si…- asintió Draken, perdido un segundo en sus pensamientos-
- Está bien – asintió ella. No entendía que sucedía y quería irse lo antes posible - ¿con quién me voy? –
- Creo que será mejor que te vayas con Ken chin… hay algunas cosas que debo pensar antes de ir… - le dijo el rubio natural y la joven frunció el ceño- lo compensaré, lo prometo- susurró y le besó la mejilla. Maldito minion, siempre actuando de una forma inusual para su personalidad-
Maldito Mikey. La había puesto en la situación más incomoda del mundo. Como si lo que ha hecho durante todo este tiempo no ha sido lo suficientemente malo.
Draken caminó junto a ella sin decir ninguna palabra. Le entregó el casco y ambos se subieron al medio de transporte. Una vez que estaban listos para partir, finalmente decidió hablar.
- Por favor, sean precavidos…- le susurró y emprendió camino hacía donde estaban sus heridos amigos. A pesar de que el alto no recibió una respuesta explicita, ella lo apretó suavemente, dándole a entender que entendía lo que él le pedía-
Actualidad
Luego de la extraña confesión había mirado a Mikey sin saber que decir. Parpadeo un par de veces y luego se despidió, decidida a evitarlo a toda costa. Hasta que no superara la vergüenza, no podría analizarlo.
Y así pasaron algunas semanas. Y a pesar de todo, trabajar para él no había sido malo en absoluto. Tenía más tiempo que antes, no hacía muchas cosas en el día y dejando de lado a Sanzu, el resto de los ejecutivos eran realmente amables con ella. Si no hubiese sido una organización criminal, sería un muy buen trabajo.
- Bueno y eso es lo que puedo decirles hasta el momento – comentó ella acomodándose, mientras comía un poco de helado de pistacho- ¡Este helado está fantástico, Ashi! – exclamó mirando a Mitsuya, el cual solo le devolvió una débil sonrisa-
Como excusa para no abusar de la hospitalidad de Chifuyu, la reunión de la Toman había sido en el departamento de Takashi. Debido a la lejanía, no todos habían podido ir.
- No saben el culo que es cuidar a Odette…- soltó Draken en broma y ella frunció el ceño, empujándolo- No, en serio, básicamente me pagan por hacer nada-
- Quién como ustedes…- susurró el pelilila. Desde que habían hablado por última vez, no habían vuelto a verse. Y a pesar de que los había recibido en su casa, su mente divagaba en otro universo-
- ¿Qué te pasa? – la castaña le susurro levemente y Hakkai, quién estaba a su lado alzó una ceja, curioso-
- Nada, nada – negó con la cabeza e hizo un gesto, moviendo la mano de izquierda a derecha-
- Está bien…- asintió ella y se levanto de un salto- Bueno chicos, muchas gracias a los que han venido, pero yo me debo marchar-
Todos los presentes asintieron y se despidieron con cariño. Nadie olvidaba el hecho de que estaba trabajando para una organización realmente peligrosa, solo ella.
Caminó hasta la entrada, buscando su cartera cuando su celular comenzó a sonar y para su sorpresa la imagen de Mikey se asomó en la pantalla. Takashi se estaba acercando para besarle la mejilla cuando sin querer miró la imagen que ella también veía.
- Lo siento – le dijo, guardando el dispositivo en su cartera, pero los ojos lilas ya la miraban apagados-
- Está bien, contéstale, debe ser importante- respondió, inconscientemente con la barbilla apretada-
- No – sonrío ella y se acercó, besándole la comisura de los labios- tu y yo tenemos una conversación pendiente ¿qué harás ahora? –
- Estaré ocupado. Debo entregar un diseño que me pidieron – comenzó hablando y al ver el rostro de decepción de la chica, cambió su discurso- pero puedes quedarte conmigo si quieres…-
- No te preocupes – volvió a sonreír con tristeza y colocó su mano en el pecho del pelilila, dejándola más tiempo del que debía-
- No puedo permitirme pasar por todo otra vez si tu no estás segura de lo que quieres, Cisne…- él latido de su corazón se intensificó. Instintivamente una de sus manos se junto con la de ella y la otra la tomó de la nuca, mirándola a los ojos-
- Lo sé, Takashi…- susurró mirando donde ambas manos se unían y luego alzó los ojos, devolviéndole la mirada- lo sé…-
Mitsuya asintió adolorido y la abrazó, besándole la punta de la cabeza. Odette le correspondió el abrazo escondiendo su cara en el pecho del chico.
