Tomorrow
Misa Amane lanzó un sonoro suspiro de cansancio y se dejó caer en el piso frente al espejo. Su cuerpo estaba empapado en sudor y sus mejillas se sonrosaban por el esfuerzo. Meses atrás podía resistir mucho más, pero ahora su condición física era mala.
Pensó en las palabras que Mello le había dicho en la mañana y le dio la razón: no estaba en forma, había subido muchos kilos durante el embarazo doble y eso no estaba bien. Ella era un idol, una modelo, actriz y cantante famosa en todo Japón. Necesitaba mostrar un buen cuerpo como siempre lo había hecho y para ello tendría que esforzarse. Ya era suficiente de estar flojeando, el ser madre no le impedía ejercitarse. Además, no quería que Ryuuzaki la dejara. ¡Ah, eso sí que no! Bastante trabajo le había costado el formar una familia como para perderla por algo como su poca dedicación a su imagen personal.
Por esa razón, aquella vez había decidido hacer algo diferente. Aprovechó que era domingo y llamó a Touta Matsuda para que cuidara de sus hijos mientras ella iba al gimnasio. No sería nada del otro mundo: entraría al local, se acostumbraría a que decenas de hombres voltearan a verla, y regresaría a casa después de una hora de ejercicio. Sin embargo no se esperaba que las cosas resultaran así.
-No me digas que ya te cansaste. Pero si sólo llevas 45 minutos aquí. Vamos, arriba
Misa se quejó. La intensión la tenía, mas no así la fuerza. Una botella de agua fue sostenida frente a sus ojos y tras unos segundos la tomó. Miró hacia arriba encontrándose con Reiji Namikawa, empapado en sudor. La playera a tirantes que traía dejaba al descubierto sus moderados pero bien trabajados músculos; y su cabello largo estaba recogido en una coleta.
-Vamos, ¿no dijiste que querías hacer un regreso triunfal al medio del espectáculo e impresionar a tu esposo? ¡Entonces arriba!
-¡Misa está cansada!
-Ya veo, me equivoqué contigo. Pobre de tu marido, ¿qué pensará de que no lo amas lo suficiente como para hacer 15 minutos de ejercicio más?...
-¡¿QUÉ?! -Qué triste debe sentirse…
-¡Nada de eso! ¡Misa lo hará!... ¡Por Ryuuzaki!
Entonces, la rubia se levantó y siguió con su sesión de cardio. Ese día pintaba para ser más cansado de lo que pensaba. .
Media hora había pasado y Misa luchaba para mantenerse de pie. La ducha, sin embargo, la había relajado y le había quitado un poco de peso de encima. A la salida, Reiji Namikawa la esperaba recargado en una pared a brazos cruzados, con una maleta deportiva a sus pies.
-¿Sigues aquí?
-Pensé que sería oportuno llevarte a tu casa, después de todo te esforzaste y estás muy cansada para andar sola por ahí. Para ser tu primera vez en meses lo hiciste muy bien… Permíteme llevar tu maleta – dijo y sin esperar respuesta agarró la bolsa de Misa y la guió hasta su auto-
-Misa se hizo una promesa, volverá a ser hermosa…
-¿Mh? –el pelinegro enarcó una ceja mientras abría la puerta del copiloto para que entrara la modelo- ¿Acaso dejaste de serlo?
-¡Claro que sí!- cerró y esperó a que el hombre abordara su lugar- Misa subió mucho de peso, se llenó de manchas en la cara y… no le digas a nadie… pero creo que Misa tiene estrías por el embarazo… ¡Eso es inaceptable!
-Eso no te hace una mujer fea… de hecho, creo que la maternidad te sentó bien…
-Gracias…
-¿Bien?, dime por dónde me voy
-Bueno, sobre eso… no sé qué tan bueno sea que conozcas el lugar donde vivo… ya sabes, Ryuuzaki es algo…
-Entiendo que debe ser muy cuidadoso con su ubicación, pero no me retractaré. Además, ambos sabemos que no me atrevería a decir nada sobre L, él puede mandarme a la cárcel fácilmente…
-Tienes razón… Bien, en ese caso… ¡gira a la derecha!
