La Suerte que Desea el Vampiro: Misión Imposible
[7:00 am. Casa de la Familia Tsukumo]
La familia comenzaba un normal día de Domingo. Akari solo daba pequeñas noticias que realmente no eran relevantes, sino más bien solo cubrían el morbo y el interés social de las personas que leían el periódico, o veían las noticias o programas del mundo de la farándula. Mientras chateaba con su novio acerca de los planes a futuro. Haru ya se preparaba para salir a jugar bingo con sus amigas más cercanas, guardando unas monedas de más por si se llegara a topar con alguna buena apuesta, o un buen casino. Uno nunca podría saber, viejas costumbres nunca mueren.
La madre de familia ya cortaba algunos vegetales para el desayuno, tanto como para la familia como para los extravagantes invitados de su hijo y yerno. Mientras su esposo ayudaba a los quehaceres tempranos del hogar, y comenzaba con su lista de tesoros, los cuales tenia que ordenar, pues su linda esposa ya le había regañado por dejarlos regados por la casa.
Mientras en el cuarto de la pareja, esta apenas daba inicios de despertar, pues los días anteriores con su nueva rutina y los constantes ataques que sufría el peliblanco por parte del pelinaranja, les había agotado enormemente, por ende, comenzaban a dormir más. Lo cual tenia su lado positivo, pues eso quería decir que podrían pasar mucho mas tiempo a solas en su propia intimidad. Cosa que ayudaba al mayor para aguantar la situación. El menor solo se divertía con lo que estaba pasando, manteniéndose lo más tranquilo que podía, pues eso había dicho Ana, era importante para el bebé.
Así que, apenas despabilándose, se sonrieron a la vez que se saludaban con un tímido beso. El ambiente era tranquilo, acogedor. Pero ellos apenas y conocían la tranquilidad cuando llegaba la tormenta.
El comunicador de Yuma comenzó a brillar, cosa que le indicaba una llamada entrante. El menor solo lo miro, tentado a arrojarlo lejos, más una leve caricia de su amado, basto para que cambiara rápidamente su humor. Y tomando aquel comunicador, volvió a costarse con su pareja, el cual atino a abrazarle, y dando unos mimos más, hizo que contestara.
Un Kaito fue lo que vio a través de la pequeña pantalla.
-Buenos días, ¿A que debo la llamada tan inesperada? -Saludo con voz cantarina.
-Buenos días Yuma, lamento la interrupción-Menciono un apenado Kaito al ver la escena que montaba la pareja a través de la pantalla.
-No te preocupes, estábamos por levantarnos… ¿Qué es lo que pasa? -Insistió el menor. Mientras sonreía levemente ante el beso dejado en su mejilla por el mayor.
-Es acerca del plan que les comenté recientemente… Si es posible estaría bien que se comenzara el día de hoy. Nos serviría para recolectar muchos mas datos para un futuro…
La pareja entonces se detuvo de golpe. Mientras sus sonrisas risueñas se desvanecían. Sabia que eso tarde o temprano tenia que pasar. Pero, ¿Por qué ahora? Justo cuando querían pasarla tumbados en la cama todo el día. Astral entonces tomo el comunicador del menor y miro directamente a Kaito, el cual agradecía que terminara esa escena tan melosa. Y con la voz más monótona que pudo, contesto.
-Tiene que ser hoy, ¿cierto?... -Kaito asintió- Bien… danos un par de horas y estaremos listos…-Y con eso, termino por colgar la llamada, sin dejar si quiera que el otro se despidiera. Y volviendo a su posición inicial, comenzó a quejarse levemente.
-¿De verdad tenemos que ir?...-Yuma sonrió cansado. Pero aun así acuno a su agobiado novio en brazos.
-Si… Tenemos, ya hemos dado nuestra palabra… ¿Recuerdas? - Astral solo asintió en respuesta. Pero eso no evito que dejara salir quejidos.
Yuma adoraba cuando su novio mostraba su lado infantil, era demasiado extraño cuando sucedía pues, usualmente Astral era de esas personas que tomaban los retos y sus horarios con toda madurez, sin quejarse y mucho menos poner peros. Así que el día de hoy era la excepción a la regla. Y colocando una hora más a su despertador, fue que volvió a acurrucarse junto a su afectado prometido, el cual de inmediato le envolvió en sus brazos. Sin llegar a percatarse de la leve energía que ambos llegaban a emanar, durmiéndolos casi al instante.
