Este fic es una secuela de mi historia "El Siglo Magnifico: La Sultana Sakura" y esta basado en el Epilogo de esta, e inspirado en las series turcas "Medcezir" y "Zeynep: Buscando a su Padre". Los personajes son de la absoluta autoría de Masashi Kishimoto pero la trama y utilización en que han sido empleados corre absolutamente por mi cuenta.
Las palabras ambición o inconformismo no formaban parte del vocabulario de Fugaku, nunca lo habían hecho ni lo harían; su vida no había sido exactamente sencilla por llevar el venerable apellido Uchiha ni la sangre milenaria de la dinastía que en su día había gobernado el País del Fuego, antes Imperio Uchiha, su padre Fujitama había sido un hombre que pese a su sangre aristocrática había amasado una cuantiosa fortuna únicamente por pura fuerza de voluntad, primero había trabajado en las calles, luego como obrero y finalmente como un funcionario público en un juzgado y lo que lo había ayudado a ascender hasta obtener un lugar en la política nacional. Este había sido el último trabajo de su padre unos años antes de retirarse ya que con una gran fortuna lo que había hecho había sido velar por la felicidad de su esposa Ayame y sus hijos Fugaku, Madara e Izuna; Fugaku y Madara habían estudiado leyes y formado un bufete de abogados en conjunto, e Izuna había creado una empresa propia. Sentado en solitario en su oficina, Fugaku se dedicó a leer los antecedentes del próximo caso que representaría como abogado, lo tenía todo para ser feliz; una hermosa esposa, dos hijos, un hogar, maravilloso y un trabajo con el que ayudaba a otros ya que él y su bufete de abogados no representaban cualquier caso sino el de aquellos que no podían luchar por si mismos, si, era muy feliz. Rompiendo con su calma, Fugaku dejo los documentos sobre el escritorio al sentir vibrar en el bolsillo de la chaqueta de su traje, contestando la llamada aunque la numeración fuera completamente desconocida para él.
-¿Diga?- contesto Fugaku, estoico como de costumbre.
-Buen día, señor Uchiha- saludo una voz masculina que le resulto completamente ajena, -¿qué tal su día?- pregunto por mera cortesía.
-¿Quién habla?- cuestiono el Uchiha, desconcertado por esta de injustificada confianza.
-Usted no me conoce, ni necesita saber mi nombre- contesto con un secretismo que a Fugaku le resulto molesto, -solo necesita saber que si no habla con una determinada persona en menos de veinticuatro horas, no volverá a ver a su hijo menor- comunico con total serenidad.
-Espero que esto no sea una broma- contrario él en un cansino suspiro, no gustándole el curso que estaba tomando la conversación.
-No lo es, revise su teléfono- probo el individuo, de buena fe.
Como abogado, Fugaku estaba sobradamente acostumbrado a tener que encontrarse con mentiras en su día a día, incluso había aprendido a diferenciarlas y por lo mismo es que esta vez sintió que esta no era ninguna mentira, se sentía como la cruel realidad que le clavaba un puñal por la espalda y su hijo no era ninguna especie de juguete o moneda de cambio, por lo que si algún incauto creía que saldría libre de este juego, estaba equivocado. Intentando creer que aquello era una mentira o por lo menos una mala broma, Fugaku despego el teléfono de su oído a la par que un mensaje llegaba, más el Uchiha dudo ampliamente en si abrirlo o no...como si su dedo se moviera solo, pronto se encontró abriendo el mensaje y lo siguiente que cubrió la pantalla de su teléfono fue una fotografía, en ella aparecía Sasuke aparentemente dormido sobre una silla a la que se encontraba amarrado de las muñecas, a su espalda y de igual forma se encontraba una joven de largo cabello rosado y que si él no erraba era Sakura Haruno, la hija mayor de la amiga de su esposa. Okey, dos cosas estaban tajantemente claras para él ahora; primero, esta no era ninguna broma, se trataba de una extorsión real por la vida de su hijo, y segundo...aunque le costase la vida y no tuviera ni la más remota idea de con quien estaba tratando, su hijo regresaría con bien a casa, fuera cual fuera el precio a pagar. Masajeándose las sienes por un momento y soltando un cansino suspiro., Fugaku volvió a situar el teléfono contra su oído al mismo tiempo que intentaba pensar en una salida a este repentino acontecimiento.
-Ya tiene mi atención- contesto Fugaku finalmente, pero sin exteriorizar nada de lo que estaba sintiendo. -¿A dónde tengo que dirigirme?- indago ya que con seguridad estaba hablando con un lacayo.
-Solo diré un nombre; Izuna Uchiha- respondió el hombre con igual tranquilidad que antes. -Es todo, señor Uchiha- se despidió sin necesitar de cortesía alguna.
Sin necesidad de más palabras la llamada llego a su fin pero ni aunque tuviera tiempo de formular una pregunta antes de que la llamada finalizara, Fugaku se habría encontrado incapaz de tan siquiera media palabra; los Uchihas eran una familia con mucha historia si con historia familiar se referían a la innumerable cantidad de siglos pasados en que cientos de príncipes y hermanos se habían traicionado, atacado o asesinado entre si en una guerra sangrienta en pro del poder que representaba el sultanato, pero se suponía que por vivir en una época diferente y en una sociedad tan diferente de la que procedía sus ancestros tales situaciones no deberían darse porque eran impensables...craso error, puede que el mundo hubiera cambiado pero los viejos hábitos no morían, no entre Uchihas, por lo que en cierto modo a Fugaku en nada le extraño que su propio hermano hiciera algo así, al fin y al cabo lo conocía bien, pero esto superaba todo lo que Fugaku hubiera podido pensar de su hermano menor y que Izuna hubiera hecho hasta ese punto de su vida, ¿Por qué secuestrar a Sasuke?, ¿Cuál podría ser el motivo para...? No, se dijo Fugaku haciendo un llamado a la calma en su subconsciente, no llegaría a ninguna resolución así, lo que debía hacer era mantener la cabeza fría y confrontar a su hermano personalmente, ¿No era acaso lo que quería que hiciera? Tomándose un breve minuto de silencio, el Uchiha marco de memoria la numeración del teléfono de su hogar, esperando con impaciencia a que alguien contestara de la otra línea, y mejor si esa persona era Mikoto, pero no fue ella quien contesto su llamada.
