Para Astral, todo movimiento siempre tenía un por qué. Una razón de ser. Un propósito que le ayudaría a lo que sea que estuviese planeando. Y esta vez no era la excepción. Pues una vez que Hotarando gritó que fuesen a encararlo. Fue que incito a Vector para saltar a la batalla.
Una lucha contra monstruos de duelo fue algo que realmente no era una desventaja para ninguno de los dos. Pues aún tenían energía para seguir adelante. Su espada se blandía con precisión, cortando el aire de tal fuerza con la que era empuñada, así como la velocidad imbuida en ella. Rugidos acompañados de quejidos del metal, era algo que se escuchaba cuando golpeaba de manera letal a sus contrincantes. Abriéndose camino de esa manera para llegar a aquel cristal que tenía a su amado. El cual parecía estar en la punta de todo aquel desastre. Esperándolo, sumergido en lo que parecía ser un sueño eterno.
Vector daba golpes de un lado a otro sin dar tregua a los monstruos que osaban posarse en su camino. Su sonrisa que era oculta por su máscara solo delataba que tanto estaba disfrutando de esa batalla. El sentir como su arma desgarraba la piel o rompía las armas de sus contrincantes solo lo emocionaba más. Haciéndolo entrar en un frenesí sangriento y sádico. Algo que subía su adrenalina. Aumentaba sus sentidos y daba cabida para el placer de la Guerra. Esa bella sensación era algo que hace tanto anhelaba sentir. Y que ahora este dando rienda suelta a su propia violencia. Eso lo hacía uno de sus mejores momentos hasta ahora. Dejando de lado por un momento a su lindo pelirosa (Cosa que no se compara con el fuego de la batalla, pues la sensación en su estomago era algo que siempre le ganaría a alguna buena muerte enemiga).
Su lanza era empuñada de diversas maneras, tantas que parecía una danza macabra. Pues la sangre de los monstruos que alcanzaba a dañar, era algo que la adornaba al igual que al suelo de metal. Su mirada era algo que prometía dolor.
Astral seguía blandiendo su espada como si fuese una extensión de si mismo. Cada corte era preciso. Cada golpe que daba solo era muestra de su fuerza, a pesar de estar debilitándose por el sello debajo del lugar. Sus ojos entrecerrándose era solo para fijar a su nueva víctima. La cual desaparecía momentos después en haces de luz.
Quedando entonces más monstruos detrás de él. Los cuales se acercaban en un desfile sin fin. Tomando su baraja. Fue que llamo a casi todos sus números. Los cuales fueron clave para hacerlo llegar hasta donde se encontraba Hotarando. Quien se mantenía atento. Sonriendo ante el escenario que planteó.
-Felicidades has llegado a la meta. ¿Deseas un premio?-Cuestiono con burla al peliblanco. Quien no dio palabra (pues no podía), así que corriendo a una velocidad mayor fue que quiso asestar un golpe directo a su rival. El cual pudo esquivarlo con facilidad. Saltando a otro lado con agilidad. Usando su bastón de soporte. Alejándose de esa manera de aquella arma que volvía a ir en su contra.
-Esos no son modales Rey Astral. ¿Acaso nadie le enseñó eso?-Volvió a cuestionar de la misma manera. Burlándose del mencionado, quien volvía a dar una estocada casi certera. Haciendo retroceder más a su contrincante- No. No. Eso no esta bien. ¿Qué tal si usamos algo de magia para enseñarle buenos modales su Majestad?
Hatorando dio un aplauso antes de que dos sellos azules aparecieran en sus manos. Con los cuales apunto a su rival.
-¡Veamos que tal te sienta estar como tu compañero!-Grito, mientras aquellos sellos brillaban. Haciendo aparecer otro debajo de Astral. El cual de inmediato le detuvo. Congelando con rapidez. Encerrado en un cristal- ¡Ja! ¡¿Quien es el idiota ahora?!-Exclamo celebrando su pequeña victoria. Y volteando para ver si los números desaparecían para que sus monstruos atacaran al pelinaranja. Fue que un crack se escucho. Atrayendo rápidamente su atención. Molestándose enormemente por lo que vio. Pues aquel hielo yacía esparcido por el suelo. Sin dar señales de su victima.
Un gruñido salió de él. Y entonces alzando en vuelo gracias a un par de sellos más bajo sus pies fue que buscó con la mirada al peliblanco. El cual parecía no estar en ningún lado.
-¡Sal maldito cobarde! ¡Ven y enfréntame para que pueda hacerte sufrir!-Grito mientras se pasaba por encima del lugar. Deteniéndose justo arriba del cristal que mantenía a Yuma a salvo. Fuera de todo peligro.
