Este fic es una secuela de mi historia "El Siglo Magnifico: La Sultana Sakura" y esta basado en el Epilogo de esta, e inspirado en las series turcas "Medcezir" y "Zeynep: Buscando a su Padre". Los personajes son de la absoluta autoría de Masashi Kishimoto pero la trama y utilización en que han sido empleados corre absolutamente por mi cuenta.


Era un día normal en sus vidas, un día como cualquier otro en que se habían levantado temprano para ir a la universidad; en ocasiones era pasaba a recoger a Ino y desayunaba en su casa a la par que otras veces era Ino quien pasaba a recogerla y desayunaba en la suya. La universidad quedaba cerca de su casa, pero Sakura siempre intentaba llegar temprano para repasar los apuntes que tomaba cada día, un hábito que tenía y por el cual siempre obtenía las mejores calificaciones. No es que Ino no fuese aplicada ni tuviera malas calificaciones, solo…se tomaba las cosas con más ligereza. Había terminado con su novio aquel fin de semana, Ino había ido a una fiesta donde lo había visto presentarse con otra chica en lugar de ella, y luego según las indicaciones de Ino, lo había seguido hasta un Motel donde los había encontrado juntos…le había pedido tiempo porque aún no se sentía preparada para su primera vez, peo nunca había esperado que él la engañara, había esperado que terminara con ella, pero no que intentase hacer pasar por tonta. Ino la felicitaba por su decisión, insistía en que ese chico que inicialmente había parecido perfecto no le convenía en lo absoluto y Sakura también lo sentía así, pero…¿Qué era ese dolor en el centro del pecho?, ¿Qué era ese extraño presentimiento? No sabía qué, pero algo no estaba del todo bien.

-Es un idiota, hiciste lo correcto al dejarlo- felicito Ino, de su lado como siempre.

-Lo sé, y también lo siento así, pero…- un vago suspiro fue todo cuanto Sakura pudo soltar en lugar de terminar de habla.

-¿Pero?- inquirió la Yamanaka, curiosa por su comportamiento

-Una parte de mi tiene un mal presentimiento- admitió la Haruno finalmente, viendo a su mejor amiga entornar los ojos por su superstición, -no sé porque, solo lo siento- añadió a modo de justificación.

-Imaginaciones tuyas- corrigió la rubia, envolviendo hermanablemente su brazo alrededor de sus hombros. -¿Recuérdame porque llegamos con tiempo de sobra a las clases?- pregunto con un desganado suspiro cuanto más se acercaban a las puertas de la universidad.

-Porque ser responsable no es un pecado, Ino- rió la pelirosa, con ánimos renovados.

-Cierto, pero la puntualidad me mata- bufo ella, haciendo un puchero como si fuese una niña.

Por supuesto que su mejor amiga era única y especial como solo ella podía serlo, ambas se complementaban a la perfección; una siendo por demás estudiosa—tanto como para desdeñar cualquier oportunidad de salir con un chico guapísimo—y la otra tan liberal y bohemia como para mandar todo al diablo y solo vivir su vida. Ambas, a una edad temprana habían aprendido a valorar sus diferencias, siendo todavía más cercanas por ello. Por falsa camaradería, Ino se adelantó un par de pasos a su querida amiga, abriéndole la puerta como si de un caballero se tratase, lo que las hizo reír a ambas. La universidad siempre era un caos apenas entrar y esta vez no hubo sido diferente en lo absoluto, con los pasillos prácticamente abarrotados de personas cotilleando entre sí; hablando, sumergidos en sus propios intereses. Eran adolescentes, ¿Qué otra cosa se podía esperar? Eran adolescentes que ni siquiera tenían veinte años, la madurez aún era demasiado pedir. Pero esta vez algo era diferente, en cuanto ambas hubieron entrado, se hubo generado un silencio extraño de parte de quienes las vieron parecer y que se extendió cuanto más pasaban los segundos, más ellas dos solo pudieron observarse entre sí con enorme desconcierto

-Vaya, vaya, vaya, ¿Qué tenemos aquí?- inquirió Ami, deteniéndose frente a ellas, de brazos cruzados. -No sabía que las prostitutas podían pasear libremente- se expresó tranquilamente, desconcertandolas a ambas.

-No perteneces aquí, Haruno- desdeño Leiko, ninguneándola. -¿Conque cara apareces?- inquirió reprobatoriamente.