-¿Diga?- contesto Shizune con su característica voz serena.
-Shizune, dile a Mikoto que se prepare, pasare a recogerla- comunico Fugaku escuetamente, no queriendo dar más detallas.
-Sí, señor- acato ella solícitamente, sin dudarlo.
Sin más y dando por terminada la llamada, Fugaku regreso su teléfono al bolsillo de su chaqueta, levantándose de su escritorio y emprendiendo rumbo hacia la puerta con las llaves de su auto en la mano, cerrando la puerta tras de sí, ¿Qué estaba pasando?
-¿Cómo te fue?- pregunto Zetsu ante el regreso de su compañero.
-Supongo que bien, pero esperaremos hasta que el señor Izuna nos permita actuar- contesto Juzo, no queriendo celebrar anticipadamente por la paga que recibirían. -¿Qué haces?- inquirió al ver a su amigo golpearle ligeramente la mejilla la joven pelirosa.
-Despertarlos, ya esperamos mucho- obvio él, animándolo a hacer lo mismo.
Estaban fuera de la ciudad, en una insignificante y deshabitada bodega en medio de la nada, por lo que no debían temer que alguien los encontrara o a esa joven pareja, y aunque surgiera algún imprevisto, contaban con la protección del señor Izuna, ¿por qué temer entonces? Con poca delicadeza, pero sin ser un bruto, Zetsu le golpeo ligeramente la mejilla a la joven griega que cabeceo, apretando los ojos, sintiendo que todo a su alrededor estaba dando vueltas mientras abría los ojos, parpadeando para enfocar su vista...¿qué había pasado? Todo lo que recordaba era haber estado junto a Sasuke a punto de subir al auto y luego...no hizo falta que ella profundizara más en sus recuerdos, no en tanto contemplo las lúgubres paredes verde azulado cubierta de polvo y sintió sus muñecas atadas a su espalda a la silla sobre la que se encontraba sentada, e intuía quien se encontraba a su espalda, ¿Cómo habían acabado ahí?, ¿Quiénes eran esos sujetos? A propósito, Juzo tuvo mucho menos delicadeza con el joven Uchiha, abofeteándole repetidamente la mejilla hasta despertarlo; tendrían compasión de esta chica que se había visto involucrada en tan desafortunada situación, pero no con el Uchiha, no cuando les habían ofrecido tan cuantiosa fortuna por su cabeza. Apretando los ojos un momento para enfocar su visión, Sasuke intento recordar que había ocurrido antes de que se encontrara inconsciente, más no hizo sino sobresaltarse al sentir sus muñecas atadas a su espalda haciendo que todos los últimos acontecimientos se le vinieran a la mente. Sakura, fue lo primero en que pensó.
-Sakura, ¿estás bien?- pregunto él, volviendo su rostro hacia el de ella.
-Si...- contesto la Haruno, asustada más intentando no exteriorizarlo.
-¿Quiénes son ustedes?- exigió saber el Uchiha, sosteniéndoles retadoramente la mirada a esos dos sujetos.
-No importa eso, niño, lo único que importa es que ambos estarán aquí hasta nuevo aviso- determino Zetsu indiferente ante su arrogancia, -por lo que tendremos que llevarnos bien- menciono infantilmente y como si hablara con niños.
-¿Quién les pago?, ¿Cuánto les pagaron?- increpo Sasuke a punto de perder la paciencia definitivamente.
-El dinero no lo es todo, niño- contrario Juzo, nada cómodo con semejantes acusaciones, aunque fueran ciertas. -Su tío nos pidió retenerlo aquí hasta que él diga y cumpliremos con lo que ordeno- esclareció finalmente, disfrutando de ver la sorpresa en el rostro del joven Uchiha.
Los Uchiha eran una respetable familia, no solo por sus influencias sino por su considerable fortuna, y ser un aliado de ellos era lo mejor que se podía hacer, nadie quería tener a un Uchiha como enemigo, por lo que y sin más divagaciones ambos hombres hicieron abandono de la pequeña habitación, cerrando la puerta con seguro tras de sí con el fin de aplastar toda idea que la joven pareja pudiera tener de escapar, más nada limito el pensamiento de Sasuke y Sakura que reflexionaron en silencio que podían hacer para salir de ahí. De todos los panoramas que Sakura podría haber ideado, este era el más descabellado ya que ni siquiera se lo había imaginado, pero; helos ahí, atados a una silla en una bodega, ¿qué seguía ahora? aunque siendo honesta sea sentía tranquila, puede que sonara tonto pero confiaba en Sasuke y no podría pensar en otra persona junto a quien encontrarse secuestrada, más nada de eso minimizaba el problema en que se encontraban ¿Qué clase de persona era su tío?, ¿Por qué secuestrarlo? El Uchiha negó para sí, cerrando los ojos; sus primos Yosuke y Rin eran muy queridos para él, ¿Por qué su tío insistentemente lo veía a él y a su familia como si fueran una amenaza? Eran de la misma familia, la misma sangre, ¿Por qué atacarse? Bueno, por obra de su tío claramente podían trazarse los límites entre la familia y la ambición, porque todo esto era por ambición, no por otra cosa, y lo peor es que Sakura ahora corría peligro, no se preocupaba de sí mismo, pero Sakura...por Dios, nada de eso estaría pasando, ella no estaría corriendo ningún peligro de no ser por él.
