Kaito se sorprendió cuando un extraño portal azul se abrió cerca de la torre Heartland. Las cámaras y alarmas alertándolo de un movimiento interdimencional. Sus dedos que no se habían despegado de la consola desde que la llamada termino, fue que se movieron con una agilidad impresionante. Tecleando rápidamente una serie de códigos que hicieron imágenes proyectarse en la pantalla frente suyo. Las cuales parpadearon en señal de análisis. Hasta que una de ellas fue elegida por la inteligencia artificial. Proyectándose en la pantalla, los pixeles haciéndose cada vez más nítidos. Mostrando entonces a un par de Guerreros flotando a una altura considerable del suelo. Sus ropas y cabellos moviéndose al compas del viento. Sus miradas fijas en un punto de la Torre. Acompañados de la luna que ya se alzaba a lo alto del firmamento.
El cazador pudo reconocerlos de inmediato. Y mandando un dron fue que pudo entablar una conversación con ellos.
-Erí-san, Rem-san. Es un gusto volver a verlos... ¿Astral ya esta aquí?- Cuestiono guiandose por su lógica, pues si esos Guerreros habían llegado, entonces su Rey debía haber venido con ellos. O eso penso hasta que Erí contestó con seriedad al dron.
-No. Me temo que nos hemos adelantado... Tenemos un deber que cumplir antes de que su Majestad Astral se presente en el lugar... Es una orden directa, así que nos gustaría proceder de manera ordenada y rápida...-Kaito entonces se mostro ligeramente confundido. Más al saber ahora que era una orden de Astral. Fue entonces que les invito a pasar. Mandando al mismo tiempo un mensaje a V, quien había ido a supervisar las tropas que podrían llegar a necesitar.
-Entiendo... Por favor pasen por la puerta principal. De inmediato ire a su encuentro...-Los Guarreros se vieron momentáneamente antes de asentir. Bajando poco a poco al suelo. Atendiendo a lo pedido.
El cazador entonces dejo de lado por un momento la consola, y llamando a Orbital fue que salió del lugar. Sus pasos sonando fuertes y decididos. Sus zancadas siendo levemente largas. Y su mirada decidida solo demostraba lo que pronto acontecería. Aquellos empleados que se encontraban realizando un turno nocturno, al topárselo solo se hacían a un lado, reverenciándolo. Manteniendo una postura respetuosa hasta que el cazador salia de su vista. Mostrando una leve curiosidad por ver a su supervisor con un par de vendajes.
Erí y Rem, con tranquilidad, una vez tocaron el suelo, procedieron a caminar hasta el lugar asignado. Pasando por las enormes puertas al lugar. Atrayendo muchas miradas de los encargados del lugar. Quienes les veían de manera expectante. Estupefacta y desconfiada. Pues el reloj marcaba justo la media noche y que un par de hombres de piel azul y armadura se posaran en un lugar tan importante como lo era la Torre Heart. Eso era algo que no se veía todos los días.
El par de Guerreros solo ignoraron esto. Y procediendo a pasar al centro del lugar fue que un guardia de seguridad impidió su camino.
-¡Alto! Necesito saber su identidad antes de dejarlos pasar-Demando extendiendo su mano. Esperando algo que los Guerreros no entendían. Rem estaba por explicar la situación hasta que una voz conocida por ambos se hizo presente en el lugar.
-Oye, vuelve a tu trabajo. Los atenderé personalmente-Kaito llegan justo a tiempo. Provocando que el guardia se pusiera nervioso.
-¡Pero Kaito-sama! ¡El protocolo...!-
-El protocolo lo hago yo. Y yo decido cuando aplicarlo... Ve y sigue con tu trabajo. ¿No me escuchaste la primera vez?-Cuestiono el cazador acercándose a los Guerreros, quienes le sonreían agradecidos. Aquel Guardia entonces solo dio una profunda reverencia antes de salir casi despavorido del sitio. No queriendo seguir con la contraria a su superior.
Kaito al ver que la situación estaba controlada y que los Guerreros estaban listos para decirle su deber, fue que les hizo una seña para que lo siguieran. Dejando atras a sus empleados con caras sorprendidas y levemente asustadas.
Los pasillos volvían a posarse ante él. Y entonces actuando como guía fue que comenzó a interrogar por aquella orden de su amigo peliblanco.
-Astral los ha mandado. ¿Pueden decirme para que propósito?-Cuestiono con suavidad. Su cara tornándose seria. Mientras en su comunicador recibía un par de mensajes de V. El cual le mencionada que ya todo estaba listo.
-Por supuesto-Respondió rápidamente Rem- Debemos despertar a Ema y los otros dos Caballeros...
-Sabemos que están aquí... Así que por favor ¿puede decirnos en donde están?-Preguntó Erí. Tomando la palabra, haciendo que el cazador de detuviera abruptamente. Para después mirarlos.
