Capitulo diecinueve

Pasado

Tal y como Mikey le había pedido, Odette se había quedado con Draken. Ambos estaban buscándole un regalo a Emma, la cual había logrado entrar a la universidad y para ella, era todo un logro.

- ¿Cuál crees que debería ser el regalo perfecto? Un bolso para que lleve sus útiles o un abrigo para que sea la envidia de todos los demás… - decía Odette mientras le mostraba al alto un bolso color rosa chicle, el color favorito de Emma y un trench rojo precioso-

- Dame un segundo…- le dijo el de ojos negros y se apresuró a coger el teléfono. Odette sonreía mirándose en el espejo de la tienda, cuando vio como la cara de Draken comenzaba a deformarse. Algo malo había pasado-

Jamás había sentido tanta adrenalina mientras era copiloto de sus compañeros motociclistas. El rubio viajó más rápido de lo permitido más la incertidumbre de no saber que sucedía, los mantenía a los dos con el corazón a mil. Apenas pudieron aparcar se bajaron corriendo y entraron al hospital central. La llamada de Takemichi había sido de carácter urgente, sin mucha información de por medio.

Luego de preguntar por la familia Sano, caminaron por los pasillos hasta que encontraron a Mikey, sentado en un banquillo con la mirada perdida, respirando por pura costumbre. Takemichi, quién estaba al lado alzó la mirada. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Odette no entendía que mierda pasaba. Si Mikey estaba bien ¿Quién era el Sano que había sufrido un accidente?

- Dra…- alcanzó a decir Hanagaki cuando sintió como su hombro chocaba y el rubio se acercaba la sala que estaba más cercana. Takemichi lo siguió-

Odette lo miró extrañada. Su cabeza aún no procesaba la información. ¿Sería el abuelo Sano quién estaba mal? ¿Por qué Draken estaba tan preocupado? ¿Lo habrá criado como su abuelo? Se acercó a Mikey y se agachó hasta quedar mirándolo hacia arriba. Tomó sus manos y las besó. Si su abuelo estaba mal, lo mínimo que podía hacer era estar con él.

No pasó mucho tiempo hasta que se sintieron los pasos de Draken llegar. Odette alzó la vista y se levantó con tranquilidad. Quería ser un apoyo para ellos.

- Mikey… vamos un segundo a hablar afuera- Le dijo serio. Su rostro mostraba tristeza, pero su voz era normal-

Ambos salieron y Odette junto a Takemichi los acompañaron desde una distancia prudente. Que triste era vivir esto, pensó la chica, la cual ya había sentido lo mismo cuando sus abuelos murieron.

- ¿Qué sucedió? – preguntó el más alto una vez que estuvieron en el patio del hospital. No había mucha gente, el día era frío y los funcionarios preferían gastar su tiempo libre en café-

Mikey guardó silencio. Su mirada era un vacío profundo. Draken inhalo un poco de aire y pronto golpeó su rostro con toda la fuerza posible. Odette abrió los ojos de par en par, estaba en estado de shock.

- Tu estabas ahí ¿Cómo dejaste que sucediera? – volvió a preguntar el rubio, lanzando otro golpe en el rostro del más bajo-

Manjiro seguía sin responder, miraba el piso y recibía los puñetazos sin inmutarse. Estaba perdido en su mundo interior.

- ¡Qué mierda estabas haciendo! – comenzó a gritarle el más alto - ¡Se supone que construiste la toman para proteger al resto! – dijo y se acercó a tirarle otro golpe, pero antes de poder acercarse, Takemichi lo estaba parando-

- Por favor para, Draken – el ojiazul lo intentaba retener, pero la fuerza del rubio era mucho mayor. Odette seguía en estado de shock. No entendía nada-

- Arrestaron a Pachin – gritó y le soltó un golpe. Hanagaki lo abrazaba por la cintura intentando tirarlo para atrás- Baji murió, Kazutora fue arrestado y ahora Emma…- dijo y empujo a Takemichi para atrás - ¡Suéltame! –

Odette sintió como si todo el engranaje de su cuerpo dejara de funcionar con normalidad y se detuviera como si fuese un reloj. La sangre dejó de fluir, los órganos dejaron de trabajar y su corazón dejó de latir ¿Draken había dicho Emma…? Caminó lo más rápido que pudo dentro del hospital hasta llegar a la habitación en donde antes había entrado Draken. Hinata, quién estaba ahí alzó el rostro, el cual estaba lleno de lágrimas. Odette la abrazó fuerte y se derrumbó junto a ella.

Presente

A pesar de que había consumido un poco de droga, debía seguir trabajando. ¿Cuándo iba a renunciar? Aún no estaba segura, pero si sabía que Mikey entrando a su departamento había cruzado un límite.