Reiji sonrió.-La otra vez te vi en una revista, era una sesión de fotos junto con tus gemelos. Se veían adorables a pesar de parecerse a tu marido… Por cierto, gracias por NO invitarme a la boda, creí que éramos amigos.
-¡Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento! Yo sí quería invitarte pero… no sé qué tan bueno sea… Mi Ryuuzaki es algo celoso y todo fue tan precipitado que…
-Sólo bromeaba. No quiero provocar problemas…Además, estás feliz con él y eso es lo importante. Cuéntame, ¿cómo te ha ido? Desde que nos despedimos en Inglaterra no supe nada más de ti por tu propia boca, así que admito que tuve que recurrir a la prensa de espectáculos
-Ha sido perfecto, mis hijos son unos ángeles, mi esposo es muy cariñoso y Misa está tan feliz que quiere llorar de...¡HA SIDO HORRIBLE!-Misa comenzó a gritar sosteniendo las lágrimas- Ryuuzaki no me pone atención nunca, siempre dice que está ocupado y nunca está para Misa. Cuidar a dos gemelos es tan cansado. Cuando uno llora, el otro llora. Sí los cambio de ropa se ensucian rápidamente y tengo que volver a cambiarlos; no puedo salir a ningún lado porque la prensa me acosa... ¿sabes? Yo sólo quiero salir un día, ir al parque con mis hijos y mi esposo, caminar o de perdida jugar con ellos en el jardín... ¡Pero L nunca está disponible! Una vez mi hija casi se muere y él no estaba para ayudarme y...-Oye, tranquila... ¿me dirás que L nunca ha puesto atención en ellos?
-Bueno... Sí, a veces se los lleva a su lugar de trabajo mientras yo duermo y eso, pero... Él no los ha bañado ni una vez. ¿sabes lo horrible que es bañar a un bebé? Siempre tienes miedo de que se puedan ahogar o enfermar o algo, además se ponen como pasitas muy pronto y...
-y tampoco les da de comer...
-bueno... Sí, a veces yo estoy muy cansada y me duermo y como dejé de amamantarlos muy pronto, Ryuuzaki a veces se encarga de darles la fórmula pero...
-Mmh entonces sí les pone atención
-Bueno sí pero...
-Misa, no conozco a L, pero a juzgar de todo lo que pasó en Inglaterra y por lo que me cuentas, creo que para él debe ser difícil convivir con las personas y por lo mismo él no es tan sentimental cómo tú... Pero si está haciendo un esfuerzo para convivir con tus hijos deberías valorarlo. Además, es L, debe estar saturado de trabajo...
- pues en eso tienes razón... Ryuu casi no duerme... pero...
-Tú te casaste sabiendo quién y cómo era, así que deberías adaptarte a su forma de ser así como él intenta adaptarse a ti...
Misa se quedó sin palabras el resto del camino.
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-Bien, gracias por traerme aquí... Lo menos que puedo hacer es invitarte a que pases. Después de todo eres de confianza para mí y te tomaste la molestia de escucharme...
-No es ninguna molestia... Pero acepto tu invitación, realmente quiero conocer a tus pequeños hijos...
Misa tocó el timbre y esperó, sin embargo nadie abrió, por lo que tuvo que hacerlo ella. Una vez adentro, atravesó el jardín y abrió la puerta de la casa principal. Un ambiente pesado se sentía en el interior.
-Matsu, ya llegué~ ... ¿Mh? Nadie responde... Anda, pasa, Reiji, siéntete como en tu casa, ¿quieres algo de tomar?... Agua, un café, un poco de...
-¡Misa-Misa! ¡Llegaste!-interrumpió el oficial Matsuda, claramente nervioso-... ¿Cómo te fue en el gimna-...?¡ah! ¡eres Reiji Namikawa!... -Tranquilo, Matsu, es mi amigo...
-¿A...amigo?
-sí, así que respétalo por favor... Bueno, y a todo esto, ¿donde están mis príncipes?
-Tus...príncipes... ¡ah! Te refieres a los gemelos, ¿no?... Esto... Bueno...
-¿...dónde están...?
-Je, bueno, mira, lo que pasa es que... Digamos que los dejé dormidos en sus cunas y dejé la puerta abierta para oir si lloraban o algo...
