Yuma camino con una tranquilidad envidiable a aquellas instalaciones, con una sonrisa en su rostro. Recibió miradas curiosas o por simple morbo. Pero eso no le importo. Pues él ya era de por sí alguien conocido por haber ganado el titulo "Campeón de los Duelos", aunque eso fue a medias. Pues después de lo que sucedió con Tron y sus hijos, todo quedo confuso para muchas personas. Y consecutivamente tener un duelo con Kaito, eso nadie además de sus seres cercanos lo sabían. Así que, recibir miradas así estaba bien. Oh, y no descartemos el hecho de que estuvo desaparecido al menos dos semanas.
Se detuvo en los pequeños casilleros de la entrada. Busco con la mirada el correspondiente y lo abrió. Coloco en el suelo sus zapatos blancos y las cambio por las que traía. Entonces ahora sí, podía entrar con libertad al recinto.
Camino de la misma manera, pasando pasillos y escaleras, siempre procurando tomar una ruta menos concurrida, e ir tomándose del barandal por precaución.
Ahora que lo pensaba, la paranoia de su amado por fin se le pego. Sonrió con burla, eso no se lo dejaría saber a Astral. Ya se lo podía imaginar.
¿Lo ves? Te dije que era peligroso andar por ahí por tu cuenta. Será mejor que te acompañe de ahora en adelante, no quiero que termines con una fractura o lesión, las cuales Yuma ya son cotidianas en ti.
¡Hasta nuestro hijo lo sabe! Por eso mejor ir juntos que solos.
Sí, podía escuchar claramente la voz de Astral. Sacudió un poco su cabeza y después negó con una sonrisa. ¿Se le habrá pegado lo dramático también?
Llego entonces a su pasillo correspondiente con su salón de clases. Y camino hacia el. Era realmente extraño. En ningun momento se los topo. Habrá sucedido algo. ¿Acaso era día festivo? No. Para nada. Según el calendario de la Tierra, marcaba un día Martes cotidiano. Así que no.
Al llegar a la puerta escucho más que el silencio. ¿Quizá su clase salió de excursión? Sí era así, entonces el podría volver con Astral. Tal vez, hasta llegase a alcanzarlo en la puerta de su hogar.
Y con una sonrisa renaciente, abrió aquellas puertas corredizas. Lo que recibió su vista después fue colores. Muchos colores de diminutos tamaños y variantes, además de una luz que lo segó por un momento. Seguido de una serie de gritos.
-¡Bienvenido Yuma!
Era lo que gritaban con entusiasmo dentro del salón de clases. Y hasta entonces los vio.
Kotori, Cathy, El presidente de clase (Todoroki), Tetsuo, todos aquellos mas allegados estaban ahí. E incluso podía distinguir la cara de Shark, Kaito y Rio, (curiosamente Vector no estaba cerca).
Yuma entonces se alegro inmensamente. Su sueño fue cumplido, estaba volviendo a ver a sus amigos. Los cuales inmediatamente le abrazaron. (A excepción de Kaito y Shark, quienes solo le sonreían).
Hubo felicitaciones por volver, hubo llantos especialmente de las chicas, y hubo saludos de mano con los demás.
Todos ellos alegres por volver a ver a su luz a salvo. Se veía radiante, incluso hasta mucho mejor que en días. Los demás podrían jurar que incluso notaban la piel de Yuma más tersa. Suponían era la alegría y jovialidad del menor.
El clima era tranquilo, feliz. Pero esto resulto cambiar un poco al escuchar la conversación que mantenían Tetsuo y Yuma.
-¿A-A qué te refieres?... Yuma estas preocupándome-Eso alerto a sus amigos. Yuma se puso visiblemente nervioso. Pues agitaba sus manos a manera de que quería calmar a su amigo. Pero esto solo inquietaba a los demás.
-Ya-Ya te dije Tetsuo. Solo qué, bueno tuve muchos duelos en el mundo Astral y... Y me siento ahora un poco agobiado por eso. ¿Sabes? Un descanso no le viene mal a nadie.
-¿Descanso? Yuma tú jamás tomas descansos, ni si quiera para un Duelo... ¿Acaso paso algo malo? ¡Yuma por favor! Somos tus amigos, si paso algo podemos ayudarte...
Miradas pasaron inmediatamente a Yuma. Querían respuestas hasta que una voz cantarina de buen humor se escucho en el salón.
