Este fic es una secuela de mi historia "El Siglo Magnifico: La Sultana Sakura" y esta basado en el Epilogo de esta, e inspirado en las series turcas "Medcezir" y "Zeynep: Buscando a su Padre", y es un tributo a una copatriota chilena, Katherine Winter, que se suicido en 2018. Los personajes son de la absoluta autoría de Masashi Kishimoto pero la trama y utilización en que han sido empleados corre absolutamente por mi cuenta.


Los días habían pasado fácilmente después de aquello, nadie había querido seguir tocando el tema del secuestro y no era para menos, además, Sasuke y Sakura habían tenido prácticamente prohibido salir de la casa durante la siguiente semana, no era el panorama más deseado pero había sido la única forma de protegerlos y a Itachi o cualquier miembro de la familia de otro posible secuestro o ataque, y todos lo habían entendido, o eso intentaban, al menos es lo que Sasuke podía decir por su parte. Apoyando su brazo contra las losas de la ducha, el Uchiha mantuvo la cabeza baja mientras el agua caía sobre él, cansado de estar encerrado por tanto tiempo, ¿acaso la amenaza no había pasado ya? No era justo para él ni mucho menos para Sakura permanecer encerrados, según él sabía la estadía de Sakura no duraría más de dos semanas más, luego volvería a Cefalonia y quizás no volvería a verla otra vez, claro que ambos habían logrado conocerse mejor y convertirse en amigos, pero no era lo mismo estar encerrados que salir y recorrer la ciudad, y él estaba dispuesto a hacer algo al respecto. Con una tenue sonrisa en su rostro y buen ánimo, Sakura subió las escaleras hacia el segundo piso, más concretamente hacia la habitación de Sasuke luego de que Shizune le informara que él quería hablar con ella; la pelirosa vestía una sencilla blusa celeste grisáceo con suaves líneas horizontales color rosa, cuello alto y redondo, mangas holgadas que se ceñían en las muñecas, jeans gris claro y zapatillas converse negras, con su largo cabello rosado cayendo sobre su hombro derecho y tras su espalda. Por educación, Sakura se detuvo frente a la puerta, a la cual llamo con el golpeteo de sus nudillos, pero al no recibir respuesta no dudo en abrir por su cuenta.

—Shizune dijo que querías hablar conmigo…— pronunció Sakura tras nada más entrar, quedándose sin aire al enfocar con su mirada al Uchiha, —estás desnudo— comento, apartando la mirada, ya que aunque Sasuke estuviera usando una toalla, esa era tal vez la única barrera para no decir que estaba desnudo realmente. —¿De que querías hablar?— preguntó seriamente, intentando no apartar la vista de sus ojos, pero era muy difícil.

—Ya ha transcurrido una semana desde lo que paso, y nos la henos pasado encerrados aquí, como leprosos— rememoró Sasuke, absteniéndose de sonreír ante su seriedad y el sonrojo que pintaba sus mejillas.

—No es una linda comparación— sonrió ella, bajando la mirada, aunque tampoco sabía de que otro modo ver las cosas.

—Lo has pensado, admítelo— insistió él, viéndola sonreír pero no más, dada la tensa situación en que estaban. —Por eso, quería ofrecerme como tu chofer, quiero darte un día en que puedas divertirte y recorrer la ciudad como tú quieras y haciendo lo que quieras— dio a saber finalmente, sorprendiéndola, —es lo mínimo que puedo hacer— añadió, sintiendo que tenía una responsabilidad con ella, la responsabilidad de hacerla feliz.

—Sasuke, no tienes que…— intentó protestar Sakura, ya que lo último que podía desear era que él se sintiera responsable por su causa, o en deuda en el peor de los casos.

—Quiero hacerlo— puntualizó el Uchiha para que ella no pudiera negarse. —Tu solo dilo, y te llevare a donde quieras— insistió, viéndola morderse el labio inferior, presa de la duda.

Si, era cierto, no tenía una obligación real con Sakura Haruno, solo era una chica a la que llevaba conociendo...¿una semana y un poco más?, a ojos de muchos era solo única chica a la que conocía, pero lo que sentía por ella escapaba de lo que se supone que debiera sentir, quería que ella fuera feliz, quería hacerla feliz y estaba más que dispuesto a dedicarse de lleno a ello. Durante días enteros, encerrado en la casa y viendo a Sakura todos los días, Sasuke se había preguntado que podía hacer, que era ese algo que él podía obtener para que la bella pelirosa pudiera ser al menos un poco feliz en lo que durase su estadía, después de todo era una turista que deseaba conocer la ciudad cuando la había conocido, no podía privarla de la experiencia solo para garantizar su seguridad, después de todo lo ocurrido era culpa suya, en cierto modo. No podía aceptarlo, Sakura se lo dijo una y mil veces mientras observaba los profundos ojos negros de Sasuke, deseaba negarse a su ofrecimiento, porque ella tenía claro que lo sucedido hace una semana no era su culpa, él había sido una víctima tanto como ella y su propia familia, el responsable había sido su tío Izuna, nadie más, pero también mentiría si dijera que no deseaba salir de casa, literalmente se había pasado la última semana leyendo cada libro y revista que había encontrado por la casa, era una suerte que Sasuke y su familia tuvieran tantos libros o se habría muerto de aburrimiento, pero reflexionando al respecto, tampoco quería ser desagradecida y negarse a lo que Sasuke le estaba ofreciendo, ¿y si ambos tenían muchísimo cuidado? sabían que podían haber mil peligros afuera, teóricamente estaban muy preparados para cualquier cosa, y la mejor forma de demostrarlo era saliendo de la casa.

—En ese caso, ¿conoces una buena librería?— preguntó Sakura finalmente, aceptando su invitación, ya que en el fondo no podía negarse.

—Conozco un par— contestó Sasuke con una sonrisa ladina, agradecido porque ella aceptara, —pero yo pago— añadió como buen caballero.

—Oh, no, eso sí que no lo aceptaré— protestó ella sin dudarlo, solo para verlo más que dispuesto a discutir, —al menos deja que yo pague la mitad o me sentiré sanguijuela— sugirió como condición, eso y para no hacerse un mal hábito.

—Está bien— accedió él con tal de hacerla feliz y cumplir sus condiciones, era lo mínimo que podía hacer.