El metal que chocaba era lo único que se escuchaba con claridad. Acompañado de las sonoras carcajadas del Varian. Quien al parecer disfrutaba de todo aquello. Ajeno al enfrentamiento que mantenía el peliblanco y el villano en turno. Ayudando de esta manera a poner en línea a todos los monstruos que volvían surgir de la nada.
Hotarando comenzó a moverse una vez más. Hasta que fue derribado por un rayo que logró impactar a uno de sus costados. Lanzándolo al menos un par de metros lejos de Yuma. Astral siendo el responsable de esto. Dejándose ver detrás de uno de los pilares que mantenían en pie a la construcción.
-Maldito-Siseo con furia el de bastón. Y entonces levantando sus manos, fue que más sellos aparecieron, los cuales dejaron salir distintos ataques hasta su único objetivo. El cual comenzó a correr y saltar, esquivando con agilidad cada ataque dirigido a él. Siendo ocultado una vez más por el polvo producido al caer los metales dañados por su camino. Entorpeciendo la vista de su atacante. Quien volvió a alzar en vuelo. Maldiciendo al aire. Convocando aun más sellos que no tardaron en disparar a su objetivo.
Astral busco con su mirada algún buen punto de apoyo. Y una vez que lo encontró, fue que encaro a su contrincante. Haciendo aparecer sellos blancos azulados. Los cuales dispararon a favor de él. Magia condensada en electricidad era lo que chocaba contra los ataques de Hotarando. Quien al ver esto. De inmediato se movió con agilidad en el aire. Protegiéndose con otros sellos de distinto color. El peliblanco al ver esto, frunció su seño. Dejando salir palabras mudas. Y saltando una vez más para lanzar sus propios ataques fue que no noto como uno de sus rayos cayo en el cristal de Yuma. Haciendo la pequeña grieta de antes aun más grande. Dando un pequeño crack que paso desapercibido.
La batalla estaba alargándose más de la cuenta. Y los estúpidos monstruos no dejaban de salir.
-.-.-.-
Aquella luz que fue expulsada del ser Astral. Aun se mantenía en la búsqueda se aquel centro de poder. Vago de un lado a otro. Logrando pasar desapercibida. Mientras los Guerreros continuaban la batalla. Notándose más cansados y agotados. El uso indiscriminado de su magia estaba pasando factura rápidamente.
V ya había recorrido todo el perímetro al menos dos veces. Molestándose al no ver lo que aquel Caballero describió. Esta comenzando a pensar que quizá estaba equivocado. Hasta que Shark llego a su lado. Protegiéndolo de un ataque enemigo.
-¡No te distraigas!-Exclamo el Rey Varian mientras daba un golpe certero a un monstruo que se acercaba. V le vio agradecido. Mientras hacia uso de su sello. Encerrándolos momentáneamente dentro de una barrera. Aislándolos de más ataques que fueron parados por los soldados de élite.
-Shark... Necesito que me ayudes en algo-Exigió con leve preocupación el mayor. Mientras recibía la mirada del mencionado. Quien volteo un poco su cuerpo. Dándole a entender que lo escuchaba- Lian me dijo algo interesante. Dice que quizá haya una fuente de energía que este ayudando a los monstruos de duelo a aparecer de manera infinita. Si la encontramos y la destruimos, podremos quitarnos de encima a nuestros adversarios.
-¿Qué dices?... Podría ser posible. ¿Qué mas averiguaste?-Cuestiono aquel Rey mientras reforzaba la barrera de su amigo.
-No mucho. Solo eso... Debe ser algo que emita una energía bastante densa. Y por lo visto debe ser oscura...-Menciono V, mientras alistaba su disco de duelo. Listo para salir cuando la barrera se rompiera. Pues estaba recibiendo bastantes ataques ocasionados por la misma batalla.
-... Algo que contenga demasiada energía... Entiendo, ¡Te ayudare a buscar algo así!-Exclamo una vez que la barrera cedió. Liberándolos de un pequeño descanso.
V asintió. Yendo de inmediato a retomar su búsqueda. Mientras Shark daba un nuevo golpe con su guadaña. Sus monstruos de duelo rugiendo a lo largo del campo de enfrentamiento. Haciéndole saber que seguían luchando. Dio un salto más para alcanzar a otro rival que se alzaba en las alturas. De esta manera logrando ver de nuevo una esfera oscura de energía a lo alto del edificio.
Regreso su vista a su oponente. Y dando una estocada limpia fue que este desapareció en estelas de luz. Aterrizando con agilidad en el suelo. Dirigiendo de nuevo sus ojos a lo alto de la construcción. Quizá eso sea...
