Un nuevo día comienza. Las flores florecen, los pajaritos cantan. Y aquella bella pareja apenas despertaba de un muy buen y merecido descanso.
Yuma comenzaba a removerse entre las sabanas. Astral, que minutos antes ya había despertado, le veía con tanta devoción digna de un enamorado. Acercándose un poco más, volvió a atrapar al menor entre sus brazos.
Escucho un ligero quejido, seguido de un suspiro. Rio como quien hace una travesura, y por fin después de que Yuma batallara un poco para asomar su cara entre las sabanas. Ambos se sonrieron.
-Buenos días querido. ¿Qué tal tu siesta?-Cuestiono el mayor, dejando apenas un leve beso en los labios de su pareja.
-Bien, Bien... Nada mal, ¿Qué tal tú? Ayer usaste demasiada energía. ¿No estas cansado?
-...-El mayor pareció meditarlo unos segundos antes de responder- No, por supuesto que no. ¡Al contrario! Me siento renovado ¿sabes?-Dijo con una sonrisa a la vez que con calma y con cuidado de no incomodar de más al menor, subió encima de él.
-Oh~... ¿Y puedo saber por qué Señor Astral?-Yuma le siguió el juego colocando sus brazos en el cuello del mayor, acercándolo aun más a él.
-Es fácil de explicar...-Comenzó a dar pequeños besos al menor- Además de que nuestro plan comenzó su marcha, y que gracias a los buenos sentimientos de tu familia, aceptaran nuestra relación. El día de hoy planeo salir y acompañarte a tu colegio. ¿Qué piensas?
Yuma sonrió entre tantos mimos que le otorgaba su pareja. Apenas poniendo atención a lo que decía. Y con una nueva sonrisa acompañada de un beso profundo y sincero. El menor respondió.
-¡Me encantaría!
Astral sonrió triunfante. Sabía como hacer que el menor accediera a sus pedidos, por muy pequeños que fueran. De esta manera poder protegerlo en caso de ser necesario. Uno nunca sabía que amenazas existían afuera. (Especialmente si el imbécil de Vector estaba suelto)
-En ese caso, ¡Preparémonos como es debido! ¡Estamos a buena hora para incluso desayunar!-Respondió el mayor apenas separándose del menor.
-¿De verdad?-Yuma dudó, usualmente se le hacia tarde.
-Por supuesto, yo al contrario de alguien que conozco suelo ser puntual, ¿Sabes?
Yuma hizo un puchero. Astral volvió a besarlo.
El menor de verdad que disfrutaba este tipo de mañanas. Donde no solo tenía a Astral a su lado, si no que además, este le proporcionara diversos mimos que le encantaban, de esta manera haciendo llevadero el día, aún si se tornaba difícil. Para Yuma ese era su mejor método para relajarse y componerse para los retos que enfrentaría.
Él esta feliz. Y tenía muchas razones ahora. Además de las dos principales (Astral y su bebé). Más de pronto algo surgió en su mente. Una duda que debía aclarar y que por tanta emoción no llego a percatarse en su momento, aquella noche.
Astral por otro lado, después de decidir que había sido bastante por ahora, intento separarse. Más Yuma aun le retenía. Mirándolo le preguntó.
-¿Qué pasa?
-Astral... Me acabo de percatar de algo-Manifestó.
-¿Sobre qué exactamente? ¿Qué no puedes vivir sin mí y yo sin ti?
-...-El menor se sonrojo. Negando levemente-No sobre eso no.
-¿Entonces me estas diciendo que si puedes vivir sin mí?-El lado juguetón y dramático de Astral volvió a resurgir.
-Astral... Ya sabes eso.
-Dilo...
-Astral no...
-Vamos-Animo- Por favor, por mí...-Astral miraba con ojos soñadores al menor. Yuma por su parte suspiró y rodo los ojos con fingido fastidio, pues una sonrisa le traiciono.
-Astral, no puedo vivir sin ti...¿Satisfecho?
-Mucho... ¿Que pasa?-Astral volvió al tema con una sonrisa.
-Oh. Bueno es sobre mis padres y hermana... Ayer que llegamos me abrazaron e incluso besaron. Pero no se vieron afectados por... Bueno-Yuma vacilo, alejando uno de sus brazos del cuello de su amado para posarlo sobre su vientre-Por nuestro bebé... Así que ahora que lo medito... ¿Acaso son inmunes?
