Este fic es una secuela de mi historia "El Siglo Magnifico: La Sultana Sakura" y esta basado en el Epilogo de esta, e inspirado en las series turcas "Medcezir" y "Zeynep: Buscando a su Padre", y es un tributo a una copatriota chilena, Katherine Winter, que se suicido en 2018. Los personajes son de la absoluta autoría de Masashi Kishimoto pero la trama y utilización en que han sido empleados corre absolutamente por mi cuenta. Les sugiero oír "Woman's World" de Little Mix para Sakura, "The Reason" de Hoobastank para Sasuke y "Celui Que Je Désire" de Grace Davidson para el contexto del capitulo.


—No te preocupes, yo te amo mucho...

Que Naruto se embriagara en una fiesta no era precisamente lo más escandaloso que pudiera ocurrir, había hecho cosas peores, pero que ocurriera precisamente la noche del cumpleaños de Mikoto, luego de que su bella prima Hinata se hubiera ido y tras que las celebraciones hubieran terminado era sin duda alguna la gota que colmaba el vaso para Itachi y Sasuke por igual. Mientras todos los demás habitantes de la casa se preparaban para dormir y luego de que Itachi hubiera acompañado a Izumi al apartamento que compartía con una de sus amigas de universidad, ambos hermanos sujetaron a Naruto de los brazos quien cantaba a todo pulmón y completamente ebrio; ya le habían dado como tres tazas de café intentando despejarlo para poder llevarlo a su casa en un estado decente, pero de alguna forma inexplicable el Uzumaki continuaba borracho como una cuba para preocupación de ambos. Usualmente, cuando Sasuke o Itachi estaban ebrios bastaba con una taza de café o un simple paseo por el jardín para despejarse y estar como nuevo, lo que ambos hermanos intentaron, sujetando al Uzumaki de ambos brazos y guiándolo para recorrer la casa y salir al jardín para respirar, eso y no despertar o molestar a los demás habitantes de la casa...solo que eso no tuvo el efecto que los hermanos hubieran esperado, sino que ello pareció animar aún más a Naruto, quien canto con más fuerza.

—Metámoslo a la piscina— susurró Sasuke a Itachi quien asintió de inmediato, sujetando de los brazos al Uzumaki y levantándolo del suelo con facilidad.

—No te preocupes, seré tu piedra, seré tu piedra…— Naruto continuó cantando como si nada, ajeno a lo que hacían ambos hermanos quien lograron ponerlo boca abajo mientras avanzaban hacia la piscina, sumergiéndole la cabeza en el agua, pero increíblemente al sacarlo seguía cantando. —Amada mía, yo soy tu amor...— ambos hermanos negaron para si antes de sumergirlo otra vez. —Y quiero amarte para siempre...— Naruto siguió cantando cuando le sacaron la cabeza del agua, y aun cuando volvieron a hacerlo. —No puedo dejarlo, no puedo...— cantó, temblando a causa del agua helada pero perfectamente lucido en su locura.

—Creo que no resultara, traeré una toalla— suspiró el menor de los Uchiha, dejando a su mejor amigo en manos de su hermano mayor.

—Y tengo miedo, de hablar de amor— cantó el Uzumaki, temblando de frio y volteando a ver a Itachi. —No puedo dejarlo; te amo tanto, te amo, te amo...— Itachi no pudo evitar estallar en carcajadas, era demasiado para que lo soportara cualquiera.

Itachi se encontraba ante la privilegiada situación de ser hermano mayor de Sasuke, mejor amigo de Naruto, y como tal había visto las locuras que el Uzumaki era capaz de cometer pero todo quedaba en nada ante su actitud infantil de enamorado por causa de su prima, ¿Le costaba tanto decirle "me gustas"? o, ¿"Podríamos salir"? Claro que Hinata era hermosa pero Naruto la conocía desde hace años, ¿Cuándo tendría el valor de decirle lo que sentía? Ante semejante escandaló y que nadie de los habitantes de la casa podía ignorar, Sakura abrió la puerta corrediza del balcón de su habitación y que daba al jardín, apoyando las manos en el barandal y tratando de no estallar en carcajadas al presenciar como ambos hermanos sumergían a Naruto en la piscina en un intento muy divertido por calmarlo. Pero no fue hasta que Sasuke se alejó de la piscina hacia el interior de la casa que la Haruno se permitió reír cantarinamente, llamando la atención del menor de los Uchiha que se detuvo bajo su balcón. Para Sakura, que había estado presente en la sencilla y familiar fiesta de cumpleaños de Mikoto Uchiha—en que Ino, Izumi, Hinata y ella habían acordado participar en su desfile de modas benéfico—y visto a Naruto ayudar en la preparación de la festividad a lo largo de la tarde, ahora era toda una sorpresa verlo alcoholizado...no creería lo que veía de no ser porque Sasuke le había advertido de ello anteriormente.

—¿Qué le paso?— preguntó Sakura tratando de no reír al ver al Uchiha.

—Tomó de más— contestó Sasuke sencillamente, también esforzándose por no reír.

—¡Sakura!— gritó Naruto junto a la piscina, divisando a la pelirosa en su balcón. —Si tienes un problema, dímelo, por soy tu amigo Naruto...— continuó cantando, haciendo que la Haruno estallara en carcajadas ante su declaración.

—¡Eres tu quien tiene el problema!— acalló Itachi, tratando de mantenerse serio, sujetándolo del brazo y alejándolo de la piscina. —Vamos, a dormir— más que una toalla, Naruto necesitaba un baño caliente e irse a dormir pero ya.

Ebrio, pero entusiasta siempre y amigo de Itachi casi tanto como lo era de Sasuke, Naruto simplemente asintió y dejo que Itachi lo guiara al interior de la casa, pasando junto a Sasuke y sonriéndole pícaramente como si le dijera; "Yo no puedo, no tengo el valor, pero tu si y deberías", aludiendo a la bella pelirosa en el balcón. La escena parecía sacada de un cuento de hadas, de esos que se relataban una y otra vez para seducir a los jóvenes como Sasuke y Sakura, aunque ni el uno ni el otro eran asiduos a esa clase de historias; el Uchiha de pie en el jardín observando el balcón en que se apoyaba la bella Haruno que sonrió al encontrar su mirada con la suya, a solas, sonrojándose al encontrar sus miradas, ¿Por qué ambos no dejaban de sentirse así? Si, se habían vuelto cercanos desde su primer encuentro y más tras todo lo que habían pasado juntos, pero desde ayer y preparando todo para la fiesta es como si hubiera saltado una chispa entre ambos, ¿Qué era esta tensión extraña que sentían cuando estaban juntos y que buscaba acercarlos? Sasuke desearía tener la respuesta, desearía ser más valiente y decirle a Sakura que le gustaba, que le parecía maravillosa y que le gustaría intentar tener algo con ella...pero no se atrevía, solo sabía que ahí y observándola podía pasarse la noche entera, solo contemplando sus brillantes orbes esmeralda y su sonrisa, la más hermosa que había visto nunca.

—Buenas noches— deseó Sasuke finalmente, creyendo que no tenía caso pensar en aquello por ahora.

—Buenas noches— correspondió Sakura con una sonrisa, deseándole un sueño dulce y tranquilo.

Era un lindo gesto, simple, pero que no dejaba de ser importante que Sasuke le deseara las buenas noches, y más con aquella intensa mirada ónix que nunca se apartaba de ella, como si viera todo de ella pero a la vez quisiera protegerla, era una sensación realmente extraña y que hizo sonreír a Sakura quien sin saber por qué lanzó un beso al aire para el Uchiha, sonrojándose de inmediato ante su actuar y regresando apresuradamente al interior de su habitación como si fuera una niña pequeña, tratando de entenderse a sí misma. Sorprendido por el actuar de Sakura pero no de forma negativa, Sasuke tuvo el impulso de hacer el gesto de recibir ese beso, claro que de inmediato se arrepintió y sintió que pisotearía su orgullo al comportarse como un preadolescente enamorado siendo que jamás había actuado así, pero cualquier pensamiento que pasara por su cabeza se desvaneció en cuanto Sakura regresó velozmente al interior de su habitación, cerrando tras de sí la puerta de su balcón; por un lado se sintió decepcionado, nunca le agradaba dejar de ver a Sakura pues sabía que debería esperar al otro día por la mañana para verla, pero también le resultó adorable su actitud, como si solo hubiera actuado y no pensado, justo como él. Sonriendo ladinamente, Sasuke finalmente abandonó el jardín y regreso al interior de la casa para retirarse a su habitación e irse a dormir.

