Astral era una persona madura, elegante e inteligente. Nada impulsiva. Él era el sinónimo vivo de ejemplo a seguir y de perfección. Todas las cosas que llegaba a realizar, con milagro tenían algún fallo, pues usualmente todo marchaba a como el lo planeaba o deseaba. No había cabos sueltos. No había detalles que no revisara con detenimiento. Y eso le hacía sentir seguro. En una zona de confort que muy pocas veces abandonaba.
Sus pasos eran acorde a la situación, así como su razonamiento. Siempre un paso adelante de todos aquellos que le rodeaban, incluso de su propia pareja. Él se excusaba con querer protegerlo, y eso es lo que era, y lo que hacía con fe y devoción.
Pero el día de hoy. Todos esos esquemas aprendidos y aplicados, se rompieron. Pues había recibido una noticia que no estaba para nada bajo su control y entendimiento. De hecho, su cerebro se desconecto después de eso. Parecía mas un mini shock emocional. Algo que puedes tomar a la ligera pero que con el tiempo termina repercutiendo en tu vida y creencias.
Se sentía ligeramente perdido. A pesar de saber donde estaba. Y comenzando a divagar fue donde le escucho. La voz alterada de su pareja. El cual con rapidez le devolvió a la realidad.
Astral entonces, lo primero que hizo fue lanzarse a abrazarlo, teniendo cuidado de no aplastarlo, envolviéndole en sus brazos. Susurrando una y otra vez una disculpa, mostrando lo culpable que se sentía con respecto a lo que recién sucedió, y por lo que ahora estaban en ese lugar de fantasía.
Yuma se sintió tremendamente descolocado. Pero al ver a Astral en ese estado, fue lo que le hizo aterrizar junto a su mente en el momento. Sonriendo levemente, acaricio la espalda de su amado, quien dejo salir apenas un par de lágrimas mudas. Las cuales murieron cuando se derramaron sobre su túnica larga y blanca. (La cual por cierto no supo de donde saco. Dedujo que había sido el mismo lugar que se la otorgo).
Aquel Guerrero solo se alejo para darles privacidad a sus Señores. Pues sabía por medio de su Unión con su Rey, ambos habían pasado por una horrible experiencia.
Astral entonces solo se aferro aun más al menor. Como si su vida dependiese de ello. Yuma siguió susurrando pequeñas palabras de aliento. A la vez que correspondía el abrazo. Pues a pesar de sentirse tremendamente confundido, también se sentía culpable por hacerle pasar todo aquello a Astral. Pues bien sabía de sobra, que solo ya no era él quién se ponía en peligro.
Unos minutos pasaron para que la pareja se estabilizara. Separándose poco a poco, para después mirarse a los ojos. Ambas miradas. Rubí contra Dorado y Blanco.
-Discúlpame...-Comenzó Yuma. El mayor solo negó levemente sonriendo.
-No. Discúlpame tú a mi... Debí haber previsto que algo malo pasaría... Me confíe... Yo de verdad lo siento...-Menciono bajando un poco su cabeza. En señal de culpabilidad. Más Yuma hizo que le mirara una vez más, colocando sus manos en sus mejillas. Acariciándolo levemente.
-Podemos decir... Que ambos somos unos tontos confiados... ¿No?
-Sí, puede que sí...
-Entonces...-Menciono el menor acercando la cara de su amado hacía él-Te perdonare si me perdonas a mí. Yo también me confíe mucho. Y ahora nuestro bebé esta alterado... Es mi culpa por no pensar antes de actuar...
Astral le miro, y entonces sonriéndole, asintió.
-Estas perdonado...-Dijo apenas en un susurro.
-En ese caso... Tú también estas perdonado...
El menor acorto la distancia que había entre ambos, y con suavidad poso sus labios sobre los ajenos. Un escalofrío recorrió su espalda, pues los labios del mayor eran fríos y tan cálidos a la vez. Le recordaba a la fresca mañana o a un delicioso helado de menta.
Astral por el contrario, tomo al menor acercándolo más a su cuerpo. Acomodando para que aquel beso fuese profundizado. El cuerpo de Yuma reconoció esto, y actuó por su cuenta, cooperando en lo que el otro trataba de hacer.
Su tierno beso paso a ser apasionado y necesitado. Parecía que ambos entregaban su alma a cada segundo. Abrazándose como si jamás volvieran a verse. Tratando de sentirse y hacerle saber al contrario cuando se amaban. Apenas separándose poco a poco por la falta de oxígeno. Esta vez uniéndolos un pequeño hilo de saliva, el cual se perdió en sus labios. Sus miradas llenas de amor y de compasión. Les dio pauta para sonreírse.