—Bien— agradeció Sakura, más que satisfecha. —Creo que será mejor si seguimos con esta conversación cuando estés vestido— comentó ligeramente nerviosa, reparando en la situación en que aún estaban.

—Sí, eso suena razonable— asintió Sasuke, completamente de acuerdo, intentando no parecer tan incómodo como ella.

La verdad es que él también se sentía bastante incomodo por el hecho de estar desnudo—exceptuando la toalla—delante de ella, y agradeció que Sakura solo sonriera en respuesta, retrocediendo hacia la puerta y despidiéndose de él con la mirada antes de salir, él entorno los ojos para sí ante su propia estupidez y cerro un tanto más la puerta para así poder vestirse, pero la puerta no se cerró realmente sino que quedo ligeramente entreabierta y, por un momento, Sakura tuvo el impulso de asomar la mirada y…no, se reprendió mentalmente, golpeándose la frente con la palma de la mano, apoyándose en el pasillo fuera de la habitación, ¿qué era?, ¿una colegiala enamorada? Si, Sasuke era muy guapo, pero ella sabía bien que no era solo un chico lindo, por lo que sin más contratiempos se dirigió hacia su propia habitación para tomar todo lo necesario en su excursión, para luego dirigirse a la planta baja y esperar a que él estuviera listo. Silbando distraídamente en su camino, Sasuke jugó con las llaves de su camioneta entre sus manos mientras bajaba por las escaleras, despidiéndose de Shizune—en la cocina—con la mirada mientras se dirigía hacia la sala, vestía una camiseta blanca bajo una sudadera con capucha de mezclilla azul claro que permanecía abierta, con las mangas arremangadas hasta la altura de los codos, jeans azul oscuro y zapatillas blancas, con su cabello azabache azulado ligeramente despeinado como de costumbre, esbozando una sonrisa ladina al encontrar su mirada con la de Sakura, quien sonrió y se levantó del sillón al verlo, dirigiéndose a la puerta a la par que él.

—Quisiera pedirte un favor, Sakura— comentó el Uchiha, abriendo la puerta para que ella saliera primero, y cerrándola tras de sí.

—¿Sobre qué?— inquirió ella, volviendo el rostro por sobre su hombro.

—Es mala educación contestar una pregunta con otra pregunta— obvió él con mofa, desactivando el seguro de su camioneta

—Lo siento, me callo— se disculpó Sakura mientras abría la puerta, escuchando atentamente lo que él tuviera que decir.

—El cumpleaños de mi madre es mañana— comunicó Sasuke con una sonrisa ladina mientras subía a la camioneta a la par que ella, —y luego de todo lo que paso, planeamos hacerle una fiesta sorpresa— obvió, colocándose el cinturón e instándola a hacer igual.

—¿En serio?, adoro las fiestas de cumpleaños— sonrió la Haruno, emocionada a más no poder. —¿En que necesitas ayuda?— consultó mientras se colocaba el cinturón.

—Pues, quería hacerle un pastel de cumpleaños— confesó el Uchiha, viéndola sorprenderse por sus palabras, —no es la primera vez que hago algo así, pero supuse que sería mejor si tenía tu ayuda— este año tendría el factor sorpresa de su parte, en todos los sentidos.

—Me encanta hacer pasteles, claro— accedió ella, muy animada con los planes. —Primero a la librería y luego a una tienda de repostería— declaró con una sonrisa, haciendo una lista en su mente.

—Entendido— secundó él, completamente de acuerdo y entusiasmado con la idea.

Forzado a apartar su mirada de la pelirosa, Sasuke sonrió ladinamente, intuyendo que Sakura estaba haciendo precisamente lo mismo mientras salían de la casa, básicamente cerrando los ojos y suspirando ante la sensación que vino tan pronto como se aventuraron a las calles; libertad...


Enormes estantes se alzaban en los lados de la librería y una serie de largos muebles o libreros abarcaban el centro de la habitación, exhibiendo los libros más diversos que Sakura jamás hubiera visto, con sus orbes esmeralda brillando de felicidad e ilusión absoluta, era una suerte que dominara varios idiomas para entender el contenido de aquellos libros ya que, en su país, muchas de esas editoriales no estaban a su alcance ni las traducciones, por lo que intento no dejarse llevar por las hermosas portadas y leer los títulos o las sinopsis en la contraportada, centrándose en hallar libros históricos y no las típicas novelas rosas que tanto detestaba. Cuando Sakura ya se sintió satisfecha con los libros que comenzó a acumular entre sus brazos, un libro sobre uno de los estantes llamo su atención, representaba a una hermosa y joven mujer con el cabello oculto por un tocado de tipo torre, carastico del imperio de los Uchiha, con brillantes ojos esmeralda y piel blanca, rostro angelical y que parecía traspasar la portada hacia ella, como un imán hasta leer la contraportada. La Sultana Solitaria: a sus escasos dieciséis años una joven llega como esclava al Palacio Imperial de los Uchiha desde la lejana Grecia, destinada a cambiar la historia del Imperio y ser la mujer más poderosa en toda la historia del Sultanato, pero…¿A cambio de qué? La vida de sus cinco hijos varones, aliados y amigos. La verdadera historia de una de las figuras más trágicas y glorificadas de nuestra historia en un relato apasionante y realista. Esta vez complacida con sus elecciones, Sakura colocó el libro por encima de todos los demás que cargaba y se aproximó hacia la caja registradora, donde Sasuke se encontraba esperándola, sonriendo ladinamente a modo de sorpresa al estudiar los seis voluminosos libros que cargaba en sus brazos.

—Estos por favor— entregó la Haruno a la encargada, intentando no reír ante la mirada de Sasuke sobre ella. —Oh, cuanto por tan poco— celebró al recibir la boleta, y los libros en dos bolsas. —Gracias, que tenga un lindo día— se despidió al recibir las bolsas de papel.

—Igualmente, señorita— se despidió ella, inevitablemente sonriente ante la amabilidad de la joven.

—No sabía que te apasionaban tanto los libros— comentó Sasuke, abriendo la puerta caballerosamente para ella.

—Pues ahora lo sabes— contestó Sakura, encogiéndose de hombros, —leo tanto como puedo, lo he hecho desde los doce años; cuando era más pequeña mi papá solía leerme cuentos casi todas las noches, luego comencé a leerlos yo y no me pude detener— su padre era el responsable de su adicción por los libros y la historia.