Astral le miro con cierto interés. Y sabiendo él la respuesta, respondió a la vez que posaba una de sus manos en el vientre de su compañero, apenas sosteniéndose con su otra mano para no dejar caer su peso sobre el menor.
-No, nada de eso-Acaricio levemente la mano de Yuma-Fue por mí, estando a tu lado tocándote de manera continua, el bebé lo toma que se encuentra a salvo. No hay amenaza. Pues estoy a tu lado... Es, como si le engañáramos, por así decirlo.
-Oh...-Yuma murmuró. Entonces él debía tener cuidado si Astral no estaba cerca. No quería que ningun familiar suyo o amigo saliera volando por los aires.
Y después de prometerse a si mismo aquello, estaba por dejar ir al mayor. Más eso fue interrumpido por un grito que le dio escalofríos y a la vez provoco que se sonrojara. El mayor por su parte detuvo toda acción. Ambos entonces miraron a la puerta.
Akari estaba ahí, mirándolos. Un poco, quizá demasiado sorprendida y furiosa.
-¡¿QUÉ DEMONIOS PASA AQUÍ?!-Volvió a gritar.
Astral se sintió en peligro. Yuma temía quedarse sin esposo.
-¡Puedo explicarlo!-Fue lo que ambos dijeron en unísono.
-¡¿Explicar?! ¡¿Explicar qué?! ¡¿Qué estabas apunto de aprovecharte de mi hermanito?!-Cuestiono con furia Akari entrando al cuarto, dirigiéndose a Astral.
Astral más por instinto que nada, dejo la cómoda posición en la que estaba, parándose rápidamente de la cama, colocándose frente a Yuma, protegiéndolo, encarando a la mayor que ya estaba frente a él.
-¡Na-Nada de eso!
-¿¡Entonces que estabas haciendo?! ¡No me creo que solo le dabas los buenos días!
-¡No! ¡Por favor cálmese y le explicaré que paso!
-¡Nada de eso!-Akari entrecerró sus ojos, mirando de una manera casi mortal al pobre peliblanco-Lo sabía... Sabía que tan solo dejarte cerca de Yuma ya eras un peligro bastante grande... ¡No dejare que te le acerques! ¡Sobre mi cadáver que vuelvas a tocarlo!
Y lo que paso después, parecía que sucedió en cámara lenta.
Akari se acerco al menor, quien yacía sentado sobre la cama, Astral paso de una mueca angustiada y sorprendida, a una preocupada. Intento alejar aquella mujer, más la necedad de Akari pudo más.
Yuma trato de huir, peri fue tomado con fuerza por Akari, la cual después de casi sonreír con triunfo para comenzar a sacar a Yuma de aquel cuarto y llevarlo lejos de aquel perverso ser.
Lo sintió.
Una potente descarga eléctrica la atacó. Y como si fuese un poderoso ataque, Astral y Yuma vieron con horror como es que aquella bella mujer salía volando de la habitación, chocando bruscamente con la pared, dejándola fuera del juego.
K.O.
Fue lo que ambos jóvenes juraron ver sobre el cuerpo de Akari.
Entonces comenzó el pánico.
-¡No puede ser! ¡Akari!-Yuma fue el primero en salir a ver el estado de su hermana. Deteniéndose cuando apenas iba a tocarla. No. Definitivamente tocarla ahora podría matarla... O dejarla en un estado vegetativo. Ninguna buena situación.
Astral saliendo de la impresión, corrió al lado de su pareja, y tomando a Akari volvió con ella a la habitación, y colocándola con cuidado sobre la cama, no pudo evitar soltar una exclamación.
-¡¿Qué diablos paso aquí?!
-No lo sé, no lo sé, no lo sé-Fue lo primero que Yuma dijo. Acercándose a ver a la ahora inconsciente de su hermana.
Ambos jóvenes visiblemente nerviosos, comenzaron a pensar qué es lo que podrían hacer. Habían varias opciones. Y cada una de ellas era cada vez mucho peor que la anterior. Pues Astral quería deshacerse del cuerpo. Yuma grito que seguía viva.
Minutos pasaron hasta que ambos casi al instante gritaron.
-¡Ya sé!
Ambos se miraron y después de asentir, iniciaron con su plan improvisado.