-ajá...
-pero no estaban dormidos y... bueno, digamos que... En lo que estaba en el baño ellos... Ja...pues... Escaparon de las cunas... Y pues, ahora los estamos buscando... .jejeje...
-Ja, ay Matsu, Matsu... ¡Eres un idiota! ¡¿cómo que se escaparon?! ¡No pueden perderse en esta casa!
-¡Tranquila! Watari está ayudándome a buscarlos y L está revisando las cámaras de seguridad así que pronto los encontrarem-
-Los encontré-interrumpió L mientras se aproximaba por el pasillo en completa calma-Matsuda, en el baño de...
L frenó al instante al encontrarse con la mirada de su esposa furiosa, con las manos en la cintura. Sin embargo él no se inmutó hasta que desvío sus ojos al sofá, donde Reiji Namikawa lo observaba curioso por su falta de expresión ante la situación. Ambos se miraron tensando el ambiente. Ryuuzaki comenzaba a ponerse celoso.
-Misa Amane... ¿qué hace éste hombre aquí?
-Más bien, explícame tú, ¡¿cómo es que escaparon mis hijos y eso no te preocupa?!
Matsuda tragó pesado, casi podía jurar que de los ojos de la pareja salían chispas por la tormenta que se avecinaba.
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Ren intentó mantener la mirada de valor por un buen tiempo, aquellos dos seres lo veían desde el otro lado de la habitación y conversaban entre ellos en voz baja. Tragó saliva, intentaba no moverse con la idea de que así no se acercarían ni harían algún movimiento hasta que Matt regresara.
El shinigami pelinegro disfrutaba del temor y la incomodidad que había inundado la habitación. El que pudiera verlos era una desventaja, pero buscaría la forma de convertirlo en oportunidad. Por su parte, el castaño lo observaba con curiosidad. Las ocasiones en que se había fijado en el engendro de quien fuera su máximo rival habían sido por medio del portal del Mundo Shinigami o desde lejos en el mundo humano, pero ahora lo tenía en frente. Lo recorría de arriba abajo, era curioso. Sus rasgos japoneses, su porte, su corte de cabello perfectamente peinado… Era tan parecido a lo que alguna vez había sido Light Yagami durante su niñez, salvo que, desgraciadamente, el parecido con Ryuuzaki era notable. No sólo tenía una melena negra como la del detective, sino su mismo color de ojos, y un aire desafiante y narcisista escondido detrás de una cara tan angelical como la de Misa Amane.
El gemelo menor sintió un escalofrío recorriendo todo su cuerpo, cuando se dio cuenta de que el shinigami más bajo lo recorría de arriba abajo con la mirada de sus ojos sin párpados. Aunque no pudiera verlo por completo por el cubre bocas rasgado que llevaba, sabía que estaba sonriendo.
El ser sobrehumano metió su mano a la bolsa trasera de su pantalón de cuero negro y sacó un frasco de mermelada de fresa que abrió al instante. Sin apartar la vista del niño y a movimientos lentos, bajó su cubrebocas y sonrió de lado. Ryan se sobresaltó al ver aquella sonrisa alargada llena de colmillos y lágrimas de verdadero terror comenzaron a caer por su rostro inmediatamente. No fue hasta que vio moverse al ser de cabeza felina, que no pudo soportar más y bajó de la silla casi en un brinco y salió corriendo a toda velocidad en dirección contraria a los Dioses de la muerte.
-Lo espantaste, imbécil- habló el otro shinigami que recibió una risa ahogada por parte de quien sumergía uno de sus dedos en la mezcla dulce y lo utilizaba como cuchara- Ahora tendré que buscarlo antes de que le cuente esto a alguien que lo crea.
-Debe estar orinando sus pantalones
-Sólo lo dificultas más. Yo me encargaré de esto… pero mientras, regresa al mundo Shinigami, ahora que al fin vamos a acercarnos al mocoso, no está de más que nos turnemos para vigilar que Rem no se dé cuenta de que el niño será dueño de una Death Note
-¿Qué tiene? ¡Que se entere!-¡Imbécil! Esa tipa advertiría a Misa acerca de la libreta… Ya luego pensaré en una forma de deshacerme de ella, ahora, ¡deja de preguntar y lárgate!
