Lo que Nadie le(s) Dijo

Por: Escarlata

Precure pertenece a Toei, el plot es mío

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Parte 6 El Beso que Engaña

Diez minutos hablando de Yuka Odajima, básicamente lo que duró su caminata a un lindo local de takoyaki que Nagisa no conocía y del que Honoka era cliente regular, otros diez minutos hablando otra vez de Yuka aunque ésta vez en un tono más de admiración, que fue el tiempo que esperaron por sus órdenes. Así comenzó la salida vespertina de Nagisa y Honoka. Su cena no fue del todo silenciosa mientras ambas comían su takoyaki y bebían una cerveza ligera que se permitieron pedir. Nada que las emborrachara, desde luego.

"Oye, Nagisa, ¿puedo preguntarte algo?" Preguntó Honoka mientras pedía una segunda lata de cerveza. Conocía su propia resistencia al alcohol y hacía falta más para que comenzara a ponerse alegre. Nagisa asintió entre bocados y Honoka sonrió. "Espero no ser indiscreta pero… ¿Cómo van las cosas con ese chico que te pretende?" Sólo por saber, no era como si quisiera estar al tanto si Nagisa estaba disponible o no, para nada, ¿verdad?

"Oh, él", Nagisa suspiró y dio un trago a su cerveza. "Aún me pretende pero tampoco coincidimos mucho por asuntos de la escuela y mi trabajo. La verdad lo veo poco pero sólo después de clases durante mi trabajo, eso no puedo evitarlo", se rascó la nuca. "Él no me gusta, ya se lo dije pero él me dejó en claro que le gusto y no pretende dar un paso atrás".

Honoka frunció el ceño al escuchar eso pero Nagisa no lo notó por comer un par de bolas más de takoyaki. Lo siguiente lo dijo con la boca llena.

"De hecho me pidió asistir a su partido y le dije que no podía pero insistió y le dije que", miró a Honoka y al notarla enfadada se tragó su bocado entero. "Hey, ¿qué pasa?"

"Déjame ver si entendí. Le dijiste que no te interesa y él aun así te busca, aunque ya le dejaste en claro que no", repasó Honoka con voz tensa y Nagisa no tuvo más remedio que asentir. Honoka se frotó el rostro. "No quiero entrometerme de más, lo juro, pero si ese chico no sabe respetar tu 'no' entonces hay un problema".

"¿Eh?" Nagisa se sorprendió un poco ante esas palabras. "Oye… Digo… Es normal que un chico busque a la chica que quiere, ¿o no? Que no se rinda, que busque el amor y esas cosas", casi como en las películas, pero eso no lo agregó. "Se supone que así debe de ser".

"Me temo que no", respondió Honoka y bebió un poco más de cerveza. "Un 'no' es un 'no', y si no lo entiende, quizá nada le impida insistir o forzar algo que tú no quieras, porque un 'no' definitivamente no lo va a detener".

Nagisa frunció el ceño al escuchar eso, precisamente recordando cuando Kazuki le pidió ir a verlo a su partido, ella dijo que no podía y él de todos modos insistió hasta que ella dio una respuesta más o menos afirmativa. También dio un trago a su lata. Y nuevamente recordó, de manera amarga, que no tenía una fila de pretendientes esperando por su turno.

Honoka notó el cambio de humor de Nagisa y de inmediato quiso golpearse a sí misma, entrometerse en donde no le llamaban aparentemente era su deporte favorito. Suspiró hondo y discretamente pidió una orden más de takoyaki, se lo daría a Nagisa.

"Lo siento, no debí decir tanto. No es mi asunto y tú sabes cómo llevas las cosas con ese chico. No volveré a entrometerme, lamento si dije algo que no debí", se disculpó con genuina sinceridad. Le despacharon la orden casi al instante porque la nueva tanda de takoyaki ya estaba lista, se la ofreció a Nagisa a manera de complementar su disculpa. Para alivio de Honoka, Nagisa recibió la comida mientras le sonreía.