- Odie…- Kazutora apareció interrumpiendo el momento y ambos se separaron lentamente-
- ¿Sí? –
- Te iba a pedir si podías llevarme a casa… pero puedo pedir un Uber o algo así – los miró sospechoso, pero no dijo nada, solo entrecerró los ojos-
- No, no – limpió sus ojos. No había lágrimas, pero el maquillaje se había corrido- vamos, ya iba de salida…-
- Adiós, Mitsu – le dijo el bicolor haciendo un signo de paz y ambos salieron por la puerta del amplio departamento-
Odette dejó a Kazutora en el metro más cercano. El chico se negó a que fuese en su casa, según él porque pasaría a comprar un poco de mota. La castaña le pidió que se cuidara y se despidieron gentilmente.
Cuando llegó a su departamento, tomó su celular. Antes de salir había visto que tenía poca batería y debía conectarlo. Se giró para acercarse a una fuente de poder, lo cual le quitaba la vista de lo que estaba detrás de ella.
- No me has contestado en todo el día…- susurró una voz conocida y ella pegó un grito del susto, botando el celular al suelo-
- ¡Mierda, Mikey! ¿Cómo se te ocurre entrar a mi casa así? – casi le gritó, empujándolo. Él río entre dientes y le tomó los brazos suavemente, solo para evitar sus agresiones-
- Venía a ver si estabas viva, ya que no respondías…- susurró acercándose cada vez más hasta apoyarla contra una pared. El olor de su colonia era agradable, pero ante la situación se había vuelvo nauseabundo para la chica. La castaña fue más astuta y en el segundo que la soltó para acomodarse, lo empujo alejándolo-
- ¡No puedes meterte en mi privacidad, enfermo de mierda! – la rabia había subido por su espina dorsal y se estaba apoderando de su razón – vete de mi casa – le susurró, intentando calmarse, pero el se encogió de hombros como si no fuese gran cosa- ¡VETE AHOOOORA! – le gritó, perdiendo los nervios. Al ver como no se movía instintivamente tomó sus llaves y se alejó de ahí-
No podía entender como Mikey era tan invasivo con ella. ¿Qué se creía el psicópata de entrar a su casa? No era un gesto romántico ni agradable, era enfermo.
Manejó desesperada hasta el departamento de Takashi. Podría haber ido al de cualquiera, pero ese día lo necesita a él.
Tocó la puerta dos veces hasta que abrió. Traía su pijama, lentes y una cinta métrica en el cuello. Apenas lo vio lo abrazo con fuerza. El le correspondió y cerró la puerta tras de sí.
- No puedo creer lo que hizo ¿quién mierda se cree? –
Se encontraba sentada en el piso del estudio de Takashi. Él le había traído un poco de sopa de verduras, para calmarla. Mientras todo sucedía, le acariciaba la espalda.
- Sé que no es el mejor momento, pero creo que deberías renunciar a ese puesto. Mikey no tiene salvación, Cisne y tanto tú como Draken tendrán que cargar con todo esto-
- ¿eh? – ella alzó el rostro y lo miró a los ojos y luego sus labios- Sí. No sé en que estaba pensando al hacer esto. Fue una estupidez…-
- No pasa nada – le sonrío él y beso su sien- ahora – se levantó y ella lo miró- proseguiré con mi trabajo. Puedes utilizar y comer lo que quieras de mi casa. Mi casa, es tu casa-
- Gracias Ashi…- susurró y él le respondió con una cálida sonrisa-
Eran las doce de la noche cuando su deseo de un vaso con agua la despertó a mitad de la noche. Se sentía avergonzada, pues no era su casa, pero tampoco creía que Takashi se fuese a enojar por eso. Abrió la puerta de la sala de invitados y se acercó a la cocina. Sacó un vaso y comenzó a tomar. Una puerta se abrió y la figura del pelilila se asomó. Sus ojos estaban ojerosos y tenía una taza de café en las manos. Había seguido trabajando.
- Perdón si te moleste – la francesa alzó el vaso e hizo un gesto con los labios- necesitaba un vaso de agua…-
- Está bien – le sonrío el como siempre y se acercó, tirando el liquido de su taza en el fregadero- de todas formas, ya es hora de irme a dormir – estiró su espalda levemente y movió el cuello de derecha a izquierda-
- Oye, Takashi…- lo llamó, y el la miró con un esbozo de sonrisa-
- ¿Sí, cariño? – le respondió, utilizando un sobrenombre cariñoso, como siempre hacía él-
- Yo podría hacerte un masaje… – comenzó diciendo y la cara de él se comenzó a colocar extraña- ¡Solo si tu quieres, claro! No es ninguna obligación…-
- La verdad, me ayudaría mucho…- le dijo y cuando ella se acercó a él, la tomó desprevenida, besando sus labios-
Odette podría mentir y decir que no se esperaba el beso, pero siendo sincera, a nadie le sorprendida tal información. Siempre había alguna excusa para que ellos dos tuviesen contacto físico.