Un bebé apenas daba indicios de madurar.
[9: 00 a.m. Comedor de la Familia Tsukumo]
Toda la familia ya tomaba sus respectivos alimentos para comenzar con su día. Akari se mantenía atenta a los mensajes que llegaban casi sin parar, mientras su abuela sonreía con toda la buena actitud que llegaba a cumular pensando en toto el dinero que podría llegar a multiplicar el día de hoy… si es que no se le olvidaba nada esta vez. Los padres de familia solo se encontraban en su mundo, sirviendo discretamente de más a Yuma, quien agradecía internamente por la comida otorgada. Y Astral se mantenía cuidándose de las provocaciones del pelinaranja, pues III y Yuma se encontraban en una conversación bastante apasionada acerca de los duelos.
El desayuno paso rápidamente para unos, muy lento para otros. Sin embargo, al término de este, fue cuando los más jóvenes se despidieron de la familia restante, pues según les habían dicho, habían acordado salir al centro comercial para pasar el rato como los buenos amigos que eran. La familia no vio nada malo en esto, y con esa simple frase, fue que les dejaron ir. Aunque no sin antes que Mira le susurrara a Yuma que tuviese mucho cuidado y que evitara algunas atracciones y transportes que podían moverlo demasiado. El menor se confundió con esto, pero de igual manera asintió. Y deseándoles buena suerte, fue que los vieron marcharse.
[11:00 a.m. Centro de la Plaza Comercial]
El cuarteto de amigos sentados en las orillas de una fuente de agua, escuchaban lo último que Kaito había planeado junto a V y Astral, para el día de hoy. Pues, así como lo llegaba a expresar, necesitaba que la pareja se expusiera lo más que pudiera para tratar de lograr que el Villano en turno les atacara antes de lo previsto, y de esta manera recoger y recolectar datos que servirían al momento del asalto, el cual ya se acercaba más rápido de lo normal.
Astral repasaba los lugares a visitar, mientras Vector y III comenzaban a preparar sus barajas y discos de duelo. A lo lejos solo podían verse civiles ligeramente armados, pues llevaban el logotipo del corazón en alguna parte de su ropa, de esa manera distinguiéndose de los demás, pues eran los guardaespaldas de la pareja. Yuma por otro lado, solo trataba de recordar que es lo que compraría el día de hoy y a que bellos lugares comenzara a ir con su novio/prometido. (Pues por fin después de esos años de relación, podían ir a cualquier lugar que quisieran, ya que anteriormente, habían ido siempre de incognito a otros lugares fuera de la ciudad, con el fin de que, en primera, no fueran molestados y en segunda, no fueran vistos. Así que esta seria la primera vez que saldrían con toda la libertad del mundo… Bueno más o menos).
Y una vez Kaito termino su discurso, fue que el plan "Una amenaza a la vez" comenzó.
Aquellos "civiles" comenzaron a expandirse por toda la zona con cautela, y fijándose en todos los rincones habidos y por haber si no había nada sospechoso o fuera de lugar, fue que comenzaron a lanzar reportes a diestra y siniestra a la base de control, la cual ya comenzaba a decodificar datos y demás cosas.
La pareja por otro lado, sintiéndose más seguros y confiados que nunca, fue que ambos decidieron comenzar con aquella dichosa "actuación".
Una cita normal es lo que tendrían… o al menos, pretendían con todas las miradas al pendiente. Ambos se sentían una liana a la cual tenían que apuntar.
[12:00 p.m. Parque Comercial de Heart City]
La pareja se podía observar con facilidad desde el edificio en el cual se encontraban. III les custodiaba con ayuda de unos binoculares, mientras Vector solo se mantenía acomodando su baraja en el suelo.
-Mh, debo admitir que esto es un poco aburrido-Exclamo el menor, llamando la atención de su acompañante, el cual solo asintió en respuesta- ¿No deberíamos acercarnos más? -Cuestiono al ver salir a la pareja de una tienda de antigüedades. Alejando los binoculares de sus ojos, fue que ahora miro al pelinaranja, esperando una respuesta.