Poso su mano en el comunicador de su oído. Y comenzó a llamar a los demás. Vector escuchando apenas dentro de su frenesí. Restándole importancia una vez escucho el mensaje.
-¡Creo que encontré la fuente de energía de estos monstruos!-Grito con ligera alegría, mientras se volvía a mover del suelo con una agilidad increíble. Haciendo uso de sus habilidades mientras se abría paso hasta donde estaba su nuevo objetivo. Llamando la atención de la Caballero. Quien no dudo en ir en su dirección. Hasta que fue detenida en seco por un dragón que no dudo en darle un golpe, lanzándola hacia el suelo. Llevándose con ella sin querer al cazador. El cual apenas pudo aterrizar a salvo. Ema estando a su lado en todo momento.
-¡No! ¡No! ¡Malditos! ¡Deténganse!-Exclamo queriendo alzar en vuelo para seguir al Varian. Más de nuevo fue interrumpida por la Guerrera de látigo y el cazador con un arma. Los cuales no dudaron en apuntarle.
-No. No. No te irás de aquí-Menciono Ema sacudiendo su arma. Dando un golpe certero a la infante. Quien rápidamente se recompuso. Lanzándose de nuevo contra sus rivales. Quienes sonrieron determinados a detenerla. Sobre sus cadáveres que pasara sobre ellos. Pero justo ahora Shark tenía una misión.
V una vez que terminó de escuchar el mensaje, fue que miro a su compañero Varian pasar de él. Yendo en camino a lo alto de la construcción donde, efectivamente estaba una esfera de energía oscura. Y después de tanto batallar. Una sonrisa se poso en sus labios. Eso era una gran ventaja para ellos. La batalla podría ser igualada.
Una luz pequeña paso de él. Sin que lo notara realmente. Abriéndose paso en el campo de batalla. Donde fijo su rumbo a la Caballero. Ella era la fuente de poder del sello. Tenía que destruirla.
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Astral estaba comenzando a quedarse sin energía. Esto de una manera alarmante. Pues el uso constante de hechizos fue lo que más le afecto. Vector seguía batallando en la lejanía. Haciendo un poco más de escombros dentro de la construcción. Mientras Hotarando parecía no darle tregua a descansar.
El peliblanco salto una vez más. De esta manera esquivando un nuevo ataque. El cual hizo un gran cráter en el suelo donde antes estaba parado. Pequeños escombros chocando con sus mejillas, haciéndole un ligero corte. Esto estaba comenzaba a ser hartante.
-¡No huyas maldito!-Exclamo su oponente. Alzando sus manos. Las cuales brillaban de energía. Ocasionando que el metal a su alrededor se moviera de una manera alarmante- ¡No escaparas esta vez!
De pronto un par de manos metálicas de gran tamaño fue lo que le tomo. Aprisionándolo de manera dolorosa. Pues el metal comenzó a encajarse en su cuerpo. Hotarando rio satisfecho. Y acercando sus manos a su rostro, hizo que las manos metálicas se acercaran a él. Junto a su presa. El cual se movía tratando de librarse de aquel agarre.
-¡Te dije que no escaparías esta vez!-Menciono con felicidad oscura el antiguo Sr. Heartland. Mientras Astral trataba de usar su poca magia para liberarse. Siendo un intento en vano. Pues el metal que le rodeaba le apretó con más fuerza. Haciendo que gritara en mudo dolor. Pues su voz aún no regresaba.
La sangre roja comenzaba a hacerse presente en las ropas del peliblanco. Las cuales al ser oscuras pasaban a verse solamente mojadas. Absorbiendo aquel líquido que no paraba de salir de sus heridas. Dio un nuevo grito de dolor al sentir como una varilla de metal grueso se encajaba en uno de sus costados. Impidiéndole usar su magia. Pues esta se concentraba en sanar sus heridas. Su boca abierta dejo salir un hilo de sangre por la comisura de sus labios. Alegrando a Heartland. Quien sonrió aun más macabramente. Esto estaba saliendo justo como el lo planeo. ¡Por fin sus planes se concretaban! Ahora solo tenía que dejar medio moribundo a su enemigo y seguiría con los patéticos de sus amigos.
O eso planeaba hasta que un crack más llamo su atención. Dirigiendo su vista hacia el ser encapsulado. Percatándose de la grieta que ya era visible a simple vista. Sus ojos se dilataron en ligero placer. Pues ahora podía quizá quebrar el cristal. Todo ante la vista de Astral. Quien quiso gritar. Detenerlo. Removiéndose dolorosamente en las manos que le aprisionaban. Solo lastimándose más de lo debido.
