Kaito había visto muchas cosas extrañas a lo largo de su vida. Algunas rayaban en lo absurdo y lo tonto, otras rozaban la propia maldad del ser humano. Y a pesar de eso, aun con su temple, jamás se vio confundido o amenazado, mucho menos sorprendido. Podremos decir que era una persona difícil de impresionar, pues la situación siempre iba a como él lo planeara.

Sin embargo. El día de hoy. Su temple se vio tambaleado con fuerza, al igual que su mente y su autocontrol. Pues su cara era todo un poema respecto a lo que acaba de ver.

Hace un momento Avaricia estaba siendo duramente interrogado, y al siguiente ya estaban flotando en el espacio con ahora entendía, era un Guerrero de la Esperanza. Y no solo eso. No. Lo que termino de romper sus esquemas fue lo que ese sujeto dijo a Astral.

¡Acababa de llamarlo Rey! ¡Un Rey! ¡Un monarca! ¿Acaso estaba alucinando? No. Al parecer no. Esa información parecía verídica. Bastante hasta para su gusto.

Miro como es que aquel Guerrero se paraba de su lugar, aun manteniendo todo el respeto que podía a su monarca. Fue entonces que en aquella visión, uno de sus amigos entro.

Yuma fue de inmediato al lado de Astral, preguntándole si estaba bien, si no pasaba nada malo. Y otras cuestiones que el no pudo escuchar. Pero que creía eran de la misma índole, pues ahora Astral reía nervioso.

La gota que derramo el vaso, fue el mismo pelinaranja que no dudo en gritar.

-¡¿Qué demonios esta pasando aquí?! ¡Estúpido Astral! ¡¿Vas a terminar de interrogarlo o qué?!-Cuestiono acercándose a la pareja. Y al ahora Guerrero, el cual lo miraba de mala manera. ¿Quién se creía ese sujeto para gritarle a su Rey de esa manera?

-Mm... Jajaja, creo que eso ya no será necesario...-Dijo apenado el peliblanco. Mientras veía acercarse a su Némesis.

-¡¿De que rayos hablas?! ¡Ese tipo es un amenaza latente! Es más, ¡Aléjalo de Yuma ahora mismo!-Vector daba pasos aún más grandes. Decidido a llegar hasta el origen de tanta confusión.

O ese era el plan hasta que aquel Guerrero se planto justo frente a sus monarcas. Impidiendo el paso al pelinaranja, el cual ahora lo miraba con molestia.

-Mis señores... ¿Esta persona es necesaria para ustedes?-Fue lo que pregunto de pronto aquel Guerrero con voz gruesa y ligeramente amenazante.

Astral estaba tentado a decir que no. Pero una rápida mirada a Yuma lo hizo declinar la tentadora oferta.

-Sí, inevitablemente sí... Déjalo Erí, esta bien. Es alguien... De... Confianza-Menciono Astral derrotado, con una extraña mueca que iba de una sonrisa hasta una cara de molestia.

-Como ordene...- Aquel Guerrero se aparto. Dejándole el paso libre de nuevo al pelinaranja, el cual reía burlonamente al albino.

-Kufufu~ ¡Sabía que me querías Astral!

El mencionado solo atino a morder sus labios a manera de protesta. Gesto que no paso desapercibido para Vector. Haciendo que su sonrisa se ensanchara aún más.

-¡No te preocupes! El sentimiento es recíproco...-Se burló.

Astral estaba a punto de cancelar su orden de cero daño, a daño inminente. Pero de nuevo un jalón a su brazo, lo impidió. Yuma estaba igual de confundido que los demás, por ende de igual manera buscaba una respuesta que pudiera satisfacerlo.

III se acerco con cautela. Pues aquel Guerrero intimidante le observaba con desconfianza. Kaito solo se limito a seguirlo. Quedando de esta manera más cerca.

El ambiente ahora era tranquilo, confuso, y de cierta manera liberador. Aunque las preguntas seguían flotando en el aire, ahora había la confianza para hablar. O al menos así lo sintió aquel Guerrero recién renacido. El cual volteo a ver a sus señores, y haciendo una reverencia, dio sus disculpas.

-Siento tanto lo que paso... Me apena saber que fui el causante de tanto sufrimiento...

