Hola! Lamento la tardanza, les explico en los comentarios de la autora
Tomorrow
El día pintaba perfecto. Aquellas tardes tenían el clima que por años había anhelado en Winchester y que pocas veces le era concedido. No es que él amara que el sol estuviera en lo alto del cielo y le provocara sudar, sino que tan acostumbrado estaba al clima frío y a la lluvia, que de vez en cuando un día soleado no le venía mal, sobre todo si el calor no pegaba tan fuerte y era acompañado por ligeras ventiscas frías.
Días así en Wammy's House eran excelentes para jugar soccer y pasar un rato en los patios principales aunque generalmente lo hiciera solo. Qué idiota debió haberse sentido cuando él mismo se excluía del mundo y evitaba que cualquiera entrara al suyo propio.
Siempre se había enfocado en ser el mejor y se había aislado con la intensión de concentrarse en su objetivo de ser el mejor, pero siempre terminaba siendo un idiota. Quizás esa idiotez era lo que le había impedido hacer algo cuando de la nada un intruso invadió su zona de confort y se convirtió en algo más que un simple conocido. Tal vez esa misma idiotez lo había llevado a seguirlo hasta Japón cuando aquel era quien debía seguirlo a él a donde fuera que se marchara.
Posiblemente esa misma idiotez era lo que lo hacía no querer marcharse de ese lugar tan acolchado y tibio donde ahora hacía una mala actuación de niñera y reprimía sus bostezos de aburrimiento por el aburrido pero curioso movimiento que los gemelos hacían. Ellos intentaban arrastrarse, aunque impulsarse fuera una palabra más adecuada para el movimiento que realizaban.
-Esto es aburrido- habló hacia aquel intruso al que ahora consideraba amigo- Matt, ¿cuánto tiempo tenemos que estar aquí?
-Un par de horas- respondió desde otro lado de la habitación sin despegar su vista de un videojuego portátil que era su más grande acompañante- Las suficientes para que L y MiSabrosa descansen un poco
-Ellos dos juntos lo último que harán será descansar. Si no pelean, seguro están revolcándose.
-Eso ya no nos corresponde a nosotros decidirlo, Wammy dijo que le ayudáramos y eso hacemos, además, estos niños no hacen ruido ni nada, sólo ignóralos, es lo que yo hago. ¿Crees que es bonito saber que se pueden estar echando a la chava que te gusta? Obvio no
-…Qué fastidio, acepté a ayudarle a Wammy, no a ser niñero
-Bueno dime que quieres hacer y lo hacemos- dijo con un deje de picardía y doble sentido que a Mello le disgustaba que usara
-Iagh, olvídalo
-Cómo quieras
El castaño volvió su mirada jade a la pantalla de su videojuego y el rubio sólo se recostó boca arriba, sobre el acolchado piso de una esquina alejada a donde los bebés estuvieran. Se sintió tentado a dormir al ritmo de los ventiladores de las computadoras y lo logró. Los minutos en su mente pasaron en completa oscuridad hasta que sintió una presencia a su lado y esta fue acompañada por la risa corta e inocente de una pequeña persona envuelta en ropa color rosa.
-Sólo ignórala- se dijo a sí mismo en su mente- se irá
Pero las risas pronto se convirtieron en intentos de balbuceos y sus brazos fueron atacados por los débiles golpeteos de las pequeñas manos cuyas palmas no medían más de 5 cm de largo, los cuales lo hicieron abrir uno de sus ojos para observarla.
-¿Qué?- rezongó al ver la regordeta y clara cara de la gemela mayor: sus mejillas apresaban las comisuras de sus pequeños y adorables labios, su nariz tenía pequeños puntos parecidos a pecas y sus ojos grises perdían su calidad de rasgados por lo grandes que eran. - ¿Qué te han hecho mis brazos?
-Me pregunto si ya será hora de que coman… -habló de nueva cuenta el castaño sin despegar la vista de su pantalla, sin embargo Mello pudo darse cuenta que el gemelo menor dormía a su lado sobre una cama de almohadas-
-No lo sé, pero quítamela de… espera, tú la pusiste aquí, ¿cierto?
-¿De qué hablas?
-No me jodas, ellos aún no gatean siquiera, tampoco saben acomodar almohadas y mucho menos pueden llegar de un lado a otro de una habitación, por eso L accede a tenerlos aquí
-No, paranóico… me voy- Sentenció apagando su consola y tomando en brazos al pequeño niño que aun dormía- será mejor que lo acueste en su propia cuna, no tardo
-Tsk.