-Oh vaya... Es una pena que no puedas liberarlo por ti mismo. Pero bueno... No siempre sale como uno desea ¿Cierto?-Cuestiono Hotarando mientras dejaba a su rival en las alturas aprisionado. Gritando mudamente. Mientras sus ojos caían en una desesperación infinita. Pues sabía aquel cristal no duraría ante tanta energía negativa de alrededor. Eso sumando a las habilidades de su contrincante. Quien ya estaba listo para usarlas. Lanzándolas sin piedad aquel cristal. Poco a poco haciendo la grieta más grande. Más profunda. Astral comenzó a sentir horror. ¡Debía ayudar a su esposo e hijo! ¡No podía fallarle! ¡No cuando estaban a punto de ser felices!
Abrió su boca. Gritando el nombre del contrario. En un vano intento de ser escuchado. La cuenta regresiva estaba haciéndose presente.
Vector noto a lo lejos como el peliblanco era atrapado. Para después ver como Hotarando lanzaba hechizos sin parar al cristal. Donde suponía estaba Yuma, pues la desesperación de Astral podía verse desde lejos. Mordió sus labios en un vano intento de mantenerse sereno. Más al seguir viendo como monstruos salían cada vez más en cantidad. Fue que dejo salir un grito de furia. Lanzándose a sus obstáculos. Los cuales le impedían el paso hasta su rival.
Esto era malo. Y viendo como era arrinconado aun cuando los números de su rival estaban presentes, fue que se le ocurrió una idea. Dio un giro a su lanza. Colocándola ahora como si fuese un arco, e imitando a uno, fue que una cuerda de energía apareció entre sus dedos. La cual jaló hasta que una flecha blanca se mostro.
-¡Mas vale que te muevas maldito Astraliano!-Grito antes de soltar aquella flecha. La cual se direcciono a su rival. Golpeándole en una de sus piernas. Haciéndolo gritar una vez más.
Aquella flecha, de la nada, comenzó a fundirse en la pierna del peliblanco, otorgándole la energía faltante. Haciendo brillar por un momento sus ojos de color blanco. Y entonces dando una fuerte respiración, comenzó a estirar sus manos y brazos. Logrando zafarse de aquellos metales. Cayendo en picada al suelo. Ocasionando un gran cráter en el mismo. Llamando la atención de Hotarando. Quien detuvo sus ataques.
-¡¿Qué?! ¡¿Cómo es posible que estés libre?!-Cuestiono en furia al ver como el peliblanco convocaba más hechizos. Los cuales dispararon una vez más. Retomando la batalla.
Astral sonrió. Y acercándose poco a poco a donde estaba su amado, fue que no paro de atacar. Moviéndose si hacia falta para esquivar los demás ataques en su contra. Hatorando aún estaba molesto. Y buscando una explicación a ello. A la lejanía, escuchó un grito de Guerra. Vector era el causante. Frunciendo aun mas profundamente su seño, chasqueo sus dedos. Multiplicando los adversarios para el pelinaranja. Quien ya estaba dando signos de cansancio.
El cristal que contenía a Yuma, dejo salir un crack más. Alertando de esa manera a ambos hombres en pelea. Quienes se miraban de manera retadora. Sin dar tregua al otro para descansar. Siendo Astral el más afectado. Pues sangre era derramada sin querer en el suelo. El tiempo estaba siendo su enemigo. ¡Y el imbécil de Hatorando no cedía! ¡Debía haber una manera para detenerlo!
-.-.-.-.-
Hayato había cambiado a un sin fin de formas. Optando por convertirse en su hermano Rem. Ayudándole de esa manera a curar a los demás. Quienes se mantenían aún en la batalla.
Kaito daba un golpe más a la niña. Quien le detuvo con éxito. Frustrando su ataque. Ema volvía a envolverla con su látigo. Estrujándola con las púas del arma. Apenas haciendo gritar a la Caballero. Quien quiso salir volando una vez más. El cazador se mantenía con su respiración agitada y cansada. Su cuerpo magullado siendo llevado al límite. Sintiendo una vez más una punzada de vez en cuando en su corazón. El sobre esfuerzo le estaba dañando. Aun con las curaciones de Hayato y Rem.
Ema hacía todo lo posible para ayudar a su compañero. Sin embargo ella misma se estaba forzando a permanecer de pie. Pues la Caballero había sacado un hacha como arma. Con la cual parecía ir cortándola en pedazos. Más con su propia habilidad había salido más o menos ilesa de los constantes ataques de la infante. La cual seguía nutriéndose con energía oscura. Esta parecía ser una batalla perdida si seguían así.
La Caballero se libero a la fuerza una vez más de aquel látigo que la aprisionaba. Y dando un nuevo grito ante el dolor que sintió. No pudo percatarse de una pequeña luz que se dirigía a ella. Una tan pequeña, que se coló por su garganta. Haciendo que se atragantara. Esto siendo notado por el par de compañeros que veían esto.