-Ya decía yo que tanta calma no era normal- comento el Uchiha para sí, en apenas un susurro.
-¿Por qué tu tío ordenaría secuestrarte?- pregunto Sakura, no pudiendo más con el enorme desconcierto que sentía.
-Tenemos conflictos familiares- intento minimizar Sasuke, más tenía claro que ella se merecía una explicación. -Mi padre es el mayor de la familia y le corresponde la mayor parte de la herencia, pero mi tío Izuna nunca ha estado de acuerdo con eso- expreso brevemente ya que aquel era el problema aunque sonara simplista, -pero hasta yo estoy sorprendido, nunca habíamos llegado a esto- reflexiono en voz alta, sorprendido.
-Dime por favor que no son como los Borgia- rogó ella encarecidamente, imaginándose lo peor.
-No, no llegamos a eso, pero tal vez estemos al nivel de los Medici- aporto él en un intento por aligerar el ambiente.
Lo único que Sakura atino a hacer fue observarlo por el rabillo del ojo con un deje de incredulidad antes de suspirar profundamente, como si se le fuera la vida en ello, ¿Cómo me metí en esto? se preguntó inevitablemente, pero sin culpar a Sasuke y ni tan siquiera pensando en abandonarlo y salvarse ella, si salían de ahí, debían hacerlo juntos. Claro que comparar a los Uchiha con los Medici era una tontería y eso Sasuke lo sabía bien, significaba ningunear a todos sus ancestros y el legado del poderoso Imperio que en su día había gobernado aquella tierra, pero no quería alterar a Sakura innecesariamente; claro, los Uchiha no habían vivido desmanes y escándalos como orgias, incesto, asesinatos y ambición sin límites como los Borgia, pero ciertamente era peores y más poderosos que los Medici quienes habían dejado su huella por su poder e influencia mientras que los Uchiha lo habían hecho a través de su barbarie, crueldad, poder, voluntad e intrigas. Su tío Izuna podía ser un individuo sin escrúpulos de ninguna clase, pero que si bien se dejaba llevar por su ambición no se mancharía las manos con sangre de su propia familia hasta haber cubierto todas sus opciones para verse beneficiado, por lo que por ahora disponían de aunque fuera un poco de tiempo para formar una estrategia., tiempo que Sasuke en lo personal quería emplear para negociar la liberación de Sakura que no tenía por qué encontrarse ahí y junto a él, ella era una víctima inocente y merecía sobradamente quedar en libertad, era lo mínimo que podía hacer por haberla arrastrado consigo a este predicamento.
-No hay nada de lo que debas preocuparte, intentare lograr un acuerdo para que te dejen ir- tranquilizo Sasuke volviendo su rostro hacia el de ella en la medida de lo posible.
-¿Qué?- Sakura no podía creer lo que estaba oyendo. -No voy a dejarte solo, estamos juntos en esto, no importa lo que digas, me quedare- espeto ella inamovible, porque no iba a abandonarlo.
No pudiendo entender tal bondad y lealtad en tan inocente corazón, Sasuke solo pudo parpadear repetidamente, ella apenas y llevaba un día conociéndolo y estaba dispuesta a permanecer a su lado, fueran cuales fueran las circunstancias, ¿era un ángel? Ante el evidente desconcierto del Uchiha por su respuesta, Sakura únicamente contesto con una ligera sonrisa; estaban esto juntos y solo saldrían juntos.
Con monotonía, Ino recorrió los canales de televisión al mismo tiempo que revisaba las redes sociales en su teléfono, no es como si esperara que Sakura comentara o publicara algo en Facebook, Twitter o Instagram, su mejor amiga era extremadamente reservada en cuanto a redes sociales se refería debido a los eventos que tenían relación con su pasado y no era para menos, por algún milagro del universo Ino espero a que esta vez todo saliera bien y que este Sasuke Uchiha fuera ese alguien que le permitiera a su querida amiga dejar el pasado atrás y comenzar de cero como tanto lo merecía...era un lindo sueño cuando menos. Resulto desconcertante para ella que llamaran a la puerta en ese momento; primero, no había pedido nada en cuanto al servicio a la habitación se refería, segundo no esperaba a nadie y tercero no era posible que Sakura regresara tan pronto, ¿cierto? aunque una parte de ella quisiera volverse inmediata víctima de la paranoia, la Yamanaka se golpeó mentalmente la frente ante tales pensamiento, esta no era ninguna película, era la vida real, por lo que no tenía que ver todo como un peligro o una fantasía. Negando para sí, Ino apago el televisor, con el teléfono en la mano en todo momento mientras se dirigía hacia la puerta, sosteniendo firmemente la perilla y abrir la puerta antes de encontrarse con un rostro que le resulto muy conocido, en un principio creyó que se trataría de este Sasuke Uchiha ya que Sakura y ella habían estado investigando parcialmente sobre él, pero no, no se trataba...aunque y si no le fallaba la memoria, según tenía entendido el Uchiha tenía un hermano mayor, ¿Cuál era su nombre?
-¿Ino Yamanaka?- más bien afirmo Itachi, recibiendo un asentimiento de parte de ella.
-Soy yo, ¿y tú eres?- curioso ella, cruzando los brazos por sobre su pecho.
