NOTAS: Este capítulo contiene menciones sexuales. Intenté no ser tan explícita como en el fic pasado pero si te incomoda este tipo de contenido, favor saltarte la segunda mitad del flashback.

TOMORROW


Misa cepilló su cabello de forma suave. La casa se encontraba en silencio y su habitación, tan amplia y perfectamente pulcra aún conservaba restos del calor de la ducha que momentos antes se había cerrado. Se sentía bien estar de ahí y rodearse de la sensación hogareña que sólo su pequeña familia reunida podía provocar.

-¿Estás seguro de esto? - dijo en voz baja para no romper la atmósfera de paz

-Creo que esa pregunta va para ti. ¿No lo crees? - Respondió Ryuzaki

Misa lo miró por un extremo del espejo. L se encontraba sentado de forma "humanamente normal" en la cama, cubierto sólo con una toalla enredada en su cintura. Con ambas manos alborotaba torpemente su melena oscura para secarla después de su baño nocturno, aunque parecía ser inútil ya que el agua seguía escurriendo por las partes más largas de su cabello y hacían un pequeño camino por sus hombros y pecho que a Misa se le antojaba seductor.

-Aún estás a tiempo de cancelar. Si no estás segura, sólo bastará con hacer un par de llamadas para que cambien la entrevista.

-No, está bien, demasiado difícil fue conseguirla en menos de un día, es sólo que…

-No hay nada de malo en ti, Misa. Además ya todo está arreglado para que la gente de producción no te toque, pero tendrás que estar despierta más temprano de lo habitual para que el maquillador que elegiste pueda hacer su trabajo. Ya que vendrá a este lugar accedió a firmar un convenio de confidencialidad, pero aún así no hables de más.

-Aún no puedo creer que lo hayas conseguido para mí. Es un artista bastante cotizado y su lista de espera es enorme

-Eres el tema principal de los programas de espectáculos. Este tipo de publicidad le caerá a la perfección.

-Entonces pasado mañana será un día cansado.

-Supongo que sí, mañana acordaremos bien qué debes responder de acuerdo a algunos escenarios posibles.

-Gracias por tu ayuda, cariño. En realidad sí estoy muy nerviosa.

-¿Qué te orilló a buscar una entrevista?

-Matt.

Ella se levantó de su lugar con cepillo en mano y mientras se aproximaba a él, comenzó a hacer una voz fingida para imitar al adolescente.

-¿Sabes, Misa? Si fuera tú, vendería una exclusiva a la televisora más importante del país, me vestiría como toda una diva, me maquillaría perrísima, me pondría alguna joya cara y les diría que mi vida personal debe quedarse privada, pero que todas sus críticas se me resbalan y que pueden envidiarme todo lo que quieran porque soy Misa Amane, estoy buenísima y tengo mi familia soñada y eso sólo debe importarme a mí.

-...

Ryuzaki entrecerró los ojos con algo de incredulidad, realmente no podía imaginar a Matt diciendo algo como eso.

-Creo que tiene razón. La gente siempre va a hablar de Misa porque es famosa, ¿verdad? Lo mejor que puedo hacer es no ocultarme, tal como pasó cuando nacieron los gemelos, ¿no crees?- rió gentilmente, ayudando a secar el cabello de su esposo ante su falta de habilidad

-Es una decisión sensata

-Creo que te lo debo a ti, por lo que dijiste en el jardín. Por cierto… ¿podemos hablar de lo que pasó esta mañana?

-¿A qué te refieres?

Misa lanzó lejos la toalla con la que secó el cabello del pelinegro y se hincó a su lado en el colchón. Entonces, sin pedir permiso alguno comenzó a cepillarlo.

Ryuzaki se tensó por un momento. Había muchas cosas que no le gustaban por considerarlas una invasión a su espacio personal y que lo peinaran era una de ellas. No obstante, ella lo hacía tan gentil, suave y cuidadoso que volvía relajante su cepillar.

-Eso de que hay alguien que te quiere matar. Cuando entraste a la casa te encerraste con Mello y ya no pudimos hablar hasta ahorita.

-No es nada de lo que debas preocuparte.

-Pero quiero saber, será un secreto

-Lo sé, Misa. Pero comprometerte de esta forma sería…-Frenó de golpe. Misa en su forma pasivo-agresiva había jalado su cabello con fuerza

-Tú dijiste que me dirías todo

-Agh, bien, pero no vuelvas a hacer eso- Se quejó mientras se encorvaba para recargar sus antebrazos en sus rodillas- En resumen, L disminuye las probabilidades de que los delincuentes mayores efectúen golpes de suma importancia

-ajá...o sea, ¿cómo?