—¿Alguna preferencia?— cuestionó él, gratamente sorprendido por su gusto por la literatura y que coincidía con el suyo.

—Historia, la realidad supera la ficción a mi parecer— contestó ella sin dudarlo, al menos eso es lo que decían y ella pensaba igual.

—Es un buen punto— asintió Sasuke, teniendo la misma preferencia. —¿Puedo?— inquirió, alargando una de sus manos para sostener una de las bolsas que ella cargaba, y extraer uno de los libros. —¿El Sultanato de los Uchiha?— leyó en voz alta, antes de regresarlo al interior de la bolsa. —Se tanto sobre esa historia que aún me sorprende que hayan quienes tengan más que contar— creía que ya se había escrito todo lo que se podía al respecto.

—Pero siempre hay algo nuevo que contar, hay diferentes caras de una moneda y no vivimos en esa época, por lo que fantasear es posible— comparó Sakura con una sonrisa, no teniendo reparo en leer dos versiones de la misma historia. —¿Nunca has querido saber más de tu historia familiar?— curioseó, sorprendida por su aparente negativa.

—La verdad intento evitarlo, solo sé que mi bisabuela paterna perteneció al Imperio de los Uchiha, lo demás es historia antigua para mí— contestó él para desconcierto de ella, —nunca me he sentido genuinamente interesado por esa parte de mi pasado— añadió ante la mirada de ella, su pasado nunca le había generado interés, y le habían contado suficiente en las clases de historia en la escuela.

—Tal vez porque no has intentado relacionarte con eso— comentó ella, intentando animarlo e instarlo a entrar en comunión con su pasado.

Todos tenían una parte de su historia que no querían tocar, que deseaban ocultar bajo la alfombra, algunos individuos más "iluminados" o con "contacto espiritual" decían que sin excepción, una persona tenía entre sus antecedentes familiares; a un asesino, a un ladrón, a un esclavo, a un victimario o a una víctima, todos eran tanto luz como oscuridad, de hecho, Sakura sabía que al menos entre sus antepasados maternos tenía a personas que habían padecido durante la Segunda Guerra Mundial por causa de la invasión italiana, y por parte de su padre estaba relacionada con los italianos que habían sido victimarios de matanzas, pero no podía ocultar eso de la verdad del universo, no podía estar en paz consigo misma si no lo estaba con su pasado ni con sus orígenes. Las palabras de Sakura eran una buena respuesta, es decir, Sasuke veía, escuchaba o pensaba en el apellido Uchiha a diario, literalmente estaba presente en su vida durante cada día, era su apellido al fin y al cabo, el de su padre, su madre, su hermano mayor, sus primos, sus tíos, ¿cómo no pensar en eso? Conocía sus orígenes, que su bisabuela paterna había sido una de las ultimas Sultanas de la intrigante dinastía que había desaparecido durante la Primera Guerra Mundial, dueña de un poderío y gloria envidiada y estudiada por muchos, pero que a él no le interesaba mucho, claro que su familia había heredado ciertas costumbres de la dinastía, pero tampoco eran tan frecuentes en su vida, evitaba hablar de ello a decir verdad, no porque estuviera en conflicto o porque detestara el pasado, sino porque había crecido escuchando tantos de la dinastía de los Uchiha, que ya no había ninguna sorpresa en la historia para él, a decir verdad le sorprendía que tantos autores escribieran tanto al respecto.

—Y según tú, ¿cómo lo hago?— inquirió él, arqueando una ceja y queriendo explorar su perspectiva de las cosas.

—Pues, cuando tengo un libro en las manos, intento pensar que soy un personaje; que veo los palacios como ellos, que visto como ellos, que hablo como ellos…y que llevo la misma carga— comentó ella, extrayendo una de los libros de la bolsa que cargaba, —cuando veo las cosas de esa forma me siento parte de la historia, no como alguien aparte— todo era perspectiva, y a veces había que cambiar de punto de vista para entender algunas cosas.

—Es una excelente sugerencia— asintió Sasuke, genuinamente impresionado, —tal vez alguna vez la ponga en práctica— comentó encontrando su mirada con la de ella.

—Entonces, ten— sugirió Sakura para sorpresa de él, tendiéndole el libro que estaba cargando, y tomando la bolsa que él cargaba. —Te ayudara a abrir la mente, y puedes sentirte identificado— comentó ante la desconcertada mirada de él, y que sin embargo no pudo negarse a su invitación. —Devuélvemelo cuando lo termines— añadió para así leer ese libro después de él.

Sin esperar una respuesta por parte de Sasuke, Sakura sostuvo las dos bolsas en sus manos y, obsequiándole una última sonrisa, dirigió sus pasos hacia donde se encontraba estacionada la camioneta, dejándolo a él solo con sus pensamientos, descendiendo finalmente la mirada hacia el libro que Sakura le había entregado. Sasuke I: Realidad o Mito. Lo hizo sonreír ladinamente la elección de ella para comprar un libro, y más para sugerirle a él que lo leyera, pero de una u otra forma, puede que ya fuera momento de reconciliarse con su pasado, y ver la historia de su familia desde otro punto de vista.


Cerrando la puerta del auto tras de sí al bajar, Sakura dejo sus nuevos libros al interior de este, centrando su mirada en la tienda de repostería y pastelería que tenía delante de los ojos al bajar, acercándose al umbral mientras Sasuke activaba el seguro de su camioneta antes de alcanzarla, con las manos en los bolsillos de su sudadera al ingresar junto a ella. El interior estaba repleto de estantes y anaqueles repletos con materiales para hacer pasteles, galletas, dulces y todo lo necesario para adornarlos, materiales para decoración, colorantes, platos especiales para exhibirlos, mangas, moldes, bandejas, cajas y utensilios, era básicamente correcto decir que ahí había de todo lo que se pudiera desear, Sasuke nunca había estado ahí presencialmente, pero Itachi si, era a él a quien cada año le encargaba los materiales necesarios para cada cumpleaños de su madre, Sakura por otro lado estaba profundamente impresionada, esa tienda tenía de absolutamente todo lo que pudiera desear para hacer un pastel o galletas, de hecho se sintió pobre o humilde ya que al menos en su natal Cefalonia nunca había visto una tienda tan maravillosa y con tanto de donde elegir, se sentía como liebre encandilada ante el faro de un auto. Acercándose hacia la caja registradora, donde se encontraba la encargada, Sakura al menos tenía relativamente clara una serie de cosas que habría de necesitar de forma indispensable para hacer un pastel y decorarlo, y ya que Sasuke tenía experiencia en ello, seguramente él también pensaba lo mismo, aunque por todo lo que veía en los estantes y anaqueles, quizás estaría bueno llevarse una cuantas otras cosas más, solo por si acaso.