-¡Bien!
El pelinegro extendió sus alas y comenzó a flotar, antes de que el otro comenzara a moverse, se vio azotado contra la pared, con las garras de su compañero clavadas en su cuello.
-Pero no me gusta esto, Yagami, no soy tu sirviente y tú no eres el líder
El shinigami de cabeza felina lo miró de forma retadora al tiempo que era soltado.
-Cuida tus ***** palabras, gatito…
Light tronó su cuello y su espalda encorvada mientras el otro atravesaba el techo entre carcajadas dementes y huecas. Al perderlo de vista, susurró:
-Debería volver a matarte, estúpido…
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Ren corría por los pasillos a gran velocidad. Dobló la esquina en 2 ocasiones y subió por las escaleras, dobló a la derecha y entró a la primera habitación donde escuchó ruido. Todas las miradas cayeron sobre él al instante y el bullicio que se escuchaba se calmó. Al levantar la mirada se encontró con un cuarto lleno de juegos y juguetes, desde rompecabezas y juegos de construcción, hasta naipes, muñecas y automóviles, pasando por juegos de mesa, electrónicos y unas cuántas revistas. Al ver que lo observaban y susurraban cosas entre sí, se encogió de hombros y luego se sentó, juntó sus rodillas a su pecho y se escondió entre ellas.
-¿quién es ese niño?-¿No es la nieta de Wammy?
-No, él es niño
-¿Por qué se viste así? Parece niño rico
- Él también se ve japonés
-¿por qué llora? ¡alguien vaya a preguntarle!
-Yo no sé japonés
-¡es tan adorable!
-Hola, ¿por qué lloras?-preguntó un niño en japonés, sin embargo no hubo respuesta.- ¿niño?- llamó, Ren tímidamente levantó la vista y miró a su interlocutor- ¿Alexa?... no, espera, ¡eres su hermano! ¿Es así verdad?
Ren asintió.-¡Chicos, es el nieto de Wammy! –dijo ahora en inglés-
-¿Nieto? ¿no era niña?
-Es su gemelo
Todos exclamaron un "ah~" al unísono mientras se acercaban, aquello hizo que el pequeño se estremeciera aún más.
-No tengas miedo, todos aquí somos amigos… bueno no todos, pero no te harán nada…
-¿Qué tiene en el ojo?
-Se ve tan raro, la mitad de su ojo es café y la otra mitad gris
-¡Yo quiero mis ojos así!, se ven de villano de televisión
-Mi nombre es Esteban, yo conocí a tu hermana ayer- Ren lo miró, ahora estaba con la mano estirada hacia él para ayudarlo a levantar, pero como no la aceptó, el castaño se sentó frente a él- ¿Buscas a tu hermana? Wammy me dijo que había salido con su hijo… o sea, con el hijo de Wammy, no con el hijo de tu hermana… bueno, tú me entiendes… Yo quería invitarla a jugar futbol pero no estaba… espero regrese pronto… ¿cómo te llamas?
-…Ryan…
-Ya veo… no tardarán en hablarnos a cenar, pero por lo mientras, ¿quieres jugar con nosotros? Ren volvió a asentir, esta vez con una sonrisa. Si se quedaba con muchas personas, aquellos monstruos no lo perseguirían.
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-¿Cómo te sientes, cariño?- preguntaba Misa a su pequeña hija mientras le limpiaba la cara con una toallita húmeda-
-Me duele mucho mi cabeza y aquí- dijo señalando su cuello. Su voz y sus movimientos eran hechos con falso sufrimiento que pedía atención y cariño- pero mi abuelito dice que los doctores ya le dieron permiso de llevarme a casa
-Así es, Misa se llevará a su bebé. Ya verás que te sentirás mucho mejor una vez que salgamos de aquí…
Ella sonrió y la niña le devolvió el gesto. Segundos después la puerta se abrió y un Reiji Namikawa con un par de golpes y un poco de sangre en la comisura de los labios se dejó ver. -Reiji, te habías tarda- ¿pero qué te pasó?