-¿Qué dicen?, No. No puedo dejarlos despiértalos. Sería peligroso si hacen eso aquí...-Exclamo Kaito levemente alterado. Hasta que Rem hablo de nuevo.
-Eso no importa, las ordenes de Astral-sama son absolutas... Además no tiene por que preocuparse. Por eso hemos sido nosotros los elegidos. Nuestras habilidades nos permiten tener bajo control a quien deseemos...
-Rem tiene razón- Defendió Erí- No debe preocuparse por eso. Nosotros solo debemos despertarlos y tenerlos listos una vez Astral-sama y compañía lleguen al lugar...
-Pero...-Intento negociar Kaito. Más al ver la mirada determinada de los dos Guerreros, fue que cedió. Suspirando para después retomar su papel de guía- Entiendo. En ese caso... Síganme... Ellos están bajo tierra. En el laboratorio médico.
-Gracias...-Agradeció Erí. Volviendo a seguir al cazador junto a su compañero. Quien le sonrió aliviado. Al menos todo estaba saliendo bien.
Un sin fin de pasillos, elevadores y escaleras fue lo que alargaron el recorrido. Siendo estos analizados por ambos Guerreros, pues aunque haya estado peleando en la Tierra, jamás se pusieron a observarla realmente, ni a sus habitantes ni su forma de vida. Así que esto era algo nuevo para ellos. Tocando discretamente todo lo que llamaba su atención. Desconcertado a Kaito cuando les volteaba a ver de soslayo. Habitantes de otro mundo. Fue lo que pensó. Y sonriendo fue que confió en ellos. De todas formas, ¿Qué maliciosa criatura se ponía a observar a su alrededor como un recién nacido? Ninguna. Y eso basto para relajarse ante aquellos temibles Guerreros.
Al menos pasaron quince minutos para llegar hasta el lugar indicado. Donde se encontraron a V. El cual portaba una bata blanca y un par de lentes de seguridad. Quien miro sorprendido al par de hombres de piel azul. Buscando una explicación fue que le susurro a su compañero.
-¿Ellos...?
-No te preocupes. Son aliados. Están aquí por orden de Astral... Así que confía en ellos...-Susurro de vuelta al mayor. Quien le miro momentáneamente para después suspirar. Asintiendo con resignación. Esperaba que supiera lo que estaba haciendo.
Aquellos Guerreros pasaron al lugar, y viendo a su alrededor fue que se encontraron con las tres capsulas. Una de ellas siendo distinta a las otras dos. Las cuales mantenían un color rojo y un par de símbolos que gritaban algo que ellos no entendían. Pues estaban más reforzadas que la primera. Y entonces siguiendo su instinto fue que se acercaron a la primera cápsula.
Erí poso una de sus manos en el vidrio de esta, notando como dentro de la misma estaba Ema. Flotando en lo que parecía ser agua. Sus heridas y demás detalles ya habían sanado. Así que solo bastaba despertarla. Pues por su lazo, sabían que Ema estaba incomoda. El espacio era demasiado pequeño para sus alas. Aquel Guerrero miro a su compañero. Quien le asintió en entendimiento. Y alejándose unos pasos, fue que le dejo hacer.
La mano de Erí comenzó a brillar levemente. Mientras distintos símbolos aparecían alrededor. Los cuales parecían despegarse de su mano para ir hasta Ema. Adentrándose en su cuerpo. Posándose en su piel. Esta acción duro al menos un minuto. Y una vez Erí creyó que era suficiente, fue que despego su mano del cristal. Esperando una reacción. La cual no tardo en esperar. Pues Ema de inmediato abrió sus ojos. Expendiendo sus alas las cuales se toparon con el cristal. El cual termino por ceder ante la presión.
Ocasionando una pequeña explosión en el lugar. La cápsula que contenía a Ema había sido destruida por la misma. Quien justo ahora estaba en el suelo. Quitándose la máscara de oxígeno que le ayudo a respirar. Sintiéndose confundida ante lo que estaba pasando.
Kaito y Christopher miraron aquello alterados. Pues ahora litros y litros de agua estaban desparramados por el suelo. Dañando uno que otro circuito. Así que imaginándose lo que pasaría con las otras dos capsulas, fue que se dispusieron a liberarlos. Confiando en que los Guerreros podrían detenerlos en el peor de los casos. Tecleando con rapidez en la consola del lugar. La cual por suerte estaba reforzada.
Ema tosió un par de veces. Antes de mirar al frente. Encontrándose con dos de sus hermanos. Los cuales le extendieron sus manos a manera de apoyo. La Guarrera los miro, antes de tomar las manos ajenas. Levantándose poco a poco del lugar en el que estaba. Observándolo con detenimiento. Encontrando a Kaito en la esquina del lugar, concentrado en quien sabe que.