-Itachi Uchiha, soy el hermano de Sasuke- se presentó él sencillamente, estrechándole la mano.
Para Itachi enterarse que la vida de su hermano menor corría peligro lo aterraba por completo aunque no diera señales de ello con su estoico exterior, ¿Por qué ahora? se preguntó una y otra vez, la relación entre su familia y su tío Izuna no era particularmente buena, no se odiaban pero tampoco era los mejores amigos entre sí, su trato era tenso y mínimo, siempre lo había sido debido a diferencias irreconciliables, pero esto...esto lo superaba todo y cruzaba cualquier limite existente, ni siquiera sabían que es lo que es lo que su tío buscaba obtener de todo este asunto, pero una cosa si era segura; tendrían que pasar sobre su cadáver antes de tan siquiera pensar en hacerle daño a su hermano, porque no podría perdonarse si algo le ocurría a Sasuke. Pero por ahora elegía confiarle todo a su padre que encargaría de negociar la liberación de su hermano y ponerle un alto a la situación en tanto él se encargara de que la mejor amiga de Sakura estuviera a salvo y esto último lo había exigido su madre, protegerían a Sakura y a todos quienes fueran importantes para ella, como si fueran parte de la familia, era lo mínimo que debían hacer ante los recientes acontecimientos, y cumpliría con ello. Claro, se dijo Ino al reconocerlo ahora que por fin conocía su nombre, golpeándose la frente mentalmente y sintiéndose como una completa tonta...pero, un momento, ¿Qué hacia él ahí?, ¿Por qué razón estaba en su apartamento? Sasuke estaba con Sakura, ¿entonces qué hacia él ahí? Ino volvió a sentirse paranoica, imaginándose el peor de los escenarios posibles en su cabeza, temiendo que le hubiera ocurrido algo malo a su amiga.
-¿Ocurrió algo malo?- indago Ino, confundida por su presencia.
-Tienes que venir conmigo, te lo explicare en el camino- instruyo el Uchiha en respuesta, más lo observo con desconfianza. -Se trata de Sakura- añadió con apremio, esperando que aquello sirviera para convencerla.
No necesitando de más palabras que esas, Ino se le adelanto al Uchiha, abandonando la habitación a tal velocidad que Itachi necesito parpadear un segundo antes de seguirla...
-¡Izuna!- llamo Fugaku a todo pulmón apenas cruzo el umbral de la puerta.
Producto de su cólera a punto de estallar o bien únicamente por su sentir como padre y su natural preocupación por su hijo, Fugaku ni siquiera se molestó en apagar el motor de su auto mientras ingresaba en el hogar de su susodicho hermano en compañía de su esposa que se mostraba tan colérica como él, más hermosa en una sencilla blusa mantequilla sin mangas, de cuello alto y decorado por hojas doradas, con la estampada en líneas verticales, ceñido pantalón negro que enmarcaba su femenina figura a juego con un par de tacones de igual color, pendientes de perla en forma de lagrima y su largo cabello azabache con reflejos azulados cayendo sobre su hombro izquierdo como una perfecta cascada de ondas. Sonriéndose entre sí, intuyendo o más bien habiendo esperado ansiosamente la llegada de Fugaku y Mikoto, la serena pareja que se había encontrado charlando animosamente como de costumbre, se levantó del sofá junto a la ventana para recibir a sus visitantes; él, un elegante e indudablemente atractivo hombre de negocios enfundado en un impecable traje, de rebelde cabello ébano y mirada letal como la de una serpiente, ella una esbelta belleza que portaba un favorecedor vestido de seda negro, de hombros caídos, mangas cortas hasta los codos y con el costado derecho de la larga falda hasta los tobillos abierto hasta la rodilla, una pulsera de plata en su muñeca izquierda, pendiente de diamante sobre una cuna de plata en forma de ovalo con su largo cabello castaño rojizo cayendo sobre sus hombros y tras su espalda, exponiendo su bello rostro adornado por dos joyas de jade sumamente calculadoras y que escudriñaron a Fugaku y Mikoto una vez estuvieron frente a ellos.
-Bienvenido, hermano- saludo Izuna con falsa cordialidad.
-Deja de fingir, Izuna, ya lo sé todo- increpo el Uchiha, a punto de lanzarse sobre el como un león furioso.
-Entonces sabes lo que queremos- obvio Mei con absoluta calma y una sonrisa confiada.
-Nuestro hijo no es ningún trueque, Mei- espeto Mikoto sosteniéndole la mirada como si viera a una serpiente de cascabel, -reconsideren su estrategia o todo acabara mal para ustedes- advirtió y no en vano, porque si algo le ocurría a su hijo, ella se convertiría en su verdugo.
¿Qué tan lejos estaba dispuesta a llegar una madre por su hijo? La pregunta en si no tenía una respuesta definitiva porque cada madre establecía su propio limite, pero para Mikoto no existían los limites, si de proteger a sus hijos se trataba Mikoto se consideraba capaz de perpetrar los peores crímenes imaginables con tal de permitir que Itachi y Sasuke tuvieran un futuro, eso y mantenerlos a ambos bajo arresto domiciliario indefinidamente si volvía a tener a Sasuke en sus brazos, pero no querían verla enojada, por lo que lo mejor era que les devolvieran a su hijo y a Sakura sanos y salvos si querían vivir, y Fugaku no pensaba muy diferente de ella aunque se mostrara estoico e imperturbable, eso solo significaba que la tormenta, el torrente de ira en su interior crecía más y más, convirtiéndolo en una bomba a punto de estallar y mostrar lo peor de si ante su propio hermano. Sin tener o sentir un ápice de temor, Izuna y Mei únicamente intercambiaron una mirada cómplice entre sí a modo de respuesta antes de regresar su mirada hacia Fugaku y Mikoto, ellos también tenían dos hijos en caso de que lo hubieran olvidado; Rin tenía doce años y Yosuke ocho, y por ellos es que estaban haciendo todo esto, para que tuvieran el futuro que merecían, ¿Fugaku y Mikoto estaban dispuestos a todo por sus dos hijos? Pues ellos dos también e incluso más, lo que ellos estaban viviendo era más que un mero enfrentamiento, era una verdadera guerra por la supervivencia y para ganar todo los medios eran buenos, esa era la primera lección de la guerra y que como Uchihas que eran se esperaba que conocieran bien.
