Capítulo 11

La noche había llegado rápido, ni McGonagall ni Snape habían podido llegar a ponerse de acuerdo en un castigo para todos los afectados, tampoco había podido hablar con los demás sobre los cuatro slytherin que estaban en la casa. Como medida de seguridad todos los chicos iban a pasar la noche en la casa, e iban a explicarle lo necesario a la hora del desayuno.

Draco había calculado muy bien, así que a las diez de la noche todo el mundo estaba durmiendo. Theo si había necesitado la ayuda de Luna después de todo, la chica le había ayudado a guardar algunos libros. Nadie le pregunto si Lovegood sabía algo, pero tomando en cuenta que sus amigos ni siquiera le creían, no pensaron que hubiera problema en lo que dijera.

—Por fin voy a poder tener una habitación yo sola. —Dijo Pansy colocándose su capa.

—Cualquiera diría que no te gusta compartir cuarto con tus amigos. —Comento Blaise.

—No me gusta, soy una chica y como tal necesito mi espacio propio. —Dijo la chica.

—Cada uno va a tener su cuarto, no eres la única que necesita su espacio propio. —Hablo Draco.

—Hay que irnos ya, debemos de desaparecernos desde fuera de la casa. Draco debe de configurar las salvas de la casa. —Hablo Theo.

—Es cierto, estar mucho tiempo en la calle es peligroso. —Comento Blaise.

Los chicos se colocaron sus capas y cerraron el cuarto, en el cuarto había varios objetos que lo mejor eran dejar lejos de las manos de la orden.

—Vámonos, no tenemos tiempo.

El tener que volver a colocar las salvas de la casa iba a tomar mucho tiempo, los chicos salieron de la casa y cada uno tomo su posición. Draco se colocó delante de la casa y con su varita empezó a recitar los hechizos.

Theo y Blaise sacaron sus varitas y se alejaron unos pasos de Draco, Pansy saco su varita y se colocó cerca de Draco. Solo eran precauciones, pero era mejor estar preparados. La noche estaba oscuro, así que no fue extraño que una tormenta se desatara.

Lumos. —Dijo una voz y los tres chicos apuntaron con su varita en dirección de la luz.

—¿Luna? —Pregunto Theo bajando su varita.

—No es una buena noche, deberíamos de regresar a la casa. —Hablo Luna.

—Que regrese adentro. —Dijo Draco recitando los conjuros.

—Tienes que entrar, es peligroso que estés aquí ahora. —Hablo Theo acercándose a Luna. —Debes estar dentro de la casa cuando Draco termine.

—Por favor esperen, hoy no es un buen día para que se vayan.

—Lo siento Luna, pero debes irte. —Hablo Theo.

La pelirrubia no pudo decir nada porque cuatro magos con capas oscuras aparecieron en medio de la calle. Todo el mundo se quedó quieto en su lugar, excepto Draco que seguía repitiendo encantamientos sobre la casa, los tres magos oscuros se quitaron las máscaras mostrando sus rostros.

—¡Ataquen! —Grito Bellatrix lanzado hechizos en dirección a Draco.

Pansy logro bloquear el ataque a Draco, cuando Luna había aparecido Theo se había movido de su posición original y la aparición de los mortífagos hizo que Blaise quedara a un lado con dos mortífagos cerca de su posición. Theo y Luna estaban a unos metros de ellos y tenía a Bellatrix más cerca de donde estaban. Más tarde iban a pensar como lograron encontrarlos, pero por ahora necesitaban huir.

Bombarda. —Grito Theo apuntando a Bellatrix.

—Maldito chico, crucio. —Grito Bellatrix lanzando ataque a Theo.

Blaise estaba peleando tratando de bloquear al padre de Crabbe y Goyle al mismo tiempo. Ninguno de los dos hombres parecía tener ningún problema en lanzar maldiciones a un amigo de sus hijos, aunque probablemente ese título ya no era válido ahora.

—Ve con Pansy, protéjanse entre ambas. —Hablo Theo tratando de mantener a raya a Bellatrix y Rodolphus Lestrange.