-Vaya, Vaya~... Kufufu~, ¿acaso el salvador del mundo Astral esta en problemas?
Aquellas miradas acusatorias pasaron entonces a la puerta, notando a un chico delgado y de cabello naranja.
Vector se presentaba a escena, con una sonrisa arrogante y mirada un tanto perversa. Ya algo muy proveniente de él.
-¡Vector!-Yuma le nombro, con mucho alivió pues jamás se le ocurrió una mentira realista. El nombrado solo lo miro como si estuviera loco.
-¡Hasta que te dignas en aparecer!, oh, Yuma-kun~...-Vector entonces se dirigió hasta él, quedando a la misma distancia que Tetsuo, quien le miraba con ligera molestia. Aquel pelinaranja siempre llegaba en los peores momentos.
-¡Me da alegría verte Vector! Se me hacia raro no verte cerca, ni si quiera para molestar. Estoy feliz que estés bien-Menciono Yuma, tratando de evadir el tema anterior.
-Kufufu~, por supuesto. Es normal que extrañes mi presencia. Ya sabes, usualmente antes estabas con tu chicle... ¿Como se llamaba? ¿Astel? ¿Pastel?
-Astral...
-¡Oh, así que así se llamaba! Es una lastima que ya no le veamos. Pero los muertos, muertos están. ¿No, Yuma-kun?
-...-Entonces Yuma quiso golpearlo. Comenzaba a entender un poco a su novio. ¿Acaso esa hostilidad era innata en ellos dos? No lo sabía, pero comenzaba a querer alejarse de ambos si se llegaran a ver.
-Entonces, ¿Que les parece sí seguimos con la celebración? ¡Yo no ayude en vano, bola de tontos!-Y con esa sutil amenaza por parte de Vector. El asunto anterior se vio zanjado. Yuma dio un suspiro de alivio, aunque la mirada de Kotori y Tetsuo, le dejaba en claro que después le interrogarían. Pero él como era, fingió no a verlos visto.
Y con ello, el ambiente alegre volvió a resurgir. Hasta que llego el maestro en turno, quién después de una rápida bienvenida a Yuma, les dijo que se sentarán, pues ya llegaba la hora de la clase.
Aquellos ajenos al salón y la escuela, salieron por la puerta, contentos de ver que todo marchaba bien. Mientras los restantes volvieron a sus asientos asignados.
Yuma entonces por un momento, se sintió fuera de lugar. Aún sentado en su pupitre, junto a Kotori que ya sacaba su cuaderno y distintas lapiceras. Se sentía... Distinto.
Por un momento juro que por aquella puerta, entraría su asistente y Escrivá para dejarle trabajo acerca de las nuevas políticas del mundo Astral. Y seguido de él, Astral se asomaría con una sonrisa.
Pero eso no paso, por más que viera la puerta. Kotori noto la insistente mirada de Yuma. Así que dando apenas un pequeño golpe con su codo a su compañero, le hizo volver a la realidad. Susurrándole.
-Acabas de llegar Yuma... ¿No me digas que ya te quieres ir?
-...-Yuma entonces se sonrojo levemente, para después sacar de igual manera su cuaderno y algunos lapiceras-N-No, no digas tonterías Kotori... Solo, pensaba...
-Pues parecías muy concentrado en la puerta... ¿Acaso te arrepentiste sobre los duelos?
-No, para nada. Por favor Kotori. Fue un duro viaje, pasaron muchas cosas. Quisiera descansar...
Aquella peliverde dudo. Algo dentro de ella le decía que su amigo mentía. Guardaba algo solo para él. Quería seguir indagando, pero entonces se dio cuenta de algo. Eso ya no le correspondía a ella. Y con una sonrisa. Se dio el privilegio de confiar en su amigo.
-Esta bien Yuma, pero no dudes que te enfrentare en Duelo...
Yuma la miro dudoso, pero de igual manera sonrió.
-Esta bien, tenlo por seguro.
De esta manera ambos colocaron atención en clase. Claro hasta que Yuma se aburrió, y como algo instintivo en él, saco su baraja de Duelo y comenzó a ordenarla. Kotori suspiro. Ahí estaba el Yuma que conocía.
-.-.-.-.-
Las clases transcurrieron con normalidad. Y fue un gran alivio cuando llego la hora del almuerzo. Pues Yuma ya sentía demasiada hambre. Y acompañado de una sonriente Kotori, fue en dirección a la cafetería, pues olvido por completo traer y preparar un bento.