-Nada, nada, fue…
-¿Fueron esos tipos?-preguntó en inglés - la familia del desgraciado…
Misa se acercó a verificar los daños y posó sus dedos sobre su piel, luego retiró la sangre de con la misma toallita húmeda con la que había limpiado a Ayumi. Aquella suave caricia logró que el corazón de Namikawa se sobresaltara y su respiración se acelerara, un leve rubor apareció en la cara del empresario.
-E-eso… Eso no tiene importancia…-carraspeó- Lo que sí importa es que tu impulso llegó a oídos de la prensa. Están esperándote en la entrada principal del hospital. Revisé en la entrada trasera y también hay gente ahí, podríamos salir por urgencias, pero no creo que tarden mucho en impedir el paso ahí también
-Demonios… -dijo ahora en japonés- tendremos que salir corriendo
-Misa…-Reiji colocó una mano sobre el hombro de la rubia, acto que inmediatamente recibió la mirada de desaprobación de Mello y de Ayumi- te recuerdo que tu pierna no está bien -No te preocupes por ello, podremos escapar de toda esta gente, no es algo que Misa no haya hecho antes, ella les dará unos consejos para el momento -asintió, decidida. Luego fue enumerando con sus dedos- Número uno, no respondan ninguna pregunta o comentario sin importar que tan ofensivo pueda escucharse; número 2, aunque lleven lentes negros, manténganse con la mirada enfrente, sin hacer contacto visual con las cámaras o con los reporteros; número 3….
-Rubia, no somos idiotas, sabemos qué hacer-interrumpió Mello- Vamos ya antes de que lleguen más periodistas…
-Mello, señor Namikawa-llamó Watari - por favor, cuídenlas mucho, yo me quedaré un rato más en la espera de noticias de Ryuuzaki…
-Pero…-la modelo intentó protestar, sin embargo el anciano la cayó con una sonrisa-
-Por favor, vayan a descansar, pueden utilizar mi habitación en el orfanato para que duerman mejor…Pero sólo les pido que no importunen a los niños. Es un centro de educación y crianza, no una pensión
-Misa lo entiende, así que por la mañana nos iremos a un hotel
-¿Y el departamento que compró mi hijo?...
-Etto… yo… bueno… Misa olvidó las llaves en Japón…-Entiendo… De acuerdo, vayan con cuidado
-¡Sí!
-Misa-llamó el pelinegro- por favor deja que yo lleve cargando a tu hija, será más rápido que si tú la llevas
-¿En serio? ¡Muchas gra-!
-¡No quiero!- protesto la niña haciendo un puchero y haciéndose ligeramente hacia atrás, con cierto aire de miedo- Quiero que me cargue mi papi
-Mi amor, tu padre no saldrá del hospital hoy, estará dormido un rato…Además, Reiji es un gran amigo mío, confía un poco en él, ¿sí?
-… pero mami…
-Por fav-Yo la llevaré- se entrometió Mello- ¿está bien para ti, mocosa?
Ayumi asintió mientras estiraba los brazos hacia el rubio que se quitó su chamarra de cuero negro para cubrirla con ella a modo de cobija. Reiji sólo atinó a mirar con desprecio la sonrisa triunfante del rubio.
-Entonces llamaré a un taxi, para que nos espere en la puerta…
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-Misa-Misa, Misa-Misa, unas palabras
-¿Es cierto que su esposo está internado en el hospital?
-¿La pequeña Alexa se encuentra bien?
-¿Qué puede decirnos sobre el accidente?
-¿Tomará medidas contra los implicados?
Estaban atrapados. El panorama era mucho peor a lo que pensaron que sería. A lo largo de sesenta metros se extendía una centena de personas, entre reporteros, fotógrafos y camarógrafos de varias nacionalidades.
Los micrófonos se acercaban a los dos hombres y la mujer que intentaban abrirse paso entre la prensa, pero ellos hacían caso omiso de ellas.
-Niña, ¿sabes inglés?
-¿cómo te sientes? ¿Puedes contarnos el accidente?-Si te hablan en japonés, no respondas nada-susurró Mello antes de tapar mejor a la aludida.