-Vamos, no tardaré más de cinco minutos
-Llévate a esta también
-No seas tonto, Mello, ella no puede quedarse en su cuna, se pondría a llorar, no tiene sueño
-…Ya qué, apúrate
Al verlo salir, Mello se levantó de su lugar dejando atrás a la pequeña que al verse sola comenzó a llorar y a moverse intentando seguirlo. Al no recibir más respuesta del rubio mas que el taparse los oídos, su llanto se hizo más fuerte. Desesperada, Ayumi intentó sostenerse utilizando sus brazos, pero siendo vencida por su mismo peso en varias ocasiones.
El rubio estaba entretenido. Los bebés podían resultar ser cosas interesantes cuando se lo proponían. Entonces, de la nada sacó una barra de chocolate y quitó el papel dejando al descubierto el aluminio que pareció interesarle a la niña de poco más de medio año de nacida. Su color era claramente llamativo para ella y al notarlo, Mello sonrió y colocó el aluminio en el piso.
-¿Lo quieres? Ven por él
Él sabía que era obvio que ella no entendería lo que decía, sin embargo, no perdió tiempo en hacer señas ni ningún tipo de ademán para que ella sola intentara alcanzar su objetivo. Fuera lo que fuera esa cosa plateada brillante, ella lo tendría.
Mello se cruzó de brazos en la espera de un nuevo quejido o lloriqueo, pero en vez de eso, recibió aún más intentos de gateo por parte de la menor, que culminaban siempre en el piso. Sin embargo ella no lloraba.
-Eres persistente, terca y necia… tal como tus padres, ambos son unos asnos
Ayumi no ponía atención alguna. Tan concentrada estaba en su objetivo, que sólo le tomó un par de intentos más para que lograra gatear unos centímetros hasta dar al piso de nueva cuenta. Aquello de alguna forma había sorprendido a Mello, que no dejaba de pensar en la situación, de estar ahí, seguramente Misa estaría pegando gritos de emoción y tomando videos del momento.
-¿Crees que con eso alcanzarás tu objetivo? No avanzaste nada
Y entonces, Mello tomó el aluminio entre sus manos y formó una pelota con él, sólo para después patearlo lejos como si de un balón de soccer se tratara; se acercó a la niña y una vez ahí, la tomó por la espalda del mameluco y se dispuso a salir de la habitación en busca de Matt.
-Si quieres lograr algo debes esforzarte más. No permitiré que te vuelvas una mediocre- sentenció y la subió a sus brazos con torpeza
Sus miradas cruzaron entre sí: la de él, color zafiro, llena de determinación y clara molestia; la de ella, gris, llorosa pero con algo imposible de descifrar, ¿enojo? ¿Tristeza? ¿Alegría?
Una sonrisa le hizo pensar a Mello que sería la última opción y cuando menos lo esperó, su cabello rubio hasta la barbilla* fue jalado con brusquedad por las pequeñas manos de la morena.
-¡Mocosa estúpida!
./././.
Ren despertó por el sonido del motor del avión. Todo había quedado en silencio excepto las funciones del vehículo que se escuchaban aún desde el interior si ponía un poco de atención. A su lado se encontraba su madre dormida con una expresión rara en ella. Misa siempre acostumbraba a mostrar su cara alegre a pesar de los problemas, sin embargo, aquella no era el rostro de alguien feliz, al contrario, la poca luz de luna que entraba por la ventana del jet privado en el que viajaban dejaba al descubierto un camino de lágrimas secas que recorrían sus mejillas.
-Mami, tengo sed… ¿mami? -llamó sin respuesta, Misa estaba profundamente dormida sin importar que el glamour se perdiera por la boca ligeramente abierta que tenía.
Subió a su asiento y se estiró de forma que alcanzó a ver que frente a él se encontraba Reiji Namikawa junto a un antes vigilante Matt. Tal parecía que su padre también había hablado con él para que le ayudara con la misión de no permitir que el pelinegro se acercara a la rubia, pues desde que se habían encontrado en el aeropuerto, el castaño no lo había perdido de vista ni un momento y había abandonado a su inseparable amigo que ahora descansaba sin alguien a su lado.
Ren echó una mirada a todos lados y después de ubicarse, bajó de su lugar lentamente cuidando cada movimiento para no ser descubierto por la modelo. Una vez abajo, el pelinegro menor gateó hacia el rubio y subió a su lado.
-Tío Mello- susurró jalándolo del chaleco de cuero que cargaba- Tío Mello, psst, no puedo dormir… Tío Mello
-¿Qué quieres?- respondió desganado y de muy mal humor por haberlo despertado, sin embargo Ren no se inmutó, lo había visto malhumorado tantas veces que ya no le sorprendía
-No puedo dormir
-¿Y qué quieres que yo haga?
