Probar lo evidente


Sinopsis: Gaara es atacado con un extraño jutsu que lo regresa a sus 17 años. Para poder acercarse a él, Naruto envía un clon de sí mismo en la adolescencia a visitarlo en el hospital. Sin embargo, el clon tiene algunas conductas… inapropiadas… que sacarán a Naruto de sus casillas.

Disclaimer: Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto. El texto y la imagen son una creación original de Lila Negra y Anita Ilustraciones. La ilustración pueden verla en nuestras redes o en Ao3.

Advertencias: One-shot NarutoxGaara ubicado en un universo canon divergente, en la época correspondiente a Boruto. Aquí, no existen las parejas canon y no hay hijos. Este relato es solo apto para personas mayores de edad, pues contiene lemon, trío, yaoi… es un poco PWP. Naruto es el seme.

Dedicatoria: A Kellen, cuyo hermoso amor por el NarutoxGaara inspiró este fic.


Cuando le explicaron la situación, Naruto experimentó una serie de sensaciones contradictorias. Resultaba ser que un equipo de chunin que vigilaba la entrada de Konoha había encontrado al Kazekage inconsciente y víctima de un jutsu extraño que nadie entendía del todo. ¿Qué hacía Gaara tan lejos de su pueblo? ¿Por qué no llevaba guardias? Naruto lo sabía bien pero no podía ponerlo en los informes: Gaara venía en una visita secreta a su amante. Y, sí, Naruto estaba al tanto. ¿Por qué? Pues, evidentemente… porque su amante era él.

No era nada fácil gobernar un pueblo y tener citas a escondidas y menos si tu novio gobernaba otro pueblo. Sin embargo, tampoco era el tipo de cosa que se puede anunciar a los cuatro vientos. Una relación como la de ellos podía tener importantes consecuencias políticas, por lo que debían ser muy discretos.

Era por ese motivo que ambos se exponían a varios riesgos para visitarse mutuamente sin despertar sospechas. Y a veces pasaban estas cosas, aunque en general los dos se defendían bien… sin embargo, en este caso, el asunto era que el jutsu con el que lo habían atacado era totalmente inesperado. Porque no habían intentado matarlo —ni siquiera lo habían herido. Solo… lo habían rejuvenecido. Por completo. Incluso sus recuerdos, según los médicos, no le permitían ir más allá de la Cuarta Guerra Ninja.

Todavía nadie sabía cómo traer de vuelta al Gaara adulto, pero en principio le habían sugerido a Naruto que no lo visitara él mismo sino que enviara a un clon de sombra con su aspecto de 10 años atrás. De ese modo, Gaara al fin podría reconocer un rostro y la tranquilidad que eso le daría abriría la opción de probar otros tratamientos.

Todo lo cual traía a Naruto a su situación presente, espiando al pelirrojo detrás de la puerta de la habitación especial que le asignaran en el hospital. Por un lado, se alegraba de que Gaara lo estuviera visitando. Por otro, le preocupaba que lo hubieran atacado y que fuera víctima de esta transformación extraña de la que ni su increíble escudo de arena pudo protegerlo. Pero sobre todo… ¡pensaba que Gaara de joven era malditamente sexy!

No era que no le gustara el actual, por supuesto… pero en aquel entonces aún no tenían claros sus sentimientos y se habían perdido por entero la oportunidad de disfrutar juntos de sus cuerpos adolescentes. Así que, en un momento como este, Naruto se encontraba embrollado entre sus pensamientos, sus sentimientos y sus reacciones físicas.

Envió, como le ordenaron, un clon de sombra y esperó desde lejos. No podía escuchar lo que hablaban, pero su clon se las había arreglado para entenderse rápidamente con él. Gaara lo observaba con su seriedad característica pero a estas alturas de la vida eso no engañaba a Naruto: el modo en que sus pupilas seguían cada movimiento del clon, la atención que le dedicaba… ahh… ¡ese joven Gaara ya estaba enamorado de él!