-No creo…-Contesto con indiferencia- La distancia que tenemos ahora es la mejor si queremos convocar algún monstro sorpresa para ayudar a esos tortolos…
-Ya veo…-Fue lo que se limito a mencionar el menor, volviendo a su trabajo.
Vector entonces dejo de prestar atención a su baraja y miro a su compañero. Su bello cabello rosa, cuidadosamente peinado apenas y se balanceaba por la brisa del medio día, sus ropas cotidianas parecía que tenían un toque único, y su hermoso rostro, tranquilo y sereno, eran el complemento perfecto para… ¿Para qué? Exactamente. No lo sabía, pero el día de hoy, Michael lucia bastante radiante, y lo que mejoro su ánimo, fue ver aquel collar rosa escondido entre sus ropas.
Sonrió como lo hace un niño al ver algo que le gustaba. Y decidiendo que no iba a pasar todo su día acomodando su baraja y apenas hablándole a su compañero, fue que se le ocurrió una de sus mejores ideas hasta ahora (Tumbar puertas seguía manteniéndose en primer lugar, de eso estaba orgulloso).
-III…-Llamo con suavidad, logrando que el menor le mirara curioso.
- ¿Sí?...
- ¿Qué te parece si cambiamos esto a una cita doble? -Cuestiono emocionado parándose de su lugar, encarando al menor, al cual se le subieron los colores al rostro.
- ¿Qué?... -Michael imagino que no escucho bien.
-Una cita-Dijo de nuevo el pelinaranja acercándose peligrosamente al menor- Tengamos una cita doble, así podemos protegerlos mejor. ¿Qué te parece? ¿Aceptas? Además, solo será algo actuado por parte de nosotros, así que no estaremos haciendo algo malo o interviniendo directamente en el plan trazado…
III entonces quedo sin habla. Mirando a su acompañante con detenimiento, fue que un pensamiento se le vino a la mente. Uno que resonó con fuerza.
El diablo. Eso era lo que III veía en ese hombre. Un demonio que esperaba el momento idóneo para llevarlo por los oscuros y recónditos caminos del pecado y los deseos. Ese ser que ahora le sonreía pícaramente era solamente un Adonis con piel de cordero, sabia que debajo de esa piel solo había un lobo listo para lanzarse en el más mínimo descuido. El peligro gritaba a cada rincón que veía del cuerpo contrario, el cual ahora estaba envuelto en negro… Y eso le encanto.
Así que, después de pensar por unos minutos más, accedió.
-Bien… Acepto la oferta-Extendió la mano aquel demonio que solo sonrió con satisfacción.
-En ese caso, ¡Vamos! No tenemos todo el día, ¡Ayudemos a los tortolos! -Y tomando la mano del pelirosa, fue que lo guio por el edificio.
Los sentidos de III gritaban que se alejara lo más pronto que pudiera, pero como lo es él. No hizo caso. ¿Qué es lo peor que podría pasar?
[12:05 p.m. Techo de la Torre Heart]
En lo más alto del edificio en forma de corazón, un extraño ser con alas de murciélago y una extraña sombrilla de color rosa pastel, veía con satisfacción a sus nuevas víctimas. Sus ropas del mismo color que su sombrilla, que parecían de la edad Victoriana, apenas y se mecían por el viento, y sonriendo ladinamente susurro.
- Kufufu Cuidado, hay un nuevo ser que acecha en la oscuridad… Yo, Lady Lujuria, me asegurare de acabar con ustedes en nombre de mi Amo, el gran y bello Sr. Heartland.
Y con ello, fue que fue desapareciendo convirtiéndose en cientos de murciélagos que volaron en una sola dirección.
Vector por otro lado, mirando de soslayo a través de los grandes ventanales del edificio, notando como es que murciélagos volaban a mitad de día. Y sonriendo nuevamente con perversidad, fue que saboreo su futura victoria. El imbécil de pacotilla mordió el anzuelo.
Y tomando firmemente la mano del pelirosa, fue que comenzó a correr para llegar a donde estaba a la pareja. III solo se dejo hacer, pues noto la mejoría de animo en su compañero. ¿Por qué es que se verá más radiante?
[12:30 p.m. Parque Comercial de Heart City. Arcade]
Astral junto a Yuma, justo ahora estaban en una fuerte pelea. Pues un robot gigante amenazaba con aplastarlos. El menor corría al rededor tratando de que una cuerda mágica del nivel 15 se enredara el las piernas del mismo. Mientras Astral, con una espada del nivel 20 trataba de asestarle, aunque fuera un golpe.
