Snape apreciaba a su ahijado, pero estaba tan frustrado de no poder obtener respuestas que estaba a un paso de sugerir que les dieran de beber veritasurem a los cuatro muchachos. Aunque incluso con la poción habría pocas probabilidades de lograr obtener algo, la verdad no siempre es tan simple como algunos creen.
—¿Van a decir algo más? —Hablo McGonagall molesta.
—Estamos dispuesto a ayudarlos, no debería de ser eso suficiente. —Hablo Theo.
—Queremos saber cómo lograron dejar Hogwarts y permanecer escondidos tanto tiempo. —Dijo Remus.
—Nosotros no tuvimos nada que ver en ello, mi madre se encargó de todo. —Dijo Draco.
Voldemort había estado molesto porque los chicos escaparan, pero el haber escuchado que Lucius había matado a su propia esposa lo había apaciguado un poco. Snape no pudo enterarse de nada, ya que Voldemort había vaciado la sala rápidamente para saber todo lo que había pasado.
Aunque pudo escuchar algunas cosas de los demás mortífagos, los chicos habían podido defenderse, pero el número de mortífagos era demasiado. Cuando los chicos habían regresado por Narcisa, Bellatrix había lanzado la maldición asesina en contra de los tres.
No sabía los detalles, pero Draco había pedido el control cuando mataron a su madre y ataco a todos los mortífagos el solo. Ni siquiera el haber terminado recibiendo en la cabeza una maldición lo detuvo, el tomar el cuerpo de Narcisa era su único objetivo.
La herida al no ser tratada correctamente, había provocado que Draco terminara con una cicatriz al costado de la ceja izquierda. Era la única marca visible de la batalla, pero dado las negativas de los chicos, era muy probable que no fuera la única.
—No les creemos. —Dijo Moody.
—Narcisa Malfoy fue la persona que preparo el refugio y logro burlar las protecciones de Hogwarts. Ninguno de nosotros uso su magia para nada. —Dijo Theo con los brazos cruzados. —Si desean respuestas, es a ella a quien deben preguntar.
Ese era la otra cuestión, ellos se encargaron de sepultar el cuerpo de Narcisa. Lo más probable es que estuviera en la tumba familiar de los Black, pero nadie había dicho nada cuando se les había preguntado. Para ser claros, ninguno de ellos había dicho nada, se estaban comportando como verdaderos slytherin.
—No creo que ninguno de ustedes no supiera las protecciones que Narcisa Malfoy puso, es obvio que ella tomo precauciones para cualquiera situación. —Gruño Moody.
Nadie lo dijo claro, pero todo el mundo vio la profecía que estaba en la mesa e involucraba a Draco. Narcisa había pedido a su elfo que se la diera a Pansy, su objetivo era que su hijo no la viera nunca, era claro que ella no quería que el terminara cumpliendo lo que ahí decía.
—Quizás lo hizo, pero no vemos porque ello debería de interesarles. —Comento Pansy. —Nosotros no vamos a decirles nada, así como ustedes no piensan contarnos sobre los hechizos que este lugar tiene.
Comento Parkinson, siendo la imagen perfecta de la soberbia y altanería, de cualquier mujer sangre pura de clase alta. Severus siempre había admirado como esas mujeres podían comportarse ante cualquier situación, había visto antes como Lucius podían perder el control por completo, y su esposa tomaba tranquilamente el té a un lado.
Era obvio que esos modales eran inculcados desde una edad corta, Snape estaba viendo un ejemplo claro de ese comportamiento inculcado en Pansy Parkinson. Era molesto, pero dudaba que esta conversión llevara a algún lado.
—Draco está dispuesto a formar una alianza con ustedes, pero la profecía jamás menciono que debíamos de contarles nuestros secretos. —Hablo Blaise parándose. —Llevamos ya dos horas en esto, yo considero que con que ustedes puedan seguir usando la casa como su cuartel general es una alianza más que justa.
Nadie dijo nada en la sala, pero todos pudieron darse cuenta que después de ello iba a ser imposible que alguno de ellos dijera algo más. El tiempo ya se había acabado.
—Blaise tiene razón. —Hablo Draco. —Estoy dispuesto a hacer un juramento inquebrantable para no decir dónde está su cuartel, porque dudo de que alguno de ustedes quiera ayudarme a encontrar a mi padre.
Snape quiso gruñir de frustración. Lo que sea que hubiera pasado cuando los mortífagos lo encontraron, había hecho que Draco estuviera dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de que su padre muera.
