Tomorrow
Elle Lawliet cerró la página de internet que revisaba con atención. Todo indicaba que su prometida era Tending Topic en todos los principales portales de noticias nacionales e internacionales. Por donde quiera que buscara, la misma foto se repetía: Misa Amane portando un elegante vestido blanco que era cubierto, en su mayoría, por el cuerpo de sus dos hijos vestidos con ropa del mismo color, pero que reflejaban el sexo de cada uno.
Los dos niños, completamente despiertos, mostraban sus hermosos ojos grises por primera vez a todo el mundo, mientras que la modelo hacía lo mismo con su brillante anillo de compromiso.
Después del incidente del centro comercial, ella había decidido que optaría por hacer las declaraciones pertinentes para que no la siguieran acosando y molestando con el mismo tema por los meses siguientes y se concentraran en su carrera. Ryuuzaki había estado de acuerdo, sin embargo, había sido claro respecto al límite que debían tener las declaraciones de su compromiso y los nombres con los que sus hijos se darían a conocer. Todas las notas decían lo mismo: su boda con un supuesto americano se llevaría a cabo en Los Ángeles, Estados Unidos y los dos pequeños serían conocidos por Alexa y Ryan.
Mentira tras mentira.
Pero suficiente era dejar que el mundo conociera de la existencia y la imagen de los gemelos de apenas cuatro meses de edad, como para andar diciendo sus verdaderos nombres con toda libertad.
No, ellos no se llamarían de esa forma. Días atrás, Misa había pensado que los nombres de sus hijos debían tener un significado (cursi y) especial. A su hija la llamaría Rem, como aquella Shinigami que la había cuidado cuando su único deber era vigilarla, pero tras pensarlo bien, decidió utilizar un nombre aún más especial. Para ello había acudido a Watari quien, tras mantenerse firme en ocultar información, terminó revelando el nombre de la madre de Ryuuzaki por una buena causa: su nieta llevaría su nombre, Ayumi. Mientras que su hijo llevaría el nombre un poco cambiado, de su antigua acompañante, Ren.
Al consultarlo con Ryuuzaki, una mirada de curiosidad acompañó a la mordida a su pulgar. Él no había pensado siquiera en un nombre para sus hijos y ella ya había creado toda una justificación para ellos. Aceptó la idea. Después de todo, creía que ambos nombres sonaban bien con su apellido y/o con el de Misa.
-¡Así que ya las viste!- gritó felizmente la modelo, abrazando por la espalda al azabache. Éste no se había dado cuenta del momento en que había entrado en su habitación de trabajo, ni de cuánto tiempo había estado recordando el pasado- ¿Qué te parecieron las fotos?, fueron cansadas y las preguntas más. Misa hizo un buen trabajo respondiendo la entrevista ¿verdad? ¡Dijo todo tal como Ryuuzaki se lo ordenó!
-Estuvo bien-respondió a secas, librándose del abrazo de su prometida- ¿necesitas algo más?
-¡Ah! ¡¿Cómo puedes ser así con Misa?!- explotó. Un puchero se atravesó por su rostro.
-¿Así? – Tardó en responder, a su lado una montaña de cubos de azúcar se había derrumbado por el inesperado sobresalto de la mujer que tras golpear la mesa se había cruzado de brazos-
-¡Así!-
-Creo que no logro entenderte, Amane
-¿VES? ¡Lo haces de nuevo!
-No es necesario que grites, escucho perfectamente
-¡Deja de hacer eso!
-¿El qué?
-¡Eso!
Ryuuzaki levantó una ceja con incredulidad antes de voltearse a encararla. Las discusiones sin sentido con su prometida habían ido en aumento desde el día en que ella había abandonado la habitación de hotel y habían hablado al volver. Aunque Ryuuzaki por lo general no levantaba la voz e intentaba no herirla, aquello era simplemente frustrante y lo hacían dudar de que su decisión de casarse hubiera sido lo correcto.
-Dices que no estás enojado, ¡pero sigues tratándome igual desde aquel día!