Abrió la puerta para entrar a su oficina y lo encontró mirando la ventana. Se encontraba de espaldas admirando como el sol se colaba y teñía toda lo que alguna vez había sido oscuridad.

- Uhumm – Odette se aclaró la garganta, intentando que notara su presencia- Mikey, te he traído el informe sobre la última reunión que tuvimos – Mikey se giró y le sonrío ampliamente, acercándose a paso firme- Kokonoi también me pasó el balance financiero y me pidió que…- el la interrumpió haciendo un gesto con la mano-

- No quiero oír eso ahora –

La castaña ladeó la cabeza y arrugó la boca. Básicamente no quería escucharla trabajar. Eso le estaba diciendo implícitamente.

- ¿Ahora no me dejarás hacer mi trabajo? – le preguntó, visiblemente molesta-

- ¿Estás drogada? – El rubio se acercó más de la cuenta y le tomó el rostro mirándole los ojos con atención, como si realmente quisiera saber si había consumido alguna sustancia ilícita-

- Esto… - sonrío y asintió con la cabeza- sé que es irresponsable y que está mal. No tengo justificación-

- No – dijo el, soltándola y mirándola serio- No deberías hacer eso en tu horario laboral-

- Ya lo sé – asintió y se encogió de hombros- ¿Hay algo más que pueda hacer por ti? – le dijo, mientras dejaba las carpetas en su mesa-

- Sí – le dijo él y ella lo miró, atenta a que necesitaba- No puedes consumir drogas mientras trabajas, tendré que amonestarte-

- Claro, descuéntame dinero, me da igual – se encogió de hombros, debía pagar con lo que había hecho-

- No me refiero a pedirte horas de trabajo o quitarte dinero, me refiero a otra cosa-

Odette sonrío. Ya se imaginaba por donde iba la cosa y no pensaba ceder. No iba a pagarle a Mikey con sexo. No, ella no era una prostituta.

- ¿Con qué quieres que te pague? ¿cómo te paga la secretaria de Kokonoi? ¿Chupándote el pene? – dijo con claros tintes de rabia en su tono. No lo quería verbalizar, pero si había sentido un poco de celos cuando los encontró-

- ¿Estás celosa acaso? – le dijo el, esbozando una sonrisa burlona. Odette negó con la cabeza- De todas formas, no era eso lo que te iba a decir. Debes pagarme con una cita y no aceptaré un no por respuesta –

- Eso es acoso…- murmuró apretando su labio inferior-

- No lo es cuando las dos partes quieren…-

Pasado

Había pasado un tiempo desde el funeral de Emma y todo se tiñó de dolor. Odette se había alejado de la Toman y sobre todo de Mikey, el cual se había negado a responder a sus llamados, a sus visitas y a su presencia.

Unos días atrás, Draken se había presentado en su trabajo, informándole que se haría una junta de la Toman y que su presencia sería un agrado. Ella aceptó, no muy segura.

- Hola…- se acercó el tatuado a la barra, en donde ella limpiaba-

- Draken…- sonrío débilmente. Con solo mirarlo recordaba a Emma y su corazón comenzaba a doler-

- ¿Tienes break? No te quitaré mucho tiempo-

- Claro – asintió y le indicó con la cabeza a su compañero que saldría un segundo. El chico le alzó el pulgar en signo de que no había problema-

Caminaron por detrás del local y se apoyaron cerca de los basureros. No era muy cómodo, pero si era el lugar más rápido de acceso.

- Takemichi te contó lo que sucedió luego del funeral de Emma ¿no? –

- Sí – ella asintió con la cabeza y mordió un poco su labio. Ese día Mikey le había enviado un mensaje diciéndole que no quería verla y que por favor no apareciera. Ella lo había respetado-

- Nos hiciste mucha falta, Angry se rompió el brazo y la pierna…- contó Draken con una sonrisa, como si se tratase de una broma y no de algo terrible-

- Uh…-

- Mikey me ha pedido que hable contigo. Hará una reunión de la Toman y quiere que estés ahí…-

- Ahora quiere que vaya – sonrío, pero con rabia. No entendía su desfachatez- Todos estos días me ha dicho que no quiere saber nada de mí…-

El silencio y la incomodidad se apoderaron del lugar. Odette estaba apoyada en la pared, con las manos en su trasero, mirando hacía abajo. Draken miraba la salida, que daba a la avenida principal. Poca gente caminaba en ese horario.

- ¿Sabes porqué el día antes de la muerte de Emma te pidió que estuvieras conmigo? – soltó, luego de un rato sin decir nada-

La castaña negó con la cabeza y lo miró al rostro. No importaba cuanto tiempo había pasado ni que actitud tuviera. El dolor en sus ojos era palpable.