-Te has dedicado a velar por la seguridad y el futuro de tus hijos, Fugaku, yo estoy haciendo lo mismo- comparo Izuna sin problema alguno, poniéndose al nivel de su hermano.
-Con una diferencia; yo jamás he hecho nada contra tus hijos, ni lo pienso hacer- puntualizo Fugaku, no agradándole en lo absoluto tal comparativo.
-Lo importante es ganar y para lograrlo todos los medios son buenos- recordó él citando la primera gran regla de la guerra. -Te expondré mis requerimientos, querido hermano, no son tan complicados como piensas- sonrió ladinamente al decir esto, disfrutando de la frustración que veía en su hermano, -harás una declaración pública en menos de veinticuatro horas, renunciando a la mitad de la fortuna que posees, cediéndomela a mi legalmente, y entonces te devolveré a tu hijo menor y su novia, sanos y salvos- plasmo clara y lentamente para que no existieran dudas.
La intención de Izuna no era mancharse las manos con la sangre de uno de sus sobrinos, pero existía un desequilibrio en el orden y la distribución de la herencia familiar, circunstancia que él pretendía remediar beneficiándose a sí mismo y a su familia en l proceso, no era tan difícil de entender, ¿cierto? Tenía que ser una broma, Fugaku no podía creer que la ambición hubiera enceguecido tanto a su antes amado hermano para exigirle algo así, ¿Es que cuando menos no podía tener respeto por los muertos? Ni siquiera había pasado una década de la muerte de Madara, y ni aunque lo hubiera hecho, eso no le daba derecho a hacer algo semejante, ¿es que no tenía corazón? El inmediato impulso de Mikoto al oír aquella exigencia fue volver la mirada hacia su esposo que sin dudarlo hizo abandono de la propiedad de inmediato, no estando ni tan siquiera considerar semejante propuesta...esta exigencia en particular era demasiado para él, no se trataba del dinero sino del peso y legado que su padre lord Fujitama y su difunto hermano Madara le habían confiado al morir como su última voluntad, ceder su fortuna y traicionar su memoria era algo que Fugaku no podía ni debía hacer, no era correcto...aunque la vida de su hijo se encontrara en un peligro completamente real, y era aún más incorrecto que quien le estuviera demandando tal cosa no fuese sino su propio hermano, su sangre...silente, Mikoto siguió a su esposo con la mirada, no sabiendo que hacer para revertir la situación y quitarle este peso de encima. Viendo tan absorta a su antigua amiga, Mei encontró la oportunidad perfecta para insistir.
-Es lo mejor, así todos tendrán lo que merecen- respaldo Mei, viendo el lado bueno de la situación.
-Habla por ti, Mei- reprocho Mikoto con disgusto, -recuerda mis palabras; quien hace mal a otros, siempre termina mal, siempre- advirtió observando de igual modo a Izuna.
Dicho esto y observando a su cuñado y antigua amiga con desprecio, Mikoto hizo abandono de la casa, siguiendo los pasos de su esposo; Sasuke, ¿dónde estás?, se preguntó Mikoto con el alma en vilo y el corazón desbordante de angustia, no se perdonaría si a su hijo le sucedía algo malo...no, Sasuke regresaría a casa sano y salvo, debía hacerlo.
Segundo a segundo, minuto a minuto, todo parecía transcurrir como si de una eternidad se tratase mientras aguardaba por noticias aunque pudieran ser pequeñas pero que brindaran algo de sosiego en tan infausto silencio que los mantenía nerviosos a todos; Itachi se encontraba sentado sobre el sofá con el rostro enterrado entre las manos, acompañado incondicionalmente por Izumi quien le masajeaba los hombros, enfundada en una sencilla chaqueta Viridián de aspecto refinado y estampada en un complejo diseño de ondas, cuello en V que se cerraba bajo el busto por una cremallera, mangas ceñidas, pantalones negro, botines de tacón a juego y su cabello castaña cayéndole sobre sus hombros para enmarcar su sereno rostro y a través del cual intentaba mantener a Itachi tranquilo para que no se sumergiera en la desesperación. Irascible o más bien impredecible, Naruto se paseó en círculos dentro de los metros que conformaban la sala, no pudiendo creer que esto estuviera pasando y que la vida de su mejor amigo corriera peligro como él no había podido tan siquiera imaginar e Ino no se mostraba muy diferente, sentada sobre el sillón contiguo al que se encontraban Itachi e Izumi...Dios, no podría vivir si volvía a ocurrirle algo a su mejor amiga y ella no estaba ahí para ayudarla, y se sentía terriblemente impotente por ello. Como si pudiera leer los turbulentos pensamientos que rondaban su mente, Shizune le tendió una cálida taza de té de manzanilla para poder calmarse, no tenía sentido perder la fe sin tan siquiera haber librado la primera batalla.
-Gracias- sonrió Ino, profundamente agradecida por su preocupación, aceptando la taza de té.