-.-.-.-.-
La mañana iniciaba. Las flores florecían y los pajaritos cantaba. Una bella Akari yacía recostada en sus aposentos. Y abriendo sus ojos, salto por un susto momentáneo. ¿Acaso sus ojos la engañaban?
Tentó su cama y a ella misma.
No. Al parecer no. Se había quedado dormida. Pero, ¿En que momento? Hizo memoria. Le dolía la cabeza, pero aun hizo el esfuerzo.
Según ella se había levantado temprano para hacer un par de entregas a la editorial. Después fue a la cocina por un merecido café, y por ultimo subió al cuarto de su hermano.
Su hermano.
Su lindo e inocente hermano.
¡Su lindo e inocente hermano siendo atacado por el alíen pervertido de cabello blanco!
Akari entonces salió de su habitación en dirección a la del menor. Lo busco abriendo con rudeza la puerta. No estaba. ¡Ese maldito alíen lo secuestro!
Bajo casi corriendo las escaleras, yendo a la puerta sin importarse si tuviera zapatos o no. Ella buscaría a su adorable hermanito.
Mas un saludo la detuvo.
-Buenos días Akari, ¿Acaso se te olvido entregar una noticia?
-...-La mayor se detuvo en seco. Y volteo al comedor. Allí estaba su lindo hermano... Y aquel miserable alíen. Ambos sentados al lado del otro, desayunando con tranquilidad.
-¿Pasa algo Akari?-Pregunto aquella mujer anciana que acompañaba a los menores.
-Yo... He...-Dudo. ¿Acaso todo fue un sueño?-No. No pasa nada...Ya recordé que no se me olvida nada-Se excusó acercándose al comedor sin perder de vista al alienígena.
Astral comía ligeramente nervioso, al igual que Yuma. Más ambos lo simulaban bien. O eso querían pensar.
El mayor en ningun momento hizo contacto visual con Akari, por más que ella lo intentara.
Y una vez que ambos terminaron su desayuno, después de un gracias, salieron por aquella puerta, dejando atras a la muy confundida Akari. Quien no evitaba preguntarse una y otra vez. ¡¿Qué fue lo que paso?!
Ambos padres de familia bajaban apenas saludando a las restantes. Notando con curiosidad la apariencia confundida de su hija. Asumieron que tenia que ver con los gritos de la mañana. Más después de meditarlo, solo se limitaron a sonreír. Ellos confiaban en ambos jovencitos. Alguna inocente travesura debieron hacer.
-.-.-.-
Ambos jóvenes sabiéndose lejos del hogar, no pudieron contener más su risa. Ambos carcajeándose hasta el cansancio. ¡Que situación la que vivieron! Eso iba a convertirse en una buena anécdota para el futuro.
-debemos tener cuidado a partir de ahora...-Menciono el menor limpiando una que otra lagrima de sus ojos.
-Sí, en efecto... No quiero que vuelva a pasar lo mismo-Decía el mayor recomponiéndose.
-Ni yo... No quiero quedarme sin esposo antes de tiempo...-Menciono el menor, a lo que Astral solo le tomo de la mano con una sonrisa. Comenzando a guiarlo por aquel camino ya conocido por él.
Y mirándose con complicidad, se encaminaron hacía su destino. Aquella escuela que les esperaba.
-.-.-.-
Yuma y Astral miraban de vez en vez, lo que adornaba las calles de la ciudad. La vista se veía preciosa. Puestos ambulantes y muchos anuncios flotantes los acompañaron todo el trayecto.
Y siguieron así hasta llegar a aquella escuela. La cual ya se asomaba a lo lejos.
Les pareció extraño, pues en todo el trayecto jamás se toparon con ninguno de sus amigos. Pero eso poco les importo. Quizá habían ido temprano o de lo contrario, apenas se levantaban de la cama. No indagaron en el tema.
Astral quería entrar junto a Yuma. Pero el menor se lo negó, Astral no era estudiante después de todo. Así que habría muchas dificultades en la entrada. El mayor después de insistir y de presentar sus muy validos argumentos (según él), Yuma dio una solución a aquello que no dejaba en paz a su pobre novio.
-¿Por qué no te inscribes? Se qué no hay registro de ti... Pero nada que no podamos ocuparnos después.
-...-Astral lo pensó, y analizando que era la única forma para estar cerca de Yuma, lo aceptó-Esta bien... Pero eso será mañana ¿No es así?