—Sabes lo que va a pasar si no cambias de opinión. —Le dijo Snape a Draco.
—¿Voy a estar maldito, y probablemente muera al final de esta guerra? —Dijo Draco con una sonrisa fría en él rostro. —Sí, lo sé. Supuse que eso sería algo que todos preferirían. El final de una familia de magos oscuros, alguien menos de quien preocuparse.
—¿No te importa acaso? —Pregunto McGonagall.
—Un slytherin menos al cual debe tolerar, profesora. Su indignación es más que simple dramatismo. —Hablo Pansy.
—Srta Parkinson es suficiente. —Hablo Snape.
—Ese ya no es mi nombre. —Dijo Pansy parándose.
—Pansy. —Hablo Theodore mirándola seriamente.
—Prefiero escuchar los desvaríos de Lovegood que seguir acá. —Hablo Pansy cruzándose de brazos y dándole disimuladamente la espalda a Theodore.
Era obvio que esa simple frase significaba más de lo que parecía. Parkinson no había sido borrado del árbol familiar de los Parkinson, así que durante su desaparición tuvo que haber pasado algo más, algo que ellos no desean que nadie supiera.
Snape calculo que iba a tener que pasar muchas noches pensando, que es lo que Pansy pudo haber hecho para afirmar que Parkinson ya no era su nombre.
—Ella tiene razón, ya perdimos suficiente tiempo. —Hablo Draco.
—No hemos terminado aún. —Dijo Moody parándose con su varita.
—Este lugar es mi casa, si cree que puede hechizarme sin sufrir las consecuencias puede hacerlo, auror. —Dijo Draco sin siquiera molestarse en sacar su varita. —Pero le aseguro que va a terminar muy mal.
Es obvio que Narcisa se había encargado de agregar varias salvas más a la casa, las suficientes para que nadie hechizara a su hijo cuando apareciera intempestivamente en la casa. Dichas salvas tuvieron que haber sido colocadas después de que Siruis muriera, porque es imposible que ella hiciera algo mientras el siguiera vivo y se quedara en la casa.
—Suficiente, pueden retirarse. —Les dijo Snape.
Los cuatro chicos no esperaron tiempo y simplemente se fueron. Lo más seguro es que iba a encerrarse en el cuarto donde estaban quedándose. A Snape le hubiera gustado el haber revisado en algún momento el cuarto de Regules Black, porque dado sus nuevos inquilinos dudaba que ahora alguien pudiera entrar en ese cuarto.
—No me parece que se hayan ido. —Hablo Remus.
—No iban a decir más, haber conseguido que estuvieran acá por dos horas es un logro. —Hablo Snape frustrando por tener que tratar con tanto Gryffindor.
—Pues no me parece que hubieran respondido todas nuestras preguntas. —Se quejó Remus.
—Para mí dijeron suficiente como para preocuparnos. —Dijo McGonagall.
—Creo que el único que debe de preocuparse es Lucius Malfoy, su hijo está más que dispuesto a vengarse. —Dijo Moody.
—Es cierto. —Hablo Snape.
Era una lástima, pero esta era la primera vez que había visto a su ahijado tan decidido, y después de haber oído la profecía había pocas posibilidades de poder razonar con él. Lucius había inculcado a su hijo la importancia de continuar la línea de sangre, así que verlo renunciando a ello y a su vida misma, con tal de obtener venganza era preocupante.
Snape saco su varita y lanzo una luz blanca a la profecía, para estupor de todos los presentes acaba de destruir la profecía. Quizás Draco había aceptado su destino, pero Snape no pensaba quedarse tranquilamente esperando a que todo pase.
—¿Te volviste loco? —Grito Remus.
—Harry Potter estuvo a punto de ser asesinado por recuperar una profecía que quien-no-debe-ser-nombrado la quería. Está profecía es mucho más clara que ella, Draco es mi ahijado, la única protección que puedo darle es destruir la profecía.
Narcisa trato de evitar que ello pasara, pero si Draco decía la verdad, su destino había sido sellado hace más de doscientos años. Quizás lo que el viejo profesor hizo no significara nada, pero él iba a sentirse mejor si nadie más se enteraba de esa profecía.
—No tenías que destruirlo. —Hablo Moody.
—Eso ya no importa. —Dijo Snape.