—Hola, señora— saludo Sakura con una sonrisa. —¿Tienes rollos para hacer cintas?— consultó ya que sentía que podría perderse en aquella maravillosa tienda.

—Claro, síganme— indicó la encargada, dirigiendo el camino hacia uno de los pasillos en concreto. —¿Te obligaron a venir?— inquirió, volviendo el rostro hacia el Uchiha. —En general, las muchachas no vienen aquí con sus novios— obvió entre enternecida y conmovida por la bella pareja que ambos formaban.

—Oh, no somos novios— negó Sasuke de forma casi inmediata, para evitarle una molestia a ella.

—No, solo amigos— secundó Sakura casi al mismo tiempo, acosrumbrada tras todas las veces que les habían preguntado eso.

No era la primera vez que Sasuke y Sakura tenían que desmentir que fueran pareja a pesar de que la prensa tenía claro lo contrario, dado el falso anunció público de hace una semana, pero además de ello automáticamente la gente a su alrededor los había vinculado emocionalmente desde el día en que se habían conocido, ¿por qué? ambos no tenían ni idea, pero solo pudieron sonreírse nerviosamente entre si el uno al otro al encontrar sus miradas, carraspeando ligeramente para aclararse la garganta de forma casi paralela. Comprendiendo el malentendido, la encargada simplemente sonrió y asintió, evitando comentar que ambos se veían muy bien juntos o que fácilmente podían pasar por una pareja a ojos de quien sea que los viera, siguiendo con su camino hasta donde se encontraban el pabellón de decoraciones, con todo tipo de rollos para hacer cintas, con todo tipo de marcas, tanto nacionales como importadas. Llevándose una mano al mentón, Sakura medito largamente sobre cual elegir, leyendo las etiquetas o la forma de uso antes de elegir, Sasuke por otro lado desvió la mirada hacia los demás productos en los anaqueles, intentando abarcar más y decidir qué otras cosas podrían necesitar, cuando algo llamo su atención; siempre le delegaba a Itachi la labor de comprar los materiales para ocasiones como esta, nunca reparaba en marcas y demás, pero le causo curiosidad una serie de lápices de colores, catalogados en colorantes para comida, pero que nunca antes había usado, no sabía si serian de ayuda, pero una idea comenzó a dar vuelta por su mente.

—¿Qué es eso?— preguntó Sakura, reparando en donde se encontraba la atención de Sasuke.

—Colorantes de comida— contestó la encargada, ya que aquellos lápices eran una reciente adquisición.

—Levaremos un par, seguramente nos servirán para algo— comentó Sasuke, intercambiando una mirada con ella que asintió sin dudarlo. —¿Estás bien por tu cuenta?— consultó para buscar más.

—Claro, ve a ver si encuentras algo más que podamos necesitar— consintió la Haruno con un certero asentimiento.

Ella se encargaría delos materiales para decoración y la cubierta, además del relleno, pero no estaba de más que Sasuke se ocupara de las otras cosas, además, él sabía lo que hacía y ella no tenía por qué preocuparse, acompañada por la encargada que resolvía cualquiera de sus dudas. Recorriendo con la mirada los estantes a cada lado de su persona mientras transitaba por el pasillo, Sasuke se alejó para encontrar todo lo que fueran a necesitar…


Mantener en secreto una fiesta de cumpleaños era todo un reto, es decir, debían tener una coartada al menos pensada si sucedía lo peor y afortunadamente ellos la tuvieron al día siguiente, todos en la familia excepto la cumpleañera estaban al tanto de la fiesta y tenían todo preparado para que fuera una sorpresa; el señor Fugaku estaría trabajando hasta tarde en el bufete de abogados y al salir recogería a su esposa en su propio trabajo, Izumi también trabajaría hasta tarde, acompañada por Itachi que aprovecharía la ventana del almuerzo para comprar los regalos a petición de todos, con ayuda de Shizune que había usado la cocina durante la mañana para preparar toda la comida, excepto el pastel que Sasuke y Sakura comenzaron a preparar durante la tarde al estar solos en la casa, bueno, a excepción de Ino quien estaba encerrada en su habitación, intentando elegir que usar en la fiesta, pero eso era otra historia. Preparar un pastel no era cosa difícil, no para quien ya lo había hecho muchas veces, aun así y tras nada más entrar en la cocina, Sakura se colocó el delantal para no ensuciarse y abrió una de las gavetas para extraer los moldes y utensilios, mientras Sasuke se encargaba de dejar sobre la encimera los materiales, sin molestarse por ensuciarse la ropa tan pronto como comenzó a mezclar los materiales para el biscocho en un cuenco, lo que no pasó desapercibido para Sakura, y la verdad no le sorprendía, en general a los hombres no les molestaba ensuciarse al cocinar, pero en un gesto de camaradería tomo otro delantal del perchero y, mientras el Uchiha estaba concentrado preparando la mezcla, ella se lo coloco y anudo tras la espalda.

—¿Para qué es esto?— preguntó Sasuke, volteándola a verla mientras preparaba la mezcla.

—Si te ensucias, me sentiré responsable— contestó Sakura, encogiéndose de hombros mientras se encargaba de preparar lo demás.

—Solo tendré que cambiarme de ropa y ya— protestó él, aligerando el ambiente con su respuesta y haciéndola reír.