-En otras palabras, si alguien realmente peligroso quiere cometer un crimen grande, bastaría con sacar de su camino a "L" para que lo logren.

-¡Oh! Entonces te odian porque impides sus planes y por eso te quieren matar

-Efectivamente

-Sí que suenas como alguien importante

-Puedo mandar sobre varias organizaciones de inteligencia y solicitar ayuda a los mandatarios de varios países. Muchos de ellos me deben favores grandes.

-Ush, el señor modesto. ¿Y ese Deneuve que comentó Mello?

-Es otro de mis sobrenombres, tengo varios. Poca gente lo sabe. Deneuve se especializa en localizar personas, así que suelen recurrir a él para buscar a L.

-Entonces los engañas haciendo una investigación falsa

-Y cobro por ello.-enfatizó

-¿Eso no es estafa?

-Sí, lo es.

-¡Ay, qué cínico! Bueno, supongo que se lo merecen por intentar matarte. Oye, y ya que hablas del dinero...

-Sí, Misa, tenemos mucho dinero.

-¿Cuánto?

-No lo sé

-¿Cómo que no lo sabes? ¡Es tu dinero! Deberías saberlo

-Tal vez Watari sepa alguna cifra cercana, pero ese capital está en constante movimiento. Hemos invertido en varias cosas desde que lo conocí, sumado a lo que obtengo por cada investigación, las patentes de los inventos de Watari, algunas acciones y…

-¿Watari es inventor?

-No pensaste que sólo era mi mano derecha por ser un anciano adorable, ¿o sí?

-Eh…No, claro que no- mintió- pero entonces, a ver, ¿podrías comprar un yate?

-Sí

-¿Un avión?

-Sí

-¿Una mansión gigantesca?

-Sí

-¿El rancho de Michael Jackson?

-No es una buena inversión, pero sí.

-Vaya… digo, sabía que eras millonario, pero pensé que serías algo así como los directivos de Yotsuba o como algunos idols que tienen una vida lujosa.

-¿Por qué tienes tanto interés por ello? ¿Quieres algo de eso?

-No, no lo necesito. Pero si puedes comprar todo eso seguramente podrás comprar un ramo de flores para Misa alguna vez en la vida…

- …

-Y tal vez puedas prestarme para comprar ropa

-Amane es una tramposa.

-¿Eso significa que no?

-Significa que tendremos que extender el closet.

Misa rió de forma tierna y le guiñó el ojo mientras se encargaba de acomodar las almohadas de su cama queen size preparándose para dormir. Luego se dirigió de nuevo al espejo para darse un último vistazo y asegurarse de que no hubieran quedado restos de maquillaje en su rostro.

L volteó a verla cuando esta se amarró el pelo en una coleta alta. Pocas veces en los meses que llevaban juntos tenía la oportunidad de verla de esa forma. La recorrió de arriba abajo con la mirada. Escaneó sus piernas, su espalda, su cuello, su cabello...

Había algo en ella que llamaba la atención de todo el que la veía, por algo era una modelo cotizada. Pero estaba seguro que ninguna de las fotografías que pudieran tomarle en un estudio podrían cautivarlo a él tanto como estaba haciéndolo en ese momento.

¿Cómo no podría estarlo? La mujer con la que estaba por compartir la noche lucía tremendamente bien en un sencillo conjunto de short guinda y una larga y holgada blusa negra de manga corta que pintaba un cráneo atravesado por una espada en la parte trasera.

-Como sea, ya es tarde. ¿Continuarás trabajando con tus esclavos?

-No

-¿Dormirás conmigo hoy?

-No.

Misa no se dio cuenta cuando ese hombre tan extravagante y misterioso se apersonó a sus espaldas hasta que sus brazos la rodearon con delicadeza. Lo miró de nuevo por el espejo, su mirada sombría a causa de sus ojeras marcadas parecía ser la de un depredador cazando a su presa.

El sonrojo que siguió fue la cosa más bonita del mundo para él, al menos hasta que comenzó a recorrer su débiles brazos con sólo las yemas de los dedos, como si fuera una obra de arte con la que había que ser cuidadoso. Entonces fue que su opinión sobre ese sonrojo cambió. Verla sonriendo a ojos cerrados, suspirando por la lenta tortura de sus caricias era definitivamente lo más encantador que había visto en mucho tiempo.