Ambos se decepcionaron cuando sus armas fueron rotas de un solo golpe. Y viendo inminente su muerte, solo se dejaron hacer. Solo para que tiempo después, la pantalla se mostrara negra con una leyenda: Game Over.
Fue entonces que ambos jugadores se quitaron el casco de realidad aumentada para volver al lugar de inicio. Aquella consola que mostraba ahora el comienzo de una nueva partida. Y mirándose serios por un momento, fue que después estallaron en risas divertidas.
-No puedo creer que seamos tan malos en esto…-Menciono Yuma limpiando una lagrima producto se su constante risa.
-Yo tampoco… Y eso que soy bueno en estrategias…-Refuto apenas calmándose.
-Sera mejor que cambiemos de juego, ya tenemos nuestro tiempo aquí, y hay uno que otro pequeño que quiere jugarlo-Menciono señalando al par de niños que se asomaban a lo lejos. Astral asintió en acuerdo, y tomando la mano de su pareja fue que se dirigieron a otra consola desocupada.
Minutos más pasaron hasta que lograron dar con una que prometía bastante diversión. Esta era grande, pues tenia al menos cuatro asientos disponibles para jugar, cascos de distintos colores, controles que se asemejaban a la realidad, y una enorme pantalla que mostraba variedad de autos de carreras. Ambos hombres se miraron en complicidad, y tomando cada uno asiento fue que sus intenciones quedaron claras.
Lo único que no esperaron fue al par de jugadores que se les unieron.
Astral ahora tenia a su lado a un muy mal intencionado Vector, el cual se colocó en posición para iniciar una nueva partida, III solo le imito, sonriéndole amablemente a la pareja, un poco apenado por la intromisión.
-¿Acaso piensas tener toda la diversión para ti Astral?-Pregunto de manera burlona el pelinaranja, a lo cual el mencionado solo le miro como quien mira a una hormiga.
-¿Qué dices? Por supuesto que sí, no esperabas que la compartiera con alguien como tú, ¿O sí?-Respondió en el mismo tono que Vector.
Ambos hombres entonces se miraron de manera asesina. Parecía que chispas salieran de sus ojos. Todo ante la mirada cansada de sus acompañantes. III entonces inclinándose un poco más fue que se disculpó con Yuma.
-Lo siento si interrumpimos algo… Hubo solo un par de cambios a los planes…-Anuncio- Esperamos no molestar mucho…
-Para nada, son bienvenidos, no hacíamos algo realmente interesante…-Menciono con nerviosismo, viendo como su pareja y el pelinaranja comenzaban a retarse aun mas con la mirada.
-Me alegra Yuma, por cierto, ¿Te parece si iniciamos? -Menciono el pelirosa colocando su respectivo casco. El mencionado solo asintió. Y viendo como es que sus respectivos acompañantes hacían lo mismo, fue que el juego comenzó.
[12:40 p.m. Parque Comercial de Heart City. Arcade]
Las personas que creían que un videojuego no podía ser violento, este día descubrieron que eso era la más grande mentira. Pues un peliblanco al igual que un pelinaranja, soltaban golpes y patadas con los controles inalámbricos de la consola. Una pelea reñida entre ambos era lo que sucedía.
Los autos, color Azul y Naranja respectivamente, iban a su máxima velocidad, corriendo a tiempo récord. Uno al lado del otro en la pista, mientras a lo lejos veían la meta. Ambos hombres entonces haciendo de las suyas fue que comenzaron a intentar hacer perder al contrario, todo ello mientras sus acompañantes los veían a lo lejos, pues ellos habían decidido, después de una partida, declinar de la competencia.
Los curiosos y amantes del arcade, solo se detenían a observar tan dura carrera, cada uno obteniendo entonces un bando, pues la mitad de la multitud quería que ganara el peliblanco, y la otra quería que ganara el pelinaranja. Yuma y III entonces, solo se fueron a otra consola, dejando de lado a sus acompañantes, de los cuales estaban seguros, romperían la consola. Y alejándose del desastre a venir, ninguno noto como es que murciélagos lograban colarse en medio del público.