-¿Me das agua?
-¡Ja! Y también te leo un cuento, ¿no?
-¡Sí, por favor!
-Olvídalo…
El Rubio aparentó ignorarlo y volver a dormir pero Ren no insistió. Clavó sus orbes en su madre y recargó su cabeza en el brazo del supuestamente dormido Mihael Kheel.
-Mi mamá estuvo llorando... -susurró el niño con un deje de tristeza y confusión en su voz- ¿crees que pasó algo malo?
Mello abrió los ojos de inmediato, ahora que lo pensaba, la modelo únicamente había dicho que la gemela y su mentor estaban en el hospital, pero no se había dado la oportunidad de preguntar sobre lo que había sucedido en realidad.
-...Espero que no, Ren.
-Si algo le pasa a mi mamá o a mi papá... ¿tú y mi tío Matt nos dejarán solos?...
Mello quedó en silencio. Observó el rostro a contraluz del único amigo que tenía y luego el del niño que se había recostado hasta apoyar la cabeza en su pantalón de cuero negro.
-No.
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Los rubios casi corrían; sus pasos eran rápidos y desesperados. Sus miradas se perdían y cansaban al buscar entre tanta gente. Pedir indicaciones no estaba en sus planes. Recorrieron los pasillos hasta dar con el dueño de The Wammy's House, quien se veía desanimado, tenía su mirada fija en el piso y perdía sus dedos entre sus canas.
-Allá-llamó Mello al girar por uno de los pasillos haciendo que el anciano subiera la mirada- ¡Wammy! ¿Qué...?
-¿Dónde está mi bebé?-interrumpió la rubia abalanzándose sobre el anciano- ¿qué le pasó? ¿Dónde está mi esposo?
-Señora Amane, yo...
-Rubia, tranquila.
-¡Cierra la boca! ¿Dónde está mi bebé? ¿¡ qué le pasó a mi bebé?!
-Sufrieron un accidente de tráfico-comenzó a hablar el canoso, al instante, ambos rubios sintieron su corazón latir desesperadamente- el taxi en el que viajaban quedó destrozado pero ellos sobrevivieron de milagro, Ayumi está en el cuarto 405 y...
Mello no se permitió escuchar más. Su corazón daba brincos por alguna razón que él no podía explicarse; lo único que le importaba en ese momento, cuando corría por el pasillo en dirección al cuarto anunciado, era que ella estuviera bien.
-¡Alexa! -gritó al abrir la puerta de la habitación 405 de una patada-
-¡Tío Mello!- sonrió la aludida intentando reincorporarse en su cama, sin conseguirlo del todo.
El rubio la observó. Estaba vestida con un pedazo de tela blanca que se hacía llamar bata; su cabello negro estaba recogido en una coleta alta, y sus ojos brillaban tanto de tristeza como de felicidad. Su cuello era cubierto un collarín y en su cara y piernas había ligeros raspones que no se veían en lo absoluto graves.
Mello sintió que el alma volvía a su cuerpo, luego caminó hacia la niña mientras disimulaba un par de suspiros de alivio.
-¿Cómo te sientes?- preguntó intentando sonar lo más relajado posible
-Mal, esta cosa del cuello me pica mucho… Quiero irme de este lugar, me aburro mucho, los doctores me dicen cosas que no entiendo, ¡no puedo hacer nada divertido!
-Si estás bien, no tardará mucho para que nos podamos ir de aquí, así que no lloriquees
-¿Entonces no vienes por mí?
-Ni lo sueñes
-entonces ¿puedes decirle a mi papi que venga por mí?...no, ya se, ¡mejor dile a Ni!, ¡porfa!
-…No…-hizo una pausa y apretó los puños, luego frunció el ceño- La verdad no sé dónde está tu padre y no me interesa, yo sólo vine a saber qué había pasado y ya, así que dímelo
-pues no lo…
-niña tonta, ¿¡tuviste un accidente y no te acuerdas!? ¿Qué hacía el idiota de tu padre? ¿Acaso no se dio cuenta de lo peligroso que era?
-pe-pero… pero es que no me acuer-
-¡MI AMOR!-interrumpió Misa al entrar corriendo- Mi amor, ¿cómo estás? ¿este simio te hizo algo? ¿te duele tu cuello? ¡mira nada más como te quedó la frente! ¡AY! ¡Y LAS ENFERMERAS DE ESTE LUGAR NO SABEN PEINARTE!, me tenías muy asustada, mi vida, yo pensé que…
-Las dejaré solas… -susurró el rubio más para sí que para las dos mujeres de la habitación.