L continuó explorando el cuerpo de su esposa. Sus dedos esqueléticos y largos se colaron bajo la playera de algodón y Misa mordió sus labios en señal de gozo cuando el de ojos grises se acercó a su oído y susurró:

-Tú y yo dejamos otra cosa pendiente en la mañana

Le parecía un trato justo: dejarse consentir por su esposo después de tanto tiempo abandonada y culminar de la mejor forma esa etapa de reconciliación. Además, ¿cómo podría resistirse a ese sujeto?

-La luz…- mencionó suave cuando su playera comenzó a ser levantada

-Olvídala, Misa

La modelo se dio cuenta entonces que hasta el momento jamás había permitido que pasara a luces prendidas. El helicóptero, la cocina del edificio de investigaciones, su sala de trabajo y su propio cuarto tenían en común la oscuridad que solía reinar en ellos.

No le daba pena. Después de ser vigilada 24/7 con cámaras de seguridad eso era lo de menos, pero que L estuviera completamente atento a lo que sucedía por el espejo era una experiencia emocionante. Cada una de sus expresiones, de sus gestos, de sus movimientos, todo estaba siendo observado por el único ojo que su cabello oscuro y aún húmedo le dejaba libre.

Cuando la playera quedó en el piso y la totalidad de su pecho estuvo al desnudo, Ryuzaki se tomó un par de segundos para admirarla. Casi dos años atrás le había robado su primer beso y tal como aquella vez estaba llegando a la misma conclusión: estaba enamorado de Misa Amane.

Volvió a abrazarla, esta vez posando sus manos sobre su vientre y hundió su rostro en el cabello olor a coco de la mujer. Ahí estaba de nuevo esa sensación de cosquilleo en sus mejillas, posiblemente más a causa de sentirse cursi y fuera de sí que por haber llegado a una conclusión que sabía de sobra.

Luego, se animó a decir algo envalentonado por estar con el rostro oculto.

-Gracias por volver-

Misa lo escuchó con un soplo suavecito sobre su coronilla. Miró el espejo con ilusión en sus ojos y él esquivó su mirada, aún apenado por la forma tan vulnerable en la que se sentía. Se le figuraba como un preadolescente declarándose por primera vez y le recordaba lo desinhibido que se veía la vez que la alcanzó en el aeropuerto.

Los labios de Ryuzaki aprisionaron uno de los delicados hombros de su mujer y lo recorrieron hacia su cuello, provocándole un escalofrío.

Ella dejó que sus manos continuaran explorando por su figura, pero sus ganas de replicar dicha acción aumentaban en ella. Así que se giró para enfrentarlo y lo tomó de la nuca para atraerlo hacia ella en un beso salvaje que terminó por guiarlos a su cama, dejando la toalla de L y el resto de la ropa de Misa en el camino.

Él adoptó su postura, prisionero entre las piernas de Misa y la saboreó de norte a sur y de regreso como si fuera el más dulce caramelo. Cuando sus labios volvieron a su boca no se contuvieron de dar mordidas desesperadas ni de juguetear con sus lenguas.

Las piernas de Misa rodearon la cadera del investigador y dio paso a la invasión a su cuerpo que entre movimiento y movimiento la hicieron rasguñar la espalda masculina.

¿Qué importaba el ruido? Él adoraba escucharla y se esforzaba por provocar esos dulces sonidos que retumbaban cerca de su oído. Él también lo hacía, gemía de gozo, de felicidad, de saberse uno de nuevo con esa escandalosa y molesta modelo que le había desordenado toda su vida.

Sus posiciones cambiaron para que ella dominara. En sus ojos había un incendio que tendría que ser saciado y que se apagaría hasta que su cuerpo se quedara sin energías.

La vista que ambos tenían era extraordinaria, con él mordiendo sus labios mientras guiaba las caderas de la fina chica y con ella, clavando sus uñas en el pecho de su esposo como reacción a la sensación que cada sube y baja le producía.

Qué hermosa. Qué regalo tan grande era verla tan expuesta y entregada. Matt decía que debían envidiarla a ella, pero Ryuzaki bien sabía que a quien deberían estar envidiando era definitivamente a él, por tenerla en cuerpo y alma para él solo.

Cuando ella se recostó sobre él para tomarse un respiro pudo notar las marcas que le había hecho en el proceso. Los rasguños, las marcas rojas y esos moretones en su cuello. Todos perfectamente visibles para demostrar que él le pertenecía.

-No dejaré que te levantes hasta que termine. - le susurró el pelinegro, agitado

Con esa amenaza, Misa supo que la noche sería larga.

Y sonrió. Sonrió sin importarle el mundo, sin importarle la hora y sin importar que en la habitación contigua, la única donde los ruidos eran audibles, uno de los dos huéspedes se estuviera lamentando por haber perdido -de nuevo- la oportunidad con el amor de su vida.