Decir que el último día había sido largo, era quedarse corto. La profecía que Theo había escuchado poco había hecho por tranquilizarlo, apenas había podido dormir, así que Theo prefería aprovechar el hecho de ya había amanecido para poder investigar en la biblioteca de los Black.
Narcisa Malfoy era la única que podía pedir libros, pero ahora que estaban en la mansión Black y era claro que no iban a irse por algún tiempo, era perfecto para que Theo pudiera investigar en la biblioteca.
Aún era temprano, pero era obvio que Granger iba a estar metida en la biblioteca. Theo hubiera preferido la soledad, pero no tenía ni el tiempo o el ánimo para correr a la Gryffindor. Él simplemente se fue a la esquina opuesta a donde estaba la chica y empezó a revisar los libros.
—¿Qué quieres preguntar? —Pregunto el chico después de tener la mirada de la chica clavada en él, por más de cinco minutos.
—¿Van a quedarse mucho tiempo? —Pregunto Granger.
—Malfoy no tiene planes de moverse ahora mismo, pero ello pude cambiar dependiendo de lo que tu orden haga. —Hablo Theo cerrando el libro.
Los Black tenían muchos libros sobre magia oscura. La orden tuvo que haber revisado la casa antes de tomarlo como cuartel, no sería extraño si en la casa hubiera objetos contra sangre sucias o extraños.
—¿Van a seguir a Malfoy aun después de escuchar lo que va a pasar? —Pregunto Granger.
Es curioso como cuando se trataba de slytherin todo el mundo tenia a cuestionar sus acciones, Harry Potter ha tomado decisiones más que suicidas desde que entro a Hogwarts, pero aun así ninguno de sus amigos lo ha cuestionado. Es obvio que las personas prefieren seguir diferentes criterios cuando se tratan de Gryffindor y slytherin.
—Hasta que mi padre muera, me es imposible ir a alguna de las propiedades Nott sin tener un regimiento de mortífagos atacándome. Pansy tiene la misma suerte que yo, Zabini podría ir a algunas de sus casas, pero hasta que él no tome posesión formal de su herencia no puede incrementar la protección en su casa. —Comento Theo mientras seguía revisando otro libro. —Aunque lo más probable, es que la única propiedad segura sea la que tiene en Italia, la casa era de su padre, así que las protecciones de sangre tendrías más efecto ahí. En estos momentos Draco es el único que tiene a su disposición casas seguras, además de esta casa, Narcisa Malfoy preparo otra casa, pero está ligada a Draco. Si esas no son motivos suficientes para ti, también podemos agregar que es nuestro amigo, así que si, vamos a seguir a Draco.
—Va a matar a su padre, planean ayudarle también en ello. —Hablo Granger hablando con un tono tan molesto, que Theo apenas se contuvo de gruñirle.
—Lucius Malfoy es un mortífago, ha matado muggles y seguramente varias sangres sucias. No creí que te pondrías a defenderlo. —Hablo molesto Theo encarándola.
—Es su padre, acaso eso no cuenta. —Dijo Granger cogiendo su varita.
—Tal vez tú ames a tus padres, pero te aseguro que nosotros no lo hacemos. Draco planea matar a su padre, pero te aseguro que si se presenta el caso, yo estaría dispuesto a matar a mi padre con tal de seguir vivo. —Dijo molesto Theo. —Draco quiere venganza, pero te aseguro que no es el único que desea vengar la muerte de Narcisa Malfoy.
La forma de pensar de los Gryffindor es tan estrecha que lo único que existe para ellos se puede clasificar como bueno o malo. Por su forma de pensar, cualquier persona que realice algo malo para ello, convierte automáticamente a esa persona es alguien malvado.
—Estoy ocupado, así que te pido amablemente que me dejes solo. —Le dijo Theo a Granger.
Theo estaba más que molesto con los comentarios de Granger, así que no le importo si tenía que usar la varita para sacarla de la biblioteca. Granger debió de pensarlo mejor, porque simplemente salió de la biblioteca.
Theo volvió a concentrarse en lo que estaba haciendo y volvió a revisar los libros, había muchos libros interesantes, pero las profecías parecían no ser un tema de interés de los Black. Gruño cuando escucho la puerta de la biblioteca abriéndose de nuevo.
—¿Ahora qué quieres Granger? —Dijo molesto.
—No soy Hermione. —Dijo la voz cantarina de Luna. —Muy buenos días, Theodore Nott.