-Gracias, Shizune- aprecio Itachi, sintiendo menos desesperación con ella presente. El Uchiha no tuvo tiempo de servirse una taza de té ya que pronto escucho la puerta principal abrirse y ver ingresar a sus padres. -Papá, ¿qué paso?- indago de inmediato por las expresiones de desilusión en los rostro de ambos.
-No logramos nada- bufo Mikoto, paseándose en círculos como una leona enjaulada, -Izuna expuso sus condiciones y no admitió un no por respuesta- añadió en un chillido, conteniéndose para no cometer una locura.
-Esta vez llego demasiado lejos- menciono Fugaku únicamente, masajeándose las sienes en un intento por no sucumbir a la ira como si quería hacer su esposa. -Quiere una conferencia de prensa en que renunciemos a la mitad de lo que tenemos y yo no pienso hacer eso- Izuna no tenía honor o respeto por los muertos, pero él si, por lo que no rompería su promesa.
Resumir lo que estaba ocurriendo, en palabras sencillas, era algo extremadamente difícil de hacer cuando su preocupación por su hijo menor era tal que ni Mikoto ni Fugaku querían hacerse idea de lo que Izuna podía tener en mente para él y para Sakura si ellos no tomaban una decisión a tiempo, y dicha decisión no podía considerarse correcta ni fácil de tomar por el peso emocional que implicaba...era simplemente increíble, Fugaku no podía ni quería creer que quien lo tuviera entre la espada y la pared fuera su propio hermano menor, ¿Cómo habían llegado a eso? En el pasado su relación siempre había sido cordial, siempre habían sido muy unidos entre sí, pero la muerte de su padre los había distanciado un poco entre sí, y la muerte de Madara los había enemistado por completo, Fugaku había intentado arreglar las cosas y que ambos pudieran reconciliarse a pesar de lo malo, pero Izuna se había negado rotundamente desde el principio, siguiendo un camino propio. Sintió como Izumi lo abrazaba por la espalda, intentando que se mantuviera tranquilo ante esa declaración de parte de sus padres, más Itachi enterró brevemente el rostro entre sus manos, intentando no desesperarse por no saber cómo ni donde se encontraba su hermano e intentando que el peor de los escenarios no cruzara su mente, por lo que volvió el rostro hacia Izumi, agradeciendo su apoyo y presencia incondicional, más en cuanto vio una mirada de total desconcierto en el rostro de Ino sobre el sillón contiguo supo que ella merecía una explicación, merecía saber de qué la estaban protegiendo ni de la peligrosa situación en que se encontraban Sasuke y Sakura.
-Antes de morir, nuestro abuelo repartió toda la fortuna hecha durante su vida en tres partes iguales entre sus tres hijos; mi padre, tío Madara que murió hace seis años y tío Izuna- explico Itachi en voz alta ante la confusión de la Yamanaka.
-A la muerte de Madara el exitoso bufete de abogados que él y Fugaku fundaron juntos paso a ser de la entera propiedad de Fugaku por ser el mayor de la familia y el socio mayoritario- respaldo Mikoto, compartiendo su parecer de explicarle a Ino lo que realmente estaba pasando, -pero Izuna nunca estuvo de acuerdo- aquello era un eufemismo, pero era la mejor forma de decirlo.
-Si solo fuera dinero, lo entregaría, pero mi padre dividió la herencia de la forma en que lo hizo para que no peleáramos entre nosotros, y legarme el bufete fue la última voluntad de Madara- reflexiono Fugaku en voz alta, masajeándose las sienes, -no puedo entregar nada de esto, no por la ambición de Izuna- puntualizo ya que ni Naruto ni Ino tenían claro aquello.
El dinero era dinero, un mero bien material, por lo que Fugaku no lamentaría perderlo ni las comodidades que traía porque había crecido viendo a su padre desvivirse para que Madara, Izuna y él pudieran tener un buen futuro y llevado una vida digna de admiración, Mikoto también provenía de una buena familia pero que la había criado con la idea de que el dinero no era lo más importante del mundo, por lo que ceder toda la fortuna que tenían o gran parte de ella no sería una gran pérdida material para ambos, pero el gran predicamento para cumplir con las exigencias de Izuna era el peso emocional de la herencia y que su padre y hermano le habían legado como su última voluntad antes de morir, y él no podía traicionar ese legado por las vanas pretensiones y/o ambiciones que tenía Izuna. Ino asintió en silencio, comprendiendo lo que oía y agradeciendo que confiaran en ella y la estuvieran protegiendo aunque fuera una completa extraña en su casa, claro que todo aquello parecía sacado de alguna película sobre el mundo de la mafia, solo que peor ya que esto era la realidad, pero Ino no era ninguna tonta, entendía que nada de esto era culpa de señor Fugaku ni de su esposa o de alguno de los integrantes de esta familia, solo había un culpable al que señalar y a quien Ino no conocía...pero temía muchísimo por su mejor amiga y por Sasuke, ¿qué podría ocurrirles si no se accedía a tal demanda? De solo pensarlo se le helaba la sangre, puede que sonara egoísta y que ella no tuviera derecho a emitir una opinión pero tal vez lo mejor fuera acceder a lo que se pedía, después de todo, ¿Qué otra opción tenían?
-Lo entendemos, señor, y sus razones- aunque fuera osado, Ino se atrevió a hablar en nombre de todos, -pero, ¿Qué haremos mientras tanto?- pregunto inevitablemente y con el corazón en vilo.
-Esperar un poco y si la situación no cambia para el final del día...entonces tendré que hacer lo que Izuna dijo, aunque no me guste- esclareció Fugaku para todos y quienes solo pudieron asentir.