Pensando en Sakura, por supuesto.


Apoyada contra las puertas cerradas del balcón, Sakura cerró los ojos y apretó los dientes, incluso se golpeó mentalmente la frente, ¿Qué diablos había hecho? Sasuke era un buen amigo para ella pese al poco tiempo que llevaban conociéndose y el hecho de que para la prensa eran pareja aunque no fuera así—por su seguridad, no había que olvidar su secuestro por los lacayos de su tío Izuna—, ¿Por qué complicar todo por una muda pero ineludible atracción? Abriendo los ojos, Sakura dejo libre un suspiro, ¿Cuánto más podría callar la atracción que sentía por Sasuke? Cada gesto suyo, cada sonrisa y acto de ternura para con ella la prendaba aún más, no se trataba solo de que fuera malditamente guapo, porque lo era, pero simplemente con su actitud era el chico perfecto para ella...solo que ella ya había tenido una pésima primera relación amorosa y no estaba segura de estar lista para volver a abrir su corazón, ¿Pero y si su corazón ya se había abierto a ello? Como si supiera que se encontraba en aquel debacle emocional, la puerta de su habitación se abrió por obra de Ino quien bufó con aquel dramatismo y actitud de diva que tanto la caracterizaba, lanzándose sobre su cama como si fuera la propia y logrando alejar a Sakura de su línea de pensamientos tan contradictorios aunque fuera por un momento.

—Son unos locos— criticó Ino, aunque por su tono de voz estaba claro que ello le divertía.

—Buenos locos— corrigió Sakura, no viendo nada de malo en cómo eran y lo que hacían.

—Sasuke te gusta— notó la Yamanaka sin necesidad de oír una declaración suya.

—¿Se nota tanto?— preguntó la Haruno únicamente, sabiendo que nada podía ocultarle a su amiga que asintió en respuesta. —Sí, es guapo pero...— trató de protestar, aunque hasta para ella parecía inútil pues Sasuke sí que le gustaba.

—Tienes miedo— contestó la rubia por ella, conociendo mejor que nadie sus sentimientos. —Y tienes razón pero Sasuke no es Neji, es evidente— diferenció, maldiciendo por dentro al ex de su mejor amiga.

—No hablemos de él, a menudo trato de olvidar o no pensar en él— recordó la pelirosa, estremeciéndose de solo pensar en su ex.

—¿Sigue enviándote mensajes?— preguntó Ino con preocupación, conteniendo la respiración.

Aunque su relación hubiera terminado hace casi un año, Sakura no podía deshacerse de Neji, su ex novio parecía estar obsesionado con ella y más con el hecho de que su relación nunca se había consumado, Sakura podía parecer algo pacata y tímida pero ella quería que su primera vez fuera algo especial y nunca se había sentido preparada para concretarla con Neji, más cuando ambos habían roto luego de que él la engañara o más bien ella había puesto punto final a su relación pero él no lo entendía o no quería entenderlo. Tales eran los extremos de Neji que incluso había subido a internet imágenes privadas de Sakura lo que había desencadenado una ola de bullying presencial o virtual y acoso hacia ella que había durado meses y que continuaría de no ser porque él abogado de su familia había intervenido. Pero a pesar de todo aquello, Neji continuaba empeñado en no alejarse de ella, y como su familia tenía dinero—eso era todo cuanto ella sabía—era perfectamente capaz de evitar la ley y encontrarla o rastrearla de una u otra forma. Sakura aun lidiaba con terror nocturno por lo mismo, y mantenía contacto con su psicólogo en Cefalonia casi sin falta una vez por semana para tratar de llevar una vida normal dentro de lo que cabía, aunque sentir a alguien persiguiéndote no resultaba consolador en forma alguna...pero se había olvidado completamente de ello desde que estaba en Konoha y gracias a Sasuke.

—Cambié de teléfono antes de viajar, ¿recuerdas?— aclaró Sakura con una ligera sonrisa ante su aparente despiste.

—Aunque de alguna forma siempre sabe dónde estás y cuál es tu teléfono— se justificó la Yamanaka, viendo como la sonrisa de su amiga se desvanecía lentamente.

—Ahora no— protestó la Haruno, tratando de asirse a ello para mantener un ánimo positivo. —Espero no volver a saber de él— no le deseaba el mal, solo poder vivir tranquila y eso solo le sería posible si él se mantenía lejos.

Asintiendo de inmediato y sin dudarlo, Ino se enderezó de la cama con ayuda de sus brazos para sonreírle a su amiga, feliz de verla relajada y plena—dentro de lo que cabía obviamente, porque tampoco podían pedir más a comparación de cómo habían estado las cosas tiempo atrás—como no había hecho en mucho tiempo, y sabiendo que este ambiente estaba contribuyendo, quizás en especial cierto pelinegro que no podía pasar más de una hora lejos de su mejor amiga, y que daba la casualidad era muy atractivo. Sakura por fin podía dormir tranquila y realmente sin necesidad de recurrir a calmantes desde que estaba en Konoha, en casa de Sasuke y pasando días enteros con él, ¿Qué importaba que hubiera una atracción en juego? Esperaría el tiempo que hiciera falta hasta que finalizara su estadía en Konoha antes de volver a Cefalonia y entonces le diría a Sasuke lo que sentía pero por ahora todo cuanto quería hacer era disfrutar el presente y ello incluía el próximo desfile de modas por caridad en que participarían para ayudar a Mikoto. Por ahora y descontando su secuestro, todo lo que había experimentado en Konoha eran recuerdos simplemente maravillosos y que esperaba atesorar por el resto de su vida, y solo deseaba que se mantuviera así hasta que volviera a Cefalonia, o de no ser así al menos lo más posible. Deseaba pasar las noches en paz como hasta ahora, y soñar con Sasuke…


Una semana después

Tras largos días de planificación y ensayos, y habiendo transcurrido una semana, por fin todo esta listo y le desfile podía comenzar con el imponente salón principal del lugar ocupado por una larga pasarela que hasta tendía a parecer eterna; teniendo el honor de estar en primera fila como familia de las organizadoras del evento se hallaban Fugaku, Itachi, Sasuke y Naruto, una fortuna ya que el mayor de los hermanos Uchiha no dudo en levantarse de su asiento y aplaudir cuando el desfile comenzó, pero no por las bellas modelos que habrían de participar sino porque la encargada de abrir el desfile no fue otra que su hermosa novia, Izumi. La pelicastaña portaba un sencillo pero elegante vestido de seda negra de escote recto, sin mangas ni tirantes pero si cerrado por una serie de diminutos botones en toda la zona del busto, ceñido a su figura por un cinturón de cuero que remarcaba su esbeltez y la falda era corta hasta los muslos, con una cola de gasa que se abría en A bajo el vientre para enmarcar sus piernas, finalizando en cómodos tacones que se envolvían a sus tobillos, y con su largo cabello castaño cayendo como una cascada de hondas sobre sus hombros. Enternecida al ver a su novio ponerse de pie y ovacionarla, Izumi no pudo evitar sonreír y mientras daba la vuelta para retirarse le lanzó un beso al aire, sin dejar de sonreír.

—Pero qué maravilla de mujer— suspiró Itachi al volver a sentarse, simplemente obnubilado.