Sus ojos grises se asomaban por un pequeño espacio entre la chamarra negra y los hombros descubiertos de quien la cargaba. Ella se chupaba el pulgar derecho mientras la mano izquierda sujetaba el cuello del rubio. Tantas personas con cámaras, empujándolos y casi golpeándolos con micrófonos, le provocaban paranoia, sin embargo se atrevió a sacar su mano y saludar.
-No te destapes- regañó Mello y en menos de dos minutos ya se encontraban en la parte trasera de un taxi- al orfanato The Wammy's House y rápido
-Qué maleducado-susurró el empresario en japonés y cruzó los brazos- Misa, si quieres puedo ofrecerles una habitación en la casa que tengo aquí en Winchester, no tienen por qué estar en un hotel…
-No, gracias Reiji. Misa no quiere molestar… además, tú debes volver pronto a Japón, supongo que tienes trabajo en la presidencia de Yotsuba…Mello sonrió de lado y lo miró de reojo. Reiji suspiró resignado.
-Vaya, creo que tienes razón. Aunque el vicepresidente Mido se está encargando, no puedo ser tan egoísta. Regresaré por la mañana, pero por favor mantenme informado de lo que pase con…
-Su esposo- interrumpió Mello entre tos falsa-
-Esposo…
Reiji volvió a suspirar, después de todo, Misa Amane aún le interesaba.
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Exhaló por última vez y dejó caer la colilla de su cigarro para pisotearlo con sus botas. Una inmensa sensación de satisfacción se hizo presente por todo su cuerpo. Estiró sus brazos y se dijo que era hora de entrar. Si sus cálculos eran correctos, habría tardado solamente unos cuatro minutos.
Escupió al piso y entró por la puerta trasera con las manos en los bolsillos, confiando en que el hijo de L se encontraría sentado esperándolo. Sin embargo él no estaba ahí.
-Mierda, ¿Niño?
Matt preguntó a las cocineras, buscó por debajo de las mesas, detrás de los muebles y dentro de la cocina, pero no lo encontró. Desesperado, salió corriendo hacia los pasillos de la casa, abriendo cada habitación y gritando el nombre falso del gemelo.
Se jaló el cabello y miró a todos lados, a ese paso terminaría fumando toda una cajetilla dentro de la casa para calmar su ansiedad. -Vamos, piensa, piensa. ¿Dónde puede meterse un niño de 4 años, que no conoce el lugar dónde está?... mierda, mierda, ¡RYAN!... –volvió a buscar, tras haber recorrido toda la planta baja, su celular sonó- Lo que me faltaba… ¿Hola?
-¡Perro! Ya vamos para allá
-Ah… ¡qué bien! –Expresó con falsa alegría y voz temblorosa- ¿cómo está Mini-Misa?
-Bien… eh… ¿seguro estás…?
-¡Sí, sí! ¿Por dónde vienen? -Estamos cerca de la catedral, no tardaremos mucho… La rubia pregunta que qué hace el engendro menor
-¡Quiero hablar con tío Matt!
-Ah… ¿él?... emh… bueno… estamos jugando a las escondidas antes de comer... es más, ya debería colgar, debo encontrarlo…
-Espera, la mocosa quiere…
-… ¡Bye!
Mail colgó y se frotó el tabique de la nariz. Misa no tardaría en llegar y si se daba cuenta que no estaba con él, seguramente estaría en problemas. Se aventuró a subir las escaleras pero un grupo de niños se precipitó a invadir el camino. Aquello lo había vivido muchas veces ya, era hora de la cena y todos salían de sus escondites para alcanzar una buena mesa en el comedor.
Se hizo a un lado e intentó identificar algunas caras familiares, pero eran pocas las que conocía de años y ninguno de ellos era alguien con quien hubiera cruzado palabra. Estuvo a punto de ir en busca de Roger cuando Esteban se paró enfrente suyo y lo miró con una sonrisa en el rostro.
-Tú eres el amigo de Mello, ¿verdad?
-¿Eh? Sí, perdón, no tengo tiempo para conversar…- dijo, dio media vuelta y antes de comenzar a caminar escuchó hablar al niño de nueva cuenta-
-Ryan está en el piso de arriba. Estábamos jugando pero la señora Sarah se quedó preguntándole algo…
Matt suspiró de alivio.