-Sakura, ¿Qué pasa?- cuestiono Ino, preocupada a más no poder.

-No lo sé, y empiezo a asustarme- murmuro Sakura, esforzándose por no dejar que el miedo la controlara. -No comprendo, ¿Por qué me dicen esto?- pregunto a Leiko y Ami, nerviosa.

-¿Por qué? Por esto- Ami, que había sostenido su celular entre sus manos, le mostro unas fotografías suyas publicadas en el sitio oficial de la universidad. -Todos sabemos que tienes buena reputación, Sakura, pero no pensábamos que tanta- las fotografías eran privadas, en donde aprecia en bata, sentada sobre su cama…se las había enviado a su novio, tiempo atrás. -Eres una prostituta- acuso desdeñosamente, lapidándola con crueldad.

Oía el coro de insultos y criticas de todos quienes estaban en el pasillo y que sin pensar en cuestionar si esas fotos eran verdaderas o no, ya la tachaban de prostituta, todos disfrutaban de la oportunidad de hacerla sentir como lo más insignificante en el mundo, como si no tuviera ningún valor…todo por haber salido con el chico equivocado que por resentimiento había expuesto su intimidad por haber terminado con él; haciéndolo quedar a él como la víctima y a ella como la villana. Sakura abrió los ojos de golpe en el punto más álgido de aquel sueño, aquel que se repetía tanto en su vida y que había sido real, había sido un día en su vida en que todos se habían burlado de ella, en que la habían humillado por mucho tiempo…tanto que aun hoy no podía superarlo. Torpe, entre la bruma del sueño, se sentó sobre el colchón, enterrando su rostro entre sus manos, sintiendo el sudor pegarle el cabello a los hombros, el cuello y el rostro. Otra vez ese sueño, dijo para sí misma con dolor y frustración.

¿Alguna vez podría dejar atrás esos días de dolor y humillación?


Sakura no necesitaba abrir la boca siquiera mientras Ino la ayudaba a arreglarse un poco, sabía que Ino podía leer en sus ojos y dar con el motivo de sus ojeras; había vuelto a tener ese sueño sobre el infierno que había vivido años atrás y que aún no podía superar. Ino solo la abrazaba y le decía que todo estaría bien, aparentemente incluso Ino estaba lidiando con su dolor personal por tener que acompañarla en todo momento, para continuar ayudándola incondicionalmente como amigas que eran. Sentada frente a su mejor amiga, la Haruno vestía sencillamente: una blusa gris claro de un solo hombro, con una manga cinco centímetros por sobre la altura del codo, con un bello recogido en el hombro derecho en forma de rosa, unas calzas deportivas de color negro con un serie de aberturas a lo largo de las piernas y zapatillas blancas, finalmente con su cabello recogido en una trenza que caía sobre su hombro izquierdo, dejando un par de cabellos rebeldes caer en los lados de su cuello. Esta vez quería conocer la ciudad sintiéndose todavía más cómoda, aunque tan insegura como era, sentía que su apariencia no estaba del todo bien mientras Ino cerraba su estuche de maquillaje al haber concluido su trabajo, jugando con sus rizos rosados, peinándolos con sus dedos. Sin poder evitarlo, Sakura se levantó del sofá y dirigió hacia el espejo, observándose con indecisión.

-Me veo horrible, ¿cierto?- más bien afirmo la pelirosa.

-No, claro que yo me pondría algo más…revelador- obvio Ino, situándose de pie tras ella en el espejo, -pero como se trata de ti; estás perfecta- alabo sinceramente, abrazándola por la espalda, percibiendo de igual forma la indecisión de su amiga. -Hablo en serio y mira que soy critica- regaño, fingidamente ofendida porque se pusiera en duda su trabajo al ayudarla a maquillarse y arreglarse. -Además dijiste que va a mostrarte la ciudad y sus maravillas, es mejor que vallas adecuada a cualquier aventura posible, y así no solo estás encantadora sino también cómoda- añadió como prueba crucial de que estaba perfecta.