Entre las otras modelos que siguieron a Izumi en la presentación del desfile, el próximo en ponerse de pie y aplaudir como un loco fue Naruto tan pronto como vio aparecer a Hinata, quien portaba un elegante vestido de tafetán violeta rojizo, con escote en V decorado por un dobladillo recogido de la misma tela, con mangas ligeramente ceñidas hasta los codos y que formaban largos holanes hasta casi cubrirle las manos al igual que los que decoraban la falda por encima de la rodilla y que parecían enmarcar su andar, con largas botas de cuero hasta las rodillas, y su largo cabello azul oscuro cayendo sobre sus hombros y tras su espalda. El Uzumaki por poco y se desmayó—de no ser porque Sasuke lo sujetó del brazo y ayudo a sentarse—cuando la bella peliazul le guiñó un ojo al abandonar la pasarela. Cuando llegó el turno de Ino, estaba claro que ninguno de los demás presentes al evento no sabían que ella no era una modelo, porque la ovacionaron de pie, aplaudieron e incluso silbaron al andar seductor de la bella rubia ataviada en un mono de seda y gasa esmeralda de escote en V, holgado en su figura pero que se ajustaba en todo los lugares correctos, con mangas cortas por encima de los codos y abiertas desde los hombros, tacones violeta claro y su largo cabello rubio peinado para aparentar volumen y cayendo sobre sus hombros, saludando a todos aquellos que la ovacionaban al pasar.

Los desfiles de moda eran usuales para Ino, su propia madre y la de Sakura tenía instituciones de caridad y desde los once años que hacían que ambas participaran modelando ropa, eran conocidas por eso en Cefalonia aunque ninguno de los presentes tenia porque saberlo. Sonriendo con fingida superioridad al regresar al umbral de la pasarela, Ino alzó una de sus manos para chocarla a su paso con la de su mejor amiga a quien dio la misión de cerrar el desfile, sabiendo que daría una grata sorpresa. Envuelta en una bata de seda purpura, Sakura cruzó el umbral e hizo acto de aparición en pasarela para cerrar el desfile, y delante de los ojos de todos los presentes se despojó de la bata con gran prestancia rebelando un vestido de encaje negro que se envolvía a cada curva de su cuerpo dejando en evidencia el brasier y bragas negras bajo la tela de escote corazón y sin mangas ni tirantes que enmarcaba su cintura y que llegaba hasta la altura de los muslos formando un dobladillo en forma de mariposa, con sus largos rizos rosados cayendo sobre sus hombros. Decirse sorprendido fue un eufemismo para Sasuke quien no pudo aplaudir ni nada, observándola boquiabierto; sabía que Sakura era hermosa desde que la conocía, pero era como si en ese momento toda su belleza se hubiera multiplicado por diez y todos podían verlo.

—¿Esa es Sakura?— se preguntó el azabache en voz alta, apenas y creyendo lo que veía.

—Parece que sí— afirmó Itachi igualmente impresionado. —¿Qué pasa, hermanito?— preguntó burlonamente

—¿Ves algo que te guste?— respaldó Naruto, aprovechando de burlarse de él.

Concentrado como estaba en observar a Sakura, no perdiendo detalle en ningún aspecto fue fácil para el Uchiha ignorar los comentarios burlones de su hermano mayor y su mejor amigo, absolutamente embelesado por la forma de la Haruno para caminar de regreso hacia el umbral de la pasarela, tendiendo una mano al aire para invitar a alguien más a pasar; su madre, Mikoto. La matriarca Uchiha, representante del evento por caridad ante la ausencia de su amiga y socia Kushina—madre de Naruto—, portaba un elegante vestido de tafetán negro de estilo bléiser, de escote alto y en V con dobladillo que enmarcaba du cuello, cerrado por seis botones—tres a cada lado—dorados en paralelo, sin mangas y con corta falda por encima de las rodillas, con su largo cabello azabache cayendo sobre sus hombros para enmarcar unos largos pendientes de plata y diamante en forma de lagrima. Sonrojada como una niña pero agradeciendo la generosidad de Sakura, Mikoto caminó a su lado y sosteniéndole la mano, siendo ambas ovacionadas por los presentes pero en especial la Uchiha a quien Sakura hizo una reverencia, sonriéndole y volviendo la mirada por sobre su hombros hacia Sasuke, quien no le quitaba los ojos de encima, lo que la hizo sonrojar aún más de ser posible pero no aparto la mirada de la suya.

Esta era una noche para celebrar y festejar.


Tras el desfile de modas tuvo lugar una recepción o cena con banquete abierto—lo que encanto a Naruto, por supuesto, aunque supo contenerse y comportarse como un caballero en presencia de Hinata a quien no podía quitarle los ojos de encima—para todos los invitados que habían asistido al evento y que habían accedido a comprar—según la asistente de Kushina y Mikoto—todos los vestidos que se habían exhibido y modelado en el desfile con la condición expresa de que las ganancias irían a las organizaciones benéficas que corrían a cargo de la familia Uchiha y Uzumaki, motivo de sobra para celebrar pues el evento había sido todo un éxito como Mikoto tanto había deseado, puede que incluso más. Pero sin duda la persona más feliz de asistir al desfile fue Itachi quien hizo acopió de su máximo autocontrol posible para no correr como un loco hacia Izumi quien como el resto de las modelos se encontraba reunida junto a su madre alrededor de la mesa de banquete, por lo que el mayor de los hermanos Uchiha caminó lentamente y con calma—acompañado por Sasuke y Naruto, quien también se controló para no correr hacia Hinata o salir huyendo por sus propios nervios—hacia ella que sonrió nada más encontrar su mirada con la suya, aún más hermosa de ser posible a sus ojos en aquel entallado vestido negro que la hacía ver no solo más alta sino como un ser prácticamente etéreo.

—Por la mayor belleza de la tierra— deseó Itachi, tomando una copa de champagne de la mesa y alzándola en honor a su hermosa novia, —ella caminara y será mejor demás— en momentos como este se recordaba porque la amaba y con cuanta vehemencia contaba los días en que ella terminaría sus estudios y podrían casarse.

—Eres único, Itachi— sonrió Izumi, tratando que no le temblaran las piernas a causa de la impresión.

Para Izumi era lo más tierno del mundo que su novio, habitualmente serio, le dedicara palabras tan hermosas y que durante su paso por la pasarela se pusiera de pie para aplaudirla; también era difícil para Izumi ver como el tiempo pasaba muy lentamente, apenas y sentía poder ser paciente al recordar que Itachi y ella habían acordado casarse cuando terminaran de estudiar. Otra persona que también se encontraba no solo feliz sino magníficamente orgulloso era Fugaku quien se acercó a su esposa con una muy ligera sonrisa ladina, besándola en la frente; un gesto minimalista y que para otros seria pura cortesía, pero no para él que era tan reservado ni para Mikoto que tuvo que esforzarse para no llorar de la emoción. Fugaku más que nadie, que siempre la apoyaba y escuchaba—tanto como ella misma hacía con él—sabia cuán importante era este evento y lo que se recaudaría, no para sí misma sino para sus instituciones benéficas y para los necesitados, y su muda felicitación significaba más para Mikoto que la de cualquiera de los presentes aunque prefirió no verbalizarlo o estallaría en llanto como una niña pequeña, por lo que simplemente sonrió y se secó disimuladamente las lágrimas de emoción que pudieran estropear su maquillaje mientras su esposo tomaba dos copas de champagne de la mesa y le tendía una a ella para que pudiera realizar el brindis que abriría oficialmente la fiesta.

—Muchísimas gracias de nuevo, a todos— habló Mikoto finalmente, agradeciendo contar con su esposo a su lado, —esto no habría tenido éxito de no ser por ustedes— declaró recorriendo con la mirada a su futura nuera, a su sobrina, a Ino y al resto de las modelos que sonrieron ante el elogio. —Por todos— deseó, alzando su copa en un brindis y no tardando en ser imitada por todos los presentes.

—¿Dónde está Sakura?— preguntó Sasuke, dejando su copa sobre la mesa más cercana y tratando de localizar con la mirada a la pelirosa.

—Tranquilo, hermanito, ya vendrá— sosegó Itachi volteando a verlo mientras tenía su brazo alrededor de los hombros de su novia.

—Fue al vestidor, había dejado su teléfono y su bolso— contestó Hinata a la diestra de Naruto, ya que habían compartido espacio para cambiarse.

—Iré a buscarla— decidió el menor de los Uchiha, no queriendo que estuviera sola.