-No pienso discutir esto de nuevo, Amane
-¡Eres un idiota! –Misa, en un arranque de furia, terminó dándole una bofetada. Ryuuzaki sólo respiró profundo recordando las palabras de su mentor cuando era niño: no debía golpear a una mujer… a menos que fuera completamente indispensable. Los hipidos de su prometida lo sacaron del trance- ¡Misa ha hecho de todo y aún no la perdonas! –Se mordió el labio inferior y bajó la mirada- ¿en serio…? ¿En serio soy tan mala novia? ¿Es eso?... porque…-Su cuerpo tembló, luego comenzó a llorar- porque si es así, Misa hará todo lo que Ryuuzaki le diga para que la perdone y la acepte…Misa…Misa no quiere perder a Ryuuzaki
-Amane, yo…
-¡Deja de decirme Amane, Lawliet!
Misa salió corriendo y L sólo observó su partida. Luego se sentó y comenzó a comer una dona de chocolate, pensativo. Tal vez estaba comportándose algo inmaduro respecto a la situación, pues no era realmente grave el hecho de que ella hubiera querido buscar un rato de esparcimiento después de tanto tiempo en cama tras el parto. Ella no había abandonado a sus hijos, sino que los había dejado al cuidado de su padre y de su abuelo.
-Señorita Misa- interceptó el anciano saliendo de la habitación de los gemelos. Desde hacía una semana habían dejado el hotel para cambiarse a una casa en Shibuya y lo único que estaba 100% terminado era la habitación de los bebés y el centro de mando de Ryuuzaki, mientras que en las otras habitaciones hacía falta afinar detalles - ¿Se encuentra usted bien? Me pareció oír gritos…
-Sí…yo… bueno…
-¿Discutieron de nuevo?- preguntó, casi afirmando, su expresión de tranquilidad se tornó preocupada por un par de segundos
-Sí…
-¿Quiere contarme?-
La rubia tomó la mano que Watari le extendía y ambos caminaron a la sala mientras ella hablaba, como era de esperarse, ella sentía que absolutamente todo era su culpa y que debía compensarlo de alguna forma.
-¿Pero sabes, Watari?, Misa quiere ser la esposa perfecta para mi Ryuuzaki y sé que lo logrará, por eso he pensado en un plan que no fallará- Misa, sentada en un sofá junto con su futuro "suegro", se enderezó y miró a todos lados posibles para asegurarse de que el pelinegro no estuviera cerca, luego le hizo una seña con el dedo para que se acercara y comenzó a susurrar con aire triunfal– Hoy es su cumpleaños… ¡y le prepararé el pastel más rico que haya probado!
-El joven Ryuuzaki no celebra su cumpleaños desde hace mucho tiempo, me parece un gesto muy noble
-¿Verdad que sí?- sonrió- pero…sólo hay un pequeño problema… no se cocinar cosas dulces*…
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-Estoy cien por ciento seguro de que ese es el lugar donde el secuestrador retiene a las víctimas- hablaba Ryuuzaki en un Ruso casi perfecto- sin embargo el nombre del sujeto no es el que nos proporcionó y la casa no está a su nombre. Les sugiero que revisen la casa a la perfección y que no reparen en buscar bajo el piso. El material del que está hecho suele aminorar el ruido… Esperaré noticias
L colgó, echó un último vistazo a las hojas de papel entre su pulgar e índice derecho y aventó las aventó sin consideración, dando a entender que el caso estaba finalizado y seguiría con algún otro.
Al otro extremo de la habitación, Misa cargaba un pastel de chocolate y fresas con algo de dificultad. Animada por el inventor y dejando el orgullo a un lado, decidió avanzar hacia donde su futuro esposo se encontraba.
-E-Elle…
-Amane– respondió con desganas y un poco de enojo, el que Misa lo hubiera golpeado no había estado en sus planes donde sólo había considerado gritos y lloriqueos, y eso lo había frustrado en demasía- ¿Mis hijos están bien?
-Sí…yo…- ella bajó la vista y se mordió el labio, le gustaba que pusiera interés en el estado de los gemelos, pero parecía que la única forma en que él le dirigía la palabra era involucrándolos. Avanzó con decisión y se paró junto a él, intentando llamar la atención, luego tomó una gran bocanada de aire y extendió el pastel hacia él poniéndolo a un par de centímetros de su cara– Feliz cumpleaños
-¿Eh?- Ryuuzaki volteó encontrándose de lleno con una imagen que le agradaba. Misa, usando un vestido corto en color rojo, sostenía frente a su cara un pastel de mediano tamaño, cubierto con chocolate oscuro y decorado con fresas y crema batida.