Ya se lo había dicho, no era la primera vez que hacía un pastel, la verdad ya se sabía de memoria la preparación y lo que debía hacer—tanto como ella aparentemente—, y además no le molestaba ensuciarse, después de todo no tardaría mucho en ir a su habitación, darse un baño o simplemente cambiarse de ropa, pero ella simplemente lo ignoró, negando para sí y encargándose de precalentar el horno. Cuando la mezcla estuvo lista, Sakura se encargó de vaciar lentamente todo el contenido del cuenco dentro del molde, mientras Sasuke se encargaba de preparar la cubierta, y ella ya luego haría lo mismo preparando el relleno, pero más que cocinar el pastel, lo que paso durante los próximos minutos fue un juego, una actividad que debería de ser sería se tornó divertida, entre risas y bromas, era una suerte que ambos supieran cocinar un pastel o probablemente arruinarían todo el trabajo y esfuerzo que los demás estaban haciendo, creyendo que ellos ya tenían todo listo, en teoría, pero llegado el momento, ambos tuvieron que ponerse serios o no terminarían nunca. Revisando que el biscocho no se quemara, Sakura lo extrajo del horno, mientras Sasuke se encontraba preparando la cubierta del pastel, ella muy seria mientras procedía a dejar sobre la mesa el biscocho y comenzar a contarlo, en tanto él batía la mezcla, sin importarle si la salpicaba a ella en el proceso, quien intento no ensuciarse más de la cuenta, aunque a decir verdad estaba disfrutando mucho de cocinar, tanto como Sasuke quien sonrió ladinamente al volver la vista hacia ella que, en vano, intentaba mostrarse seria.

—Lunático, deja de arrojarme crema— reprendió Sakura entre risas, cubriéndose el rostro con una mano.

—No estoy haciendo nada— ignoró Sasuke a modo de broma, dejando el cuenco sobre la mesa.

Fingiendo creer en la palabra de él pese a saber que estaba bromeando con tal de hacerla reír, lo cual ella valoraba enormemente ya que nunca se había divertido tanto, la Haruno únicamente se encogió de hombros, terminando de cortar sin error el biscocho de chocolate, el sabor favorito de la matriarca Uchiha según había dicho Sasuke. El Uchiha no iba a mentir, los dulces no eran lo suyo, no solo porque en su país parecían contener más azúcar que en otras partes del mundo, sino porque simplemente no era su cosa favorita en el mundo a diferencia del caso de su madre y su hermano mayor, pero esta vez pensaba hacer un sacrificio por su madre, aunque en lugar de usar dulces o saborizantes—ya que la pelirosa tenía claro que no le gustaba el azúcar—, Sakura uso fresas, frambuesas y arándanos para preparar el relleno, dándole a probar la mezcla antes para contar con su total aprobación, y luego ambos procedieron a cubrir ambos lados interiores del biscocho con la mezcla, y luego aplicaron la cubierta de color blanco para volver a meterlo al horno. Esta vez ambos esperaron pacientemente a que el pastel estuviera listo para sacarlo del horno, y una vez fue así, comenzó la difícil tarea de decorarlo y de lo cual se hizo cargo Sakura, usando los rollos que habían comprado para hacer decenas de pequeñas cintas amarillas con que decorar la superficie, con ayuda de Sasuke, dejando un punto despejado en el centro para colocar las velas. Todo se veía absolutamente perfecto, al menos a ojos de Sakura, ella estaba lo suficientemente feliz para sentirse conforme con el resultado, y Sasuke también, aunque era algo difícil saberlo al ser tan serio.

—¿Qué te parece?— preguntó Sakura ante la expresión pensativa de él y que no sabía identificar.

—Está bien, se ve muy bien— asintió Sasuke, más que conforme con el resultado. —Puedes ir a bañarte, yo me ocupare del resto— mencionó ya que ella había hecho mucho.

No teniendo nada que objetar al respecto y con una sonrisa en su rostro en todo momento, Sakura se desanudo el delantal y lo colocó sobre el perchero en la entrada de la cocina al salir, rumbo a su habitación, si no se equivocada Ino había seleccionado un vestido especialmente para que lo usara, por lo que al menos no tendría que pensar mucho al cambiarse de ropa. A solas en la cocina y quitándose el delantal, Sasuke observó pensativamente la cubierta del pastel, era perfecta, Sakura había hecho un gran trabajo decorando la superficie con muchas cintas de color amarillo, pero él sentía que algo faltaba, y recordando los lápices de colorante que habían llamado su atención en la tienda, el Uchiha despejo la cubierta, quitando con cuidado las cintas que Sakura había hecho y moviéndolas para que decoraran el contorno, y con los lápices comenzó dibujar con sumo cuidado...

Estaba seguro de que a su madre le encantaría.


Como el mejor amigo de Sasuke Uchiha, e hijo de Minato y Kushina Uzumaki, amigos de Fugaku y Mikoto Uchiha, Naruto incluso tenía llaves de la casa de los padres de su amigo, derecho de ser mejor amigo de Sasuke desde la infancia, por lo que fue el primero en llegar para ayudar a arreglar la sala de la casa para la fiesta, con dos grandes cajas en brazos y que dejo sobre el suelo de la sala antes de abrirlas y comenzar a mover los muebles, por ahora era el único que se encargaría de la decoración, pero Itachi e Izumi llegarían dentro de una hora—luego de que ella saliera del trabajo—, e Ino aparentemente aún se encontraba encerrada en su habitación probándose el milésimo atuendo antes de elegir que usar durante la fiesta, además Sasuke y Sakura estaban encargándose del pastel, por lo que por ahora él estaba por su cuenta. De pronto, y cuando él ya estaba a punto de empezar a decorar, llamaron a la puerta, ¿acaso sería la madre de Sasuke?, se reprendió mentalmente por pensar así, y solo abrió la puerta, para encontrarse con una apabullante y deslumbrante belleza de largos cabellos azul oscuro que caían sobre sus hombro y tras su espalda como una cascada de rizos, haciendo más brillantes sus ojos perla, portaba una larga blusa gris oscuro de escote en V y anudada en la cintura por un fajín de la misma tela, debajo usaba un top negro, y ceñidos pantalones negros a juego con unos cortos botines de tacón, con una pulsera de cuentas ónix en su muñeca derecha y a juego con un par de largos pendientes…esa diosa de sonrisa cautivadora era Hinata, la prima de su mejor amigo y a quien llevaba amando locamente desde la preparatoria, pero ella no necesitaba saberlo.

—Hola...— saludó Naruto con casi un hilo de voz, sintiéndose como un completo tonto.

—Hola— correspondió Hinata con una inmediata sonrisa, —Naruto, ¿verdad?— cuestionó en caso de que estuviera equivocada.

—Sí, ese soy yo— asintió él con una boba sonrisa, no sabiendo que hacer o decir para no desmayarse delante de la bella ojiperla.