Naruto se revolcaba en el suelo de la ansiedad. ¡No podía aguantar más! Como si fuera poco, hacía más de un mes que no se veían. ¡Necesitaba probar esos labios otra vez! No obstante, tenía que resistir. El clon regresaría en unos minutos con la información y entonces sabría si ya podía ingresar él mismo en la habitación o no.

O eso pensaba, hasta que descubrió que… ¡el clon estaba besando a su novio! ¡El muy descarado! ¡A él le había llevado como cuatro citas o más arrancar una caricia de aquel hombre distante y formal! ¿Y este clon de pacotilla lo conseguía en menos de una hora…? Naruto caminaba por las paredes. Había llegado a su límite, no podía dejar pasar esto. Por más que Sakura hubiera dicho que podía ser peligroso que Gaara lo viera en esta forma… pero, ¿qué esperaban? ¿Que se quedara sentado mientras otro tomaba lo que era suyo? ¡Ni aunque el otro fuera él mismo!

Habiendo tomado esta decisión, abrió la puerta de una patada y entró en el recinto. La puerta volvió a cerrarse tras él.

—¿Qué haces, traidor? —interrogó a su clon.

Gaara lo contempló confundido.

—¿Quién eres tú? ¿Por qué te pareces tanto a Naruto?

—Me parezco porque SOY Naruto. Ocurre que fuiste víctima de un jutsu que te hizo olvidar algunas cosas… pero yo puedo actualizarte en lo básico de inmediato: hace dos años que eres mi novio y este de aquí es un clon de sombra mío que acaba de tomarse el último atrevimiento de su vida.

Levemente sonrojado, Gaara mantuvo con esfuerzo su expresión seria e hizo la primera pregunta racional que atravesó su mente.

—¿Cómo puedo saber que dices la verdad?

—¡Puedo darte miles de pruebas! Como tu novio, sé muchas cosas de ti que nadie más sabe. Por ejemplo, que tienes un lunar junto a tu ombligo. Y me gusta mucho besarlo, por cierto.

—Eso podría habértelo dicho mi familia —respondió Gaara, aparentando imperturbabilidad.

—También conozco dos lunares de tu culo, ¿eso también me lo podría haber dicho tu familia?

El pelirrojo lo pensó un instante.

—Es posible, sí.

Naruto ya empezaba a enojarse. Parecía que su clon tenía muchas más chances de ganarle esta partida y no podía permitirlo.

—¿Sabes qué? Ya sé qué prueba te gustará. Conozco tu punto débil.

—¿Mi qué?

Y entonces Naruto caminó directamente hacia él, se inclinó y le mordió el lóbulo de la oreja derecha. Contra su voluntad, a Gaara se le escapó un gemido que quiso ocultar con el dorso de la mano.

—¿Quién más podría generarte eso, eh? —insistió el rubio, tras lo cual repitió el gesto, prolongándolo al lamer y chupar toda su oreja.

El otro ya no podía simular: por algo era su punto débil. Los suspiros salían de su boca uno detrás de otro y finalmente tuvo que admitir lo obvio.

—Puede… puede ser que tus palabras hayan sido verdaderas.

—Te puedo dar más pruebas como esta, si aún no estás seguro.

—Sí… tal vez eso sería lo mejor.

Naruto prosiguió con su cuello, a la vez que iba levantando la sábana de la camilla y palpando el duro y hermoso cuerpo que tanto amaba. El clon, mientras tanto, los contemplaba con la leve sensación de haber sido dejado de lado de algo importante. Como fuera, dado que ahora nadie le prestaba atención, se sintió libre de desabotonar la ropa del pelirrojo.

Aunque era una situación en verdad extraña, Gaara tuvo que reconocer que no valía la pena poner oposición. Cuando los labios de Naruto llegaron a su pelvis, su erección era evidente y se dejó desvestir y acariciar como si fuera el curso natural de las cosas.

—Mientras, podríamos seguir con lo nuestro, ¿no? —preguntó el clon, tras lo cual volvió a besarlo.