Rem dio un par de aplausos y con ello fue que la ropa y la armadura de Ema se restablecieron. Secándose de paso. Dejándola presentable para lo que venía.
-Rem, Erí... ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy? ¿Qué hacen aquí?-Cuestiono Ema de manera rápida. Mientras tomaba una postura recta.
-Estamos aquí por ordenes de Astral-sama...-Respondió de inmediato Erí. Y extendiendo de nuevo una de sus manos fue que Ema la tomo- De hecho. Hay algunas cosas que te has perdido. Sera mejor ponerte en contexto...
Ema entonces noto como la mano de su hermano brillo contra la suya. Y entonces de la nada comenzó a recibir imágenes de lo que Erí le decía. Así como lo que paso con su Rey. Quién ya se dirigía a su ubicación. Miles de imágenes decodificadas en recuerdos fue suficiente para preparar a la Guarrera. Quien al saber ahora todo lo que paso. Y lo que pasaría, fue que asintió a su hermano. Quien dejo de tocar a su hermana. De esta manera terminando de informarle lo ocurrido.
Rem entonces supo que era su turno de actuar. Pues las capsulas que contenían al par de Caballeros se abrieron, dejándolos caer abruptamente al suelo. Aun fuertemente sedados.
El Guerrero se acerco y quito las mascaras de oxígeno que tenían cada uno. Recitando después un par de palabras que hicieron aparecer un extraño símbolo debajo de ellos. Uno que dejo salir cadenas blancas y gruesas. Las cuales brillaban cual oro. Alzando como muñecos de ventrílocuo a los Caballeros. Colocándolos de rodillas con las manos a los lados. Sin posibilidad de moverse.
Erí y Ema una vez que vieron esto fue que se acercaron un poco más. Siendo Erí quien con un leve aplauso despertó son más a los Caballeros. Quienes se mostraban alterados y confusos.
Kaito y V se unieron a los Guerreros. Con un ligero miedo de que la situación de saliera de control y ellos no fuesen suficientes para detener a los Caballeros. Más al ver como a pesar de que los mismos trataban de usar sus habilidades para escapar, estas eran negadas por las mismas cadenas. Apretándolos fuertemente como castigo.
-¡¿Qué demonios?! ¡Libérenos! ¡Malditos como se atreven a hacernos esto! ¡Somos los Caballeros de la Traición! ¡No podrán contra nosotros! ¡Somos más fuertes que ustedes estúpidos cobardes! ¡Suéltenos!-Exclamo la Caballero mientras trataba de envenenar a los presentes. Quienes le miraban fastidiados.
-Cállate... No estas en posición de hablar miserable idiota-Menciono Ema. Con voz autoritaria mirando de manera nada amable a los prisioneros.
-¡Cállate! ¡Cállate! ¡Tú no me das ordenes!-Grito de pronto la Caballero. Siendo observada por su compañero. Quien extrañamente estaba más calmado.
Kaito noto esto, al igual que V. Y sintiéndose curioso fue que se dirigió al Caballero, quien le miro de vuelta. De manera resignada.
-¿Por qué no gritas como tu compañera?
-...-El Caballero rio bajo antes de contestar- Eso es fácil... Yo ya termine mi batalla. Perdí... Así que ahora esto solo es el resultado de ello... No tengo por que hacer tanto escandalo como mi hermana...
Los presentes le miraron con cierta duda. Más al ver la aceptación de la derrota en sus ojos, fue que le dejaron en paz. Cosas de Caballeros y Guerreros suponían Kaito y V, al ver como Erí, Ema y Rem asentían ante sus palabras. Comprendiendo algo que ellos no tenían en cuenta. Mientras la Caballero seguía gritando injurias y maldiciones al aire. Queriendo salir de aquello. Fastidiando a los presentes.
El cazador suspiro. Deseando tener un bozal o algo parecido para ponérselo a la Caballero. Hasta que una notificación de Orbital le alerto de una nueva llegada.
-Señor Kaito. Han llegado sus visitas. ¿Les dejo pasar?- Cuestiono el robot. Haciendo que su Amo solo diera un golpe a su cabeza ante tal pregunta.
-Acompáñalos hasta donde me encuentro, tráelos lo más rápido que puedas... Informales que los Caballeros están listos...
-¡Entendido Kaito-sama! Orbital 7 fuera...- Termino el robot. Cortando la llamada. Dejando a un Kaito un poco estresado.
-¿Todo bien?-Hablo de pronto V. Ganándose la atención del cazador. Quien le miro antes de asentir con una sonrisa.
-Sí. Ellos ya están aquí...- Informó. A lo que Christopher le sonrió de regreso. Esto estaba a punto de volverse interesante.
-.-.-.-
Astral, Vector y Shark llegaron de la misma manera que los Caballeros. Levitando a un par de metros del suelo. La luna de fondo anunciando lo que vendría. Y una vez que vieron que todo estaba en orden y que no había personas al rededor, fue que bajaron con lentitud al suelo. Entrando en las instalaciones de la Torre Heart. Encontrándose con un Guardia de seguridad que les detuvo.
