Un temblor. Uno grande fue lo que saco a los Guerreros y aliados de su pequeña celebración ante la victoria obtenida. Animales nocturnos que antes no había, ahora salían despavoridos fuera del ligar y sus alrededores. Cuervos y demás aves se escuchaban a lo lejos, mientras alzaban en vuelo apresurado.

El ambiente cambio de estado bastante rápido. El peligro podía sentirse a flor de piel. Los presentes comenzaron a observar al rededor. Buscando el origen de tal poder y magnitud que les erizaba la piel. Ema que aún mantenía a la Caballero en brazos fue que lo sintió. Al igual que sus hermanos. Rem detuvo por un momento la sanación a la infante. Quedando casi en un estado de Shock.

Erí, Lian, Han, Hayato también fue que entraron en un estado de sorpresa y horror. Sus sentidos y mente volviéndose locos ante tal descubrimiento. Kaito, V y Shark se acercaron a los Guerreros en busca de respuestas. Mientras los monstruos aliados desaparecían dando un poderoso rugido. Alertando a los presentes.

Soldados y élites se movieron siguiendo su propio protocolo. Volviendo a encerrar el lugar en un perímetro. Alzando esta vez mucho mas la barrera que separaba al sitio del Mundo exterior. Encapsulado el peligro que se estaba corriendo ahí mismo. La brisa siendo el presagio final para lo que ocurriría después.

La tierra comenzó a removerse ante una fuerza oculta. Mientras el metal de la construcción comenzaba a tambalearse y ceder ante tal magnitud de movimiento. Algo estaba mal. Muy mal.

-¡¿Qué demonios esta pasando?!-Grito Kaito mientras trataba de mantenerse en pie. Cediendo a los pocos segundos, cayendo de rodillas al suelo. Al igual que los demás.

-¡No lo sé! ¡Erí! ¡Alguien de ustedes! ¡¿Qué esta pasando?!-Exclamo Shark mientras cambiaba a su forma humana. Comenzando a levitar para evitar caer ante las grietas que se estaban formando en el suelo. Las cuales se abrían ante un vacío impresionante.

-¡Es Astral-sama!-Respondió exaltada la Guarrera de látigo. Mientras alzaba en vuelo. Siguiendo el ejemplo de Shark. Los demás imitaron esta acción. Kaito siendo ayudado por Orbital, mientras V usaba su sello para aplicarlo así mismo.

-¡¿A qué te refieres?!-Exigió saber V. Elevando su voz para hacerse escuchar ante el ruido del caos debajo suyo.

-¡Es como dije!- Menciono fuertemente Ema, mientras daba en brazos a la Caballero a su hermano Rem. Viendo como Hayato volvía a su ser original- ¡Astral-sama mando su propio núcleo para ayudarse así mismo! ¡Para romper el sello de Don Milenario!

-¡¿Que dices?! ¡¿Astral-sama qué?!-Exclamo de pronto Erí. Claramente angustiado por todo aquello que ahora escuchaba.

-¡¿Que rayos es el núcleo?! ¡No entiendo nada! ¡¿Qué tiene que ver Astral en todo esto?!-Grito Kaito ante la confusión de escuchar a los Guerreros. V, entonces volvió a usar su sello. El cual brillo ante su movimiento. Encerrado en una esfera de energía a los presentes. Aislándolos del exterior.

-¡Será mejor que digan lo que sucede para actuar lo más rápido posible! ¡El lugar colapsara si nos quedamos aquí sin hacer nada!-Pidió Shark al verse encerrado una vez más gracias a su amigo, mientras el suelo debajo de ellos comenzaba a removerse de manera brusca. Haciendo salir ramas de energía blanca. Las cuales desgarraban lo que tocaban.

-¡Entiendo!-Respondió Ema mientras encaraba a los demás, mirándose preocupada- ¡Astral-sama es el causante de esto! Puedo sentir su energía siendo expulsada con fuerza. Debe estar en un frenesí de energía y poder-

-¡Dijiste algo sobre su núcleo! ¿A que te refieres?-Cuestiono Lian mientras se acercaba a su hermana. Luciendo igual que ella. Interrumpiéndola.

-¡Astral-sama mando su propio núcleo de energía para romper el sello que dejo Don Milenario! Y-Menciono Ema alzando su mano. Mostrando una pequeña luz de energía blanca- No a vuelto a él. ¡Debemos ayudarlo! ¡Si esto continúa así terminaremos no solo por destruir el lugar, sino también por perder a nuestras Majestades!

Los Guerreros miraron con impresión aquella pequeña luz blanca. Mientras el par de científicos y el Rey Varian daban una mirada levemente molesta y angustiada. ¡Ellos no entendían qué tenía que ver el núcleo de energía de Astral con todo esto! Y ninguno quería quedarse con la duda.

-¡Explícate!-Exigió Shark acercandose a la Guerrera. La cual le encaro con seriedad. Asintiendo.

-El núcleo para cada ser Astral es de vital importancia. Esta pequeña luz nos ayuda a regular nuestro poder. Nos ayuda a equilibrar nuestro cuerpo. Pues somos seres hechos de energía y magia... Astral-sama lo ha mandado para romper el sello. Sin embargo al romper lo que lo mantenía atado, fue que hubo una acumulación de poder inigualable... Debió pasar algo realmente malo para que su poder se descontrolara de esta manera. Pues él suele estar tranquilo y sereno no solo para su propio bien, sino para proteger a los demás del alcance de sus habilidades y capacidades. El que un ser Astral mantenga su mente fría ayuda si perdemos nuestro núcleo momentáneamente. Sin embargo como ya he dicho. ¡Astral-sama ha perdido el control de su poder! ¡Esta expulsándolo sin que haya algo que lo regule! ¡Si esto sigue así las consecuencias serán desastrosas!-Explico con pesadez la Guerrera. Alertando a los demás. Haciéndoles ver lo malo de la situación actual.