Su hijo merecía cualquier sacrificio, incluyendo incumplir una promesa y un compromiso de honor, ya verían si Izuna cumplía con su palabra, pero por ahora solo podían esperar.
Cuanto tiempo había pasado, minutos u horas, era difícil para Sasuke y Sakura saberlo encerrados en aquella habitación tan pequeña y vacía, en silencio e intentando pensar en una forma de salir de aquel lugar, pero por cada comentario en susurro emitido tenía lugar un prolongado silencio ya que toda estrategia que pudieran idear carecía de sentido con ambos amarrados por las muñecas a las sillas, pero increíblemente no tuvieron que pensar demasiado ya que la solución vino a ellos en forma de piedad o más bien vino a Sakura ya que siendo la parte más inocente de esta historia sus captores decidieron olvidar sus razones para retenerla aunque fuera por un momento, desatando una de sus manos de la silla y tendiéndole un sencillo sándwich para compensar mantenerla en cautiverio por culpa del Uchiha a quien eligieron mantener amarrado a la silla sin posibilidad de liberarse. Más lejos de molestarse por ello, viendo esta muestra de humanidad, Sasuke intento idear una estrategia lo más rápido posible, ya que no podían esperar a que les tuvieran más consideración en otro momento, no cuando ya había quedado más que claro que su tío no estaba bromeando al ordenar que los mantuvieran encerrados en aquel lugar indefinidamente hasta que él decretara lo contrario. Siendo honesta, Sakura no sabía cómo reaccionar ante este gesto, a decir verdad lo último que tenía era hambre mientras su vida y la de Sasuke corría peligro, una parte de ella se aferraba a la esperanza mientras que la otra la llevaba directamente hacia la finalidad. ¿Cómo salir de aquel lugar? Esa era la cuestión.
-Aprovecha la ocasión para comer, no te volveremos a desatar, niña- aconsejo Zetsu con un tono por demás cortante, -si lo hiciéramos saldrías corriendo a la policía- supuso ya que si bien era inocente en esta historia, era todo menos tonta.
-Pueden apostarlo- coincidió ella sosteniéndole retadoramente la mirada.
-Sakura, cállate- reprendió el Uchiha, no era de ayuda si ella buscaba confrontarlos.
-Eres un tipo loco, así que a ti no te soltaremos- aclaro Juzo ante el mal carácter del Uchiha.
-Buena decisión, porque ustedes no tienen ni la más mínima idea de lo loco que puedo llegar a ser- comento Sasuke, sin tan siquiera sentir miedo por sí mismo.
-Silencio- advirtió Zetsu, golpeándole el hombro antes de hacer abandono de la habitación junto a Juzo.
-Sakura, ¿crees poder desatarme?- consulto Sasuke tan pronto se encontraron solos.
-Eso creo- contesto la Haruno, analizando bien la situación antes de alargar su mano y deshacer el nudo con algo de torpeza.
-¿Puedes soltarte?- consulto él, pudiendo liberarse sin problemas gracias a que ella había aflojado el nudo.
-Si, listo- ella dejo caer las cuerdas al suelo, masajeándose la muñeca al saberse libre de aquella incomodidad.
-Tengo un plan, pero tienes que hacer exactamente lo que diga- instruyo Sasuke siendo posiblemente la única oportunidad que tenían de escapar. Sakura asintió en respuesta, inclinando su rostro hacia el de él, asintiendo antes de dejarse caer al suelo y fingiendo un desmayo. -¡Sakura!- grito según lo planeado para llamar la atención de sus captores que entraron de inmediato.
-¿Qué paso?- interrogo Zetsu, confundido por este repentino desmayo.
-No lo sé, solo se desmayó- contesto el Uchiha, fingiendo no saber que pasaba.
-Oye- llamo Juzo, golpeándole ligeramente la mejilla pero sin obtener respuesta, -oye, ya despierta- insistió, zarandeándola con algo de fuerza para que despertara.
Aguardando a propósito que el hombre se inclinara ligeramente más al intentar despertar a Sakura y que el otro individuo de pie junto a él bajara la guardia, el Uchiha golpeo a este último sujeto velozmente con la silla a la cual se había encontrado atado anteriormente al mismo tiempo que Sakura dejaba fuera de combate al otro sujeto chocando fuertemente su cabeza contra la de él, dándoles a ambos el tiempo suficiente como para salir corriendo e internarse el tenue bosque que rodeaba la abandonada casona o bodega. Obviamente y de estar en una situación normal, Sasuke habría elogiado sinceramente a Sakura, nunca antes había visto a una mujer defenderse de aquel modo sin ayuda y de hecho aquello no había resultado ser parte del plan, más aunque no lo fuera todo estaba saliendo tan bien que ambos eligieron guardarse cualquier comentaría y no dejar de correr, sin voltear o detenerse en ningún momento una vez fueron conscientes de que sus captores estaban intentando encontrarlos y no era de extrañar, su intención no había sido noquearlos sino que desorientarlos el tiempo suficiente como para escapar. Deteniéndose muy brevemente para recuperar el aliento, Sasuke y Sakura se observaron entre sí con preocupación al oír pasos acercarse, debían pensar y rápido, o los encontrarían...tragándose toda su humillación e indignación personal, Zetsu y Juzo se apresuraron a intentar alcanzar a aquellos dos ingeniosos jóvenes a quienes no podían perder o sus propios cuellos peligrarían, por lo que se detuvieron ante el claro del bosque para intentar localizarlos con la mirada, no podían estar muy lejos.
-¿Dónde están?- pregunto Zetsu al aire, frustrado.