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Beyond permanecía en el suelo, estático pero boca arriba. El dolor lo había hecho convulsionarse por casi un par de minutos y por fin estaba cesando, pero comenzaba a concentrarse en su pecho algo similar a descargas eléctricas.

-Estúpido cuerpo- maldijo en voz baja

-"Estúpido" es una mala palabra- susurró Ren, inocente, mientras se acercaba a él

-No me digas…

-¿Te duele mucho? - preguntó ahora, llevando una de sus manos al cuerpo del pelinegro para "sobar" la parte que parecía dolerle

-Qué te importa, suéltame

-Cuando a mi me duele algo mi mamá me soba y se me pasa, a lo mejor a ti te pasa igual.

-No, ya estoy bien, no me toques con esas bolsitas de carne tuyas.

-¿Qué fue lo que pasó? -cuestionó su compañero shinigami

-No lo sé, pero espero no pase de nuevo, cada vez es más intenso.

-¿Cada vez? ¿Te ha pasado antes?

Beyond chasqueó la lengua cuando vio al castaño estirar una de sus manos para ayudar a levantarlo.

-Pff, un par de veces cuando tú estabas ocupado enseñándole letritas al mocoso, eso no te importa. Terminemos con esto ya

Él agitó sus alas y se elevó torpemente, el dolor parecía haberse esfumado pero su vuelo se percibía lento y pesado. Pronto, dueño y shinigami lo vieron desaparecer entre las casas.

-Él no me quiere, ¿verdad, "Lait"?

-Es un tipo complicado

-¿Pero se pondrá bien?

-Pensé que te daba miedo

-Sí, a veces

-¿Entonces? ¿Por qué te preocupa?

-No quiero quedarme solo de nuevo…

Light miró a Ren con algo de confusión. Era sólo un niño, pero era justo por eso que su inocencia y su corazón era el de las personas que definitivamente vivirían en el mundo que él había deseado. Era una persona sin malicia, rencores ni veneno alguno. Sin embargo, eso no le servía para su plan.

-Sólo ha de estar cansado. Bien, Ren, hay una cosa más que debo decirte antes de que tu hermana despierte. ¿Recuerdas que te dije que pronto tendría que irme? Bueno, es hora de hablar de tu...no, de nuestro plan, de qué tan específico puedes ser con esa libreta y de algo que te servirá en el resto de tu vida: cómo ir un paso adelante.

...

No fue difícil encontrar al candidato perfecto: un hombre joven lo suficientemente fuerte para poder defenderse de alguien cuerpo a cuerpo, con un automóvil de cuatro plazas y una adorable esposa de cabello cual rayos de sol. Tampoco fue complicado para Beyond deshacerse de ella, había bastado con un par de cuchilladas directo al corazón para que el sujeto dormido a su lado no tuviera la inquietud siquiera de despertarse.

La fotografía había sido lo más sencillo, había una decena de ellas. Así que cuando regresó al lugar del que había partido, Ren recibió la imagen de una pareja de recién casados con una fecha en la parte posterior.

-Bien, mira el nombre de esta persona - mencionó señalando al hombre sonriente

El niño esperó un momento, ladeando su cabeza como si fuera un cachorro.

-¿Y ahora qué?

-¿Por qué no puedo el nombre ni los números de esa chica? ¿Mis ojos se están descomponiendo?

-¿Mh? No, es normal. Cuando no puedes verlo significa que esa persona ya no está viva. -Respondió el shinigami castaño

-Ah...

-Como sea. Escribe, mocoso.

-Ya lo hice - sonrió el niño-

Él mostró el cuaderno. En una hoja diferente a la que había utilizado para escribir su primera consigna estaba escrita toda una biblia de indicaciones que Light le había indicado poco a poco. Su plan había cambiado, no dejaría a Ayumi sola en la casa de un desconocido, iría con él y terminarían todo lo más rápido posible.

"_ Después de despertar se dirige a su refrigerador, agarra las sobras de la comida de ese día y agua, luego sube a su auto y conduce 3 calles hasta encontrar a un par de niños abandonados. Permite que ellos suban con él y conduce hacia el hospital más cercano..."

Ese era el primer párrafo, su plan había cambiado, lo único que faltaba era el nombre: Elton Brown.

En cuanto lo escribió lo siguiente que hizo fue esconder la Death Note entre el resorte de su pantalón y se dirigió hacia su hermana.

-Ayumi- susurró. - Ayumi despierta

Ren la movía ligeramente, pero no obtenía éxito. Ella estaba más cansada de lo que parecía, así que tuvo qué intentar por un par de veces más antes de que poco a poco comenzara a abrir los ojos.