-¡No puede ser!-Exclamo V al salir de su estupor. Mirando debajo de él. Percatándose de los pedazos de metal que ya caían hasta lugares insospechados. Siendo arrastrados con fuerza por las ramas blancas que salían del suelo. Arrojándolas o forzándolas a enterrarse en el suelo. Y dirigiendo su vista al frente fue que retomó la palabra- ¡Debemos movernos! ¡Sí ese núcleo es tan importante, debemos llevarlo de regreso con su dueño! ¡Debemos detenerlo!

Los demás le miraron. Asintiendo en aprobación ante lo pedido. V al notar que todos estaba en acuerdo. Fue que sin más demora, removió aquella esfera de energía. Liberándolos. Y notando como aún faltaba dejar a la Caballero en un lugar seguro, fue que miro a Kaito. El cual entendió de inmediato.

-La llevaré a la unidad medica. No creo que pueda escapar de todas formas sin brazos ni piernas enteras...-Menciono solo para V. Quien sonrió ladinamente ante el comentario. Y viendo como el cazador le quitaba la infante al Guerrero. Supo lo que seguía.

-¡Vamos! ¡No debemos demorar más!-Exclamo mientras comenzaba a dirigirse al recinto. Siendo seguidos por los demás, a excepción de Kaito, que salió volando a la dirección contraria.

Debían apurar el paso si querían ayudar a sus amigos. Tenían que hacerlo.

-.-.-.-.-

Akari y sus padres junto a Haru y demás residentes del hospital salieron al patio del recinto. Mientras angustiados percibían un temblor debajo de ellos. No es que fuese una magnitud tan elevada. Pero si lo suficientemente fuerte para romper los ventanales y tirar abajo los estantes o cosas que no hayan sido pegadas a la pared.

Gritos preocupados o aterrados era lo que se escuchaba a su alrededor. Pidiendo que aquel movimiento del suelo terminará pronto. Pues ya había pasado de un tiempo limite. Los más centrados estaban percibiendo aquello como anormal. Como una señal de algo más que sucedía debajo de ellos o en algún lugar lejano.

Kazuma que mantenía su mente atenta y fría coincidía en ello. Pues un temblor o terremoto no dura más de un par de minutos, contrario a lo que vivían. Pues el suelo llevaba moviéndose más de cinco minutos. Y parecía no querer parar.

Mira, que estaba en brazos de su esposo fue que le observó. Preocupada. Tenía un mal presentimiento sobre todo lo que pasaba. Pues a su mente llego el recuerdo de su hijo y su pareja. Ambos sonriendo para después alejarse. Haru que era ayudada por Akari para estar de pie. Fue que exclamo con fuerza. Haciéndole saber a la familia su propia conclusión.

-¡Esto es por Yuma! ¡Astral debe estar enojado! ¡Es el único que puede mover incluso el cielo para rescatarlo!

La familia le miro expectante. Asumiendo aquello como una verdad innegable. Pues algo de sentido tenía todo aquello. Y eso era que la pareja de Yuma no era normal. Así como él tampoco lo era.

-Yuma... Astral...-Susurro aquella madre mientras acunaba sus manos en su pecho. Levantando una plegaria al cielo. Ojalá que ellos regresen a salvo a casa. Junto a su bebé. Ese era su deseo.

El suelo debajo de ellos no daba tregua a la situación. Aterrando a las demás personas. El pánico colectivo se extendía, hasta que un portal de colores rojos y tonalidades cálidas se abrió justo frente a ellos. Dejando salir a un pelirosa, un infante de cabello claro, y un joven de cabello gris. Los tres portando ropas extrañas.

Los cuales al salir de aquel portal, no dudaron en ir en dirección a la familia. Quienes reconocieron al pelirosa enseguida.

-¡III!-Grito Akari con ligera felicidad. Mientras trataba de levantarse del suelo. El cual se sacudía de la misma manera.

-¡Akari-san!-Exclamo alegre por un momento el nombrado. Y buscando con su mirada a sus amigos fue que Kazuma tomo la palabra.

-¡Ellos se han ido! ¡Deben estar lejos de aquí! ¡Kaito y V les acompañaron!-Informo rápidamente. Mientras más cristales del edificio caían al suelo. Ocasionando un sonido hueco.

-¡Entendido! ¡Papá, Durbe! ¡En marcha!-Exigió el pelirosa. Mientras hacia brillar su propio sello. Aplicando su magia a el mismo. Alzando en vuelo con rapidez. Mientras era seguido del peligris. Quien tomo su forma Varian para volar. Quedando solo el infante atrás. El cual miro a su antiguo amigo. Kazuma le vio por unos momentos antes de sonreírle. De esa manera saludándose como solo ellos podían hacer.

-Cuidare de los niños... No te preocupes-Menciono Byron imitando a su hijo, alzando en vuelo al poco tiempo. En dirección en donde ellos notaron desde el Mundo Varian, había un gran epicentro de poder. Dejando de nuevo a la familia sola. Los cuales sonreían ante aquellas palabras. Siendo Akari la mas confundida. ¿Por qué un niño cuidaría de personas más grandes que él? No lo sabía. Pero confiaba en el infante.

-...-Kazuma veía aquel firmamento nocturno. Y sonriendo fue que no pudo evitar mencionar en un susurro- Sí. Te lo encargo. Byron...

Las personas al rededor al estar tan ensimismadas en el sismo. Fue que apenas notaron que un hecho bastante mágico e ilógico paso justo frente a ellos. Pues el concreto debajo de sus pies comenzó a removerse poco a poco. Obligándolos a cambiar de lugar a uno más estable. La familia Tsukumo siendo la única que quedo atrás. Esperando el momento en que todo se calmara. La luna siendo testigo de todo aquello. La madrugada acompañándola.