—Hinata, la prima de Sasuke— se presentó ella, divertida por su actitud, y es que aunque había oído de él nunca habían hablado directamente.

—Lo sé— asintió el Uzumaki, ya que sabía todo sobre ella, pero ella quizás no tenía idea de que él existía.

—¿Puedo pasar?— consultó la peliazul, viéndolo finalmente salir de su estupor y hacerse a un lado para permitirle pasar. —Vine a ayudar con la fiesta, perdón, si llego tarde— se disculpó al ingresar, sintiéndose un tanto mal.

—No, no importa— desestimo el rubio sin dejar de sonreír, ya que tiempo era algo que tenían de sobra.

Sonriendo nerviosamente entre sí, Naruto más que nada al sentirse como un tonto, ambos ingresaron en la sala, sin saberse observados por Sakura, quien permaneció oculta en la escalera, teniendo cuidado en bajar los escalones y dirigirse velozmente a la cocina para no ser mal tercio, suspirando para sí y apartando de sus hombros su largo cabello rosado peinado en una cascada de rizos que hacia resaltar un par de pendientes de plata en forma de rosas, con detalles violeta a juego con un corto vestido hasta los muslos, sin mangas sino que con tirantes y adornado por elegantes pliegues y holanes desde el escote cuadrado hasta el extremo de la falda, con medias color negro debajo y a juego con unos botines de cuero de igual color, toda ella resulto una imagen absolutamente fascinante para Sasuke, quien en ese momento aparto la mirada de su creación para centrarla en ella, mientras que Sakura se quedó sin aliento al ver que su decoración sobre el pastel había sido sustituida por algo aún más hermoso. A diferencia de Sakura, Sasuke ni siquiera se molestó en cambiarse luego de terminar de decorar el pastel, simplemente se quitó el delantal y se sacudió cualquier posible resto de harina de encima de forma descuidada, vestía una camiseta negra de mangas cortas, jeans azul oscuro y zapatos negros, con el cabello un tanto más despeinado que de costumbre tras sacudirse la harina de encima, pero no más, no necesitaba nada más, sonriendo ladinamente para sí y llevándose una mano al mentón mientras analizaba con la mirada el pastel delante de él, y esperando por la reacción de Sakura.

—Sasuke...¿qué hiciste?— preguntó ella sin aliento, viendo que él había hecho un perfecto dibujo de su madre sobre el pastel, con los lápices de colorante.

—¿Te gusta?— inquirió él, esperando contar con su aprobación, ya que aún tenían tiempo de remediarlo si ella decía que no.

—No puedo creerlo, es hermoso— suspiró Sakura, conmovida por su hermoso dibujo. —A Mikoto le va a encantar— aseguró sin siquiera pensarlo, pero frunciendo el ceño al ver algo escrito bajo el dibujo. —¿Qué es eso?, ¿Sasu...Saku?— leyó en voz alta, volviendo su mirada hacia el Uchiha y sin entender lo que eso significaba.

—Es nuestra firma, porque lo hicimos juntos, tú y yo— aclaró Sasuke, sorprendiéndola. —Sasuke y Sakura: SasuSaku— explicó con una sonrisa ladina, ya que había sentido la necesidad de hacer esa pequeña dedicatoria.

—SasuSaku— repitió la pelirosa con una sonrisa, —me encanta— declaró interiormente divertida por aquella idea.

Era una palabra o firma curiosa, y eso incluso Sasuke debía reconocerlo pese a que se le hubiera ocurrido espontáneamente, pero en ese momento se sentía bien y Sakura pensaba lo mismo, encontrando su mirada con la de él antes de sonreír aún más, y regresar su atención al pastel que era absolutamente perfecto, más aún tras la odisea o juego que había sido intentar prepararlo, con Sasuke y ella bromeando y riendo a cada momento, y tras largas horas y dos días de planeación ambos ahora solo podían concluir una cosa; habían hecho un gran trabajo juntos, y ahora estaban listos para la fiesta.


—¿Por qué esta tan oscuro?— preguntó Mikoto al entrar en la casa, con Fugaku cerrando la puerta tras de sí. —¿Hola?, ¿Shizune?— llamó con confusión al dirigirse hacia la sala.

—¡Sorpresa!

La luz se encendió en ese preciso momento, haciendo que Mikoto se encontrara con los rostros de sus dos hijos, de su sobrina Hinata, de Naruto, Sakura e Ino, además de Izumi y Shizune, quien en ese momento ingreso en la sala desde la cocina con una bandeja, trayendo un pastel de cumpleaños con las velas encendidas, y con su rostro sonriente dibujado sobre la superficie, no necesitaba preguntar quién lo había hecho, ya lo sabía, cubriéndose los labios con ambas manos a causa de la emoción. La Uchiha se encontraba ataviada en un elegante vestido blanco de escote alto y redondo, sin mangas, con falda por encima de las rodillas y decorado en encaje negro desde la mitad del vientre y a lo largo de toda falda, con su largo cabello azabache azulado cayendo sobre su hombro derecho y tras su espada en ligeras ondas, haciendo resaltar sus pendientes de perla en forma de lagrima, con dos brazaletes gemelos en ambas muñecas. Era el mejor cumpleaños del mundo, la cerebración más inesperado tras todo lo ocurrido en la última semana, pero quería disfrutar de la felicidad mientras aún la tenía, volviendo el rostro hacia su esposo Fugaku que solo asintió con una sonrisa ladina, teniendo el mismo pensamiento que ella, y tras lo que se inclinó y sopló las velas del pastel, apagándolas con una sonrisa, entre aplausos de todos los presentes. Viéndola al borde de las lágrimas, Izumi no tardo en acercarse con una caja de pañuelos desechables, portando un elegante vestido rojo brillante de escote alto y redondo, si mangas, ceñido a su cintura y de falda hasta los muslos, con medias negras y zapatos de tacón a juego, con su largo cabello castaño peinado en una trenza que caía sobre su hombro derecho.

—Este ha sido, definitivamente el mejor cumpleaños del mundo— declaró Mikoto con la voz quebrada por causa de la emoción, sintiendo a Fugaku abrazarla por la cintura. —Muchas gracias, de verdad— sonrió a Izumi, secándose las lágrimas.

—Ya veremos cómo cobrártelo, mamá— bromeó Itachi sardónicamente y de brazos cruzados.