"No tienes porqué disculparte, gracias por preocuparte", dijo la deportista mientras comía de buena gana lo que acababan de darle. No quería abusar de la amabilidad de Honoka pero tampoco era nadie para rechazar la comida que amablemente le ofreció. Suspiró hondo. "Te diré la verdad, le permito algunas de esas cosas porque… Bueno… A decir verdad no tengo pareja y tampoco hay más chicos que me pretendan", confesó con la voz llena de pena. "Creo que es lindo que alguien se porte así conmigo… Digo, Kazuki no me gusta, pero…"

"Saber que le gustas a alguien es un tema muy distinto, ¿verdad?" Honoka sonrió suavemente cuando su acompañante asintió con un movimiento de cabeza. No era necesario que Nagisa dijera más, lo comprendió de inmediato. "Entiendo. Sólo procura que no se salgan las cosas de control, sobre todo si ese chico no sabe detenerse cuando se lo pides", tuvo que insistir en ello, Nagisa le preocupaba, pero quizá sólo estaba exagerando.

"Lo haré, tampoco quiero llegar a nada con él", dijo Nagisa, enseguida miró a Honoka con curiosidad. Comió un poco más de esa segunda orden de takoyaki, ya casi se la terminaba. "¿Y tú tienes novio? Eres muy bonita, seguro que tienes una fila de pretendientes", comentó Nagisa entre bocados. Honoka no solamente era bonita, era preciosa, hermosa como pocas chicas que conociera. Podía admitirlo abiertamente, en voz alta y sin retractarse.

"¿Novio?" Honoka rió un poco y pidió una orden más de takoyaki, Nagisa no tenía qué saber que era para ella, Honoka ya estaba llena. "No, no tengo novio, y tampoco tengo una fila de pretendientes", explicó sin dejar de sonreír.

Nagisa en serio se sorprendió. "¿Estás bromeando? ¡Honoka, eres hermosa! ¡Deberías tener a un montón de chicos babeando por ti!" Exclamó casi con horror.

A Honoka le cayó en gracia que Nagisa poco a poco alzara la voz, seguramente por culpa del alcohol. Lo mejor era dejar de beber cerveza, pedirle una soda y más comida, eso bajaría el nivel de alcohol en su sangre. "Te explico", se recargó cómodamente sobre la mesa, su mentón estaba sobre su palma derecha. "No me interesa tener novio porque los chicos no me gustan, prefiero a las chicas. Y tampoco tengo una fila de pretendientes femeninas porque no soy precisamente una persona con muchos amigos, pero sí te puedo decir que mi último noviazgo terminó hace un par de meses y sigo siendo amiga de mi ex".

Esa fue mucha información para la pobre y ligeramente alcoholizada Nagisa, tanta información que casi se atoró con su bocado, bebió el restante de su lata de cerveza para pasarse la comida y no morir. Miró a Honoka con un gesto complicado de describir, para enseguida reír con nerviosismo.

"Comprendo, ah… Entiendo", fue lo que pudo decir, al menos de principio. Fijó su mirada en sus últimas dos bolas de takoyaki mientras seguía sonriendo de manera nerviosa. Por dentro repasaba lo que Honoka acababa de explicarle. A Honoka le gustaban las chicas. ¿Cuál era la palabra? ¿Lesbiana? Sí. Honoka era lesbiana. Se rascó un poco la nuca. Sí, estaba al tanto de que a las chicas podían gustarle las chicas, y que había chicos que preferían a los chicos pero nunca se había topado con una persona gay. No era como si se los imaginara de alguna manera en específico, pero esperaba algo más llamativo, algo más obvio. Honoka lucía perfectamente normal, a su manera, claro. Suspiró hondo.

Reaccionó cuando le dejaron enfrente una orden nueva y caliente de takoyaki recién hecho y una lata de soda de naranja. Levantó la vista y se topó con la dulce sonrisa de Honoka.