-.-.-.-.-

El aire al rededor no paraba de arremolinarse a favor del peliblanco. Los metales volando a distintas direcciones solo hacía la zona inestable. Mientras el tubo de luz iba filtrándose en el suelo. Haciendo aparecer ramas de energía que buscaban sin parar extenderse hasta donde pudiesen.

Hatorando al sentir el piso moverse violentamente fue que alzo en vuelo. Alejándose rápidamente de todo aquello. Volando a una altura considerable, casi al mismo nivel que se encontraba Astral. El cual le miraba aún con sus ojos brillando en blanco y su seño fruncido. De esta manera provocándole un escalofrío al mayor. Quien sudaba frío ante lo que veía. El ambiente de pronto volviéndose pesado. Mientras sus sentidos se volvían locos ante el peliblanco. Esto no iba a terminar bien.

Yuma observaba todo aquello a la lejanía. A salvo dentro de aquella protección que Astral mando e hizo para él y su bebé. Gritando en vano el nombre de su amado. Vector apenas llegando volando a su lado. Claramente cansado y lastimado.

-¡¿Qué rayos es lo que le pasa?!-Cuestiono el pelinaranja tan pronto llego.

-¡No lo sé! Ni siquiera responde a mis llamados por medio de nuestros corazones! ¡Debemos detenerlo!-Exclamo una vez noto como Heartland hizo aparecer hechizos oscuros. Los cuales se juntaron en línea recta para potenciar un hechizo en común. El cual salió disparado hasta el peliblanco. Quien solo movió su mano para pararlo.

-¡¿Pero cómo?!

-¡No lo sé! ¡Debe haber una forma!

Vector miro entonces al rededor. No había nada que fuese lo suficientemente fuerte para usarlo en contra de Astral. Y notando como el techo comenzaba a colapsar fue que movió a Yuma de ese lugar. Alejándolo aun más de aquel fatídico escenario. Aun dentro de la esfera protectora.

Astral ajeno a todo a su alrededor. Al ver como le atacaban, simplemente alzo su mano. Deshaciendo aquella magia oscura que osaba si quiera tocarlo. Inmerso en su propia furia. Alzando sus manos obligo al tubo de luz que le envolvía a desaparecer. Hasta que simplemente quedaran las ramas de energía del suelo. Las cuales comenzaban a alzarse a los pilares de la construcción. Moviéndonos con fuerza, haciendo tambalear el lugar.

Hotarando al ver esto, fue que trato de alejarse. Percibiendo el peligro de todo aquello. Más un par de látigos de energía blanca le detuvieron. Los cuales le amordazaron con fuerza, haciendo que escupiera un poco de sangre. Lo cual agrado al peliblanco. Quien alzando una de sus manos, fue que hizo aparecer tal magia. Y sonriéndole a su oponente de manera macabra fue que comenzó a azotarlo con violencia en el suelo. Una y otra vez. Hasta que la sangre comenzó a salpicar de aquel cuerpo.

- Aún no... - Susurro al ver como Hotarando seguía consciente. Derramando lágrimas de dolor.

Y lanzándolo como muñeco al aire, fue que lo uso como tiro al blanco. Sellos aparecieron detrás de él. Los cuales condensaban energía en flechas o espadas. Lanzándose sin piedad al ser que caía de las alturas. Logrando asestarle bastantes armas. Haciendo que su oponente diera un grito agónico al sentir el metal cortar su piel y perforar sus puntos vitales. Derramando más sangre a los alrededores.

Astral entonces fue que volando, se dirigió a su enemigo. El cual estaba en el suelo. Siendo aplastado por las ramas de energía que no paraban de crecer. Y tomándolo del cuello con brusquedad lo sano, haciéndole volver a gritar. Pues un hechizo le recorrió de pies a cabeza, sacando las armas que antes le lastimaron. Sanándole con demasiado dolor. Reconstruyendo su cuerpo en un segundo. Mientras el peliblanco volvía a sonreír. Aun más espeluznante. Hotarando noto un parecido increíble a Dark mist.

El peliblanco volvió a lanzarlo hasta la pared más cercana. A la vez que convocaba múltiples sellos detrás de él. Condensado energía en electricidad. La cual fue lanzada hasta el de gafas. Quien apenas alcanzo a cubrirse con sus propios hechizos. Saliendo levemente lastimado. La expresión de Astral volvió a ser seria. Mientras notaba como su oponente quería hacerle daño lanzando una espada convocada de gran tamaño. La cual pudo detener con un par de dedos. Destruyendo casi al instante. Una idea surgió en su mente a casusa de eso. Y usando el metal de la espada que destruyo. Convocó aun más armas, las cuales fueron en contra de su propio creador. El cual volvió a gritar de dolor al sentir el metal volver a abrir su piel.

Astral miro esto de manera satisfactoria. Mientras volvía a sonreír. ¡Ahora le demostraría lo que podía hacer! Y comenzando a volar en contra de su rival, fue que evito dos ataques en su contra. Esquivándolos con extrema facilidad.

Hatorando quiso defenderse, más al ver a su rival tomándolo de nuevo del cuello, fue que sus ojos mostraron un verdadero terror. ¡¿Cómo era posible que el peliblanco fuese tan violento?! ¡¿De donde provenía esa fuerza?! O acaso... ¡¿Ese era su verdadero poder?!

Astral noto las muecas de su rival. Y acercando su rostro al ajeno, fue que hablo en tono burlesco.

-Así que ya te diste cuenta... Es una pena que tengas que morir antes de saber mi verdadero potencial...

Y con aquellas palabras Hatorando supo su destino. Viendo como una mariposa a lo lejos se desvanecía en energía oscura. Yéndose del lugar. Dejándolo solo. Sin nadie más a su lado. Comenzaría a pagar sus pecados. Uno por cada Caballero que envió.

-¡No te distraigas! ¡El show esta por iniciar! -Declaro Astral mientras volvía a azotarlo contra el suelo. Haciendo mas grandes sus heridas. Las armas enterrándose en su rival.