Yuma miro entonces aquel hombre. Sin duda alguien nuevo. Y mirando a Astral, el cual le sonrió de manera tranquilizadora. Fue que él tomo su papel como Reina.

-Nada malo ha pasado Erí-san... Así que por favor. No te disculpes más...-Menciono suavemente, a lo que aquel Guerrero se sintió reconfortado.

Erí entonces miro con detenimiento a su Reina. Su cabello negro y rosa que iban desafiando la gravedad. Sus ojos Rubí que desprendían amor y compasión. Así como preocupación hacia su persona. Y aquella piel bronceada que daba un toque risueño al bello joven. Su presencia siendo un bálsamo para su atormentado corazón.

Entonces lo reconoció. Aquel bello ser que ahora le daba palabras tranquilizadoras era el más indicado para ocupar tal lugar a un lado de su Señor.

Se sintió afortunado, se sintió dichoso de saber que alguien como su Reina ahora estaría gobernándole y ayudándole a proteger lo que él amaba. Y por un momento. Se permitió ser feliz.

-Su compasión no tiene límites mi Reina, y estoy agradecido de ello... Sus enseñanzas que ahora me comparte, esta amabilidad que brota de su ser, será transmitido a través de las futuras generaciones... Me honra estar en su presencia...-Mencionó arrodillándose una vez más frente a la pareja. Dejando perplejos a los espectadores a sus espaldas.

III, Vector y Kaito solo repetían una sola palabra en aquel agradecimiento. Reina, era lo que resonaba fuertemente en sus mentes. Entonces el pelinaranja interrumpió la escena.

-¡Esperen, Esperen, Esperen! ¿Podría alguien por favor explicarme quién es ese tipo y por qué llamo a Yuma como Reina? Que yo sepa el es un varón... Además... ¿Qué hay con eso de," Oh mis Señores"? ¿Desde hace cuanto que el tipo de blanco es alguien importante?

Astral lo miro molesto. Claramente disconforme ante lo dicho, y en un tono orgulloso no dudo en responderle.

-¡Pero por supuesto que soy importante! Me atrevo a decir que incluso soy más importante que tú-Su postura cambió a una retadora- Desde hace dos años que logre tomar el Trono del Mundo Astral. Así que ahora soy el regente del mismo. Yuma es mi pareja, por tanto fue reconocido como tal...

-¿Qué?...

-Justo como lo oyes Vector... La realidad es así...

-Eso... ¡Eso no tiene sentido! ¿Hasta cuando iban a decirnos esto?-Pregunto alterado el pelinaranja.

-¿A ti? No creo que fuera ser pronto. Pero si lo dices por los demás... Estábamos en fechas para hacerlo...-Dirigió su mirada a Kaito y a Michael, y sonriéndoles se disculpó-Lamento que se hayan enterado de esta forma... Pero la situación actual ameritaba que se diera a conocer...

III solo atino a sonreírle con nerviosismo, Kaito solo miraba a la nada. Sus pobres esquemas de la realidad se habían roto. Pero a pesar de eso contestaron al unísono.

-No importa/Esta bien...

Yuma entonces se sintió tranquilo. Un peso menos que debía cargar hasta que esa otra noticia se diera.

-¡No puede ser! Esta bien, esta bien. Voy a fingir que todo esta bien. Y que nada de esto lo planeaste tú, miserable Rey...-Menciono Vector claramente alterado-Entonces dime-Apunto con su mano al Guerrero que ya se había levantado-¿Quién diablos es él?

Astral entonces sonrió orgulloso. Y con una voz altanera, le contesto.

-Él es Erí. Uno de los mejores Guerreros del Mundo Astral. Sus capacidades y poder no tienen igual. Las batallas que libro siempre terminaron en triunfo y con las más mínimas bajas. Él es uno de los principales protectores de nuestro Mundo y el más apto para proteger a la Familia Real Astraliana...

Los demás se quedaron viendo a tal Guerrero. El cual se mostro por un momento apenado. Más con orgullo decidió tomar las palabras de su Monarca.

-Un gusto conocerlos por fin en esta forma. Cono ya ha mencionado mi Señor. Mi nombre es Erí y soy el responsable de salvaguardar al mundo Astral y a mis Regentes. Espero podamos llevarnos bien... Cualquier duda, tratare de contestarla lo mejor que pueda-Mencionó haciendo una leve reverencia.