—Puedo ayudarte. —Hablo Luna sacando su varita.

—Ve con Pansy. —Le dijo Theo empujándola.

—No vas a irte. —Grito Rodolphus apuntando a Luna.

Theo logro bloquear el ataque hacía Luna, pero Bellatrix aprovecho su distracción para lanzar un crucio al chico.

—Theo. —Grito Pansy.

—No te muevas de tu sitio. —Grito Blaise.

Aguamanti. —Grito Luna apuntando a Rodolphus protegiendo a Theo.

Alerta ascendare. —Grito Blaise expulso a Crabbe.

—Maldita sea, ya terminaste Draco. —Grito Pansy.

—Mueran todos. —Grito Bellatrix lanzando hechizos a todas partes.

—Kreacher, Pixie. —Grito Draco alejándose de la puerta. —Hay que irnos.

Pixie tomo a Theo y Luna desapareciendo del lugar, Kreacher toco a Blaise y Pansy y también desapareció del lugar.

—¡No! —Grito Bellatrix.

—Salude a mi padre por mí. —Dijo Draco desapareciendo.

Bellatrix grito despertando a varios muggles alrededor. Los mortífagos también se fueron antes que algún auror lograra aparecer.

Luna no fue la única estudiante de Hogwarts despierta en la casa, el trío de oro estaba reunido en el cuarto de Harry y Ron hablando de lo que estaba pasando. Si Hermione hubiera estado durmiendo con Luna, podría haber visto cuando la chica se despertó y abandonó la habitación con la túnica del colegio.

—¿Hablaron con los demás? —Pregunto Hermione.

—Ninguno parecía feliz, pero logramos convencerlos de que no mencionaran nada. Seamus fue el más difícil de convencer, pero después de amenazarlo un poco logramos que prometiera no decir nada. —Hablo Harry.

—Ginny parecía molesta, pero dijo que entendía, prometió que iba a vigilar a Luna para que no volviera a hablar con ningún slytherin. —Comento Hermione.

—Nott debe de tener la culpa de todo, no me parece que debimos dejar que estuviera toda la tarde con Luna. —Hablo Ron.

—Estuvieran toda la tarde en la biblioteca, no pasó nada. —Hablo Hermione.

—¿Qué hace metido todo el día ahí? Ya no está en Hogwarts no necesita hacer tarea. —Se quejó Ron.

—Ron que tú solo visites la biblioteca durante exámenes no quiera decir que todo el mundo sea igual. —Se quejó Hermione.

—Ya basta, eso no importa ahora.

—Sí, ya tuve suficiente con los regaños de mi madre. —Se quejó Ron cruzando los brazos.

Los chicos no pudieron quejarse más porque en la casa sonó un pitido. Los chicos salieron corriendo del cuarto hacía la sala, no fueron los únicos ya que en la sala estaba Lupin, Ginny, la Sra. Weasley y sus demás compañeros.

—¿Qué rayos es eso Remus? —Pregunto la Sra. Weasley.

—Draco está haciendo magia en la casa. —Hablo Remus.

—¿Pusiste una alarma por ello? —Se quejó Molly.

—Draco está haciendo hechizos alrededor de la casa, está poniendo hechizos alrededor de la casa. —Hablo Remus silenciando la alarma.

—Él no puede hacer eso. —Se quejó Molly.

—¿Dónde está Luna? —Pregunto Ginny.

—Afuera. —Dijo Neville mirando desde la ventana.

Todo el mundo se asomó a la ventana para ver. Efectivamente, Luna estaba afuera en plena lluvia con Nott cerca, y parecía que estaban discutiendo. Pudieron ver que Pansy y Blaise también estaban cerca, Draco estaba parado con la varita lanzando hechizos.

—¿Debemos detenerlo? —Pregunto Seamus mirando a los adultos.

—No podemos, si interrumpimos a Draco las protecciones que nosotros mismo hemos puesto pueden caer. —Hablo Remus.

—¿Pero porque están haciendo esto ahora? —Pregunto Ginny.

—Porque se están yendo, la mansión necesita protecciones sin Draco en la casa. —Hablo Hermione.