Un grito desgarrador escuchándose a la lejanía. Esto siendo percibido por Vector y Yuma. El pelinaranja deteniendo su paso, quedando parados a mitad de camino.

-¿Que diablos esta pasando allá atrás?-Cuestiono Vector mientras miraba en esa dirección. Donde más y mas gritos llegaron a ellos. Angustiando a Yuma. Pues sabia de sobra. Esos gritos no eran de su amado.

-¡Vector! ¡Yuma!-Grito V al encontrárselos en el colápsante pasillo. Percibiendo todo el ruido proveniente del corazón del recinto. Siendo seguido de cerca por Shark y los Guerreros.

-¡V! ¡Shark! ¡Chicos!-Grito Yuma mientras posaba sus manos en aquella esfera azul. Tratando de acercarse a los mencionados.

-¿Qué esta pasando? ¿Yuma?-Preguntó Shark mientras se acercaba al mencionado. Quien le sonrió mediantemente.

-¡No lo sabemos! ¡Pero Astral esta fuera de control! ¡Debemos detenerlo!-Respondió el embarazado. Mientras Rem se acercaba a él. Su mano brillando en un tenue color rosa. El cual al tocar la esfera, la desintegró poco a poco. Dejando libre al menor. Quien fue tomado de inmediato por Lian. Sorprendiendo a Yuma.

-Su Majestad. Yo y Han apenas regresamos para ayudarlos gracias a Astral-sama...-Explico rápidamente el Guerrero. Sacando de su confusión al menor. Quien sonrió en entendimiento.

-Comprendo, bienvenidos a ambos. ¿Alguien por favor puede ponerme en contexto?-Cuestiono el embarazado mientras era tomado mas cómodamente por el Guerrero. Encarando a los presentes. Ema acercandose acunando algo en sus brazos.

-¡Mi Reina! ¡Gracias a los Dioses esta bien! ¡Aquí!-Menciono señalando sus manos. Las cuales abrió. Mostrando una pequeña luz blanca- ¡Es el núcleo de energía de Astral-sama! ¡Él lo envió para romper el sello que estaba debajo del lugar! ¡Sin esto terminará por destruir el lugar!

-¡¿Qué dices?!- Yuma que apenas despertaba. Y lograba localizarse. Abrió sus ojos aterrado. Pues a su psique llego el recuerdo de hace al menos un año. Donde Astral le explico sobre un cierto núcleo vital para los seres Astralianos. Y comprendiendo en segundos, fue que estiro sus manos. Tomando aquella luz entre sus dedos. Atrayéndola hacia su pecho -¡Debemos entregarla! ¡Debemos hacer que regrese a su cuerpo!-Exclamo mientras miraba de regreso el campo de batalla. Escuchando aún los gritos de Heartland.

-¡¿De que diablos hablan?! ¿Que es eso del núcleo?-Cuestiono Vector aun sin entender. A lo que el embarazado le miro de manera seria.

-Esta luz...-Señalo con suavidad el objeto entre sus manos- Es el núcleo que controla los poderes y estabiliza el cuerpo de un ser Astral. Los seres Astrales están hechos de magia y energía. Lo necesitan para subsistir. Sin ellos podría pasar una catástrofe o peor. Llevar a la muerte a un ser Astral...-Explico rápidamente el pelinaranja. El cual asintió, aun levemente confundido, pero entendiendo el punto al que quería llegar.

-Entiendo. En ese caso debemos volver y meterlo de regreso al cuerpo de Astral a la fuerza ¿No?-Menciono Vector mientras miraba en dirección a la batalla. El filo de espadas escuchándose a lo lejos.

-No es tan simple...- Interrumpió de nueva cuenta el embarazado. Atrayendo la atención de los demás- El núcleo debe volver por sí mismo... De otra forma será como encender una bomba... Astral terminaría no solo destruyendo el lugar... También acabaría con la ciudad y un poco más...

Aquella información siendo pesada para el científico y el Varian. Quienes solo apretaron sus labios a señal de preocupación.

-Comprendo... Estúpido Astral... Sabía que nada iba a estar bien desde que se quedo callado... ¡Bien!-Exclamo Vector mirando de nuevo a Yuma- Sabes demasiadas cosas de seres Astrales ¿No? ¿Cómo lo detenemos?

-...-Yuma le miro, antes de observar aquella pequeña luz que jugaba entre sus dedos- Debemos hacerlo entrar en razón... Es la única manera de pararlo...

-Ajá. ¿Y cómo lo logramos sin que nos mate? Por lo que escucho aún sigue torturando al antiguo Sr. Heartland-Hablo de pronto V. Atrayendo la atención de los presentes.

-Puedo hacerlo solo... Astral jamás me lastimaría... Pero... Necesitare de su ayuda para acercarme lo suficiente...-Declaro Yuma mientras sus ojos demostraban una voluntad inquebrantable.

Eso era cierto. Él era el único ser capaz de regresar a la realidad a su amado Astral. Él y su bebé lo traerán de vuelta con ellos. Como el papá paranoico que es.

-Tus planes apestan... Pero si eso funciona los seguiré-Menciono Vector. Mientras los demás asentían en acuerdo.

-Gracias... ¡Vamos! ¡Necesito que abran un camino!-Ordeno el embarazado. Mientras los demás gritaban un fuerte "Sí".

Lian con Yuma en brazos fue el primero en regresar a la masacre que orquestaba el peliblanco. Siendo seguidos por los demás. Rem apenas deteniéndose para curar a Vector. El cual le miro sorprendido.

-Oh... Gracias-Agradeció el pelinaranja al no sentir más dolor y ver sus ropas reconstruidas. A lo que Rem solo asintió. Apresurado su paso.

No había tiempo para charlas.

-.-.-.-

El viento en las alturas era frío. Bastante. Más eso no les importó al trio que viajaba a toda velocidad en dirección al punto de batalla en donde sabían podían estar sus amigos y conocidos.