Quizás fuera algo aprensivo de su parte pero Sasuke no podía olvidar—no sin razón, por cierto—el secuestro de su tío Izuna hacía ya casi un mes, y en un lugar tan concurrido como aquel y donde fácilmente habían cien personas o más presentes no podía confiarse, además y después de ver el espectáculo que había sido el desfile organizado por su madre, en que Sakura se había visto absolutamente hermosa y deslumbrante, todo cuanto Sasuke quería era estar cerca de ella y con suerte quizás por fin pudiera decirle lo que sentía. Pidiendo permiso a todo aquel que encontrara en el camino o simplemente evadiendo a aquellos que podía rodear, Sasuke abandonó el enorme salón en que tenía lugar la fiesta hacia los pasillos, teniendo literalmente pase VIP por ser el hijo de una de las organizadoras, agradeciéndolo mientras buscaba a Sakura, sintiendo un extraño malestar en el centro del pecho, un presentimiento…


El desfile de modas organizado por Mikoto Uchiha había sido un éxito, más incluso de lo que Sakura había podido imaginar; ella solo estaba vistiendo una muestra del vestido fabricado y que según le había dicho la matriarca Uchiha ya estaba vendido. Siquiera uno solo de los vestidos usado en el desfile valía una gran suma, misma suma que se destinaría a la caridad, ¿Cómo no sentir que su trabajo estaba cumplido y que había contribuido con un granito de arena a ayudar a otros? Eso era lo que más le gustaba, poder ayudar a otros, tener algo que aportar o con que contribuir. Sin embargo y mientras todos se hallaban reunidos celebrando, Sakura se encontraba de regreso en su vestidor escribiendo un rápido mensaje de buenas noches a su madre, informándole de todo; normalmente haría una videollamada para hacerle saber que estaba bien pero quería regresar a la fiesta cuanto antes y pasar tanto tiempo como le fuera posible con Sasuke. Concentrada como estaba en terminar de escribir el mensaje, Sakura no sintió que alguien ingresaba en el vestidor hasta que vio una sombra avanzar hacia ella, dejando el teléfono sobre el tocador al alzar la vista, sorprendiéndose de golpe al reconocer a ese individuo; se trataba de su ex novio, Neji, quien la recorrió con la mirada de arriba abajo de forma nada agradable.

—¿Estas feliz?— más bien afirmó el pelicastaño, avanzando hacia ella que dio un paso atrás de la impresión y miedo. —Te extrañe, llevaba tiempo buscándote— aseguró con veneración o así lo interpretaba él. —¿Acaso tú no a mí?— cuestionó viéndola retroceder ante cada paso que él daba hacia ella.

—Yo…— titubeó la pelirosa, deseando huir pero él lo bloqueaba la única vía de escape

—Estás deslumbrante, como nunca— elogió Neji, observándola de la cabeza a los pies. —Aun te amo, más que a nadie— declaró, como en cada mensaje que ella había recibido de su parte.

—Neji, nosotros terminamos…— intentó aclarar Sakura con su tono más conciliador.

—Por un error— interrumpió él, despreciando aquella insistencia de su parte. —Mi amor por ti está consumiéndome; heme aquí, enamorado de ti— determinó esperando que aquello fuera suficiente para ella. —Sé que tú también me amas, deberías— la había engañado, sí, pero eso no quería decir que no la amara.

Aquel amor tan vehemente y desmedido, que solo escuchaba aquello que quería oír, le puso los nervios de punta a Sakura quien ya de por si temblaba ante Neji nada más verlo, sin saber exactamente qué hacer y menos al estar él bloqueándole el camino hacia la puerta, su única vía de escape; la hizo estremecer desde la cabeza a los pies la sola idea de lo que él pudiera hacerle por estar juntos en la misma habitación y estando ella indefensa, si su ausencia y acoso a la distancia la había aterrado durante meses, ¿Qué no podría hacerle ahora que estaba presente? Sin pensarlo, Sakura se olvidó de su teléfono que había dejado sobre el tocador y retrocedió ante cada paso que Neji daba hacia ella, teniendo cuidado de virar para tratar de acercarse con andar lento y sutil a la puerta, pero Neji pareció entender lo que planeaba pues insistió en acercársele bloqueando la puerta y poniéndola aún más nerviosa de ser posible, Impulsiva y aterrada, Sakura gritó los nombres de Hinata que había compartido el vestidor con ella, de Ino e Izumi, de cualquiera que pudiera escucharla, sin éxito pues todos estaban en la fiesta, y el saberse sola solo la hizo olvidarse de cualquier precaución y tratar de correr hacia la puerta, siendo detenida por Neji que le bloqueo fácilmente el paso, sujetándola del brazo y haciéndola retroceder.

—Si corres, solo harás que te persiga más— susurró Neji con tono burlón, haciéndola estremecer aun más.

—Vete, Neji, por favor— rogó Sakura, solo deseando que se fuera y olvidaran todo.

—Sakura, no te resistas, no tiene caso— reprendió él, cansado de perseguirla.

Aunque perseguir a su bella amada era interesante y Neji no podía negarlo tras un año entero siguiendo su pista allá a donde fuera, empezaba a cansarse porque Sakura no era el tipo de mujer que perseguir, era angelical y pura, era el tipo de mujer que servía para tener de compañera de vida y esposa, siempre la había visto de esa forma y como tal él estaba cansado de tener que esperar por esa primera vez que ella tanto había postergado, negado por miedo, dudas y esa clase de tonterías. Pero su paciencia se había terminado, y estaba ahí esa noche para concretar aquello por lo que tanto había esperado. Las protestas de Sakura quedaron en nada cuando el pelicastaño la guio hasta la pared más cercana, inmovilizándola con su peso y sujetándole las manos por encima de la cabeza haciéndola sentir atrapada; sintiendo a Neji besarle el cuello, la pelirosa cerró los ojos y oró mentalmente porque el temor que sentía fuera infundado, porque no ocurriera aquello en que estaba pensando, pero tembló de nueva cuenta al sentir que él le daba la vuelta para hacerla quedar de cara contra la pared y aterrándola todavía más al sentirlo removerse tras ella, escuchar la bragueta de su pantalón y sentir que le subía la falda del vestido y bajaba las bragas. La pelirosa solo quería llorar, pero era tanto su miedo que ni siquiera se atrevía a ello.

—No, por favor…— sollozó Sakura, esperando que él recapacitara y se diera cuenta del error que estaba a punto de cometer.

—Es nuestro momento, he esperado demasiado— protestó Neji por su parte, sintiendo que tenía la razón.

Todo sucedió muy rápido y sin que ella pudiera hacer nada para impedirlo: Sakura gritó de dolor al sentirlo penetrar de golpe en su interior pero se mordió el labio inferior y trató de no hacer nada ni demostrar emoción alguna, temiendo que ello pudiera incitar o provocar aún más a Neji quien ni siquiera dejo pasar un segundo antes de comenzar a moverse detonando nuevas olas de dolor para la pelirosa. Todo lo que sentía era un dolor abrazador recorriéndola, tanto físico como de espíritu, sollozó en silencio y cerró los ojos, no queriendo escuchar, ni sentir nada de lo que ocurría a su alrededor, entregándose a tratar de creer que así el tiempo pasaría más rápido, sometiéndose a dejar que Neji hiciera lo que quisiera con tal de que todo terminara ya, sintiéndolo entrar y salir de su interior una y otra vez, pero la pelirosa no rogó que se detuviera pues sabía que sus suplicas caerían en oídos sordos y además ya era demasiado tarde, el mal estaba hecho. Finalmente, Sakura apretó los ojos con todas sus fuerzas, sintiéndose repugnante ante la última estocada en su interior aunque Neji gimió de satisfacción contra el costado de su cuello haciéndola temblar de dolor y desesperanza pero en el fondo Sakura agradeció cuando abandonó su interior y ella pudo apoyarse en la pared, deslizándose para sentarse sobre el suelo sin dejar de sollozar, aterrada pero ya no como antes pues sentía que nada podría ser peor.

—Sé que le temes a la culpa pero no hay porque, amor mío— consoló Neji observándola con ternura. —Aunque si quieres, no digas nada— agregó en caso de que ella deseara seguir con este juego tonto de huir de él. —No te sientas mal, no pudimos contenernos— la espera había sido larga pero muy satisfactoria.