Ella estaba ahí para apoyar incondicionalmente a su amiga y lo haría hasta que Sakura viera que ella tenía razón y viera lo maravillosa que era, y que no tenía por qué sentirse insegura en lo absoluto. La Yamanaka vestía mucho más glamorosamente que su mejor amiga; una blusa ajustada celeste claro de cuello redondo ligeramente más alto, corta para exponer el vientre y mangas ceñidas hasta las muñecas, falda de cuero hasta los muslos con un cinturón del mismo material que se anudaba en el lado izquierda de la cadera, tacones aguja de color negro, y su cabello se encontraba suelto y naturalmente liso, exponiendo un par de pendientes de oro en forma de sol. Pocas chicas merecían ser elogiadas y Sakura definitivamente era una de ellas por lo que Ino definitivamente quería que su mejor amiga viera lo maravillosa que era, y esperaba que Sasuke también lo viera. Sonriéndole una última vez a su mejor amiga, Ino se alejó del reflejo de ambas para guardar su estuche de maquillaje. Sakura continuo observándose ante el espejo por unos segundos más, pero más que verse al espejo, lo que intentaba hacer era ver que tan grande era la carga emocional que continuaba llevando. Irrumpiendo en sus pensamientos, escucho el timbre de su teléfono como señal de que había llegado un mensaje que ella reviso al instante…era Sasuke; ¿Estás lista o es algo temprano?

-Está fuera- sonrió Sakura sin poder evitarlo, casi en un suspiro.

-¿Cómo?, ¿Tan pronto?- sin poder evitarlo la Yamanaka se aproximó a toda prisa hacia la ventana, comprobando la presencia del Uchiha en el exterior. -Si no estuviera con Sai…- suspiro soñadoramente, y es que mirar no era un pecado.

-Pero lo estás- recordó la Haruno, entre divertida y seria.

-Aun así, le arrancaría la chaqueta…- comento la rubia con evidente doble sentido.

-¡Ino!- regaño la pelirosa, siendo la conciencia de su mejor amiga.

-Es broma- rió Ino, lamentando interinamente no estar soltera…a quien quería engañar, era perfectamente feliz con su novio, pero mirar estando sola era inevitable.

Era en momentos como estos cuando extrañaba locamente a Sai, pero al recordar que habían emprendido este viaje por su mejor amiga, Ino se olvidó de cualquier pisca de egoísmo. Un mes y volvería con su novio, tan solo un mes. Riendo y despidiéndose de su miga con un beso en la mejilla, Sakura se dirigió velozmente a la puerta, abriendo y cerrándola tras de si. No dejaría que los sueños de su pasado la atormentaran…tenia que ser fuerte.


Sasuke reviso brevemente su teléfono antes de devolverlo a uno de los bolsillos de su chaqueta al corroborar que Sakura había visto su mensaje, pero no había respondido a él. Una parte de él se regañó internamente por ser tan apresurado y venir a esa hora de la mañana, ¿Y si Sakura aún estaba dormida?, ¿Y si ella había cambiado de parecer? Un minuto, ¿Por qué se sentía tan desilusionado con esta idea?, ¿Quién era él para querer pasar tanto tiempo con una chica que acababa de conocer? Pensando en esto, el Uchiha se paseó como león enjaulado frente a su auto, intentando no enfrascarse en una pelea consigo mismo. Como siempre, vestía según su propia comodidad; playera azul oscuro, chaqueta de cuero negra, jeans negros y zapatillas gris azulado, preparado para cualquier aventura que fuera a suceder, o cualquier imprevisto ¿Debería de estar ahí? Una parte de él se reía de su amago de caballerosidad con una chica a la que estaba conociendo, comportándose como un tonto enamorado de la noche a la mañana, algo que jamás había hecho, ¿Qué le estaba pasando? Al percibir movimiento, el Uchiha volvió la mirada hacia la entrada del hotel, creyendo ver una especie de aparición divina ante la belleza de cabellos rosa que se acercaba a él con un nerviosa pero cálida sonrisa adornando sus labios y haciendo brillar sus orbes esmeralda, alejándolo por completo de la realidad.

-¿Me veo apropiada para conocer la ciudad?- pregunto Sakura con curiosidad por su expresión.

-Mucho- admitió Sasuke, saliendo de su estupor inicial con ayuda de su propia concentración, -casi esperaba verte con un vestido- admitió sinceramente

-Entonces lamento decepcionarte- rió la pelirosa inevitablemente.