-Déjame dormir

-Es hora de irnos

Ella se incorporó con los ojos casi cerrados. Quien quiera que la viera pensaría de inmediato que era una niña en situación de calle, pues su cabello despeinado y lleno de basura, su ropa desgarrada y sucia y su cara con manchones de tierra producidos por su sueño reciente no la hacían lucir como la niña de posición acomodada que realmente era.

La pequeña se talló los ojos para enfrentarse de frente con la mirada de dos colores de su hermano. Su vista se aclaró de a poco y al dar una mirada general del lugar donde se encontraban sus labios comenzaron a temblar.

-¿Qué tienes? - preguntó cuando vio su reacción. Inmediatamente fue capturado por los brazos de su melliza

-Creo que una pesadilla muy fea

-...¿Pesadilla?

-Sí, con un hombre malo. Él…¿todo fue un sueño malo verdad?

Ren bajó un poco su rostro para disimular su golpe.

-Sí, fue porque no nos leyeron un cuento y soñaste cosas feas… ¿me...? ¿me dirás qué soñaste?

Su relato fue interrumpido antes de empezar. A sus espaldas un auto se había detenido y de ahí bajó un sujeto en pijama aborregada y mirada perdida.

Ayumi se aferró al brazo de su hermano y se escondió tras de él. Parecía que sus personalidades habían sido cambiadas. Ella tan valiente y altanera ahora parecía poco más que un cachorro asustado y él, tan serio y tranquilo adoptaba una pose de defensa, preparado para sacar la libreta de su escondite.

-¿Quién es él?

Ren tardó en ver su rostro, pero cuando vio el nombre sobre su cabeza relajó su cuerpo y sonrió.

-Es el boleto para ver a nuestro padre.

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La primera motocicleta fue rápida de conseguir. Bastó con encontrar a un incauto a quien amenazar con el arma por la espalda para simplemente pedirla "prestada" por un rato. Sin embargo, la segunda estaba tardando más de lo habitual, seguramente debido a las desoladas calles que aún se sentían en luto por la noticia de la Reina.

Misa amarró su cabello en una coleta mientras esperaba, traerlo suelto en una noche con viento no parecía la mejor idea, como tampoco lo era andar en vestido y tacones en un ambiente frío, pero ella era necia. Si voy a morir, moriré ahora que soy joven, hermosa y elegante, se decía cada que su piel se enchinaba por la temperatura.

¡A buena hora se le había olvidado su abrigo! Si lo tuviera, al menos podría subirse el cuello e ignorar por momentos al chico que esperaba paciente con ella a que apareciera Mello.

-¿Sabes? Pensé que delinquir con nosotros te haría retroceder

-Fuí una asesina, robar un par de motocicletas no es nada comparado a ello. Además, quién lo está haciendo es Mello, no yo y ustedes son como las mascotas de L, ¿no? Seguro que no enfrentarán cargos.

-Claro…

Silencio. No un silencio agradable, no un silencio en el que le gustaría estar con ella. Era más bien lo más horrible que había sentido a su lado. No lo miraba, pero lo recriminaba en silencio y posiblemente en su mente ya lo había asesinado de tres formas diferentes en ese lapso de tiempo.

-Eh… Misa, te ves muy hermosa hoy- comentó, casual

-Lo sé.

Matt por supuesto sabía que eso definitivamente pasaría, pero sus pensamientos no eran nada comparados con la realidad. Misa parecía detestarlo y aunque él se esforzaba por relajar el ambiente, ella ponía una pared invisible entre ambos y lo impedía.

-Misa, escucha…

-No tengo absolutamente nada qué hablar contigo, Matt. Me fallaste.

-Lo sé, lo sé. Diablos, sé que estás enojada conmigo pero sólo quiero pedirte un favor por todos nuestros años de amistad. ¿Puedo?

-¿De qué se trata?

-...No seas tan cruel con Mello. Él se siente muy mal por todo esto.

-No justifiques a tu novio

-No intento hacerlo y no es mi novio. Sólo digo que bastante mierda ha tenido que soportar y te aseguro que este asunto de los gemelos no le es indiferente. Él los estima, aunque diga que no y se siente bastante culpable. Por favor no seas tan dura con él y por todo lo que quieras, no nos saques los ojos.

Él no se atrevió a mirarla, se limitó a subir el cuello de su chaleco para cubrirse hasta el mentón y protegerse de su reacción.