—¿Pero Luna? ¿Ella no puede irse con ellos? —Dijo Molly.

—Nott quiere que entre, ellos no quieren llevársela. —Hablo Remus pegándose a la ventana.

—Entonces que entre. —Hablo Harry.

—Voy a hacerla entrar, si esos chicos van a irse que lo hagan, pero Luna no puede seguirlos. —Hablo Molly.

La Sra. Weasley no dio siquiera un paso antes de que vieran como aparecían cuatro mortífagos en la calle, Remus se puso delante de la puerta. No podía dejar que nadie dejara la sala, era imposible que supieran que Harry estaba acá, pero si alguien salía iban a venir más mortífagos.

—Van a lastimar a Luna. —Dijo Hermione.

—No pueden salir, nadie puede salir ahora. —Hablo Remus.

—¿Pero Luna? —Hablo Ginny. —Si los mortífagos los atrapan van a lastimarla, ella no ha hecho nada.

Eran solo cuatro mortífagos, pero atacarlos era peligroso.

—Lestrange. —Grito Neville. —Los Lestrange están acá.

La última vez apenas y lograron escapar, las probabilidades de que eso pase peleando incluso los cinco eran pocas. Ha habido muchas muertes ya, pero si algo le pasaba a Harry nadie iba a poder detener a quien-no-debe-ser-nombrado.

—Pobres niños. —Lloro Molly.

—¿Debemos de hacer algo? —Hablo Harry.

—Son solo cuatro, si saben que Harry está acá, van a venir más. —Hablo Remus.

—No podemos, lo siento. —Hablo Molly.

Los chicos se acercaron a la ventana para ver qué es lo que pasaba, Remus no tenía fuerzas para ver que ocurría afuera. Si esos chicos no podían escapar, Remus no iba a poder perdonárselo nunca.

—Se fueron. —Grito Ginny. —Se fueron todos.

Remus se apartó y se acercó a la ventana, vio a Bellatrix lanzando hechizos al cielo y desapareciendo luego con sus compañeros.

—¿Qué paso? —Pregunto Remus.

—Los slytherin se fueron y se llevaron a Luna con ellos. —Grito Hermione. —Ellos se la llevaron.

—Imposible. —Hablo Molly.

Ellos no pudieron llevársela, esto era una locura. Esto solo era el comienzo del caos, Dumbledore se iba a volver loco. Esos chicos tenían que regresar a Luna, ellos tenían que hacerlo.

Todo el mundo estaba preocupado, los mortífagos no habían esperado siquiera que pasara un día antes de atacar a Sr. Loveggod. Era más que claro que todo había sido idea de Bellatrix, la casa de los Lovegood había sido destruido por completo, los aurores no lograron llegar a tiempo, así que todo el mundo mágico sabía de quien lo había atacado.

Las únicas personas que sabían del paradero de Luna eran los que estuvieron en el número 12 de Grimmauld Place y la verdadera razón detrás del ataque. Los chicos regresaron al colegio en medio de la noche, con la orden de no decir nada a nadie. No es que siquiera los adultos supieran que decir.

—¿Cómo paso? —Pregunto el ministro.

En el momento que el profeta fuera repartido en la mañana el caos se iba a desatar, no ayudaba nada que El Quisquilloso hubiera escrito artículos contra los mortífagos. Algunos iban a asumir que esto era un ataque contra el periódico y no contra su dueño.

Las personas ya estaban lo suficientemente asustado, esto solo iba a producir más miedo entre las personas.

—No sabemos, es obvio que la srta. Lovegood mantenía alguna clase de comunicación con los chicos, sobre todo con el joven Nott. —Hablo Dumbledore. —La información debió de llegar a oídos de los mortífagos y ellos decidieron actuar.

El ministerio no lograba entender como esa chica había logrado estar en contacto con el joven Nott cuando nadie más pudo. Había habido aurores tratando de rastrear el paradero de esos chicos y no habían podido dar con nada, y todo este tiempo una niña dentro de Hogwarts había tenido la respuesta.

—No encontramos el cuerpo de la srta. Lovegood en la casa. —Hablo el ministro.