Naruto se sintió desafiado por aquello, por lo que se propuso hacerle una fellatio tal que hasta le hiciera olvidarse de cómo besar. Así lo hizo y pronto Gaara ya no tuvo suficiente sentido común para responder al clon, que empezó a recorrer sus hombros y su pecho, ya bellamente desnudos.

Escuchar los dulces gemidos del pelirrojo llevaron a Naruto a otro nivel, por lo cual, sin poderse contener, inició un jugueteo con su ano sin dejar de chupar. Se metió en la boca dos dedos que mojó a la par de la erección que le temblaba entre las mejillas y luego los introdujo de a poco en su entrada. Gaara emitió un quejido pero el placer que lo embargaba lo mantuvo allí, entregado. Solo atinó a buscar la cabeza de cada Naruto con sus manos y presionarlas un poco, como para asegurarse de que no fueran a apartarse de él.

—Mierda… con este cuerpo estás más estrecho —exclamó Naruto, tras una larga lamida a su glande—. Necesito probarlo… ¿puedo?

—Si es… si es parte de los argumentos para… c-convencerme de tus palabras…

—¡Claro que lo es!

El Séptimo soltó aquel delicioso miembro para incorporarse y desabrochar su propio pantalón. Entonces, tuvo tiempo de reconocer que su clon tenía la chaqueta levantada y que bajo ella se encontraba Gaara besando como podía su vientre.

—¿Qué demonios…?

—No te quejes, viejo, hay para los dos…

A regañadientes, Naruto no dijo más nada: debía admitir que había algo bastante sensual en verse a sí mismo de adolescente con aquellos cabellos colorados desparramados por su abdomen. Era como si alguien hubiese filmado un pasado ideal que nunca había llegado a ocurrir… sí, podía permitirse disfrutar de esto por ahora. ¡Mientras él tuviera el platillo principal! De modo que, tras humedecerse la palpitante erección, penetró suavemente aquel culo joven que tanto había anhelado.

Eso llevó a Gaara a aferrarse más al clon, que acabó por acomodarse detrás de él. Viendo que el Kazekage se mordía los labios para no gritar de gozo, la sombra llevó su miembro hasta su cara.

—Si quieres, puedo mantener tu boca ocupada…

Así, a cada embestida de Naruto por detrás, mientras sus pies colgaban en sus hombros, más profundo engullía su garganta el pene del clon, que había apoyado una mano en la pared para sostenerse, pues tanto placer lo mareaba.

El Hokage no recordaba haber fantaseado con algo como eso en el pasado pero sin ninguna duda ahora entraba en su lista de imágenes favoritas. Las sensaciones que lo recorrían eran casi insoportables de tan intensas y, comprendiendo que no aguantaría mucho más, estiró una mano para masturbar al pelirrojo.

—E-espera, tengo una idea… —masculló el clon, tras lo cual se terminó de desvestir y se subió a la camilla.

Apenas tuvo su sabrosa carne nuevamente al alcance, Gaara volvió a devorarlo, mientras la sombra empezaba a chuparlo también. Con esa sobreestimulación, no fue extraño que pronto el Kazekage le acabara en la boca. El clon alzó el rostro con los labios separados, brindando a Naruto el espectáculo del semen chorreando por su barbilla.

—N-o puedo más…

Cuando el clon eyaculó, como si hubiera sido herido, se esfumó en el aire. Naruto pudo terminar entonces, con la deliciosa visión de su novio desnudo y bañado en semen, gimiendo su nombre de manera entrecortada.

—¿Me… me crees que soy el verdadero ahora? —susurró, aún dentro de él y con la respiración agitada.

—No lo sé —respondió Gaara, cubriéndose los ojos con el antebrazo—, pero más te vale que sea cierto que eres mi pareja porque necesito que esto vuelva a pasar.

—Tenlo por seguro… de hecho, si me das cinco minutos, podría volver a pasar ya mismo.

—Mmm… aguardaré por las pruebas de eso, entonces.

Naruto sonrió. No sabía cómo devolverle la memoria a Gaara pero la verdad era que, por ahora, eso ya no era tan importante.

* * * FIN * * *