La ciudad abajo de ellos se mantenía al límite. Pues miles de personas salían de sus hogares y puntos de trabajo. Aterrados y alterados por el interminable sismo que estaban viviendo. Quizá esto era una señal de algo mucho peor, pues los minutos pasaban y aquel movimiento del suelo no paraba. Daños materiales estaban solo aumentando, y los servicios de emergencia pasaban a ser insuficientes.

III estaba comenzando a desesperarse. Pues su presentimiento no desaparecía. Ni mucho menos aquel horrible sentimiento en su estomago. Debía apurarse y llegar. Tenía que hacerlo. Byron por otro lado notaba la angustia creciente en su hijo. Sintiéndose impotente al no poder calmarlo. Mirando al frente fue que aumentó su velocidad de vuelo. Ignorando la ciudad que gritaba ante lo desconocido que les aterraba.

Durbe fue entonces que mirando a padre e hijo. Reunió la suficiente energía para hacer lo que se supone debió haber hecho desde un principio. Abrir un portal directamente al sitio de los hechos. Llamando la atención de sus acompañantes, los cuales de inmediato se detuvieron.

-¿Qué es...?-Cuestiono el pelirosa, más fue interrumpido por el Varian.

-No hay tiempo. ¡Vayamos!-Exigió pasando por el portal. No dejando alternativa al par de hombres. Quienes se miraron entre sí, antes de también saltar por aquel portal. El cual se cerro a sus espaldas. Siendo recibidos momentos después por un espeso bosque. Uno que estaba comenzando a colapsar. Pues ramas de energía blanca estaban derribando todo a su paso. Eso incluía a las unidades y equipos de élite que estaban ahí. Los cuales ya habían comenzado a evacuar a otro sitio. Llevando siempre la máxima seguridad en un helicóptero blindado. Donde descansaba una cápsula color roja.

III, Byron y Durbe notaron esto. Y sabiendo que no podían quedarse de brazos cruzados fue que volaron hacia ellos. Topándose de pronto en las alturas a un angustiado Kaito. Quien retomaba el rumbo a una construcción de mayormente metal. La cual se movía de manera angustiante.

-¡Kaito!-Grito el pelirosa acercandose rápidamente a su amigo. El cual le miro de manera sorprendida.

-¡¿III?! ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el Mundo Varian?-Cuestiono el cazador encarándolo. Mirando de reojo al Varian de pelo gris y al infante.

-¡Eso ni importa ahora! ¿Qué esta pasando? ¿Que hay con todo este caos?- Pregunto ahora el pelirosa.

-...-Kaito le miro. Y suspirando fue que dijo la verdad. Seca y cruda, como solo el solía hablar- Es Astral... Él esta causando este caos... Se ha descontrolado... Los demás han ido para ver que pueden hacer al respecto, ya me dirigía para allá también...-El trio le miro sorprendido. ¿Por qué Astral haría algo así?

-¡¿Qué?! Astral... ¡¿Qué ha pasado?!-Menciono incrédulo el infante. A lo que el cazador negó. Pues no tenía esa información.

-No lo sé... Pero debemos ayudarlo. Debemos detenerlo...-Dijo mientras retomaba su vuelo. Haciéndoles señas para que lo siguieran. A lo que los recién llegados asintieron. No muy convencidos.

-.-.-.-

¿Cuantas veces ya le había curado? ¿Cuantas veces ya había apuñalado a su enemigo? ¿Cuanto tiempo llevaba haciendo esto? Astral no lo sabía. Pues su furia aun no se calmaba. Sin embargo la expresión de Hearland ya le decía muchas cosas. Pues ese era un hombre que había recorrido los más dolorosos castigos. Los más recónditos caminos del dolor y la agonía. Ese era ya un cascaron vacío. Uno que no paraba de gritar ante el nuevo hechizo que se le fue aplicado. Pues este absorbía dolorosamente la energía del cuerpo. Sacándola por cada poro y cada gota de sangre que llegaba a salir. Era como si te quemaran en vida. Solo que aquí no morías a causa del humo. O algo parecido. Sino más bien, morías al quedar sin nada de vitalidad en el cuerpo.

Astral dio un ligero suspiro. Y retomando su posición fue que quito aquel sello que hacia sufrir a Hatorando. Dejándolo caer al suelo desde varios metros de altura. Escuchando el cuerpo y la carne chocar contra el suelo. El cual era manchado por la sangre de aquel villano. Uno que ya había perdido la voluntad de pelear. El peliblanco entonces volvió a volar hasta el. Tomándolo del cuello. No dejándolo morir. Mirándolo directamente a sus ojos. Los cuales ya estaban vacíos. Cansados. Arrepentidos.

Eso le causo cierta satisfacción al peliblanco. Sin embargo...

- Ya no ...

No podía dejarlo con vida. Ya no más. No cometería el mismo error dos veces. Él ya había aprendido la lección. Y arrojándolo a la pared mas cercana. Fue que con aquellas ramas que salían, lo tomo de sus extremidades. Amordazándolo para que no pudiese escapar.

Alzo su mirada al cielo. El cual ya era visible, pues el techo ya había caído. Topándose con la más fría de las noches. Una sin estrellas. Una perfecta para deshacerse de un obstáculo. Y sonriendo con arrogancia fue que comenzó a levita poco a poco. Disfrutando de su venganza personal. Una que sin saber le estaba llenando por un camino que quizá no pudiese volver. Y alcanzando la altura que él creía perfecta. Fue que hizo aparecer muchos sellos de colores blancos y azules. De los cuales salieron lanzas doradas. Estas siendo rápidamente apuntadas a su enemigo. Quien veía esto con resignación. Pues ambos sabían. Su final había llegado.

Levantando una de sus manos fue que hizo las flechas moverse un poco hacia atrás. Como tomando impulso. Y viendo como Hatorando cerro sus ojos con fuerza, esperando el golpe final. Se permitió reír con satisfacción. Su carcajada siendo seca. La cual hizo temblar a quienes apenas llegaban. Topándose con un escenario que nadie imaginó provenir del peliblanco.