Su primera vez podría haber sido distinta, en un lugar más apropiado y estando ambos cómodos pero esperar habría sido absurdo y él no había podido hacerlo por más tiempo, ni ella tampoco seguramente. Sakura ni siquiera se molestó en levantar la vista, atrayendo sus piernas hacia su pecho y sintiéndose manchada, contagiada por algo que no podía ver que la hacía sentir repugnante, tanto como el maldito deseo que Neji sentía por ella y que lo había llevado a…cerrando los ojos con fuerza, Sakura tembló cuando Neji se acercó para acariciarle el cabello según su retorcida visión del amor, lo último en lo que quería pensar era en lo que acababa de ocurrir, todo cuanto quería era olvidar aunque su propio subconsciente le dijera una y otra vez que tal cosa era imposible. Satisfecho y habiendo cumplido aquello que había venido a hacer, dejando que Sakura siguiera con su actuación al pretender que esto no había sido satisfactorio para ella como para él sí, Neji se aliso la camisa y la chaqueta de su traje, acomodando sus largos cabello castaños y dando la espalda a su amada pelirosa para abandonar el vestidor, alejándose por ahora. Abrazando sus piernas hacia su pecho, Sakura prefirió no alzar la mirada y quedarse donde estaba, sollozando y tratando de consolarse, tratando de hallar sosiego de cualquier forma a su alcance.

Nunca había pensado que le pasaría esto, no a ella.


Como si no hubiera ocurrido nada, o nada lo suficientemente interesante o apremiante para cambiar su actitud, Neji cerró ligeramente tras de sí la puerta del vestidor, sin molestarse en cerrarla por completo al continuar con su camino mientras se acomodaba el peinado y se terminaba de cerrar el pantalón, sin detenerse ni tampoco dar señales de arrepentimiento, ¿Por qué lo haría? Sakura se había empecinado en terminar su relación por un desliz de un par de noches, pero era hombre y tenía sus necesidades, lo que sentía por su novia era algo diferente aunque ella tratara de evadirlo pero ya no habían podido hacerlo más, eso era lo que acababa de ocurrir; una primera vez que debería haberse concretado hace mucho tiempo aunque Sakura hubiera tratado de evitarlo, pero lo hecho ya estaba hecho. Por su parte mucho más concentrado en hallar a Sakura, arreglándose el cuello de la camisa de vez en vez mientras caminaba y recorriendo con la mirada los nombres que se leían en las puertas de los vestidores, maldiciendo para sí ante el gran número de modelos que habían participado en el desfile, Sasuke volvió la mirada al frente al divisar movimiento, deteniendo lentamente al reconocer la persona que caminaba delante de él y que para su desgracia no era Sakura, pero tampoco un rostro que estuviera feliz de ver.

—Hola, primo— saludó Neji sonriendo ladinamente con arrogancia, —ha pasado un tiempo— alrededor de un año desde la última vez que se habían visto.

—Neji— reconoció Sasuke simplemente, sosteniéndole la mirada. —¿Qué estás haciendo aquí?— cuestionó, suponiendo que no se trataba de nada bueno.

—Este es un evento de caridad— señaló el pelicastaño con obviedad, —creí que cualquiera podía venir— había pagado su entrada y lo habían dejado pasar.

—¿Por qué viniste?— preguntó directamente el azabache esta vez, desconfiando de él.

—Solo estaba buscando diversión, tú también deberías— contestó él, acercándose y acomodándole el cuello de la camisa como si fuera un niño, —eso y mantenerte lejos de mi camino— aconsejó en un tono muy serio, como si se tratara de una amenaza.

Para Neji su pequeño primo—pequeño en relación al hecho de que era un año menor que él—siempre le había resultado molesto por su tendencia a meterse donde no lo llamaban y por considerar malo o no precisamente apropiado todo cuanto hiciera, aunque a él eso francamente le daba igual hasta ahora, porque sabía la historia que su primo y su novia le habían vendido a la prensa, y no le agradaba; Sakura era de su propiedad, más desde esta noche pero prefirió no decir nada y continuar con su camino pasando junto a Sasuke quien lo siguió con la mirada por encima del hombro hasta perderlo de vista, siempre sintiendo un escalofrió nada grato por solo compartir el mismo espacio que su primo; a veces le costaba creer que fueran familia y que fuera hermano de Hinata...regresado la mirada al frente y negando para sí, Sasuke continuo por su camino a lo largo de aquel pasillo, buscando con vehemencia a Sakura pero agradeciendo que cada puerta estuviera rotulada con el nombre de quien los había usado o se equivocaría de manera garrafal solo por intentar encontrar a la pelirosa. Por educación, no queriendo incomodar a Sakura si es que se estaba cambiando, Sasuke golpeó sus nudillos contra la puerta del vestidor, frunciendo el ceño al no recibir respuesta y más al sentir la puerta entreabrirse bajo su golpe.

—¿Sakura?— llamó Sasuke en voz baja, asomando la cabeza por el umbral de la puerta, sin recibir respuesta. —Sakura— llamó, frunciendo el ceño al verla.

El vestidor estaba en completo orden, dentro de lo que cabría esperar en un lugar así y la luz en el techo iluminaba toda la habitación permitiéndole ver a Sakura sentada contra una de las esquinas abrazando sus piernas hacia su pecho para extrañeza y preocupación suya que ingresó lentamente y dejando la puerta entreabierta a su espalda, ¿Acaso había recibido alguna mala noticia? Vio su teléfono sobre uno de los dos tocadores, junto a su bolso, pero no le pareció que Sakura estuviera mostrando el comportamiento habitual en alguien preocupado, más porque ni siquiera pareció notar su presencia. Pero a decir verdad no es que Sakura no hubiera advertido la presencia de Sasuke, sí que lo había hecho pero no es como si pudiera hacer algo al respecto, en ese momento se sentía más impotente que nunca en su vida y todo lo que se sentía capaz de hacer era quedarse ahí sentada y llorando cuando Sasuke se arrodilló delante de ella, alzando la mirada para encontrar con la suya al sentir que podía confiar en él. De inmediato Sasuke sintió un escalofrió comenzar en su nuca y recorrerlo por completo, palideciendo ante los moretones que veía en los brazos de Sakura y ante el hilo de sangre que resbalaba contra el interior de uno de sus muslos, expuesto ante la corta falda del vestido….deseó de todo corazón que no hubiera ocurrido lo que a todas luces ya parecía algo obvio.

—Era más fuerte, no hubo nada que yo pudiera hacer— confirmó Sakura como si le leyera el pensamiento. —Perdón— sollozó bajando pesadamente la cabeza.

—No te disculpes, no conmigo ni con nadie— protestó Sasuke, teniendo cuidado de su tono de voz al tomarla del mentón y hacer que alzara la vista. Ella no era culpable de nada, en ninguna realidad o mundo podría serlo. —Tranquila, estoy aquí— sosegó, queriendo que su sola presencia pudiera animarla o consolarla.

Incluso para él sonaban vacías sus palabras, porque el maldito presentimiento que había tenido había sido cierto, solo unos minutos alejada de él y esto es lo que había ocurrido, ¿Quién?, ¿Quién había sido el maldito que se había sentido con derecho de tocarla contra su voluntad?, ¿Quién era para hacerlo pedazos? Consolada al menos de forma mínima, que era todo cuanto ella podía pedir en ese momento, Sakura se abrazó con todas sus fuerzas del pecho de Sasuke, enterrando su rostro contra su hombro y solo deseando olvidar todo lo que había ocurrido hace solo unos instantes; si, él no había estado ahí para protegerla como tanto había hecho en las últimas semanas pero no era su culpa y ella no iba a adjudicársela de ninguna forma, mas bien era cuya suya por haber creído ilusamente que podría quitarse a su ex novio de encima, pero eso era otra historia. Sorprendido por la reacción de Sakura, creyendo que todo cuanto ella querría seria que él se alejara y la dejara sola, Sasuke le correspondió cuidadosamente, envolviendo lentamente sus brazos alrededor de ella y situando su cabeza sobre su coronilla para besarla en la frente, sintiéndola temblar y sollozar en medio del abrazo pero no por lo devastada que se sentía—y con razón—sino de plenitud al tenerlo a él. No volvería a dejarla sola…