-¿Qué...? ¿Qué diablos le esta haciendo eso? ¿Por qué...?-Cuestiono extrañado el cazador. Notando entonces como la Caballero comenzaba a alzarse flotando poco a poco. Mientras tomaba con fuerza su garganta y boca. Sintiendo un dolor indescriptible. Pues aquella luz estaba consumiéndola por dentro. Haciéndola sangrar por sus ojos, nariz y boca. Era una agonía lenta.
-...Astral-sama...-Murmuró Ema mientras veía a la Caballero ser consumida poco a poco por algo que ni siquiera estaba a la vista- Es la energía de Astral-sama... Algo esta pasando con él... ¡Esa energía es algo que surge del corazón!-Exclamo la Guerrera mientras miraba aquella escena de manera preocupada.
Pues para ellos como seres Astrales. Aquella energía era vital para mantener estable el núcleo de la magia. Algo que se requería para que el cuerpo y energía del ser Astral no sufriera un colapsó o peor. La misma muerte. Así que verla entrar en el cuerpo de la Caballero, fue como ver algo que estaba por suceder con su Señor. ¡Estaba en peligro!
Kaito iba a preguntar más sobre las palabras de la exaltada Guerrera, sin embargo fue detenido por un grito agónico por parte de la Caballero. Quien ahora era alzada a más altura. Mientras su cuerpo comenzaba a desaparecer en haces de luz. Sangre dorada era lo que caía al suelo en grandes cantidades, mientras la armadura parecía deshacerse como papel al ser rasgado. Podía verse una expresión de dolor infinito en su rostro. Más una energía oscura parecía hacerla recuperarse. Extendiendo su agonía.
Ema sintió un escalofrío recorrer por su espalda. Eso técnicamente era como funcionaba su habilidad. Algo que impedía que ella conociera la muerte. Alargando su vida. Alargando una agonía en batalla. Y sin pensarlo demasiado. Estiró sus alas. Lanzándose en contra de la Caballero. Reteniéndola en sus brazos. ¿Por qué lo hacía? No lo sabía, pero necesitaba ayudarla. ¡Era su hermana después de todo! ¡No podía dejarla morir! ¡Ayudaría a ambos! A su Señor y a su hermana. No importa que tuviese que hacer. ¡Ella los ayudaría!
Su cuerpo comenzó a traspasar los daños de la Caballero a ella. De esa manera haciéndola soltar un grito de dolor. Uno tan desgarrador que llamo la atención de los presentes. Deteniendo por un momento el encuentro. A excepción del Rey Varian. Quien volaba a gran velocidad en busca de la esfera que vio a lo lejos.
Sus manos estirándose una vez aquella esfera se hizo mas visible ante él. Poco a poco acercandose. ¡Ese era el momento para parar aquel juego cruel! Esa energía ya no haría daño si es que la rompía. ¡Debía y tenía que! Solo un poco más.
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Hatorando y Astral se mantenían en constante lucha. Cada uno lanzando sus mejores hechizos para dañar al otro. Convirtiendo esto en una batalla a muerte. La sangre corría por ambos lados. Adornando el suelo debajo de ellos.
Astral respiraba con fuerza. Pues su magia estaba tardando en responder a sus acciones. Al igual que comenzó a variar de potencia. Siendo esta menos dañina que la que se le era lanzada. Estaba debilitándose una vez más. La energía que Vector le dio, se estaba agotando de igual manera. Si no hacía algo pronto. El pasaría a mejor vida en manos de su enemigo. Quien por cierto jugaba bastante sucio.
Hatorando seguía lanzando sin tregua hechizos dañinos al peliblanco. Su traje apenas levemente arrugado. Sus lentes habían caídos hace rato. Quebrándose por el impacto contra el metal. Mientras un poco de sangre salía de su boca. Cayendo por la comisura de sus labios. Él también estaba siendo afectado, pero en menor medida que su contrincante. Quien volvió a repeler uno de sus ataques.
-¡Maldición! ¡Deja de moverte!-Grito fastidiado al peliblanco. Y volviendo a hacer uso de una de sus técnicas, removió el metal a su alrededor. Alzándolo para agruparlo en al menos cuatro brazos. Los cuales fueron en busca de su oponente. Quien apenas y podían esquivar aquellos ataques que le parecían tan molestos.
Hotarando una vez más movió sus brazos. Contándole el paso al peliblanco. El cual trato de flotar para que no le atrapara. Más su magia no respondió, mucho menos su energía. Siendo atrapado por dos manos que le envolvieron con más fuerza que la anterior. Quebrándole al menos un par de costillas. Haciendo que escupiera sangre por la fuerza aplicada. Gritando mudamente ante el dolor. Maldiciendo de nuevo su suerte. ¡¿Qué demonios pasaba con la ruptura del sello debajo del lugar?!