La información que Dumbledore estaba dando era poca, pero es claro que la seguridad en Hogwarts había bajado, no solo dejan el colegio cuatro chicos en plena noche. No, unas semanas después una chica también se va, y nadie en el colegio parece ser capaz de detectarlo.

—Suponemos que se encuentra ahora con los demás chicos, no tenemos seguridad de ello, pero es lo mejor suposición hasta ahora. —Hablo Dumbledore.

Suposiciones no eran algo que los periodistas y el público quisiera oír, necesitaban una respuesta. Siempre es mejor tener una respuesta, aunque esa respuesta sea desagradable. Si esa chica este con los demás chicos, era imposible o poco probable que alguien pudiera encontrarla o vuelva a verla de nuevo.

—El caos se está esparciendo rápidamente. —Hablo el ministro. —Por lo que a mí respecta la srta. Lovegood está muerta al igual que su padre.

—Un poco drástico. —Hablo Snape.

—Quizás, pero es lo mejor. —Hablo el ministro saliendo de la sala.

Si esa chica tiene suerte la noticia de su muerte no será un anuncio de lo que en el futuro la espera.

—Dudo que la noticia de la desaparición de la srta. Lovegood sea bien recibida en el colegio. —Hablo Snape.

—Es lo más probable, pero no podemos hacer más. —Hablo Dumbledore.

La pelea de Gryffindor y Slytherin se debía de haber esparcido por todo el colegio, y ahora con la noticia del ataque de la casa de Lovegood y la muerte de su padre, el ambiente en el colegio iba a ser más sombrío que nunca.

—No me parece, y dudo que Potter o sus amigos simplemente se olviden de Lovegood. —Hablo Snape.

Los adultos tenían razón, ninguno de los chicos pudo dejar de pensar en Luna. Sobre todo Hermione que no podía dejar de sentirse culpable, si ella hubiera prestado más atención a Luna después de que regresaron a Hogwarts nada hubiera pasado.

Decir que los slytherin estaban nerviosos era poco, la presencia de Luna era algo que ninguno de ellos había siquiera considerado. Después del ataque que había sufrido el padre de Luna, todos sabían que Luna ya no podía regresar a Hogwarts.

—Creo que ya no debemos de cruzarnos con los Gryffindor. —Comento Pansy.

—Deben de creer que secuestramos a Lovegood, mantenernos alejados de ellos es lo mejor. —Hablo Blaise. —Vamos a tener suerte si la próxima vez que los vemos no nos atacan.

—Los leones es nuestra última preocupación, es obvio que mi querida tía ya perdió la cabeza por completo. —Hablo Draco. —Necesitamos prepararnos, dudo que la próxima vez que nos crucemos con algún mortífago podamos escapar.

—En ese caso lo mejor es centrarnos en mejorar nuestras habilidades de duelo, tampoco me gustó mucho el tener que escapar con ayuda de los elfos. —Hablo Theo. —Necesitamos mejorar las habilidades de Luna, ya está demasiado involucrada para dejarla a un lado.

—Eso puedes hacerlo tú, cuando su nivel llegue al nuestro podemos entrenar juntos de nuevo. —Hablo Draco.

—Quizás lo mejor sería empezar a planear a largo plazo, se supone que Potter debe de vencer al Señor Tenebroso, —comento Pansy —pero dudo que ello pase dentro de poco. Lo mejor sería acelerar las cosas, no deseo tener que esconderme por años.

Blaise quería hacer una broma sobre ello, pero se dio cuenta que las palabras de Pansy, aunque algo superficiales habían atrapado la atención de Draco y Theo. Si esos dos estaban pensando en algo, lo mejor siempre era mantenerse callado.

—Pixie está espiando a mi padre, debe informarme cuando él se encuentre solo. —Hablo Draco.

—Con Lucius Malfoy ahora libre deben de haber tomado tu casa como cuartel, es imposible que Lucius esté solo en algún momento. —Hablo Theo.

—Lo sé. —Hablo Draco parándose. —Si intento algo cuando este con alguien lo más probable es que ambos acabemos muertos, pero ello no va a evitar que los demás mortífagos los sigan persiguiendo a ustedes.