-¡Alto! Necesito saber su identidad antes de dejarlos pasar-Exclamo acercandose a los jóvenes. Quienes no tenían la paciencia de hacer aquello.
Astral dio un paso delante de sus acompañantes y mirando al Guardia fue que sus ojos brillaron en color blanco.
-Pero ya te hemos dicho. Somos amigos de Kaito-san. ¿No querrás que él se enoje cierto?-Cuestiono Astral como si le hablará a un viejo amigo. Mientras el Guardia pensaba. Sonriendo como resultado. Sus ojos brillando tenuemente de blanco.
-¡Pero por supuesto! ¡Astral-sama y sus amigos! ¡Son Bienvenidos! ¡Adelante! ¡Adelante! No interrumpo más su camino...-Menciono haciéndose a un lado. Yéndose caminando a quien sabe donde. Mientras agitaba su mano a manera de despedida de los jóvenes. Quienes suspiraron de alivió.
-Vaya... Eso realmente es útil. No esperaba eso de ti niño bonito-Murmuro Vector a su rival. Quien le miro de soslayo. Levemente molesto.
-No tenemos mucho tiempo para esto. Andando-Dijo el peliblanco mientras se abría paso por las instalaciones. Encontrándose en un pasillo a Orbital. Quien de inmediato le reconoció.
-¡Astral-sama! ¡Ryoga-sama! ¡Vector-sama!- Exclamó con alegría mientras se acercaba a los invitados.
-Orbital... Kaito-Menciono Shark siendo interrumpido por el robot.
-Kaito-sama ya los esperaba. Vamos, por aquí... Le avisare que ya están aquí-Hablo mientras les señalaba el camino a seguir.
Vector, Astral y Shark se miraron momentáneamente antes de asentir, siguiendo aquel robot asistente del cazador. Guiándolos a través de pasillos, escaleras y elevadores. Pasando al menos unos quince minutos hasta llegar a su destino. Donde el robot les dejo en la puerta antes de dirigirse a otro lugar. Lejos de donde se encontraban.
Astral entonces sabiendo lo que tenía que hacer. Fue que toco el único obstáculo a pasar. Siendo recibidos por Kaito y V. Quienes rápidamente les pusieron en contexto.
-Astral, Shark, Vector, me alegra que hayan llegado...-Menciono un muy feliz Kaito, haciendo pasar a los recién llegados- Como verán ya hemos acomodado todo para el asalto final a nuestro enemigo actual. Las tropas están listas y esperando ordenes. Mientras los Guerreros han hecho lo que has mandado Astral-Informo rápidamente. Mientras los recién llegados asentían. Notando como los Caballeros estaban siendo controlados por magia. Las cadenas apretándose contra sus cuerpos.
-¿Lo que Astral mando? ¿De que hablas Kaito?-Cuestiono Shark viéndose levemente confundido ante lo que veía. Astral entonces tomo la palabra, acercándose a los Guerreros.
-Solo los mande a preparar a los Caballeros para su transformación. Nos serán de más ayuda de esa manera...
-¿Transformar?-Volvió a preguntar a lo que Vector y Kaito no dudaron en explicarle como funcionaría lo que seguía. Mientras V se acercaba para escuchar aquella charla. Realmente interesado sobre lo que vería.
Astral se acerco aun más a sus Guerreros. Los cuales no dudaron en dar el pase libre a su Señor. Mientras daban una ligera reverencia.
-Todo ha sido preparado a como a ordenado su Majestad-Menciono Erí con ligero orgullo. Notando como Astral les sonreía satisfecho.
-Gracias a todos... Ema. No creas que no sé lo que has hecho... Estoy orgulloso de ti. Luchaste con valentía hasta el final... Gracias...
Aquella Guerrera sin querer fue que derramo un par de lágrimas ante las palabras de su Señor. Y asintiendo con una sonrisa le hizo saber lo feliz que estaba. Astral entonces volvió a dirigir su vista a los Caballeros que ahora le veían con desconfianza. Sintiendo hostilidad de parte de la fémina. Quien no dudo en insultarle.
-¡¿Quien rayos eres tú?! ¡Suéltame! ¡Maldito infeliz!-Demando. A lo que el peliblanco solo la ignoro. Viendo fijamente al Caballero frente a él.
-Un gusto. Soy Astral. El Rey del Mundo Astral... ¿Quién eres tu?-Cuestiono. A lo que aquel Caballero volvió a resignarse. Respondiendo con cansancio.
-Soy uno de los Caballeros de la Traición. El Caballero de la Pereza...
-Entiendo... Un gusto-Hablo Astral siendo interrumpido una vez más por la femina que no paraba de gritar.