"Te dije que va por mi cuenta, anda", dijo la científica con su tono de voz suave y amable.

"Ah, gracias", la deportista suspiró hondo. La comida no tardó en hacerla sonreír. "No quiero dejarte sin dinero, Honoka. No deberías consentirme mucho".

"No me dejas sin dinero, te lo aseguro", dijo con voz tranquila. "Tengo una beca y mis padres, bueno, digamos que tienen un buen trabajo que les permite enviarme dinero cada mes para ayudarme con los gastos, tengo suficientes ahorros".

Así que Honoka era una chica rica y no solamente alguien mejor acomodada. No lo hubiera adivinado a decir verdad, Honoka tenía un aura más bien humilde. Al fin pudo reír. "De acuerdo, acepto la comida. Gracias", siguió cenando. "En serio, Honoka, eres muy bonita. ¿De verdad no tienes una fila de pretendientes?"

"No, la verdad creo que les doy miedo o algo", respondió Honoka con un gracioso refunfuño. "Yuriko me dijo debe ser porque soy muy severa y los alejo con mi encantadora personalidad", se conocía, podía ser bastante dura incluso sin proponérselo.

Nagisa no pudo evitarlo y se rió a carcajada abierta. Sin duda Honoka era encantadora, pero también muy extraña. Notó que se enfadó un poco más y sólo pudo seguir riendo. "Lo siento, lo siento… Es que…" Y pronto repasó sus palabras. "¿Yuriko?"

"Sí, mi ex", aclaró Honoka y alcanzó su teléfono. Le mostró una foto de Yuriko.

Nagisa sonrió. "Es bonita". La chica en serio era linda y cumplía con el típico aspecto de una nerd hecha y derecha. Debía ser alguien muy lista si iba a la misma escuela que Honoka, porque obviamente eran de la misma escuela. "Oye… ¿Por qué rompieron?"

"No sé si te haya pasado alguna vez, pero", Honoka se llevó una mano al mentón. "¿Has sentido cuando algo está de más?" Notó el gesto confundido de Nagisa, sonrió. "Verás… Yuriko se me declaró primero y yo ya sentía afecto por ella, así que acepté salir. Fue bastante lindo, pero llegó un momento en que a ninguna de las dos nos nacía darnos un beso o buscar más contacto físico. No es que no nos quisiéramos, pero no sentíamos lo que se supone que se debe sentir cuando al fin tienes algo y estás con alguien que te gusta".

Nagisa repasó mentalmente las últimas palabras de Honoka. Suspiró hondo. "¿Y eso cómo se supone que se debe sentir?" La verdad se sentía muy curiosa al respecto.

Honoka supo exactamente qué responderle, puso un gesto suave. "Como algo normal".

"¿Eh?" Nagisa parpadeó un par de veces, sorprendida. "¿Cómo que normal? ¿No se supone que sientas mariposas en el estómago y todo eso? La emoción y que no puedas esperar a ver a esa persona de nuevo", porque al menos esos eran los síntomas que ella misma conocía.

"Eso que describes es la atracción, una vez que la atracción pasa y comienzas a estar con esa persona, es cuando realmente comienzas a conocerla", explicó Honoka con calma. "Cuando sientes atracción por alguien sólo ves sus puntos buenos y los maximizas, es muy fácil pasar por alto sus defectos", asintió para sí misma. "Pero cuando te vuelves cercana a esa persona y compartes más tiempo real a su lado, comienzas a conocer sus manías, sus puntos malos, más de sus puntos buenos, su rutina y cómo le gusta hacer sus cosas. Y todos esos detalles no siempre se complementan con los de uno mismo".