De esa manera, ambos se perdonaron y se consolaron. Quitando los estragos en sus mentes y corazones. Dejándolos preparados para lo que fuese que verían en aquel lugar.
Yuma dejo ir al mayor. Poco a poco. El otro con toda la voluntad que pudo reunir, se separo de su amado. Más tomándose de la mano, fue que le hablaron aquel Guerrero para pedir más explicaciones y quizá la forma de salir de ahí.
Erí levemente avergonzado por la escena hecha por la pareja, solo decidió hacer lo pedido. Encarando a sus monarcas.
-.-.-.-.-
Los tres hombres yacían sentados en el césped. Astral y Yuma miraban con interés al Guerrero. Erí suspirando, comenzó a resumir lo que acontecía y a tratar de conectar puntos que para él aún no estaban claros.
-Comencemos por lo primero...-Anuncio- Mis Señores, en este momento nos encontramos en un recuerdo. Un recuerdo que nos remonta a Gea. La ciudad que existía mucho antes de que el Mundo Astral y Varian nacieran...
-Gea...-Repitió el mayor- Creo que se algunas cosas sobre ella... Aunque debo admitir que es poco...
-...-El Guerrero le miro curioso, más no dijo nada al respecto- Continuaré... Por el pacto de Unión que ahora me une a ustedes, se lo que ocurrió afuera. En el mundo real... Agradezco mucho, de hecho, que hayan traído a un Guerrero más a casa...-Dio una pequeña reverencia- Pero me temo mis Señores que eso solo ha sido el preludio a algo más grande. Y me veo en la posición de advertirles que vean lo que vean. Esto es el pasado. Algo que jamás cambiará...
Yuma y Astral se confundieron por eso. Más asintieron en acuerdo.
-Lo tendré en cuenta Erí-san... ¿Podrás explicarme un poco más por favor, como es que, lo qué ocurrió esta conectado a este recuerdo?-Cuestiono Yuma. A lo que el Guerrero asintió en entendimiento.
-Por supuesto. Mis Señores ustedes han sido víctimas ni más ni menos que del Sello de Mahad...
-¿Sello de Mahad?-Preguntó con inocencia el menor. Astral le miro y atrayendo su atención con un ligero apretón en su mano, explicó.
-El sello de Mahad, es un sello bastante peligroso a la hora de ser usado y quitado. Este sello nos permite a nosotros como Monarcas controlar a voluntad los secretos y recuerdos de nuestros sirvientes y seres más cercanos a nosotros en cuanto al área de la magia y control externo e interno del Reino, se trata. Este sello se usa para proteger los más preciados secretos o información delicada que posea la Familia Real, y que pueda atentar en contra de la paz y la tranquilidad de nuestro pueblo. Puedo decir que es más como un seguro en caso de que quieran atentar directamente en contra de nosotros o el mundo Astral, aprovechándose de eso...
-Es tal y como dice mi Rey...-Hablo Erí tomando la palabra, atrayendo de nueva cuenta la atención de sus Señores- Ese sello solo esta permitido para la Familia Real Astraliana y nosotros los Guerreros. Los demás tienen prohibido en el Palacio, difundir la existencia del mismo...
-Y si ese sello es tan malo y se supone solo lo saben los altos mandos, y algunos seleccionados. ¿Cómo es que llego a nosotros? ¿No se supone entonces que debía protegernos?-Cuestiono Yuma, haciendo que el Guerrero diera un suspiro decepcionado.
-Me temo mi Reina. Que eso se debió a la reciente Guerrera. Ema... Debo admitir que no estaba seguro, hasta que vi la ciudad y otras señales... Desconozco en que momento es que se le fue colocado. Pero sospecho quién pudo haber sido...
-Ya, entiendo eso. Pero, ¿El sello acaso no debería hacernos daño?
-No... El sello es eso. Un sello. No distingue energías ni personas-Respondió Astral sin dejar de mirar al Guerrero-Además de que se necesita un ritual y procedimiento específico para quitarlo y colocarlo, cosa que yo no hice. Y debo admitir que no note su presencia hasta que tarde fue... Aunque ese sello es así... Siempre ataca por sorpresa y en donde menos lo imaginas... Supongo que Ema tampoco sabía que estaba ahí...-Termino el mayor desviando su mirada al recordar su error.