-¡Por fin! ¡Maldita sea! ¡Eres más molesto que un conejo!-Exclamo con triunfo Hotarando. Mientras hacia azotar al peliblanco en el suelo. Atrapándolo aun más. Dejando solo descubierta su cabeza y hombros. Aprisionándolo con la misma fuerza. Logrando que Astral cayera por un momento en la inconsciencia. Antes de volver en sí, al sentir más metales enterrarse en su cuerpo. Dañándolo de gravedad.
El mayor vio esto como un casi triunfo. Pues Vector estaba siendo asediado por los demás monstruos de duelo que dejaron de tener a los números como rivales. Pues con la nula magia de Astral fue que estos fueron cediendo hasta desaparecer. De esta manera dándole más trabajo al pelinaranja. Quien se veía ya más cansado. Con sangre saliendo de varias partes de su cuerpo. Le estaban ganando poco a poco.
-.-.-.-
En el Mundo Varian las cosas parecían fluir poco a poco. Alito, Gilag, y Rio seguían custodiando las fronteras. Cerrando portales que quieran abrirse sin autorización. Manteniéndolos ocupados, movilizándose de un lado a otro. Mientras en el Palacio, el Embajador yacía con su Guardia y los otros dos Varians. Siendo acaparado por Durbe, quien no paraba de hablar del Mundo Varian. Contándole maravillas y demás cosas que podían parecer extrañas.
III asentía dando uno que otro comentario. Tomando la taza que se le fue ofrecida. Tomando un sorbo de té. Antes de que un mareo le atacará de repente. Haciendo que la fina porcelana cayera al suelo. Rompiéndose en cientos de pedazos. Llamando la atención de los presentes. Quienes vieron esto de manera expectante.
El pelirosa entonces tomo su pecho. Un mal presentimiento creciendo con rapidez en su corazón. Algo estaba pasando. Su rostro se deformo en preocupación. Alertando de esta manera a sus acompañantes. ¿Qué era lo que pasaba?
-.-.-.-.-
Hotarando al ver aquel pelinaranja ocupado con su futura derrota, fue que se acerco al cristal en donde estaba Yuma. Al cual comenzó a golpear con fuerza una vez más. Usando magia oscura para hacerlo quebrar. Lográndolo para terror de Astral. ¡No podía ser cierto!
El peliblanco se intentó zafar de aquellos metales. Sin embargo estos lo tenían bien sujeto. No había posibilidades de hacerlo. ¡¿Por que demonios tardaba tanto la búsqueda de aquel maldito origen del sello?!
Intento gritar. Una y otra vez. Su voz no salia. Estaba tan mudo como el mar. Y eso era una desventaja para la magia que él poseía. Donde debía recitar conjuros y demás cosas. ¿Cómo era posible que vencer a ese payaso era tan difícil?
Siguió moviéndose para tratar de salir. Más un sonido que no esperaba escuchar lo detuvo. Uno que le horrorizo y le sorprendió a partes iguales. Eso siendo el producto del cristal caer contra el metal. Dirigió su vista a su amado. Donde pudo notar algo que le hizo hervir sus sangre. Hotarando había roto el cristal que contenía a Yuma. Dejándolo expuesto al ambiente. A su magia. La cual no tardo en acumularse en un sello que hizo aparecer detrás de él.
-¡Jajajajaja! ¡Es tu fin maldito! ¡Di adiós Tsukumo Yuma!-Exclamo mientras dirigía un ataque de energía oscura condensada en electricidad al menor. Quien apenas abría sus ojos. Astral grito. Pero su boca no dio ni un solo sonido. De ahí todo pareció ir en cámara lenta. Su pesadilla a punto de cumplirse.
-.-.-.-
Shark seguía con sus brazos extendidos. Volando en dirección a la esfera. Siendo retenido por un monstruo que surgió de la pared. Queriendo asustarle un golpe que pudo haberle noqueado si no se hubiese movido con rapidez. Empuño su arma. Y sintiéndose ya demasiado enojado, fue que uso una de sus habilidades. Mandando a volar aquel contrincante inesperado. Haciendo una grieta en la pared de la construcción. Ocasionando que la esfera de energía cayera en picada al suelo.
Aquel Rey maldijo en voz alta. Y yendo de nuevo al suelo fue que intentó atraparla. Hasta que una idea mejor surgió en su psique. Alzando su guadaña. Fue que la lleno de energía, esta siendo poco después en una estocada. El corte viéndose como un haz de luz. Dividiendo aquella esfera por la mitad. Terminando de romperse una vez llego al suelo. Ocasionando un sonido hueco en el lugar. Inmovilizando de inmediato a los monstruos enemigos.