La fiesta continuó tranquilamente y como si nada pasara, aunque esto era perfectamente normal pues realmente ninguno de los participantes o invitados—ni aun Mikoto como organizadora—podían suponer lo que había tenido lugar mientras ellos celebraban, solo Sasuke quien había obedecido a sus instintos y sentido de la intuición, y aun en ese caso había llegado tarde. Fugaku se encontraba a la diestra de Mikoto quien hablaba con dos de las modelos y una de las coordinadoras del evento que la había ayudado a preparar todo con ayuda de Kushina, quien por cierto no se encontraba presente por un viaje de fuerza mayor al extranjero, pero ya se sabía que volvería antes de finalizar la semana. Por otro lado Naruto intentaba mantener una conversación fluida con Hinata quien sonreía en todo momento y reía ante sus bromas, haciéndolo sentir más tranquilo pues era una señal de que no estaba metiendo la pata, lo que Ino juzgaba para si desde un par de pasos de distancia, jugando con su tenedor mientras disfrutaba del "bufet con entretenimiento". Pero quien estaba intranquilo o inquieto sin duda era Itachi, que si bien se sentía feliz y pleno al lado de Izumi, no dejaba de recorrer con la mirada el umbral del salón de fiesta cada cinco minutos en busca de su hermano menor que había desaparecido para reunirse con Sakura hace….¿Treinta minutos? Eso era demasiado tiempo.

—Sasuke ya se tardó, ¿no?— preguntó Itachi en voz alta, tratando de no sonar paranoico.

—Quizás por fin le esté pidiendo a Sakura que sea su novia— meditó Izumi, pues eso explicaría su demora.

—¿No te dijo nada, Naruto?— preguntó el Uchiha, volviendo la mirada hacia el mejor amigo de su hermano.

—Solo si desearme sobriedad fuera algo más— contestó el Uzumaki, encogiéndose de hombros y haciendo reír a Hinata a su lado.

—Mensaje de Sasuke— anunció Fugaku en ese momento, aproximándose con Mikoto a su lado.

—¿Te escribió, papá?— se sorprendió Itachi, no creyendo que su padre manejara los adelantos de la civilización.

—Cuidado con tu tono, Itachi— reprendió el patriarca Uchiha, prefiriendo no ofenderse. —Dice que Sakura se sentía mal y que la llevó a casa— leyó el mensaje, sorprendiendo al grupo de amigos que se observaron entre sí.

—Qué extraño, Sakura estaba bien cuando nos separamos y volvió al vestidor— consideró Hinata en voz alta, habiéndola visto perfectamente bien.

—Quizás se mareo, por los nervios— Naruto se encogió de hombros, no hallando otra explicación posible.

—Lo dudo— negó Ino, frunciendo el ceño con extrañeza, —Sakura acostumbra a participar en eventos así por su madre— ambas participaban de eventos de caridad como ese e incluso mayores desde los once años.

—Puede que algo que comió le cayera mal— supuso Izumi, habiendo pasado por circunstancias similares.

Con la mirada perdida, como si encontrase cavilando en algo que ninguno de los presentes podía adivinar o comprender, Ino simplemente asintió para sí aunque para ella misma esta situación también fuera de lo más extraña, ¿Sakura enferma? Era perfectamente posible, ¿Pero Sakura ausentándose de las festividades por caridad solo por sentirse enferma? Su amiga literalmente podía estarse desmayando e insistiría en quedarse, la conocía, algo más estaba sucediendo, lo sentía. En realidad Sasuke y Sakura no podían encontrarse más lejos de lo que su familia pensaba; en una sala de espera del mejor hospital que el azabache conocía y aguardando a que atendieran a Sakura quien ocultaba su vestido con la chaqueta del Uchiha sentado a su lado y envolviendo uno de sus brazos alrededor de sus hombros mientras que ella apoyaba su cabeza contra su hombro, con la mirada perdida en la nada, ¿Pensando en qué? Sasuke prefería no preguntar, sabía que era doloroso y prefirió jugar distraídamente con un encendedor que había traído consigo en los bolsillos de su pantalón para pasar el tiempo mientras ambos esperaban. Tras una endemoniada espera que resultó eterna, una doctora con bata blanca se presentó en el umbral del pabellón de espera trayendo una tablilla en la mano y cuyos documentos leyó en voz alta:

—Sakura Haruno— llamó la doctora de ojos miel y largo cabello rubio peinado en dos coletas.

—Soy yo— asintió la pelirosa, levantándose de su asiento y abrazando la chaqueta de Sasuke hacia sí.

—Puedes pasar— permitió la rubia, haciéndose a un lado. —Eh, ¿a dónde crees que vas?— frenó al ver que el chico que la acompañaba pensaba seguirla

—Si ella entra, yo también— contestó Sasuke, negándose a dejarla sola otra vez.

—¿Eres familiar?— cuestionó ella arqueando una ceja, pues ni así podría permitirle el paso según su política.

—Es mi novio— respondió Sakura sin pensarlo, no queriendo estar lejos de él.

Sasuke había preparado mil y un mentiras de ser preciso con tal de dejar que la doctora le permitiera pasar; decir que era novio de la hermana de Sakura, un pariente lejano, su amigo, su primo, lo que fuera preciso...pero la verdad es que la palabra novio le había parecido demasiado pesada para usarla sin el consentimiento de ella y más tras lo que acababa de pasar, teniendo claro que cualquier sentir de Sakura estaba trastocado a causa del trauma y que hasta la más mínima palabra que dijera podía ofenderla, y con razón, pero lo sorprendió de sobremanera que fuera ella quien usara la palabra novio; se sentía correcta, apropiada, como si solo ella pudiera llamarlo así, y más porque significaba la gran confianza que le tenía. Aprovechando que la doctora le daba la espalda, Sakura esbozó una muy ligera sonrisa que solo Sasuke notó, de todas formas ambos ya eran pareja a ojos de la prensa, ¿estaría de más decirlo en un centro médico como aquel? Además ella tampoco deseaba que Sasuke se alejara de ella, en ese momento era la única persona del sexo opuesto que quería estuviera a su lado pasara lo que pasara. No estando del todo segura en si creer aquello o no, dado el motivo por el que la joven pelirosa necesitaba atención médica, la doctora de nombre Tsunade volvió la mirada hacia la joven que asintió como única respuesta.

—Está bien— suspiró la rubia, eligiendo creer en sus palabras.

En casos como estos y que implicaban una violación, Tsunade exigía que la otra persona del sexo masculino que acompañara a una chica o joven a su consulta—es decir, hermano, amigo, vecino, primo e incluso padre— se quedara afuera, la experiencia del abuso sexual por si sola era motivo de trauma pero al ver en los ojos de la joven Tsunade comprendió que en este caso la presencia del azabache resultaba tranquilizante, y si podía tener una influencia positiva para ayudar a su paciente a superar lo que había ocurrido, bien recibida fuera, ella se guardaría su recelo y sus críticas a menos que fueran necesarias. La doctora Tsunade se hizo a un lado para permitir que el joven Uchiha avanzara hacia el umbral de su consulta donde la Haruno aguardó por él, sujetándose de su brazo para caminar y no porque lo necesitara físicamente pero si emocionalmente, lo que Sasuke entendió envolviendo uno de sus brazos alrededor de sus hombros, un cuadro curioso para Tsunade que los guio por el pasillo hasta su consulta para poder examinar mejor a la joven pelirosa. De vez en vez, casi a cada segundo y paso que daban, Sasuke volvió la mirada hacia Sakura, como si en silencio le pidiera que confirmara si realmente quería que él estuviera a su lado durante el examen, a lo que ella asintió apoyando su cabeza contra su hombro y sin necesidad de decir más, en ese momento sobraban las palabras.

Harían esto juntos.