-¡¿Por que le dices de nosotros?! ¡Ellos no necesitan saberlo! ¡Ellos no merecen si quiera conocernos! ¡Cállate Pereza! ¡Cállate!
La casi nula paciencia de Astral estaba comenzando a ponerse aprueba. Ya ni siquiera con los demás Caballeros paso con lo que esta pasando con la Caballero. Quien no paraba de hablar. Ema se acerco con claras intenciones de hacerla callar, más fue detenida por Erí. Quien le negó levemente. No debían meterse en ello. Kaito y los demás no dudaron en acercarse a para ver lo que ocurriría. Quedando como espectadores.
Astral entonces dando un suspiro, fue que paso su mirada a la Caballero, quien seguía renuente a cooperar.
-Un gusto... Soy-
-Se quién eres. Te escuche. Pero no esperes lo mismo de mí. Yo no diré quien soy ni de donde provengo. ¡Jodete tu y tus estúpidas mascotas que te acompañan!
-¿Cómo me llamaste Perra?-Cuestiono en claro enfado el pelinaranja. Siendo detenido por el cazador.
-Detente. Solo esta provocándonos-
Vector chasqueo con su lengua. Mirando entonces a otro lado. Mientras V y Shark veían esto de manera incomoda. ¿Por qué tanta agresividad de la Caballero? Astral entonces volvió a suspirar y con menos paciencia de antes fue que intento hablar a la fémina. Quien le miraba de manera arrogante.
-Empecemos de nuevo... Creo que no has entendido que no saldrás de aquí hasta que cooperes-Mintió el peliblanco, ganándose una mirada enfadada de la Caballero- Así que por favor-
-¡Nada! ¡Ya lo he dicho! ¡No cooperare en ninguna de tus estupideces! ¡No me obligaras a nada! ¡Prefiero que me corten la lengua antes de hablar de nuevo contigo! ¡Miserable infeliz!-Exclamo la Caballero, interrumpiendo de nuevo a Astral. Quien suspiro de nueva cuenta. Posando una de sus manos en sus ojos. No tenía tiempo para esto. Así que volviendo a mirar a la prisionera fue que se dirigio a sus Guerreros.
-¡Erí, Ema! ¡Cumplan la petición de la mujer! ¡Corten su lengua!
Los presentes miraron estupefactos al peliblanco, quien se mostraba serio y con su seño fruncido. Los mencionados de inmediato dejaron salir un "Sí", yendo en dirección de la Caballero. Quien les veía sorprendida. No esperaba que aquello sucediera.
Ema tomo a la prisionera de su boca, obligándole a abrirla de manera exagerada, apretando sus mejillas hasta dejar correr un par de hilos de sangre de las mismas por la presión aplicada. Erí entonces hizo aparecer un par de instrumentos que usaría. Siendo esto un par de pinzas largas y una daga de plata. Junto a una pequeña caja en donde depositaria lo que obtendría de la Caballero. Quien no dudo en moverse de manera desesperada. Haciendo su cabeza hacia atrás buscando alejarse de su verdugos. Mientras Pereza veía todo aquello con ligero miedo. Su mente hecha todo un caos. Pues quería rescatar a su hermana. Y por otro lado, esto era consecuencia de sus acciones. Así que se encontraba en un dilema. El mundo era así de cruel. ¿Qué debía hacer al respecto?
Astral veía esto de manera sería. Observando cada detalle de la Caballero. La cual se sumía más y más en la desesperación, el miedo y el terror.
Ema no daba tregua a la boca de la prisionera. Y abriendo camino para que su hermano efectuara el corte fue que se poso detrás de la Caballero. Sosteniendo su cabeza con fuerza al igual que su agarre a su boca. Dejando ver entonces perfectamente bien a su hermano. Quien tomo las pinzas largas de metal blanco hasta la cavidad de la fémina. Quien comenzaba a derramar lágrimas ante lo que sucedería. Soltando palabras indescifrables. Pues su lengua ya había sido tomada. Jalándola fuera de su boca.
Erí entonces tomo la daga. La cual alzó hacia el cielo. Dejando ver el filo de la misma. Aterrando de esta manera a la fémina. Quien no dudo en comenzar a rogar de que pararan. Agitando su cuerpo. Negando apenas levemente con su cabeza. Aquella situación llevándola a limites insospechados.
Astral entonces espero. Y viendo como la daga comenzaba a ir en dirección a la lengua de la prisionera. Justo antes de llegar siquiera a rozarla. Estando a pocos milímetros fue que habló de nuevo con voz autoritaria.
-¡Erí detente!-Siendo esta la manera en que la situación quedo en silencio. Siendo los sollozos lo único que se escuchaba en el lugar. Mientras la daga se detenía antes de hacer el corte a la lengua de la Caballero- Es suficiente...-Declaro acercandose a la fémina. Quien le miro con terror- ¿Esta vez me dirás lo que deseo saber cierto?-Cuestiono con gentileza oscura. A lo que la Caballero asintió una y otra vez. Dejando de lado su actitud agresiva.