-Exactamente mi Señor-Menciono el Guerrero- Ema desconocía que lo tenía... Y yo también jamás lo note hasta que fue demasiado tarde...
-Esta bien. Entiendo. En resumen-Hablo Yuma alzando una de sus manos enseñando su dedo índice-Ese sello es un seguro en contra de espías y tipos malos que quieran hacer daño con los secretos que esta resguardando. Pero que esta vez, por error fue activado en el ritual de Unión, ocasionando que tú-Señalo a su amado- Y yo- Se señaló a sí mismo- Estemos en este aprieto en medio de aquel recuerdo que se supone el sello debió proteger...
-En efecto- Respondió orgulloso el mayor de ver tal avance en Yuma.
-Pero hay algo que no entiendo, si ese sello protege este recuerdo, ¿Por qué estamos aquí? No se supone debe expulsarnos o en cualquier otra situación, matarnos...
-Sí, debería, pero ambos fueron protegidos por algo que quizá el Villano no contó...-Menciono el Guerrero feliz de que estuviesen a salvo.
-¿Y eso es?...-Insistió el menor.
-Su primogénito... El heredero o la heredera los ha salvado por si mismo... Eso demuestra su enorme poder ahora y su constante madurez... Los bebés Astralianos son fuente casi inagotable de energía. Pues la reciben constantemente de sus padres. Y al ser seres llenos de luz y vida, repele con facilidad la parte negativa que pueda llegar a afectarles. En este caso, el Sello...
-¿De-De verdad? Mi bebé...Astral, nuestro bebé...-Menciono Yuma tomando con cuidado su vientre, notando apenas lo dura de su piel en esa zona. Ahí. Ahí estaba su bebé. Su bello hijo o hija.
Miro a su amado, el cual le sonreía con alegría y orgullo. Y tomando sus manos delicadamente, ambos otorgaron una caricia en donde su pequeño aún era resguardado. Y susurrando un pequeño, Gracias. Fue que después de un par de minutos, ambos volvieron a ponerse serios ante la situación.
El Guerrero les miraba con tranquilidad. Orgulloso de servir a tan maravillosos seres. Pero siguiendo con la charla continuó.
-Me alegra, mis Señores hayan comprendido. Más es momento de explicar lo que falta...-El ambiente se puso más tenso y frío que al principio- El sello fue repelido y por tanto como efecto secundario ahora están aquí. Debo admitir que a pesar de que el heredero salvo sus vidas, no pudo salvarlos de ser neutralizados. En este momento deben estar inconscientes... Y lamentablemente solo hay una forma de volver...
-¿Y esa sería?-Cuestiono Astral.
-Que ustedes recorran todo este recuerdo. En alguna parte de este lugar debe estar la puerta que conecta a la salida... Si ustedes logran cruzarla, podrán despertar. Más sugiero lo hagan lo más pronto posible... El enemigo después de todo esta fuera de este lugar... Y que ustedes estén dormidos al momento de un ataque, eso los pondrá en una grave desventaja...
-Es-Es verdad...-Murmuro Yuma acariciando su vientre. Levemente preocupado-Aunque confío en que por ahora estaremos bien... III y Vector estaban con nosotros al momento del ataque...-Rememoro.
-Ciertamente...-Apoyo Astral, mas regresando su mirada al Guerrero. Pregunto.
-Erí, ¿Sabes quién es el responsable de esto?
-Eso su Majestad, me temo ya lo sabe...
-...- Astral sonrió con amargura- Sí... Aunque, esperaba que no fuese cierto. No ahora...
-¿Hablas de Don Milenario?-Cuestiono Yuma. El mayor solo asintió en respuesta- No esperaba que siguiera con vida...
-De alguna manera lo esta... Y al parecer no ha perdido su tiempo planificando el matarnos a ambos...-Dijo Astral dejando caer su cabeza en el hombro del menor.
Ambos jóvenes entonces suspiraron. ¿Cuando es qué acaso encontrarían la verdadera tranquilidad?
El Guerrero noto esto, y dando sus pésame, fue que procedió a levantarse del suelo. Astral entonces le imitó, ayudando a Yuma a colocarse de pie.
-Debemos seguir adelante sus Majestades... Les ayudare tanto como pueda. La Llave me ha permitido estar aquí por esa razón... Fungiré como su guía en su estadía en el lugar...