No era el clásico tipo de chica que siempre llevaba vestido y disfrutaba viéndose bonita durante la mayor parte del tiempo, no, para nada; disfrutaba vistiendo y sintiéndose cómoda consigo misma, detestaba as frivolidades y aparentar, en lugar de joyas, ropa o maquillaje, no existía mejor compañero de viaje para ella que un buen libro, mejor todavía si este era de historia, no había nada mejor para ella que desarrollar su espíritu aventurero al leer una historia que la llevara a lugares desconocidos para sentirse capaz de enfrentar lo que fuera…aunque sabía que no muchos chicos encontrarían interesante esta conducta. ¿Cómo era posible que ella causara decepción de alguna forma? Durante toda la noche transcurrida, no había conseguido sacarse de la cabeza los momentos compartidos con ella a lo largo de la tarde, y ahora no deseaba sino pasar con ella el día entero. Inevitablemente y por el tipo del mundo del cual provenía, conocí a muchas mujeres y fuera por entablar amistad con ellas—lo cual no solía hacer—y la gran mayoría de ellas eran un tanto falsas o frívolas, para ellas pasar un día como el que Sakura y él habían disfrutado ayer, habría sido algo completamente imposible, de hecho, él en lo personal no conocía a ningún chica—ni siquiera a su prima Hinata—con un sentido aventurero tan compatible con el suyo, y era esto precisamente lo que lo hacía sentir tan a gusto con ella.

-No lo hiciste- tranquilizo el Uchiha. -¿Qué tienes en mente?, ¿Palacios o Templos?- inquirió, ya teniendo previsto de antemano un itinerario en cualquier caso.

-¿Por qué mejor no me sorprendes?- sugirió la pelirosa, después de todo él era su guía.

-Si eso quieres, pero te advierto que esta vez no iremos tan lento- acepto Sasuke, desviando la mirada hacia su auto; una brillante camioneta Ssangyong Actyon Sport 4x4 2.0 Mt Diesel de color rojo. -Con esto llegaremos muy lejos- asevero, completamente convencido.

-¿Es tuya?- más bien afirmo la Haruno, boquiabierta.

-Completamente, y no soy nada histérico- menciono él, abriéndole la puerta para ayudarla a subir, aun recordando con divertimento la reacción de su hermano al devolver su auto el día anterior.

-Lástima que no seguí el primer consejo de Ino sobre usar tacones, hubiera bailado encima- bromeo ella inevitablemente, abrochándose el cinturón.

-Ya me lo imagino- sonrió ladinamente Sasuke, cerrando la puerta y subiendo al vehículo que por cierto ya tenía el motor encendido.

-Entonces, muéstrame tus habilidades, 007- propuso la Haruno, divertida.

-No digas que no te lo advertí- aclaro el Uchiha sínicamente.

Sin poder evitarlo y predisponiéndose a lo que iba a suceder, Sakura contuvo el aliento, chillando de emoción en cuanto el auto hubo iniciado el trayecto a toda velocidad…


Konoha era por lejos una de las ciudades del mundo, siendo ya de por si perfecta su ubicación que conectaban inmediatamente con el mar. Era una de las ciudades más modernas del mundo y poseía una mezcla cultural envidiable por muchos países del mundo, pero detrás de tanta modernidad, existía también un grado de oscuridad; la sociedad de Konoha, sus habitantes, eran tremendamente tradicionalistas, para ellos su pasado era simplemente sagrado así como su historia, y era esto lo que precisamente le encantaba a Sakura. Tanto cultura por conocer y tantas personas que respetaban el intercambio cultural…era maravilloso, aunque Sasuke parecía no estar tan maravillado con toda la historia que rodeaba a su familia y de la cual ella aun no sabía prácticamente nada, salvo su apellido y que la hacía relacionarlo con la "alta alcurnia" que en su día había formado parte de uno de los Imperios más grandes del mundo. Antes de recorrer debidamente la ciudad, Sasuke la había invitado a desayunar, ella inicialmente había intentado negarse pero el gruñido de su propio estomago le había impedido hacerlo y ahora vaya que lo agradecía; adoraba los capuchinos, pero el que estaba bebiendo ahora y los dulces delante de ella eran por lejos lo mejor que hubiera desayunado en su vida, intentando no devorar inmediatamente todo lo que tenía a su alcance.

-Es por mucho el mejor capuchino que he probado en mi vida- admitió Sakura, sonriente a más no poder, tanto por alegría propia como por el azúcar.