-Me temo que sí, después de todo debemos pedirle ayuda a Akari para falsificar algunos documentos necesarios para ti... -Menciono Yuma con una sonrisa burlona.
-Sí... Temo que sí-Astral sonrió de la misma manera.
-Pero...-Expreso el menor- ¿Como podemos hacer por hoy para evitar, ciertos lanzamientos al aire?
Astral volvió a pensar por un segundo, más no encontró respuesta. Era verdad. Aún había el riesgo de que Yuma mandara a volar a las personas, muy literalmente.
Ambos jóvenes comenzaron a idear varias soluciones, hasta que Astral recordó aquel informe de Ana. Y haciendo un ademan sencillo con una de sus manos. Aquel documento apareció justo delante de él.
Unos minutos de lectura después, ambos sonrieron. Ahora sabían lo que debían hacer.
Astral tomo con cuidado uno de sus aretes, e impregnándolo de su energía, lo extendió a Yuma, el cual tomo dudoso.
-Esto servirá, al menos durante el tiempo que estés aquí-Menciono Astral ayudándole al menor a colocarse tal accesorio.
Yuma se emocionó, pues creyó que Astral le perforaría el oído para colocar aquel arete, más eso no paso. Solo sentía apenas un leve apretón y aquel accesorio ya se mantenía por si mismo. Era algo mágico a sus ojos. Astral sonrió enternecido.
-¡Esta listo!-El mayor anunció, tomando las manos del contrario entre las suyas-Ahora, podrás pasar por ahí sin problemas. Pero...-Yuma lo miro-Ten cuidado. ¿Esta bien? Cualquier problema que suceda no dudes en gritar mi nombre, apareceré a tu lado en un instante.
-Sí, dalo por hecho...
-También ten cuidado con lo que haces. A quien tocas y a quien saludas. Recuerda que ahora tienes a un ser que depende totalmente de ti.
-...-Yuma giro sus ojos en fastidio- ¿Algo más secuestrador?
-Mmm... No, creo que no-Astral sonrió, hasta que recordó cierto detalle- Oh, una cosa más. ¡No te acerques al tarado de Vector! ¡Si no puedes alejarte de él, entonces busca ayuda de Shark, y si no puedes, llámame de inmediato, que yo me hare cargo!
-...-Yuma sonrió ante la paranoia de su amado, y solo asistiendo una y otra vez. Se despidió de Astral, no sin antes dejar un casto beso en los labios contrarios.
Astral miro al menor alejarse, y una vez que se aseguro verlo entrar en las instalaciones, dio la vuelta para volver a su nuevo hogar. Sin percatarse de las muchas miradas que atraía solo con caminar.
Chicas con sonrojos, y chicos con admiración le miraban al pasar. El lo ignoro por completo, solo para pensar en cuanto ya extrañaba al menor.
Camino casi por inercia, hasta que un cierto llamado le detuvo.
-¡Oye chico lindo!-Astral entonces vio a un hombre delgado, formalmente vestido. Su cabello suelto color azul oscuro solo acentuaba su belleza.
-¿Puedo ayudarle?-Menciono Astral sin interés, queriendo retomar su camino. Más aquel hombre se lo impidió.
-¡Por supuesto! ¿Acaso trabajas para una agencia?-Mencionaba quitándose sus gafas de sol.
-¿Una qué?
-Veo que no. Bueno, ¡Alégrate! Hoy es tu día de suerte-Dijo sacando de su traje una tarjeta de presentación, la cual Astral la tomo más por obligación.
-Disculpe pero debo de...-Menciono Astral tratando de irse, pero el mayor volvió a obstruir su paso.
-¡Espera! Mi nombre es Kaito-Dijo señalándose así mismo con una sonrosa- y el día de hoy ¡Planeo convertirte en modelo!
-¿Un qué?
-Veo que no sabes nada de eso. Bueno. ¡Para eso estudié moda! Ven, te explicaré todo lo que debes saber.
Y con ello. Astral fue arrastrado a un complejo bastante lujoso de aquella ciudad. Preguntándose ¿En que rayos se había metido? ¿Será karma? ¿O acaso ya la suerte de Yuma se le estaba pasando? Esperaba que no. Aunque quizá podría sacarle provecho... A lo que sea que fuere esa agencia o ese tal modelo.
Observación número 317:
A los humanos les gusta algo que se llama modelos y agencias.
Nota: Preguntar detalles a Yuma después.