Una chica de cabello negro con ropas extrañas rosas al igual que una sombrilla ahora cerrada, apareció entre los animadores, y sonriendo con perversidad, fue que comenzó a ejecutar su plan. El cual consistía en algo realmente simple, y eso era eliminar primeramente al pelinaranja cortando su garganta.
Se acerco lo suficiente para cometer tal atrocidad. Y ya estando cerca después de un par de empujones y golpes, es que miro a su objetivo. Sus manos con largas uñas negras se estiraron para alcanzar el cuello de su víctima. E inclinándose para dar un golpe rápido, fue que no vio venir lo que paso después.
Un volante negro inalámbrico quedo estampado en su joven rostro, dejando una muy marcada rueda con una cruz en medio. La chica mitad vampiro entonces fue que entro en furia, pero al igual que el primer golpe, no espero lo que vino después, pues ahora la pantalla salía volando en su dirección.
- Oh vaya…
Fue lo único que alcanzo a exclamar antes de que quedara aplastada por los siguientes objetos que se le fueron arrojados encima. Controles, un volante blanco y una pantalla mas fue lo que termino por convertirla en los murciélagos que comenzaron a volar torpemente a la salida. Mientras un par de contrincantes ajenos al ataque, solo se miraban retadoramente.
-No creas que me ganaras de nuevo maldito Astraliano…-Menciono el pelinaranja, enfurecido.
-¡Ja! ¡Eso está por verse! -Se burlo el peliblanco al ver su victoria anterior.
-¡Ja! ¡como si dejara que eso fuese a pasar!
-Oh, ¿En serio? Bien elige otro juego que yo te pateare de igual manera el trasero…-Reto Astral, a lo que Vector solo sonrió sádicamente.
-Bien, tu lo pediste Astraliano…
Las personas que había alrededor comenzaron a alejarse al ver como es que ambos hombres se retaban. Ya uno había salido con una fractura al recibir un volantazo antes. No querían morir si es que los comenzaban a seguir.
Yuma a lo lejos solo suspiraba, mientras invitaba a III a salir del lugar para no pagar daños. El pelirosa estuvo de acuerdo.
.-.-.-.-.-.
Una pobre vampira ahora yacía fuera del establecimiento en un rincón, donde apenas y era vista. Sus manos tapaban su rostro mientras un pequeño murciélago le pasaba una bolsa de hielo, la cual tomo para colocarla en su cabeza. A la vez que se preguntaba.
- ¿Qué mierda acaba de pasar?...
[2:00 p.m. Parque Central de Heart City]
Un par de hombres yacían sobre sus rodillas ante sus acompañantes, los cuales lucían terriblemente molestos. Astral miraba con culpa a su pareja, esperando que de esa manera se le pasara el enojo, lo cual apenas y después de media hora parecía funcionar. Mientras un Vector con la mirada llorosa miraba rogando al pelirosa, quien no daba su brazo a torcer. Pues él fue quien termino pagando todos los daños causados por ambos al arcade, eso y un extra para que los desastrosos no fueran vetados de por vida de ese lugar.
-¿¡Cómo se les ocurre hacer aquello en un lugar tan pequeño!? ¡¿Es que no fue suficiente con el salón de clases que destruyeron antes?! -Grito exasperado Yuma a ambos chicos, los cuales solo bajaron la cabeza en señal de sumisión.
-¡Yuma tiene razón!-Apoyo el pelirosa- ¡Y no me señalen quien empezó!-Grito de igual manera al ver las acciones de los culpables, los cuales dejaron de apuntarse con su dedo.
-¡No puedo creer que no puedan ni tolerarse un solo día! ¡Si siguen con ese comportamiento terminaran por destruir la maldita ciudad! -Continúo regañando el embarazado.
Ambos hombres arrodillados entonces solo barajón aún más su cabeza. Un aura depresiva rodeándoles.
Todo ello ante la mirada de una molesta vampira, la cual arriba de un árbol contemplaba el regaño, a la vez que su cuerpo temblaba al ver como es que aquellas desastrosas victimas lograron deshacerse de un lugar solo por capricho. ¿Con que tipos estaba lidiando? Y eso no era lo peor. Lo peor era ver como es que solo unos simples jóvenes debiluchos lograban controlarlos. No. Esperen. ¿Y si las verdaderas amenazas eran ellos? Puede que su bello Sr. Heartland se haya equivocado. Sí, eso parecía ser lo correcto. El Sr. Heartland se equivocó. De quienes se debía deshacer primero era de ellos. El pelinaranja y el peliblanco debían ser los más inofensivos, y a ellos los dejaría para después.