-Entiendo... Gracias Erí-san...-Agradeció el menor. El Guerrero solo se inclinó en respeto- Por cierto-Menciono de pronto llamando la atención de ambos hombres, y señalándose a sí mismo, pregunto- ¿Qué hay con este atuendo? Que yo recuerde no tenía esto puesto...
-...Yo digo que te ves bien cariño-Respondió con rapidez Astral. Ocasionando un ligero puchero por parte del menor.
-Ajá...
-Eso se debe a que en este mundo, usted es un polizonte-Explico el Guerrero- Usted no existió en Gea, mucho menos en este recuerdo. Así que la vestimenta que porta es símbolo de vida y muerte. El recuerdo lo toma como si estuviese en un limbo. De esta manera protegiéndose así mismo y a la usuaria, dueña de este recuerdo. Es más para proteger su mente...
-Mm entiendo...-Contesto no tan seguro, pero no viendo su vestimenta típica por algún lado solo se resignó-Entonces movámonos... Es difícil moverse con tanta tela entre las piernas...-Se quejó. Astral con una mirada y sonrisa pícara se acerco a su oído.
-¿De verdad es tan difícil moverse Y-u-m-a?-Susurro- Que yo recuerde eso no fue impedimento antes, en otras ocasiones más... Intimas...-Dio un pequeño soplido en el oído de su pareja.
A Yuma no tardaron en subirse los colores al rostro. Mientras con una de sus manos tapaba el oído afectado, alejándose rápidamente del mayor. Ante la mirada confundida del Guerrero.
-¡Astral!...-Reclamo.
-¿Si cariño?-Respondió el mencionado con una inocente sonrisa.
-...Nada, olvídalo... Solo vayamos...-Dijo el menor encaminándose a grandes zancadas en dirección a la ciudad. Dejando por un momento a ambos Astralianos atrás.
-¿Paso algo mi Señor?-Cuestiono el Guerrero confundido.
-No. Nada de lo que debas preocuparte... Una pequeña broma de mi parte, solo eso...-Respondió alejándose de Erí, quien solo asintió de igual manera.
-Esta bien... Si usted lo dice...-Susurro comenzando a caminar para alcanzar a sus Majestades.
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La ciudad de Gea. Tan grande a como suena su nombre. Millones de seres habitaban en armonía tal pintoresca ciudad. Aquí podían verse claramente algo que en un tiempo actual suena a fantasía. Pues seres Astrales y seres Varians vivían lado a lado. Cada uno sumergido en su propia rutina. Mercaderes ofreciendo sus productos, ciudadanos riendo y comprando todo lo que llegasen a ocupar para el día. Amas de casa cuidaban a sus pequeños hijos mientras estos apenas se preparaban para ir a su propia Academia. Guardias podían verse de un lado a otro, tratando de ayudar a quienes pudiesen. Manteniendo siempre el orden público. Y en medio de tanto bullicio, se encontraban tres hombre ájenos a todo aquello.
Yuma había preguntado si podían verlos. A lo que Erí sonriente, le negó. Él mismo pudo comprobarlo al intentar acercarse a una persona, más su mano simplemente la atravesó.
Astral por otro lado trataba de encajar hechos que él sabía sucedieron, a lo que sus ojos veían. Notándose disconforme al no percibir ninguno de sus conocimientos aplicados. Esto era extraño.
Esas personas conviviendo en paz y armonía no tenia nada que ver con una revuelta o guerra Civil. De hecho, si quisiera, podía comparar a estas alegres personas con las de su propio Reino, y aun así, no encontraría diferencia.
El Guerrero notaba la confusión de sus Monarcas, así que aclarando un poco su garganta, con una tos fingida, fue que obtuvo la atención de sus Señores. Y haciéndoles una seña para que le siguieran, el comenzó a relatar todo lo que alcanzaba a recordar.
-Como ya les he dicho, esta es la ciudad de Gea. Es la capital del Mundo Niral. El Mundo antes de los Mundos que conocemos hoy en día. Aquí, cerca de nuestra localización, se halla el camino en dirección al Palacio Real- Menciono apuntando una de sus manos a la calle contigua- Sugiero que comencemos nuestra búsqueda por ahí. De paso también me gustaría ir contándoles la historia que jamás y por lo visto, ha sido contada...
Astral miro a Yuma, y este le devolvió la mirada. Y ambos entonces asistieron en acuerdo.
-Bien, me gusta esa idea...-Dijo Astral, curioso y ansioso por aprender algo que se supone ahora solo unos cuantos sabían.