El suelo removido por las ramas, estaba manchado de sangre. Armas enterradas y clavadas en lugares casi imposibles solo les daba la muestra de la brutalidad de aquel ser que ahora apuntaba a un hombre ya moribundo. Un pobre ángel caído ante las circunstancias de la vida.

Todo pareció ir en cámara lenta desde ahí. Pues Yuma gritó que se movieran. A lo que sus acompañantes accedieron. Los Guerreros siendo los que saltaron a la batalla. Lian dejando de lado a su Reina con Vector, quien lo recibió en sus brazos. El cual comenzó a volar yendo detrás de su rival. Tratando de acercarse a él. Mientras V y Shark apoyaban a los Guerreros que con valentía detenían los ataques de su Rey. Los cuales atravesaron con facilidad el escudo que levantaron a favor del moribundo Sr. Hearland. El cual se sorprendió por esta acción. Apenas siendo alcanzado por una lanza dorada. La cual atravesó su pierna derecha. Haciéndolo gritar de nueva cuenta.

Astral mirando como alguien más se interponía, fue que entro en cólera. Lanzando un grito de enojo. Convocando un hechizo más grande. Uno que apareció también debajo de los Guerreros. Los cuales de la anda ahora no se podían mover. Quedando estáticos ante su Rey. Quién les veía de manera aterradora. Moviendo sus manos a los costados. Lanzándolos fuera de su camino. Dejando que escombros cayeran arriba de ellos. Lastimándolos sin realmente quererlo.

Shark fue que hizo uso de sus habilidades, al igual que V. Lanzándose a atacar a Astral. Quien convocó su propia arma. Esta siendo potenciada por el poder descomunal que ahora portaba. Haciéndola más grande. Más precisa. Más mortífera. Esa era su verdadera arma. El arma de un Rey.

Y dando un nuevo grito de guerra se lanzó en contra de aquellos dos hombres que se osaron ponerse en su camino. Los cuales chocaron metales. Produciendo un sonido hueco. El filo de las cuchillas siendo escuchado momento después.

Ataques y más contraataques era lo que observaba Yuma desde los brazos de Vector. Quien también veía esto de manera ligeramente temblorosa. Pues la velocidad y la brutalidad de los ataques de su rival. No tenían comparación con nadie que haya peleado antes. Debía incluso admitir que era más habilidoso y poderoso que él en batalla. Incluido en una pelea cuerpo a cuerpo.

Ese nivel de poder era algo que estaba logrando hacerlo temblar levemente. Más saliendo de su estupor fue que procedió a dejar a Yuma cerca del suelo. Para lanzarse ahora él en ayuda de aquel científico y Rey. Quienes caían presa del hechizo antes usado en los Guerreros. Siendo lanzados con fuerza a las paredes cercanas. Manteniéndose estáticos en contra de su voluntad. Era algo horrible no poder moverse. No poder hablar.

Yuma al ser depositado en el suelo. Comenzó a correr con dificultad hasta donde se encontraba Heartland. El cual le miro de manera extraña. Y usando su mano derecha quiso arrancar las ramas del cuerpo del mayor. Fallando miserablemente. Eran demasiado fuertes para él. Demasiado pesadas y gruesas.

Hatorando entonces le vio. De pronto proyectando la imagen de Mira sobre él. El amor de su vida... El amor de su vida que envío a su hijo a salvarlo en un momento como este. Uno en donde él era el único culpable que esto sucediera. Y levantando su quebrada voz, fue que detuvo al embarazado. Quien le miro con intensidad. Una voluntad e infinita piedad que le hizo llorar de arrepentimiento. Por Dios... ¡¿Qué había hecho?!

-¡Detente Tsukumo Yuma! ¡Vete! ¡Aléjate! ¡Te lastimara! ¡Ve y ponte a salvo! ¡Estaré bien!- El mencionado le miro incrédulo. Sabía que mentía. Pues Astral estaba luchando ahora con Vector de manera brutal.

-¡Estas loco si dejaré que suceda esto!-Respondió el menor aun sin rendirse. Lastimando su mano ante las ramas que insistían en aferrarse al mayor.

-¡Esto lo provoque yo! ¡Lo merezco! ¡No tienes por qué salvarme! ¡Lárgate!

-¡No! ¡No!-Grito una vez más el embarazado mientras insistía en salvar a su enemigo. Quien le miro desesperado.

-¡No lo entiendes! ¡He hecho cosas malas! ¡Imperdonables! ¡Merezco morir!-Replico Hatorando en un intento de alejar al menor. Quien negaba con fuerza.

-¡No! ¡Todos tenemos oportunidad para ser salvados! ¡No te rindas! ¡ Kattobingu! ¡No abandonare a un ser que cometió errores! ¡No a alguien que pide ayuda a gritos!-Respondió de nueva cuenta Yuma. Mientras jalaba con fuerza aquellas ramas. Apenas liberando una pierna del mayor. Quien le miro estupefacto.

Dios. ¿Por qué insistía en salvarlo? Él estaba condenado a esto. Él no merecía bondad. El no merecía que le salvaran. Él solo... Él solo debería perderse en la oscuridad para siempre. En una agonía eterna por sus pecados. Eso es lo que su destino dictaba. El era el Villano después de todo. ¿No acaso eso es algo común para ellos?

Vector aun usaba su lanza y otras habilidades para detener al peliblanco. Quien se mostraba enfurecido. Pues no daba tregua a su rival. Lanzando ataque tras ataque. Dando una enorme desventaja al Varian. Pues su fuerza era menor ante tal cúmulo de poder. Era tremendamente aterrador. Más con valentía aun le retaba. Burlándose de Astral de vez en vez. Ignorando un sello que surgió detrás de él. El cual dejo salir una lanza dorada. Esta perforando su costado. Dejándolo fuera de combate en menos de un segundo. Pues el peliblanco aplicó el mismo sello que en los demás. Azotándolo contra el suelo.