Fue incómodo para Sakura despiojarse de su ropa en el baño de la consulta de la doctora Tsunade y colocarse la bata para que ella pudiera examinarla, pero saber que Sasuke estaba esperándola la hizo sentir más tranquila al abrir la puerta y regresar a la consulta, tomando asiento sobre la camilla y recostándose mientras la doctora procedía a examinarla; la Haruno enfocó su mirada en el techo, tratando de no pensar en nada o más precisamente no pensar en lo ocurrido mientras la doctora la examinaba, con Sasuke sentando ante su escritorio y apartando la mirada para no incomodarla todavía más, lo que la enterneció. Tsunade agradeció que la violación hubiera tenido lugar recientemente—no pregunto cuándo, aún—pues las señales estaban frescas para que ella pudiera examinarlas; la más destacable era el desgarro del himen, violento, también su paciente tenia moretones a la altura de las caderas como prueba de un agarre firme y seco, mismas marcas que se repetían en los hombros y el costado de los brazos. Tsunade y su esposo—a quien relevaba en el turno de noche—Dan eran especialistas en atender a víctimas de violaciones en ese centro médico, uno de los mejores del País del Fuego cabe mencionar, pero en momentos como ese la Senju agradeció su trabajo al atender a una víctima tras una primera vez que nadie desearía y sabía que estaba en sus manos poner remedio a ello.

—No hay lesiones internas, y no veo signos de infección pero te recomiendo que de sentir cualquier cosa no dudes en acudir a verme otra vez— mencionó Tsunade tras finalizar con su evaluación física. —¿Tomas algún anticonceptivo?— consultó al erguirse, permitiendo a la joven sentarse sobre la camilla

—Sí, me inyecto— asintió Sakura ya que su madre tenía la costumbre desde que ella y Matsuri habían cumplido quince años, por seguridad.

—¿Hace cuánto ocurrió el incidente?— preguntó la doctora esta vez, queriendo tener un antecedente.

—Hace menos de una hora— contestó la Haruno, bajando la mirada y temblando al pensar en ello.

—Perfecto— la rubia se sintió satisfecha de oírlo. —Necesito inyectarte, es por tu seguridad en caso de VIH— comunicó, siendo su deber como doctora.

La violación como abuso sexual implicaba penetración, sin consentimiento por supuesto, ya sea que el implicado fuera un desconocido o conocido como una pareja pasada o actual, un conocido o un familiar, y fuera cual fuera el caso la posibilidad de contraer VIH o una enfermedad sexual siempre era muy real y Sakura lo sabía ya que su madre tenía un doctorado en medicina, por lo que asintió y permaneció sentada sobre la camilla mientras la doctora Tsunade se levantaba para acercarse a su instrumental y preparar una inyección, con Sasuke sentado ante su escritorio y observándola en todo momento, e intercalando su mirada hacia Sakura quien cruzó las manos sobre su regazo. Regresando hacia la camilla, Tsunade le pidió el brazo a la joven que no dudo en mostrarse solicita cuando le preparó la zona con un algodón con alcohol y cuidadosamente inyecto la aguja contra su brazo, sin que la joven se alterara en absoluto, con la mirada perdida en la nada, tranquila en todo momento. Tsunade estaba gratamente sorprendida por la actitud solicita de la joven, pues usualmente siempre era difícil para cualquier mujer que había sido violada el pensar en que los médicos o enfermeros tocaran sus zonas personales o privadas, era perfectamente normal, mas la actitud de Sakura facilitaba su trabajo.

—Te recetaré los siguientes medicamentos, son tranquilizantes e inductores del sueño— comunicó Tsunade, regresando a su escritorio, donde preparó una receta mientras la joven bajaba de la camilla. —No debes tomar los inductores a menos que realmente sea necesario y presentes problemas para dormir— instruyó cuando la joven tomó asiento ante su escritorio. —También te derivaré con un psicólogo para que comiences con una terapia, es un amigo mío y un gran profesional— era decisión de Sakura acudir o no, pero ella quería ayudarla.

A menudo muchos despreciaban la atención medica psicológica a los pacientes tras vivir una experiencia violenta o traumática—y una violación perfectamente encajaba en ambos marcos—porque creían que lo importante era sanar las heridas físicas y no aquellas propinadas en la psique, pero vaya que lo eran y Tsunade lo sabía bien pues por su consulta habían pasado todo tipo de personas, en su carrera veía suficiente. Asintiendo, agradecida por el gesto de la doctora, Sakura recibió la receta médica y se la tendió a Sasuke que en ese momento tenía bolsillos en tanto la doctora le tendió un formulario que llenar como paciente y más por el motivo de su consulta, y que la pelirosa no dudo en llenar. Tsunade agradecía que los médicos o profesionales de la salud hicieran un examen de abuso sexual a una mujer, no implicaba que ella tuviera que denunciar lo ocurrido a la policía, y como mujer que era sabia el miedo o reticencia que había a hacerlo, pero precisamente hablando como mujer es que aconsejaría a Sakura que lo denunciara, si podía hacer algo para evitarle la misma situación a otra mujer, debía hacerlo, mas de cualquier formaba era su decisión y nadie tenía derecho a cuestionarla por aquello que eligiera. Sentado a la diestra de Sakura, permanentemente al pendiente de ella, Sasuke sonrió ladinamente para animarla cuando terminó de llenar el formulario y se lo devolvió a la doctora.

—Normalmente haría más preguntas al respecto, pero entiendo que lo ocurrido es muy delicado y solo te haré una sugerencia, tú vez que haces— inició Tsunade con tono calmado, viendo asentir a la joven que le dio libertad de hablar. —Denúncialo, no se necesitan más bestias como estas por las calles y puede atacar a alguien más— aconsejó, hablando como mujer y no como doctora. —¿Lo conocías?— preguntó, viéndola asentir en respuesta aunque muy ligeramente. —Mayor razón para denunciarlo, pero entiendo si quieres tomarte tu tiempo— ella no iba a presionarla ni nadie debería hacerlo, esto era un proceso que debía afrontar a su ritmo.

—Gracias— asintió Sakura con una muy tenue sonrisa, apreciando su comprensión.

Hablando objetivamente y desde lo que ella había vivido, Sakura agradecía realmente la compresión de la doctora Tsunade pues le era valiosísimo no sentirse presionada por nada ni nadie, le significaba tanto como la presencia de Sasuke quien estaba ahí para ella y no la dejaba sola en ningún momento. Claro que sin necesidad de decirlo, Tsunade había dejado su instrumental utilizado en examinar a Sakura en un lugar que no tocaría hasta que la consulta terminara, porque como profesional sentía tener el deber de guardar el kit implementado como evidencia a usar en un caso si es que su paciente elegía denunciar lo ocurrido, ya sea que ahora dijera que lo haría o no, porque era su deber. Aunque tenía la evidencia, no lo hacía con intención de denunciar lo ocurrido pues no era su responsabilidad si su paciente no lo quería así, pero recopilar todo lo necesario si era importante y era su deber como profesional. Además, programaría una consulta de seguimiento a Sakura para verificar que no hubiera síntomas o señales de una posible enfermedad de transmisión sexual…


Tras cambiarse de la bata por su ropa otra vez y acompañada por Sasuke, Sakura abandonó el hospital abrazando hacia si la chaqueta del Uchiha y que si bien le quedaba un tanto grande—dada la diferencia de altura, musculo y cuerpo en comparación con él—la hacía sentir a salvo, cálida y protegida, la misma sensación que le proyectaba el Uchiha que caminaba a su lado sosteniendo su mano, le permitía olvidarse o más bien tratar de olvidar lo ocurrido que era lo que más necesitaba. Aunque cumplió con gusto la labor de tratar de mantener calmada a Sakura, quien caminaba cabizbaja y abrazándose a su chaqueta, Sasuke no pudo ignorar como por instantes la pelirosa temblaba bajo su tacto, prueba de que el contacto o cercanía del sexo opuesto la afectaba, pero él estaba seguro de que ella le diría si su presencia le resultara incomoda, después de todo estaba ahí para ella. Al salir del hospital y dirigirse al estacionamiento, Sasuke soltó la mano de Sakura y buscó en uno de los bolsillo de su pantalón para extraer sus llaves y abrir el vehículo, teniendo la atención de abrirle la puerta para que ella pudiera subir primero y solo entonces se subió él, acomodándose el cinturón de seguridad mientras veía a la pelirosa hacer lo mismo. Sasuke quería preguntarle tantas cosas y de tantas formas si estaba bien…pero no quería importunarla o molestarla, no se lo perdonaría nunca.

—¿Te sientes bien?— consultó Sasuke finalmente, recibiendo un asentimiento de parte suya. —Bien, ahora a la policía— mencionó en voz alta.