Nagisa no pudo evitar pensar en Fujimura e incluso en Kazuki mientras Honoka le explicaba todo eso. Admitía que a Fujimura lo veía increíblemente atractivo y sus fantasías sin duda lo elevaban al nivel de un príncipe en caballo blanco, a veces de manera literal. Por su lado, era probable Kazuki la tuviera en un pedestal, pero no necesitaba saber en qué concepto la tenía a decir verdad, y mucho menos qué tipo de fantasías le pasaban por la cabeza al chico.

"Comprendo", dijo Nagisa mientras seguía comiendo.

"En cambio, cuando pasa la fase de atracción y todo resulta bien, el enamoramiento y eventualmente el amor están ahí cuando puedes ser tú misma con esa persona, sin limitarte, sin fingir, sin forzarte", ésta vez su tono de voz era vehemente, Honoka se sentía inspirada mientras decía cada una de esas palabras. "Cuando aceptas los defectos de esa persona y viceversa, cuando te sientes como en casa con esa persona".

Nagisa sonrió. "¿Cómo sabes todo eso?"

"Mis padres me lo dijeron", dijo suavemente, instantes antes de sacar a la luz su mejor cualidad. "Y por supuesto que he investigado al respecto en libros de psicología y documentales sobre la conducta humana. Después de todo, todos somos seres sociales, las relaciones humanas son complicadas pero fascinantes. Sin contar que mucho de lo que llamamos 'sentimientos' son el producto de reacciones químicas en nuestro cerebro".

Nagisa le miró con la boca ligeramente abierta antes de volver a reír muy fuerte, tanto que comenzó a dolerle el estómago. Honoka también rió, aunque de manera más suave. "Honoka, eres fantástica", dijo Nagisa entre risas. Terminó de comer y de beber lo que le quedaba en la mesa. "Créeme que si me gustaran las chicas, o tú fueras un chico, saldría contigo", dijo alegremente, sin siquiera pensarlo.

Honoka se sonrojó sin poder evitarlo. Se preguntó si Nagisa se escucha al hablar. O quizá sólo lo dijo por decir, debía tranquilizarse y no comenzar a armar lindos escenarios en su cabeza por culpa de la atracción de la que acababa de hablar. Sólo atinó a sonreír.

Nagisa notó la reacción de Honoka y rió nerviosamente. "Lo siento", se disculpó Nagisa se inmediato.

"No te disculpes, no dijiste nada malo. Me lo suelen decir a menudo", comentó, tampoco mentía. "Al menos en mis clases ya varios saben o por lo menos sospechan que soy gay. El asunto es discreto, pero ya sabes cómo es esto. Aquí no es del todo bienvenido algo que se salga de lo 'normal' y de lo tradicional", dijo Honoka con una sonrisa.

"Debe ser duro", comentó Nagisa en voz baja.

"No del todo, al menos a mí no se me complica", se cruzó de brazos. "A decir verdad, una vez alguien nos dijo cosas desagradables a Yuriko y a mí, Yuriko se puso triste", contó, enseguida frunció el ceño y miró a un lado. "Le rompí la nariz a esa persona".

Nagisa la miró sin saber qué decir, parpadeó dos veces y volvió a reírse de sólo imaginar la escena. Honoka rió junto con ella luego de un breve suspiro.

"Me alegra que lo hicieras, eres increíble, Honoka".

"Gracias".

"Oye, Honoka, por cierto", se iba a salir totalmente de tema pero pudo recordar lo otro que quería preguntarle a Honoka, "¿estás libre los domingos, verdad?"

"Sí, normalmente lo estoy", respondió Honoka. Usaba sus domingos para pasear o estudiar en casa, o hacer algo de limpieza, por suerte era una persona relativamente ordenada.

"¿Te gustaría ir a mi partido de lacrosse?" Preguntó Nagisa con entusiasmo. "Es el inicio de la temporada de los juegos inter-universitarios. El partido es dentro de dos semanas, en domingo", agregó. Realmente quería que Honoka asistiera.

Honoka ni siquiera lo pensó. "¡Me encantaría! Por supuesto que iré", respondió con una sonrisa amplia, se notaba emocionada.