Astral sonrió ante lo dicho por el Guerrero. Sintiéndose satisfecho. Vector no tuvo de otra más que asimilar la nueva información. Y con un Tsk, dejo de lado su pelea con Astral, pues ahora sabía, la paciencia de Yuma no era infinita, mucho menos la de aquel Guerrero.

III por otro lado, termino emocionándose con lo recién descubierto. ¡Sonaba como un hermoso cuento de hadas! Como esos que su hermano le contaba cuando era niño antes de dormir. Se sintió feliz por la pareja, y deseándoles lo mejor les sonrió.

-¡Felicidades por su ascenso! Yuma, Astral. Espero puedan ser felices, ahora sin más percances...

Kaito solo miro todo su escenario. Para después solo sonreír. Habiendo salido de su limbo personal, miro con alegría y aprobación a la pareja. Y de la misma manera que III, les felicito.

-Bien hecho... Mis felicitaciones a ambos monarcas, espero puedan llevar a Haruto después a un recorrido por su mundo...

Yuma sonrió ante aquello y le asintió felizmente, pues al igual que los demás sus dudas comenzaron a disiparse, aunque aun había algo que aclarar. Pero supuso eso podría ser al final.

Aquel Guerrero contemplaba la escena con buenos ojos. Pues ahora sabía, lo que alguna vez fueron sus verdugos, eran en realidad los aliados de sus señores. Y eso le tranquilizó, pues durante su ausencia, supuso que ellos habían sido los responsables por proteger a su Rey y a su Reina.

Miro a Astral, el cual estaba ahora más tranquilo. Pues una sonrisa adornaba su rostro. Al igual que Yuma, y entonces un pequeño recuerdo hizo que casi saltara de la alegría. Acercándose de nuevo a sus Señores, se agacho a la altura del vientre de Yuma. Y con un susurro, le preguntó.

-¿Cuánto es que ya tiene el príncipe mi Reina?...

-¿Qué?...-Fue lo que pudo articular Yuma, los colores subiéndose a su rostro. Astral solo sonrió divertido. Y sabiendo que el menor tenia problemas para asimilar lo preguntado, fue que contesto por él.

-Son ahora 14 semanas con aproximadamente 3 días-Susurró-Y me gustaría que fueras discreto hasta que se de el anuncio oficial... ¿Puedo encargarte eso Erí?

El Guerrero miro a su Señor, y con una sonrisa asintió.

-Por supuesto. Mi boca estará sellada hasta que ustedes lo deseen.

Yuma quería preguntar cómo es que aquel Guerrero sabía tan delicada información, y esa pregunta fue dirigida a su pareja, el cual le susurró un, te explicó después.

Y de esa manera. Todos dieron por concluido aquel ahora confesionario.

El Guerrero decidió por su cuenta quedarse en la Llave del Emperador. Preparado para cualquier nueva eventualidad. Y Astral, volvió a transpórtalos de regreso a la casa del menor. Cambiando a su forma humana.

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Akari miraba como es que desfilaban aquellos muchachos hacía la salida. Cada uno con diferentes muecas. Vector siendo el más afectado. Eso le alerto, más al ver a un sonriente Yuma, le hizo calmarse. Al menos por ahora. Mientras su novio, atino a inclinarse ante el pase del peliblanco, el cual le ignoró olímpicamente.

Aquellos amigos ahora se encontraban fuera de la casa del menor. Recibiendo el aire fresco de la noche, el cual le daba su anuncio para retirarse.

-Bien chicos. Tengo que irme-Anuncio III, no sin antes dirigirse a Kaito- El plan de acción sigue siendo el mismo, ¿Cierto?

-...-Kaito pareció meditarlo, más después de unos segundos asintió-Sí, por ahora será así. Debemos cambiar muchas mas cosas e ir adelantando otras... Les daré noticias pronto... Primero necesitamos deshacernos de una piedra en nuestro zapato...-Y con ello dio la Orden a Orbital para tonar vuelo. Llevándoselo rápidamente del lugar.

Vector entonces sonrió.

-Kufufu~. Aun falta hacer un gran asalto a ese tipejo...-Miro de nuevo a su Némesis-Así que espero no estorbes niño bonito...