—Que ni se te ocurra— advirtió ella con seriedad, ignorando su emotividad. —Desearía que mi felicidad fuera total— añadió en un suspiro, sin poder evitar preocuparse.

—¿Qué falta para que lo sea?— cuestionó Fugaku a su lado, confundido por su melancolía.

—Dinos y nos desharemos de ese alguien— añadió Sasuke, comprometido a todo con tal de verla sonreír, igual que Itachi, mortalmente serio.

—Saquen esa posibilidad de sus mentes— desestimó Mikoto con su característico aire maternalmente severo ante su forma de pensar de sus hijos y esposo, pero agradecida por su preocupación. —Es solo que, habrá un desfile de modas por caridad dentro de una semana, Kushina y yo llevamos tiempo planeándolo, y dos de nuestras modelos se lesionaron en un accidente de auto— confesó, sintiéndose mejor al poder hablar del tema con su familia y amigos.

—Que horrible— suspiró Ino, encontrando su mirada con Sakura quien asintió en silencio al encontrar su mirada con la suya.

—Están bien— tranquilizó la Uchiha ante la clara preocupación de su familia, —pero necesitaremos reemplazos, y dudo que podamos encontrarlos antes de una semana, además tendrían que probarse los vestidos e ir a los ensayos— el tiempo pasaría volando antes que eso, y ni ella ni Kushina deseaban cancelar el desfile, eso era absolutamente impensable.

Su trabajo era algo muy importante para Mikoto, no solo amaba el mundo de la moda desde siempre sino que su amiga Kushina Uzumaki y ella tenían una sociedad benéfica a donde iban a parar gran parte de sus ganancias, pero lo sucedido no era culpa de nadie, simplemente era un accidente o incidente que había sucedido sin que nadie pudiera anticiparse a ello, pero que las tenía a ella y Kushina sumamente preocupadas, habían planeado ese desfile de moda durante mucho tiempo, para financiar un orfanato de escasos recursos, no querían defraudar a los niños, y el tiempo de que disponían para remediar la situación era escaso. Por inercia o como si tuvieran el mismo pensamiento, todas las jóvenes mujeres presentes en la sala se observaron entre si ante la expresión preocupada en el rostro de Mikoto; Izumi, Hinata, Sakura e Ino, que meditaron brevemente y en silencio lo que iban a hacer. Sakura se mordió el labio inferior mientras pensaba, no era la cosa más descabellada que había hecho en su vida y no le molestaba la idea de ofrecerse, después de todo su propia madre también había hecho desfiles de moda para caridad y recaudar fondos para causas benéficas desde que ella era pequeña, además Ino—quien vestía una blusa azul con completos bordados aguamarina, con mangas hasta los codos y que dejaban expuestos su hombros, shorts de mezclilla azul claro y zapatillas converse aguamarina, con su largo cabello rubio cayendo tras su espalda— también estaba acostumbrada, e Ino era mucho más segura, no es como si ambas estuvieran en la talla de modelos ni nada parecido, pero por una causa benéfica todo esfuerzo era poco.

—Bueno, yo me ofrezco— habló Izumi antes que nadie, alzando una mano en señal de apoyo.

—¿En serio, Izumi?— inquirió Mikoto, entre emocionada y sorprendida por su generosidad.

—He hecho cada locura en mi vida, ser suplente de modelo es lo que faltaba— obvió ella sin dudarlo, encogiéndose de hombros despreocupadamente.

—Yo lo he hecho un par de veces, no tengo problema— secundó Ino tras pensarlo largamente.

—Supongo que también podría ayudar— apoyó Sakura, quien estaba más cerca de Mikoto, con una inmediata sonrisa.

—Muchas gracias, Sakura— agradeció la Uchiha, no sabiendo que más decir ante el apoyo de todos.

—Sera divertido— igualmente respaldó Hinata, que hasta entonces había permanecido en silencio.

—Gracias…— simplemente era demasiado para Mikoto, se sentía al borde de las lágrimas nuevamente, y ahora por la ayuda y el apoyo de todos, —ahora, a celebrar de verdad— decidió para no llorar, acercándose a la mesa y de donde tomo una copa. —¡Salud!— invitó alzando su copa cuanto antes.

Riendo ante el cambio emocional de la cumpleañera—que ya no tenía por qué estar triste o preocupada por nada—, pero también ante sus renovados ánimos por disfrutar de la fiesta al contar con el apoyo de todos quienes habían planeado esta celebración, mismos todos que se acercaron a la mesa para tomar una copa y brindar en su honor, porque esta era una noche para olvidar todo lo malo y simplemente disfrutar de lo que tenían, disfrutar que estaban juntos para celebrar…


A esas alturas era ya prácticamente algo normal que, durante y después de una fiesta de cumpleaños, alguien se excediera con el alcohol y acabara montando un espectáculo, afortunadamente la celebración había pasado sin más penas ni preocupaciones, Mikoto estaba absoluta y totalmente feliz de contar con el apoyo y auxilio necesario para que el nombrado desfile de modas a beneficio que Kushina y ella tenían en mente se realizase en la fecha prevista, luego todo había sido alegría, bromas y conversaciones, intercambios de historias y, una vez que Hinata e Izumi se hubieran ido, y la cumpleañera, su esposo, además de Shizune, Ino y Sakura se retiraran a dormir, los demás jóvenes y alocados adolescentes, Itachi, Sasuke y Naruto se quedaron solo en la sala, hablando de cualquier cosa, o principalmente lo hizo Naruto que bebió copa tras copa, hablando de lo tonto que se sentía por no haber sido capaz de hablar debidamente con Hinata, solo había contestado a las escasas preguntas que ella le había hecho mientras preparaban la sala antes de la fiesta, y durante esta solo había podido mirarla como el tonto enamorado que era, y ahora se sentía avergonzado y aún más tonto, de ser posible claro. Ahora y dejándose llevar completamente por los efectos del alcohol, el Uzumaki abandonó la sala y cruzo la puerta que daba con el jardín, entre saltos y pasos que solo él parecía entender, seguido a varios pasos de distancia por Sasuke e Itachi que actuaban como sus guardianes, observándose entre sí de vez en vez, ciertamente esta no era la cosa más loca que Naruto había hecho, pero ambos sabían que tenían que intervenir.