Mello salió del cuarto mirando el piso, sin esperar respuesta alguna. Sus pensamientos "involuntarios" le decían que tendría que golpear a Ryuuzaki por ser tan descuidado, haber hecho que la pequeña visitara ese lugar tan frío y aburrido, y por haber preocupado a Misa de esa forma.
-Qué estupidez- susurró de nueva cuenta para sí al cruzar el marco de la puerta- estúpido Ryuuzaki
-¿Estúpido?- preguntó una voz que hizo al rubio subir la mirada, era Reiji Namikawa apoyado en la pared frente a la habitación- por lo que alcancé a oir, ese tal Ryuuzaki envolvió a la niña y fue por eso que ella no sufrió lesiones graves. Claro, lo hubieras sabido de haberte quedado a escuchar la explicación completa
-Oye, tú,- Llamó Mello con brazos cruzados, caminando hacia el pelinegro- ni siquiera estabas cuando hablamos con el viejo
-No me gusta correr, me encontré a Misa en el camino
-¿A qué viniste?
-A apoyar a Misa, por supuesto. No ha de ser nada fácil para ella enterarse que su esposo y su hija sufrieron un accidente vehicular y…
-Escúchame bien- interrumpió Mello después de empujarlo a la pared y aprisionarlo entre ella y su cuerpo. A pesar de la diferencia de tamaños y edades, tenía la fuerza suficiente para impedir que el otro se moviera, aunque parecía ser que a Namikawa no le importaba en lo absoluto la situación
-¿Acaso no sabes hablar civilizadamen-?
-¡Que te calles!, puede que a la rubia la engañes con tu cara de inocente, pero a mí no. Más te vale que no se te ocurra intentar algo con Misa o te las verás conmigo, ¿entendiste?
-Vaya- sonrió y posteriormente acomodó su cabello con una sola mano- no tenía ni idea de esto, pero se me hace tan difícil de creer que por primera vez me has hecho dudar sobre lo que pienso…
-Déjate de jueguitos-rezongó mostrando los dientes- ¿de qué hablas?
-Mello… a ti te gusta Misa, ¿cierto?
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Derecha e izquierda, a donde fuera que volteara todo era igual. Monocromático, triste, desolador. Pasar los días en el mundo Shinigami siempre era aburrido, sobre todo para aquellos desafortunados que llevaban "vivos" durante años y que aun así tenían miedo de dejarse morir. No era sino ridículo. Aquellas criaturas que habían evolucionado a tal nivel de no necesitar comer, beber, reproducirse o dormir, no se atrevían a quejarse o hacer algo que les hiciera sobrellevar el tiempo que ellos mismos se alargaban la vida.
Todo era tierra, arena y polvo, todo era aburrimiento y allá, en el fondo del mundo se encontraba siempre el rumbo que nadie quería tomar, hasta ese momento.
-Tenemos una propuesta para ti, querido viejo- habló lentamente un ser inhumano con cabello castaño y ropas rasgadas- Te daremos un costal lleno de manzanas de la Tierra
-Y tú a cambio, nos darás nuestras memorias - continuó otro ser con quemaduras en su deforme cuerpo-
Pero no hubo más respuesta que una risa seca y burlona. Frente a ellos se encontraba la esférica figura del todo poderoso Rey shinigami, cuya masa era simplemente suspendida en el aire por unas cuantas cadenas que colgaban de algún lugar invisible, y cuya presencia era multiplicada por un doble rostro que se colocaba como iris en un globo ocular y se sostenía con pedazos de cuerpo a forma de garras.
-Son osados en pedir semejante estupidez. Aceptaré las manzanas, retírense de mi vista.
-Serás imbécil- habló el pelinegro- te las daremos sólo si nos devuelves nuestros recuerdos
-Ustedes están siendo castigados, ¿lo recuerdan? por más que se esfuercen, no pueden aumentar sus años de vida matando con una Death Note robada. ¿Qué les hace pensar que les devolveré sus memorias? Denme las manzanas y retírense
-¡He dicho que no!
-Basta con esto- rezongó el pelinegro volando hacia la parte trasera de la forma, inspeccionando todo detalle del Rey- devuélveme mis recuerdos
-He dicho mi respuesta ya
-Bien… ¡Oye, Light! ¿Ya viste esto? ¿Qué sucedería si estas cadenas se rompieran?
El eco de una risa se extendió por un par de kilómetros, Light comprendió al instante que el otro sólo estaba jugueteando, pero también notó que al Rey parecía incomodarle. Sin temer ni un poco por su vida, el castaño se aventuró a seguir el juego del antiguo asesino de Los Ángeles.