-¿Quieres hablar de mierdas, Matt?-rió con ironía-¿Qué te parece esto? Mis hijos están desaparecidos, un loco al que no podemos ver ni matar está cazando a mi familia, mi amigo me falló y mi esposo en cama y casi inmóvil no me recuerda.

El castaño frunció los labios, los ojos de la rubia inmediatamente se habían llenado de lágrimas, señal suficiente para saber que la había cagado en grande. Sabía que la situación era delicada pero… ¿Ryuzaki no la recordaba? ¿Qué significaba eso?

- "Todo lo que quiero"-continuó- se ha derrumbado… y no sé por qué

Detrás de ella Rem respiró pesado. Aunque quisiera, ese no era el mejor momento para decirle que todo era a consecuencia de haber usado una Death Note y que en algún momento de su vida la desgracia iba a azotar contra ella porque quien usaba la libreta no podía esperar felicidad.

La vida por sí misma (y algo de ayuda de Light) le estaba cobrando con creces sus acciones pero, ¿qué podía hacer ella? Nada, como siempre. Aunque quisiera protegerla de todo ese dolor no podía simplemente deshacerse de sus males. No estaba en sus manos.

-Lo siento

Matt abrió los brazos buscando que ella se refugiara en él, un abrazo no le caía mal a nadie y podía ser la oportunidad perfecta para arreglar la situación. Sin embargo, una tos fingida impidió que el gesto se realizara. Misa se secó las lágrimas al instante.

-¿Interrumpo?

-Mello… Sí. No, estábamos conversando. ¿Por qué tardaste tanto?

-Es más fácil pedir prestada una motocicleta cuando está siendo utilizada que buscar una casa por casa, pero la calle está sola, Matt. - comenzó, recargándose levemente en la motocicleta- Por cierto, Logré comunicarme con Watari. Ha peinado la zona junto con un par de oficiales. Tal parece que encontró una pista importante de los niños.

-No creo que desviarnos sea una buena idea

-No lo haremos. El lugar está en St James'Ln, queda de camino

-Entonces tu teoría es cierta, van hacia el hospital.

-Sí y puede que ya hayan llegado, así que no perdamos más tiempo.

-De acuerdo, pero…- Matt se acercó a él, nervioso. Luego susurró:- Hermano, ¿Misa podría irse contigo?

-¿Mh? ¿Por qué yo debo cargar con la loca?...Olvídalo, me imagino por qué, pervertido. Pero me deberás un favor, uno muy grande.

-Eres el mejor, dude. Bien, me adelantaré.

-No te mates.

Matt apresuró su paso hacia una de las motocicletas y desapareció entre las calles. Mello hizo lo propio y se acomodó para arrancar, sin embargo cuando volteó a ver a Misa, notó que ella (al igual que él) no estaba del todo convencida de que quedarse juntos fuera la mejor idea a menos que quisieran matarse entre ellos.

-Toma, póntelo- ordenó, ofreciéndole el casco que él iba a utilizar

-Gracias

-Amane, ahora que estamos solos debo dejar las cosas claras contigo.

Ella lo observó aún con resentimiento, pero sostenerle la mirada era tremendamente más difícil que hacerlo con L. A diferencia del detective, su mirada tenía algo más que cansancio, aburrimiento o concentración, tampoco era de odio como en muchas de las veces en que la había visto a los ojos. Parecía más bien que Mello estaba incómodo y cargaba con un gran pesar en su cuerpo.

-No estaba en mis planes fallarle a L. Yo asumo toda la culpa y la responsabilidad por el escape de tus hijos, así que deja a Matt fuera de tus amenazas ridículas.

Ella volvió a reír de forma burlona.

-Él me pidió lo mismo…

-¿Matt? ¿Qué más dijo ese lengua suelta?... No, no importa. Ahora, vámonos

Mihael hizo un movimiento con la cabeza para invitarla a subir pero los labios de la rubia, mordidos por la duda, le revelaron la posible razón por la que no quería ir con él. Suspiró y luego se quitó la chamarra de cuero que portaba para dársela.

-No deberías estar usando un vestido así de ajustado si vienes a Winchester en estas fechas, menos si subirás a una motocicleta. Cúbrete y vámonos.

-Eres bastante mandón para ser tan joven, ¿no lo crees?... Pero gracias, de nuevo.

Ella rodeó su fino cuerpo con la prenda que el rubio le prestó, subió con dificultad a la motocicleta y cuando escuchó un ligero "sostente bien" colocó sus manos en sus hombros haciendo que el menor sintiera el temblor de su cuerpo.

-¿Te da miedo la velocidad?