Y con ello se alejo de la pareja, esperando silenciosamente al pelirosa. Quien rápidamente se despidió.

-Nos vemos mañana chicos. Disfruten de su noche... Y de nuevo-Se acerco rápidamente a ambos, abrazándolos al mismo tiempo-Felicidades... Se lo merecen...-Y con ello se dirigió a la salida, topándose con el pelinaranja, agitando su mano en señal de despedida les gritó-Solo tengan cuidado ¿Esta bien?

Y con ello, las siluetas de sus amigos se desvanecieron en la oscuridad. Yuma sonrió radiantemente, mientras Astral le imitaba. Ambos sintiéndose tranquilos por la extraña situación que al final se formo.

-Oye...-Llamo el menor.

-¿Sí?...

-Ni creas que se me ha olvidado el asunto... Aún tienes que explicarme muchas cosas querido.

Fue entonces que Astral sintió un escalofrío recorrer su espalda.

-¡Por-Por supuesto cariño! Por supuesto...-Alzo sus manos en son de paz.

-Entonces... Ve adentro. Y espero que no omitas ningun detalle Astral-Advirtió el menor, para después adentrarse en aquella casa. El mencionado solo suspiro en derrota.

-Entendido Yuma...

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III había pasado muchas cosas extrañas. Lo recién pasado con el Guerrero era una de ellas. Pero lo que veían sus ojos, esa era otra cosa que rivalizaba con el asunto anterior.

Vector con su mano estirada y su mirada desviada. Le estaba dando un pequeño obsequió, este era de color rosa con detalles en dorado. Un collar era lo que resaltaba entre todo ello.

Sintió entonces los colores subir a su rostro. Y apenado, viendo como el mayor estaba desesperándose, tomo aquel obsequió.

-Gracias... Vector-san, no creí que te cayera muy bien...-Menciono con timidez.

-¿De que rayos hablas? Que trate de matar a todo mundo no significa que me atreva a matarte a ti...-Declaro con indignación. Michael no supo que sentir. Así que solo asintió.

-Disculpa... Supongo que tienes razón... Ammm-Dudo, más al ver que esa escena tan extraña se había formado, hizo que se armara de valor-¿Crees que...? ¿Puedas ayudarme?-Dijo señalando el collar.

Vector por alguna extraña razón que no comprendió, atino a emocionarse. Pero ocultándolo con una tos fingida, hizo lo pedido.

-Vaya... Eres todo un tonto, dame eso-Menciono tomando el collar entre sus manos, para después colocarse detrás del menor.

III entonces sonrió con un bello sonrojo. Pues ahora podía sentir las manos de Vector y el frío del metal. Un par de minutos fueron suficientes para terminar con aquello.

Y ahora, un bello Michael era adornado por un hermoso collar que lograba resaltar su mirada. El pelinaranja sonrió con satisfacción, y sabiendo que tomaría la peor decisión de su vida, pregunto aquello que planeaba desde hace al menos una media hora.

-¿Crees que pueda acompañarte a tu hogar?... Ya sabes, las calles son peligrosas. No sabemos que tipos de locos andan sueltos a esta hora...

El pelirosa dudo. Pero no vio nada de malo en eso. Así que con una sonrisa radiante, asintió.

Y con ello, ambos muchachos, lado a lado, comenzaron a caminar por la ciudad.

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V siempre estuvo preparado para cualquier situación fuera de lugar. A él jamás podrías tomarlo por sorpresa. Al menos no hasta esa noche. Que después de una larga charla con Kaito (el cual omitió ciertos detalles para respetar la privacidad de la pareja en cuestión) y de planear el siguiente asalto para tratar de minimizar el daño que seguramente se acercaba.

Fue que su vida dio un giro repentino. Pues a través de las cámaras, pudo divisar como es que el peligro andante de cabello naranja y su bello y lindo hermano, charlaban animadamente en las puertas de su residencia.

Su pobre café termino sobre la consola, pues el impacto recibido causo que escupiera el contenido de su boca a lo primero que estaba frente a él. Mientras aquella taza se hacía trizas en el suelo.

Fue entonces que grito.

-¡III!

Vector sintió un escalofrió bajar por su columna. El pelirosa se preguntaba si todo estaba bien. Necesitaba descansar para variar.