-De nada, pero te advierto que tengas cuidado con los dulces- señalo Sasuke al verla tan emocionada, -no sé cómo viven en la vieja Europa, pero esto tiene el doble de azúcar- esa era la comparación más acertada, aunque en parte, los dulces británicos sí que contenían más azúcar que cualquier otra cosa en la tierra. -Yo en lo personal ya termine de hartarme- menciono mientras terminaba su desayuno; café negro y un sándwich de queso y tomate.

-Lástima, porque me encantan los dulces- rió la pelirosa, agradeciendo su advertencia, pero disfrutando de igual modo de la azúcar. -Si te gustaran, tal vez sonreirías más- bromeo al darse cuenta de que contrario a ella, a él no le gustaba el azúcar.

-Nunca dije que no me gustaran, solo dije que no tanto como a ti- corrigió el Uchiha, sonriendo ladinamente.

Su madre y su hermano mayor eran tremendamente partidarios de consumir azúcar al desayuno casi los 365 días de año, incluyendo días festivos, mientras que él al igual que su padre intentaba evadirla lo más posible, no porque no le gustase sino porque no quería convertirse en un adicto, pero por esta razón mucha gente creía que no le gustaba el azúcar en lo absoluto. Pero optando en ese momento compensaba cualquier gramo sustancial de azúcar con la dulce presencia de la pelirosa que lucía adorable al no darse cuenta de la mancha de jarabe—de los dulces—que se encontraba sobre su mejilla derecha…realmente era adorable. Sin saber muy bien porque, Sakura se quedó prendada de la expresión en el rostro del Uchiha; esa sonrisa ladina que lo hacía parecer increíblemente seguro y arrogante, pero no demasiado, esos ojos tan profundos que sentía que podría perderse en ellos…por primera vez en mucho tiempo se sentía verdaderamente a salvo y protegida junto a alguien, aunque apenas lo estuviera conociendo. Era como si en esos intensos ojos pudiera ver una vida entera con imágenes que iban y venían, alejándola de la realidad, ¿Quién era él realmente?, ¿Por qué despertaba esos sentimientos en ella? Sasuke inevitablemente se dio cuenta de la atención con la que Sakura estaba observándolo

-¿Soy tan interesante?- inquirió él con fingida arrogancia.

-¿Qué?- la Haruno salió por completo de su estupor ante aquella pregunta.

-Estás mirándome- obvio el Uchiha, halagado por la atención prodigada, -no creo ser la persona más interesante aquí, solo eso- agradecía su atención, pero no creí merecer ser el centro de atención.

-No, es que…no lo sé- admitió Sakura, riendo nerviosamente. -Dijiste que sentías conocerme, no sé porque pero siento lo mismo- comento, recordando el día anterior.

-Hay muchas razones; suerte, destino…- enumero él como lo más común del mundo.

-Un golpe- se mofo la pelirosa aludiendo a su primer encuentro.

-O que hayas visto a mi hermano mayor- añadió Sasuke recordando la popularidad que poseía Itachi, -muchos nos hacen pasar por gemelos, eso es muy plausible- y no era broma, tenían años de diferencia que los separaban, sin embargo eran muy parecidos físicamente entre sí.

-Deberías preguntárselo a Ino- sonrió la Haruno, sin poder evitar que las imágenes de su pesadilla se le vinieran a la mente, -yo…tengo malas experiencias con los chicos- fue todo cuanto pudo decir, sincerándose sin saber muy bien porque.

-Me resulta difícil de creer- confeso él, analizándola atentamente y no encontrando ningún defecto en ella.

-¿Y por qué?- cuestiono ella, confundida por el sentido de sus palabras.

-Porque, ¿Quien no puede amar esto?- rió el Uchiha, limpiando la gota de jarabe que le había manchado la mejilla.

-Am…¿muchas personas?- supuso la Haruno, ruborizándose por el gesto.