"¡Genial!" Una feliz Nagisa casi saltaba de la emoción. Revisó la hora en su teléfono y sonrió. "Creo que es hora de volver a los dormitorios, pronto es el toque de queda y debo terminar mi tarea", eso último lo agregó con desagrado. "Detesto la Estadística".

"Puedo ayudarte por teléfono si quieres, sé sobre Estadística".

Ésta vez Nagisa sí saltó de felicidad e incluso abrazó a Honoka. "¡Gracias, eres la mejor!"

Honoka tuvo que resistir la tentación de devolverle el abrazo. Sólo sonrió. "Por nada".

~o~

Nagisa iba a su última clase del día, precisamente Estadística y se notaba contenta porque entendía mejor la clase gracias a Honoka. Luego de esa vez que le ayudó con su tarea, le dio un curso rápido de Estadística durante tres noches y eso mejoró notablemente su desempeño. Sus calificaciones no eran altas, tampoco reprobatorias o estaría en líos, Nagisa estaba dentro del promedio y eso le bastaba. Su compañera Katsuko, por cierto, pertenecía al grupo que sacaba entre 85 y 90 puntos.

Tenía unos minutos libres y pensaba aprovecharlos para comprar algo en una de las máquinas dispensadoras, un bocado rápido para recuperar energías, pero alguien le dio alcance y de hecho la retuvo brevemente por el hombro y con un 'hola'. Se giró, era Kazuki.

Nagisa estaba de tan buen humor que no le puso mala cara al chico al momento de devolver el saludo. "Hola, ¿vas a clases?" Siguió caminando.

"No, el profesor avisó que no iba a llegar y tenemos la hora libre", explicó Kazuki.

"Qué envidia", dijo Nagisa con una sonrisa.

"Por cierto, Nagisa… Ah… Ayer te estuve esperando cerca de la entrada de la escuela", comentó el chico, "sé más o menos a qué hora llegas del gimnasio, pero no te vi".

Nagisa frunció el ceño, escuchar eso sí la hizo detener el paso. ¿Qué diablos? Suspiró hondo. "Estaba ocupada, no es asunto tuyo lo que hago o no hago en mi tiempo libre", dijo con un tono claramente enfadado. La noche anterior cenó de nuevo con Honoka en la calle.

"Lo sé, lo sé… Sólo quería pasar algo de tiempo contigo, casi no podemos porque los dos estamos ocupados", explicó Kazuki casi como si fuera un lamento, enseguida le sonrió. "¿Vamos a pasar el rato en el jardín? Tengo la hora libre".

"Y yo tengo clase de estadística en cinco minutos, no puedo", dijo de inmediato con toda la intención de ir directo a su salón de clases. Eso comenzaba a ser molesto.

"Sólo un rato, anda, no tiene nada de malo que te saltes una clase o dos, en serio quiero pasar el rato contigo", insistió Kazuki con una sonrisa enorme, casi dulce.

Nagisa no podía creer que tuviera el descaro de pedir las cosas así, como si nada pasara, como si cualquier cosa que le dijera no fuera importante ni urgente. Y entonces recordó las palabras de Honoka:

"Sólo procura que no se salgan las cosas de control, sobre todo si ese chico no sabe detenerse cuando se lo pides".

"Ya te dije que no, tengo clase. Debo irme", dijo con firmeza y caminó con paso firme hacia su salón, procuró dejarlo atrás. En su mente rogaba que Kazuki entendiera y tomara su distancia, pero no fue así, en lugar de eso la tomó de la mano y la hizo detenerse. Nagisa se giró para verlo, al chico apenas si le había cambiado el gesto.

"¡Anda, vamos, será divertido!" Dijo Kazuki con un gesto travieso.

Nagisa en serio se enfadó, se soltó de golpe y lo empujó. "Sólo déjame en paz, todo esto es incómodo. Además ya te dije que tengo clases y no me interesa salir contigo".