Una ventaja fue abierta para todos los presentes. Los cuales al salir de su estupor, ignorando a la ángel que batallaba con la Caballero, fue que se lanzaron en contra de los enemigos. Haciéndolos desaparecer esta vez, para siempre. Sin oportunidad de retorno.
Los soldados se armaron de valor. Y rompiendo la barrera que mantenía un perímetro, fue que ayudaron a la causa. Más monstruos de duelo, fue que aparecieron, arremetiendo contra los demás que se habían quedado estáticos. Ocasionando en el lugar un sin fin de luz. Anunciando la muerte de sus enemigos que habían sido demasiado molestos.
La Caballero grito una vez más ante la falta de energía oscura que recibía casi sin parar. De esta manera haciendo la luz avanzar por su cuerpo. El cual volvía a convertirse en haces de luz. Ema intento ayudarla. Más por alguna razón, los daños ya no se pasaban a ella. Al contrario. La luz que estaba matando a su hermana, era la misma que la estaba sanando a ella.
La infante seguía sangrando ahora casi sin parar, mientras era consumida por aquella luz que se infiltro en su cuerpo. La cual se direcciono a su vientre. Donde un extraño sello apareció. Ese era lo que debía destruir.
Ema entonces con desesperación inspecciono el cuerpo de su hermana. Su rostro, el cual estaba lleno de sangre dorada. Su cuello el cual lucía demasiado maltratado. Su torso que parecía demasiado golpeado. Sus brazos y piernas que ya estaban desapareciendo lentamente. Causándole un gran dolor. Esto bien podía ser comparado con una muerte por el fuego o por tocar algún liquido acido. Nocivo para los seres vivos. La Guerrera derramo un par de lágrimas por su hermana. Bajando la cabeza ante la desesperación y la angustia. Topándose con un sello.
Uno que le recordó a Hayato. ¡Ese era el maldito sello que impedía a su Señor luchar! ¡Ese era el sello que estaba matando a su hermana!
Con una furia casi incontrolable. Fue que con una disculpa. Ocupando su látigo, transformándolo en una espada, fue que dio una estocada certera en el lugar señalado por el sello. Haciendo gritar una vez más a la Caballero. Manchando de sangre el suelo debajo de ellas. Donde curiosamente nacieron flores de cristales. Rompiendo junto a la pequeña luz, aquel sello maldito. Liberando al lugar de su malicia y presencia.
Pues el mismo sello se presento en la zona. Era de gran tamaño. Rojo y oscuro. El cual se levanto hacía el cielo. Donde se rompió en cientos de pedazos. Los cuales cayeron en el lugar. Muriendo en luz una vez tocaron el suelo o alguna superficie.
La Caballero grito de nueva cuenta. Cayendo en la inconsciencia. Siendo retenida por su hermana. Quien la acuno en brazos. Llevándola con Rem. Necesitaba ser sanada antes de que nadie. Ella tenía todavía una oportunidad para vivir. Para redimirse. Por su vida que así sería.
-.-.-.-
Vector recibió un golpe certero. Uno que le hizo escupir sangre al suelo. La espada en su pecho era producto de su distracción. Dio una carcajada sonora ante esto. Por que, ¿hace cuanto que no recibía un golpe como este? ¿Una herida de esa magnitud?
Cientos de años atrás, contestaría.
Dirigiendo sus manos a su pecho, fue que removió aquella espada. Ocasionando que escupiera mas sangre que la que debía. Manchando el suelo a su alrededor. Tomando su arma con fuerza, fue que con valentía una vez más se abalanzo en contra de sus adversarios. Quienes ya estaban preparados para atacar.
El pelinaranja entonces, por alguna razón. Comenzó a pensar en su amado. Ese chico de cabello rosa que consiguió robar su corazón sin tener la intención de hacerlo. Ese lindo muchacho que viajo a otro mundo con tal de verlo y reclamarlo como suyo delante de todos. Sin importarle su padre que venía detrás. Ese lindo pelirosa que jamás le rechazo. Que siempre le esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa cariñosa y amable.
Michael. Ese era el nombre del joven que ama. El joven que amo. Y el joven que amara. Si es que logra salir vivo de ahí.
Una nueva estocada salió de él. Matando a un adversario más. Mientras por alguna razón lágrimas recorrían su rostro. ¿Por qué lloraba en un momento como este? Ah... Quizá por que la vida se le estaba escapando por aquella herida. Sabiendo que no tendría oportunidad de probar esos labios que tanto le gustaban. Por que ya no le volvería a abrazar. Por que ya no podría consolar su llanto. Tal vez sea por eso.