Los dos Varians y el par de científicos suspiraron al ver como aquella situación solo era una actuación para subyugar a la Caballero. Mientras los Guerreros que se encargaron de casi hacer perder la lengua a la prisionera fue que se alejaron de ella. Dejándola en paz por el momento. Sintiendo un deje de culpa al saber que era una de sus hermanas.
Astral entonces volvió a suspirar. Y dejando de lado su mal humor fue que se dirigió de nuevo ante la Caballero. Quien lloraba en silencio.
-Retomo. Un gusto... Soy Astral, Rey del Mundo Astral. ¿Tú eres?
-...Una de las Caballeros de la Traición. La Caballero de la Envidia... Un honor conocerlo señor...- Ese sin duda fue una mejora a como llegaron. Esto satisfaciendo a Astral. Quien ahora sabía como proceder.
-Eso esta mejor... ¿Pueden decirme su misión o por qué fueron mandados detrás de mi prometido?
-...-La Caballero asintió, y mirando de manera asustada a su verdugo fue que no dudo en contestar- Yo fui enviada para apoyar a mi hermano en batalla. Encerrar a tantos inocentes y conseguir a tantos rehenes de ser posible para someter la voluntad de Tsukumo Yuma... -Astral dejo salir por un momento su aura al escuchar esto. Más relajándose fue que volvió a preguntar, esta vez al Caballero. Quien no dudo en responderle de inmediato.
-Es como dice mi hermana... Envidia y yo fuimos asignados como apoyo para que el plan del Sr. Heartland pudiese salir a la perfección. Siendo esto un triunfo a medias. Pues hemos sido capturados y atrapados... Yo al contrario de mi hermana, me siento bien con esto... Después de todo fui derrotado limpiamente por la Guerrera de alas...- Admitió el Caballero. Siendo observado por su hermana. Quien no creía lo que escuchaba.
-Entiendo... En ese caso...-Menciono Astral hincándose a la altura de ambos Caballeros- ¿No les gustaría ser libres una vez más?
Esa pregunta extraño a los Caballeros. Quienes solo veían con miedo a su verdugo. Pero sintiendo sinceridad en sus palabras y en sus ojos, fue que asintieron. Temerosos de saber que sería de ellos. Los Guerreros detrás del peliblanco solo sonrieron. Aliviados de que lo peor pasara. Mientras los demás espectadores sonreían levemente ante esa propuesta que abría pauta para la transformación que los Caballeros necesitaban.
Astral no dijo más palabras. Y entonces chasqueando sus dedos, fue que aquellas cadenas que aprisionaron a los Caballeros desaparecieron en estelas de luz y energía. Las cuales les envolvieron tenuemente para simplemente morir poco a poco, sin dejar rastro atrás. El ambiente de alguna manera paso de estar levemente tenso, a ser algo mágico y misterioso. Pues la luz al rededor parecía ser absorbida por algo que no entendían.
Los Caballeros miraban ahora de manera expectante a su verdugo, quien les tomo de la mano con suavidad. Haciendo que dieran un leve salto por tan repentina acción. Más tratando de estar tranquilos esperaron. Pacientes ante lo que sucedería.
Un extraño círculo con un símbolo igual de curioso, apareció debajo de ellos. Mientras un susurro comenzaba a percibirse. Kaito y Vector miraron esto de manera alegre, pues una vez más podían ver aquel ritual sagrado que solo los seres Astrales tenían. Por otro lado, Shark y V, se mantuvieron alertas y atentos a todo lo que podía acontecer. Después de todo era la primera vez que veían algo así.
Los espectadores entonces vieron como es que el extraño símbolo brillo, dejando salir cadenas que envolvieron cono serpientes a ambos Caballeros junto al peliblanco. Quien en ningún momento se mostro alterado o en pánico. Contrario a los antiguos prisioneros, pues movían sus cabezas de un lado a otro buscando una explicación. Un par de minutos pasaron antes de que las cadenas envolvieran aun más a los tres involucrados. Hasta que simplemente desaparecieron en estelas de luz. Dejando un poco aturdidos a ambos Caballeros, los cuales pasaron a estar más calmados. El círculo debajo de ellos de igual manera desapareció sin dejar rastro.
Y eso fue lo que necesito Astral para seguir con la liberación completa de los Caballeros. Quienes ahora le veían tranquilos. Esperanzados. Olvidando el escenario amargo pasado. Cambiando su perspectiva sobre el peliblanco. Pues en ningún momento les falto al respeto, no como lo hizo Envidia. Quien se apeno al recordarlo. Había sido una tonta.