"Ah, Nagisa", Kazuki pareció sorprendido ante esa reacción, "pero en serio me gustas". Su gesto se tornó triste, desanimado. Nuevamente tomó la mano de Nagisa, lo hizo con firmeza para que no volviera a alejarse. Además, cuando les comentó a sus amigos que estaba enamorado de Nagisa, estos le dijeron que no debía rendirse ni renunciar a su amor por ella, que debía luchar hasta el final. "En serio quiero pasar tiempo a tu lado, me gustas mucho".

Nagisa se sintió tensa, muy tensa cuando la sujetó una vez más. ¿Tanto le gustaba al chico? ¿Tanto así la quería como para no querer que se alejara? Estaba temblando pero ese gesto y esas palabras la hicieron sentir mal de alguna manera, casi culpable por el desdén que le daba a cambio, estuvo a nada de dar un paso atrás pensando que había sido muy dura con él, después de todo, nadie más le estaba profesando ese cariño y dedicación y…

Y entonces las palabras de Honoka nuevamente la salvaron: "Un 'no' es un 'no', y si no lo entiende, quizá nada le impida insistir o forzar algo que tú no quieras, porque un 'no' definitivamente no lo va a detener".

La atleta tuvo que tomar aire de manera honda, profunda, para enseguida soltarse por la fuerza una vez más. Negó con la cabeza porque las palabras no le salían de la boca y finalmente corrió a su salón. Kazuki no pudo seguirla, menos después de ver el gesto en Nagisa. No lucía contenta, de hecho estaba molesta. Kazuki no sabía que también la asustó, y mucho. Una nerviosa Nagisa llegó a su salón de clases, procuró normalidad pero sus amigas le notaron un poco fuera de sí. A decir verdad, Nagisa se sentía a punto de llorar pero resistió, en serio sintió miedo por alguna razón.

Una de sus amigas rápidamente le echó la culpa al hambre al notarla mal en serio y le dio unos bocadillos que traía en su mochila. Las demás chicas pronto entendieron e hicieron lo mismo. Nagisa no les dijo nada de lo sucedido pero agradeció su apoyo con una sonrisa y, por supuesto, comiendo todo lo que le habían dado.

Para cuando llegó el profesor Nagisa estaba más compuesta y pudo tomar su clase tan concentrada como le fue posible. No estaba de más comentar que más de una vez había echado un vistazo a las puertas, como temiendo que Kazuki estuviera ahí. Aprovechando un breve momento de lectura mientras el profesor revisaba unas anotaciones, Nagisa decidió mandarle algunos mensajes a Honoka. Conocía su horario y era consciente que siempre revisaba sus mensajes terminando sus clases. Con suerte atendería los suyos.

~o~

Honoka estaba en el taller de ingeniería trabajando nuevamente con madera, su pegamento estaba prácticamente listo y quería dejar todo cortado para la presentación de la semana siguiente, eran los últimos veinte minutos de clase, todos estaban trabajando en lo suyo y Honoka se sentía satisfecha de hacer un terminado más cuidado y pulido en sus piezas. Su primera mesa estaba en casa y ya tenía algunos libros y una lámpara encima, el nuevo mueble que tenía en mente era un banco alto. Debía hacerlo bien para que nadie se lastimara al momento de la prueba, el profesor más que nada.

Ese día no tenía planeado ir al gimnasio, asistía entre tres y cuatro veces por semana dependiendo de lo que tuviera que hacer en el día o si terminaba demasiado agotada. Lo que tenía en planes para esa tarde era hacer limpieza general en su pequeño apartamento, lavar su ropa, ir de compras para llenar su despensa y pasar el resto de la noche repasando sus notas de las clases de la semana. Pronto sería semana de exámenes.