-Y veo que no es del todo sólido… -habló inocentemente el antiguo Kira antes de penetrar en el cuerpo del gobernante con un certero puñetazo- ¿ves?
-¡Y mira! –llamó antes de jalar una de las cadenas con fuerza tal que terminó rompiéndola- esto es frágil
-¡Alto! –pidió el Rey, sin recibir obediencia. Los dos Shinigamis siguieron golpeando y jalando hasta que una enorme punzada en la cabeza los hizo retroceder. Por su mente pasaron las imágenes de su vida pasada más reciente. Asesinatos, libretas, nombres, sangre y trampas. Todo aquello que había marcado sido marcado como importante en su subconsciente atacó su cabeza como una bomba de sobre información que terminó por derribarlos por un par de segundos.
-Lawliet-susurraron al unísono, justo antes de reaccionar y levantarse para pelear por la Death Note que habían robado
-¡Dame eso!- gritó B-
-Lárgate, la muerte de ese imbécil la produciré yo
-¡Kyajaja! ¡Idiota! – un golpe producido por él hizo que Light soltara la Death Note, pero poco le duró el gusto cuando al terminar de escribir "L. Law…" le fue arrebatada para ser terminado por el otro Dios de la Muerte
40…39…
"L. Lawliet" estaba escrito con letras grandes y diferentes a lo largo de toda una página de la Death Note.
30…29…
-Ahora, muérete, pedazo de mierda…
20…19…
El nombre de Misa Amane apareció después por manos del antiguo japonés. De ser humanos, estarían sintiendo como su corazón explotaba por la excitación del momento.
10…9…8…7…6…
-¡ESTO TARDA MUCHO, CARAJO! –gritó Light sin importarle que estuvieran lejos del portal al mundo humano y no pudieran ver el momento de la verdad. No importaba, disfrutaría mucho al oír el llanto de los dos bastardos y al ver como Rem sufriría por Misa.
Por otra parte, la sonrisa en la cara del otro no podía ser más grande. Tanto se había esforzado en demostrar su superioridad y al fin la alcanzaba, al fin él era mejor que L porque con el mínimo esfuerzo podía cobrar su vida. Esta vez no hacían falta pistas ni Wara Ningyo, esta vez no podrían descubrirlo.
Un par de risas de psicópatas se extendieron a lo largo del mundo Shinigami cuando el reloj llegó a la cuenta de cero. A su entendimiento, se habían deshecho de la persona que más habían odiado y al mismo tiempo estimado en toda su vida mortal.
Ambos huyeron hacia el portal al mundo humano para disfrutar y reír en cara de sus víctimas, y al verse lejos, la risa que se sumó fue la del Rey.
*Mello tiene 15 años en los flashbacks
No, NO MORIRÁN. X3 a les dije que no voy a matar a mis protagonistas. Esto es parte de mi plan para que comience el descenlace!
Hola! Lamento haberme tardado tanto, tuve muchos problemas en la facultad y he andado algo ocupada, en serio espero esto no vuelva a pasar, porque realmente las extrañé mucho ;_; Tambien lamento si se leen mal algunas cosas, escribí todo por partes desde todo lugar! Celular, Tablet, correo, compu… ;_; en serio me esforcé para no tardar más
Tenía que darle un capítulo a Mello, se lo merece, además me está gustando la idea Mello x Misa y quise poner solo esa pizca aquí, obviamente no le gustará, tranquilas nvn… a menos que ustedes quieran e.e…
Sé que tenía cosas que decirles, cosas sobre DN, pero ya no las recuerdo u.u solo recuerdo que en los próximos días estarán transmitiendo el musical japonés y por lo tanto quizás haya un link para verlo nvn
Por cierto, estoy pensando seriamente en hacer un oneshot o algo CROSSOVER entre DN y Ouran High School Host Club, les gustaría?
Respondo:
Mina: de hecho me encanta que estén explotando tanto el fandom! Y si, esperemos que ya no tarden de nuevo con ese proyecto, aunque creo que ya está mas que confirmado. Además ,tenemos la del 2016!
Akina: un llores! Gracias por tu comentario! también pienso hacer algo de DBZ y DN nvn se que fui un poco cruel, pero tenía que dejar a Ryuuzaki un poco fuera de la jugada para lo que sigue
Valeria : gracias por comentar
Flor: unu lo se, L si tiene sentimientos! Ama a su hija, obvi
Vigigraz: ¡Muchas gracias! Me motiva mucho el que me sigas desde hace tanto y el que digas que soy de tus favoritas! En serio motiva! Saludos de México
Yvonne: como creiste que lo mataria? ;-; obvi no