Él reconocía a la perfección que la decoración del pastel era propia de su asistente, pero la cobertura y el perímetro del pan no era tan perfectos como en ocasiones anteriores. El olor del chocolate llegó a su nariz y no evitó lamer sus labios de antojo luego de que Misa lo colocara en un espacio vacío en el escritorio. Al hacerlo, Ryuuzaki notó algo diferente: Misa traía vendada la mano izquierda e intentaba no moverla más allá de lo necesario.
-¿Qué sucedió en tu mano? –señaló con el índice izquierdo mientras llevaba el diestro a sus labios-
-¿Esto?- se tocó el brazo. Un ligero rubor apareció en sus mejillas- Yo… quería darle una sorpresa a Ryuuzaki por su cumpleaños número 26 pero… A Misa se le olvidó ponerse los guantes para sacar el pastel del horno y se quemó…
-¿Tú hiciste el pastel?- cuestionó con un ligero asombro mientras imaginaba lo doloroso que debió ser para ella el haberse quemado. Él sólo lo había hecho una vez, hacía muchos años cuando su madre vivía y preparaba galletas cada fin de semana-
-¡Claro!... bueno, Watari me ayudó un poco… o un mucho… en realidad él me supervisó todo el tiempo… sólo espero que sepa bien…
-Lo probaré-
Y sin más estiró su brazo con un gran tenedor en mano. Sin esperarse a que lo partiera, tomó una fracción de pastel de la cima, la llevó a su boca y saboreó el típico pastel de Watari que tanto le gustaba pero con un toque diferente. ¿Aquello a lo que llaman amor sería en realidad un ingrediente? Era completamente maravilloso como la misma receta sabía tan diferente dependiendo de la persona que lo preparaba.
-Si no te gusta puedo prepararte otra cosa. ¡Sólo dile a Misa que deseas y ella lo hará!
-Está muy bien- mencionó mientras estiraba de nueva cuenta el tenedor para coger otro pedazo- muchas gracias, Misa
Ella sonrió, al menos ya no la llamaba "Amane"
-¿Tú no comerás?- Murmuró acercándose más al pastel para comer a gusto-
-Ya te he dicho que no puedo comer esas cosas
-Y yo ya te he dicho que no te engordarás si no las comes con frecuencia. O… ¿Acaso lo envenenaste, Kira?
-¡Cómo te atreves!
Misa bufó y estuvo a punto de irse, pero Ryuuzaki se adelantó y la jaló del brazo, sentándola entre sus piernas flexionadas. Al tenerla sentada, la sostuvo de la cintura para que no se levantara y aprovechó el momento de los reproches para meter un poco de pastel en la boca de la rubia. Ella no tuvo otra opción que tragarlo, sorprendiéndose de que saliera muy bien para ser su primer intento.
-¡Eres un tramposo! – se levantó seguida de Ryuuzaki, viéndose aprisionada contra él y el escritorio
-Hiciste un buen pastel y debías probarlo- se acercó, dejándola completamente sentada sobre su lugar de trabajo. Sin cambiar su expresión, se fue acercando al rostro de la rubia, más atento a sus ojos castaños que a la mano que tomaba una gran porción del postre
-Pues entonces come más- rio después de embarrarle el pastel en la cara. Pero notó que él no se inmutaba y que al contrario, saboreaba los al rededores de su boca con la lengua. No fue hasta que sintió otra porción de pastel estamparse contra su níveo rostro, que entendió que aquello estaba eliminando la tensión
-No se juega con la comida, Misa-y comenzó a comer el pastel del rostro de la rubia, poniendo énfasis en la zona de los labios, logrando así su primer beso en semanas
-Eres un tonto- regañó cuando el beso finalizó- ensuciaste mi vestido nuevo
La observó sonrojarse mientras una interrogante pasó por su cabeza, ¿cómo se había enterado de su cumpleaños? Él no se lo había dicho… ¿habría sido Watari?... fuera como fuere, agradecía que aquella fecha hubiera servido como pretexto para reconciliarse de una absurda pelea.
-Siempre puedes quitártelo
-Querrás decir cambiármelo, ¿no?
L echó una rápida mirada al vestido strapless de la modelo y disimuló una mordida a su labio.