-Gracias, como te llames
-De nada… por cierto, ¿sabes dónde está Alexa?… yo… bueno… es que… -No, no sé -
Y sin más palabras, Matt metió las manos en las bolsas y subió las escaleras con calma. Al llegar cerca del cuarto de juegos pudo ver a una de las cocineras acercarse con el pequeño en brazos mientras hablaba un japonés básico.
-…Y recuerda muy bien lo que te dije, no tengas miedo, que esos dos son ángeles y estarán para ti…-¡Ryan!- llamó el castaño, poniéndose firme- ¿Quieres explicarme por qué huiste de esa forma? Te dejé en el comedor por cinco minutos y desapareces. Pudiste haberte perdido, te pudo haber pasado algo. ¿Estás loco?, tú deberías…
Matt frenó en seco, Ren había comenzado a llorar en el hombro de la cocinera. Suspiró rendido e intentó tranquilizarse.
-No vuelvas a desaparecer de esa forma, ¿de acuerdo? –no recibió respuesta. Se peinó el cabello con una mano y luego se lo quitó de los brazos a la cocinera- gracias, señora Sarah. Vamos a cenar, Ryan. Con permiso…
Ren se quedó viendo sobre el hombro del amigo de Mello mientras se alejaba de la mujer y se aferraba a su cuello. Una de las figuras que lo habían hecho correr minutos antes ahora lo seguía mientras le hablaba.
-Esa mujer tiene razón, no hay nada qué temer. Creo que no nos hemos presentado apropiadamente. Mi nombre es Light. Light Yagami. Fui amigo de tu padre cuando yo vivía… Sin embargo, cuando morí me convertí en esto. Yo sé que no es lo que las personas esperan ver de un ángel, pero te aseguro que lo soy, y el otro que viste también… Tú eres el elegido. Estamos aquí para protegerte a ti y a tu familia, PERO SÓLO TÚ PUEDES VERNOS Y OIRNOS, así que no hables a menos que estemos solos… ¿Entiendes?
Ren asintió aun con miedo. Aquel ser de cabeza felina flotaba a baja altura detrás de él.
-Te explicaré brevemente: el cuaderno blanco que te dieron es una libreta de deseos. Puedes pedir los deseos que quieras siempre y cuando no sean cosas materiales o para ti mismo. Por ejemplo, puedes pedir que tu padre pase más tiempo contigo o que la persona que te está cargando consiga una novia, pero para ello necesitas seguir un procedimiento muy fácil. Primero, debes conseguir el nombre real de la persona para la que quieres pedir el deseo; segundo, debes escribir su nombre teniendo en mente su rostro; tercero, debes escribir lo que quieres que pase y cuándo quieres que suceda. Así de fácil, ¡verás que todo se cumplirá!... Pero hay pequeños detalles que debes saber. El más importante es que no puedes dejar que nadie, pero absolutamente NADIE más que tú vea o toque la libreta, pues si eso sucede los deseos ya no se harán realidad; también es importante que no hables de esto con ninguna persona; y que, cuando escribas tus deseos, los hagas estando solo y de corrido, es decir, que pidas un deseo para cada uno de los miembros de tu familia sin mucha diferencia de tiempo, pues para que se hagan realidad, después de que hayas escrito todos los deseos, tendrás que escribir tu nombre mientras piensas en tu cara; cuando todo esté escrito, mi amigo y yo nos llevaremos el cuaderno y regresaremos al cielo para buscar a otro elegido que necesite nuestra ayuda.
Ren se aferró al cuello del castaño que iba bajando las escaleras, sus ojos ahora brillaban de ilusión y una sonrisa aparecía en su rostro. Lo primero que pediría sería que su padre pasara más tiempo con ellos. ..
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Gracias a los que han dejado reviews! Actualizar ha sido muy complicado para mi porque, a pesar de estar de vacaciones, he tenido un par de cosas que hacer y mi estado de animo y/o salud tampoco es el óptimo ;_; hasta siento que les estoy aburriendo, así que haré mi mas grande esfuerzo para terminar con este fic pronto!
Como no creo actualizar antes de que termine el año, les deseo muy feliz año nuevo, y les agradezco por continuar conmigo a pesar de ser una maldita que actualiza cada mil años ;_;!
~KandraK