—No, no quiero ir a la policía, solo se pondría peor— protestó Sakura en voz baja, solo queriendo ir a casa.

—¿Qué?— decirse sorprendido era poco para el Uchiha que volteó a verla. —Sakura, tienes que denunciarlo— no era admisible que dejaran pasar esto.

—Es mi decisión, y yo decido que no— insistió la Haruno volviendo la mirada hacia él. —Agradezco que me hayas ayudado pero esto es cosa mía— la habían atacado a ella, la habían agredido a ella y en ella recaía el decidir qué hacer ahora.

Por mucho que agradeciera la presencia de Sasuke y su apoyo, que le era invaluable por cierto, había concluido desde lo ocurrido y casi inmediatamente que denunciar a Neji no tendría sentido, ¿De qué forma? Ya por medio del abogado de su familia había impuesto una denuncia o demanda en su contra desde hace un año por acoso y violación a su privacidad, algo que él fácilmente había podido evadir por el dinero y contactos que su familia tenía, ¿En que era diferente esta situación ahora? Si acudía a la policía y denunciaba lo ocurrido, ratificado aun por un acta médica ante el centro al que había asistido; solo emitirían una orden de alejamiento, un papel que él podría ignorar y volver a atacarla, ¿Cómo proceder así? Sin que Sakura le diera mayores explicaciones, Sasuke pudo entender sus razones para callar y centrarse en recuperarse emocionalmente de lo ocurrido por su cuenta, ¿Era eso suficiente para él? Claro que no, a partir de mañana y dejándola a salvo en su casa trataría de manifestar cargos en su nombre, o acudir siquiera a una estación de policía para investigar que se podía hacer….pero apartando la mirada por un momento, Sasuke recordó su encuentro con su primo en los pasillos de los vestidores, precisamente mientras buscaba a Sakura, quien le había dicho a la doctora que conocía a su agresor:

—Sakura— nombró el Uchiha, viéndola volver la mirada en su dirección, —¿el responsable se llama Neji? Por tu reacción he de suponer que sí— preguntó volteando a verla y notando su sorpresa al mencionar el nombre.

—¿Lo conoces?— más bien afirmo la Haruno, sorprendida de ser ese el caso.

—Desgraciadamente...es mi primo, el hermano de Hinata— reveló el azabache apartando la mirada, sintiéndose aún más miserable de ser posible. —Dijiste que lo conocías— mencionó observándola por el rabillo del ojo, confundido.

—Es mi ex novio— suspiró la pelirosa siendo sincera con él, —terminamos hace un año mientras él estudiaba en Grecia, pero no lo tomó muy bien— estaba restando detalles, pero ello no tenía mayor relevancia en ese momento.

—Siempre pensé de él como un idiota pero nunca creí que haría algo así— murmuró él, sintiéndose repugnante por compartir la misma sangre.

—Estaba obsesionado conmigo, y con ser mi primera vez— mencionó ella en voz baja, hablando más para sí misma que para el Uchiha.

—¿Lo fue?— preguntó Sasuke volteando a verla, shockeado con la sola idea de que su primo hubiera cometido semejante crimen.

—Por favor, no…— rogó Sakura negando para sí, no queriendo hablar de ello.

Pensar en los detalles de lo ocurrido era espantoso para Sakura, recordar la sensación de Neji…sintió deseos de llorar de inmediato, recordó la impotencia que había sentido, oprimida, arrinconada contra una pared y sin poder hacer nada más que sollozar y desear que aquello terminara de una vez, rápido…de todas las formas posibles en que había imaginado su primera vez, esa definitivamente no había sido una de ellas, y por ahora todo cuanto deseaba era olvidarlo. Realmente agradecía las buenas intenciones de Sasuke de ayudarla, de protegerla y permanecer a su lado en lo bueno y lo malo, pero si podían evitar hablar del tema o recordarlo, realmente le haría un favor, quizás a futuro podrían hablar al respecto pero el momento no era ahora. Recordando cómo había encontrado a Sakura y el hilo de sangre que manchaba uno de sus muslos—cuya mancha ya no estaba, dada la asistencia de la doctora Tsunade—, Sasuke se golpeó mentalmente la frente pues había tenido la respuesta delante de los ojos, además el momento para hacer preguntas a Sakura no era ese ni él tenía el derecho, ¿Qué importaba si había sido su primera vez o no? Sakura había sido agredida y lo peor es que el responsable era su propio primo, el hermano de Hinata, ¿Qué suponía que hiciera de cualquier forma? Él solo quería proteger a Sakura y mantenerla a salvo de todo y todos, y se dedicaría de lleno a ello con todas sus fuerzas.

—Solo quiero ir a casa, bañarme y dormir, por favor— pidió Sakura en un suspiró, no queriendo discutir sino solo descansar y tratar de olvidar.

—Está bien— asintió Sasuke sin otro remedio, —se hará como tú quieres— todo lo que quería es que ella estuviera a salvo y se sintiera bien.

En realidad y aunque se mantuviera tranquilo como un gatito, Sasuke estaba furioso por dentro, deseaba devastar y destruir todo cuanto se encontrara a su paso, se sentía más impotente que nunca—casi tanto como la propia Sakura, aunque él no tenía forma de compararlo—por no haber podido estar ahí para protegerla cuando ella más lo necesitaba, se sentía culpable por no haber estado ahí y por haber llegado tarde, una sensación que se multiplicaba por diez de solo pensar que el responsable era su primo. ¿Por qué no había estado junto a ella? De haber estado a su lado podría haber hecho algo, pero él hubiera no existía. Agradeciendo contar con el apoyo de Sasuke, esbozando una ligera sonrisa que él alcanzó a notar, Sakura volvió la mirada hacia la ventana en un intento por alejar sus pensamientos de lo ocurrido o de cualquier cosa que tuviera relación siquiera, perdiéndose en las luces de la ciudad mientras Sasuke encendía el motor del auto y abandonaban el estacionamiento, sin tratar de iniciar una conversación que ella no podría mantener, sino que prolongando el cómodo silencio que se proyectaba con su presencia y que Sakura apreció enormemente, alargando su mano para entrelazarla con la suya.

Quería olvidar, y sabía que solo con Sasuke podría hacerlo.


PD: Saludos mis amores, me disculpó por el retraso, no tengo excusa que valga :3 como siempre agradezco su apoyo y deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado :3 las próximas actualizaciones serán "A Través de las Estrellas", luego "La Reina Olvidada", "Kóraka: El Desafío de Eros", y por último "Queen: The Show Must Go On", lo prometo :3como siempre este nuevo capitulo esta dedicado a mi querida amiga DULCECITO311 (dedicándole todas y cada una de mis historias por sus maravillosos comentarios) a Adrit126 (disculpándome por tardar en actualizar mas deseando que cada nuevo que cada nuevo capitulo sea de su agrado), guadalupe1992 (agradeciendo que la historia sea de su agrado y dedicándole todos los capítulos por lo mismo),y a todos los que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Disculpas & Reescribiendo la Historia: Primero quiero disculparme por tardar en actualizar, pero estuve enferma la semana pasada y no pude subir la actualización como quería, además me tome unos días para descansar pues quería aprovechar mis vacaciones. Amigos y amigas míos, llevaba mucho tiempo queriendo seguir escribiendo esta historia porque esta vinculada a los primeros fics que subí pero me había visto imposibilitada porque como mencione en capítulos de otras de mis historias, tenía la trama y diálogos preparados para subirla regularmente, pero mi disco extraíble se daño y perdí toda esta historia y otras que tenia ya escritas, por ello es no había podido actualizar. Me tomó tiempo pero por un lado agradezco que esto haya pasado porque reescribí la trama de una forma que me pareció mejor y que espero resulte de su agrado. El asunto de una violación estaba implícito en la trama que idee originalmente porque confieso que era algo que quería investigar, siempre me ha gustado escribir sobre los sentimientos reales que experimentan las protagonistas de mis historias y en este caso aprendí el sentir de una mujer que sufre una violación y trate de representar lo mejor posible el trauma durante y post lo ocurrido, y los motivos tras no querer denunciar o confesar lo ocurrido.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3