-Nunca he andado en motocicleta

La idea de aprovechar las calles nocturnas completamente vacías para subir la velocidad era tentadora, tanto que le dibujó una sonrisa traviesa al rubio. No obstante tuvo que contenerse. En primera, porque quería seguir vivo para obtener la Death Note y en segunda, porque sería iniciar un nuevo problema con esa mujer y lo que menos quería era a alguien gritándole en el oído.

-Entiendo

El rubio tomó con delicadeza las manos de la chica y las guió hasta rodear su cintura.

-Sólo agárrame fuerte y si te da miedo, pega tu cabeza a mi espalda. Esto será rápido

-Ok... Mh, pero ahora tú estás temblando ¿Estás bien?

Y sin más, avanzó.

...

En un pequeño espacio cuadrado entre dos construcciones se dispersaban 3 personas que en breve comenzarían a acordonar el área.

En otra situación, lo ideal era esperar a que los peritos llegaran para poder levantar pruebas, sin embargo los dos oficiales presentes tenían órdenes explícitas del tercero, un masculino cubierto en su totalidad con una gabardina y un sombrero negros. "Watari" se hacía llamar y así lo conocían desde hacía varios años cuando L había ayudado a resolver un caso que atentaba directamente hacia los miembros de la corona.

-Lo siento, Señor, el paso está prohibido. – Le dijeron una vez que vieron acercarse a aquel que acababa de bajar de una motocicleta

-Watari me llamó, vengo de parte de L, pronto vendrán dos personas más.

El oficial volteó con desconfianza a mirar hacia la sombra hecha hombre que conversaba con el otro elemento y cuando vio que éste hizo un ademán con la mano, se quitó del camino de Matt.

- ...Entiendo, muchas gracias. Por favor descansen un momento, necesito algo de privacidad con el chico que acaba de llegar.

El oficial que hasta hacía un momento conversaba con el anciano se retiró en busca de su compañero y ambos desaparecieron por la calle hasta una patrulla algo alejada del lugar.

-Watari, "L" dijo que habías encontrado una pista de los desaparecidos, ¿cuál es la situación?

Su pregunta se respondió sola. Mientras se aproximaba a un punto más oscuro del lugar pudo notar una escena que le heló la sangre. Un hombre reposaba en el piso con expresión de dolor en su rostro y a pocos metros del cuerpo había una mochila, bolsas con migas de pan, una botella de agua y cosas varias que daban a entender un posible robo.

-Los oficiales revisaron la escena a grandes rasgos. La mochila que encontramos es definitivamente de Ryan, yo mismo se la compré y está bordada al interior. A simple vista parece un robo pero ese sujeto…

-¿Cómo murió?

-Por su expresión y la posición de sus manos al pecho, pareciera un ataque al corazón. Entre sus uñas hay algunas fibras visibles, pero no alcanzó a rasgar su playera. Pensamos que puede ser de alguien más y si le soy sincero espero que no sea de ninguno de los desaparecidos.

Eso no era lo que quería escuchar.

-Watari, ¿"L" no le dijo nada cuando habló con usted hace un rato?

-Nuestra llamada fue breve. Me comentó que estaba buscando algo y no tenía mucho tiempo, pero que podría pasar para hablar en persona.

-Entiendo. En ese caso debería decirle antes de que esos oficiales regresen.

-¿De qué se trata?

-"L" tiene la sospecha de que el arma de Kira puede estar en manos de…"R".

-¿Cómo dice? No, eso es un disparate, él no tiene ninguna razón para convertirse en Kira.

-Sé que suena increíble pero tenemos muchas pruebas que indican a ello. Además, los shinigamis que lo acompañan… bueno, digamos que odian a L. No obstante por lo que nos contó Misa, no tienen la facultad de matar por sí mismos y creemos que esa es la razón para utilizar a R.

-Joven Matt, ¿volvió a consumir de "esos" cigarrillos?

-¡Watari! ¿Me cree capaz?... No, últimamente no. Pero ese no es el punto.

Matt comenzó a desglosar las pruebas poco a poco. Los videos, las actitudes, los dibujos, las palabras que Misa les había dicho en un inicio por teléfono y lo que Rem les había contado. Watari lo observaba con rechazo desde la sombra provocada por su sombrero. Las pruebas eran claras pero era decisión propia el no querer creer.

¿Qué abuelo querría creer que su nieto andaba asesinando personas? Por supuesto que ninguno.

Sin embargo si uno de los sucesores de L había llegado a esa conclusión, debía ser cierto.

Tras poco más de cinco minutos de conversación, una segunda motocicleta paró frente al lugar. Las miradas de los dos hombres se concentraron en el chico rubio que a regañadientes casi cargaba a la figura femenina para ayudarla a bajar y luego le hacía un ademán con la mano para que se colocara la chamarra de cuero y se cubriera del frío.