Un nuevo sello apareció debajo de los Guerreros, quienes en ningún momento dejaron de tocar a Astral. Manteniéndose aferrados a él. Temiendo solo a lo desconocido. Un nuevo susurro se escuchó. Esta vez siendo ya el que Kaito y Vector conocían. Y para sorpresa de Shark y Christopher notaron como es que ambas figuras de los Caballeros comenzaban a derretirse cual vil será de una vela. Dejando atrás solo energía oscura y cenizas. Las cuales se extendieron en el lugar hasta desaparecer al contacto con el suelo o cualquier otra superficie. Hasta simplemente ya no ver más a los Caballeros. Quedando solo Astral en medio de aquel círculo ritual. El cual brillo con intensidad. Cegándolos momentáneamente.
Astral estiro sus manos hacia al frente y espero. De pronto un calor abrazador y un frio helado se sintió en el sitio a la vez. Copos de nieve así como pequeños rastros de fuego fueron apareciendo. Los cuales bailaron entre sí. Antes de juntarse en las manos de Astral. Donde poco a poco fueron visibles dos nuevas siluetas. Una masculina y una femenina. Ambos casi idénticos. Su color de piel color azul, así como joyas incrustadas en la misma, delataban su procedencia. Un par de armaduras a juego fueron visibles para todos. Al igual que largos cabellos color plata. Habiendo solo una diferencia. Y eso era en un par de mechones que la fémina portaba. Pues eran de un bello color oro.
La nieve que se mantenía en el lugar, de la nada se junto a los pequeños fuegos que se mantenían, ayudándose a morir mutuamente. Sin dejar algún rastro atrás. Fue entonces que Shark y V, observaron como su amigo peliblanco se paraba ante los nuevos Guerreros salvados. Los cuales le sonreían con tranquilidad. Despegando de esta manera aquel sello que subió al techo, donde desapareció. Dejando atrás a los tres involucrados. Felices y satisfechos.
Los recuerdos inundando las psiques de ambos Guerreros. Avergonzados por su comportamiento anterior. Siendo la Guerrera quién hablo primero ante su Señor.
-Lo lamento tanto Astral-sama. Le he faltado al respeto de manera horrible...
-...-Astral solo negó. Y retomando la palabra fue que menciono-Creo que ambos iniciamos con el pie izquierdo. Así que hagamos algo. Si tu me personas a mí por la acción antes cometida, yo te perdonare a ti... ¿Que dices, Han?
La Guerrera mirándole fue entonces que sonrió. Derramando un par de lágrimas al ver tanta bondad ante tal ofensa. Así que asintió. Sintiéndose culpable de lo cometido. Mientras Astral volteaba a ver a su otro Guerrero, quien le miraba tranquilo.
-Bienvenido Lian... Es un placer tenerlos a ambos aquí una vez más, de nuestro lado...
-El honor es todo mío mi Señor... Jamás podremos pagarle mi gemela y yo todo lo que hizo por nosotros al liberarnos... Estamos en deuda con usted...
Aquellas palabras siendo un dulce bálsamo para los Guerreros que se mantenían detrás de Astral. Quienes esperaban su turno para hablar y disculparse.
-Para nada... Ustedes han hecho lo que debían y han llegado a casa... Bien hecho. Pero... Me temo que tendremos que luchar muy pronto...-Menciono Astral. Alejándose de los nuevos Guerreros. Quienes retomaron una postura elegante e intimidante. Haciendo honor a su título. Las Estrellas Gemelas de la Victoria.
-Le seguiremos hasta donde haga falta mi Señor...-Dijo Han mientras se acercaba a los demás Guerreros. Los cuales asentían en acuerdo.
-Estaremos con usted hasta el final Astral-sama-Termino de decir Lian. Recibiendo una mirada de aprobación por los presentes. Dando por terminado el paso a dar.
-Cuento con ustedes-Menciono Astral dando una profunda reverencia a sus Guerreros. Los cuales se hincaron para hacer sentir mejor a su Señor. De esta manera ahora abriendo paso para lo que veía.
Shark sonreía ante la escena acontecida, al igual que V. Los cuales no dudaron en atacar con preguntas a su amigo peliblanco. Siendo apoyado por su rival y por Kaito. Quienes pusieron orden a las cuestiones. Comenzando a la vez a trazar el plan para ya atacar. Mientras los Guerreros levantándose fue que tuvieron su propio reencuentro. Abrazos no faltaron, así como llantos y alegrías. Los hermanos estaban casi reunidos. La cuenta solo les hacia ver que faltaban dos por ser convertidos. ¿Qué habrá sido del octavo?
-.-.-.-
Hotarando fue que despertó después de un prolongado tiempo transcurrida la batalla. Encontrándose con el menor de los Tsukumo cristalizado. Envuelto en magia y demás cosas que lo mantenían de cierta manera a salvo de él. De sus garras y de sus malas intenciones.