No te preocupes, yo te amo mucho, te amo tanto, te amo, te amo…— cantó el Uzumaki, completamente ebrio y ajeno a los pensamientos de los dos hermanos que lo observaban.

—Metámoslo en la piscina— susurró Sasuke para que Naruto no lo escuchase, aunque eso parecía imposible.

—Buena idea— asintió Itachi de inmediato y en igual tono, mas el Uzumaki ni siquiera tenía idea de su presencia, aparentemente.

Ajena a lo que estaba pasando, o más bien a lo que los hermanos Uchiha estaban haciendo, sentada sobre la cama de su habitación y leyendo tranquilamente uno de los libros que había comprado o que bien Sasuke le había regalado—ella apenas podía notar la diferencia—, Sakura vestía un holgado y corto camisón color rosa claro, sin mangas, de escote corazón y falda por encima de las rodillas, cambiando la página del libro cuando a sus oidos llegó el eco de una voz que cantaba, rompiendo con el silencio nocturno, lo que la hizo fruncir el ceño, marcando la página del libro que estaba leyendo antes de levantarse de la cama y acercarse al balcón de su habitación, que daba con el jardín de la casa, pero nada podría haberla preparado para lo que vio al abrir las puertas. Sin mucho esfuerzo, Sasuke e Itachi envolvieron sus brazos alrededor del torso de Naruto, quien se encontraba demasiado ebrio como para entender lo que pasaba, siendo alzado con facilidad por ambos y volteado para que su cabeza quedara fácilmente cerca de la piscina, es más, la posición ni siquiera pareció incomodarle ya que siguió cantando como si nada en brazos de ambos hermanos; desde su lugar en las puertas del balcón, Sakura no podía creer lo que veía, tenía que ser un error o un juego de sus ojos, pero al acercarse al balcón para ver mejor, se dio cuenta de que aquello no era un error en cuanto los hermanos Uchiha, que sostenían sin esfuerzo a Naruto y que le sumergieron la cabeza en la piscina por un par de segundos que simplemente la dejaron atónita, llegando a cubrirse los labios para no estallar en carcajadas, no sabía si estar preocupada o reírse, la igual que los hermanos Uchiha.

Amada mía, yo soy tu amor...— continuó cantando el Uzumaki tan pronto como sacaron su cabeza del agua, pero sin siquiera pensarlo mucho, Itachi volvió a sumergirle la cabeza, sin éxito, —y tengo miedo, de hablar de amor— siguió, logrando hacer reír a ambos hermanos, que ya podían dar por terminado su empeño, viendo a su amigo temblar a causa del agua helada.

—Creo que no resulto— obvió Sasuke, viendo a su hermano encogerse de hombros y sin saber que más hacer, —traeré una toalla— decidió, dejándolo a él a cargo de Naruto.

—¿Qué le paso?— preguntó Sakura desde el balcón, ya que según recordaba Naruto había estado bien durante la fiesta.

—Tomo de más— contestó él con una sonrisa ladina, admitiendo que estaba bastante divertido con la situación.

—¡Sakura!— llamó Naruto desde el borde de la piscina, reparando en su presencia. —Si tienes un problema, dímelo, soy tu amigo Naruto…— siguió cantando despreocupadamente y a viva voz, haciendo reír a la pelirosa desde el balcón.

—Eres tu quien tiene un problema— regaño Itachi entre rizas, sujetando al Uzumaki de los hombros y guiándolo al interior de la casa, siguiendo a Sasuke.

Un tanto más tranquilo debido al efecto del agua helada de la piscina sobre su persona, Naruto simplemente se dejó guiar por Itachi, quien seguía los pasos de Sasuke quien había ingresado en busca de una toalla, aun cantando o ahora más bien murmurando mientras temblaba de frio, mas su voz cantando melancólicas canciones románticas en honor a la bella Hinata aún resulto perfectamente clara para Sakura que, apoyando ambos brazos en el balcón, ahogo lo mejor posible sus carcajadas mientras negaba para sí, ya lo había tenido claro hace una semana luego del secuestro de Sasuke y ella, pero ahora estaba totalmente segura.

Los Uchiha no eran una familia normal en lo absoluto.


PD: Saludos, queridos míos, ya que se muchos esperaban la actualización de esta historia desde hace ya mucho tiempo, de hecho estuve a punto de no hacerla por una jaqueca horrible, pero me esforcé y heme aquí por y para ustedes :3 las siguientes actualizaciones serán "Kóraka: La Sombra del Cuervo", "Lady Haruno: Flor de Cerezo" la siguiente semana, y por ultimo "A Tráves de las Estrellas", lo prometo :3 como siempre este nuevo capitulo esta dedicado a mi querida amiga DULCECITO311 (dedicándole todas y cada una de mis historias por sus maravillosos comentarios) a Adrit126 (disculpándome por tardar en actualizar mas deseando que cada nuevo que cada nuevo capitulo sea de su agrado), guadalupe1992 (agradeciendo que la historia sea de su agrado y dedicándole todos los capítulos por lo mismo),y a todos los que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Inspiraciones & Realidad: el libro "La Sultana Solitaria" que compra Sakura esta inspirado en "Mahpeyker Kösem Sultan" de Osman Nuri Hosdogdu, no lo he leído pero tiene una portada absolutamente hermosa. Al salir de la librería, Sakura dice que su padre solía leerle cuentos y que luego ella comenzó a leerlos para no detenerse más, eso es un dato real de mi parte, ya que cuando era pequeña mi madre solía leerme cuentos infantiles, luego me obsequio atlas, enciclopedias y libros de historia universal, y en mi adolescencia comencé a apasionarme por los libros y novelas históricas, leyéndolos en los recesos de clases y en la universidad, de hecho, actualmente tengo mi propia biblioteca y que amplio año a año tanto como me es posible, de ahí viene toda mi inspiración. La escena de Sasuke y Sakura esta inspirada en la serie "Zeynep Buscando a su Padre", y la escena de Naruto en la piscina viene de la serie "Medzecir", dos series turcas que recomiendo muchísimo por todo lo que representan. Durante la escena de la fiesta de cumpleaños, Mikoto menciona un desfile de modas a beneficio que representare en el próximo capitulo, que subiré dependiendo la cantidad de comentarios que vea, por lo que hagan todas las sugerencias o criticas que quieran para el próximo capitulo, eso me motiva mucho más a seguir escribiendo.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3