-¿Qué hace la señora Misa en Winchester? ¿Ella sabe sobre los niños?

-Bueno, sí, y según sus palabras va a sacarnos los ojos y asesinarnos con sus propias manos.

-Ella no haría eso

-Es un alivio saberlo

-Sólo los mataría, pero seguramente sacarles los ojos le daría asco.

Matt apretó los dientes mientras lo vio ir al encuentro con la chica, su rostro era un poema al terror.

-Buen momento para bromear, Watari- susurró el de googles para sí mismo

-Señora Misa, volvió- mencionó apacible mientras abría ligeramente los brazos. Ella corrió a su encuentro para abrazarlo.

-¡Watari! Mello me dijo que tiene una pista, ¿encontró a mis hijos?

-Lo siento, pero no y me temo que lo que encontré no son buenas noticias.

-¿Qué sucede? -interrumpió Mello

Misa rompió el abrazo y comenzó a recorrer el lugar, Mello hizo lo mismo bajo la advertencia del anciano de no tocar nada para no malograr la investigación futura. El actual "L" sacó un chocolate de entre su chaleco y comenzó a masticarlo mientras recorría la escena con sus ojos.

-Esa mochila…-susurró la rubia al darse cuenta del desorden

-Encontramos un cuerpo. Le comentaba a Matt que por su reacción de dolor parece que sufrió un ataque al corazón. Tendremos que esperar a la necropsia para confirmarlo.

-¿Conocen su identidad?- cuestionó el vestido en cuero. El de sombrero esperó un par de segundos para responder

-Era una persona en situación de calle, por lo que no tenía identificación.

Mello y Misa voltearon a verlo al mismo tiempo como si fueran máquinas perfectamente sincronizadas, una con la mirada más tétrica que el otro.

-¿Qué? Pero si no se conoce su nombre entonces...

-No…

Las piernas de Misa por fin se vencieron y cayó hincada en el piso, su respiración se agitó y con los ojos clavados en el suelo comenzó a presionar su pecho en busca de calmar su ansiedad. Necesitaba aire, todo le daba vueltas.

Hasta ese momento había conservado la diminuta esperanza de que Mello pudiera estar equivocado en sus deducciones y que Rem le hubiera dicho información incorrecta, pero ese cuerpo delataba una verdad inquebrantable:

Kira tenía los ojos shinigami.

Kira era Ren.

Ren había disminuído su vida a la mitad.

-No, él no, él no, él no.- repetía una y otra vez golpeando su cabeza con sus puños

-Señora Misa…

-Preciosa, hey, Misa ¿qué sucede?

Matt y Watari se hincaron en un intento fallido de tranquilizar a la mujer, sin embargo las lágrimas comenzaron a salir al tiempo en que su cuerpo empezó a temblar de forma agresiva.

- Es por el trato de los ojos shinigami- Mencionó Rem

-¿El trato? -interrogó Mello alejado del drama que había en el piso, pero muy cerca del cadáver que intentaba analizar de forma superficial- ¿Es ese dónde el portador puede saber un nombre con ver el rostro de alguien?

-Sí. El problema es el precio.

-Deja de hablar a medias, ¿cuál es el problema?

-El precio es la mitad de la vida restante del propietario.

Mello dio un paso hacia atrás con la culpa incrementando por sus entrañas.

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HEY! Cómo están? Me desaparecí por un tiempo pero es que he tenido mucho trabajo y luego cuando el capítulo estaba listo fueron surgiendo más y más cosas que quise agregar.

La escena sensual, por cierto, no estaba planeada, fue sugerencia de una de mis más fieles lectoras que me dijo "no puede haber reconciliación sin lemon" y dije "weeeey, tienes razón. Qué clase de persona sería si no pusiera delicioso?" y luego me dije "no seas mensa, eso no va con el feeling de esta historia, en la otra estaba bien pero aquí tal vez esté de más". Luego dije, "pero si pongo algo más tierno estaría poniendo muy OoC a L" y luego vi un post en Face que me hizo decir "wey, el post tiene razón. Es mi fic, es mi ooc, es mi historia con clichés, si yo quiero algo lo voy a poner y que me vaaaaalga, porque me va a gustar." Así que batallé bastante para no ser explícita y no sentirme incómoda con mi mismo fic, pero logré terminarlo antes de un mes jaja. Lo siento por la tardanza. Les agradezco mucho que me hayan esperado y espero sinceramente que les haya gustado el capítulo y si no, pues también está bien.

Luv u all