- Lo siento…- dijo Mitsuya al ritmo que se separaba lentamente de ella- me dejé llevar…-
- No, no – negó Odette con los ojos cerrados y volvió a besarlo, esta vez con un poco más de intensidad-
No podía recordar cuando había sido la última vez que se había sentido tan bien como en este momento. Se encontraba en la tina de Takashi, encima de él. El pelilila le acariciaba la espalda mientras hacían el amor lentamente.
- No sabes cuanto te quiero, cisne… - murmuró el contra sus labios, mientras ella se movía lentamente, disfrutando el momento-
- Takashi…- suspiró ella, acariciándole el rostro con su mano derecha y abrazándose a él con la mano izquierda-
- ¿Sabes algo? – comenzó a hablar, mientras besaba su mentón y aferraba las manos a su cadera, profundizando las penetraciones-
- ¿hmmm? – respondió. cerrando los ojos, al tiempo que su vaivén de caderas aumentaba-
- Con todas las mujeres que estaba, siempre te buscaba a ti…-
Odette gimió y abrió los ojos. Su cuerpo dejó de moverse, debido a la conmoción que sentía por la confesión de Mitsuya. Ella también lo había amado en su momento y todo lo que vino después había sido una pena. Le gustaría cambiar el pasado y también sus emociones respecto a Mikey, pero no se puede. Parte de ser la adulta que es ahora, es asumir que siempre tendrá que cargar con los errores del pasado.
Besó a Takashi en los labios. No le podía decir que lo amaba o que le sucedía lo mismo, pues no era real. Pero sí podía expresarle físicamente lo que sentía en ese momento. Lo quería, sí. Pero también tenía emociones por Manjiro y no podía mentirle prometiéndole algo que no podría cumplir.
Había una razón por la cual cuando eran adolescentes ella se había ido con uno de sus mejores amigos. Había una razón por la cual ahora no podía decirle que lo amaba, pero si podía vivir el hoy y por esa noche, le entregaría todo lo que podía de si misma.
Nota Autora [¿No podía ser menos larga?]: Buenas, mis queridxs lectorxs. Aquí, su escritora menos favorita. Como prometí el otro día, subí capitulo sin demorarme diez años. [No se crean, había una historia, una de mis primeras xd que empecé el 2016 y la terminé hace poco. gajes del oficio] En este capitulo quiero expresar un poco lo que pasa con la cabecita de Odette. Yo personalmente, creo que el amor no es lineal, es decir, no creo que el amor por una persona pueda durar toda la vida. Creo que uno se puede enamorar de muchas personas al mismo tiempo, como con la amistad. Se puede tener muchos amigos al mismo tiempo, pero siempre hay uno que es el más cercano. Ya, en el caso de Odette, al principio no era esa la idea, pero como se ha ido desarrollando, para mi, su amor es Mikey. Quién conoce su peor lado y también su mejor lado, es él. no es que no quiera a Mitsuya, lo quiere, pero como hacía la comparación de los amigos. Su mejor amigo sería Mikey, no Mitsuya y quizá, ella sigue "teniendo esa intimidad" con Takashi, ya que se quiere negar a sentir algo nuevamente por nuestro psicópata favorito.
Otro punto, quise agregar la escena de Mikey colándose a su casa como algo HORRIBLE. no es agradable, no es romántico, no es divertido. ESTÁ MAL, ESA ES LA ACTITUD DE ALGUIEN ENFERMO. no es como lo plantean en ciertos libros o películas. no es algo agradable, así que ojo con eso.
¿Les cuento algo divertido? Al inicio, en los borradores de la historia, todo giraba en torno a Mitsuya [Ya... si, al inicio era mi personaje favorito...] pero las cosas se fueron dando y sin darme cuenta hice que todo girara en torno a Mikey. ke kreizi.
No queda tanto de la historia, tengo casi todo armado ya y deben ser como siete capítulos más a lo mucho [Ah si... super poco... *léase el sarcasmo* ] así que cuando todo termine, espero que escuchen "me va a extrañar..." de Ricardo Montaner. para los más jóvenes, el papá de Eva Luna.
Eso queridos. Me despido con un beso y nos vemos [O quizá no, quién sabe]
PD : Qué vergüenza cuando Draken los pillo. Una vez, estaba con un chico a punto de... y su hermano llegó. Fue horrible, después teníamos que almorzar todos juntos. Ahora de adulta me reiría y diría ah ya, pero en el momento me quería morir. eso.