Maldijo una y otra vez a su plan fallido. Mientras golpeaba sin parar aquel cristal bellamente puro y brillante, sin siquiera perturbar el sueño de quién estaba dentro. Ocasionando que sus nudillos sangraran por el impacto. Parando solo una vez se había desahogado. Cayendo delante del cristal. Derramando lágrimas de frustración y cansancio.
Por que eso era lo que estaba pasando. Estaba cansándose de todo aquello. De todo que no estaba bajo su control. De todo lo que le rodeaba y le controlaba. Jajaja era patético. Era un ser patético. Solo un ser que jugaba a ser villano. Él no servía para esto...
Sin embargo. Ya estaba metido hasta el cuello de eso. Estaba jodido. Y no había vuelta atrás. Era ahora o nunca. Su vida estaba en juego.
Una mariposa se poso justo detrás de él. Una nueva carta oscura apareció. Un aura oscura le acompañaba. Esa era al última oportunidad que le daba su Amo. Y quizá la última que recibía en su vida.
Con cuidado procedió a pararse. Y mirando de frente el cristal que contenía al menor, fue que poso una mano en él. Susurrando suavemente.
-Que el juego comience... ¿No lo crees Yuma?-Una carcajada lamentable se escucho en la oscuridad. Chocando con los metales que conformaban la estructura. Los cuales vibraron ante tal sonido. Emitiendo energía maligna.
-.-.-.-
Los Guerreros ya habían pasado su momento. Manteniéndose detrás de su Rey, quien se mantenía a un lado de sus amigos. Los cuales estaban ahora en la sala de control de la Torre Heart. Delante de una consola y una pantalla lo suficientemente grande para que los demás viesen sin problema. Kaito y V tecleaban con rapidez sobre las teclas. Dando comandos y códigos que comenzaban a rastrear algo en la ciudad. Pues Astral comentó que Yuma se encontraba en un lugar en construcción. Uno que estaba cerca del mar. Así que la consola buscaba aquel edificio con minuciosidad. Tardando al menos un par de minutos más. Al final arrojando al menos tres lugares distintos que podrían encajar en la descripción.
-Bueno... Esto es un problema... ¿Que hacemos ahora?-Cuestiono Vector al ver los dichosos lugares. Cada uno en una dirección distante a la otra.
Los demás posaron de manera pensativa. Viendo la manera más segura de proceder. Hasta que uno de los Guerreros noto algo en una de las construcciones. Algo pequeño. Algo que realmente no era para la vista humana. Pero que sin duda estaba ahí.
-Disculpen... Astral-sama, creo saber en donde es que se encuentra el Reina Yuma... Si me permiten...-Hablo Lian. Mientras acercaba su mano para señalar a la imagen de la izquierda. La que se veía menos favorable.
-¿Por qué lo dices Lian-san?-Cuestiono con ligera desconfianza Kaito. Mientras tecleaba para acercar la imagen del lugar.
-Es... Es algo sencillo de hecho. Por favor acerque la imagen de ese pequeño punto blanco de ahí-Señalo exactamente donde estaba aquello que deseaba mostrar.
Kaito y V hicieron lo pedido. Más ellos no veían anda. Contrario a Astral, Shark y Vector. Que veían un pájaro blanco. Uno pequeño. Pero uno fuera de lugar. Pues hasta sus ojos parecían transmitir sabiduría. El peliblanco no duro mas de dos segundos en reconocerlo. Y gritando casi triunfante fue que les hizo saber a los científicos lo que veía.
-¡Es Hayato!
-¿Quien?-Cuestiono rápidamente V. Al no saber de quien hablaban. Al igual que Shark.
-¡Hayato! ¡Otro Guerrero de la Esperanza! ¡Es quien fue tele-transportado junto a Yuma-sama!-Exclamo esta vez Ema. Feliz de ver a su hermano a salvo.
Y aquello fue la pauta para que todos mirarán con decisión el lugar marcado.
-En ese caso, ¡Andando!-Grito esta vez Kaito. Mientras se quitaba los vendajes de su cabeza. Para después teclear sobre su comunicador. Dando órdenes a las tropas que ya esperaban ansiosas moverse- El helicóptero esta en espera...
V sonrió. Y decidiendo ir con ellos fue que se quito su bata blanca. Quedando solo con su atuendo de diario. Tomando su disco de duelo de una repisa. Fue que se encamino a los demás, que ya estaban preparándose para lo que se encontrarían.
Los Guerreros alistando sus armas ante cualquier evento que pudiese atrasarlos. Mientras las miradas de todos pasaban a ser fieras y valientes. Esa noche atacarían la base enemiga. Y sobre todo. Rescatarían a Yuma de las garras del antiguo Sr. Heartland.
-¡ Kattobingu !-Gritaron los amigos al unísono. De esta manera armándose de valor ante la futura batalla.
Encaminándose a lo más alto de la Torre. Donde el helicóptero ya esperaba.
Las mejores batallas son las que no peleas solo... ¿Cierto?