Y asintiendo con decisión, fue que volvió a desaparecer entre murciélagos.
Yuma miro como es que un montón de animales nocturnos salían de la copa del árbol cercano a él, y apenas alzado sus hombros en desinterés, fue que volvió a mirar con furia a los hombres arrodillados.
[2:30 p.m. Heladería de Heart City]
Un par que antes no podía ni mirar a los culpables, ahora sonreían como cualquier niño feliz lo hacía, pues los afectados lograron convencerlos de comer un helado. Yuma devoraba su banana Split, mientras Astral solo tomaba un pequeño Frappé de menta. III comía con entusiasmo un rico barquillo de chocolate con chocolate derretido encima y su acompañante tomaba un café frio.
La paz volvía por el momento en el cuarteto de amigos. Hasta que anunciaron un evento fuera del local. Se lanzarían globos de corazón por la fundación de la ciudad. Además de uno que otro fuego artificial para festejar. Los menores solo miraron aquello con alegría, mientras el peliblanco y el pelinaranja asentían en acuerdo. No querían que pasara lo mismo que hace rato, pues fue difícil convencerlos. Tanto que aclararon una tregua temporal.
Así, de nuevo el cuarteto salió del lugar para encaminarse al lugar indicado, lo cual era dentro de las murallas, y eso les quedo perfecto. Pues aún no había amenaza, o si lo había, estarían mucho mas protegidos.
Yuma entonces tomo la mano de su pareja, y sonriéndole le indico que se mantuviera a su lado. III y Vector parecían copiar la situación, solo que, al contrario de la pareja, ellos lucían levemente sonrojados. Mas eso solo era por el radiante sol… O eso creían.
[3:00 p.m. Dentro de las murallas de Heart City]
El lugar estaba lleno de personas de todas las edades, los mas grandes solo se mantenían cerca o sentados en un lugar con sombra, mientras los más pequeños corrían por el lugar, siendo cuidados por sus padres. Yuma y Astral veían estos con ojos soñadores, mientras se acercaban aún más. Vector solo esperaba a que el espectáculo iniciara, le gustaban los fuegos artificiales, le recordaba a la bella guerra. Mientras III solo se mantenía intento a su alrededor, pues por alguna extraña razón sentía un leve cosquilleo en la nuca. Esperaba fuera su imaginación.
A lo lejos, una vampira con su sombrilla abierta, miraba con desconfianza al pelirosa, el cual parecía el mas peligroso del grupo. Y sonriendo, fue que se dejo caer del balcón en el que estaba. Convirtiéndose en cientos de murciélagos que volaron en dirección de su nueva víctima. Su nueva idea era sacarlo volando para después dejarlo caer de una altura considerable, ocasionando una muerte segura. Y estando cerca de que su acción llegara a concretarse, fue que algo impidió su paso.
Primero fue un globo. Después dos. Estos pasaron a ser tres, cuatro, y entonces fueron multiplicándose rápidamente, obstruyendo su vista, pues ahora lo que alcanza a vislumbrar era el afamado rojo de los corazones que ahora volaban junto a ella. Su furia desatándose una vez más, comenzó a romper cada globo que encontraba, y apareciendo en su forma completa otra vez, fue que pudo sacarse de encima tanto plástico. Estando estática en el aire, fue entonces que volvió a encontrarse con su víctima, y sonriendo casi con triunfo fue que se abalanzo a él. O ese era el plan, pues algo le golpeó fuertemente el estómago, mandándola a volar fuera de las murallas.
Un murciélago hecho de luz fue lo que adorno el cielo. El cual desapareció agitando sus alas. Astral sonrió ante lo bello que fue, mientras Yuma atinaba a emocionarse. Michael dejo sus paranoias de lado y se situó a un lado de Vector, quien le sonrió para después seguir viendo el espectáculo.
Mientras en un basurero cercano, una vampira bañada en tizne, solo tosía con lagrimas en los ojos. ¿Qué rayos pasaba con su misión?