-Ni idea, no se ven por ninguna parte- obvio Juzo, recorriendo todo cuanto veía con la mirada.
-Tenemos que encontrarlos- recordó él severamente, -si escapan, sabes lo que puede pasar- no podían fallar, si fallaban estaban muertos, por lo que no dudaron en separarse para dar con ellos.
-¿Qué haremos?- susurro Sakura, oculta tras unos arbustos, viendo a ambos hombres alejarse.
-Esperar un poco, cuando estén lejos seguiremos, ¿de acuerdo?- sugirió Sasuke, volviendo su rostro hacia el de ella.
-¿Escuchaste?- pregunto ella, no pudiendo responder a su propuesta, estando convencida de haber oído un sonido muy familiar para ella. El Uchiha negó desconcertado, no habiendo oído nada. -Es el ruido de los autos en la carretera, debemos estar cerca de una carretera- explico, muy segura de lo que había oído.
Sin dudarlo y a toda prisa, dejando atrás los arbustos, ambos continuaron corriendo, volteando de vez en vez para corroborar que no los estuvieran siguiendo a la par que intentaban no chocar con los árboles en su camino, Sakura no era una ingenua, sabía que arriesgarse a pedirle a un completo desconocido que los ayudara a regresar a la ciudad en su auto era como pedirle compasión a una bestia psicótica, bien podrían encontrarse a un perfecto psicópata en el camino, y no, no lo sabía por experiencia sino por su protectora madre que le había inculcado a ver peligros incluso donde jamás los habría, porque nadie podría salvarla del peligro salvo ella misma, pero no tenían otra salida, no podían seguir el camino de regreso a la ciudad a pie, los encontrarían en el camino y eso era muchísimo peor, por lo que valía la pena el riesgo. Sujetando la mano de Sakura contra la suya, Sasuke se adelantó, caminando un paso por delante de ella y legándole que vigilara que nadie los siguiera en tanto el guiaba el camino, valiéndose de su agudo oído para intentar seguir con claridad el ruido de los auto en la carretera como guía; él tampoco era ajeno de lo peligroso que era correr semejante riesgo, pero también era su única salida y merecía la pena el riesgo, él podía cuidar de sí mismo y Sakura ya había dejado perfectamente claro que no era ninguna damisela en peligro, y que podía cuidar de sí misma. Ambos suspiraron con algo de tranquilidad en cuanto llegaron a la carretera, recuperando el aliento que habían contenido, enfocándose en lo importante y deteniendo al primer auto en su camino, situándose en medio del camino aunque pareciera un acto suicida.
-¡Espere!- Sasuke agradeció que el auto se detuviera antes de atropellarlos ambos, -¿Puede llevarnos?- rogó ya pudiendo anticipar que la respuesta fuese un no o un insulto.
-Si- contesto el hombre al ver suplica honesta y desamparo en los ojos de ellos, -¿a dónde?- no lo mataría ayudar a estos dos jóvenes.
-¿Konoha?- contesto el Uchiha, temiendo oír la respuesta porque el hombre iba en dirección contraria.
-Claro, suban- permitió él, no viendo problemas en desviarse del camino estando tan cerca de la ciudad.
-Gracias- agradeció Sakura con una espontánea sonrisa, intercambiando una mirada con Sasuke que asintió en respuesta.
Profundamente agradecidos por esta muestra de la bondad humana en el peor momento de sus vidas, lo único que Sasuke y Sakura atinaron a hacer fue subir velozmente al vehículo; tenían que alejarse de ahí y de prisa...
PD: Ya lo sé, quieren matarme, ¿verdad? Iba a actualizar ayer por la mañana, pero el miércoles por la noche tuve una jaqueca horrible y ayer tuve que solucionar unos asuntos referentes a mi titulación, por lo que me tarde más de lo esperado en terminar el capitulo y me disculpo de todo corazón por ello :3 Esta historia esta dedicada a todos quienes siguen y comentan mis historias, especialmente a DULCECITO311 (apreciando sus elogios hacia mi persona, pero quien no decepciona es ella por su maravillosas palabras y su increíble personalidad), a Adrit126 (agradeciendo sus palabras como siempre, informandole que ya estoy escribiendo el guión para actualizar el fic "El Emperador Sasuke"), guadalupe1992 (agradeciendo que siga la historia de esta despreciable escritora); gracias a todos.
Secuestro y Escape: la escena final de Sasuke y Sakura teniendo que pedirle a un auto completamente desconocido en medio de la carretera que los ayude a regresar a la ciudad esta basado en un hecho real que yo viví hace un año, no me secuestraron ni nada pero si tuve que recurrir a la ayuda de un completo desconocido. Nunca es seguro subir al auto de un completo desconocido en medio de la carretera porque puede ser muy peligroso ya que desconocemos las intenciones de esa persona, pero en mi caso no tuve otra opción y por lo que tuve que arriesgarme adrede, pero gracias a Dios la persona que me ayudo fue un ángel en mi camino, lo que demuestra que en este mundo tan individualista y cruel, aun hay personas dispuestas a llevar a cabo una buena acción y eso bien merece celebrarse.
Acoso y Bullying: como ya he señalado anteriormente, esta historia esta dedicada Katherine Winter, una compatriota chilena de 16 años que se suicido el año 2018 por ser victima de acoso en su colegio por besar al chico equivocado en una fiesta, su vida fue un infierno por haber cometido un error del que ni siquiera era culpable y por lo que les pido a todos que si saben de alguien que sea atacado o acosado, no lo dejen solo o sola, por favor, apoyémonos y valoremos nuestras diferencias.
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