-Esta bien. Mientras más rápido acabemos con esto, mucho más rápido despertaremos...-Accedió el menor.
-Como lo digan mis Señores. Entonces en marcha...-Y con ello, la pareja volvió a tomarse de la mano, listos para seguir a su ahora guía.
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El camino fue relativamente tranquilo. Sin ningun inconveniente que pudiese atrasarlos o detenerlos. Eso, hasta que se acercaron aun más a las puertas del Palacio. Pues en la entrada había bastantes civiles a la espera de que aquellas puertas se abrieran.
La enorme estructura parecía sacada de un cuento de hadas, pues este era de un bello mármol blanco con detalles en cristal o diamantes pequeños que acompañaban a los demás adornos. Abundancia podía sentirse tan solo al admirarla. Yuma dejo salir incluso un pequeño wow, Astral miro levemente sorprendido. Y el Guerrero sonrió ante el recuerdo. Era tal y como alguna vez vio. Hasta que...
No. Eso ya no importaba.
Y viendo como sus Monarcas ahora parecían ansiosos por entrar, fue que hablo.
-Vamos. Nosotros podemos atravesar las paredes...-Aviso. Mostrándoles con hechos como lo que decía era verdad. Pues ahora él había desaparecido a través de la pared.
Yuma dio un pequeño salto de emoción. Y se encaminó a hacer lo mismo. Astral solo le siguió con una sonrisa. Atravesar cosas ya no era nada nuevo para él de todas formas.
Lo siguiente que los hombres percibieron, fue algo mucho mejor que la entrada. Pues ahora parecía que un mundo místico y divino, les abría sus puertas.
Candelabros del más puro cristal era lo que adornaba el techo, el cual era bastantes metros de alto. Escaleras que prometían llevarte a los más increíbles lugares, subían en forma de caracol, cada escalón del más brillante mármol.
La simple, pero maravillosa recepción les daba la bienvenida.
Yuma pareció entonces un niño en una feria, pues camino de aquí allá, tocando todo lo que le parecía interesante. Astral por otro lado, alejándose un poco, comenzaba a curiosear por otros lados. Comenzando a levitar para ver mejor el panorama. Sus notas mentales y observaciones tuvieron una brutal ascendencia. Mientras el Guerrero solo admiraba lo que alguna vez fue con melancolía.
Después de un rato de curiosear, fue donde Erí vio la oportunidad para comenzar de nuevo su relato. Y sobre aquello que recordaba de su Rey, mucho antes de que este ascendiera al trono.
Yuma y Astral ahora solo le seguían por los tantos pasillos del Palacio a una dirección desconocida.
-Mis Señores. Debo recordarles que todo lo que vean y escuchen, solo es el pasado. Y este no va a cambiar jamás. Así que mantengan su mente abierta y sus oídos bastante afinados...-La pareja solo volvió asentir confundida- Bien. En ese caso. Comencemos nuestra búsqueda por aquí al mismo tiempo que les relato lo que recuerdo... -Menciono llegando a una gran puerta blanca. Atravesándola fue que ambos monarcas lo siguieron.
Una habitación matrimonial fue lo siguiente que vieron. Los detalles eran tan finos y perfectos que lograba parecer que estaban en la morada de un ser divino. Lo que ambos jóvenes no esperaron, fue ver a un ser sentado en la orilla de la cama con un pequeño bulto blanco en brazos. Siendo cubierto por un dosel fino de seda.
-Mis señores-Anuncio el Guerrero-Les presento a el antiguo Reina del Mundo Niral-Se acerco al ser que estaba sentado, el cual apenas y se levantaba de la cama, para mostrarse ante lo que no sabía eran sus visitantes.
Un ser Astral de piel oscura y una bella sonrisa, así como una mirada compasiva, fue lo que sorprendió de sobremanera a los monarcas.
Ahí, justo frente a sus ojos. Estaba nada más y nada menos que aquel a quien ahora llamaban Don Milenario. Sosteniendo a un lindo ser Astral en brazos.
-¡¿Qué...?! ¡¿Cómo?! ¡¿Cuando?!... ¿Por qué...?-Fue lo único que dejo salir Astral ante la revelación. Yuma estaba igual de conmocionado. Sus manos cubriendo su boca. Erí con tranquilidad solo sonrió y siguió hablando.
-Mi Señor Astral... El bebé que sostiene él en brazos es usted... Usted es hijo legítimo de Aren. Aquel a quien llaman Don Milenario...