[5:00 p.m. Museo de Heart City]
El cuarteto de amigos paseaba ahora por las salas del conocimiento. Asombrándose por las bellas obras que yacían en el lugar, así como las diversas barajas más mundialmente conocidas y fuertes. Abajo podía leerse en la leyenda la descripción de sus dueños, como los títulos ganados. Seto Kaiba. Era la que se alzaba aun mas entre las otras de igual renombre.
Astral preguntaba a Yuma cosas que no lograba entender, discretamente el pelinaranja hacia lo mismo con su compañero, pues ambos eran de mundos distintos, así que no estaba familiarizados con la historia de la humanidad del planeta tierra.
Salas llenas de obras y datos históricos, así como de constelaciones se mostraron al pequeño grupo. Quiénes tranquilos paseaban por ahí, ignorando al ente que les perseguía en las sombras. Sus colmillos mostrándose con audacia sobre sus labios en una sonrisa retorcida.
Esta vez, los mataría a todos de un solo golpe.
Se acerco a un andamio que estaba cerca del lugar en donde el grupo miraba con admiración las distintas constelaciones de antaño. Y con sus largas uñas, corto las sogas que lo sostenían. Sin embargo, algo no salió bien. Pues aquel grupo se alejó sin ningún daño mientras la vampira se preguntaba que estaba pasando. Aquel andamio por mas que lo pateara no caía.
Y bajando al lugar en donde estuvo el grupo de chicos, fue entonces que sus ojos se abrieron a su máximo potencial, pues aquel andamio le golpeo con todo lo que tenía, dejándola noqueada y un golpe que no se quitaría en días.
Los chicos solo escucharon el estruendo, más mirándose mutuamente solo se alejaron. No querían pagar nada que tuviera que ver con ellos.
[7:00 p.m. Salida de Heart City]
Aquellos amigos por fin daban por terminado el plan, el cual según Kaito termino en fracaso, pues en ningún momento detectaron algo anormal. Además de un montón de murciélagos, cosa que se podía explicar por la luminiscencia de la ciudad, eso atraía muchos animales.
-Bien… Debo admitir que a pesar de haber varios percances-Menciono Yuma mirando de reojo a los más desastrosos, el cual era su pareja y el pelinaranja, anuncio con felicidad- ¡Fue un gran día!
III entonces sonriente estuvo de acuerdo con su amigo.
-En efecto, hace tanto que no salía a disfrutar de la ciudad de esta manera-Dijo mirando levemente al pelinaranja, el cual solo le sonrió con satisfacción.
-Digo lo mismo, pero debemos volver ya si queremos llegar a tiempo para la cena en casa de Yuma-Menciono el peliblanco sonriéndole a su pareja, el cual solo atino a mirarlo levemente avergonzado.
-¿Entonces que esperamos? ¡Vayamos por el banquete! - Dijo Vector comenzando a caminar de regreso, hasta que un bulto rosado le detuvo-¿Qué rayos es eso?-Lo señalo.
Los demás solo vieron como es que un bulto rosa se acercaba, apenas pudiéndose mover, entonces distinguieron a una joven dama con un gran golpe en la cabeza y una sombrilla rota. Se veía cansada, furiosa y derrotada.
Vector entonces saco su disco de duelo al igual que el pelirosa, los cuales de inmediato cubrieron a la pareja, listos para defenderlos si hacía falta, sin embargo, lo que paso después los descoloco enormemente. Pues aquella chica al acercarse, solo atino a arrojar su sombrilla lejos, mientras se colocaba de rodillas con la cabeza al suelo, en una extraña reverencia de ruego, mientras soltaba un llanto digno de un fantasma, a la vez que rogaba.
-¡Piedad! ¡Piedad a esta Vampiro que lo único que ahora busca es la salvación! ¡Piedad! ¡Lamento subestimar su fuerza mis Señores! ¡Lamento todo lo que he hecho! ¡Pero por favor! ¡Tengan piedad conmigo!
Vector parpadeo un par de veces confundido, al igual que III. La pareja solo se mantenía expectante a la chica que rogaba perdón. ¿Perdón de qué? Era lo que se preguntaban.
La chica entonces hizo su llanto mas fuerte y lastimero.
¿Qué diablos paso aquí?
Un Kaito de igual manera la veía a través de las cámaras confundido. ¿En que momento apareció? No. No tenía ni la más mínima idea. Pero parecía arrepentida, lo cual era bueno. ¿No?