Luego de terminar sus cortes y confirmar las medidas de los mismos, Honoka ató y marcó su paquete para que los demás supieran que ese atado de madera ya tenía dueño. Por ese día había terminado, la clase de hecho terminó y Honoka rápidamente se sacudió la ropa mientras revisaba su teléfono. Había algunos los mensajes en las conversaciones grupales de algunas de sus clases, pero nada urgente, sólo algunos compañeros confirmando fecha de entregas de trabajos. Tenía un mensaje de Yuriko donde le mandaba una foto del mecanismo que estaba haciendo en su taller de mecánica junto con un breve texto que decía que todo estaba saliendo bien. Tenía algunos correos y las promociones del día del supermercado donde se abastecía, pero lo que hizo que su estómago diera un vuelco y no de buena manera, era un mensaje de Nagisa.

[Espero no molestarte, ¿me puedes llamar en cuanto salgas de clases?]

Eso no era bueno, Honoka lo presentía. Ni siquiera terminó de asearse, simplemente tomó su mochila y salió del taller. Camino a la salida de la escuela, Honoka le marcó a Nagisa. La respuesta al otro lado de la línea fue rápida.

"¿Honoka?"

"¿Qué pasa, Nagisa? Apenas pude ver tu mensaje, disculpa si tardé".

"No te preocupes. Gracias por llamarme", Nagisa tomó aire, seguía en el salón de clases. Para mala suerte suya, Kazuki le esperaba fuera del aula, y para buena suerte, el maestro justamente la llamó a ella y a otros alumnos para revisar algunos detalles de los trabajos que entregaron la clase pasada. No era su turno todavía y llamaba por teléfono en un extremo del salón, cerca de una ventana, procuraba no levantar mucho la voz. "Sé que sonará raro, espero no molestarte. ¿Podrías venir aquí y pasar por mí? En verdad espero no moles…"

"Voy enseguida", Honoka ni siquiera lo pensó, tampoco necesitaba más detalles en ese momento. "Sé dónde está tu escuela, calculo llegar en veinte o treinta minutos", suspiró hondo. "¿Está bien?"

"Está perfecto, tengo que revisar unas cosas con un profesor, pero te esperaré en la entrada principal en cuanto salga", dijo Nagisa con un suspiro de alivio. Sintió que le regresó el alma al cuerpo en cuanto escuchó a Honoka. No lo negaba, en serio Honoka le devolvía la calma.

"Trataré de llegar antes. ¿Estás bien?"

"Quizá sólo exagero, pero en serio me vendría bien tu compañía", dijo Nagisa con pena. ¿Qué tal si en verdad estaba exagerando? Sea como fuere, confiaba en Honoka. Si decidió no decir nada de ese asunto a sus amigas más cercanas era porque no quería que el problema se hiciera más grande de lo necesario. Eso y que pensó primero en Honoka a decir verdad.

"Después me explicas. Voy para allá", dijo Honoka con firmeza, escuchó un 'gracias' de Nagisa y ambas terminaron la llamada. Honoka de inmediato se puso en marcha para tomar un taxi. No le molestaba regalarle su dinero al taxista, quería llegar pronto con Nagisa.

Por su lado, Nagisa se hacía tonta con su teléfono mientras echaba veloces y discretas miradas a ambas salidas del aula. Ahí estaba Kazuki, quien a su vez se asomaba al interior del salón, momento en el que Nagisa fingía no verlo y seguía viendo su teléfono o hablando con cualquiera de sus compañeros de clase. Su turno para revisar su trabajo llegó quince minutos después, pero por culpa de los nervios no pudo alegrarse del todo al recibir una felicitación de parte del profesor por resolver los ejercicios de una manera bastante eficaz. Tenía algunos errores, pero en general todo estaba bien hecho.

Apenas el profesor le indicó que podía retirarse, Nagisa miró de nuevo a ambas puertas y justamente vio una oportunidad, unos chicos hablaban con Kazuki y Nagisa de inmediato se fue por la otra puerta camino a la salida tan rápido como pudo pero sin llamar la atención. ¡Argh, no puedo creerlo! ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Qué diablos le pasa a ese chico? Se lamentó Nagisa mientras caminaba a marcha forzada por el pasillo.