- Izana, el líder de la otra banda criminal nos dijo que te había estado investigando durante estos días y que te iba a torturar. Mikey se concentró en protegerte a ti y sin darnos cuenta todo era un señuelo. Tu nunca fuiste el objetivo principal…-

Llegó al lugar un poco dubitativa, luego de lo que Draken le había contado no sabía si realmente merecía estar ahí. Se sentía culpable, ya que quizá sin su existencia todo habría sido distinto.

Por lo que Takemichi le había contado, todo sucedió debido a una riña entre la Toman y otra banda criminal. El hermano de Mikey [a quién nadie conocía] quería vengarse debido a resentimientos del pasado. Se unió a Kisaki Teta, el cual odiaba a la Tokyo Manji, luego de su despido debido al conflicto de los Black Dragons. La Toman se tuvo que enfrentar a una lucha bastante emotiva, en la cual estuvo a punto de perder, pero gracias a la determinación de Hanagaki, lograron vencer.

- ¡Odie! – Chifuyu, quién no la veía desde hace un tiempo. Corriendo a saludarla-

- Fuyu – sonrío ella y lo abrazó. El chico se sonrojo, pero le correspondió el abrazo, aspirando su olor a grosellas. Smiley y Angry, que lo acompañaban recibieron el mismo saludo-

- ¿Qué ha sucedido? No llegué a la hora y tampoco me parecía prudente interrumpir…- susurró mientras escuchaban a Mikey hablar de fondo-

- No lo sé. Cuando llegamos con los Kawata, Mikey estaba hablando con Takemichi y ahora, hace poco comenzó el discurso. No te has perdido mucho la verdad-

La chica asintió y se acomodó junto a ellos para terminar de escuchar que era lo que Manjiro quería decir.

- Es por eso que quiero terminar con todo mientras estamos en la cima – El ojinegro tomó un poco de aire y prosiguió- A partir de hoy, la Tokyo Gang queda disuelta…-

Todos los presentes se comenzaron a mirar extrañados, nadie entendía nada ¿Realmente Mikey quería disolver lo que le costó tanto conseguir? Ante la incertidumbre, comenzó a llamar a todos los jefes de escuadrón, evitando a Takashi pues se encontraba estudiando en Francia, a Pachin que estaba en la cárcel y a Muto, que se había ido de la Toman. Odette miró a sus compañeros más cercanos y los abrazó con cariño. Todos lloraban a mares.

- Les agradezco a todos por apoyarme hasta el final – terminó Manjiro y haciendo una reverencia se comenzó a alejar del lugar-

Odette suspiró y separándose un segundo de sus compañeros, caminó entre la avalancha de los integrantes para poder seguir al rubio. Le costó tiempo y esfuerzo, pero no importó.

- Mikey…- lo llamó, tomándolo del brazo cuando lo encontró caminando a medio camino del templo. A esa distancia solo se podían escuchar los gritos de sus antiguos subordinados-

- Odette – le respondió seco y distante. No parecía sorprendido con su presencia, es más, su mirada se veía aburrida-

- ¿Qué ha sido todo eso? – indicó hacía atrás con su dedo pulgar y el rubio solo pudo encogerse de hombros sin decirle ninguna palabra-

- Quiero irme a casa…- murmuró cansado. No sentía emociones ni diversión en hablar con ella-

- Yo…- Odette asintió, pero no podía soltarle el brazo. Necesitaba preguntarle que pasaba – Ahora que la Toman se disuelve… ¿Qué pasará con nosotros dos? –

- ¿Nosotros? – le preguntó retóricamente- no existe un nosotros, Odette. Te agradezco por haber sido útil. Tu conocimiento médico nos ayudó mucho pero como ya no existirá la Toman, tu tampoco serás necesaria-

- ¿Qué? – lo miró parpadeando sin poderse creer lo que estaba sucediendo y lo soltó de la impresión- ¿Es…? ¿Por qué me dices esto? Pensé que tú y yo… Mikey, te amo. Estoy enamorada de ti y te necesito – se acercó a él, intentando tocarlo, pero el rubio fue más rápido y se alejó, creando una barrera imaginaria-

- Odette, solo tuvimos un poco de sexo. No pensé que crearías escenarios en tu cabeza. Mi intención nunca fue eso – le dijo confundido y la miró por unos segundos-

- Yo…-

No podía responder. Las lagrimas y el nudo en la garganta la dejaban respirar, pero con dificultad. Necesitaba saber que todo era una broma de mal gusto, que nada era real y que Mikey la abrazaría y le diría lo mucho que también la amaba. Al no recibir respuesta, el rubio siguió su camino.

Camino y lo hizo girarse bruscamente. Lo miró a los ojos. No mostraban nada, no había tristeza, no había emoción, no había vida.