Theo cerró el libro y volteo a ver la bruja, como supuso Luna estaba vestida excéntricamente como siempre, lo que significaba que todo era normal, excepto por el paquete que la chica llevaba en la mano. Era obvio que era un regalo, Theo no estaba seguro, pero casi podía asegurar que no era el cumpleaños de Luna.
—Buenos días, no creí que alguien más estuviera despierto. —Hablo Theo.
—La mayoría todavía duerme, pero creí que era mejor darle a Pansy su regalo antes que todos despertaran. —Comento Luna.
—No es el cumpleaños de Pansy, no tienes que darle nada. —Dijo Theo entrañado por que la ravenclaw le diera algo a Pansy.
—No es por su cumpleaños, mi padre siempre me ha dicho que es bueno darle a alguien un regalo cuando se casa. —Hablo Luna.
Fue bueno que Theo estuviera recostado contra el estante de libros, porque de lo contrario estaba seguro de que se hubiera caído por las palabras de la chica.
—¿Casarse? ¿De dónde sacas eso? —Dijo el chico cerrando la biblioteca con su varita disimuladamente. La chica no era Gryffindor, ni slytherin, pero los Ravenclaw eran los más listos de Hogwarts.
Por supuesto que él, no pensaba hechizar a la chica, no quería hacerlo, pero necesitaba saber de dónde había sacado esa idea. O como lo había averiguado, porque era imposible que Pansy le hubiera dicho algo. Aunque Pansy quisiera una charla de chicas, ella no escogería a Luna como su primera opción.
—Lo supe cuando la vi. —Hablo la chica. —¿Se supone que es un secreto?
Luna era una chica muy perceptiva, Theo había podido darse cuenta de que era capaz de saber cosas que la mayoría de la gente no sabía. Por alguna razón, que supiera lo de Pansy, no parecía ser tan raro.
—Sí, lo es. —Hablo Theo acercándose a la chica. —Lo mejor es que nadie sepa nada, podríamos decir que es un secreto de amigos. —Era un poco desagradable el tratar de manipular a alguien tan noble e inocente como ella, pero era un slytherin, así que sabía perfectamente como aparentar algo que no sintiera.
La chica se quedó mirando a Theo por algunos segundos antes de abrazarlo y enterrar su cabeza en su pecho. Si hubiera habido algún testigo de todo ello, abrían podido ver la cara de sorpresa y total shock que habría provocado la ravenclaw en el slytherin.
—Me gusta mucho tener nuevos amigos. —Hablo la chica mirando al slytherin sin soltarlo.
—Eso es bueno. —Hablo el chico sin saber qué hacer.
Luna soltó a Theo, dio unos pasos saltarines hasta la mesa más cerca y luego de haber acomodo el paquete que tenía en la mesa saco unos dulces del bolsillo de su abrigo.
—¿Te gustan los chocolates? —Pregunto Luna ofreciéndolas a Theo.
—Gracias. —Hablo el chico cogiendo una raña de chocolate.
—¿Sabes dónde está Pansy? No voy a decirles a nadie, pero me gustaría darle el regalo. —Hablo la chica sonriendo.
Dudaba que Pansy estuviera de humor para tratar a Luna, y dado la forma de ser de Luna, probablemente la chica no iba a darse cuenta del mal trato de Pansy.
—Yo puedo dárselo, quizás deberías de ir con los Gryffindor, no creo que les guste saber que estuviste conmigo a solas. —Dijo Theo.
A él no le importaba la opinión de los Gryffindor, pero estaba dándose cuenta que Luna nunca actuaba como uno esperaba.
—Pero ahora somos amigos, no vas a ser desagradable conmigo. —Comento Luna como si fuera un hecho claro. —Aunque tampoco lo has sido antes.
—Tengo que investigar un poco, probablemente vas a aburrirte conmigo. —Le dijo Theo.
—Puedo ayudarte, la biblioteca es grande y dudo que puedas encontrar muchos libros sobre profecías tu solo. —Hablo Luna sonriendo.
Theo ni siquiera pregunto cómo es que Luna sabía lo que estaba buscando, la chica siempre parecía saber todo.
—Muchas gracias Luna, tu ayuda me serviría mucho. —Dijo Theo dejando sus dudas sobre la chica a un lado.
—De nada, no tengo ningún problema en ayudarte. —Le dijo Luna.
Si Theo era sincero, prefería la compañía de Luna a la de Granger, la Gryffindor era demasiado exasperante para gusto de Theo.