El camino fue ameno, tranquilo. Hasta que sintió unos brazos invadir parte de su cuello.
-¡Yuma-kun!
Ahí estaba su dolor de cabeza.
-Vector. ¿Vienes a comer?-Preguntó tratando de separarse.
-¡Por supuesto! Yo no me alimento de aire como el chicle azul que te acompañaba-Dijo antes de salir en dirección a la cafetería.
Una vena por enojo saltaba en la cien de Yuma. ¿Por qué tenía que quedar en medio de una batalla campal entre Astral Y Vector? Qué karma estaba pagando, para que le sucediera todo aquello. Negó con la cabeza, y Kotori solo sonrió tratando de calmarlo.
El enojo duro hasta que el olor a comida fue percibido por la nariz experta de Yuma. Y con un mejorado ánimo, ambos amigos fueron en busca de sus alimentos.
-.-.-.-.-
Kotori miraba a Yuma, Tetsuo miraba a Yuma. Cathy de igual manera. Y quienes le acompañaban no podían evitar hacer lo mismo. Y no era para menos.
¡Yuma estaba comiendo el doble! Si no es que el triple de lo que solía comer. Era de cierta manera, impresionante. Alguno de ellos esperaban ver que en algún momento se atragantara por tanta comida que llevaba a su boca. Pero eso jamás paso. Y con ello, ahora algo resonaba dentro de sus corazones.
Algo paso en aquel mundo. Algo que cambio a Yuma sin que se diera cuenta. Y ellos, como buenos amigos. Descubrirían el qué. De esa forma poder ayudar a su amigo en cualquier cosa que necesitará.
Una promesa muda se hizo aquel día. Incluso Vector, quien miraba de lejos. Ojalá no fuese nada malo.
-.-.-.-
Ya era la última clase. Todos se veían visiblemente agotados. Especialmente Yuma, quién se esforzó de manera titánica para no devolver su almuerzo.
Aquel maestro volvía solo para explicar algunas dudas en pizarrón. Yuma estaba fastidiado. Kotori solo anotaba algunos detalles. Y de pronto, volvió a surgir algo alarmante para los demás amigos de Yuma.
Aquel docente se detuvo. Y miro a sus espaldas. Todos sus alumnos mostraban interés, a excepción de un chico de cabello en punta.
-¡Tsukumo Yuma!-El menor dio un salto de sorpresa. No esperaba ser llamado a esas alturas.
-¡Sí!
-¿Podrías por favor terminar de resolver este problema?-Preguntó aquel docente extendiendo un plumón color azul al menor. El cual al acercarse lo tomo.
Yuma estaba frente a su peor enemigo. Ambos parecían mirarse con detenimiento (Yuma tenía mucha imaginación) y con un suspiro. Yuma hizo aquello que le enseño con esmero su Escrivá y asistente.
Analizar.
Números y letras era lo que veía. Entonces, de la nada, variables comenzaron a surgir en su cabeza. Quizá si movía un numero por aquí, y lo pasaba por allá. Sí, parecía ser buena opción.
Y entonces, su mano comenzó a escribir. Formulas llenaron aquella pizarra, variables eran fácilmente leídas, y la impresión de sus compañeros no se hizo esperar.
Era curioso. Para Yuma esto era algo sencillo. Pues tuvo que resolver peores problemas junto al Escrivá. Esos presupuestos narrados acerca de las ciudades debían cuadrar.
Y después de dar una última mirada, con aprobación, sonrió para después dar de regreso aquel plumón. Dirigiéndose de nueva cuenta a su pupitre.
Todos, incluyendo al maestro, lo miraban. Impresionados era algo que nos les hacia justicia. ¡Era inaudito! Aquel chico de bajas calificaciones logró resolver sin esfuerzo aquel problema que a muchos les rompía la cabeza.
No podía ser cierto. Pero aquel pizarrón les decía lo contrario.
Yuma sonrió orgulloso. ¡Todas aquellas tardes con su asistente dieron sus frutos! ¡Tenía que decírselo a Astral!
-¡Yuma!-Fue lo que escucho a su lado.
-¿Qué pasa Kotori?-Menciono mirando a su amiga.