Los Guerreros, el cazador, el Rey Varian y el científico. Al notar como el último de ellos caía, fue que miraron aterrados como Astral se acercaba al embarazado. Quien aun no paraba de querer remover aquellas ramas blancas.

-¡Yuma!

Fue lo último que escuchó con claridad el menor antes de sentir una poderosa presencia a sus espaldas. Girando poco a poco, encontrándose de frente a un sereno Astral. Uno que le aterro, pues los ojos de su amado aún brillaban en blanco. Ajenos ante lo que ocurría.

El tiempo pareció detenerse una vez más. Mientras los espectadores trataban de moverse para salvar a su querido amigo y Señor de un ser que podía matarlo si quisiera. En un momento y sin esforzarse.

Yuma entonces encaro al peliblanco. Quien no dejaba de mirarle de manera extraña. Algo no andaba bien.

-¿Astral?-Susurro el embarazado con miedo. Pues el mencionado no se movía.

Un par de minutos paso. En lo que todo estuvo a la expectativa. Hasta que Astral alzo una de sus manos. Apenas llegando a rozar la mejilla de Yuma. Quien le miro de manera confusa. Y estando a punto de volver a hablar. Fue que el peliblanco fue lanzado con fuerza lejos de él. Un sello color verde siendo el culpable.

III, Kaito, Byron y Durbe llegaban a escena. Listos para ayudar a sus compañeros y conocidos.

El pelirosa noto como los demás estaban en el suelo o contra los muros de concreto y metal. Aturdidos e inmóviles. Y queriéndose acercar fue que un sello le detuvo. Dejándolo inmóvil. Mientras un enojado Astral volvía a posarse frente a ellos. Haciendo aparecer demás sellos detrás de él.

Vector vio esto de manera aterrada. Y moviéndose con desesperación solo consiguió toser sangre. Pues la magia de su rival, superaba con creces la suya. Y notando entonces como Byron y los demás eran lanzados de manera brutal contra el suelo, fue que un grito de dolor salió de él. Lágrimas recorriendo su rostro. ¡¿Por qué mierda III estaba ahí?!

Astral volvió a sonreír satisfecho. Pues ahora nadie se interpondría entre su víctima y él. ¡Por fin cumpliría si venganza! ¡Rescataría a su Yuma y se iría triunfante! ¡Estaba tan cerca de lograrlo! Así que levitando a una considerable altura fue que hizo aparecer los sellos de antes. Convocando cientos de lanzas. Las cuales fueron apuntadas a Hatorando. Quien volvía a cerrar sus ojos. Derrotado.

Yuma estando en el suelo ante el movimiento inestable de este. De esta manera quedando fuera de aquel acto que estaba por hacer. Un suspiró de alivio salió de sus labios. Y apuntando, dejo que las lanzas doradas siguieran su camino. Hasta que se vio obligado a detenerlas. A centímetros del cuerpo de su amado. Quien intervino de la nada. Posándose delante de Hatorando. Evitando de esta manera que fuese lastimado. Sus ojos rubí mirando aquellas armas con miedo.

Astral entonces se acerco poco a poco. Ante el pánico de los presentes. Quienes no se podían mover. Gritando el nombre del menor. Rezando para que todo acabara pronto.

Yuma con brazos extendidos fue que tomo valor para hablar con Astral. Quien le miraba molesto.

-¡No tienes por que hacer esto!-Inicio el menor.

- Tengo que hacerlo... Es necesario... No podemos dejarlo vivo... Y sabes por que- Respondió Astral causando escalofríos a los presentes. Pues su voz no denotaba emoción.

Yuma entonces le miro. Sus ojos dolidos ante lo que escuchaba. Triste de saber que Astral había sido arrojado hasta esos extremos solo por salvarlo. Acercándose aun con los brazos abiertos. Fue que noto como las lanzas retrocedían, con tal de no hacerle daño. Eso dándole pauta para continuar. Pues su Astral. Ese paranoico y amoroso Astral esta ahí. Oculto. Cegado de dolor y tristeza. Cegado de enojo e ira. Sintiéndose culpable por permitir que Yuma fuese puesto en peligro. Por permitir que su hijo peligrara.

Y entonces Yuma le sintió. Astral lloraba en su corazón. Lloraba de miedo e impotencia. Lloraba ante su amado que apenas se le presentaba ante él. A pesar de que su rostro no mostrara emociones. Yuma pudo percibirlas, tan claras como el agua.

Un paso más. Aquellas lanzas alejándose de él.

- ¿ Qué tratas de hacer? ¡Muévete Yuma! ¡Esto no tiene nada que ver contigo !- El menor no retrocedió. Y aún con los brazos abiertos. Miro a su prometido con valentía y amor. Sonriéndole.

-Astral...-Llamo suavemente- Estoy bien... Nuestro hijo y yo estamos bien... Astral... ¡Mírame por favor!-Pido con angustia. A lo que el mencionado no pudo evitar desobedecerlo. Algo dentro de él le impedía hacer aquello. Algo que se removía con fuerza en su interior- ¡Astral! Estoy bien... Ya es suficiente... Ya puedes parar...

El peliblanco le miraba con seriedad. Sus ojos brillando en blanco.

Aléjate Yuma! Acabaré con esto de una vez...

-¡No!...- Respondió el menor. Dando un par de pasos más. Haciendo que su amado frunciera su seño- Astral... No dejare que manches más tus manos... Esto no es la manera en la que quedamos en terminar esto... ¿Lo recuerdas? ¿Recuerdas nuestra promesa aquel día?... Tú me lo prometiste. Justo después de hacer el amor...

Aquello cayendo como un balde de agua fría al peliblanco. Quien dejo ver sus verdaderos ojos por un momento. Haciendo tambalear la magia y las lanzas a su alrededor. Dejando libres a los presentes que veían este intercambio de manera expectante y angustiada. Temían por el menor.