-…No
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Ayumi avanzaba a brincos junto con su hermano. En su camino se levantaba un enorme arbusto en forma de elefante y un anuncio en lo alto con algunas letras que no sabía reconocer. A sus espaldas, Misa Amane intentaba decirle algo en el oído a su esposo sin perder de vista a sus hijos; Melllo y Matt venían conversando de Música y Near se limitaba a observar el panorama junto con Watari, que no perdía de vista a sus supuestos nietos.
-¡ENTREMOS YA!- Chillaron los niños tomándose de las manos. Cuando su madre le había dicho esa mañana que irían a un zoológico, ellos casi dejaban el alma en un grito. Aquella acción había resultado de lo más normal para los adolescentes y adultos que, con excepción de Misa y Watari, no habían visitado un zoológico en su vida.
-Estoy completamente de acuerdo con Mini-Misa y Ren, yo también quiero entrar ya-dijo Matt, guardando su consola portátil en el bolsillo de su pantalón-
-Pareces un mocoso, Matt- habló Mello rodando los ojos, en el fondo, él también estaba emocionado. Peinó sus cabellos rubios con delicadeza mientras guardaba a la perfección un par de barras de chocolate.
Recordaba que cuando vivía en Wammy's House, muchas veces hacían salidas a museos o incluso los llevaban a Londres, sin embargo en ninguna ocasión los habían llevado a un lugar así. Algunas ocasiones, cuando aún era un niño, se había preguntado cómo sería estar en contacto con algunas criaturas de las dimensiones de un elefante, tan enormes y peligrosos, pero que no se salvaban del amaestramiento de los humanos.
-¿Qué es eso?-preguntó Ren, jalando del pantalón de Mello, sacándolo de sus recuerdos- Esa cosa
-¿Eh? Eso es… -Mello abrió los ojos y se hincó a la altura de Ren para observar más fijamente. Frente a sí tenía una anaconda con ojos tan aterradores y oscuros como los del investigador más grande- Es una anaconda.
-Creí que era una serpiente...- Ren ladeó la cabeza y dio un sobresalto al ver que la Boa frente a él se movía-Tío Mello, ¿esas anacombas no pueden escapar de aquí, verdad?
-Claro que no- Mello sonrió con malicia al recordar que, las arañas eran el terror de la gemela mayor, y las serpientes del pequeño- Pero Ren, ¿sabes que hacen las anacondas?-
-No… ¿qué hacen?
-Bueno, pues- Mello dirigió una mirada a Ryuuzaki junto con la gemela mayor, estaban lo suficientemente adelante como para que no pudieran oírlos- Comencemos con decir que las anacondas tienen varias hileras de dientes muy filosos y cuando comen desencajan su quijada, es decir, la parte de debajo de su boca, para ingerir a su víctima estando entera. Luego, en su estómago, su alimento se va digiriendo de forma muy muy dolorosa, deshaciéndose lentamente. Hay muchas noticias que dicen que las anacondas escapan de sus hogares en la noche y se arrastran por miles de kilómetros en busca de niños maleducados y traviesos y que, cuando los encuentran, los envuelven apretando sus brazos y piernas con fuerza para que no puedan huir y entonces… ¡SE LOS COMEN!
Ren pegó un grito atrayendo la atención de las personas a su alrededor. Mello se cruzó de brazos fingiendo ignorar las lágrimas que comenzaban a salir de los ojos del pelinegro.
-¡Mello!- llamó Mail. Había escuchado cada palabra del rubio y veía que el niño estaba a punto de llorar. - si serás idiota… ¿acaso quieres que Ryuuzaki te encierre con el Dragón de Komodo?
-No seas tonto, Matt, Ryuuzaki no puede hacer eso. Mejor cierra la boca…
-No, cierra tú la boca- Matt tomó en brazos al pequeño hijo de L e intentó calmarlo antes de que su padre apareciera- no llores, Ren, las anacondas no hacen eso…
-¿En serio?
-En serio…-comenzaron a caminar siguiendo los gritos de la niña que se asombraba con todo lo que veía- lo que si pueden hacer es comerse a los chicos rubios que son malos con los niños… pero no lo hacen porque se enfermarían muy feo del estómago y morirían por indigestión
-¿Saben feo?- se llevó un dedo a la boca, ilusionado y aterrado a la vez
-Muy feo
-Umh…-Mello caminó a un lado de su amigo escuchando cada una de sus palabras, luego, susurró:- traidor
Matt había caído en las redes de los engendros de L.