Dobló una esquina que daba a la escalera y justo a un lado estaba uno de los cubos de luz del edificio. Estaba lista para bajar pero una mano en su hombro la retuvo. Nagisa apretó los párpados con molestia, con horror, apretó los puños incluso. Detestaba reconocer ya esa mano. Por supuesto, era Kazuki. Se giró de mala gana y miró al chico. Tenía que arreglar ese asunto de una buena vez.

"Nagisa, no te vayas, espera", dijo Kazuki intentando tomarla por los hombros, pero ella se soltó y ésta vez no insistió. "Lo de hace rato… Lo lamento".

Nagisa abrió los ojos, grande, y miró al basquetbolista con sorpresa. ¿Acaso había recapacitado? ¿En tan poco tiempo? Su gesto parecía genuinamente atribulado. La chica suspiró y su pose se relajó. Otros alumnos pasaron al lado de ambos para bajar por las escaleras entre pláticas. No pasó mucho antes de que volvieran a quedar solos.

"Me alegra que lo digas, pero dame espacio, en serio lo necesito", pidió Nagisa con cansancio, parecía más un ruego que una petición.

"No lo estoy haciendo bien, perdón. En serio me gustas y te lo tengo que demostrar", dijo Kazuki mientras adoptaba una pose decidida. "Lo haré, ya verás".

Nagisa suspiró de nuevo. "Y yo ya te dije que no me interesas, no necesitas demostrarme nada. Ya no quiero que…" No pudo decir más, Kazuki la tomó por los hombros y la besó.

Nagisa ni siquiera pudo reaccionar. Lo que nadie le dijo a Nagisa era que las cosas no eran como en las películas de romance, cuando un chico y una chica discutían en la escena clímax y parecían no ponerse de acuerdo, donde ella quería alejarse y él, en un arrebato de amor, besaba a la chica con fuerza, con desesperación. Luego la chica peleaba un poco pero con ese beso entendía que el amor entre ambos era verdadero y entonces correspondía el beso con pasión. Ahí terminaba todo y ¡boom! ¡El amor y el 'felices para siempre'! Pero…

Ese beso no le gustó, lo que él estaba haciendo no le gustó. No hubo música romántica ni un ambiente de ensueño, tampoco un boom y luego el amor. ¡Nagisa estaba aterrada! El beso duró dos segundos pero para Nagisa el tiempo fue tortuoso y largo. Se separó por la fuerza del chico, lo empujó y no lo dejó decir nada, no le interesaban sus palabras ni la sonrisa que vio en su rostro. Le dio una poderosa bofetada que hizo eco en toda la escalera. No se veía a sí misma pero estaba llorando. Miró con coraje a Kazuki antes de salir corriendo de ahí.

Kazuki se quedó sin palabras mientras su mejilla se sentía caliente y palpitaba por culpa del dolor. En serio le dolió, pero le dolió más ver ese gesto en Nagisa. Para cuando reaccionó estaba solo en el descanso de la escalera. Un arrepentido Kazuki sacudió la cabeza y estaba a nada de salir corriendo tras Nagisa, pero alguien se lo impidió.

Katsuko le cerró paso luego de saltar desde las escaleras de arriba. Tampoco fue un salto peligroso. Estaba saliendo apenas de clases en el piso de superior y vio todo lo que necesitaba ver. Vio cuando él se disculpaba con Nagisa y después cuando Nagisa le pedía espacio. Y luego vio ese beso forzado y la bofetada y hasta ahí pudo reaccionar para intervenir. No fue lo suficientemente rápida para detener el beso pero sí detendría al menos al atrevido chico.

"¡Ahora te las verás conmigo por meterte con Nagisa, idiota!", le amenazó Katsuko con la más dura y fría de sus miradas. Nunca se había sentido tan furiosa en su vida.

CONTINUARÁ…