-¿E-E-Estas Bien? ¿Te pasa algo? ¿Sucede algo? ¡Yuma por favor dime! ¡Estoy aquí para ti!
-¿Qué...?
-¡Yuma!-Fue lo que grito ahora Tetsuo.
Y de ahí. El pánico. Muchos requerían respuestas. Otros solo miraban al cielo y rogaban un día más. Otros comenzaron a profetizar el fin del mundo. Aquel docente se replanteaba su existencia.
Yuma miraba ligeramente descolocado. Una gotita estilo anime bajaba por su cabeza. ¡Y eso que era su primer día en dos semanas! No quería imaginarse los que vendrían.
-.-.-.-
La campana sonó. Y eso fue lo suficiente para hacer salir casi corriendo al menor. Sus amigos siguiéndole de cerca.
Todo era extraño. Bueno Yuma ya era extraño. Pero eso excedía todo lo demás.
Ellos lo miraban, expectantes. Los amigos faltantes, se unieron poco después, preguntando aquel rumor acerca del menor. Con horror habían descubierto que era verdad.
Entonces le observaban, como quien conocía a alguien nuevo. Quizá, el viaje al mundo Astral le sirvió para madurar.
Y al parecer esa fue la explicación que llenaba los huecos. Pues ahora, todos comenzaban a aceptar al nuevo Yuma. Incluso Vector que se acercó con interés al menor.
-¡Yuma-kun! No te olvides de tu mejor amigo...
-...-Yuma rodo los ojos en fastidió. Pero sonrió-Para nada Vector... Para nada-El nombrado ya estaba a su lado.
-¡Oh! Me haces feliz kufufu~, dime ¿Te irás ya a casa? ¿Puedo acompañarte? ¡No lo hago con malas intenciones!
Yuma dudo. Realmente lo hizo. Quería decir que se alejara de él. La ultima vez que le dijo eso, lo traicionó. Pero antes si quiera de detenerlo o replicarle con amabilidad.
Lo escucho.
Una motoneta se acercaba a gran velocidad. Su piloto envuelto en negro, no dejaba ver quién era el que conducía. Pero algo si era seguro. Estaba yendo en dirección a él.
Entro en pánico, pero apenas y se movió. Vector por su lado, se coloco frente a él, en un intento de protegerlo. Cambiando su mirada a una sería y perversa. Y esperando el momento para arrojarse a un lado junto con Yuma.
Aquel piloto que miraba de lejos, soltó un " Tsk", y con una gran habilidad, realizo una acrobacia digna de película. Pues dejo que derrapara la moto de cierta manera, que quedo de perfil ante aquellos jóvenes. Deteniéndose justo a tiempo, antes de provocar algún accidente.
Ese tipo sabía lo que hacía.
Los amigos de Yuma después de un Shock inicial, se acercaron a comprobar el bienestar del mismo, y reclamar aquel irresponsable sujeto. O eso querían hacer.
Hasta que el responsable de tremendo susto. Se quito el casco.
Una cabellera blanca larga fue lo primero percibido. Seguido de una sonrisa juguetona, para rematarlos con una mirada puramente dorada. Su piel pálida era lo suficientemente perfecta para aquel atuendo que portaba, cuero negro como chaqueta, camisa de tortuga negra con detalles en dorado, un pantalón al igual que la chaqueta con adornos en dorado y plateado, y unos botines con picos, eran lo que adornaba a aquel joven.
Él era el sinónimo vivo de belleza y perfección. Chicas se sonrojaron por igual.
Todos le miraron en nuevo shock. Mientras él les sonreía.
Aquel hombre de cabello blanco y mirada dorada, después de analizar la escena, hablo.
-¡Hola! Hacía tiempo que no les veía... ¿Cómo han estado?-Cuestiono antes de mirar con molestia a su Némesis-Oh... Sigues vivo... Que mala suerte...
-¡¿Astral?!-Yuma grito de pronto. Acercándose al mencionado. Astral dejo de mirar al ser de sus pesadillas, para después mirar al responsable de sus sueños, y sonriéndole le respondió.
-El mismo...-Dijo levantando una mano para apuntarse a si mismo.
Y de pronto un "¡¿Qué?!" colectivo se escuchó.
Yuma miraba de manera sorprendida y soñadora a su novio. Astral le miraba con amor. Mientras aquellos amigos eran ignorados olímpicamente.
¿Que es lo que pasará ahora?