Se sentía como una completa tonta por ser tan descuidada como para encontrarse en aquella situación con él, pero desecho inmediatamente este pensamiento ante la sonrisa de Sasuke quien le pregunto con la mirada si ya podían continuar con su aventura. Recibiendo como única respuesta un inmediato asentimiento, el Uchiha tomo los vasos de plástico ya vacíos, junto con los platos, dejándolos caer al contenedor de basura más cercano, dirigiéndose ambos con prontitud hacia el estacionamiento donde estaba la camioneta. Una parte de él, por mera inercia, había pensado anteriormente en llevarla a desayunar a un lugar mucho más elegante, de aquellos que Itachi solía visitar, pero algo lo había hecho negarse ante este posibilidad; quería ser lo más sincero posible con ella, no quería que existieran mentiras de ningún tipo, era un impulso que nacía de él y al cual no quería oponerse. El día que estaba teniendo lugar era perfecto, o por lo menos ya lo era a ojos de Sakura que por primera vez en mucho tiempo sentía que estaba bien ser ella misma, no la chica que siempre debía verse perfecta y ser lo que se esperaba de ella sino una chica normal que quería divertirse y descubrir lo que la rodeaba, sin tener que arrepentirse por confiar demasiado en una persona y vaya que se sentía así porque toda esperanza que depositase en Sasuke se retribuía en confianza, y tan solo era su primer día juntos.

-Que suerte que hoy hubiera sitio, normalmente esto está lleno- admitió Sasuke, evidentemente sorprendido por la suerte con la que iniciaba su día.

-Tal vez significa que debemos continuar el paseo- presagio Sakura cuanto más se acercaban al auto.

-Disculpen- dos hombres se acercaron a ellos, tendiéndole un pequeño papel al Uchiha, -¿conocen esta dirección?- Sasuke recibió el papel, analizando la dirección…pero nunca llego a contestar puesto que a Sakura y a él les cubrieron la boca con un paño con cloroformo, -Rápido, ya, sujétala- ordeno el hombre a su compañero que cargo a la pelirosa.

Dejando en el asiento trasero al Uchiha y la Haruno, ambos hombres subieron al auto tan rápido como les hubo sido posible, marchándose cuanto antes…


Para Naruto Uzumaki aquella mañana era como cualquier otra mientras conducía tranquilamente por las apacibles calles de Konoha, su amada ciudad, donde siempre había vivido y querría vivir. Naruto era el único hijo de Minato Namikaze, abogado y socio del bufete de Fugaku Uchiha, y de Kushina Uzumaki; dueña de una casa de modas y que trabajaba directamente con Mikoto Uchiha. Su familia y la de Sasuke estaban estrechamente unidas desde hace muchísimos años ya que su padre y el señor Fugaku—el padre de Sasuke—eran amigos desde que habían entrado a la universidad al igual que sus madres que se habían conocido durante su adolescencia, compartiendo además un apartamento durante sus años de universidad. Además él estaba platónica y perdidamente enamorado de Hinata, la prima de su mejor amigo y que le resultaba completamente inalcanzable por su frívola madre; Mito. Un año así y aun no podía confesarle lo que sentía…eso tenía que cambiar, pero aun no tenía el valor para hacerlo. Estacionando su auto ante su cafetería favorita, el Uzumaki reconocido la brillante camioneta de su mejor amigo estacionad a varios metros, pero en cuanto se bajó para dar con Sasuke, hubo reparado en dos hombres que subían a su mejor amigo—notoriamente inconsciente—y a una desconocida chica a una furgoneta, marchándose a toda velocidad, sin darle tiempo de nada salvo llamar a la caballería:

-Rayos- bufo Naruto, buscando apresuradamente su teléfono en el bolsillo de su chaqueta y llamando de inmediato al hermano mayor de su mejor amigo. -Contesta Itachi, por favor- imploro hasta escuchar el timbre de llamada dejar de sonar.

-Naruto, es un pésimo momento para pedirme algo- bufo Itachi del otro lado, obviamente molesto por una aparente interrupción.

-Me importa poco si estas en la cama con Izumi, secuestraron a tu hermano- soltó Naruto, suponiéndose que esta era la razón para que el siempre tranquilo Uchiha se sonase colérico. El silencio recibido como respuesta fue suficiente para el Uzumaki; -¿Tengo tu atención?- afirmo sardónico.

Estaban en un problema serio, no podían perder tiempo.