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Las risas resonaban como eco en el lugar. Las cartas estaban a su favor, sin duda alguna ganaría y, si no lo hacía, tendría toda una eternidad para conseguirlo. A lo alto de aquel lugar, la sombra permitia solo ver una sonrisa de payaso.
-¡Oye, Ryuk!- gritó hacia el cielo un ser de aspecto animal- ¿te enteraste?... Meadra lo anda diciendo… ¡Hey, hey, Ryuk! ¡Escúchame! ¿Te enteraste?
-¿Qué?- preguntó sin más interés que el silencio
- Nu** habló con Armonia. ¡El viejo está juzgando!
-¿El qué?
-¿El qué?- rio- ¡A quién! ¡Juzga a dos Shinigamis!
-¡Neh!- interrumpió otro Dios envuelto casi en su totalidad con vendas- Aun no son shinigamis, Gook
-¿Entonces qué, Dellidublly?
Las risas se hicieron más fuertes. El Dios de las vendas dejó caer sus cartas y se llevó la recompensa por su victoria.
-¡Están juzgando a tu humano, Ryuk! ¡A tu humano!
Dellidublly partió en risa.
*En el How To Read dan a entender que Misa sí cocina, por eso quise especificar que no sabe hacer cosas dulces
**Si no han leído el How To Read, en este explican que el Nu, una shinigami con ojos en todo el cuerpo, es el ser con más alto rango, sólo superada por el Rey. Armonia tiene solo un rango más bajo que Nu y es el consejero del mundo Shinigami.
CONVIVENCIA:
Wao! Cuantos comentarios! Eso me levantó un poco el ánimo! Además, me sentía muy atorada con el tema de las vacaciones… Yo no he tenido vacaciones con mis padres, no unas que me gusten recordar y bueno… xD me gustaría una familia como la Lawliet-Amane uvu
Me vi el primer ep. del drama de death note y me quedé sin palabras, en serio que... fue un cambio muy radical, sobre todo en L y es un cambio que me gustaria tratar alguna vez en un fanfic ovo... ME GUSTÓ MUCHO! DEBEN VERLO!
ahora...
Aviso que, POSIBLEMENTE, esté publicando y/o actualizando historias por mi cumpleaños (14 julio), ya veré, también, comencé con un proyecto llamado "de besos y caricias" y el tercer capítulo será LxMisa, para que estén al pendiente.
Quiero agradecer especialmente a Yvonne Lawliet porque su fic me ha levantado el ánimo y me inspiró para la escena del pastel.
Quiero consultarles algo. Tengo un fanfic sobre L (A quien corresponda) que no me gusta y que quiero re-editar por segunda vez, consideran que sea mejor editar el existente o borrarlo y volverlo a subir? ... por favor ayúdenme!
Respondo comentarios brevemente!:
MadameLau, Mina Lawliet, Suki, Chicarebel, Valeria, Yvonne, LaddyButtercup: muchas gracias por sus comentarios y sus ánimos, en serio me alegra que dejen reviews
Tora: me sonrojas! La verdad si están rápidos de leer, te agradezco mucho
Yomii: gracias jaja también me encantan las escenas de celos, espero poder hacer más, también habrá peleas, muy graves posiblemente… y Near tiene la edad que tiene en su saga, 17 años, me parece nvn
Bel- 808: gracias, lo del cuento quería usarlo sí o sí en alguna historia, posiblemente experimente un poco más con eso y sí, yo no aguanto ni unos minutos enterrada, pero se lo merecía! Que aprenda! Y cuando andes de vacaciones, quizás puedas inspirarte un poco con las LETRAS del musical (tenia una fancam del musical en coreano y me lo borraron de youtube, grr), el nuevo drama o quizás sí, viendo de nuevo el ánime, aunque quizá sea mejor el manga… no se.
Masha: me hiciste el día con tus reviews u/u me sonrojé bien sonrojada! Yo también me divierto mucho escribiendo sobre los gemelos y los adolescentes xD me hubiera gustado tener un hermano mas o menos de mi edad o asi… por eso luego no se me ocurre nada :C no se como son ese tipo de relaciones… y yo también paso mas tiempo en el fandom de DBZ que aquí u.u
LaDiosaAtenas: ay! Soy tu escritora favorita? ;-; me haces chillar! Gracias por tus ánimos!