-Yo... Yo...- Astral comenzó a dudar. Esto siendo aprovechado por el menor. Quien dejo ir aquella luz blanca hasta su amado. La cual de inmediato se coló al cuerpo ajeno. Entrando por su cuello, traspasando su piel.

-¡Astral! ¿Lo recuerdas?...-Menciono una vez más el menor. Soltando un par de lágrimas. Las cuales no pasaron desapercibidas por el mayor. Quien por fin de tanto dolor, rencor, y furia. Recobraba sus sentidos. Mostrando sus ojos heterocromos- Astral... Estamos bien... Ya es suficiente... Regresa a mi amor... Regresa a nuestro lado... ¡ Astral !

Y entonces todo comenzó a fluir de manera distinta. El sonido de un cristal rompiéndose en el fondo. Esto siendo el punto de quiebre para el peliblanco.

Recuerdos comenzaron a azotar su cabeza como jamás pensó que lo haría. Mientras la imagen de su amado no se movía. La cual le sonreía. Sonrojado y con una sonrisa satisfecha... Lo recordó...

El tiempo pareciera se detuvo. El temblor también.

Astral que se mantenía aun en el aire. Fue que comenzó a bajar al suelo. Poco a poco. Dejando de emitir aquella aura de magia eléctrica. Hasta caer de rodillas en el mismo. Tapando su rostro con sus manos. Mientras las lanzas y hechizos antes lanzados se desvanecían en estelas de luz. Haciendo que Guerreros y aliados no dudaron en comenzar a moverse. Con ciertas dificultades.

Aquellas ramas que antes salían del suelo. Encontraron por fin un descanso. Cayendo al suelo, dejándose de mover. Desapareciendo al poco tiempo. Dejando libre el lugar. Donde la luz de luna reino, iluminando el recinto.

Yuma al ver esto, no dudo en correr hasta su amado. Abrazándolo de inmediato. Consolándolo. Pues el mayor lloraba en silencio, mientras susurraba que lo perdonará una y otra vez. Su descuido casi costándole caro.

III fue en busca de Vector, una vez vio que sus amigos estaba a salvo y fuera de peligro. Siendo recibido con alegría por parte del pelinaranja. Quien no dudo en besarle de inmediato. Cumpliendo uno de sus anhelos. Ante la mirada tranquila de Byron. Por ahora les dejaría en paz. Ambos se lo merecían.

Durbe corrió hasta su líder. El cual no dudo en abrazarle. Preguntándole si estaba bien y que si no le había pasado nada mayor. A lo que el peligris negó. Dejándose hacer, correspondiendo el abrazo de su Rey. Sintiéndose por fin tranquilo. Volviendo a su forma humana.

Astral pensando en lo que debía hacer. Fue que enfrentó a su amado. El cual le sonreía de manera paciente y cariñosa. Regalándole caricias a su espalda.

-Yuma...-Llamo con ligera vergüenza, pues estaba apenado por hacer tal magnitud de daño a él y sus seres queridos- Lo siento... Lo siento tanto...

-No... No Astral... No es tu culpa-Tranquilizo el menor. A lo que Astral derramo un par de lágrimas más. Sintiéndose tremendamente culpable.

-No Yuma... Debo afrontar lo que hice... Yo-

-Tu nada maldito chicle-Interrumpió Vector acercandose junto a III, el cual le sonreía sonrojado y feliz- Hiciste lo que debiste... Que te saliste de control... Pues si, esa es la verdad... Pero tu mismo lo dijiste ¿No? Harías cualquier cosa por Yuma y por tu hijo... Eso fue lo que pasó... Y solo eso...

-Vector...-Susurro Astral. A lo que sonrió. Triste. No muy convencido.

-Vector tiene razón... No es tu culpa cariño-Retomo la palabra el embarazado- Además, estoy bien... Estamos bien-Menciono tomando su vientre ante la vista de su amado. Quien le volvió a tomar en brazos. Abrazándolo. Sintiéndose apenas reconfortado.

Byron y los demás fue que se acercaron. Y cada uno dio su punto de vista sobre lo acontecido. Coincidiendo en que era algo que no pudo evitarse.

-Esta bien Astral... Nosotros llegamos y atacamos... Creo que es una reacción normal...-Menciono Kaito mientras era apoyado por V.

-Sí. Kaito dice la verdad. Es nuestra culpa por llegar así... Quizá debimos intentar dialogar primero...

-Cierto. Así que ya supéralo Astral... Además por lo escuchado... Aun queda algo por resolver ¿No es verdad?-Cuestiono Byron mientras se acercaba a la pareja. Señalando a un cansado Sr. Heartland. Quien miraba a la luna de manera seria y tranquila. Ninguna hostilidad de su parte. Solo siendo... Él.

Yuma se separo de su amado. Y regalándole un casto beso. Fue que ayudo a que se levantara del suelo. Lleno de escombros, polvo y sangre.

-Es verdad... Puedes redimirte Cariño... Y creo sabes como hacerlo, ¿No?-Menciono el embarazado, mientras le encaminaba en dirección de aquel hombre. Ese enemigo que se mostraba con bandera blanca ante ellos.

Siendo seguido de sus Guerreros que miraban todo con aprobación. Apoyando en silencio a sus Señores. Sintiendo su temor. Su dolor. Así como sus sueños. Y sus anhelos. Ellos no necesitaban palabras. Sus acciones siendo su forma de expresarse.

Astral entonces tomo una vez más su postura recta. Listo para hacer lo que venía. Listo para corregir su error. Y mirando por un momento detrás de él. Fue que se disculpo por última vez. Dando una reverencia ante los presentes. Quienes le miraron con aprobación antes de suspirar y dejarle marchar junto a Yuma, yendo en dirección de ese hombre que se mostraba ante ellos.

El punto culmine estaba por llegar. ¿Qué es lo que harán?