Aunque Naruto hubiera deseado tomar una fotografía del vehículo o memorizar su matrícula, no hubiera tenido tiempo puesto que al tener este el motor encendido, no hubo tardado ni un segundo en desaparecer y sumergirse en la carretera, confundiéndose entre todos los autos que y de por si transitaban. No eran criminales, sicarios ni nada parecido, eran simplemente hombres necesitados de dinero que servían lealmente a su señor que solo les había pedido retener—hasta que él diera una orden nueva—al hijo menor de Fugaku y Mikoto Uchiha, por motivos estrictamente personales que ellos mismos catalogaban como; riñas entre la clase alta. En el asiento trasero del vehículo se encontraba el Uchiha, tumbado a medias y su lado, con la cabeza ampollada contra su hombro se encontraba Sakura, igualmente inconsciente de lo que iba a ocurrirles a ambos por estar a merced de los sujetos completamente desconocidos que además cumplían órdenes de alejarlos de la ciudad hasta nuevo aviso, aunque las ordenes habían sido solamente secuestrar a Sasuke, la pelirosa por el simple hecho de estar con él había acabado por correr la misma suerte. Ambos hombres esperaban sinceramente que esta medida preventiva no les acarrease problemas o la desdicha de perder su trabajo tan solo por cumplir las órdenes dadas.

-Este no era el plan, debíamos atraparlo solo a él- regaño uno de los hombres, a punto de perder la paciencia mientras conducía.

-No podían delatarnos, es mejor así- justifico su compañero en el asiento del copiloto. -Mira el camino- sugirió simplemente, marcando una numeración en su teléfono. -Señor, lo tenemos- informo en cuanto su llamada hubo sido contestada.

-¿Nadie los vio?- inquirió una severa voz, del otro lado.

-No- contesto el hombre, desviando la mirada hacia su compañero que conducía y quien le indico que confesara todo lo sucedido, -pero había una chica junto con él y tuvimos que secuestrarla también- admitió finalmente, conteniendo el aliento en espera de una resolución.

-Eso da igual- desdeño la voz con frialdad, -ahora solo quiero que no cometan más errores si quieren vivir- aclaro notoriamente molesto pero no demasiado ante este pequeño contratiempo. -Manténganlos encerrados hasta que yo lo diga, ¿entendido?- exigió esperando no recibir ninguna negativa.

-Sí, señor- afirmo el otro servilmente.

La llamada hubo terminado al instante ocasionando que ambos hombres se observaran nerviosamente entre…no podían cometer otro error, no si querían vivir y conservar su trabajo. Su suerte se estaba decidiendo, pero ni Sasuke ni Sakura podían hacer algo mientras permanecían ajenos e inconscientes a lo que sucedería con ellos.


PD: Feliz Navidad a todos, mis queridos lectores. Me disculpo enormemente por hacer tan corto este capitulo, pero les aseguro que el siguiente sera mucho más largo porque ya lo tengo planeado, pero de igual forma me disculpo por decepcionarlos :3 A partir de esta semana actualizare todas mis historias, pero además iniciare dos fics nuevos, por lo que les aconsejo estar atentos si quieren leer alguno. También informo que pronto comenzare a usar el notebook nuevo que me compre, por lo que tendré recursos nuevos con los que actualizar más regularmente :3

Acoso y Bullying: dedico esta historia a Katherine Winter, una compatriota chilena de 16 años que se suicido este año por ser victima de acoso en su colegio por besar al chico equivocado en una fiesta, su vida fue un infierno por haber cometido un error del que ni siquiera era culpable y por lo que les pido a todos que si saben de alguien que sea atacado o acosado, no lo dejen solo o sola, por favor, apoyémonos y valoremos nuestras diferencias.

Pronto actualizare otras de mis historias; "El Emperador Sasuke" y "El Sentir de un Uchiha":3 como siempre la actualización está dedicada a DULCECITO311(a quien dedico y dedicare todas y cada una de mis historias :3) a Adrit126(cuyas palabras llegan a lo más profundo de mi corazón y por quien actualizare cuanto antes) a guadalupe1992 (confirmando que, en efecto, soy fan de las series de "El Sultan Suleiman y La Sultana Kösem", por lo que me alegra saber que no soy la única) y a todos aquellos que sigan cualquier otro de mis fics :3

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Rey de Konoha" (una adaptación humanizada además del rey león que se me ha venido recurrentemente a la cabeza), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de además iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia , si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "El Conjuro 2 Naruto Style-Enfield" (que iniciare dentro de poco), así como "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de una de estas dos historias, lo cual espero que los tranquilice y anime a su vez. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3