—No me gusta hablar sobre tu muerte. —Dijo Pansy.

—Tú mismo lo has dicho, debemos de planear a largo plazo. —Respondió Draco. —Yo ya estoy muerto, pero ustedes no. Sin importar lo que me pase, ninguno de ustedes va a ser libre hasta que Potter se encargue de Voldemort y no parece que eso vaya a pasar pronto.

—Vas a dejar a Lucius en paz ¿entonces? —Pregunto Theo.

—Por supuesto que no. —Hablo Draco molesto. —Pero es mi responsabilidad que ustedes estén en este problema, debo de pensar en algo más que solo es mi venganza.

—¿Qué propones? —Hablo Blaise. —Dudo que nosotros solos podamos acabar con todos los mortífagos, si la Orden no ha logrado ello en estos años, dudo mucho que podamos hacer mucho más.

Eso era el problema, los chicos solo eran cuatro, quizás cinco si contaban con la ayuda de Luna, pero no podían hacer mucho. Aunque ninguno de ellos contaba con los problemas que tenía la orden, aunque era molesto Potter, parecía que iban a tener que empezar a hablar en su nombre.

—Parece ser que no vamos a estar encerrados completamente en este casa Pansy, ha llegado el momento de empezar a atacar. —Hablo Draco.

—Nuestros padres no van a estar muy contentos con esto. —Hablo Theo.

—No, pero vamos a superarlos. —Dijo Draco.

Para todos la forma de pensar de Luna era curiosa y todo el mundo la llamaba loca, ya ni siquiera trataban de ocultar la forma como le decían. Su padre siempre le había dicho que no podía culpar a las personas, al no ser capaz de ver el mundo como era en realidad.

Luna siempre había escuchado a su padre, lo escucho cuando su madre murió y también cuando sus compañeros de clases se burlaban de ella. No importaba lo mal que las cosas parecieran, ella siempre tuvo a su padre para que la escuchara y la aconsejara. Pero ahora ya no iba a poder verlo de nuevo, lo único bueno era que ahora su madre y su padre estaban juntos.

Luna dejo el libro que estaba leyendo en la mesa del centro y empezó a examinar el lugar, el lugar parecía ser una de las propiedades que tenían los Black. La biblioteca tenía muchos libros, aunque había espacio suficiente para los libros que Theo había traído desde Grimmauld Place

Había pocas cosas que Luna podía hacer en la casa, así que ponerse a estudiar hechizos de sanación para una buena idea. Ella había visto como los slytherin había resultados heridos cuando aparecieron por primera vez, y dado los planes que tenían, las heridas iban a ser algo constantes en la casa.

—¿Qué haces? —Pregunto Theo haciendo notar su presencia.

—Tratando de aprender nuevos hechizos, hay muchos libros sobre curar heridas.

—¿Alguna razón en especial para ello? —Pregunto Theo.

—Quiero poder ayudar. —Respondió.

Theodore se sentó en un mueble al frente de Luna y solo la miro, no era un mirada triste o condescendiente como algunos le daban. Era una mirada más analítica que otra cosa, es como si estuviera buscando algo en específico.

—Sabes lo que le paso a tu padre ¿verdad? —Pregunto Theo.

—Si, pero no les culpo por ello. —Hablo Luna. —¿Hay algo que deseas preguntarme Theodore?

—Los mortífagos no van a dejarnos de buscarlos, y con lo que paso es obvio que tú también te has convertido en un objetivo ahora. —Hablo Theodore. —Voy a ayudarte a mejorar, pero quisiera saber si estarías dispuesta a ayudarnos con nuestra lucha.

Luna había ayudado a Harry Potter antes, era lo correcto. Aunque los slytherin tenían un objetivo más personal, ellos también desean luchar contra el mal. Era lo mismo que ayudar a Harry, solo que ahora iba a tener compañeros diferentes.

—Quiero que la paz vuelva al mundo mágico. —Respondió.

—Entonces desde mañana vamos a empezar el entrenamiento.