Dio un salto mientras trataba de defenderse de sus adversarios. Hasta que uno de ellos apareció frente a él, mandándolo a volar hasta la pared más cercana. Dañándolo aun más. Vector dejo salir aún mas sangre de su boca, manchando su mascara. La cual absorbía todo aquel liquido. No dándole tregua para respirar correctamente. Esto estaba siendo más duro de lo que pensó.
Monstruos se acercaron a él con hostilidad. Mientras de la anda veía a su pelirosa. Sonriéndole a la lejanía. Desapareciendo tan rápido como apareció. Mmm. Una bella alucinación si se lo preguntaban. Y entonces fue que sonrió. ¿Por que mierda se dejaba amedrentar de esa manera?
Sus ojos mostraron una fiera determinación. Mientras con sus piernas se impulsó hacía arriba. Esquivando el golpe que venía hacia el. Y una vez más empuñando su arma fue que se abalanzó en contra de sus rivales. Los cuales de la nada, dejaban de moverse. Manteniéndose estáticos. ¿Qué estaba pasando? No lo sabía, pero eso no iba a desaprovecharlo. ¡Michael le esperaba en casa!
Así que levantando su lanza fue que hizo aparecer haces de luz. Los cuales se desvanecían pasados los segundos. Abriéndose paso hasta su verdadero rival. Aquel peliblanco.
-.-.-.-
Astral miro todo en cámara lenta. Su sangre hirviendo ante lo que estaba apunto de pasar. La mano de Heartland apuntando a su amado, quien apenas dejaba ver sus bellos ojos rubí. Ajeno al peligro que representaba solo estar ahí. Aquella magia oscura que lanzaba la magia en forma de electricidad. Todo ello pintando para un escenario fatídico.
Eso era algo que no podía soportar. Algo que no debía dejar pasar. Así que juntando toda la energía que aún estaba dentro de él, fue que la obligo a salir. Lanzándola como escudo ante su amado. La cual cumplió su objetivo. Desviando el ataque de Heartland así mismo. Haciendo que Yuma levitara hasta una altura considerable. Y Sonriéndole tenuemente fue lo único que percibió antes de que el rayo impactará en su cuerpo. Forzándolo a caer en inconsciencia. Ante la aterrada mirada del menor. Que apenas regresaba a la realidad. Despertando para encontrarse en una pesadilla.
-¡Astral !-Grito con fuerza el embarazado al ver la fuerza del impacto de aquel hechizo. Mientras Hotarando solo sonreía de igual forma. De todas formas si no mataba al menor. Lo haría con el Rey.
Lo único que no espero es que después de que se levantara el polvo y los escombros por la fuerza de su ataque. Fue que estos se arremolinaran alrededor del peliblanco, obstruyendo la vista a los presentes.
Yuma seguía flotando en el aire. Protegido por un escudo en forma de esfera. El cual le hacía alejarse un poco de todo aquel escenario. Donde después hubo un misterioso silencio. Siendo de pronto cortado por un tubo de luz que surgió del suelo. Justo donde estaba Astral. El cual iluminaba todo al rededor. Hotarando vio esto. Sabiendo de inmediato lo que paso.
Astral recuperaba su poder.
El peliblanco fue que abrió sus ojos. Los cuales brillaban en un intenso blanco. Mientras su cuerpo era rodeado por su propia magia. Sanándolo de esa manera. Reconstruyendo sus dañadas ropas. Comenzando a zafarse de aquellos metales, fue que poco a poco fue elevándose. Quedando en medio de aquel tubo de luz que brillo más intensamente. Y mirando al cielo, fue que recitó palabras en su idioma natal.
-¡ Escucha mi llamado! Magia que descansas en las profundidades del abismo y el tiempo mismo. ¡Despierta ante este grito que da tu hijo! ¡Concédeme el poder que necesito para vencer a mis enemigos! ¡Usa mi cuerpo a voluntad mientras cumples mi deseo! ¡Has que arda la luz misma dentro de mí! ¡Dios tiempo! ¡Dios destino! ¡Conviértanse en mis guías para derrotar a quien este frente mío! ¡Magia que todo lo miras y todo lo ves! ¡Responde ante este llamado! ¡Que la tierra tiemble ante tu llegada! ¡Y que trascienda el tiempo y el espacio ante tu presencia! ¡Magia Astral! ¡Te convoco!
Pareciera que el tiempo volvió a detenerse ante aquella imagen que daba el peliblanco. Quien miro a su contrincante. Listo para atacar. Inmerso en su furia y poder.
La calamidad estaba por llegar.