- Dime de verdad que en todo este tiempo – comenzó diciéndole, parando un segundo para sorberse los mocos y limpiarlos con la manga de su polerón- no has sentido nada por mi – le tomó la parte superior del uniforme desde los hombros y lo agitó, intentando desencadenar en él una reacción- dime que no me quieres ni un poquito mirándome a los ojos y te prometo, Manjiro, que no me acercaré más a ti-

Mikey la miró por unos segundos a los ojos. A pesar de que el estaba serio, sus lágrimas lo habían conmovido, pero no dejaría que ella lo supiera. No. debía protegerla y debía alejarla de ese mundo. No podría superar perder a alguien más.

- No te quiero y nunca he sentido nada por ti. Lamento haberte dado una impresión errónea-

La francesa asintió con la mirada perdida y se giró, alejándose de ahí. Caminó un poco y se sorprendió al ver a Draken unos metros más allá. Como siempre, se encontraba escuchando todo. Chocó con él antes de marcharse y emprendió camino lejos de lo que alguna vez había sido su lugar. Nunca más volvió a saber de ellos. Hasta ahora.

Actualidad

Odette le agradeció al garzón cuando le trajo la comida. No acostumbraba a comer tanto, pero Mikey había pedido todas sus comidas favoritas. Desde salmón con rúcula hasta la tarta de chocolate que adoraba.

- No era necesario que pidieras tantas cosas – le dijo, mientras su cuerpo tragaba con emoción el pastel que adoraba-

- Quería darte lo mejor de lo mejor -sonrío él, tomando solamente un poco de café-

- Dijiste que solo sería un café…- entrecerró los ojos y lo apuntó con el tenedor- ¿Acaso eres como la bruja de Hansel y Gretel y quieres engordarme para después comerme? –

- Definitivamente te comería – le susurró, mientras le acariciaba la pierna debajo de la mesa. Odette lo apartó con una patada sutil y el sonrío –

- No puedo comerme todo esto, ni aún que quisiera. Además, si tu plan es follarme como ya supongo, no podré. Tendré ganas de cagar toda la noche – le dijo, rápidamente, intentando sacar todo el erotismo de lado, pero Mikey solo pudo asentir-

- Siempre puedo follarte la boca- soltó, como si no fuese nada. Como si no hubiese nadie presente y ella no pudo más que sonrojarse violentamente-

A pesar de lo que le había dicho no la tocó en absoluto. Disfrutaron la compañía del otro en silencio. Había mucho que querían decir, pero no sabían como verbalizarlo. Mikey la dejó en su casa y se despidió con un beso en la mejilla. Actuaba como el caballero que no era.

Y así fue por algunos meses. Sorpresivamente, cada vez que su agenda lo permitía se escapaba junto a ella e iban a comer. La llenaba de mimos y cada vez hablaban más que la vez anterior, pero en ningún momento había ningún acercamiento indebido. Mikey no había sido capaz siquiera de darle un beso aún.

La joven se encontraba en la oficina de Manjiro. Ya había despachado a Draken, indicándole que saldría a tomar algo con un amigo. No quería mentirle, pero tampoco se atrevía a hablar públicamente de estos momentos junto a su examigo. ¿Cómo podía explicarlo? La sacaba a cenar, conversaban y luego cada uno se iba a su casa. No era coqueteo como tal, solamente eran dos amigos intentando reconectar.

- ¿Qué es lo que comeremos hoy? – Mikey miraba unos papeles mientras ella destacaba información.

El rubio le había pedido que revisaran la última licitación que una de las constructoras aliadas se había adjudicado. Era un proyecto público lo cual hacía más difícil todo pues quedaban a la mira. La castaña sonrío negando con la cabeza. Esas salidas habían sido lo más emocionante que le pasaba durante el último tiempo.

- No sé, me gustaría probar la comida india… - le respondió tímidamente. Había algo en ella que odiaba cada vez que él pagaba, pero también entendía que con su sueldo jamás podría permitirse esa clase de lujos –

Mikey estaba a punto de responder cuando Yui entró por la puerta. Su rostro estaba claramente enojado y solicitaba hablar con él lo antes posible. Odette se levantó excusándose en que iría a tomarse un café mientras leía los papeles y luego volvería. Apenas cerró la puerta comenzó a escuchar gritos.

Bajó hasta la cafetería y pidió un capuchino junto a un cupcake. Ya no sabía si podría salir con Mikey. Miró a su alrededor y no vio a nadie conocido por lo cual decidió revisar la información. Por pura casualidad miró quienes eran los trabajadores y casi tiró el café cuando entre los ingenieros, aparecía nada más, ni nada menos que Sutemaru Watanabe.